La pérdida de hielo de la Antártida se triplica, amenazando las costas

   
   París, 13 junio (PR/18) — La Antártida perdió tres billones de toneladas de hielo desde 1992, suficientes como para elevar el nivel del mar de casi ocho milímetros, según un estudio clave publicado el miércoles.
   Un 40% de este desprendimiento ocurrió en los últimos cinco años, es decir, el ritmo de achicamiento de la capa de hielo del continente se triplicó en ese periodo, indicaron los autores de la investigación, un consorcio internacional de 84 científicos, en la revista Nature.
   Según estos, el hallazgo debería disipar cualquier duda sobre hasta qué punto la Antártida está perdiendo masa y amenaza a cientos de millones de personas que viven en las costas.
   "Ahora disponemos de una imagen inequívoca de lo que está pasando en la Antártida", dijo el corresponsable del estudio Eric Rignot, científico del Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA, que desde hace dos décadas analiza las capas de hielo de la Tierra.
   "Vemos estos resultados como una nueva señal de alarma para actuar y ralentizar el calentamiento de nuestro planeta", afirmó Rignot.
   La Antártida pierde 219.000 millones de toneladas de hielo anuales desde 2012, tres veces más que durante las dos décadas anteriores.
   Esto provoca que "los niveles del mar se eleven hoy más rápidamente que en los últimos 25 años", afirmó Andrew Shepherd, coautor del estudio de la Universidad de Leeds.
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   – Más de 20 años de datos -.
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   Hasta ahora, los científicos habían tenido dificultades para determinar si la Antártida había acumulado más masa gracias a la caída de nieve de la perdida por el derretimiento y los flujos de hielo que van a parar al océano.
   Pero más de dos décadas de observación por satélite lograron determinar exactamente la situación del continente.
   Con una superficie que duplica Estados Unidos, la Antártida está cubierta de suficiente hielo como para elevar el nivel de los océanos de casi 60 metros.
   Más del 90% de esta agua helada se halla en el este del continente, que ha permanecido estable pese a que el cambio climático ha hecho elevar de un grado centígrado la temperatura media de la Tierra.
   Pero la Antártida Occidental, al sur del continente americano, se ha mostrado más vulnerable al calentamiento del planeta, especialmente la Península Antártica, con más de 6.500 km2 de bloques de hielo caídos al mar desde 1995.
   Según el estudio, toda la masa de hielo perdida en los últimos 25 años procede de la Antártida Occidental.
   "Mientras sigue siendo considerablemente incierto el equilibrio de la masa de la Antártida Este, cada vez está más claro que la pérdida de hielo en el Oeste se ha acelerado", dijo Kate Hendry, investigadora de la Universidad de Bristol, que no participó en el estudio.
   Hacia el final de siglo, el nivel del mar -comparado con la era preindustrial- podría elevarse entre varias decenas de centímetros y un metro o más, dependiendo en parte de los esfuerzos que se realicen para combatir las emisiones de gases de efecto invernadero.
   Expertos ajenos al estudio saludaron sus resultados.
   "La fuerza de esta investigación es que junta métodos independientes y resultados de varios equipos en todo el mundo", señaló por su parte Twila Moon, científica del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo de Colorado, en Estados Unidos. 
 
Primicias Rurales
NA

Agroindustria y Ambiente presentaron avances en la Mesa de Gabinete Nacional de Cambio Climático

 En el encuentro que encabezaron representantes de los ministerios nacionales de Ambiente y Agroindustria con la participación de distintos actores privados se presentaron los avances del Plan Nacional de Agro, Bosques y Cambio Climático, del Sistema Nacional de Inventarios de Gases de Efecto Invernadero, y de los Planes Sectoriales de Mitigación y Adaptación para la actividad agropecuaria.



En la apertura de la Mesa Ampliada del Gabinete Nacional de Cambio Climático, el director de Producciones Sostenibles del Ministerio de Agroindustria, Nicolás Lucas explicó que en el Ministerio "hay una Comisión interna en materia de cambio climático para en forma coordinada elaborar los distintos planes. Además, con las entidades más representativas a nivel productivo promovemos una instancia de actualización de las negociaciones internacionales y de los posicionamientos del sector ante estos compromisos, con lo cual es una gimnasia de ida y vuelta".


Por su parte, la directora Nacional de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Soledad Aguilar, expresó que "desde 2016 trabajamos sobre medidas de mitigación, y se completaron tres planes sectoriales en materia de energía, transporte y bosques, y estamos trabajando para finalizar los planes que involucran industria, infraestructura y territorio, y el de agro".



Aguilar remarcó que "con todos estos planes sectoriales se diseñará el Plan Nacional de Mitigación y Adaptación sirviendo de insumo para el posterior desarrollo del Plan Nacional de Respuesta al Cambio Climático que se espera concluirlo el año próximo".



En referencia a la importancia que el Ministerio de Agroindustria de la Nación le otorga a temas vinculados a la inserción de nuestro país en el mundo, el director de Producciones Sostenibles, remarcó que "tenemos muy presente en nuestro trabajo todo lo relacionado con el comercio internacional y su relación con el cambio climático; y más allá de los temas vinculados a la adaptación y a las cuestiones de colaboración internacional en referencia a la mitigación, la Argentina ha pasado de una mirada más reactiva de la inserción de nuestro país en estos procesos de negociación internacional a una más proactiva, que es lo que amerita el contexto internacional actual".



Asimismo, se revalorizaron en la jornada los esfuerzos hechos desde Agroindustria para inventariar los gases de efecto invernadero de fuente agroindustrial. "La internalización de los inventarios es muy importante porque de allí se deriva una cantidad de información de gran utilidad para la toma de decisiones. Este trabajo se viene realizando junto con sectores de foresto industria, lechería, ganadería, agricultura, áreas de gestión que ahora lo incluyen en su agenda", agregó Lucas.



Además se hizo referencia a la aprobación del Banco Mundial de un proyecto para trabajar desde la cartera Agroindustrial en Gestión Integral del Riesgo que incluye diferentes componentes que contribuyen a la adaptación al cambio climático.



En la Mesa participaron también referentes de carteras pares de Energía, Ciencia y Tecnología; organismos descentralizados: Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa); Cancillería; el Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible (CEADS) y sus empresas asociadas y cámaras del sector agroindustrial.



Gabinete Nacional de Cambio Climático


El Gabinete Nacional de Cambio Climático, creado por Decreto presidencial N°891/16 se reúne periódicamente para elaborar el diseño de políticas públicas con una mirada estratégica con el fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, por un lado, y generar respuestas coordinadas para hacer frente a los impactos adversos del cambio climático.



El trabajo del Gabinete Nacional se organiza sobre la base de reuniones periódicas de los Ministros, de mesas técnicas temáticas y de una mesa nacional de puntos focales ministeriales. El trabajo comienza primero en mesas sectoriales, luego se consensua en la Mesa de puntos focales, y finalmente se eleva a los ministros las cuestiones políticas más sensibles, así como las decisiones que requieren coordinación a un alto nivel. El plan de trabajo y resultados, a su vez, se valida regularmente en una Mesa Ampliada con representantes de la sociedad civil.
Primicias Rurales
Gerardo Grosso

Nuevas negociaciones para la aplicación del acuerdo de París sobre el clima

 

   París, 28 abril (PR/18) — Unos 200 países se reunirán el lunes en Bonn para avanzar hacia la aplicación del acuerdo de París sobre el clima, una primera etapa de un año "crucial" en la lucha contra el calentamiento global.
   Para David Waskow, experto del Instituto de Recursos Mundiales, "2018 es un año clave para hacer avanzar la acción climática", el momento "más crítico" desde la conferencia de la ONU sobre el clima que dio lugar al acuerdo de París en 2015.
   El objetivo de dicho acuerdo es contener el aumento de la temperatura global por debajo de los 2ºC, o incluso de 1,5ºC, respecto a la era preindustrial.
   Pero los esfuerzos prometidos por los países firmantes del acuerdo de París no serán suficientes para alcanzar ese objetivo.
  Teniendo en cuenta sus actuales compromisos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, las temperaturas podrían aumentar en 3ºC.
   Si no cambia nada, el mundo alcanzará una subida de 1,5ºC antes de la década de los 2040, según un proyecto de informe del Panel Intergubernamental de expertos sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés), que considera "extremadamente improbable" no superar los 1,5ºC sin cambios drásticos e inmediatos.
   Los llamamientos a actuar de forma más radical se han multiplicado tras comprobar que los últimos tres años fueron los más calurosos jamás registrados y a pocos meses de la 24ª conferencia de la ONU sobre el clima (COP24), que se celebrará en diciembre en Polonia.
   "El éxito dependerá de un acuerdo o no de los Estados sobre una estricta hoja de ruta sobre el acuerdo de París, y de su voluntad de aumentar sus compromisos nacionales de aquí a 2020", insiste David Waskow.
   El acuerdo prevé un primer balance mundial en 2023, pero la comunidad internacional ya entabló un diálogo para animar a los Estados a presentar nuevos objetivos antes de 2020.
   Ese proceso llamado "Talanoa" –una palabra utilizada en las islas Fiyi, que presiden actualmente la COP, para calificar un diálogo que permita generar confianza– se lanzará oficialmente durante la reunión de Bonn que comenzará el lunes y durará dos semanas.
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   – Tensiones Norte-Sur -.
   Según la ONU, las contribuciones presentadas por los Estados hasta el momento llevan a una misma conclusión: "el alcance y el ritmo de la acción climática deben aumentarse radical e inmediatamente" porque ni siquiera permiten respetar los compromisos nacionales de los países.
   Con la retirada de Estados Unidos del acuerdo de París, las miradas se dirigirán hacia China, el principal emisor mundial de CO2, y también hacia el conjunto de los países desarrollados, en particular la UE, a la que varias capitales europeas acaban de pedir que incremente sus ambiciones.
   "Es frustrante oír cómo algunos países desarrollados celebran su liderazgo en el clima, aunque no están a la altura de los modestos compromisos anunciados a lo largo de los años", denunció el ministro de Medio Ambiente de Maldivas, Thoriq Ibrahim, que preside el grupo de las pequeñas islas (Aosis).
   "Mientras los países desarrollados no unan las acciones a las palabras, nuestra supervivencia estará amenazada", declaró.
   Los países del Sur recuerdan a menudo a los del Norte que, de aquí a 2020, prometieron aumentar hasta los 100.000 millones de euros anuales –unos 121.300 millones de dólares– su ayuda para las políticas climáticas de los Estados más pobres.
   Esas tensiones recurrentes entre países desarrollados y pobres serán probablemente un escollo en las negociaciones sobre las reglas de aplicación del acuerdo de París, que deberían quedar fijadas en el transcurso del año para permitir la implementación del tratado en 2020. 
 
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AFP-NA
 

El exilio climático: habrá millones de nuevos sin tierra por sequías y suba de mares

 

 Para 2050, unas 17 millones de personas en Latinoamérica podrían verse obligadas a iniciar migraciones internas en sus países por los efectos del cambio climático y su cóctel de escasez de agua, alteraciones en la productividad agrícola y crecida del nivel de los mares.



La cifra alcanzará los 150 millones si se le suma los 40 millones que se verán afectados en el Sudeste Asiático y otros 86 millones en África subsahariana, según un nuevo informe del Banco Mundial, que también plantea que el impacto del fenómeno podría atenuarse en gran parte si se toman medidas para frenar el calentamiento global. En ese caso, solo unos 40 millones de personas se verían forzadas a comenzar el largo adiós de sus tierras.



Para profundizar en el panorama que se avecina, ámbito.com dialogó con una de las autoras del informe, la argentina Susana Adamo, licenciada en Geografía en la UBA y magíster en Estudios de Población, quien se desempeña en el Earth Institute de la Universidad de Columbia (EEUU). "Si no se toma en serio el acuerdo de París con su compromiso de limitar las emisiones contaminantes y el ascenso de la temperatura, vamos al peor escenario", advirtió.



Los especialistas analizaron tres futuros hipotéticos relacionando cambio climático y desarrollo, que van desde las proyecciones más "pesimistas" (altos niveles de emisiones de gases de efecto invernadero y desarrollo desigual) hasta escenarios "inocuos" para el clima (bajas emisiones y desarrollo más inclusivo). "Este es uno de los aspectos más importantes del reporte: señala que es vital el control de emisiones pero también es necesario prestar atención al desarrollo, porque no puede alcanzarse uno sin el otro", destacó.



Cómo las migraciones afectarán a cada país dependerá del grado de urbanización, la diversidad de su economía y su dependencia de las actividades primarias. En el caso de las naciones apoyadas en la tarea de pequeños productores, las alteraciones de la producción agrícola afectarían a comunidades enteras, mientras que en otras el efecto será menos pronunciado.



"En Argentina tendría efectos distintos. Quizás en sitios como la Pampa Húmeda no provocará migraciones pero sí en otros lugares, como Misiones, donde hay muchos pequeños productores agrícolas. Como los modelos proyectan un impacto en la productividad de esas tierras, estimamos que una parte de la población dejará ese lugar. Y en Argentina, en general, cuando la gente abandona el área rural va hacia ciudades intermedias o grandes", resumió.



Los modelos científicos pronostican que los períodos de sequías e inundaciones, como los que atravesaron distintas provincias en los últimos meses, se acentúen en nuestro país con el correr de las décadas.



Otra preocupación es la incierta respuesta de las zonas costeras a la futura crecida de los océanos. Adamo se preguntó: "¿Qué pasará con el aumento del nivel del mar, que no se percibe pero se está produciendo? ¿Cómo se combinará eso con el dato de que no hay médanos en la costa de Buenos Aires? Son cuestiones a largo plazo, pero se sabe que en algún momento algo va a pasar".



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Las sequías, una de las grandes preocupaciones para nuestro país en 2018.





•Fuente de conflictos



La marcha de muchedumbres humanas desde el campo a las ciudades podría generar un aumento de los conflictos, como resultado de una dinámica peligrosa: mayor demanda sobre recursos más escasos. Para evitar esa tensión sería necesario identificar los principales "puntos críticos" de inmigración y emigración, para luego planificar medidas que permitan reforzar, por ejemplo, los servicios de salud esenciales.



Adamo señaló otro puñado de factores a tener en cuenta:



-Fomentar la participación de todos los actores involucrados en las discusiones.



-Invertir en datos y análisis para mejorar la comprensión de las tendencias y trayectorias de las migraciones internas.



-Idear un plan de acción a nivel local, porque más de allá de que los fenómenos climáticos son globales sus impactos terminan siendo muy específicos.



-Brindar información compartida, libre y accesible, con acceso inmediato de todos los niveles.




"Las migraciones internas son una consecuencia más lenta del cambio climático, pero hay que tenerla en cuenta, visibilizarla, porque la gente suele migrar en situaciones muy desfavorables y vulnerables", apuntó.



Desde el punto de vista de la investigadora argentina, "aunque hay otros problemas más urgentes, en Latinoamérica existe conciencia sobre los riesgos del cambio climático, el problema es que en muchos países hay a la vez una gran disociación con las políticas de medio ambiente. Falta sintonía entre los actores institucionales, que funcionan como compartimentos estancos. El tema de las migraciones debería estar en los planes nacionales para que se discuta más".



Ese debate será decisivo. "Aún estamos a tiempo de incluir el tema en la planificación de las políticas para impulsar la economía verde, las energías renovables y activar las alertas tempranas. Estos factores serán más determinantes incluso que la infraestructura, porque aunque las obras son muy importantes, con el huracán Katrina en Nueva Orleans fallaron las defensas y se inundó toda la ciudad", recordó. Ese desastre desplazó a millones de personas. En 2010, cinco años después de su paso, muchos habitantes no habían regresado de los estados vecinos y la población de la ciudad se había reducido más de 25%.



La conclusión del informe que proyecta una sombra más amenazante sobre el futuro es que "los impactos podrían incrementarse después de 2050". En 2017, según las estimaciones de Naciones Unidas, unas 124 millones de personas atravesaron una crisis alimentaria por la sequía persistente y la intensificación de los conflictos (contra 108 millones de 2016 y 80 millones de 2015). Si nada cambia, serán los nuevos integrantes de la legión de los sin tierra del cambio climático. 

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Fuente: ámbito.com

Sequías y lluvias torrenciales no reflejarían aún el cambio climático

 Incluso sequías excepcionales como las de la cuenca Murray Darling (2000-2009) y la sequía californiana de 2011 a 2017 se ajustan a las variaciones naturales en los registros de precipitaciones a largo plazo, de acuerdo con un método estadístico utilizado por investigadores Universidad Nacional de Australia (ANU) y el Centro de Excelencia ARC para la Ciencia del Sistema Climático
"Sequías

Esto tiene implicaciones significativas para los responsables de las políticas en los recursos hídricos, el riego y las industrias agrícolas. "Nuestros hallazgos sugieren que para la mayoría de las partes del mundo, no podremos reconocer los cambios a largo plazo o permanentes en la precipitación anual provocada por el cambio climático hasta que ya hayan ocurrido y persistido por algún tiempo", dijo en un comunicado el profesor Michael Roderick de la ANU Research School of Earth Sciences.

"Esto significa que aquellos que toman decisiones en torno a la construcción de plantas de desalinización o introducen nuevas políticas para conservar los recursos hídricos efectivamente harán que estas decisiones sean obvias. Por el contrario, si esperan y no actúan hasta que se reconozcan los cambios en las precipitaciones, actuarán demasiado tarde. Pone a los políticos en una posición injusta".

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Esto tiene implicaciones significativas para los responsables de las políticas en los recursos hídricos, el riego y las industrias agrícolas.

 

Para obtener sus resultados, los investigadores primero probaron el enfoque estadístico en el registro de observación de 244 años de duración de la precipitación en el Observatorio Radcliffe en Oxford, Reino Unido. Compararon los cambios de lluvia en intervalos de 30 años. Descubrieron que cualquier cambio en cada intervalo era indistinguible de la variación aleatoria o natural.

Luego aplicaron el mismo proceso a California, que tiene un registro que data de 1895, y a la cuenca australiana Murray Darling de 1901-2007. En ambos casos, los largos períodos secos parecen ajustarse a las variaciones esperadas. Finalmente, aplicaron el proceso a registros mundiales confiables que se extendieron desde 1940-2009. Solo el 14 por ciento de la masa de tierra mundial mostró, con un 90 por ciento de confianza, aumentos o disminuciones en las precipitaciones fuera de la variación natural.

El profesor Graham Farquhar AO, también de la Escuela de Investigación de Biología de ANU, dijo que la variación natural era tan grande en la mayoría de las regiones que incluso si el cambio climático estaba afectando a las precipitaciones, estaba efectivamente oculto en el ruido.

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"Sabemos que los seres humanos ya han tenido una influencia mensurable en los caudales y niveles de agua subterránea a través de la extracción y realizando cambios significativos en el paisaje", dijo el profesor Farquhar. "Pero la variabilidad natural de la precipitación que se encuentra en este documento presenta a los formuladores de políticas una gran incertidumbre, que debe tenerse en cuenta en sus estimaciones para evaluar efectivamente nuestras necesidades de recursos hídricos a largo plazo". 

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Fuente: ecoticias.com

El cambio climático exige cambios en el sector agropecuario para adaptarse

   Buenos Aires, 21 febrero (PR/18) — El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) demostró el impacto en el futuro inmediato que deja el cambio climático sobre el sector agropecuario, y recomendó implementar "cambios para adaptarse" a esa nueva situación meteorológica.
   El cambio climático se hace cada vez mas notorio, y trae como consecuencias la variación en el régimen de lluvias y el aumento de temperaturas a escala global.
   Sobre la base de estas situaciones, técnicos del INTA aseguran que la clave para el sector agropecuario estará en implementar las prácticas necesarias para adaptarse y no quedar en el intento.
   Gabriel Rodríguez, experto en Cambio Climático del INTA, asegura que los cambios en el clima afectarán de diversas formas y con diferentes magnitudes al sector agropecuario.
   "Las modificaciones en los patrones de lluvias y en las temperaturas, por un lado, alterarán la productividad de los cultivos y de los rodeos y por el otro, aumentarán la presión que ejercen las malezas, plagas y enfermedades", señaló Rodríguez.
   El especialista analizó que "el clima siempre fue un factor de riesgo para la producción agrícola y, en este contexto, la contingencia se verá incrementada".
   En el reporte, la Tercera Comunicación Nacional, se analizan constantemente modelos de simulación del crecimiento y desarrollo de cultivos en escenarios climáticos futuros.
   Según el último informe del IPCC, la temperatura en superficie continuará en aumento a lo largo de este siglo, con la posibilidad de incrementarse entre 0,3 °C y 0,7 °C para el período 2016-2035 y de entre 1,5 y 4,6 °C al 2100, con respecto a los niveles preindustriales.
   Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación en Recursos Naturales del INTA, afirmó que "sobre nuestro territorio el clima ya cambió".
   "Estamos ante una alta probabilidad de ocurrencia de eventos de alto impacto como lluvias, olas de frío o calor, de condiciones meteorológicas que se modifican muy rápidamente, con las que conviven las producciones agropecuarias y a las que debemos estar cada vez más preparados debido a que estos eventos climáticos no sólo son extremos, sino que además, tienen un alto impacto sobre la vida de los habitantes y sus producciones" manifestó Mercuri.
   Frente a esto, Rodríguez dice que "debemos implementar acciones para la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero y avanzar en el desarrollo de estrategias de adaptación de los cultivos que nos permitan mitigar los efectos".
 
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