Latam incorporará aviones Embraer E195-E2 mediante un pedido de hasta 74 aviones.
Latam incorpora por primera vez aviones brasileros Embraer a su flota.
Buenos Aires, martes 23 septiembre (PR/25) — La compañía aérea LATAM y sus filiales anunciaron este lunes un acuerdo con el fabricante brasileño de aeronaves, Embraer y presentaron sus planes para ampliar la conectividad en Sudamérica, a través de la adquisición de hasta 74 aeronaves E195-E2 de fuselaje angosto.
El pedido contempla 24 entregas en firme y 50 opciones de compra. Las entregas de los aviones en firme comenzarán en la segunda mitad de 2026, inicialmente para LATAM Airlines Brasil y posteriormente podrían operar en otras filiales del grupo LATAM.
“Esta iniciativa reafirma la continua inversión del grupo LATAM en el fortalecimiento de sus operaciones domésticas y regionales, consolidando el crecimiento sostenido y rentable alcanzado durante los últimos cuatro años”, indicaron desde la compañía.
Explicaron que “la nueva flota mejorará la flexibilidad operativa en los hubs del grupo LATAM, permitiéndole atender nuevos destinos y ampliar las opciones de viaje para sus clientes”.
El pedido en firme de 24 aeronaves está valorado en aproximadamente US$2.100 millones según precios de lista.
Tal como se declaró durante la presentación de los resultados financieros del ejercicio 2024, el grupo LATAM mantiene una política financiera con métricas que incluyen apalancamiento y liquidez. Esta nueva inversión en flota se alinea con la política financiera vigente y no se prevén modificaciones.
“Durante los últimos cuatro años, el grupo LATAM se ha enfocado en expandir su red doméstica y regional, creando la forma más completa y fluida de viajar dentro de Sudamérica. La decisión del grupo LATAM se basa en la excelente eficiencia económica y la versatilidad del Embraer E195-E2, cuya versatilidad permitirá continuar con nuestra trayectoria de crecimiento rentable al fortalecer la conectividad mediante la apertura de nuevos destinos, ofreciendo a nuestros pasajeros aún más opciones, contribuyendo a la conectividad de las comunidades e impulsando también el desarrollo económico y social”, señaló Roberto Alvo, CEO de LATAM.
“Esta alianza estratégica con el grupo LATAM refleja una decisión técnica de la aerolínea para elegir la aeronave más eficiente y adecuada que complemente su flota y respalde su próxima etapa de crecimiento en Sudamérica. El E195-E2 permitirá a las filiales del grupo LATAM conectar más destinos con la capacidad adecuada, ofreciendo a los pasajeros un confort superior. Estamos extremadamente orgullosos de que el grupo LATAM haya tomado la mejor decisión para avanzar en la conectividad regional y construir juntos el futuro”, afirmó Francisco Gomes Neto, Presidente y CEO de Embraer.
Equipado con tecnología de última generación, el Embraer E195-E2 combina costos competitivos por asiento, eficiencia superior en consumo de combustible y mayor confort para los pasajeros gracias a su configuración de cabina 2-2.
Impulsado por motores Pratt & Whitney GTF y con aerodinámica avanzada y la última tecnología fly-by-wire, la aeronave ofrece hasta un 30% menos de consumo de combustible por asiento en comparación con modelos de generaciones anteriores.
Los E195-E2 se incorporarán a la flota actual del grupo LATAM, compuesta por 362 aviones, incluyendo 283 Airbus de fuselaje angosto, 3 Airbus de fuselaje ancho en arriendo a corto plazo, 56 Boeing de fuselaje ancho y 20 cargueros Boeing.
Desde 2021, el grupo LATAM ha expandido su red de 129 a 160 destinos de pasajeros —un aumento del 24%— reafirmando su compromiso con el fortalecimiento de sus operaciones en la región.
Barcelona, martes 23 septiembre (PR/25) — Hanói suele ser la puerta de entrada a nuestros viajes a Vietnam. Después de perdernos en su viejo barrio o despertar junto al lago Hoan Kiem, los itinerarios nos llevan a navegar la Bahía de Halong, a dejarnos seducir por la elegancia colonial de Hoi An y Hue, o a sentir el pulso vibrante de Ho Chi Minh, con la posibilidad de alargar el sueño entre los templos de Angkor en Camboya. Voilà, recorridos que mezclan tradición, historia y modernidad.
¿Cuál es la historia de Hanói?
Hanói, cuyo nombre significa “la ciudad dentro del río”, tiene más de mil años de historia. Fue fundada en el año 1010 por el emperador Ly Thai To, que trasladó la capital a este lugar por su posición estratégica a orillas del río Rojo. Durante siglos fue el corazón político y cultural del imperio Dai Viet, con dinastías que levantaron templos, pagodas y murallas para convertirla en símbolo del poder imperial.
En el siglo XIX la ciudad entró en una nueva etapa: tras la derrota de la dinastía Nguyen, los franceses ocuparon Hanói en 1873 y en 1888 la convirtieron en capital del protectorado de Tonkín, dentro de la Indochina francesa. Fue entonces cuando aparecieron amplias avenidas, villas señoriales y edificios europeos como la Ópera, la Catedral de San José o el Puente Long Bien, diseñado por la firma de Gustave Eiffel. El Barrio Francés todavía conserva esa élégance colonial que contrasta con el bullicio del casco antiguo.
Después de décadas de dominio, la resistencia liderada por Ho Chi Minh culminó con la proclamación de la independencia en la Plaza Ba Dinh en 1945, aunque no sería hasta 1954, tras la victoria de Dien Bien Phu, cuando Hanói se liberaría definitivamente del yugo colonial y pasaría a ser la capital de la República Democrática de Vietnam. Hoy la ciudad combina ese pasado solemne con una energía juvenil y vibrante: caminar por sus calles es un auténtico déjà-vu de la historia asiática, con capas de tradición y modernidad conviviendo en un mismo espacio.
La capital de Vietnam es un mosaico en el que cada rincón cuenta una historia distinta. Desde monumentos solemnes que recuerdan la independencia del país hasta templos milenarios que respiran espiritualidad, Hanói combina tradición, leyenda y modernidad. Si alguna vez te has preguntado qué ver en Hanói, la respuesta está aquí: lagos rodeados de calma, barrios vibrantes y vestigios coloniales que evocan tiempos pasados.
Mausoleo de Ho Chi Minh y Plaza Ba Dinh
Visitar este lugar es entrar en el corazón de la historia reciente de Vietnam. En la solemne Plaza Ba Dinh, Ho Chi Minh proclamó la independencia en 1945, y hoy miles de vietnamitas acuden a rendir homenaje a su “Tío Ho”. El mausoleo, de mármol gris y líneas imponentes, contrasta con los jardines que lo rodean. Pasear por esta explanada es comprender el respeto profundo que siente todo un país por su líder. Touché, aquí la historia se hace presente.
Mausoleo de Ho Chi Minh en Hanói
Pagoda del Pilar Único
Justo al lado del mausoleo se levanta uno de los símbolos más delicados de la ciudad: un pequeño templo budista construido en 1049 sobre un único pilar en medio de un estanque. Su forma evoca la flor de loto, emblema de pureza espiritual. A pesar de su sencillez, es uno de esos rincones que transmiten paz, un lugar perfecto para detenerse un instante y sentir la espiritualidad vietnamita.
Templo de la Literatura (Van Mieu)
Imagina atravesar un conjunto de cinco patios rodeados de muros antiguos, con estanques, árboles frondosos y pabellones de madera roja. Fundado en 1070, este templo fue la primera universidad de Vietnam, dedicada a Confucio. Aquí estudiaban los eruditos que más tarde dirigirían el país. Entre sus tesoros están las estelas de piedra con tortugas talladas, que guardan los nombres de los graduados imperiales. Es un lugar inspirador, donde la sabiduría se convierte en paisaje.
Entrada al Templo de la Literatura de Hanói, un remanso de calma fundado en 1070 y dedicado a Confucio.
Lago Hoan Kiem y Templo Ngoc Son
El lago es el verdadero centro de Hanói, un espacio donde la ciudad se toma un respiro. Según la leyenda, en estas aguas vivía la tortuga dorada que devolvió la espada mágica al emperador Le Loi tras liberar Vietnam de la ocupación china. Al amanecer, los locales practican tai chi en sus orillas, creando una postal de calma en medio del bullicio urbano. El Templo Ngoc Son, accesible por un puente rojo de madera, añade el toque espiritual: un rincón perfecto para contemplar cómo mito y vida diaria se funden.
Barrio Antiguo (Old Quarter)
Perderse en este laberinto de 36 calles es una experiencia en sí misma. Cada calle estaba dedicada a un oficio (la seda, la plata, las hierbas medicinales), y aún hoy se respira esa especialización en sus escaparates. Entre motos que zumban, puestos de pho humeante y cafés diminutos, el viajero se sumerge en la vida auténtica de Hanói. Esa costumbre tan local de sentarse en una cafetería, conversar sin prisas y acompañar la charla con un dulce o un café tiene raíces en la vida social importada de París, pero aquí adquiere un sabor propio, más callejero y vibrante. Por la noche, el mercado callejero se llena de luces y el ambiente se traslada a la Beer Street, donde locales y turistas comparten mesas diminutas y jarras de cerveza fresca. Aquí la ciudad late con fuerza.
Old Quarter – Hanói
Barrio Francés (French Quarter)
Si el casco antiguo es caos organizado, el Barrio Francés es pura élégance. Calles más amplias, avenidas arboladas y fachadas coloniales recuerdan que Hanói fue la capital de la Indochina francesa. Aquí se respira otra atmósfera: tranquila, refinada, con cafés y terrazas donde conversar sin prisas, una costumbre heredada de París pero reinterpretada al estilo vietnamita.
En este barrio se concentran dos de los edificios más emblemáticos de la ciudad. La Ópera de Hanói, inaugurada en 1911, es un icono neoclásico inspirado en la Ópera Garnier de París, donde todavía hoy se representan conciertos y espectáculos de danza tradicional. Y la Catedral de San José, levantada en 1886, evoca a Notre Dame con sus torres neogóticas. Su entorno es punto de encuentro de la juventud local, que se reúne en los cafés cercanos para tomar un cà phê tr?ng (café con huevo) mientras observa cómo la historia colonial se mezcla con la vida moderna.
El Barrio Francés es el contrapunto chic al bullicio del Old Quarter: menos motos, más terrazas; menos taburetes de plástico, más aire colonial. Aquí se entiende la huella francesa en la cultura y la gastronomía de Hanói.
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, esta ciudadela fue el centro del poder imperial durante más de mil años. Caminar entre sus murallas, puertas antiguas y restos arqueológicos es viajar atrás en el tiempo hasta la época en que Hanói era capital del imperio Dai Viet. Hoy, el lugar combina historia y arqueología, con exposiciones que permiten entender la grandeza de la antigua capital.
En definitiva, perderse en estas calles, visitar templos centenarios y pasear alrededor del lago Hoan Kiem son solo algunas ideas de qué hacer en Hanói para vivir la ciudad en toda su intensidad.
¿Dónde comer en Hanói?
Hablar de Hanói sin hablar de su comida sería quedarse con la mitad de la experiencia. En el casco antiguo, los aromas de caldos humeantes y parrillas de carbón te guían entre puestos callejeros, mientras que en el Barrio Francés el café se convierte en un ritual elegante. Aquí, comer no es solo alimentarse: es sentarse en un taburete diminuto, compartir mesa con desconocidos y descubrir que cada plato es también una historia.
Y si lo que quieres es profundizar en esta faceta, no te pierdas nuestro artículo sobre dónde comer en Hanói, con una guía de barrios, mercados y restaurantes que concentran lo mejor del street food y la tradición local.
Viajar a Hanói con GrandVoyage
Visitar Hanói con GrandVoyage significa no solo descubrir sus templos, lagos y barrios con la mirada del viajero, sino vivirlos con la tranquilidad de tener todo organizado: vuelos, traslados, hoteles y guías en castellano que te mostrarán los secretos mejor guardados de la ciudad. Así, tú solo te ocupas de lo esencial: dejarte sorprender. En route!
Naturaleza, tranquilidad y aire libre: el destino bonaerense que sorprende a quienes buscan algo distinto sin irse tan lejos.
Ni Chascomús ni Chivilcoy: la playa de río a 2 horas de Buenos Aires, ideal para visitar los días de calor (Foto: Imagen ilustrativa hecha con IA – Gemini).
Buenos Aires, martes 23 septiembre (PR/25) — Cuando el calor aprieta y las ganas de playa se hacen sentir, la mayoría piensa en Mar del Plata. Pero a solo dos horas de la Ciudad de Buenos Aires, existe un rincón que cada vez suma más fanáticos: Punta Indio, una joya bonaerense que invita a cambiar la rutina y disfrutar sin recorrer largas distancias.
Ubicada sobre la Ruta Provincial 36, en plena Reserva de la Biósfera Parque Costanero del Sur, Punta Indio es el destino ideal para quienes buscan naturaleza y tranquilidad. Su cercanía a la capital y a La Plata la convierte en una escapada perfecta para el fin de semana o para aprovechar un día libre.
Qué ofrece Punta Indio: playas, verde y cultura local
Las playas de Punta Indio se destacan por su entorno natural y pintoresco. Las calles del pueblo están rodeadas de vegetación, pequeños arroyos y caminos que invitan a recorrerlos a pie o en bicicleta. El ambiente es relajado, lejos del bullicio de los grandes centros turísticos.
El lugar es perfecto para quienes disfrutan de la pesca, los deportes acuáticos o simplemente de pasar el día en la playa. Andar en kayak, caminar por la orilla o tirarse a descansar bajo la sombra de los árboles son algunos de los planes favoritos de quienes eligen este destino.
Así es Punta Indio (Foto: Gentileza Clarín).
Pero Punta Indio no es sólo playa: su rica cultura local se refleja en la gastronomía, donde la carne pampeana es la estrella, y en los rincones históricos como la vieja estación de ferrocarril, la plaza central y la capilla, que conservan ese aire nostálgico de pueblo bonaerense.
Turismo de naturaleza y actividades para toda la familia
El turismo en Punta Indio tiene un fuerte enfoque en la preservación del medio ambiente y la cultura local. En la zona de La Colonia, un área protegida, se pueden observar especies autóctonas como el Venado de las Pampas y la Mariposa Argentina, dos verdaderos monumentos naturales.
Para quienes buscan algo diferente, el Museo Abierto de Pipinas (MAPI) es una parada obligada: sus murales coloridos cuentan la historia de la región y muestran el compromiso de los vecinos con el turismo de base comunitaria.
Cómo llegar a Punta Indio: todas las opciones
Llegar a Punta Indio en auto:
Tomar la Autopista Buenos Aires – La Plata hasta el km 48.
Continuar por la Ruta Provincial 36 hasta Punta Indio.
Llegar en transporte público:
Micros directos desde la Terminal de Ómnibus de La Plata.
Tren desde Constitución hasta la estación Korn + colectivo hasta el pueblo.
Destinos que combinan historia, misterio y paisajes imponentes, ideales para quienes buscan autenticidad y aventura, lejos del turismo masivo.
Estructuras circulares en el interior de la fortaleza de Kuelap (Foto: Renzo Tasso – PROMPERÚ)
Perú, martes 23 septiembre (PR/25) — Cuando se piensa en Perú, el nombre de Machu Picchu aparece de inmediato como símbolo del país. Sin embargo, más allá de la ciudadela inca más famosa del mundo, existen otros tesoros arqueológicos menos explorados que combinan historia, misterio y paisajes sobrecogedores.
Entre ellos, Kuélap y Choquequirao se destacan como destinos que invitan a viajar distinto: recorrer fortalezas entre nubes, caminar por senderos que desafían el tiempo y descubrir una herencia cultural que sigue viva en lo alto de las montañas.
Kuélap: la fortaleza en las nubes
En el norte de Perú, en la región Amazonas, se esconde Kuélap, una de las construcciones más sorprendentes de la época preincaica. Se alza a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, en la cima del cerro Barreta, en un punto donde la sierra se funde con la selva.
Su silueta aparece envuelta en neblina, rodeada por un bosque nuboso y con vistas imponentes al valle del Utcubamba. La ciudadela fue levantada por la cultura Chachapoyas, conocidos como “los guerreros de las nubes”, que dominaron esta región antes de la expansión inca.
Construcciones circulares al interior de la fortaleza de Kuélap (Foto: Daniel Silva / PROMPERÚ)
El sitio arqueológico sorprende por su monumentalidad: una plataforma de casi 600 metros de largo, muros que alcanzan los 20 metros de altura y más de 400 estructuras circulares en su interior, decoradas con frisos geométricos en forma de rombos y zigzags. Kuélap funcionó como ciudad fortificada, centro administrativo, religioso y militar, además de espacio ceremonial en permanente vínculo con la naturaleza.
Detalle de frisos al interior de la fortaleza de Kuélap (Foto: Fernando López / PROMPERÚ)
Caminar entre sus muros es hacerlo en silencio, sin multitudes. El recorrido invita a imaginar cómo era la vida de una civilización que desafió el tiempo construyendo en lo más alto de la montaña.
Cómo llegar: desde Lima se vuela hasta Chachapoyas, capital de la región Amazonas. Desde allí, hay tres alternativas: tomar el teleférico —un viaje de 20 minutos con vistas aéreas espectaculares—, ir en auto o emprender una caminata de unas cuatro horas (9 kilómetros) que permite conectar con el paisaje antes de llegar.
Choquequirao: la hermana de Machupicchu que aún guarda secretos
En el sur, en la región Cusco, Choquequirao se levanta a más de 3.000 metros de altura en la confluencia de los Andes y la Amazonía. Fue construida por los incas durante el apogeo del Tahuantinsuyo y habría funcionado como centro político, religioso y agrícola. Su importancia estratégica también se vincula con la resistencia frente a los conquistadores.
Parque Arqueológico de Choquequirao (Foto: Fernando López/PROMPERÚ)
Comparte con Machupicchu su majestuosidad arquitectónica y su simbolismo ceremonial, pero conserva un rasgo único: sigue alejada del turismo masivo. Gran parte de sus templos, plazas, andenes y almacenes aún están en proceso de excavación, lo que hace que la experiencia sea la de descubrir una ciudad que todavía guarda misterios.
Llegar no es sencillo: requiere un trekking de varios días a través de montañas, cañones y valles. El recorrido parte desde el pueblo de Cachora, en Apurímac, o desde Capuliyoc, más cercano al inicio del sendero. En total son unos 60 kilómetros ida y vuelta que demandan entre 4 y 5 días, con pernocte en campamentos.
Trekking a Choquequirao (Foto: Juan Vallejo / PROMPERÚ)
La caminata exige preparación física, pero la recompensa es inmensa: terrazas que parecen flotar sobre abismos, escalinatas que conducen a sectores ceremoniales y un horizonte que combina selva y cordillera. Es un viaje que mezcla desafío, naturaleza y la sensación de estar en un sitio donde la historia aún se está escribiendo.
Viajar distinto
Kuélap y Choquequirao no suelen aparecer en los itinerarios tradicionales, pero son un recordatorio de que Perú es mucho más que Machupicchu. Ambos destinos ofrecen autenticidad, paisajes únicos y la oportunidad de vivir una aventura fuera de lo común: caminar entre ruinas silenciosas, descubrir culturas ancestrales y disfrutar de la grandeza de los Andes en estado puro.
A orillas del río Paraná, Campo Federal San Juan es un refugio de flora, fauna e historia a media hora de Posadas.
En el área protegida con campos y pastizales, se pueden realizar navegaciones
Posadas, Misiones, martes 23 septiembre (PR/25) –Con sus distintos tonos de verdes, el lugar donde los campos y malezales se encuentran con la selva misionera junto al río Paraná, apenas a media hora al norte de Posadas, se convirtió hace poco tiempo en la Reserva Natural Silvestre Campo Federal San Juan.
Su propósito es conservar ese ambiente y presentarles a los visitantes la historia del antiguo ingenio azucarero, la fauna y la flora a través de senderos y miradores.
El primer parque federal del país ocupa más de 5000 hectáreas y limita al norte con el río Paraná, al oeste con el arroyo San Juan, al este con el arroyo Santa Ana y al sur con la RN 12. Fue creado el 1° de febrero de 2022 y es por el momento el único cogestionado entre la Administración de Parques Nacionales y la provincia de Misiones.
El intendente del parque, Héctor Ball, explica que la reserva natural fue donada –como muchas otras en la zona– por la Entidad Binacional Yacyretá, como una medida de compensación ambiental cuando la construcción de la represa provocó la inundación de gran cantidad de tierras junto al río Paraná.
“Es muy importante conservar los campos y malezales porque conforman una ecorregión que está representada apenas en el uno por ciento del territorio argentino y no queremos que desaparezcan, así como las especies de distribución restringida de fauna y flora y el ‘ecotono’ o transición con la clásica selva paranaense”, reflexiona.
Una de las especies que solo puede verse en Campo San Juan y en zonas aledañas es el burrito ocelado, un ave de la familia de las gallinetas y las gallaretas cuya presencia fue detectada por primera vez en el lugar en 2020 y se convirtió en parte del emblema del parque federal. “También se encuentra el llamado sapito ‘panza roja’, muy característico de por acá”, señala el guardaparque nacional.
El burrito ocelado solo puede verse en este lugar Marcelo Müller
Pero además, los pastizales, los pajonales, las barrancas al río y los bosques de urunday se convirtieron en un refugio para más de 300 especies de aves –entre ellas el ñandú, el yetapá grande, la chuña patas rojas, el atajacaminos ala negra, el amenazado tachurí coludo y varias especies de corbatitas–, por lo cual fueron declarados como Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA).
Caminatas en un entorno natural
Los primeros seis kilómetros de ingreso al parque se pueden realizar en auto, si no hubo lluvias fuertes y el camino de tierra está transitable. El primer sendero tiene un poco más de tres kilómetros (ida y vuelta) de caminata de suave ascenso hacia el bien llamado Cerro Bella Vista, porque desde el mirador ubicado en el punto más alto del parque los visitantes se deslumbrarán con el panorama del río, las costas de la Argentina y Paraguay, los campos y malezales y la selva. Allí hay mesas y bancos para realizar un pícnic o tomar mate rodeados de naturaleza.
Al regreso se puede volver a subir al auto para visitar el cementerio de los pobladores en el siglo pasado y seguir hasta el segundo estacionamiento, desde donde parten varios caminos autoguiados. Uno de los más lindos es el sendero a la cascada, de apenas 35 metros, que serpentea en el arroyo Yacutinga.
El paisaje incluye el río, la costa de Paraguay, campos, malezales y la selvaGentileza Parques Nacionales
Continuando por el camino principal –en un recorrido de menos de un kilómetro y medio que a las personas con movilidad reducida se les permite realizar en auto– se llega hasta el casco de la antigua estancia San Juan. Allí se puede observar del exterior de la gran casona, la cocina y la caballeriza, donde hoy funcionan depósitos y talleres para uso diario de los guardaparques.
Después de disfrutar de la vista desde el Mirador de la Hermandad, el sendero al río Paraná tiene 200 metros para descubrir la imponencia de las aguas marrones que transitan tranquilas entre nuestro país y Paraguay. La vegetación en esta zona es distinta, mucho más frondosa, porque se trata de la selva paranense en todo su esplendor, con palmeras pindó, lapachos negros, anchicos colorados, cedros misioneros e ibirá pitás.
El sendero al bañado del arroyo Yacutinga presenta un nuevo ecosistema en la costa del parque, que se formó por la inundación tras la construcción de la represa. Allí hay dos observatorios de aves, que encuentran su alimento en el lugar.
Además, algunos de los animales que los visitantes podrán encontrar cerca de la ribera del río o en los senderos son carpinchos, corzuelas pardas, osos meleros, agutíes, zorros grises pampeanos y de monte, lobitos de río, tatús y gran cantidad de lagartijas tomando sol.
El ingenio azucarero San Juan
La reserva natural alberga los restos del antiguo ingenio azucarero San Juan, que perteneció a Rudecindo Roca –primer gobernador del flamante Territorio Nacional de Misiones y hermano del entonces presidente Julio A. Roca–, funcionó entre 1883 y 2004, y fue declarado Patrimonio Cultural y Turístico de Misiones. De sus construcciones –que incluían la fábrica, los depósitos, los talleres, las viviendas de los obreros y de los técnicos, una panadería, una herrería y una ladrillera–, solamente se conserva una magnífica chimenea de ladrillos de 27 metros de altura, que puede admirarse desde un mirador al final de un sendero.
Una chimenea de ladrillos de 27 metros, recuerdo de la fábrica
Mientras sigue recibiendo cada vez mayor cantidad de visitantes, el Campo Federal San Juan tiene varios proyectos por delante: el plan de mantenimiento del antiguo ingenio, la construcción de una réplica del viejo Puesto Maidana cerca de la entrada del parque –donde vivían los puesteros cuando en el lugar se dedicaban a la ganadería y la explotación de madera– y la restauración del Casco Histórico junto al Destacamento de los guardaparques.
Datos útiles
Ubicación: RN 12 km 1377, a 50 km de Posadas y 10 km de Santa Ana. En caso de lluvias intensas no se puede ingresar con vehículos; se estaciona junto a la tranquera y se accede caminando o en bicicleta. Son unos 6 km hasta el casco histórico.
Ingreso: Gratuito, con autorregistro obligatorio en la entrada, todos los días de 7 a 18.
Servicios: Hay agua potable, mesas para pícnic y sanitarios, pero no hay proveeduría ni camping.
Alojamiento: Propuesta variada y cercana en Posadas, Santa Ana y San Ignacio.
Informes: Comunicarse con pfcamposanjuan@apn.gob.ar, a través del Instagram del parque o al teléfono (011) 3985-3800 interno 76001 (Intendencia) o 76002 (Destacamento).
El sueño de todo viajero que visite la Madre Patria es tener la oportunidad de dormir en sitios históricos. Pero también disfrutar de ubicaciones centrales y comodidad. Algo que se logra con esta cadena nacional que nació para rescatar el patrimonio y suma una gastronomía típica de primer nivel.
Editora Ejecutiva de revista Weekend y su web, Editora General de Vivo.Perfil.com y de Lunateen.perfil.com. C
Foto nota: Zafra
Buenos Aires, lunes 22 septiembre (PR/25) — En cualquier viaje a España hay un deseo que prima cuando se piensa en el alojamiento para la visita a de sus regiones: quedarse en un Parador de Turismo. La mayoría están enclavados en edificios históricos ubicados en parajes naturales excepcionales.
Se trata de un concepto único en el mundo que nació en 1928 con el Parador de Gredos, como empresa pública con la intención de promocionar la mejor imagen de la Madre Patria. Algo que ha cumplido con creces con su propuesta de 4 y 5 estrellas.
La propuesta apuesta a un turismo sostenible, cuidando y poniendo en valor el patrimonio histórico y cultural, promoviendo la economía local en los territorios donde se ubican sus establecimientos mientras mantienen la excelencia en la calidad hotelera, gastronómica y de ocio.
Dos ejemplos de Paradores
Veamos algunas de las experiencias que se pueden vivir en estos hoteles de categoría. Por ejemplo el de Zafra (foto apertura), instalado en el imponente Palacio de los Duques de Feria, que se construyó entre 1437 y 1448 y todavía conserva en su estado original. Los huéspedes tienen permitido subir hasta la azotea y caminar entre sus torres y almenas. Una escalera de ladrillos rojos conduce al techo, desde donde se despliega una vista panorámica de la ciudad y se puede escabullir por pasillos angostísimos que conectan las torres de defensa que coronan sus esquinas. Alojarse allí es dormir dentro de las murallas de la antigua Zafra, en un diálogo constante entre la modernidad del servicio y la antigüedad de sus muros.
Siguiendo en Extremadura, el céntrico Parador de Mérida fue uno de los primeros de la Red, en un convento barroco del siglo XVIII que fue fundado por la orden de los Franciscanos. Lo más singular es que está en el corazón de la ciudad. Sus instalaciones incluyen piscina exterior, gimnasio, sauna y solárium, que se funden con espacios históricos como el claustro de columnas romanas o el salón principal, una antigua capilla que hoy se usa para eventos.
Sirven delicias locales en su restaurante: allí se pueden disfrutar delicias extremeñas como un plato de alcauciles con crema de jamón ibérico. Este restó está considerado como exponente destacado de la gastronomía extremeña tradicional, con influencias romanas y árabes. Su oferta se basa en la calidad de los productos de la envidiable despensa pacense como el jamón de bellota D.O. Dehesa de Extremadura, el cordero IGP Corderex, la ternera retinta o la carne de cerdo ibérico 100 % raza autóctona, sin olvidar los platos regionales más emblemáticos.
Y como complemento está La Alacena del Foro, un espacio gastronómico con entidad propia y carta más informal, que se ocupara de los productos más representativos de las diferentes comarcas pacenses.
Hacia los 100 años
Paradores de Turismo gestiona 98 hoteles distribuidos por todo el país que se encamina hacia su centenario en 2028. Para celebrarlo implementaron un ambicioso plan de inversiones para modernizar los establecimientos, hacerlos más sostenibles y accesibles. Además llegarán dos nuevas aperturas: Ibiza (Islas Baleares) y Veruela (Vera del Moncayo, Zaragoza), con las que llegará a los 100.
Se trata de destinos ideales para los turistas argentinos, que se interesan mucho por la cultura y la gastronomía del país, así como las compras. Y busca en su viaje a España experiencias personalizadas y de calidad. La cadena tiene un completo programa de actividades llamado Naturaleza para los Sentidos, que promueve un ecoturismo sostenible y responsable con actividades guiadas dirigidas a todos los públicos y que pueden llevarse a cabo durante todo el año.
Estas experiencias buscan poner en valor la biodiversidad, la historia y la cultura de los lugares donde se ubica un Parador, permitiendo que los visitantes conozcan los pueblos y sus tradiciones. Y por supuesto que ocupan castillos, monasterios, palacios o conventos equipados con todas las comodidades del siglo XXI.
Muchos están en ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad: Alcalá de Henares, Ávila, Cáceres, Córdoba, Cuenca, Mérida (foto arriba), Salamanca, Santiago de Compostela, Segovia, Toledo y Úbeda.