Colombia, lunes 25 agosto (¨R/25) — Entre las montañas del Valle del Cauca en Colombia, El Cairo se presenta como un destino que une la tradición cafetera, la arquitectura colonial y paisajes de niebla, lo que le ha valido el apodo de “tesoro entre las nubes”.
El Cairo, Valle del Cauca, uno de los destinos para viajeros apasionados por la naturaleza – crédito Instagram soydelcairopapa
Este municipio colombiano, ubicado en la Serranía de Los Paraguas a 1.850 metros sobre el nivel del mar, forma parte del Paisaje Cultural Cafetero, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y se ha consolidado como un referente para el turismo de naturaleza y cultura en la región.
El Cairo se encuentra en una pequeña altiplanicie desde la que se aprecian vistas panorámicas de verdes intensos y suaves brumas.
Con una superficie de 283 km² y una población de 6.845 habitantes según el censo de 2018, el municipio mantiene conexión vial con Cartago y con el sur del departamento del Chocó, lo que facilita el acceso de visitantes que buscan experiencias auténticas en el corazón rural del Valle del Cauca.
Turismo de naturaleza y tradición cafetera en El Cairo
El atractivo de El Cairo radica en la dedicación de sus habitantes a la tradición cafetera, visible en cada rincón del pueblo.
Los viajeros pueden recorrer sus calles en jeeps Willys, buses escalera o a lomo de mula, mientras disfrutan del aroma del café recién preparado y de la hospitalidad local.
El paisaje urbano de El Cairo sigue siendo una combinación entre lo artístico y lo tradicional – crédito Instagram soydelcairopapa
La arquitectura colonial, bien conservada, invita a pasear y a detenerse en las cafeterías para degustar la bebida insignia de la región.
Según el sitio web de Paisaje Cultural Cafetero, “las calles en este pueblo vallecaucano conservan un arraigado estilo arquitectónico, en el que se evidencia un alto grado de conservación, así que recorrerlas mientras se aprecian sus construcciones o se degusta de un rico café es una de las actividades para desarrollar allí”.
La oferta turística se amplía con actividades de aventura y contacto con la naturaleza. La ubicación de El Cairo en la Serranía de Los Paraguas permite a los visitantes practicar canoping, senderismo y observación de flora y fauna en un entorno de bosques naturales y santuarios ecológicos. El Bosque Natural de Las Amarillas se ha convertido en uno de los principales puntos de interés para quienes buscan experiencias ecoturísticas.
Patrimonio, historia y celebraciones en El Cairo
La ubicación de El Cairo en la Serranía de Los Paraguas permite a los visitantes practicar canoping, senderismo y observación de flora y fauna en un entorno de bosques naturales y santuarios ecológicos – crédito Instagram soydelcairopapa
El reconocimiento internacional llegó con la inclusión de El Cairo en el Paisaje Cultural Cafetero, una distinción que abarca tanto la zona urbana como la rural y que subraya la importancia de la cultura cafetera y la conservación arquitectónica. La Unesco otorgó este título de Patrimonio de la Humanidad, lo que ha impulsado el desarrollo turístico y la valoración de las tradiciones locales.
Uno de los lugares más emblemáticos del municipio es el corregimiento de Albán, situado a 1.450 metros sobre el nivel del mar. Este pequeño poblado destaca por sus casas de arquitectura antioqueña y su entorno de fincas cafeteras. La Alcaldía lo describe como un “pesebre en vivo” por la tranquilidad que se respira en sus calles. Entre sus atractivos se encuentran la Posada El Balcón de los Recuerdos, el Museo del profesor Orlando Ramírez y los helados tradicionales de Doña Teresa, que forman parte de la experiencia para quienes exploran la zona.
Entre sus atractivos se encuentran la Posada El Balcón de los Recuerdos, el Museo del profesor Orlando Ramírez y los helados tradicionales de Doña Teresa, que forman parte de la experiencia para quienes exploran la zona – crédito Instagram soydelcairopapa
La historia de El Cairo se remonta a 1919, cuando los colonos Pedro Arango, Antonio Carmona, Rafael Velásquez y Ramón Marulanda fundaron el asentamiento a orillas del río Las Vueltas. La llegada de estos pioneros, desplazados por la Guerra de los Mil Días y atraídos inicialmente por la búsqueda de tumbas precolombinas y luego por la riqueza maderera y agrícola, marcó el inicio de una comunidad que ha mantenido su vocación rural y cafetera. Antes de la colonización, la región fue habitada temporalmente por comunidades indígenas, entre ellas la tribu Quimbaya, cuyos vestigios forman parte del patrimonio cultural local.
El territorio de El Cairo es predominantemente montañoso, con relieves que incluyen los altos de Galápagos, La Cruz y Morrón, así como las cuchillas Camellones, El Espinazo, La Carbonera y La Miranda. La economía se sustenta en el cultivo de café, plátano, caña, yuca, frijoles, tomate, aguacate, mora, lulo, granadillas y hortalizas, lo que refuerza el carácter agrícola y tradicional del municipio.
Las celebraciones populares ocupan un lugar central en la vida de El Cairo, con festividades que reúnen a la comunidad y a los visitantes en torno a la música, la cultura y la identidad cafetera. Entre las más destacadas figuran las fiestas del Retorno, la Semana Cívica, las Fiestas de Cultura por la Paz, la Fiesta de los Cachacos cada 28 de diciembre, el Día del Campesino y el Festival Montañeros en los Paraguas, que reflejan la vitalidad y el arraigo de las tradiciones en este rincón del Valle del Cauca.
El turismo grupal congrega tanto a jóvenes como a adultos, se conozcan o no entre sí
Buenos Aires, lunes 25 de agosto (PR/25) .– Una de las principalestendencias del turismo en el semestre es la creciente demanda de tours, shows y excursiones en la naturaleza, que aumentaron un 15% en relación a 2024.
Y luego, los eventos deportivos también marcaron agenda, lo que se vio en las búsquedas a San Pablo , que se multiplicaron por nueve para la semana del Gran Premio de Brasil de Fórmula 1, impulsadas por la participación del piloto argentino Franco Colapinto.
Asimismo, los “tours de compras” ganaron terreno. En esa dirección, Brasil, Chile y Miami registraron un aumento significativo de búsquedas.
En el caso de Brasil, se incrementaron el 218%, lo cual reflejó el interés por acceder a destinos vacacionales a mejores precios, y con el reembolso de traer en el equipaje compras más baratas que en Argentina.
El informe con las principales tendencias del primer semestre del año fue presentado por Despegar, elaborado a partir del análisis del comportamiento de sus usuarios en la plataforma.
Brinda un panorama completo sobre las tendencias de viaje en Argentina, e incluye rankings y datos inéditos sobre cómo viajan las personas en Brasil, Colombia y México, ofreciendo una visión regional clave para entender los hábitos turísticos en Latinoamérica.
Viajes en grupo
La conclusión que se extrae es que aumentó el interés por sumar actividades, se consolidaron los destinos emergentes y el financiamiento adquirió mayor relevancia.
Los viajes grupales (ya sean entre conocidos o desconocidos) donde son compartidos intereses similares, guiados y administrados por empresas o individuos especializados, marcan tendencia.
Suelen incluir transporte, alojamiento, actividades y guías, lo cual optimiza costos y libera al viajero de la planificación.
Son ideales para quienes buscan seguridad, compañía para viajar solos, oprefieren que la logística sea gestionada por expertos.
El imán de Río
“Río de Janeiro se posiciona como uno de los destinos preferidos por los argentinos y se mantiene en el podio de los últimos seis meses. El ranking internacional lo completan Miami, Santiago de Chile y Madrid”, afirmó Paula Cristi, gerente general de Despegar para Argentina y Uruguay.
Hubo asimismo un fuerte crecimiento de destinos menos tradicionales, como las búsquedas hacia Japón, que aumentaron un 95% respecto al mismo período del año pasado, mientras que los destinos exóticos en general crecieron un 134%.
Tokio, El Cairo, Seúl y Johannesburgo se perfilan como nuevas estrellas del turismo argentino.
En el orden nacional, durante los últimos seis meses se consolidaron algunas tendencias, con Bariloche como la gran favorita, seguida por Iguazú y Mendoza.
Financiamiento
El reporte también señala que el 54% de las ventas nacionales se realizan en cuotas, mientras que en viajes internacionales crece la tendencia de pagar en dólares.
En las tiendas físicas de Despegar, 1 de cada 2 operaciones se abona en efectivo, principalmente en moneda extranjera.
“Sabemos que muchos de nuestros clientes prefieren realizar sus pagos en dólares. Siempre buscamos simplificar el proceso de reserva y pago, ofreciendo opciones que se adapten a sus necesidades”, explicó Laura Amorós, gerente senior de Marketing de Despegar Argentina.
En cuanto a los tiempos de planificación, los viajes domésticos se compran con un promedio de 30 días de anticipación, mientras que los internacionales se planean entre 60 y 90 días antes, según la complejidad del destino.
Durante este semestre fue lanzado en Argentina Club Despegar, un modelo de suscripción mensual que permite acceder a beneficios exclusivos y sumar puntos de su programa de fidelización Pasaporte.
Los usuarios pueden usar estos puntos en cualquier momento, combinarlos con promociones y pagar parte o el total de sus productos de viaje.
Esta situación permitió mantener en funcionamiento los sectores habilitados de la montaña. Las temperaturas en se movieron entre los -13°C y los -5°C.
El centro de esquí se cubrió con unos 40 centímetros de nieve fresca en la base. (Foto: Gentileza Los Andes) Agencia Noticias Argentinas
Mendoza, lunes 25 agosto (PR/25) — Una nevada imprevista sorprendió este viernes a turistas y residentes en Las Leñas, lo que prolongó el cierre de la temporada invernal en el centro de esquí ubicado en el departamento de Malargüe.
Tras la intensa caída de nieve, el centro de esquí amaneció con aproximadamente 40 centímetros de nieve fresca en la base. Esta situación permitió mantener en funcionamiento los sectores habilitados de la montaña. Voceros del centro informaron: “Estamos felices porque tenemos unos 40 cm de nieve fresca en la base. Esto hace que la parte habilitada de la montaña (Eros 1, Eros 2 y el Sector 1) pueda seguir disfrutándose a pleno”.
Sin embargo, desde la administración también aclararon que la nevada no fue suficiente para habilitar los Sectores 2 y 3, por lo que recomendaron a quienes planearon visitar el lugar tener en cuenta esta información. El acceso al valle ya fue despejado por el personal de Vialidad, pero el uso de cadenas en los vehículos continuó siendo obligatorio debido a la posible presencia de nieve o hielo en la ruta.
El pronóstico indicó que este sábado, las temperaturas en Las Leñas se movieron entre los -13°C y los -5°C. En las zonas más elevadas del valle, la sensación térmica descendió hasta los -18°C.
Barcelona, domingo 24 agosto (PR/25) — Egipto no es sólo el Nilo o las pirámides. Egipto no se termina de entender sin Alejandría. Existe un rincón frente al Mediterráneo donde la historia se mezcla con la brisa marina, donde la elegancia helenística aún flota en el aire y donde cada paseo es un souvenir inovidable.
Hablamos de Alejandría, la ciudad que Alejandro Magno fundó en el 332 a.C. para convertirla en la gran puerta de Egipto al mundo. No fue casualidad: el joven conquistador quería un puerto que conectara el valle del Nilo con Grecia, Asia Menor y todo su imperio. Voilà, una urbe pensada desde el inicio para ser cosmopolita, abierta, con vocación de eternidad.
Durante siglos, Alejandría fue capital y cerebro del país, residencia de los faraones ptolemaicos y escenario de la apasionante vida de Cleopatra VII, la última gran reina de Egipto. Aquí florecieron el saber y la ciencia gracias a la legendaria Biblioteca y el Museo, donde trabajaron mentes que cambiaron la historia: Euclides, padre de la geometría; Eratóstenes, que midió la Tierra; Aristarco de Samos, adelantado al heliocentrismo; o Hipatia, filósofa y astrónoma cuya figura sigue inspirando siglos después.
Y como ocurre con los lugares que marcan época, también cambió de nombre. En la Edad Media, los árabes la llamaban Iskandariya, forma que aún hoy se usa en árabe moderno (??????????). Un eco lingüístico que demuestra hasta qué punto esta ciudad nunca dejó de ser referencia.
Situada apenas a 225 kilómetros de El Cairo, Alejandría sigue siendo un balcón abierto al Mediterráneo. Caminar por sus avenidas largas, sus cafés con aire europeo o la Corniche es reencontrarse con una ciudad que, bajo cada piedra, conserva un je ne sais quoi irresistible: mezcla de Oriente y Occidente, de nostalgia y modernidad, de historia y chic eterno.
La bibliotheca alexandrina: un faro del conocimiento
No hay visita completa a Alejandría sin detenerse en la moderna Bibliotheca Alexandrina. Construida en 2002 como homenaje a la legendaria biblioteca desaparecida, su arquitectura de líneas curvas parece surgir del mar, como si quisiera devolver la memoria perdida. Su sala principal puede albergar hasta ocho millones de libros, pero lo que impacta es el ambiente: planetario, galerías de arte, museos internos y un centro de conservación de manuscritos que enamora a cualquier viajero sensible. Aquí, el silencio es chic, casi ceremonial.
La inspiración nace de la Biblioteca original de Alejandría, fundada en el siglo III a.C. bajo el reinado de Ptolomeo II Filadelfo, uno de los faraones de la dinastía ptolemaica. El proyecto surgió con un propósito ambicioso: reunir todo el conocimiento del mundo en un único lugar. Los barcos que atracaban en el puerto debían entregar sus rollos y manuscritos para ser copiados en griego; los originales, se decía, quedaban en la colección.
Se cree que llegó a albergar entre 400.000 y 700.000 rollos de papiro, con obras de Homero, tragedias griegas completas, tratados de astronomía, geometría, medicina y filosofía. Allí trabajaron sabios que definieron la ciencia tal y como la entendemos hoy: Euclides, padre de la geometría; Eratóstenes, que midió la circunferencia de la Tierra; o Aristarco de Samos, que se atrevió a sugerir que el Sol era el centro del universo.
El destino de la Biblioteca original es una de las grandes tragedias de la Antigüedad. No se sabe con certeza cómo desapareció: algunos relatos apuntan al incendio provocado por las tropas de Julio César en el año 48 a.C.; otros, a saqueos posteriores durante la invasión romana o incluso a destrucciones en época cristiana y árabe. Lo cierto es que lo que allí se perdió fueron siglos de saber: tratados que hoy solo conocemos de oídas, un caudal de conocimiento que, de haberse conservado, quizá habría adelantado nuestra historia por centurias.
Por eso, visitar la Bibliotheca Alexandrina moderna no es solo ver un edificio contemporáneo: es un acto de memoria, un tributo a los sabios, un lugar donde la nostalgia se convierte en inspiración.
La ciudadela de Qaitbay: herencia de una maravilla perdida
En el extremo oriental del puerto, donde las olas del Mediterráneo golpean con fuerza, se levanta la Ciudadela de Qaitbay. A primera vista parece “solo” una fortaleza mameluca del siglo XV, sólida, compacta, con muros de piedra color miel. Pero su secreto es fascinante: está construida sobre los cimientos del legendario Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.
El nombre Qaitbay no es casualidad. Hace referencia al sultán mameluco Sayf al-Din Qaitbay (1416-1496), el noble que ordenó su construcción. Su propio nombre, de raíces turco-otomanas, mezcla dos significados sugerentes: Qait (“retorno” o “firmeza”) y Bay (“señor”, “noble”). Voilà: “el señor firme”, un título que parece hecho a medida para quien quiso devolverle esplendor a un puerto que había perdido su faro.
¿Y quiénes eran los mamelucos? No eran nobles de sangre, sino esclavos convertidos en guerreros de élite. Jóvenes de origen turco, circasiano o georgiano, capturados o comprados, que tras una estricta formación militar e islámica acabaron tomando el poder. En 1250 fundaron su propio sultanato en Egipto y Siria, derrotaron a cruzados y mongoles y gobernaron durante más de dos siglos. En la época de Qaitbay aún eran los señores indiscutibles del Nilo, capaces de dejar su huella en piedra frente al Mediterráneo. Paradojas de la historia: esclavos que se convirtieron en reyes.
El faro original, erigido en el siglo III a.C. bajo el reinado de Ptolomeo II, fue durante casi 1.500 años la guía de los navegantes que entraban al puerto. Con más de 100 metros de altura, era la construcción más alta del mundo después de las pirámides. Una llama, amplificada por espejos de bronce, proyectaba su luz a decenas de kilómetros mar adentro. Oh là là, un prodigio de ingeniería que convirtió Alejandría en la auténtica puerta marítima de Egipto.
Terremotos sucesivos entre los siglos XIV y XV acabaron por derribarlo. Entonces, Qaitbay decidió levantar en el mismo lugar una fortaleza defensiva, aprovechando las piedras derrumbadas del faro. Así, lo que hoy contemplamos es un símbolo doble: por fuera, una ciudadela medieval; por dentro, un eco de una maravilla perdida.
Pasear por sus almenas, sentir el viento salado y mirar el horizonte es un gesto casi ritual: el Mediterráneo te devuelve la sensación de estar en un punto donde la historia nunca se interrumpe. Chic, eterno y profundamente poético.
Qaitbay
La columna de Pompeyo: elegancia solitaria
En una colina tranquila de Alejandría se alza, majestuosa y solitaria, la llamada Columna de Pompeyo. El nombre, sin embargo, es un capricho de la historia: ni está dedicada al general romano Pompeyo ni tiene relación directa con él. Fue erigida hacia el año 297 d.C. en honor al emperador Diocleciano, tras sofocar una revuelta en la ciudad y asegurar el grano de Egipto para Roma. El equívoco nació siglos después, cuando viajeros medievales, fascinados por la columna aislada, la asociaron con el destino trágico de Pompeyo Magno, asesinado precisamente en Alejandría en el 48 a.C. El error se propagó… y voilà, el nombre equivocado llegó hasta nuestros días.
Con más de 25 metros de altura y tallada en un único bloque de granito rojo de Asuán, la columna es un ejemplo sublime de la grandeza romana en suelo egipcio. Imagina el esfuerzo titánico para trasladar y erigir semejante monolito sin la tecnología moderna. Oui oui, pura demostración de poder.
Alrededor de la columna aún se conservan restos del antiguo Serapeum, un templo dedicado a Serapis, una divinidad sincrética creada en Alejandría. ¿Qué significa sincrético? Que no era un dios heredado, sino inventado para unir mundos. Los faraones ptolemaicos -de origen griego- necesitaban gobernar sobre un pueblo profundamente egipcio. Y la solución fue chic: crear un dios que fusionara lo mejor de ambos universos. De Osiris y el toro Apis tomaron la esencia egipcia; del panteón griego, el porte majestuoso de Zeus o Hades. Así nació Serapis, con cuerpo helénico y alma faraónica, capaz de ser adorado por griegos y egipcios por igual.
Ese mestizaje religioso resume a la perfección el espíritu de Alejandría: un lugar donde lo faraónico se abrazaba con lo helénico y lo romano en una armonía sorprendente.
Las catacumbas de Kom el Shoqafa: un mundo bajo tierra
Alejandría guarda muchos tesoros a cielo abierto, pero algunos de sus secretos más fascinantes se esconden bajo tierra. Las Catacumbas de Kom el Shoqafa, descubiertas por casualidad en 1900, son un laberinto de galerías excavadas en la roca que datan del siglo II d.C. En ellas se enterraban familias ricas de la ciudad en plena época romana, y lo sorprendente es el mestizaje artístico que rezuma cada pared.
El propio nombre es revelador. “Kom el Shoqafa” significa en árabe “la colina de los tiestos”, porque en la superficie se acumulaban montículos de cerámica rota: restos de vasijas y objetos utilizados en rituales funerarios que, una vez quebrados, eran arrojados allí. Lo que parecía un vertedero de fragmentos escondía, bajo sus cimientos, uno de los conjuntos funerarios más extraordinarios del mundo antiguo.
Aquí, lo egipcio y lo romano se miran de frente y se abrazan. Entre sarcófagos y relieves puedes encontrar a Anubis, el dios chacal, vestido como un legionario romano; escenas funerarias con jeroglíficos y, al lado, motivos clásicos de columnas jónicas y frontones grecorromanos. Un auténtico déjà-vu cultural donde los mundos no se excluyen, sino que se funden con elegancia.
La estructura se organiza en varios niveles conectados por una gran escalera en espiral. Al descender, la luz se apaga poco a poco y la piedra se vuelve húmeda, creando una atmósfera que es a la vez solemne y teatral. Se cree que estas catacumbas pudieron haber servido también como espacio para banquetes funerarios: un comedor subterráneo donde las familias compartían comida y vino con los difuntos, convencidos de que la vida y la muerte formaban parte del mismo ciclo. C’est simple: otra forma de convivir con lo eterno.
Caminar hoy por Kom el Shoqafa es viajar a un Egipto híbrido, donde faraones tardíos, emperadores romanos y dioses compartían escenario. Un lugar que demuestra que Alejandría nunca fue solo egipcia ni solo romana, sino un mosaico chic de culturas.
La Corniche: paseo entre el mar y la historia
Para terminar, nada como caminar por la Corniche, el largo paseo marítimo de Alejandría. Entre cafés de aire parisino, palacetes decadentes y hoteles que recuerdan épocas coloniales, se abre la panorámica del Mediterráneo. Aquí uno entiende por qué la ciudad tiene ese je ne sais quoi: es cosmopolita, vibrante y, al mismo tiempo, profundamente nostálgica. Tomarse un té frente al mar
Tras sumergirte en tumbas, columnas y bibliotecas, llega el momento de volver a la superficie y sentir que Alejandría respira junto al mar. La Corniche, su larguísimo paseo marítimo, es el escenario perfecto para comprender la esencia mediterránea de la ciudad. Aquí, los cafés de aire parisino conviven con palacetes coloniales, hoteles con sabor decimonónico y el ir y venir de un tráfico caótico que, de algún modo, también resulta poético.
La Corniche no es una reliquia faraónica ni romana: es una creación moderna. Su trazado comenzó a principios del siglo XX, en plena época de fuerte influencia europea. Ingenieros británicos, franceses e italianos contribuyeron a darle forma, y desde entonces se ha ido ampliando hasta convertirse en la gran arteria costera que hoy recorre más de 15 km frente al Mediterráneo. Una vía funcional, sí, pero también un balcón urbano donde Alejandría se exhibe con orgullo.
¿Y por qué ese nombre tan chic? Corniche viene del francés y significa literalmente “carretera junto al mar o sobre un acantilado”. La misma palabra se usa en Marsella o Beirut. Y claro, francés tenía que ser: evocador, elegante, chic… como los viajes de GrandVoyage.
Caminar por la Corniche al atardecer es como hojear las páginas de un álbum vivo: jóvenes egipcios paseando de la mano, pescadores lanzando sus redes, familias tomando un helado frente a la brisa marina. El mar golpea contra los espigones y la luz se funde en un horizonte que parece no acabar nunca. Voilà, la vida en Alejandría se explica en ese instante. Es quizá la mejor forma de decir “oui oui, estoy en Alejandría”. Sentarse en una terraza con una taza de té a la menta o un café turco mientras el sol se esconde es la mejor forma de despedirse de la ciudad. Es en ese preciso momento cuando entiendes que Alejandría no solo fue un centro cultural, político y religioso; también es, y seguirá siendo, un estado de ánimo mediterráneo, un souvenir inoubliable que acompaña al viajero mucho después de regresar a casa.
Por qué con Grandvoyage
Después de hojear manuscritos en la Bibliotheca Alexandrina, coronar la Ciudadela de Qaitbay sobre los cimientos del faro perdido, descifrar la elegancia solitaria de la Columna de Pompeyo y descender a las Catacumbas de Kom el Shoqafa, el paseo al atardecer por la Corniche te regala la estampa perfecta: Mediterráneo en calma, luz en dorado y esa mezcla chic de Oriente y Occidente que convierte cada instante en un souvenir inoubliable.
El gran humedal correntino para coderarse con pumas y navegar entre camalotes
Canotaje bajo las estrellas, paseos náuticos, senderos y chamamé, algunos de los planes en Colonia Carlos Pellegrini, Corrientes.
Buenos Aires, domingo 24 agosto (PR/25) .. Fue lo más parecido a una redención y ocurrió en los Esteros del Iberá. A principios de los ochenta, un grupo de cazadores -llamados mariscadores- se pasaron literalmente al otro bando para convertirse en guardaparques baqueanos. Es decir: depusieron las armas y ofrecieron su saber para cuidar a las especies que ellos mismos habían acechado durante décadas.
Esta es una de las historias que se cuentan en Colonia Carlos Pellegrini -provincia de Corrientes-, uno de los ocho pueblos argentinos nominados por la ONU Turismo a ser los más bellos del planeta. Ubicada en el corazón de nuestra Mesopotamia, esta localidad abraza el Portal Laguna Iberá y ofrece un puñado de excursiones fascinantes, desde canotaje bajo las estrellas hasta noches de chamamé, paseos náuticos, cabalgatas y senderos con monos, ciervos y una paleta increíble de aves. Aquí los mejores planes.
Colonia Carlos Pellegrini es una de las ocho localidades argentinas nominadas para ser los mejores pueblos turísticos del mundo
Colonia Carlos Pellegrini es un pueblo de 1120 habitantes, al que la mayoría de los turistas arriba desde la ciudad correntina de Mercedes (son 120 kilómetros de distancia, de los cuales 70 son de ripio consolidado). Lo primero que se ve al llegar a Pellegrini es el inmenso espejo de agua –6000 hectáreas tiene la laguna Iberá– a uno y otro lado de un puente de madera. Son las antiquísimas huellas del río Paraná, en donde viven 4300 especies de flora y fauna. Es el paisaje mesopotámico por excelencia y un universo mágico, de sonidos, tonalidades y cadencias que solo se ven en estas latitudes.
Para tener una idea de la magnitud del paño, los Esteros del Iberá abarcan un área de 1.300.000 hectáreas, de las cuales 600.000 forman parte del parque y reserva provincial, y otras 183.000 pertenecen al parque nacional. En total son nueve los portales para entrarle al humedal más grande del país.
El chajá con sus crías Nacho Calonge
Un puma sin complejos
De repente todo se enrareció: los monos carajá se movieron inquietos, cada vez más nerviosos, un zorro salió a los piques como si escapara de un demonio y las corzuelas se paralizaron, temiendo lo peor. Y entonces apareció un puma, muy a sus anchas, en la mismísima entrada del parque provincial. El guía Mario Martins lo vio y logró grabar un video con su teléfono; el puma no se inmutó y se echó un rato a descansar, muy pancho de haber impuesto su ley.
Esta es una de las tantas especies que, casi medio siglo atrás, estuvo a punto de desaparecer y que ahora vuelve a mostrarse de tanto en tanto. Toda la historia de la fauna y flora local se cuenta en el Centro de Interpretación Iberá Salvaje, uno de los primeros planes para hacer cuando se llega a Pellegrini (está justito en la entrada, en donde se buscan las pulseras que permiten hacer las actividades dentro del parque).
Una nutria en su horario de almuerzo FABIAN MARELLI
En las salas del centro se narra la redención de los mariscadores y un video muy triste y bello cuenta cómo en las décadas del 70 y 80 se extinguieron tapires, jaguares, pecarís de collar, nutrias gigantes, osos hormigueros y dos especies de ciervos, solo por citar algunos greatest hits de la fauna local. El cuento tiene final feliz, gracias al trabajo de guardaparques y conservacionistas, porque muchos animales han vuelto a estas tierras o fueron reinsertados, como el yaguareté -ya hay más de una treintena en Corrientes- o el oso hormiguero gigante.
Luego de visitar el centro es hora de lanzarse a los senderos. El primero es el Sendero Pasarela, un puente de madera que bordea la costa y sorprende desde el minuto uno: dos ciervos de los pantanos se alimentan mientras un carpincho mira la escena con parsimonia de buda. También hay garzas blancas y el avistaje de aves en general es fascinante: se ven tacuaritos, espineros, boyeros negros, pepiteros grises, jacanas. La lista es inagotable.
En otro de los senderos, llamado Carajá, se distinguen a los monos en la copa de los árboles; un macho dominante con dos a cuatro hembras con sus crías. Es, sin dudas, el sueño húmedo de cualquier conservacionista que se precie de tal.
A fuerza de tacuara
Los planes para hacer en tierra son muchos, pero desde el agua el encanto es distinto. El plan entonces es subirse a una canoa a botador, empujada solo por una tacuara (un palo de bambú hueco).
El guía, Mario Sánchez, comanda el navío y se interna en los juncos para descubrir a decenas de yacarés tomando sol, completamente inmóviles, quizá sabiendo que el tiempo de los cazadores ha quedado muy atrás. Algunos llevan a sus crías diminutas en el lomo.
Los yacarés descansan inmóviles en el agua Sofia Lopez Mañan
Se han visto yacarés de más de dos metros y se sabe que son muy longevos: algunos llegan a vivir 80 años. Los carpinchos también son moneda corriente en la zona (pero por suerte no son plaga como en Nordelta).
Mario aprendió a usar la tacuara cuando era niño; lo heredó de su tío, que era cazador. De hecho, este guía se convirtió en guardaparques en 1993 y vivió en carne propia la evangelización de los mariscadores. Mientras va contando la historia, el paisaje es tan pacífico que emociona: un biguá carretea para levantar vuelo, los yacarés toman sol y los gallitos de agua se mueven hiperactivos, en contraste con la quietud revelada de los carpinchos.
Si este paisaje es fascinante con el sol bien arriba, al atardecer todo se potencia aún más. Por eso también vale la pena visitar la Reserva Camba Trapo, a pocos kilómetros de Pellegrini. Aquí hay una enorme laguna que se recorre en kayak con la última gota de sol, luego de caminar un sendero de 1,2 kilómetros. Lo más impactante es que, en las noches despejadas, la nitidez de las estrellas alcanza niveles superlativos.
El guía, Nico, cuenta que en la cosmogonía guaraní le dicen Camino de Tapekue a la vía láctea; simboliza un camino mítico por el cual los ancestros llegaron a la Tierra y al que eventualmente regresarán… El final de la excursión es sublime, porque Nico convida pepas de maracuyá y guayaba junto a un brebaje caliente, típico del noreste argentino, que se llama quemadillo de ambay.
Los carpinchos también son moneda corriente en la zona FABIAN MARELLI
Cocineros del Iberá y Guías culturales
Existe en los Esteros una oferta gastronómica muy interesante, con restaurantes de comida bien casera, como Don Marcos, Yacarú Porá y Dalmacio Bar; el Café de los Pájaros, por su parte, propone platos gourmet de cocina típica guaraní, como el mbaipy, el yopará, la sopa paraguaya el pastel mandió, el chipá so’o y el chipa guazú, entre otros.
Una de las iniciativas más interesantes a nivel gastronómico es la de los Cocineros del Iberá, la primera red de cocineros populares del país. Son más de 60 chefs activos de la región que se capacitaron para perfeccionar y recuperar las recetas y sabores que dejaron sus abuelos. En Pellegrini viven dos Cocineras del Iberá: Vivi Pavón, que heredó los pastelitos con mamón y guayaba; y Elsa Itatí González, experta en empanadas de cordero y pastelitos rellenos de arroz con leche (eran su torta de cumpleaños y los hacía su abuela, con leche recién ordeñada).
Otra de las excursiones posibles es la de las guías culturales. Es un grupo de mujeres que durante años se juntó a investigar sobre el pasado de los Esteros y ahora se dedica a narrar estas historias a los visitantes. La iniciativa despertó el interés del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que terminó financiando la construcción de un moderno centro cultural en el pueblo. Tres mujeres -Sara, Mercedes y Marilin- son actualmente las guías culturales de Pellegrini. “Quisimos rescatar la memoria de los ancianos”, explica Diana Frete, guía local e impulsora del proyecto.
Los Esteros del Iberá abarcan un área de 1.300.000 hectáreas Xavier Martin
Como ejemplo de lo interesante que es dejarse guiar por estas mujeres, se puede contar el caso de Sara, que cocina en su casa para los visitantes. Solo hay que mensajearla al celular para saber cuál es el menú de la cena: algunas de las opciones son la sopa paraguaya o el preciado mbaipy. Mientras Sara revuelve la olla, su marido, Beto, recuerda los tiempos en que cruzaban en balsa para llegar a Pellegrini. Toda la velada transpira la mística de un tiempo antiguo, mientras crepita un fueguito en una parrilla vacía. Si a alguno de los comensales se le va la mano con la comida, Sara cura el empacho con sus palabras secretas.
Cabalgatas y noches chamameceras
Quedan dos planes para terminar de sacarle el jugo a los Esteros. El primero, imperdible, es una cabalgata de cuatro kilómetros– unas dos horas en total- por un paraje que se llama El Quebrachal. Guiados por Dardo y Cristian, los caballos sumergen las patas en el bañado y avanzan lentamente. Reina un silencio absoluto, apenas interrumpido por las historias de Dardo, que cuenta las andanzas de su tío mariscador arrepentido.
Después de bajar del caballo, se cruza una calle de tierra para entrar a Café de los Pájaros, en donde arranca la noche chamamecera. Después del mbaipy de rigor, arranca un show de chamamé con tres músicos en escena y tres parejas de jóvenes bailarines. Un repertorio de chamamé, valseado, rasguido doble y chamamé arrabalero enciende al público. Algunos incluso terminan bailando y zapateando como locos.
Diana Frete, la cantante, cuenta más historias de Pellegrini y uno se siente embriagado de la mística de los Esteros. Quien tenga que partir al día siguiente conservará esta paz mesopotámica por varias semanas más. Eso dicen que pasa cuando el destino se cruza con los Esteros del Iberá.
Una postal típica del humedal más grande del país Paula Teller
Datos útiles
Cómo llegar
En auto desde CABA a Mercedes (679 km). Y desde Mercedes a Carlos Pellegrini (120 km, de los cuales 70km son de ripio consolidado).
En avión a Posadas y 204 km en auto hasta Carlos Pellegrini.
Alojamiento
En Pellegrini funcionan más de 30 establecimientos hoteleros, desde cabañas hasta hosterías, camping, etc. Algunos ofrecen pensión completa con actividades. Los precios varían entre 50.000 a 180.000 pesos la noche por persona, dependiendo de la categoría del alojamiento.
Se realizan navegaciones diurnas y también nocturnas Nacho Calonge
Excursiones
Safari náutico por la Laguna Iberá, 30.000 pesos por persona. Paseo en carro por el pueblo, un recorrido de hora y media, 15.000 pesos. Cabalgatas, recorrido de dos horas, 25.000 pesos. Paseo en canoa a botador por la Laguna Iberá, 35.000 pesos. Kayak nocturno por la Laguna de Camba Trapo, 40.000 pesos.
Paseo con guías culturales para conocer las historias del pueblo, entre 10.000 y 15.000 pesos.
Caminatas nocturnas en los parques provincial y nacional, 15.000 pesos. Kayak en la Laguna Iberá, 20.000 pesos.
Gastronomía
Show de chamamé en la Café de los Pájaros (9000 pesos el derecho a espectáculo).
Buenas opciones para comer: Comedor Don Marcos, Dalmacio Bar, Yacarú Pora, Destino Iberá, Costa Iberá.
La cifra sorprendió a los investigadores, ya que supera ampliamente los registros de años anteriores
Chubut, domingo 24 agosto (PR/25) — La Municipalidad de Puerto Madryn informó a Noticias Argentinas que, durante un nuevo censo aéreo de monitoreo de Ballena Franca Austral realizado por el Laboratorio de Mamíferos Marinos del CESIMAR-CONICET, se contabilizaron 2.110 ejemplares, lo que marca un récord histórico para la región.
El relevamiento, que forma parte del programa científico de seguimiento de la especie, registró 77 grupos de cópula, 381 individuos solitarios y 826 madres con sus crías.
La cifra sorprendió a los investigadores, ya que supera ampliamente los registros de años anteriores: en 2024 se contabilizaron 1.468 ejemplares y en 2023, 1.237.
“Estamos frente a una temporada única. El crecimiento constante de la población nos invita a proyectar el futuro del turismo de avistaje con gran optimismo”, destacaron desde el equipo científico.