Inundaciones récord en Canadá, con más de 6.000 evacuados cerca de Montreal

Inundaciones récord en Canadá, con más de 6.000 evacuados cerca de Montreal

Montreal, 29 abril (PR/19) — Más de 6.000 personas de una ciudad al oeste de Montreal fueron evacuadas de urgencia entre la noche del sábado y el domingo tras la rotura de un dique, en momentos en que las importantes crecidas que afectan el este de Canadá ya superan el anterior récord de 2017.
Un dique vegetal que protegía la ciudad de Sainte-Marthe-sur- le-Lac, a orillas del Lago de las Dos Montañas, cedió el sábado en la noche, provocando una crecida súbita de cerca de metro y medio, afectando varios barrios aunque sin causar víctimas, de acuerdo con policía.
«No tuvimos tiempo de hacer nada (…) apenas tiempo para tomar mis medicamentos», dijo un residente a la cadena pública Radio Canadá.
Varias centenas de policías, militares y bomberos evacuaron unas 2.600 residencias en la noche del sábado al domingo. Otras evacuaciones fueron llevadas a cabo el domingo, explicó un portavoz de la Seguridad de Quebec. En total más de dos tercios de la población de la ciudad debió ser desplazada, y dos albergues fueron abiertos.
El primer ministro Justin Trudeau, que viajó a Ottawa junto a su hijo el sábado, estimó el domingo que estas inundaciones obligan al gobierno a acelerar su lucha contra el cambio climático.
Estas crecidas «subrayan la importancia para nosotros de luchar contra el cambio climático, para atenuar los impactos de los acontecimientos climáticos extremos», dijo en rueda de prensa junto a su par japonés Shinzo Abe.
«Todo va bien, felizmente nadie resultó herido, tampoco hay desaparecidos», dijo por su parte el sargento Daniel Thibodeau.
Tras estas evacuaciones, las autoridades de Quebec dieron un nuevo balance de las inundaciones: unas 8.000 personas fueron evacuadas en las últimas dos semanas, y unas 6.000 residencias están inundadas.
Estas cifras superan de las catastróficas inundaciones de la primavera boreal de 2017, las peores en más de medio siglo, cuando unas 4.000 personas fueron evacuadas y 5.400 viviendas fueron invadidas por las aguas, sólo en Quebec..
Más de 1.700 militares fueron desplegados en Ontario, Quebec y Nuevo Brunswick.
Las inundaciones causaron por el momento una sola muerte, un septuagenario cuyo vehículo cayó al agua cerca de Pontiac, al oeste de Ottawa.

AFP-NA

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Por el cambio climático una zona que surgió con la soja ahora vive del trigo

Por el cambio climático una zona que surgió con la soja ahora vive del trigo

Bandera. Santiago del Estero, 7 abril (PR/19) — Por el cambio climático una zona que surgió con la soja ahora vive del trigo: igual este año no saben si podrán sembrarlo debido a las inundaciones.
Unos veinte años atrás un grupo de pioneros –provenientes de diferentes regiones agrícolas argentinas– llegaron a la zona santiagueña de Bandera para crear un nuevo polo sojero en esa región. Pero ese cultivo en los últimos años se transformó en un dolor de cabeza por los excesos hídricos recurrentes.

En los primeros quince años del desarrollo agrícola de la zona de Bandera la principal preocupación de los empresarios era la sequía. Pero en el último lustro comenzó a subir progresivamente la napa freática hasta alcanzar un nivel tal que basta una lluvia abundante para provocar inundaciones, anegamientos y el bloqueo de numerosos caminos rurales que pasan a transformarse en ríos.

El problema es que la red vial presente en la zona no fue diseñada para afrontar excesos hídricos –lo que empeora en algunas situaciones la gravedad de las inundaciones– y no existe además ningún organismo nacional o provincial que esté implementando o al menos evaluando un plan de obras adaptado a la nueva coyuntura climática. El Consorcio Caminero Estación Bandera carece de los recursos suficientes para dar una respuesta acorde al problema.

En la presente campaña muchos lotes comprendidos en el triángulo conformado por las localidades de Bandera, Añatuya, Los Juríes, Villa Minetti y Tostado (estas dos últimas en el extremo noroeste de Santa Fe) no pudieron sembrar con soja y maíz debido a las inundaciones. Y buena parte de lo que pudo implantarse se arruinó con las lluvias intensas ocurridas en la últimas dos semanas.

El aumento del nivel de las napas freáticas provocó un cambio drástico: el cultivo de trigo, que inicialmente se sembraba cuando se podía si aparecía algo de humedad durante el otoño, se transformó en los últimos años en la principal fuente de ingresos de las empresas de la zona, dado que lograron muy buenos rendimientos –con promedios superiores a 40 qq/ha en muchos casos– combinados con precios atractivos (producto de la eliminación de los ROE instrumentada por el gobierno macrista).

El trigo, además de un buen negocio, es un cultivo obligado en la zona para intentar deprimir el nivel de las napas, de manera tal de lograr que las mismas tengan al menos dos metros de profundidad en la primavera y que no se transformen en un problema durante la siembra de granos gruesos.

Lamentablemente, el último Pronóstico Climático Trimestral del Servicio Meteorológico Nacional prevé en el trimestre comprendido entre abril y junio de 2019 precipitaciones superiores a las normales sobre el centro-norte de Santa Fe y centro-este de Santiago del Estero.

En tal escenario, además de no poder cosechar lotes de gruesa que quedaron aislados por las inundaciones, los técnicos que trabajan en la zona temen que este año no pueda sembrar buena parte del área proyectada de trigo, algo que, en caso de suceder, complicaría por demás a las empresas de la zona.

Fuente: Valor Soja

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Las mil enfermedades del cambio climático

Las mil enfermedades del cambio climático

Respirar con normalidad en períodos de alta contaminación en ciudades como Madrid es cada vez más difícil. Picor de ojos, nariz congestionada o alergias son algunos de los síntomas de que algo no va bien en la atmósfera. Los problemas de salud relacionados con el clima van mucho más allá y sus consecuencias a largo plazo pueden llegar a ser mortales.

Una de las fuentes de contaminación del aire más importantes son las centrales eléctricas de combustibles fósiles, especialmente el carbón, emisoras de partículas finas (PM2.5), óxidos de nitrógeno (NOx) y dióxido de azufre (SO2), que reaccionan en la atmósfera para formar ozono (O3). Todos estos contaminantes son perjudiciales para la salud. “Entre los colectivos más vulnerables están los niños”, declara a Sinc Ana Barreira, directora del del Intituto Internacional de Derecho y Medioambiente (IIDMA), que presentaba esta semana en la capital el informe Oscuro panorama: Las secuelas del carbón.

Las mil enfermedades del cambio climático

El estudio vincula las emisiones en España de estas centrales con 1.529 muertes prematuras en 2015 y 2016, y 914 hospitalizaciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias. A esto hay que sumarle las pérdidas económicas, que entre 2015 y 2016 se calculan entre los 1.871 y 3.568 millones de euros. “Es fundamental intensificar la lucha contra el cambio climático ya que España es especialmente vulnerable”, añade la experta.

Según los últimos datos recogidos en el Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes, en 2017 las centrales que más óxidos de nitrógeno emitieron fueron As Pontes, seguida de Andorra, Compostilla y Litoral de Almería. “Los impactos en la salud no se producen solo en las zonas donde hay centrales. No obstante, los efectos más graves se aprecian en las comunidades autónomas donde se sitúan o regiones limítrofes”, señala el ingeniero ambiental Massimiliano Patierno, coautor del informe.

No solo alergias y asma

El cambio climático provoca que determinados contaminantes ya presentes en nuestras ciudades, como las partículas, el dióxido de nitrógeno y el ozono, permanezcan más tiempo en la atmósfera. Si a esto le añadimos el efecto de isla de calor estival en las grandes urbes, se forma una combinación fatal que aumenta los ingresos hospitalarios por causas circulatorias y respiratorias. Además, los periodos de polinización están cambiando, lo que modifica la distribución de los alérgenos. Gente que no era alérgica comienza a serlo y los brotes se intensifican.

El estudio vincula las emisiones en España de estas centrales con 1.529 muertes prematuras en 2015 y 2016, y 914 hospitalizaciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

“Las partículas contaminantes se ‘montan’ en los granos de polen. Cuando estos entran en el organismo, ya no solo llevan polen, sino que están cargados de metales pesados como zinc, arsénico o cobre”, dice a Sinc Cristina Linares Gil, científica titular del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) e integrante del grupo de expertos para el Sexto Informe de Evaluación del IPCC sobre cambio climático, además de coautora del libro Temperaturas extremas y salud.

 

Las alergias no son las únicas dolencias asociadas con el cambio climático. Tampoco lo son otras como el asma, la EPOC, la bronquitis o la neumonía, que siempre han estado ligadas a la contaminación. “Ahora sabemos que también es responsable del empeoramiento de muchas dolencias circulatorias y de algunos cánceres”, apunta Linares Gil. Las enfermedades que se registran como consecuencia del cambio climático en España son, sobre todo, circulatorias y respiratorias, pero a largo plazo la contaminación se ha relacionado con el cáncer de pulmón, el de mama, riñón y vejiga.

Además, hay una alta carga de morbilidad asociada a partos prematuros y exacerbación de enfermedades neurodegenerativas. En niños se ha demostrado que influye en el desarrollo cognitivo. “Es decir, nos afecta en más enfermedades de las que a priori pueda parecer. Esto tiene además incidencia en la economía, en productividad y en la capacidad laboral”, continúa la científica del ISCIII. Los datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente son claros: respirar aire contaminado provoca cada año más de 30.000 muertes prematuras en España.

El anteproyecto de Ley, sin capítulo para la salud

Naciones Unidas publicaba en diciembre de 2018 un nuevo informe sobre la Brecha de Adaptación con una parte dedicada en exclusiva a la salud: calor y fenómenos meteorológicos extremos, enfermedades infecciosas de tipo tropical, alimentación y malnutrición.

En España, las políticas para frenar el cambio climático han tenido un nuevo empuje con la aprobación reciente del anteproyecto de Ley de Cambio Climático y de Transición Ecológica. Sin embargo, “no hay ni una sola palabra que aluda a los efectos para la salud del cambio climático para afrontar la adaptación y vulnerabilidad de nuestro país –lamenta Linares Gil–. Creo que debería tratarse como un tema transversal o bien hacer un capítulo entero sobre efectos en salud”.

Según la científica, si bien es verdad que la Oficina Española de Cambio Climático trabaja en este tema, “tiene más desarrollada la parte de biodiversidad y medio natural que la parte de salud en sí”. Los autores del informe Oscuro panorama también exigen en su trabajo a los responsables políticos que adopten medidas que fijen, a más tardar, 2025 como fecha para el fin del carbón en España y que un instrumento jurídicamente vinculante, como es la Ley de Cambio Climático, recoja esta demanda.

Olas de frío y calor que resultan mortales

Evidencias obtenidas en diferentes estudios epidemiológicos a escala mundial indican que los países situados en zonas tropicales o subtropicales son los más afectados por el calentamiento global. En áreas templadas, como la mayor parte de Europa, los impactos de mortalidad atribuibles a las altas temperaturas son menores.

“Sin embargo, dentro de Europa existen grandes diferencias entre países, con un marcado gradiente sur a norte. Los países situados en la zona mediterránea, principalmente España e Italia, son los más afectados, con niveles de impacto comparables a zonas tropicales. Este patrón se va a mantener, incluso las diferencias entre países cálidos, templados y fríos se van a acrecentar”, declara Ana Vicedo-Cabrera, investigadora de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, autora de varios estudios sobre mortalidad ligada al cambio climático.

En España existe desde 2004 un plan sobre olas de calor que puso en marcha el Ministerio de Sanidad en diferentes comunidades autónomas, pero no hay ningún otro a escala nacional. “Haría falta un plan de contaminación integral, así como una acción conjunta frente al incremento de enfermedades de tipo tropical del que actualmente se están encargando los ayuntamientos. También se necesitaría un plan de prevención en olas de frío”, indica Linares Gil.

Es común relacionar las olas de calor con la salud y no las de frío, sin embargo, estas últimas ocasionan más morbilidad y mortalidad. “Esto se debe a que con las olas de calor, los efectos en salud suelen ser a corto plazo y en las de frío pasan entre siete y nueve días hasta que se ven sus resultados, porque suele coincidir con otras enfermedades víricas, por eso están infraestimadas. En España, muere más gente por olas de frío”, concluye la científica del ISCIII.

Peores cultivos, más enfermedades

Otro de los efectos más preocupantes del cambio climático para la salud en todo el planeta está relacionado con la seguridad alimentaria. La calidad nutricional del trigo y el arroz disminuirá debido al aumento de las concentraciones de dióxido de carbono. El CO2 afecta la fisiología de las plantas, de modo que hace que el trigo y el arroz tengan concentraciones más bajas de proteínas y micronutrientes como hierro y zinc. En el caso del arroz también hace que tenga concentraciones más bajas de vitamina B.

“Se sabe que las deficiencias de cada uno de estos factores afectan la salud humana”,afirma Kristie L. Ebi, investigadora de la Universidad de Washington (EE UU) y autora de un estudio publicado en Plos Medicinesobre los efectos negativos del aumento del CO2 atmosférico en la calidad de los alimentos.

Por ejemplo, una cantidad insuficiente de hierro en la dieta puede provocar anemia que, si se complica, acarrea insuficiencia cardíaca y retrasos en el desarrollo infantil. “Las deficiencias de zinc también se caracterizan por la pérdida de apetito y del sentido del olfato, la cicatrización deficiente de las heridas y una función inmunológica deteriorada. El zinc también impulsa el crecimiento y el desarrollo, por lo que su ingesta es importante para las mujeres embarazadas y los niños”, argumenta L. Ebi.

Los autores de este trabajo instan a los gobiernos a invertir más en tecnologías de la salud para mejorar la nutrición, particularmente entre las personas más vulnerables: “Necesitamos inversiones en agricultura, particularmente en la identificación de cultivos que puedan ser menos susceptibles a los déficits nutricionales en un escenario de calentamiento global”.

Por: ECOticias.com / Red / Agencias

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Temor en archipiélago ruso sitiado por osos polares hambrientos

Temor en archipiélago ruso sitiado por osos polares hambrientos

52 osos polares ingresaron al asentamiento de Belushya Guba en busca de alimento. Estado de emergencia en una población que no puede ahuyentarlos de manera efectiva. ¿Las consecuencias del cambio climático empiezan a ser evidentes?

Una manada de osos polares hambrientos y con comportamiento agresivo irrumpieron en los últimos días en la tranquila aldea de Belushya Guba, parte del archipiélago de Novaya Zemlya, un asentamiento más allá del Círculo Polar de la región rusa de Arkhangelsk.

El estado de alerta se mantiene desde diciembre aunque en esta ocasión se decretó el estado de emergencia ante la repentina llegada de 52 ejemplares que imparten temor entre los habitantes.

«He estado aquí desde 1983, pero nunca había visto algo así», dijo el jefe de la administración del archipiélago, Zhigansha Musin. «Las personas temen abandonar sus hogares y temen que sus hijos vayan a la escuela y al jardín de infantes».

Alexandre Minaiev, jefe adjunto, agregó que en algunos casos los animales tienen “comportamiento agresivo. Atacan a la gente y penetran en los edificios de vivienda y de servicios. Entre seis y diez osos están permanentemente en el territorio del pueblo”.

¿El cambio climático se esconde tras este inusual comportamiento?

Por el momento las medidas tomadas para ahuyentar a los osos han sido ineficaces. No responden a las señales de luz y ruido, ni a los intentos de las patrullas de mantenerlos alejados de la gente. Dado que se trata de una especie vulnerable, a punto de encontrarse en peligro de extinción, no está permitido dispararles a los osos polares.

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El deshielo de los casquetes polares podría provocar un «caos» climático

El deshielo de los casquetes polares podría provocar un «caos» climático

París, 7 febrero (PR/19) — El derretimiento de los casquetes polares de Groenlandia y la Antártida, además de aumentar el nivel de los océanos, podría multiplicar los eventos meteorológicos extremos y desestabilizar el clima en algunas regiones en las próximas décadas, según un estudio publicado en Nature.
Los miles de millones de toneladas de agua procedentes del deshielo, en particular de Groenlandia, podrían debilitar las corrientes oceánicas que actualmente transportan el agua fría hacia el sur sumergiéndola hacia el fondo del Atlántico y empujando las aguas tropicales hacia el norte, más cerca de la superficie.
Conocido bajo el acrónimo en inglés AMOC (circulación meridiana de retorno del Atlántico), este mecanismo oceánico desempeña un papel crucial en el sistema climático y ayuda a mantener un cierto calor en el hemisferio norte.
«Según nuestros modelos, el hielo derretido provocará perturbaciones importantes en las corrientes oceánicas y cambiará los niveles de calentamiento de la Tierra», explica el autor principal, Nicholas Golledge, del Centro de Investigación Antártica de la Universidad Victoria de Wellington, en Nueva Zelanda, en el estudio publicado el miércoles.

b) Exceso de agua dulce en el Atlántico Norte y cambio en las corrientes marítimas: El agua procedente del deshielo puede reducir la salinidad y la densidad de las corrientes marinas e interrumpir la circulación Termohalina. Si la circulación Termohalina se interrumpe, el hemisferio sur se volvería más cálido y el hemisferio norte más frío

Muchos estudios previos se han concentrado en el ritmo de deshielo de los casquetes polares bajo el efecto del cambio climático así como sobre su «punto de inflexión», es decir, a partir de qué aumento de temperatura su desaparición será inevitable.
Pero menos sobre la manera en que sus aguas podrían afectar el clima en si mismo.
«Los cambios que vemos a gran escala en nuestras simulaciones son propicios a un clima más caótico, con más eventos climáticos extremos, canículas más frecuentes e intensas», indica a la AFP Natalya Gomez, de la Universidad McGill, de Canadá.
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– ¿+15 cm en 2100 ? -.
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Según los investigadores, a mediados de siglo, «el agua del deshielo de los casquetes de Groenlandia perturbará sensiblemente el AMOC», que ya muestra signos de ralentización.
Es un «lapso mucho más corto de lo previsto», comentó Helene Seroussi, del Instituto de Tecnología de California, que no participó en el estudio.
Entre las consecuencias probables de este debilitamiento, está el aumento de la temperatura del aire en el Ártico Alto, el este de Canadá y América Central, así como su descenso en Europa Occidental.
Los casquetes de la Antártida y Groenlandia, que pueden alcanzar los 3 km de espesor, contienen más de dos tercios de agua dulce del planeta, suficientes para provocar un alza de los océanos respectivamente de 58 y 7 metros, si se fundieran completamente.
En otro estudio publicado el miércoles en Nature, algunos de estos mismos científicos desvelan las nuevas proyecciones sobre la contribución del deshielo de la Antártida al aumento del nivel del mar en 2100, un asunto muy debatido en la comunidad científica.
Un controvertido informe de 2016 sugería que los acantilados de hielo del continente podrían desmoronarse y provocar un alza de un metro de los océanos a fines de siglo, forzando el desplazamiento de decenas de millones de personas en el mundo.
«Hemos reexaminado los datos y concluido que no es el caso», indicó la autora principal, Tamsin Edwards, del Kings College de Londres.
Según ella, los dos nuevos estudios prevén que la Antártida contribuirá «más probablemente» a un aumento de 15 cm hasta 2100, con un máximo de unos 40 cm.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de la ONU publicará en septiembre un informe muy esperado sobre el alza del nivel de los océanos.
AFP-NA

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Envases biodegradables, compostables y reciclables

Envases biodegradables, compostables y reciclables

Noventa kilogramos por persona al año es la cantidad de comida que se desperdicia en Europa, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, conocida como FAO.

En un estudio publicado por la institución en 2011, se calcula que en el mundo un tercio de los alimentos producidos acaba en un contenedor de basura. Esto, además de generar un importante impacto social, tiene como consecuencia un elevado nivel de emisiones de CO2 y, por tanto, efectos negativos sobre el medio ambiente.

Envases biodegradables, compostables y reciclables

Para mitigar este problema, el centro tecnológico vasco IK4-TEKNIKER coordina Biosmart, una iniciativa para desarrollar una nueva generación de envases inteligentes que optimicen la conservación de la calidad de los alimentos y prolonguen su vida útil, lo que reducirá su desperdicio y las emisiones de dióxido de carbono.

Los envases estarán fabricados a partir de materias primas orgánicas naturales, lo que dará lugar a envases biodegradables y compostables que puedan transformarse en biomasa, CO2 y agua tras su uso; o bien en envases reciclables para simplificar su posterior tratamiento y reutilización. “Serán ‘inteligentes’, es decir, tendrán funcionalidades que permitirán monitorizar los gases presentes y alargar la vida media de los alimentos que contengan”, explica a Sinc Amaya Igartua, Coordinadora de la Acción Europea en Materiales de IK4-TEKNIKER.

Propiedades de los recipientes

Una de estas utilidades se basará en sensores que informarán del estado de conservación del interior basándose en los gases de los envases mantenidos en atmósfera controlada. “De esta manera será más fácil garantizar una correcta conservación de los alimentos”, añade Amaya Igartua.

En un estudio publicado por la institución en 2011, se calcula que en el mundo un tercio de los alimentos producidos acaba en un contenedor de basura.

 

Los envases contarán también con buenas propiedades de efecto barrera para controlar la permeabilidad al agua, oxígeno y CO2, así como para bloquear las radiaciones ultravioleta responsables de la oxidación de las grasas, pérdida de vitaminas y color, y efectos adversos en el sabor de algunos tipos de alimentos.

“Se evitará la adhesión y proliferación de microorganismos como bacterias, hongos y levaduras con el fin de alargar el buen estado de los alimentos”, apunta Igartua. “Y, por último, el coste de producción será competitivo respecto a los envases actuales para facilitar su penetración en el mercado”, concluye.

Para más información: Agencia sinc

Por: ECOticias.com / Red / Agencias

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