Con aguas más templadas que el resto de la Costa Atlántica, un entorno natural protegido y kilómetros de arena sin multitudes, este balneario del sur provincial bonaerense gana protagonismo cada verano.
Buenos Aires, martes 17 febrero (PR/26) — En el extremo sur de la Costa Atlántica bonaerense, lejos de los balnearios más masivos, se encuentra Pehuen-Có, un pueblo costero que en los últimos años comenzó a consolidarse como alternativa para quienes buscan playa, naturaleza y menor densidad turística.
Su principal diferencial es poco habitual en la provincia: el mar presenta una temperatura sensiblemente más templada que en otros puntos del litoral bonaerense.

Este fenómeno responde a una combinación de factores geográficos y climáticos, entre ellos la orientación de la costa, la incidencia del viento y la radiación solar, además de su cercanía con Monte Hermoso, reconocido por contar con uno de los mares más cálidos de la región.

El resultado es un ingreso al agua más amigable, incluso para quienes suelen evitar el Atlántico por sus bajas temperaturas.

 

Las playas amplias permiten caminar durante kilómetros sin multitudes, incluso en plena temporada alta. 

Las playas son otro de sus puntos fuertes. Kilómetros de arena amplia permiten caminar largas distancias sin sensación de saturación, incluso en temporada alta.

Esta extensión facilita tanto el descanso familiar como la práctica de deportes de playa y actividades recreativas. Cuando las condiciones del viento lo permiten, el lugar se convierte en escenario para disciplinas como kitesurf, windsurf y surf, con menor concurrencia que en otros balnearios tradicionales.

El trazado urbano acompaña esa lógica de calma. Calles arboladas, muchas sin asfalto, dunas protegidas y médanos integrados al paisaje construyen una identidad más cercana al entorno natural que al desarrollo intensivo. El bosque forma parte del entramado del pueblo y genera una atmósfera que combina mar y vegetación, algo poco frecuente en la costa bonaerense.

 

Uno de los paseos más elegidos es el llamado Bosque Encantado, un espacio de senderos aptos para caminatas, recorridos en bicicleta y observación de aves. Allí predominan especies adaptadas al ambiente costero y se refuerza la sensación de estar en un destino que prioriza el equilibrio ambiental.

En sectores de la costa pueden observarse huellas fósiles del período Pleistoceno, uno de los grandes atractivos naturales del destino.
En determinados sectores pueden observarse rastros de animales extinguidos como megaterios y gliptodontes, lo que convierte al destino en un punto de interés científico y educativo dentro de la provincia.

La identidad local también se expresa en construcciones y espacios emblemáticos como la Casa Barco o el conocido Barco Hundido, puntos que forman parte del imaginario del pueblo y que refuerzan su carácter distintivo.

Primicias Rurales
Fuente: Revista Gente