Ni Cariló ni Pinamar: la playa del “millón de pinos” que está a 4 horas de Buenos Aires, ideal para el verano

Ni Cariló ni Pinamar: la playa del “millón de pinos” que está a 4 horas de Buenos Aires, ideal para el verano

Un bosque imponente, tranquilidad y actividades para todos: así es el destino ideal para desconectarse en familia, en pareja o con amigos.
Ni Cariló ni Pinamar: la playa del “millón de pinos” que está a 4 horas de Buenos Aires, ideal para el verano (Foto: Imagen ilustrativa hecha con IA – Gemini).
Buenos Aires, miércoles 22 octubre (PR/25) — A sólo cuatro horas de la Ciudad de Buenos Aires, existe un rincón de la Costa Atlántica que parece sacado de un cuento: Costa del Este, conocida como “la playa del millón de pinos”.
Este balneario es el lugar perfecto para quienes buscan tranquilidad, contacto con la naturaleza y un entorno único donde el bosque y el mar se fusionan en una postal inolvidable.

Un entorno natural que invita a desconectarse

Las playas de Costa del Este son amplias, serenas y protegidas por dunas que mantienen su belleza intacta. Pero lo que realmente distingue a este destino es su imponente bosque, formado por miles de pinos, eucaliptos y otras especies que rodean la ciudad y crean un microclima especial.

Así es la entrada a Costa del Este (Foto: Prensa La Costa).
Así es la entrada a Costa del Este (Foto: Prensa La Costa).

Caminar por sus senderos de arena, perderse entre los árboles y escuchar el canto de las aves es parte de la experiencia. Liebres, zorros y una gran variedad de aves autóctonas pueden aparecer en cualquier paseo, al hacer que cada recorrido sea diferente.

Qué hacer en Costa del Este: actividades para todos los gustos

El mayor atractivo de Costa del Este es su entorno natural. Las caminatas por el bosque y los paseos por calles de arena son un clásico, pero hay mucho más para disfrutar.

  • Deportes acuáticos y relax en la playa: el mar invita a nadar, practicar surf o descansar bajo el sol.
  • Reserva Punta del Lago: un espacio privado con senderos para cabalgatas, avistaje de fauna y un spa con apart hotel de diseño bioclimático, ideal para quienes buscan una experiencia premium.
  • Cabalgatas organizadas: el Club Hípico del Bosque ofrece paseos diurnos y nocturnos entre los pinos, una aventura imperdible para grandes y chicos.
  • Paseos históricos y culturales: la Estatua de Cristo, una imponente obra de mármol de Carrara de cinco metros, recibe a los visitantes en la rotonda de ingreso. Además, los restos del “Barco de la galleta” cuentan historias de naufragios y leyendas marítimas de la región.

Gastronomía y vida local: el encanto del centro

El centro de Costa del Este combina el encanto de pueblo con propuestas modernas. Hay restaurantes con cocina regional y platos gourmet, cafeterías acogedoras y panaderías artesanales que invitan a probar delicias locales. Además, el paseo comercial ofrece opciones para quienes buscan llevarse un recuerdo o simplemente disfrutar de una tarde diferente.

Cómo llegar a Costa del Este desde Buenos Aires

Llegar a Costa del Este es sencillo, tanto en auto como en micro.

  • En auto: salí desde Buenos Aires por la Ruta 2 hasta Dolores, seguí por la Ruta 63 y después tomá la Ruta 11 en dirección al Partido de La Costa. Costa del Este está en el kilómetro 333 de la Ruta 11, entre Mar del Tuyú y Aguas Verdes. El viaje dura alrededor de 4 horas.
  • En micro: hay servicios desde la Terminal de Retiro hasta Mar del Tuyú o San Bernardo. Desde ahí, podés llegar a Costa del Este en transporte local o taxi.

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Fuente: TN Campo

Qué ver en Porto

Qué ver en Porto

¿Planeando tu visita a Porto? Hay mucho para ver y caminar en esta hermosa ciudad portuguesa. Seguí leyendo que te voy a contar que ver en Porto (y también que comer).
Portugal, martes 21 octubre (PR/25) — No en vano Porto (y también Portugal) fueron premiados como los mejores destinos europeos del 2017. Lindas calles, fachadas coloridas, la ribera, el río Duero, barcos fotogénicos, puentes, techos anaranjados y vistas increíbles, además del buen vino y la comida sabrosa.
Debo admitir que me costó un poco entrar en confianza con la ciudad, quizás un poco haya tenido que ver que fuera mi primer destino del país, con el cambio de idioma viniendo de España, pero tan solo un par de día después ya me tenía totalmente ganado y sin ganas de dejarla.
 
Que ver en Porto

La ubicación de mi hospedaje (no dejes de leer mi completo posteo con recomendaciones de alojamiento por todo Europa) hizo que mi puerta de entrada al centro de la ciudad fuera la Fuente Dos Aliados y el Ayuntamiento de la ciudad, en el gran boulevard con las avenidas del mismo nombre. Nada mal para comenzar… al final de este bello paseo se encuentra el Hotel Intercontinental Porto, que destaca por su gran arquitectura.

Pero algunos metros antes, frente al Monumento de Pedro IV de Portugal, se ubica el local de comidas McDonald. No, no voy a recomendarles que coman ahí, solo que entren y aprecien el edificio en el que está instalado, muy particular y llamativo.

Ya que hablamos de comidas, a la vuelta y muy cerquita de este local, está el Café Embaixador, un buen lugar barato y con amplia oferta de comida para aquellos con presupuestos más ajustados.

 
Que ver en Porto

 

Si al llegar al famoso hotel se dobla a la derecha, caminando por la Rua dos Clérigos, nos vamos a encontrar con un Monumento Nacional y uno de los principales símbolos de la ciudad, la Torre de los Clérigos, con sus 75 metros de altura y su iglesia debajo. En un principio se planeó la construcción de dos torres, pero la segunda nunca fue construida.

Frente a ella hay varias atracciones para apreciar: el Jardín de João Chagas, la Universidad de Porto, el Palacio de Justicia de la ciudad, y frente al Centro Portugués de Fotografía, la grandes letra con el nombre de la ciudad, un clásico en muchos destinos.

A tan sólo dos cuadras de allí, se pueden obtener muy buenas vistas desde el Mirador de la Victoria, junto a la Iglesia Nuestra Señora de la Victoria.

Desde este punto, hacia la izquierda, se puede apreciar la gran Catedral de Porto, ubicada sobre la colina y sobresaliendo de los techos naranjas característicos de la ciudad. Para llegar a ella hace falta caminar algunas cuadras por zigzagueantes calles. Todo el complejo de la Catedral, junto con la gran explanada, el museo y el Palacio Episcopal son muy lindos. Con el agregado que desde aquí también se pueden obtener buenas vistas del Rio Duero y el puente.

 
Que ver en Porto

 

A pocos metros de allí también se puede apreciar la Iglesia de San Lorenzo, otra de las que destaca en la panorámica desde el mirador.
Y finalmente llegamos al Rio Duero, su famosa y colorida ribera y el gran Puente Luis I, el plato fuerte de Porto. El puente se puede cruzar tanto por arriba como por abajo. Para mí, la primera forma es la mejor, ya que su gran altura nos da una gran panorámica de todo el rio y sus costas. Por ahí mismo también cruza el tranvía, así que ¡tengan cuidado de no ser atropellados!
 
Que ver en Porto

 

Si primero fueron a caminar por la ribera, para subir pueden optar por el funicular (pagando, obviamente), o utilizar las escaleras en las cercanías al puente.
Todo el Barrio de la Ribera es una belleza en sí, con sus colores y cientos de ventanas, locales, restaurantes y muchos lugares para probar el caballito de batalla de la ciudad, el famoso vino local. ¡Cuantas veces escuchamos este vino en la preparación de postres!
 
Que ver en Porto

 

Lo que hace distinto a este vino es que antes de terminar su proceso de fermentación, se le añade aguardiente, lo que permite que conserve el dulzor de la uva que tanto lo caracteriza.

Hay muchas bodegas donde ir a hacer degustaciones y paseos, sobre todo del otro lado del rio.
Una vez hecho el cruce, si levantan su mirada hacia la izquierda, podrán ver el gran Convento Mosteiro da Serra do Pilar, que no es lo importante en sí, sino las vistas del puente y la ribera que se obtienen desde allá arriba, para mí, de las mejores.
 
Que ver en Porto

Se los dije, vistas increíbles…

También de este lado del rio pueden encontrar muchos locales, un parque sobre un pequeño morro y el teleférico de Gaia, que recorre un tramo corto en línea paralela al Duero.

Una vez de vuelta de nuestra excursión al otro lado del puente Luis I, nos queda aún por recorrer la zona de la Plaza de la Batalla, donde destacan el Teatro Nacional São João y la Iglesia de San Ildefonso, con su frente de cerámicos.

Ahí mismo comienza, quizás, la calle comercial más famosa de Porto: Rua de Santa Catarina. En ella se pueden encontrar centros comerciales, locales de todo tipo y marcas internacionales.

Sobre esta famosa calle podrán encontrar la Capilla de las Almas, famosa iglesia llena de cerámicos azules en su exterior, una de las fotos más populares de la ciudad.
 
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Y no puedo terminar sin la recomendación gastronómica: la francesinha. Si bien es de todo el país, dicen que la de Porto es la mejor y más famosa.
 Es un sándwich, pero no se come como tal. En realidad es una bomba calórica con pan de molde como tapas, dos tipos de salchichas portuguesas, jamón, carne, queso derretido por encima, y una salsa algo picante que tiene como base tomate y cerveza.

Los acompañamientos normales son papas fritas o huevos fritos encima. Si, ¡una bomba de verdad! Se los avisé…

Anímense a probarla y traten de terminarla. También hay opción vegetariana, acá nadie se queda afuera.
No me queda más que decirte que disfrutes mucho tu visita a Porto, una ciudad con un encanto único que invita a caminarla día tras día.
 
Que ver en Porto

 

Espero haber ayudado a armar esa lista de «que ver en Porto« que solemos hacer antes de visitar un lugar, ya sea mental o en un papel.

Si estás en planes de un Eurotrip, no dejes de leer los posteos sobre Grecia, España, Italia, Croacia, Francia y Turquía. Pronto muchos más de mis 6 meses recorriendo el viejo continente desde UK hasta Turquía.
Fuente: viajanico.com/
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Modo vacaciones: imperdible guía con los mejores atractivos de El Bolsón y la Comarca Andina

Modo vacaciones: imperdible guía con los mejores atractivos de El Bolsón y la Comarca Andina

Entre montañas, lagos y refugios, hacia ambos lados de Río Negro y Chubut, los paisajes de la Comarca Andina del Paralelo 42 (El Bolsón, Lago Puelo, El Hoyo, Epuyén y El Maitén) tienen decenas de atractivos. Guía para descubrirlos en primavera y verano.
EL Bolsón, martes 21 octubre (PR/25) — Cuando la nieve se retira de las cumbres y los días se alargan, El Bolsón muestra su mejor cara. La primavera pinta los valles y el verano multiplica las propuestas: trekking, parapente, excursiones lacustres, escalada, masajes, gastronomía y el encanto simple de una ciudad donde la naturaleza es rutina. Ubicada en la Comarca Andina del Paralelo 42 (que agrupa localidades de dos provincias: El Bolsón, de Río Negro; y Lago Puelo, El Hoyo, Epuyen y El Maitén, de Chubut), entre montañas y lagos de aguas turquesa, esta mágica aldea invita a descubrir una Patagonia más íntima y cercana. Aquí no hay multitudes ni ritmos frenéticos: hay tiempo para perderse en un bosque tallado, compartir una cerveza al atardecer o subir a un refugio y sentirse dueño de un balcón sobre el valle. Capital Sudamericana de los Refugios de Montaña, El Bolsón combina adrenalina y contemplación con senderos accesibles, actividades variadas, exquisita gastronomía y hospitalidad genuina: la combinación ideal para una semana que se recuerde para siempre.

Refugio del Piltriquitrón

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La silueta del cerro Piltriquitrón domina el horizonte como un centinela. Su paredón, que trepa de 350 a 2.219 m, es el símbolo de la comarca. En su ladera oeste, el primer refugio de la región fue cuna del andinismo organizado. Llegar combina manejo y caminata: 10 km en vehículo desde la Ruta 40 hasta la plataforma del Piltri (1.000 m) y luego 2 km a pie hasta los 1.500 m. Arriba, el refugio se abre como un balcón al valle: al Sur se adivina Lago Puelo; hacia el Este, la estepa patagónica. Historia y presente conviven en una experiencia que suma gastronomía de montaña, alojamiento sencillo y una filosofía de contacto respetuoso con la naturaleza: detenerse, contemplar y entender el valor de lo simple. Más info en revista Weekend Nº 633, junio 2025). Instagram: @piltriquitronrefugio. Tel.: (294) 4120310.

Náutica Puelo

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En el Parque Nacional Lago Puelo, el agua es la gran protagonista. Náutica Puelo –cinco familias locales asociadas– diseña experiencias auténticas y seguras que conectan con el paisaje. Navegar permite acceder a playas solitarias y miradores únicos, mientras los guías suman historias y geografía. También hay caminatas guiadas, salidas de pesca con enfoque responsable, traslados dentro del parque y cruces internacionales por agua. Todo con un mismo hilo: disfrutar y aprender a valorar un ecosistema frágil. Turismo pausado, íntimo y genuino, a la altura del lago y sus montañas. Datos útiles: Parque Nacional Lago Puelo, Chubut. Web: www.nauticapuelo.com.ar. Instagram: @nauticapuelo. Facebook: Nautica Puelo. Tel.: +54 9 (2944) 936162.

Parapente

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El cielo también se recorre. Desde 1997, el parapente ofrece otra mirada de la comarca: volar en silencio con los Andes a los pies. En verano (diciembre a marzo) se despega del Piltriquitrón; en invierno (agosto y septiembre), del Cerro Perito Moreno. La experiencia dura unas dos horas total e incluye caminata al despegue, charla técnica y 15 a 30 minutos de vuelo biplaza. No requiere experiencia previa y se vuela con pasajeros de 14 a 69 años.
El viento manda, pero cuando se alinea el clima, la mezcla de vértigo y contemplación deja un recuerdo imborrable: por un rato, ser parte del cielo patagónico. Datos útiles: Cerro Piltriquitrón (verano) y Cerro Perito Moreno (invierno). Instagram: @parapenteelbolson / @parapentebolson / @parapentepatagonia. WhatsApp: +54 9 (2944) 896826 / 707818.

Lumina Espacio Holístico

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Entre montañas y ríos, Lumina propone un turismo que también es pausa: conectar cuerpo, mente y espíritu. Es un refugio urbano de bienestar con clases de yoga, danza y acrobacia aérea, talleres, charlas y ceremonias que siguen los ciclos naturales. Los visitantes pueden sumarse en forma suelta o elegir retiros y experiencias de un día. La filosofía es integral: acompañar procesos con respeto y escucha, abrir espacios compartidos a la comunidad y a quienes están de paso. En un destino pródigo en adrenalina, Lumina suma otra capa: detenerse, respirar y volver a uno mismo. Datos útiles: Perito Moreno 2186, El Bolsón. Web: www.luminaelbolson.com.ar. Instagram: @lumina_espacio_holistico. Facebook: Lumina espacio Holístico. Tel.: (0294) 4720220. WhatsApp: +54 9 (2944) 315662.

Bosque Tallado

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En las laderas del Piltriquitrón, a 1.420 m, un incendio dio origen a una de las propuestas más originales: el Bosque Tallado. Desde fines de los ‘90, escultores intervinieron los troncos calcinados de lenga y crearon un museo a cielo abierto con más de 60 tallas que dialogan con la montaña y el viento. Llegar implica manejar por ripio hasta la plataforma y caminar cerca de una hora por senderos de montaña. La recompensa: vistas del valle, Lago Puelo y la cadena hacia Chile, y un recorrido que habla de memoria y resiliencia. El silencio del bosque –apenas interrumpido por pájaros y hojas– convierte la visita en una experiencia íntima y reflexiva. Datos útiles: subida del Piltriquitrón, 1.420 msnm. Web: turismoelbolson.gob.ar/bosque-tallado. Instagram: @bosquetallado. WhatsApp: +54 9 (2944) 909004.

Hostel El Mirador

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En la ladera del Piltriquitrón, es una casa de montaña convertida en punto de encuentro global. Desde 2015 Maga y Mario reciben viajeros de todo el mundo que, al bajar la mochila, encuentran amigos: mates compartidos, hamacas con vista al valle, fogones y salidas espontáneas. Parada obligada en la Capital Sudamericana de los Refugios de Montaña, el hostel condensa el espíritu de El Bolsón: camaradería, silencio bienvenido y la hospitalidad directa de sus dueños. Cocina común, desayunos caseros, Wi-Fi de fibra óptica, parrilla y mapas completan el cuadro. A ocho minutos del centro, es fácil llegar y más fácil quedarse: el aire sabe a encuentro.
Datos útiles: Subida 3 Cipreses 2448, Villa Turismo. Web: elmiradorhostel.com. Instagram: @elmiradorhostelelbolson. Facebook: El Mirador Hostel-El Bolsón. Tel./WhatsApp: +54 9 (2944) 680187. Tel.: (0294) 4498844.

Jauja: no sólo helados

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Fundada en 1982 por Lucy Adler y José Julio Pepe Mazzini, Jauja es parte de la identidad local y pionera en usar frutos nativos en helados: sauco, rosa mosqueta, maqui o cassís conviven con clásicos como chocolate amargo o dulce de leche. La experiencia va más allá del cucurucho: chocolates, alfajores, pastelería y un restaurante con platos patagónicos. Hoy la segunda generación sostiene el legado con la misma pasión. Para muchos, entrar a Jauja es un rito que convierte lo gastronómico en parte del viaje; incluso se puede visitar la fábrica y ver el detrás de escena. Datos útiles: Av. San Martín 2867. Web: www.jauja.com.ar. Instagram: @jauja_helados. WhatsApp (cafetería/restaurante): +54 9 (294) 4963216. Visitas a fábrica: comunicacion.jauja@gmail.com

Escalada

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Entre paredes de andesita y bloques graníticos, El Bolsón ofrece una escena de escalada que crece cada temporada: sectores escuela para dar los primeros pasos, vías deportivas con grados intermedios y aristas perfectas para el rappel con vista al valle. La puerta de entrada es Cerro Amigo, a 20 minutos a pie desde el centro: sector soleado, ideal en primavera/otoño, con líneas de iniciación y algunas más exigentes (hasta 7a+). Más allá, el Mirador del Río Azul y otros paredones de la comarca suman alternativas, mientras que en días ventosos o de calor extremo conviene apuntar a primeras horas o refugiarse en muros bajo sombra. Para quienes prueban por primera vez, hay salidas guiadas y jornadas de rappel que priorizan seguridad y aprendizaje básico: manejo de equipo, nudos, aseguramiento y descenso controlado. La comunidad local aporta lo suyo con clínicas y muros de entrenamiento. Temporada recomendada: de noviembre a abril, cuando la roca está seca y los accesos están en mejores condiciones. Datos útiles: Geoda Trekking, Cel.: +54 9 (2494) 646310. Instagram: @geodatrekking 

Ciencia que camina

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Así se llama el recorrido geoturístico por los alrededores del centro de El Bolsón, para descubrir cómo se formó el paisaje de la Comarca Andina. Guiado por un apasionado geólogo con experiencia en divulgación científica, el paseo –ideal para toda la familia– se transforma en un divertido viaje al pasado del planeta, que llevará a conocer rocas jurásicas y las huellas que dejaron los glaciares en el valle. Una visita que ideal para continuarla en el geomuseo que indicamos más adelante. Instagram y Facebook: @cienciaquecamina. Cel.: +54 9 (2944) 832072.

Campo Base

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A 7 km del centro y a orillas del río Azul, Campo Base es esa mezcla rara de parador, restaurante y camping donde el día se estira sin culpa. Entre pozones transparentes, playa de piedras y sombra de coihues, la escena es simple: mesas de madera, olor a pizza y hamburguesa saliendo del horno, una pinta fría y el murmullo del río a dos pasos. Es base real: desde acá arrancan caminatas cortas hacia el refugio El Paraíso y el río Raquel, o más largas rumbo a Hielo Azul; también es un destino en sí mismo, para quedarse a bajar un cambio y mirar cómo la corriente ordena la cabeza. En verano conviene ir temprano: la bajada tiene tránsito y el estacionamiento es limitado; muchos dejan el auto arriba –en Doña Rosa– y caminan hasta el río, cruzando la pasarela. La propuesta suma servicios de camping (parcelas con fogón y electricidad, duchas calientes), Wi-Fi satelital y un kiosco de salvataje; la cocina trabaja con productos locales y cervezas artesanales. Cuando cae la tarde, la luz del sol pega de frente y todo se vuelve postal: río verde, humo de parrillas y la certeza de que no hace falta mucho más. Datos útiles: Costa del río Azul, sector Doña Rosa, a 7 km del centro. Web: campobasebolson.com. Instagram: @campobase.elbolson. Consejo: en temporada alta estacionar en Doña Rosa y bajar a pie.

Geomuseo Eduardo Lucio

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En pleno centro de El Bolsón, es un espacio dedicado a explorar el planeta Tierra. A través de una experiencia sensorial con piedras preciosas, fósiles, meteoritos y paisajes de la Patagonia, en solo 30 minutos se puede descubrir el concepto de geodiversidad y llevarse recuerdos únicos. Ubicación: Juez Fernández 430. Instagram: @geomuseopatagonia Web: www.coopetel.org/geomuseo. Cel.: +54 9 (2944) 294406.

El laberinto más grande

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A 15 km de El Bolsón, entre chacras y bosques nativos, el Laberinto Patagonia propone un juego mayor: perderse para encontrarse. Trazado con cerco vivo y encajado en un predio de parques y miradores, es el laberinto natural más grande de Sudamérica: pasillos verdes que dibujan figuras, desvíos que tientan y un centro que se celebra como meta, aunque, en rigor, lo valioso es el camino. La experiencia funciona para familias y grupos de amigos por igual: mientras los chicos corren y marcan atajos, los grandes dejan que el tiempo se ablande entre té, pastelería de estación, un mágico restaurante y vistas abiertas a la cordillera. Es turismo lúdico con identidad patagónica: naturaleza trabajada con paciencia, silencio reparador y esa alegría simple de resolver un enigma a cielo abierto. Ir y volver es parte del plan: la entrada está camino al Desemboque del río Epuyén, a 3,7 km del centro de El Hoyo; el resto lo hacen el viento y la vista. Después de perderse en verde, todo parece más claro y puede terminarse en el exclusivo restaurante del predio. Datos útiles: Camino al Desemboque Km 3,7, El Hoyo, Chubut. Web: laberintopatagonia.com. Instagram: @laberintopatagonia. Tel.: (0294) 4450588.

Spa termal

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En la ladera del Piltriquitrón, Las Nalcas Hotel Boutique & Spa ofrece confort con espíritu patagónico: suites con vistas maravillosas, circuito hídrico (piscina interior climatizada y exterior de temporada) y un spa con sauna, baño turco, masajes y tratamientos. Más que servicios, propone una experiencia sensorial: despertar con aves, desayunar mirando la cordillera y elegir entre salir a caminar o quedarse en la terraza con un libro. Desde este rincón elevado, todo parece más calmo y cercano. Datos útiles: Ñanco 150, Villa Turismo. Servicios: circuito hídrico, spa (sauna, baño turco, masajes, faciales y corporales), cafetería y Wi-Fi. Piscinas operativas de diciembre a marzo. Web: www.lasnalcas.com. Instagram: @lasnalcaspatagonia. Facebook: Las Nalcas Hotel Boutique & Spa. Tel.: (02944) 495902. WhatsApp: +54 9 (2944) 503977.

El Bodegón Argentino

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Con el Piltriquitrón de fondo, El Bodegón celebra la fonda clásica: porciones generosas, parrilla al carbón, pastas, platos de olla y minutas. La milanesa napolitana, el mondongo a la española, el rabo de toro o la tortilla de papa concentran una cocina sin disfraces. En el salón (50 cubiertos) y en el deck techado (otros 50) se mezclan vecinos, mochileros y familias. Sobre la Ruta 40, es parada natural para llegar o despedirse del pueblo y una fija para recuperar fuerzas después de caminar. Autenticidad que convierte un almuerzo en recuerdo y una cena, en punto de partida de nuevas amistades. Datos útiles: Maipú 168, esquina Ruta 40. Instagram: @elbodegonar. Facebook: El Bodegón Argentino. WhatsApp: +54 9 (2944) 598669.

Infaltables chocolates

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A pocos kilómetros, Chocolates Lago Puelo es un emprendimiento familiar que convirtió el detalle artesanal en sello propio. Cada chocolate, alfajor o bombón se piensa como recuerdo de viaje. Allí también elaboran helados y repostería. Materias primas locales –frutas, frutos secos, licores– imprimen notas únicas y la atención cercana completa la experiencia. Es la parada dulce ideal después de una caminata o para llevarse un pedacito de Patagonia en una caja. Datos útiles: Ruta 16, Km 10,230, Lago Puelo. Web: www.chocolateslagopuelo.com.ar. Instagram: @chocolateslagopuelo. WhatsApp: +54 9 2944 501252.

Vuelos desde el aeroclub

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Sobrevolar El Bolsón en avioneta cambia la escala: chacras, el río Quemquemtreu y el cerro Piltriquitrón se vuelven una postal en movimiento. El aeroclub ofrece vuelos recreacionales todo el año; duran 20 a 30 minutos y no requieren experiencia previa. Pilotos locales suman relatos de geografía e historia. Al aterrizar, queda la certeza de que este valle también se entiende desde el cielo. La institución civil sin fines de lucro fue fundada en 1953 por un grupo de vecinos entusiastas de la aviación, con la finalidad de establecer las bases para la formación de personal aeronáutico, fomentar la actividad, fortalecer la conectividad comarcal y la prestación de servicios aéreos a la comunidad. Su rol clave es: conectividad, aeroevacuaciones, asistencia aérea, combate de incendios forestales, formación y capacitación de pilotos, así como atender a los requerimientos por parte de la comunidad. Datos útiles: Aeroclub El Bolsón, Ruta Nacional 40 (acceso sur). Vuelos de 20 a 30 minutos, sujetos al clima. Consultas y reservas: Facebook AeroclubElBolson.ar. Instagram: @aeroclubelbolson. WhatsApp: +54 9 (294) 483373.

Transfers

Para quienes no tengan vehículo, Martín Ortiz realiza traslados y excursiones por toda la Comarca Andina y el Corredor de los Andes. Servicio personalizado, paradas en miradores y asesoramiento local para disfrutar cada destino. Datos útiles: Martín Ortiz Travels. Instagram: @martinortiz.travels. WhatsApp: +54 9 (2944) 519757.

Primicias Rurales

Fuente: Perfil Turismo

Travesía off road por la huella fantasma hacia la mina abandonada

Travesía off road por la huella fantasma hacia la mina abandonada

Mendoza, martes 21 octubre (PR/25) — Después de varios intentos, Mainumby4x4 logró llegar a la mina de azufre Sominar, abandonada en el valle del río Atuel, Mendoza, desde 1978.

Una experiencia off road compleja por las condiciones climáticas y el trazado del track que cambia constantemente debido a la crecida del lecho por lluvias y nevadas.

El viento madrugador golpeaba las ventanillas como queriendo advertirnos: aquí nada se entrega fácil. Frente a nosotros, la silueta gris del hotel abandonado de El Sosneado se erguía como un guardián de secretos. 
Sus paredes desnudas, sus pasillos huecos y su esqueleto pétreo todavía parecían murmurar historias de viajeros que buscaban alivio en las aguas termales. Lo recorrimos en silencio, casi con respeto, como quien entra a una catedral derruida. Habíamos partido muy temprano desde Malargüe y llegado allí tras 50 km de asfalto y unos 70 de ripio en bastante buen estado de la RP 220.

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El hotel Termas de El Sosneado, en el retrovisor

La caravana de Mainumby4x4 se puso en marcha al unísono cuando dejamos atrás aquella mole fantasmagórica. Nos internamos en la huella que serpentea hacia el valle del Atuel, camino a un destino que parecía más leyenda que geografía: la mina Sominar. Un lugar de complicado acceso: en verano porque el agua baja con mucha fuerza a través del cauce; y en invierno porque todo está cubierto por varios metros de profunda nieve. Lo habíamos intentado en otras oportunidades con resultado negativo. Sin embargo, esta vez el universo había conspirado a favor: teníamos una ventana climática favorable, y vaya si la aprovechamos… era una de las deudas pendientes en la bitácora, se trataba de la explotación de azufre a cielo abierto del volcán Overo, que nació por la decáda del ‘40, comenzó a funcionar en la del ’50 y operó hasta 1978, cuando –increíblemente– se cerró porque dejó de ser rentable: importar el mineral resultaba más económico.

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Pero pronto la montaña nos recordó su jerarquía. El viejo camino minero se desdibujó y cortó en forma abrupta, obligándonos a mirar hacia abajo, hacia el cauce del río Atuel. Allí el agua corría con calma, como si hubiera esperado justamente ese instante. El GPS indicaba con claridad el track que días antes habíamos trazado, pero la intangible señal del satélite no transmite lo que se siente cuando la camioneta se hunde en arena suelta y piedra bocha.

Bajamos uno a uno, en caravana y mirando atentamente lo que hacía el de adelante, para pisar en la misma huella. El motor trabajaba con paciencia, las cubiertas masticaban el lecho y cada rebote en las rocas era una sacudida que devolvía la certeza de estar en territorio salvaje. El Atuel nos prestaba su fondo como único puente, y en cada curva y tras cada indicación por radio de Verónica Romaña –líder de la caravana–, el misterio se hacía más espeso… hasta que el viejo camino minero reapareció tras unos 8 km –o más– de anónima ruta literalmente off road.

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Por fin… la mina abandonada

Nos detuvimos cuando en medio de la nada, como un eco del pasado, apareció un cartel oxidado: “Prohibido el ingreso con vehículos 4×4”. El mensaje era claro: hasta aquí las máquinas, de aquí en más sólo personas. Apagamos los motores y el silencio nos rodeó como un manto. Almorzamos allí, con el aire enrarecido, no tanto por la altura (2.250 msnm) como por la mística de las ruinas acechando a pocos metros.

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Entramos a pie y en grupo, tal vez por cierto recelo o precaución que demandan los sitios abandonados. Y entonces la historia se abrió. Los muros de hormigón, los restos del cablecarril que alguna vez bajó azufre durante 11 km, los galpones vencidos por la herrumbre, las construcciones vandalizadas e inundadas… todo nos hablaba sin palabras. La imaginación flasheaba: hombres trabajando en turnos eternos, el ruido metálico de las poleas, las voces apagadas en el viento. ¿Cuántas vidas habrán quedado atadas a este rincón olvidado de la cordillera?

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Caminamos despacio, casi conteniendo la respiración. Cada recoveco era una postal detenida en el tiempo. Allí, un taller corroído; más allá, un comedor vacío donde todavía parecía flotar el humo de un guiso. Frente a él, los inanimados dormitorios que alguna vez cobijaron grandes sueños. Alrededor, la montaña, indiferente, seguía firme sobre todo aquello, recordándonos que nada dura más que su propia piedra. Como reminiscencia contemporánea, el accidente del avión de los uruguayos, latente en la memoria y en el recuerdo de todos los presentes: 53 años atrás había ocurrido a muy pocos kilómetros de allí.

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Con la caída del sol llegó el momento de volver. El valle se tiñó de cobre y sombra. Detrás de nosotros, la mina se cerró como un libro que nunca se terminará de leer. En el retrovisor quedó la figura del hotel de El Sosneado, recortada contra un cielo rojo fuego, como un espectro despidiéndonos. La última imagen fue la laguna El Sosneado, calma y espejada. Recordé aquel día en que, junto a su orilla y en otra travesía, probamos tortas fritas recién elaboradas, y entendí que en la montaña los recuerdos también se vuelven parte del paisaje. Regresamos hacia Malargüe con la sensación de haber caminado dentro de un mito. El azufre ya no se extrae, las poleas no giran, pero la mina Sominar sigue viva: late en cada ruina, respira en cada silencio y nos obliga, como aventureros, a mirarnos en el espejo del misterio.

Organiza: Mainumby4x4, WhatsApp: (011) 6036-1111. Calendario completo de travesías 2025/26 en la web: mainumby4x4.com | Facebook e Instagram: @mainumby4x4
Próxima salida: El lado oculto de la Cordillera de los Andes, Mendoza, en noviembre 2025.

Fuente: Perfil Turismo

Lima, la capital que lo tiene todo: entre historia milenaria, diversidad social y vibrante modernidad

Lima, la capital que lo tiene todo: entre historia milenaria, diversidad social y vibrante modernidad

Se ha transformado en un crisol de culturas, donde conviven tradiciones ancestrales y modernidad cosmopolita.

 

Lima, diversidad y crisol de culturas.

Buenos Aires, martes 21 octubre (PR/25) — Lima no es sólo la puerta de entrada al Perú ni un simple punto de tránsito hacia Machu Picchu. Es una metrópoli que vibra con historia, cultura, gastronomía y una diversidad social que la convierte en uno de los destinos urbanos más fascinantes de América Latina.

Fundada en 1535 por el conquistador español Francisco Pizarro, la capital peruana se ha transformado en un crisol de culturas, donde conviven tradiciones ancestrales, modernidad cosmopolita y una energía urbana que no descansa.

Patrimonio histórico: entre huacas y balcones coloniales

Lima es una ciudad que respira historia. Desde las huacas preincaicas como Huaca Pucllana en Miraflores —una pirámide de adobe que data del año 400 d.C.— hasta el complejo arqueológico de Pachacámac, a solo 40 kilómetros del centro, la capital ofrece un recorrido por más de 2.000 años de civilización.

El Centro Histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, es un testimonio vivo del virreinato español. Sus iglesias barrocas, como la Catedral de Lima y el Convento de San Francisco, conviven con casonas coloniales de balcones tallados en madera que aún resisten el paso del tiempo.

Una ciudad de contrastes sociales y culturales

Lima es también una ciudad de contrastes. Con más de 10 millones de habitantes, su tejido social está marcado por la migración interna que, desde mediados del siglo XX, transformó su demografía. Hoy, la capital alberga comunidades provenientes de la sierra, la selva y la costa, así como descendientes de inmigrantes europeos, africanos y asiáticos.

Esta diversidad se refleja en sus barrios: desde los distritos históricos como Barranco, cuna de artistas y bohemios, hasta zonas emergentes como San Juan de Lurigancho, donde florecen emprendimientos culturales y gastronómicos. La vida urbana limeña es un reflejo de la modernidad latinoamericana, con desafíos como la desigualdad, el acceso a servicios y la movilidad, pero también con una vitalidad que se expresa en sus calles, mercados y festivales.

Capital gastronómica de América

Lima ha sido reconocida como la capital gastronómica de América, y no es para menos. Su cocina es una fusión de sabores indígenas, españoles, africanos, chinos y japoneses. Platos como el ceviche, el lomo saltado, el ají de gallina y la causa limeña son solo una muestra del vasto repertorio culinario que ha conquistado paladares en todo el mundo.

Restaurantes como Central, Maido y Astrid & Gastón han posicionado a Lima en la élite de la gastronomía global, atrayendo a foodies y chefs de todos los continentes. Pero más allá de los locales de alta cocina, son las picanterías, huariques y mercados populares los que ofrecen una experiencia auténtica e inolvidable.

Mar, parques y vida al aire libre

La geografía costera de Lima le otorga un encanto particular. El malecón de Miraflores, con sus vistas al Pacífico, es ideal para caminatas, ciclismo o parapente. Los parques del Amor, Kennedy y de la Reserva —con su famoso Circuito Mágico del Agua— son espacios donde la ciudad respira y se encuentra.

Además, las playas del sur, como Punta Hermosa o Asia, se convierten en el epicentro del verano limeño, mientras que los surfistas encuentran en la Costa Verde un paraíso urbano para desafiar las olas.

 

Cultura viva y agenda vibrante

La vida cultural en Lima es intensa. Museos como el MALI, el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) y el Museo Larco ofrecen desde arte precolombino hasta expresiones contemporáneas. El teatro, la música y la danza —con ritmos como la marinera, el festejo y la cumbia— forman parte del pulso cotidiano de la ciudad.

El calendario cultural incluye festivales como el Lima Film Festival, la Feria Internacional del Libro y la Noche de los Museos. Además, la ciudad es sede de ferias gastronómicas, conciertos internacionales y eventos deportivos que dinamizan su economía y proyectan su imagen al mundo.

Desafíos urbanos y proyecciones turísticas

Como muchas metrópolis latinoamericanas, Lima enfrenta retos estructurales: congestión vehicular, contaminación, déficit de vivienda y desigualdad en el acceso a servicios. Sin embargo, la inversión en infraestructura —como la ampliación del Metro de Lima y el nuevo aeropuerto Jorge Chávez— apunta a mejorar la conectividad y la calidad de vida urbana.

En el plano turístico, las proyecciones son optimistas. Según Euromonitor, Lima podría alcanzar los 3,1 millones de turistas en 2025, un incremento del 21% respecto a 2018. La ciudad se consolida, así como un destino urbano de primer orden, capaz de ofrecer historia, cultura, gastronomía y experiencias únicas.

Lima es mucho más que una escala hacia los Andes o la Amazonía. Es una ciudad que invita a ser vivida, explorada y comprendida en su complejidad. Un lugar donde el pasado milenario y el presente vibrante se entrelazan para ofrecer una experiencia inolvidable.

Primicias Rurales

Fuente: Noticias Argentinas

Dónde queda la Ciudad que alegra a la gente y eligen los amantes del senderismo

Dónde queda la Ciudad que alegra a la gente y eligen los amantes del senderismo

Entre ríos cristalinos, paisajes verdes y senderos de calma, un pequeño pueblo cordobés esconde la fórmula de la felicidad con naturaleza y tranquilidad.
Amboy es un rincón ideal para disfrutar de la naturaleza y la tranquilidad, a poco más de una hora en auto de Córdoba Capital. Foto: Agencia Noticias Argentinas – Córdoba Turismo.

Córdoba, martes 21 octubre (PR/25) –En medio del Valle de Calamuchita, las sierras se abren paso entre ríos que serpentean y espejos de agua que reflejan el cielo. En esta postal natural, los días transcurren lentos, entre caminatas, mates al sol y la calidez de su gente. Es un destino donde la vida sencilla se convierte en lujo, y cada rincón invita a bajar el ritmo.

Los visitantes lo describen como un bombón natural de las sierras cordobesas, por su tamaño pequeño y su encanto irresistible. Los arroyos cercanos, los puentes de piedra y el sonido del viento entre los árboles lo convierten en un refugio para quienes buscan serenidad, contacto con la naturaleza y una pausa del mundo digital.

La mágica cascada oculta entre las sierras cordobesas para bañarse y disfrutar del verano

Se trata de Amboy, un pueblo que vibra con alegría y que debe su identidad a un origen ancestral. En lengua de los pueblos originarios, Amboy significa precisamente “alegría”, y quienes lo recorren entienden por qué. Hay algo en su aire limpio, en la sonrisa de sus habitantes y en sus caminos de tierra que contagia paz.

Sus calles angostas y su ritmo pausa, son la combinación perfecta para contemplar el paisaje y, degustar la gastronomía local en su pulperías y almacenes. Foto: Agencia Noticias Argentinas - Córdoba Turismo.
Sus calles angostas y su ritmo pausa, son la combinación perfecta para contemplar el paisaje y, degustar la gastronomía local en su pulperías y almacenes. Foto: Agencia Noticias Argentinas – Córdoba Turismo.

Amboy es un rincón ideal para los amantes del Senderismo y el Trekking como del turismo de naturaleza. Sus senderos serranos, rodeados de vegetación nativa y vertientes naturales, son perfectos para explorar a pie o a caballo.

Además, las vistas panorámicas del valle ofrecen escenarios únicos para la fotografía o simplemente para contemplar el atardecer.

¿Qué hacer en Amboy y sus alrededores?

Los siguientes son algunas de los lugares que brinda para visitar.

Iglesia de San José

  •  Ícono histórico y espiritual del pueblo.

Museo Regional Amboy

  • Con piezas, fotos y relatos de la vida rural cordobesa.

Río Amboy

  • Ideal para bañarse, acampar o disfrutar de un picnic.

Cerro Champaquí 

  • A pocos kilómetros de Amboy, es la cima más alta de Córdoba y el punto de encuentro de montañistas.

¿Qué actividades se recomiendan hacer en Amboy?

  • Caminatas guiadas.
  • Travesías por las sierras.
  • Paseos a caballo o en bicicleta por caminos rurales.
  • Observación de aves y flora autóctona.
  • Degustación de dulces caseros y productos regionales.

Lugares cercanos a Amboy para recorrer

Villa Rumipal 

  • Está a 15 km. y se pueden hacer deportes acuáticos y disfrutar playas sobre el lago.

Villa General Belgrano 

  • A tan solo 30 km. es un lugar con tradición alemana que brinda cervezas y gastronomía típica.

La Cumbrecita 

  • El pueblo peatonal por excelencia de Argentina está a 45 km. entre bosques y cascadas. Ideal para caminatas tranquilas.

A menos de 800 kilómetros del Obelisco porteño, se puede llegar a Amboy, en auto, por la Ruta Nacional 9 hasta Córdoba y luego por la Ruta 5 rumbo al Valle de Calamuchita. También hay servicios de ómnibus que conectan la zona con Córdoba capital y las principales localidades turísticas del valle.

Amboy no es sólo un destino turístico. Es una experiencia emocional que, en su sencillez, su paisaje y su historia, guarda el verdadero significado de la alegría argentina.