Buenos Aires, lunes 2 marzo (PR/26) — El discurso de apertura de sesiones del presidente Javier Milei dejó definiciones que fueron leídas como una señal directa al campo. Cuando planteó que Argentina está en condiciones de alcanzar las 300 millones de toneladas de granos —casi el doble de la producción actual—, la reacción en las entidades agropecuarias fue inmediata y mayormente positiva.
La cifra no es nueva en el debate técnico, pero sí lo es que un presidente la incorpore como meta política explícita. Hoy la producción total de granos oscila entre 130 y 150 millones de toneladas según campaña y clima, con soja, maíz y trigo como principales cultivos.
Alcanzar los 300 millones implicaría no sólo expansión de superficie, sino también inversión fuerte en tecnología, genética, fertilización e infraestructura.
Coninagro: “No es menor que lo diga el Presidente”

El presidente de Coninagro, Lucas Magnano, fue el único dirigente de la Mesa de Enlace presente en la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso. Tras el discurso, destacó que “no es menor que un presidente mencione el objetivo de 300 millones de toneladas” y valoró que Milei “nunca deja de mencionar al campo”.
Magnano vinculó esa meta con dos ejes centrales: la continuidad en la baja de retenciones y una nueva ley de semillas que incentive la innovación. Según su visión, la eliminación gradual de derechos de exportación es condición indispensable para liberar potencial productivo, especialmente en economías regionales y cooperativas.
El dirigente también subrayó que el productor responde cuando existen señales claras. Como ejemplo, mencionó el repunte del trigo en campañas recientes tras medidas que mejoraron la relación insumo-producto y la expectativa comercial.
Sociedad Rural y Consejo Agroindustrial: apoyo al rumbo
La Sociedad Rural Argentina (SRA) expresó en redes sociales que es relevante que el Presidente “ponga nuevamente en valor al sector agropecuario” y lo considere eje del crecimiento, la apertura comercial y la inserción internacional.
Por su parte, el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) coincidió con los lineamientos vinculados a propiedad privada, comercio exterior, modernización laboral y reducción de impuestos considerados distorsivos.
El CAA viene impulsando desde hace años un plan para elevar exportaciones agroindustriales por encima de los US$ 100.000 millones anuales, una meta que se vincula directamente con el aumento de producción y valor agregado.
¿Es posible llegar a 300 millones?
Especialistas del sector coinciden en que el potencial existe, pero requiere condiciones estructurales:
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Estabilidad macroeconómica
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Acceso al crédito
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Infraestructura logística (rutas, puertos, ferrocarriles)
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Mayor superficie bajo riego
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Innovación genética y biotecnológica
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Reglas claras en comercio exterior
Argentina cuenta con ventajas competitivas naturales —suelo, clima, tecnología de siembra directa— y liderazgo en adopción de biotecnología. Sin embargo, la presión fiscal y la volatilidad macro han sido señaladas históricamente como límites al crecimiento sostenido.
Retenciones: el punto clave
El núcleo del entusiasmo rural radica en la promesa de continuar reduciendo derechos de exportación. Actualmente, soja y derivados siguen tributando alícuotas significativas, mientras que otros cultivos enfrentan cargas menores pero aún vigentes.
Para las entidades, avanzar hacia un esquema de retenciones cero —objetivo que mencionan como horizonte— permitiría reinversión en tecnología y expansión productiva. No obstante, el Gobierno supedita cualquier reducción adicional al mantenimiento del superávit fiscal.
Un mensaje político y económico

Más allá del aplauso puntual, el dato político es que el campo vuelve a ocupar un lugar central en el discurso presidencial como motor de crecimiento. En un contexto de necesidad de dólares, el complejo agroexportador representa la principal fuente de divisas del país.
El desafío será transformar la expectativa en resultados concretos. Alcanzar 300 millones de toneladas no dependerá sólo de voluntad política, sino de una combinación de clima, inversiones, estabilidad macro y previsibilidad normativa.
Por ahora, el mensaje fue bien recibido. El agro tomó nota y espera que las palabras se traduzcan en medidas.
Primicias Rurales
Fuentes: Varias


















