Se celebra el Día Nacional del Agua

Se celebra el Día Nacional del Agua

Buenos aires, 31 de marzo (PR/21).– El 31 de Marzo es el día Nacional del Agua instituido por la Resolución Ministerial Nº1630 del año 1970, con el objetivo de estimular en todos los argentinos la responsabilidad del uso de los recursos hídricos del país, así como un mayor conocimiento y la conservación de los mismos.

El día nacional se instauró en el año 1963, oportunidad en que la ciudad de Córdoba fue escenario de una reunión para celebrar el 25º Aniversario de la creación de la entonces Dirección General de Hidráulica de dicha provincia. Esa reunión constituyó en la práctica el Primer Congreso Nacional del Agua. Allí se aprobó la propuesta de establecer el 31 de Marzo como el Día del Agua, ya que en esa fecha se había creado dicho organismo provincial. Siete años después se concretó, por Resolución del entonces Ministerio de Obras y Servicios Públicos de la Nación Nº1630/70, que se debía celebrar el 31 de Marzo como el “Día Nacional del Agua”, a instancias del subsecretario de Recursos Hídricos el tan renombrado Dr. Guillermo Cano.

El objetivo, ya desde aquella década, era acentuar la importancia de los recursos hídricos de nuestro país, para promover no sólo un consumo racional y un aprovechamiento equilibrado, sino también para evitar su deterioro.

Dicho objetivo tiene en estos tiempos más relevancia y está plenamente vigente. Se expresaba en esa época la necesidad de …“Estimular en todos los habitantes la responsabilidad en el uso de los recursos hídricos del país, así como un mayor conocimiento y la conservación a conciencia de los mismos”.

Finalmente, el 30 de marzo de 1973, por Decreto del Poder Ejecutivo Nº2481/73 se instituye la fecha 31 de Marzo como “Día Nacional del Agua” a pedido del Comité Permanente de los Congresos Nacionales del Agua, dice la normativa. Se institucionaliza así el Día del Agua antes de que lo hicieran las Naciones Unidas. La creación de un día internacional dedicado al agua fue recomendada durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992 en Río de Janeiro.

La Asamblea General de las Naciones Unidas respondió a dicha recomendación designando el 22 de Marzo de 1993 como el primer Día Mundial del Agua. El agua dulce es uno de los recursos con mayor degradación, cada vez más limitado y su crítico estado pone en riesgo la propia supervivencia.

La celebración de este “Día Nacional del Agua” constituye un llamado el cuidado y la responsabilidad en el uso y conservación de los recursos hídricos, buscando soluciones con una visión integral, por su fundamental contribución al desarrollo del país, y en beneficio de las futuras generaciones.

Primicias Rurales

Fuente: Tiempo Sur

El acceso al agua contribuye a disminuir el trabajo infantil en las zonas rurales

El acceso al agua contribuye a disminuir el trabajo infantil en las zonas rurales

 

Buenos Aires, 20 de marzo (PR/21) .– Una investigación de la OIT y el INTA relevó 497 casos de niños, niñas y adolescentes de todo el país. Las horas semanales dedicadas a la recolección de agua se redujeron casi un 50 por ciento gracias a obras de acceso al agua familiares y comunitarias, para uso doméstico y productivo. El trabajo infantil alcanza a 2 de cada 10 niños y niñas de entre 5 y 15 años de las zonas rurales de Argentina.

En las zonas rurales de Argentina, las obras de acceso al agua contribuyen a disminuir significativamente el trabajo infantil, al reducir las horas dedicadas a tareas como búsqueda y acarreo de ese recurso esencial.

Así lo señala un estudio reciente del proyecto Offside de la OIT Argentina, realizado junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que comparó el antes y el después de los proyectos especiales del programa ProHuerta –conducido por el INTA y financiado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación–, mediante los que se instalaron diversas tecnologías de captación, conducción, almacenamiento y distribución del agua para uso integral, es decir, destinados al consumo doméstico, a la producción y el riego.

El estudio observó los efectos de esas obras en la reducción del trabajo infantil, que en las zonas rurales del país alcanza a 2 de cada 10 niños y niñas de entre 5 y 15 años y representa al 43,5 por ciento de los adolescentes de entre 16 y 17, de acuerdo con la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (EANNA).

“La implementación de tecnologías de acceso al agua y su apropiación por parte de las familias rurales y campesinas es crucial para que los niños, niñas y adolescentes no deban destinar tiempo a su acarreo, ya sea para fines productivos o de consumo en el hogar como para preparar alimentos y otras actividades de la vida cotidiana, dijo María Eugenia Figueroa, coordinadora nacional del proyecto “Offside: ¡Marcando la cancha!” de la OIT Argentina.

Figueroa señaló que «las mujeres son quienes asumen la mayoría de estas tareas, con el apoyo de los niños y las niñas”. A su vez, resaltó «la importancia de generar evidencias y articular programas y estrategias de intervención que promuevan posibles soluciones a un problema común”.

De acuerdo con la coordinadora de la OIT, “esta investigación representa un aporte fundamental para el diseño de políticas públicas que busquen pasar de los compromisos a la acción, como proponen las Naciones Unidas durante el Año Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil”.

El estudio y sus resultados

Tras relevar los casos de 497 niños, niñas y adolescentes, distribuidos en 187 hogares de todas las regiones del país, la investigación observó que la mejora en el acceso al agua redujo significativamente el promedio de horas semanales dedicadas a distintas tareas de acarreo y provisión de agua, que pasaron de 4,88 a 2,33.

De esta manera, la dedicación de niños y niñas a esas tareas mostró notables disminuciones, particularmente entre quienes tienen de 5 a 12 años, cuya participación en el acarreo de agua pasó del 14 al 3,8 por ciento.

Por otra parte, el 85 por ciento de los hogares encuestados consideran que, a partir de la implementación de la tecnología, pudieron dedicar más tiempo a la escolaridad de los niños y niñas; y dar nuevos usos al agua, como alimentación, lavado de ropa e higiene personal.

La educación es uno de los aspectos afectados cuando los niños y las niñas asumen parte de la responsabilidad en las actividades productivas.

En estos casos, la continuidad educativa se pone en riesgo por falta de tiempo o cansancio. En este sentido, el relevamiento arrojó que el 4,5 por ciento del total de niños y niñas de entre 13 y 15 años, así como el 25,5 por ciento del total de adolescentes, no asisten a la escuela.

A partir de la implementación de los proyectos especiales del programa ProHuerta, fue posible pasar del 17 al 53 por ciento de hogares que cuentan con agua por cañería dentro de la vivienda, al tiempo que todas las familias involucradas en esos proyectos cuentan ahora con acceso al agua dentro de su predio, lo cual reduce el tiempo destinado a la obtención y el transporte de agua.

“La asociación con la OIT es clave”, dijo Diego Ramilo, director del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (CIPAF) del INTA, quien destacó que los más de 550 proyectos especiales del programa Prohuerta beneficiaron a 16 000 familias y permitieron instalar diversas tecnologías de captación, conducción, almacenamiento y distribución del agua para uso integral.

Para Ramilo, el estudio “permite desnaturalizar en distintos sectores lo que significa el trabajo infantil y profundiza las políticas públicas por parte del INTA, ministerios y organismos, porque esta problemática es clave en la tarea de satisfacer las necesidades básicas y derechos de las poblaciones rurales. Es uno de los desafíos más importantes que tenemos como país”.

Sobre el proyecto Offside

Liderado por la oficina de la OIT en el país y con la participación de una amplia red institucional, el proyecto “Offside: ¡marcando la cancha!” se propone generar conocimiento y políticas públicas para erradicar el trabajo infantil en las áreas rurales de Argentina en el marco del Plan Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo Adolescente (2018-2022).

El proyecto Offside está financiado por el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos (USDOL), en el marco de distintas iniciativas que proponen construir evidencia para el diseño e implementación de políticas específicas que permitan combatir el trabajo infantil y el trabajo forzoso, así como apoyar medidas que aborden estos desafíos en países, regiones y sectores clave.

 

Contactos de prensa:  Evelin Scofano: 1132121723 —Fernando Dominguez: 2215567116

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El valor del agua marcará su día mundial en 2021

El valor del agua marcará su día mundial en 2021

Buenos Aires, 19 de marzo (PR/21) .– Este lunes 22 de marzo se celebrará el Día Mundial del Agua que tiene como lema: la valoración del agua.

Desde 1993 se celebra en esta fecha el Día Mundial del Agua. Así lo establecieron las Naciones Unidas con el fin de promover la importancia del agua dulce en el planeta.

Con el título de #Water2me, Naciones Unidas puso en marcha una campaña en redes sociales con el objetivo de generar conversaciones, recopilar opiniones y comentarios de personas de todo el mundo sobre el agua y lo que significa para ellos.

El objetivo de la campaña es comprender cómo la gente valora el agua, ya sea económica, social, culturalmente o de otras formas y qué papel juega en sus vidas.

En esta línea, Ori Ben Ner, CEO de SupPlant, empresa especializada en el campo de la agricultura de precisión, señaló que «SupPlant se ha creado para ayudar a los agricultores a ahorrar agua. Queremos que puedan obtener mayores beneficios en sus cosechas ahorrando agua, esto es importante porque los agricultores pueden disminuir sus gastos y el planeta entero ahorrar agua. Estamos muy orgullosos de poner nuestro granito de arena en el Día Mundial del Agua”.

Escenario del agua y la agricultura en México
En el caso de México, El agua juega un papel crucial en la producción y productividad agrícola en México.

Según la Comisión Nacional del Agua de México, 76 % del agua en el país, se utiliza en la agricultura; 14 %, en el abastecimiento público; 5 %, en las termoeléctricas y 5 %, en la industria.

De acuerdo con INEGI, de las 30.2 millones de hectáreas clasificadas como superficie agrícola en México, solamente 5.6 millones de hectáreas son de riego, es decir el 18.5 % de la superficie agrícola total. El resto corresponde a superficie agrícola de temporal.

Hoy en día, según la firma SupPlant, “la productividad agrícola no solamente debe medirse por el número de toneladas producidas por hectárea, sino también por los metros cúbicos de agua utilizados para producir una tonelada de alimentos”.

La firma dijo que en México, muchos de los problemas derivados de la sobreexplotación del agua son ocasionados porque las tarifas que pagan los agricultores por el uso de este recurso no reflejan su verdadero costo.

“La sobreexplotación del agua subterránea, ocasiona el abatimiento de los niveles freáticos, el hundimiento del terreno y provoca que se tengan que perforar pozos cada vez más profundos para extraer el agua”, agregó.

El agua será un recurso cada vez más escaso en México y el mundo, comentó Ori Ben Ner.

“Por ello, para México, resulta imprescindible continuar mejorando la eficiencia en el uso del agua en la agricultura, así como promover su uso de manera sustentable. SupPlant permite al agricultor producir más con un menor consumo de agua”, agregó.

“Además deberán incrementarse significativamente los volúmenes de agua residual tratada y su reutilización, con el fin de aumentar la disponibilidad de agua. También resulta indispensable ampliar la cobertura de los sistemas de riego para alcanzar, no solamente una mayor productividad que brinde mayores ingresos a la gente del campo”, señaló.

Este año en Chile se realizará el Agricultural Water Summit que tratará temas claves en cuanto al impacto de la escasez hídrica en las diferentes regiones de Chile, así como la importancia de aplicar nuevas tecnologías y optimizar los actuales sistemas de riego para el manejo y uso eficiente del agua. Para obtener más información, visita www.agwatersummit.com

Primicias Rurales

Fuente: PortalFrutícola.com

El agua invisible, un recurso estratégico

El agua invisible, un recurso estratégico

 

Una de las más conocidas frases del libro “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry dice que “lo esencial es invisible a los ojos”, algo que bien podría aplicarse a la dinámica del agua subterránea que, por lo general, es imperceptible al común de la gente y al productor agropecuario. En ese sentido es que la expresión “agua invisible” puede asociarse a todas aquellas fases del ciclo hidrológico que no son perceptibles a simple vista, o que requieren de instrumentos especiales para superar nuestras limitaciones para poder cuantificar o dimensionarla.

¿Cómo gestionar el “agua invisible” adecuadamente transformándola en un servicio en los años secos? ¿Llegó el momento de una segunda oportunidad para el agua que percoló en años húmedos? ¿y en aquellas áreas donde se extrae más agua subterránea que la que se recarga en el sistema?

El INTA cuenta con un proyecto que hace foco en la relación entre lo que se hace en el agro y las napas freáticas y otro sobre manejo integrado de cuencas que pretenden mejorar la toma de decisiones a distintas escalas, integrando con una visión sistémica de los agroecosistemas, conocimientos que se generan desde la ecofisiología, la hidrología y la hidrogeología.

Los proyectos que integran el Programa de Recursos Naturales abordan estas situaciones que influyen a escala local, pero tienen una dinámica en el tiempo y en el territorio que exceden la visualización simple, donde la suma de acciones puntuales logra modificaciones a escalas territoriales y producen grandes consecuencias a largo plazo.

Los cambios en uso del suelo que se han realizado en nuestras llanuras son los principales responsables del acercamiento de las napas freáticas a la superficie.

Excesos, napa freática y cambios de uso del suelo

En las grandes llanuras la dinámica temporal de las napas fréaticas o acuíferos someros, está modulada principalmente por procesos locales, la evapotranspiración y las lluvias. Jorge Mercau, coordinador del Proyecto Disciplinar Interacción de Agroecosistemas y Napas freáticas, afirmó: “A partir de cierta profundidad los poros grandes del suelo almacenan agua, que llamamos napa freática, cuyo origen son lluvias que excedieron la evaporación y transpiración”.  Explicó que “cuando los sucesivos excesos acercan la freática a la zona radical la vegetación, frente a un déficit hídrico, puede transpirar esa agua, por ascenso capilar, determinando un descenso de la freática”.

Siguiendo a Mercau, “la profundidad desde la cual se produce la interacción con la vegetación depende de la textura del suelo y de la profundidad de las raíces”. En ese sentido, indicó que si el nivel de la napa freática sube se puede generar falta de porosidad del suelo, anoxia en las raíces de los cultivos, con la consecuente caída de rendimientos, evaporación directa desde la superficie y salinización. Allí es cuando eventualmente el suelo rebalsa y se producen anegamientos e inundaciones.

“En las llanuras pampeana y chaqueña, tanto a nivel local como regional, si los excesos son muy importantes, pueden escurrir hacia zonas más bajas, ríos y, muy lentamente al mar. Sin embargo, por lo general el exceso de agua se procesa localmente, por una mayor evapotranspiración de la vegetación, por evaporación directa en bajos y lagunas y por una mayor percolación”, aseguró Mercau.

Los cambios en uso del suelo que se han realizado en nuestras llanuras son los principales responsables del acercamiento de las napas freáticas a la superficie. En la llanura pampeana se han reemplazado pastizales perennes y capaces de convivir con excesos hídricos, por pasturas y, mayormente, cultivos anuales. En la llanura chaqueña, se han reemplazado las coberturas de plantas leñosas con raíces profundas y capaces de aprovechar agua salada.

“Por un lado, se redujo la capacidad de transpirar al reducir los días con cobertura verde, y por ende aumentó el exceso”, aseguró Mercau. También, “al reducir la profundidad de las raíces, desde 8 o 10 metros, como la de los árboles del Chaco y el Espinal, a solo unos 2 metros, se reduce el uso en años secos del agua almacenada en el suelo en años anteriores con excesos, a la vez que se reduce la posibilidad de usar agua de napa desde mayor profundidad”, indicó el coordinador. Esos árboles son capaces de usar agua salada, mientras que los cultivos no pueden hacerlo, y los pastizales continúan transpirando, o se recuperan más rápido que los cultivos de un exceso hídrico. “Todos esos factores contribuyen a que la agricultura produzca un ascenso generalizado de napas”, explicó.

Para adaptar la estrategia agrícola “es importante saber dónde estoy parado y cuál es la variabilidad de la oferta, para ajustar la demanda de los cultivos”, aseguró Mercau.

Adaptar la estrategia a la variabilidad de la oferta

El sector agrícola argentino se destaca por el éxito de sus estrategias para manejar la sequía: siembra directa, control de malezas, maíz tardío, etc. “La contracara es que no somos tan buenos en limitar la pérdida de agua en profundidad”, señaló Mercau. “Tenemos que aprender a manejar ambos” continuó, “para reducir riesgos futuros hay que reducir la pérdida de agua en profundidad y también procurar usar el agua de la napa desde una mayor profundidad, para evitar que la misma tenga posibilidad de acercarse mucho a la superficie”, subrayó.

Los agricultores saben que cuando los cultivos tienen acceso a una napa dulce cercana el aporte de agua puede ser tal que satisfaga la transpiración del cultivo, independizándose en gran medida de las lluvias. En términos generales eso ocurre cuando la napa está a menos de 2 m de profundidad y por lo general se habla de “napa cerca” entre ese nivel y el metro de profundidad. Sin embargo, aunque de menor magnitud también una napa más profunda, hasta 3-3.5m, contribuye a reducir el riesgo de sequía.

“Implementar estrategias que aprovechen esas pequeñas ventajas hace que, frente a un año muy húmedo, el ascenso de la napa no llegue tan cerca de la superficie y genere problemas, y en cambio quede un rango muy bueno al año siguiente”, expresó el coordinador. Siguiendo esa línea “desde el proyecto, en distintos lugares del país procuramos evaluar y desarrollar estrategias de intensificación agrícola, para que al aumentar la transpiración se evite la percolación y favorezca el uso de napas al alcance de las raíces, sin aumentar el riesgo de sequía en etapas críticas de los cultivos”, consideró Mercau.

Para adaptar la estrategia agrícola “es importante saber dónde estoy parado y cuál es la variabilidad de la oferta, para ajustar la demanda de los cultivos”, sostuvo el especialista. Del lado de la oferta, consideró integrar: la variabilidad esperable de las lluvias, evaluar la historia, el agua almacenada en el suelo hasta los dos metros, y el nivel de la napa a través del uso de freatímetros, que son caños de PCV que llegan a 3,5 o 4 metros.

Del lado de una secuencia agrícola adaptativa hay que identificar momentos críticos donde se deben tomar decisiones, en general comienzo de otoño y de primavera. “No me tengo que dejar llevar por la variabilidad, sino que hay que planificar la flexibilidad”, aseguró el coordinador. Por ejemplo, en otoño decidir que se va a sembrar trigo o hacer un cultivo de servicio, en primavera decidir si el cultivo de servicio lo tenemos que secar temprano o tarde y si la fecha de siembra del cultivo de verano puede ser temprana o tardía. “Si tengo un perfil cargado usarlo, no demorando la siembra”, ejemplificó. O también “si tengo la napa cerca, hacer una estrategia de doble cultivo, o hacer un cultivo de servicio de siembra temprana para consumir agua”. En ese sentido, llamó a evitar que la napa sea un problema transformándola en un servicio, que puede ser de provisión (granos y forrajes) o bien aporte de nitrógeno para el sistema, aporte de carbono, control de malezas y reducción de la erosión.

El abordaje a nivel cuenca

El agua subterránea es parte esencial del ciclo hidrológico, sin embargo, su falta de visualización genera que no se la tenga en cuenta, pero su relevancia como fuente y sumidero hacen de ella un elemento clave y cada vez más advertido por productores y la población en general. Como todo sistema, las acciones antrópicas y la sinergia de acciones son cruciales para entender las consecuencias a largo plazo.

Roberto Esteban Miguel, investigador referente de la temática agua del INTA, indicó “a nivel de cuencas tenemos que considerar que hay que abordar el ciclo hidrológico y el balance de agua del sistema acuífero, es decir debemos conocer cuánta agua se recarga, cuanta hay almacenada y cuanta se extrae, si en de un acuífero sacamos más agua de la que ingresa en el sistema responderá con una profundización de los niveles de agua subterránea y posiblemente con un cambio en la calidad química del recurso”. Destacó que “la hidrogeología en una cuenca está condicionada por múltiples factores, y su estudio reviste una gran complejidad”.

En las zonas áridas del país donde el agua subterránea es intensamente explotada para usos agrícolas, agropecuarios, agroindustriales y consumo humano, se está dando un proceso de profundización de los niveles del agua subterránea. “Estamos perdiendo las reservas de agua subterránea que tienen un valor inconmensurable. El productor advierte, en términos económicos, que en el presente se necesita mayor tiempo de bombeo para extraer igual volumen de agua que en el pasado”, destacó Miguel.

Por otra parte, señaló que si se dejara de bombear –situación poco probable en áreas dependientes de agua subterránea-  los niveles se pueden recuperar con mayor o menor rapidez. No obstante, en áreas donde la explotación intensiva ha sido muy importante, los tiempos de recuperación pueden llegar a superar los 50 años, “Eso es lo que se considera minería de aguas subterráneas”, explicó Miguel. Pero la pérdida de reservas de agua subterránea no es el único efecto de la explotación intensiva, ya que pueden paralelamente generarse otros, como la salinización de los sistemas acuíferos, desaparición de áreas de humedales, manantiales, y ríos; o la subsidencia (hundimiento) del terreno.

Miguel hizo hincapié en la imperiosa necesidad de hacer una gestión integrada de los recursos hídricos, no solamente pensando en la producción, sino también en el consumo humano y en el medio biológico asociado al agua. “Todo está en un equilibrio. Cuando el hombre interviene, se producen cambios, y esos cambios no son gratis, algo o alguien los paga”, aseveró.

Por otra parte, reflexionó que “vivimos en un mundo con recursos naturales finitos, pero el sistema económico nos pide que crezcamos de manera ilimitada. Algo no está cerrando. La naturaleza de diferentes formas lo está queriendo advertir”.

En los últimos años, en varios lugares del país se está empezando a trabajar en la visión de cuenca, porque los efectos que tenga una determinada acción sobre el territorio, va a repercutir en la otra. “Hay que trabajar de manera intersectorial y con una visión de cuencas, formando comités técnicos y políticos que contribuyan a la Gestión Integrada de Recursos Hídricos”, recomendó Miguel.

Desde la cartera de proyectos pasada y en la actual, la problemática de cuencas se aborda fuertemente en la institución a fin de contribuir a la toma de decisiones de los productores y de las autoridades de aplicación, quienes son las que administran los recursos hídricos en las provincias. En ese sentido, indicó: “no se pueden tomar decisiones a ciegas, para tomar decisiones de manejo, hay que planificar, y para ello es fundamental tener una línea de base del recurso hídrico –en muchas áreas del país disponible-  y monitoreo que evidencien la respuesta del sistema a los cambios”.

“Hay que trabajar de manera intersectorial y con una visión de cuencas, formando comités técnicos y políticos que contribuyan a la Gestión Integrada de Recursos Hídricos”, recomendó Miguel.

Tomar conciencia territorial

Además de la dinámica vertical del agua (precipitación, evaporación, absorción y transpiración vegetal, percolación, y recarga), o el agua almacenada en acuíferos (recarga, almacenamiento, extracción) no hay que dejar de lado las fases gaseosas del agua que forman parte la circulación general de la atmosfera. “Las grandes extensiones geográficas y los largos períodos de tiempo suelen ser invisibles o imperceptibles a nuestros ojos, también”, expresó José Volante, coordinador del Programa Nacional de Recursos Naturales y Gestión Ambiental del INTA.

En este punto, es donde el concepto de “escala” o “nivel de organización” cobra importancia. “Es fundamental entender que estos sistemas de distintos tamaños (fincas, cuencas y regiones) se ven involucrados en dinámicas biofísicas de corto y de largo plazo; a veces tan imperceptibles, que cuando nos damos cuenta de su ocurrencia, el proceso y su efecto son irreversibles”, subrayó Volante. Un ejemplo de esto es el cambio climático.

Este fenómeno afecta tanto a los valores medios meteorológicos como a su variabilidad y valores extremos. De acuerdo con el coordinador, “el cambio del uso del suelo es uno de los factores de la intervención humana, que mayor influencia tienen sobre los ciclos hidrológicos y sobre el cambio climático”.  Por ello es que “estamos obligados a tomar conciencia territorial”.

En línea con lo anterior, Volante aseguró que “crear territorios o paisajes heterogéneos, con corredores de bosques nativos, alambrados con cortinas forestales, respetando los escurrimientos, hacer un manejo racional de rotaciones, pueden ser formas de mitigar o disminuir los efectos del cambio de uso del suelo, adaptarse mejor a los cambios interanuales, reducir el riesgo de ascenso de napas freáticas y evitar salinización de suelos”.

El Ordenamiento Territorial es la disciplina que aborda las escalas superiores a las de finca (territorio, paisaje, cuenca, región), y que pretende analizar las potencialidades y capacidades productivas de los paisajes o cuencas, minimizando impactos indeseables.  Utiliza herramientas como lo son los planes de uso del suelo basados en las capacidades y potencialidades del territorio. Y finalmente, respalda estos conceptos técnicos con normativas para dar incentivos y desincentivos para actividades en el territorio.

“Más allá del ordenamiento que debe ser motorizado por los gestores del territorio, cada uno de los productores puede contribuir para mitigar los efectos indeseables del cambio del uso del suelo, y sus consecuencias y maximizar la producción, que es el objetivo de su negocio agropecuario”, concluyó Volante.

El Ordenamiento Territorial es la disciplina que aborda las escalas superiores a las de finca y que pretende analizar las potencialidades y capacidades productivas de los paisajes o cuencas, minimizando impactos indeseables.

El Grupo Napas, una experiencia colectiva exitosa

Es un grupo interinstitucional que se formó en 2015 bajo la coordinación técnica de Pablo Bollatti de INTA Marcos Juárez, quién a su vez integra el proyecto disciplinar “Interacción de Agroecosistemas y Napas freáticas”.

Este grupo está conformado por 18 organizaciones como cooperativas agropecuarias y de servicios públicos, asociaciones de productores, municipios, y el INTA. Las acciones iniciaron con la identificación de las causas del ascenso de la napa freática, el diagnóstico de la región, la investigación de alternativas productivas y la búsqueda de estrategias para mitigar los efectos de los excedentes hídricos.

Ese diagnóstico se realizó a través de un relevamiento de información sobre lo que sucedió con el uso del suelo desde 1970 hasta 2015, donde se hizo el balance hídrico de cada año. Se calcularon las salidas de agua del sistema a partir del consumo de los cultivos y los ingresos de agua con las precipitaciones.

A la fecha, el Grupo Napas ha dado 160 charlas técnicas en varias provincias, explicando que la solución consiste en hacer un agro adaptativo, es decir, un sistema agropecuario que tuviese la posibilidad de consumir más agua cuando sea necesario y en los años más secos, consumir menos. Ello es lo que se conoce como el Pilar Verde de la solución de los excedentes hídricos. El Pilar Azul son las obras hidráulicas y el Pilar Gris es su aplicación a nivel cuenca.

A partir de la creación del Grupo Napas, muchos productores incorporaron cultivos de invierno sea para grano o para servicio, pasando de un 12% de la superficie en años anteriores y a un 27%, lo que generó un aumento del consumo de agua.

En julio de 2019 se unieron el Pilar Verde y el Pilar Azul, es decir, el Grupo Napas y el Consorcio Canalero Marcos Juárez-General Roca con el apoyo del Ministerio de Agricultura de la Provincia de Córdoba, el Ministerio de Obras y Servicios Públicos y la Administración Provincial de Recursos Hídricos (APRHI). Se unieron los ingenieros civiles y los agrónomos. El trabajo conjunto era la mejor propuesta.

Fuente: INTA informa

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Israel y Argentina con proyectos en conjunto para la gestión de recursos hídricos

Israel y Argentina con proyectos en conjunto para la gestión de recursos hídricos

Por Marianela Chimento

Buenos Aires, 11 de marzo (PR/21) .– El Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa) contará con el asesoramiento de la empresa estatal israelí Mekorot en innovación tecnológica y desarrollo de proyectos de «alto impacto». La determinación se dio a conocer luego de un convenio de cooperación firmado por autoridades de ambos países para la gestión de recursos hídricos.

Argentina – Israel

Luego de varios meses de trabajo en conjunto entre las partes, el acuerdo fue suscripto -a través de un encuentro 2.0- encabezado por Enrique Cresto, titular de Enohsa, y Moti Shiri, vicepresidente de Mekorot.

En tal sentido Cresto, utilizó sus redes para hacer eco de dicha jornada, asegurando que a raíz de este convenio se acordó trabajar en conjunto en la transferencia tecnológica de Mekorot la cual permitirá «poder mejorar nuestros servicios de agua y saneamiento». En la misma línea, celebró poder compartir la unión con una compañía «con tanta experiencia», manifestando así que Mekorot, «gracias a su avanzada tecnología» desarrolló una fuente de agua adicional en Israel a través de la desalinización de los mares.

Además, tal como informó Telam, el funcionario mencionó, a través de un comunicado, que desde el organismo se ejecutan alrededor de 1.000 obras de agua y saneamiento destinados a mejorar la situación de «8 millones de personas que no tienen agua potable, 16 millones que no tienen cloacas y muchas ciudades donde los efluentes cloacales se vuelcan a los ríos sin tratamiento«.

La agencia de noticias también destacó que desde Mekorot, Diego Berger, coordinador de proyectos especiales internacionales, definió al convenio como una cooperación que constituye «una iniciativa muy interesante para combinar esfuerzos en común».

Acuerdo

En el acuerdo suscripto se establece que Mekorot contribuirá en el desarrollo de proyectos de «alto impacto» para poder apuntar así al fortalecimiento de las capacidades de gestión en los servicios de agua y saneamiento. De este trabajo participará un equipo de expertos israelíes con experiencia probada en la gestión de los recursos hídricos.

Presentes

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Fuente: El Agrario

 

Casi la mitad de la región núcleo tiene una faltante de agua anual mayor a los 250 mm respecto de la media pluvial de los últimos 30 años

Casi la mitad de la región núcleo tiene una faltante de agua anual mayor a los 250 mm respecto de la media pluvial de los últimos 30 años

 Hay 9 localidades, 8 en Santa Fe y una en Buenos Aires, en el que el 2020 se despide con una deuda que supera los 400 mm.


No se prevén nuevas precipitaciones en la región durante la semana

Un centro de alta presión dominará en gran parte del país, manteniendo viento del sector sur y escasa humedad en las capas bajas de la atmósfera.

 

La efectividad del anticiclón del Atlántico sigue moderando “La Niña”. Ha sido responsable de estos oportunos desarrollos pluviales” comenta José Luis Aiello, Dr. en Cs. Atmosféricas. 


La sequía del 2020: el mapa rojo de la deuda de milímetros

 

El año de la pandemia cierra con gran parte de la región núcleo con los números de lluvias anuales en rojo. En términos productivos, la falta de agua del 2020 le costó a la región 2,25 Mt de soja del  ciclo previo y 2,5 Mt al trigo 2020/21 respecto de la producción que se esperaba. La imagen surge al comparar la precipitación anual de cada localidad monitoreada con la red GEA con su respectiva media pluvial de los últimos 30 años. Esto muestra que casi la mitad de la región núcleo cierra el año con una falta de agua mayor a los 250 mm. En 30 de las 35 estaciones meteorológicas de la red GEA los volúmenes anuales respecto de la media anual de los últimos 30 años, en promedio, son un 27% menor.

Lo peor está en el sureste de Santa Fe

Hay 9 localidades, 8 de Santa Fe y una en Buenos Aires, en el que el 2020 se despide con una deuda que supera los 400 mm. Rosario cierra con 540 mm menos, en Ramallo faltaron 515 mm, en Bigand y Pujato 470 mm. En términos porcentuales, allí faltó entre el 40 y el 45% de lluvias anuales. El anillo que le sigue a esta zona lo conforman 12 estaciones de Córdoba, Santa Fe y del extremo este de Buenos Aires dónde  faltan entre 200 y 400 mm para alcanzar las medias históricas anuales. Allí el 2020 deja una deuda hídrica del 20 al 35%.

Las localidades que le ganaron al 2020

El típico gradiente de 800 a 1200 milímetros de este a oeste quedó muy lejos en este año 2020. Pero la distribución de las lluvias sí favoreció al centronorte de Buenos Aires y al extremo sur de Santa Fe. Rufino quedó con 260 mm (28%) por encima de las estadísticas y un acumulado anual de 1.170 mm. Lincoln, Junín y Chacabuco también recibieron más: le ganaron a sus medias históricas anuales de lluvias por 1 a 7 %.

 

Las últimas lluvias del año no cumplieron con lo que mostraban los modelos en la región

El penúltimo día del año comenzó con lluvias. Se esperaban que sean generalizadas y con volúmenes importantes pero la tormenta ya pasó por el norte de Buenos Aires y dejó acumulados en torno a los 10 mm. En el sur de Córdoba y sur de Santa Fe los valores van de 7 a 14 mm y en La Pampa tan solo 7 a 8 mm. En el corazón productivo de Argentina, la falta de agua se agravó  notablemente en toda la región.

Las elevadas temperaturas y las lluvias erráticas han hecho desaparecer los sectores que presentaban humedad regular. La característica de  sequía leve (o humedad escasa) domina en el 80% de área y la en el 20% del territorio.  Para alcanzar niveles óptimos de humedad de suelo en toda la región son necesarios acumulados de 120 a 140 mm durante los próximos 15 días, justo en pleno período crítico del maíz.

 

 

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Fuente: BCR