San Estanislao fue muy estricto en las exigencias a los sacerdotes. Siempre les pedía que cumplieran con sus deberes y fueran como el Buen Pastor. Todos los años visitaba todas las parroquias y dedicaba horas a la evangelización del pueblo.

Asimismo, acogía en el palacio episcopal a muchos pobres y jamás les negó su ayuda a los menesterosos. Además, el santo tenía una lista donde figuraban los nombres de las familias más indigentes y se encargaba de atender sus necesidades.

San Estanislao recordaba el mandato de San Pablo: “Es necesario reprender, aconsejar y hasta amenazar, con toda paciencia y doctrina, porque llega el tiempo en que los hombres arrastrados por sus propias pasiones ya no quieren oír las doctrinas verdaderas, sino las falsedades”.

Un día, el rey se enamoró de Cristina, esposa de Miecislao, y la hizo raptar. Este acto produjo un gran escándalo en todo el país.

El valiente obispo de Cracovia levantó la voz, amonestando al poderoso soberano sobre el deber de respetar los derechos ajenos y lo excomulgó. Boleslao se enfureció y ordenó asesinar a Estanislao en Cracovia, en la iglesia de Santa Matilde, durante la celebración de la Santa Misa.

San Estanislao fue canonizado el 17 de agosto de 1253, en la basílica de San Francisco de Asís.

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Fuente: ACI Prensa