Más de un centenar de productores realizaron presentaciones ante el Senasa para pedir que la trazabilidad individual del ganado sea voluntaria. El principal cuestionamiento apunta al costo del sistema y a que solo una parte de los mercados internacionales exige este tipo de identificación.

Córdoba, miércoles 11 marzo (PR/26) —  El debate por la implementación de la trazabilidad individual obligatoria del ganado bovino volvió a encenderse en el sector ganadero.

En las últimas semanas, más de un centenar de productores realizaron presentaciones administrativas ante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) para solicitar que la caravana electrónica deje de ser obligatoria y pase a ser voluntaria.

El reclamo surgió a partir de una iniciativa impulsada por el productor cordobés Carlos Baravalle, vicepresidente de Bases Federadas, quien promovió un modelo de presentación formal para que los productores puedan manifestar su rechazo a la medida ante el organismo sanitario.

Según explicó el dirigente, la iniciativa comenzó a circular entre productores de distintas regiones del país y rápidamente generó adhesiones. En muchos casos, los ganaderos se acercaron personalmente a oficinas del organismo sanitario para formalizar el reclamo.

El costo, en el centro de la discusión

Uno de los principales cuestionamientos apunta al impacto económico del sistema de identificación electrónica. La caravana electrónica —un dispositivo que permite identificar individualmente a cada animal mediante radiofrecuencia— tendría un costo significativamente mayor al sistema tradicional.

De acuerdo con estimaciones del sector, el valor del dispositivo podría pasar de alrededor de 250 pesos a cerca de 3.000 pesos por animal. Si se tiene en cuenta que en la Argentina se producen unos 14 a 15 millones de terneros por año, el costo total del sistema representaría una cifra considerable para los productores, especialmente para los establecimientos de cría.

En ese contexto, los productores sostienen que la mayor parte de la inversión recaería sobre el primer eslabón de la cadena ganadera, donde los márgenes suelen ser más ajustados.

Debate sobre su utilidad productiva

El sistema de trazabilidad individual busca registrar la historia sanitaria y productiva de cada animal desde su nacimiento hasta la faena. Este tipo de herramientas es utilizado en distintos países para mejorar los controles sanitarios, fortalecer la seguridad alimentaria y facilitar el acceso a mercados internacionales con mayores exigencias.

Sin embargo, desde el sector que cuestiona la obligatoriedad señalan que solo una porción muy pequeña de los destinos de exportación exige trazabilidad individual completa, mientras que la mayor parte de la producción se destina al consumo interno.

En la Argentina, alrededor del 70% de la carne bovina se comercializa en el mercado local, mientras que el resto se exporta a distintos destinos, entre ellos China, Unión Europea, Israel y Chile. Algunos mercados premium, como la cuota Hilton destinada a Europa, sí requieren sistemas de trazabilidad más rigurosos.

Los productores que impulsan el reclamo consideran que, en lugar de imponer un sistema obligatorio para todo el rodeo nacional, debería aplicarse únicamente en los circuitos productivos destinados a mercados que lo demanden.

Presentaciones y posible avance judicial

La presentación administrativa ante el Senasa busca abrir una instancia formal de revisión de la medida. Según indicaron los productores que participan de la iniciativa, se trata de un primer paso institucional para expresar la oposición a la obligatoriedad.

En caso de que no haya una respuesta favorable por parte del organismo, algunos productores analizan avanzar con acciones judiciales, entre ellas la posibilidad de presentar recursos de amparo para frenar la aplicación de la medida.

Un debate más amplio en la ganadería

El tema de la trazabilidad viene siendo discutido desde hace años en la cadena ganadera. Mientras algunos sectores sostienen que la identificación electrónica puede mejorar los controles sanitarios, la gestión del rodeo y la transparencia comercial, otros advierten que su implementación obligatoria podría incrementar costos sin generar beneficios directos para todos los productores.

La discusión se da en un contexto en el que la Argentina cuenta con uno de los rodeos bovinos más importantes del mundo, con cerca de 53 millones de cabezas, y busca sostener su posicionamiento como uno de los principales exportadores globales de carne vacuna.

Por ahora, el planteo de los productores abre un nuevo capítulo en el debate sobre cómo avanzar en la modernización del sistema de identificación animal sin afectar la competitividad del sector.


El planteo surge en medio del debate por la modernización de los sistemas de identificación animal. Desde el sector advierten que la obligatoriedad podría encarecer la producción, especialmente en la cría, y analizan incluso avanzar con acciones judiciales si no hay cambios.

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Fuente: Varias