May 28, 2020 | Clima
Buenos Aires, 28 mayo (PR/20) — La perspectiva agroclimática de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires prevé para los próximos siete días marcada oscilación térmica con precipitaciones escasas a excepción del extremo norte del área agrícola que recibirá registros abundantes.
En tanto, la primera etapa del ciclo comenzará con una moderada entrada de vientos del norte, que producirán un ascenso térmico, con temperaturas máximas dentro del rango normal en la mayor parte del área agrícola, excepto el norte del Paraguay, que registrará valores más elevados.
Según el informe, paralelamente, se producirá el paso de un frente de tormenta, pero debido al bajo contenido de humedad de la atmósfera, las precipitaciones serán escasas en la mayor parte del área agrícola, salvo algunos focos abundantes sobre el extremo norte de su extensión.
El avance del frente generará una vigorosa entrada de vientos polares, provocando heladas localizadas, con amplios focos localizadas y generales en gran parte del área agrícola, pudiendo llegar hasta la región oriental del Paraguay.
Primicias Rurales
Fuente: Bolsa de Cereales de Buenos Aires
May 21, 2020 | Clima
Buenos Aires, 21 mayo (PR/20) — La perspectiva agroclimática de
la Bolsa de Cereales de Buenos Aires para los próximos siete días
advierte nuevamente el paso de un frente frío que dejará lluvias
en el área agrícola y riesgo de heladas.
Previamente habrá precipitaciones abundantes sobre el nordeste
del área agrícola y valores moderados a escasos sobre el resto,
acompañadas por una marcada oscilación térmica.
Así al comienzo del ciclo se completará el paso del frente de
tormenta, que hizo su entrada en los días precedentes,
produciendo precipitaciones abundantes, con focos de tormentas
sobre el nordeste del área agrícola, mientras que el resto de
extensión recibirá valores moderados a escasos.
Según el informe, al mismo tiempo avanzará una masa de aire
polar, que hará descender la temperatura.
Junto con el frente estará una masa de aire polar haciendo
descender la temperatura, con riesgo de heladas sobre las zonas
serranas y cordilleranas, y gran parte de La Argentina, pudiendo
llegar hasta el sur de la región oriental del Paraguay.
Posteriormente, los vientos del trópico retornarán con moderada
energía provocando un ascenso térmico, con registros dentro del
rango normal en la mayor parte del área agrícola, a excepción del
sudeste de Buenos Aires, que observará mediciones algo por debajo
de la media.
Primicias Rurales
Fuente: Bolsa de Cereales de Buenos Aires
May 14, 2020 | Clima
Buenos Aires, 14 mayo (PR/20) — La perspectiva agroclimática de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires prevé para los próximos siete días frío seguido por moderado ascenso térmico acompañado por precipitaciones escasas en la mayor parte del área agrícola, a excepción de sus porciones nordeste y centro-este.
Según el informe, al comienzo del ciclo se completará la fuerte irrupción de aire polar iniciada en los días precedentes, con riesgo de heladas sobre las zonas serranas y cordilleranas, el sur y el centro de la región pampeana y gran parte del Uruguay, pudiendo llegar hasta el sur de la región oriental del Paraguay.
Los vientos del trópico retornarán rápidamente con moderada energía provocando un ascenso térmico, con registros levemente superiores a lo normal en la mayor parte del área agrícola.
Paralelamente, avanzará un frente de tormenta, cuya actividad se concentrará sobre el centro-este y el nordeste del área agrícola y producirá precipitaciones escasas sobre el resto de su extensión, al mismo tiempo que avanzará una masa de aire polar que hará descender la temperatura.
MAF/
May 12, 2020 | Clima
Buenos Aires, 12 mayo (PR/20) — El Océano Pacífico Tropical permanece en un estado “neutral cálido” por lo cual su influencia en la marcha del clima es poco
notoria, ya que no se encuentran activos ni “El Niño” ni “La Niña”.
No obstante, cabe mencionar que la Costa Americana del Pacífico viene enfriándose gradualmente (Figura Superior), lo cual ha hecho que muchos medios difundan la versión que pudiera estar desarrollándose un episodio de “La Niña”.
Sin embargo, el pronóstico emitido por la NOAA de los EE. UU.sólo prevé un enfriamiento de moderada intensidad y corta duración, que posiblemente no alcance el nivel de “La Niña”, por lo que es poco probable que el mismo
pueda producir un impacto de consideración.
En cambio, el Océano Atlántico muestra alteraciones más definidas, que afectan diferencialmente a las distintas áreas agrícolas sudamericanas.
El Océano Atlántico Tropical se encuentra por encima de su temperatura normal, pero en proceso de enfriamiento que tiende a hacer desaparecer dicha anomalía.
Por su parte, el Atlántico Subtropical Sur presenta áreas frías, reduciendo moderadamente las lluvias en las zonas subtropicales de Sudamérica, que abarcan el sur de Bolivia, la mayor parte del Paraguay, La Argentina, el Uruguay y el sur del Brasil.
Este escenario apunta a una evolución dentro del rango normal, pero no exenta de algunos riesgos según se expone a continuación.
Debido a los factores mencionados en la introducción, la perspectiva para el otoño 2020 se perfila moderadamente perturbada, tanto en el espacio como en el tiempo.
• Abril mostrará precipitaciones moderadamente abundantes en la mayor parte del área, al mismo tiempo que la temperatura descenderá,
reduciendo el consumo y permitiendo la recarga del perfil de humedad. Sólo el norte y el centro de Chile, el oeste del NOA, Cuyo y el oeste de la Región Pampeana observarán registros escasos.
• Mayo observará una reducción general de las precipitaciones, de manera que sólo el extremo norte del área y la Cordillera Sur recibirán precipitaciones abundantes, al mismo tiempo que comenzarán las irrupciones de aire polar, con
moderada intensidad, provocando el riesgo de heladas.
• Junio experimentará una reactivación de las precipitaciones, aunque el NOA, el centro y el norte de Chile, Cuyo y el oeste de la Región Pampeana no serán beneficiados. Las irrupciones de aire polar se harán intensas, incrementando el
riesgo de heladas.
El invierno 2020 continuará observando moderadas perturbaciones.
• Julio mostrará precipitaciones moderadamente abundantes en la mayor parte
del área, salvo una franja seca que correrá desde el sur de Bolivia a través del centro-oeste de La Argentina, mientras que se acentuarán las entradas de aire polar. El sur y el centro de Chile recibirán precipitaciones moderadas, algo
inferiores a lo normal para la época.
• Agosto observará una reducción general de las precipitaciones sobre el oeste y el centro del área, de manera que sólo su porción nordeste recibirá precipitaciones abundantes. Se producirán irrupciones de aire polar de gran
intensidad.
• Septiembre experimentará una reactivación de las precipitaciones, mientras las irrupciones de aire polar continuarán, aunque con intensidad decreciente.
La reducción de la temperatura disminuirá los requerimientos de la vegetación, haciendo que las reservas de humedad de los suelos se mantengan adecuadas en la mayor parte del área agrícola, a excepción del Sudoeste de la Región Pampeana.
La primavera 2020 observará un régimen dentro del rango normal, aunque conservando rasgos de inestabilidad.
• Octubre experimentará precipitaciones abundantes en la mayor parte del área agrícola a excepción del oeste del NOA, partes de Cuyo, el sudoeste de la Región Pampeana y el sur y el centro de Chile. Se producirán algunas
irrupciones tardías de aire polar.
• En Noviembre continuarán las precipitaciones abundantes, aunque se
mantendrá la franja seca sobre el oeste de La Argentina. El sur y el centro de Chile observarán precipitaciones abundantes. Comenzarán a producirse fuertes tormentas sobre el centro y el este del NOA. Las tormentas cordilleranas
reducirán su intensidad, moderándose paralelamente las irrupciones de aire polar.
• Diciembre observará precipitaciones abundantes, aunque algo irregulares. Se
acentuarán las tormentas sobre el centro y el este del NOA. Las precipitaciones sobre el sur y el centro de Chile y la Región de Cuyo serán moderadas a escasas. Se reducirán las entradas de aire polar, al mismo tiempo que se notará un marcado ascenso de la temperatura.
Las reservas de humedad de los suelos se mantendrán adecuadas en la mayor parte del área agrícola, notándose cierta mejoría en el Sudoeste de la Región Pampeana.
La primera parte del verano 2021 observará un régimen dentro del rango normal, aunque conservando rasgos de inestabilidad.
• Enero experimentará precipitaciones abundantes en la mayor parte del área agrícola a excepción de partes de Cuyo y el sudoeste de la Región Pampeana, al mismo tiempo que se producirán algunas irrupciones tardías de aire polar.
• En Febrero las zonas que son sensibles al enfriamiento del Océano Pacífico Ecuatorial, como la Región Pampeana, la Región del Chaco, el sur del Brasil y el Uruguay, podrían observar una reducción de las precipitaciones que, unida a
las elevadas temperaturas propias de la época, darán como resultado una disminución de las reservas de humedad de los suelos. El resto del área agrícola continuará recibiendo precipitaciones abundantes.
Primicias Rurales
Fuente: Informe de Perspectiva Agroclimática Estacional elaborada por Eduardo Sierra para la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
May 11, 2020 | Clima
Buenos Aires, 11 mayo (PR/20) -. Desde el INTA analizan el escenario que deben enfrentar los establecimientos agropecuarios ante la creciente variabilidad climática interanual y dentro de una misma estación.
«En la ganadería la gestión del agua y las reservas son claves para minimizar riesgos», afirma Pablo Mercuri, Director de Recursos Naturales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
«La variabilidad climática interanual se está incrementando y esto implica mayores riesgos para la actividad agropecuaria que produce a cielo abierto. A esto se suman cambios bruscos intraestacionales, que pueden ocurrir dentro del período de crecimiento de las pasturas, por ejemplo, algo importante porque ya hicimos la inversión y tenemos que ver cómo aminorar impactos», planteó el Ing. en Prod. Agr. Pablo Mercuri, Director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, en el primer seminario virtual organizado por el laboratorio CDV.
Y aclaró: «Esta variabilidad no es algo nuevo, pero con el cambio climático está exacerbada. Los fenómenos extremos son hoy más frecuentes, nos toca convivir con ellos y gestionar nuestros sistemas para mejorar la productividad en forma sustentable».
Qué dicen los datos
Para medir el clima, en primer lugar están los datos observados, como los que se toman con un pluviómetro en el campo. Luego, los que se recolectan en una estación meteorológica, que se traducen en series y posibilitan evaluar tendencias durante períodos prolongados. En cuanto al clima del futuro, hay modelos que permiten preverlo a muy largo plazo, contemplando distintos escenarios, aunque para muchas variables las predicciones comienzan a mostrarse ya en nuestros días.
«Todos los modelos proyectan que, en los últimos 30 años de esta centuria (2070 a 2100), habrá zonas en las que disminuirán las precipitaciones y otras en las que se incrementarán. Así, se sabe que faltará agua en la zona cordillerana, algo que hoy está ocurriendo, con impactos en la región productiva del oeste del país, semiárida y árida», explicó el investigador, pormenorizando que los datos observados en el territorio van en línea con los escenarios que anticipa el cambio climático.

Otra característica aparejada al cambio climático es que hay más días consecutivos sin precipitaciones, que llevan a situaciones de déficits prolongados de humedad para los cultivos. «El año pasado, entre agosto y abril, hubo tres períodos largos sin lluvias, en toda la región productiva. Fue titular de diarios porque es la estación de mayor crecimiento de los pastos», recordó.
En tanto, analizando series largas se observa que los ciclos secos y húmedos presentan cada vez mayor variabilidad, no sólo entre décadas sino también entre años y estaciones. A su vez, «hay certeza científica de que el cambio climático incrementa los fenómenos extremos», aseguró.
Desde el establecimiento agropecuario, «nos tenemos que enfocar en esta variabilidad exacerbada entre distintas escalas de tiempo”, anunció Mercuri, aludiendo a que los productores están acostumbrados a trabajar con datos promedio de la zona y desvíos estándar, pero estas estadísticas enmascaran los fenómenos extremos. “Tenemos que aprender a trabajar con nuevos indicadores que contemplen esta realidad”, subrayó.
En el terreno
El cambio climático también produce anomalías en los cursos de agua. «Sólo alcanza con observar el contraste entre la creciente del Paraná de enero de 2016 (pleno Niño) y la bajante registrada desde diciembre de 2019. Lo que vemos hoy no sólo es extraordinario por la disminución de caudales en los principales puertos, sino por la persistencia del fenómeno, que por el momento se prologará», advirtió.
Una cuestión clave en la planificación agropecuaria es el régimen de heladas, que igualmente se está modificando. «Los inviernos son más benignos y se acortan los períodos entre la primera y la última helada. Entonces, hay que reconsiderar el riesgo de estos eventos», manifestó Mercuri, presentando información histórica elocuente al respecto.
«En la década del ’30, en el norte de Buenos Aires, teníamos 148 días promedio libre de heladas y 42 eventos por año. En los años 2000, esos datos se ubican en 108 días y 23 sucesos anuales, respetivamente», sostuvo.
Sin embargo, prosiguió, «si recuerdan el último invierno, fue muy significativo en cuanto a cantidad de heladas y período libre de la mismas. Son sorpresas que nos da el clima, que hay que seguir de cerca porque se acorta la estación de crecimiento de los cultivos».
Algo similar ocurrió con las lluvias. «El año pasado era neutro, pero tuvimos períodos significativos sin lluvias. Hay que empezar a considerar estos cambios bruscos en la planificación forrajera», dijo el investigador, enfatizando que esta mayor incertidumbre requiere incorporar el riesgo del clima en la gestión del establecimiento agropecuario.
Frente a este escenario, desde el INTA, la FAUBA y otros organismos públicos se elaboran 27 índices agrometeorológicos para los sistemas productivos del país buscando contribuir a la toma de decisiones de los productores.
«Toda la información es pública y gratuita. Un ejemplo es el índice que nosotros llamamos de ‘noches cálidas’, relacionado con las temperaturas de confort para el ganado de distintas razas y regiones», afirmó Mercuri, pormenorizando que se trata de un indicador disponible entre diciembre y marzo, que anticipa el estrés térmico al que podría estar expuesto el ganado durante el día y estima el período de tiempo necesario para recuperarse por la noche.

Otra cuestión importante para las decisiones climáticamente inteligentes es el momento en que se toman. «A veces el productor compra la semilla cuando aún es difícil saber cómo vendrá la campaña. Pero si finalmente es un año Niño puede incrementar la densidad de siembra, si es neutro mantenerla y si es Niña disminuirla. Lo mismo se puede hacer con cada variable agronómica, hay herramientas de adaptación», aconsejó.
¿Que se prevé para la próxima campaña? «La temperatura del Océano Pacífico ecuatoriano es el gran regulador de nuestro clima, ya que marca la entrada de un evento Niño o Niña en los próximos meses. En concreto, define sequías o precipitaciones en exceso en el Cono Sur. Por lo pronto, esa temperatura se mantiene en valores normales y continuará así durante el resto del otoño y gran parte del invierno. O sea que habrá condiciones normales», aseguró. ¿Qué ocurrirá luego? “Lo que más deseamos es poder dar respuesta a esta incertidumbre pero hay una barrera técnica para ello. El momento certero, con fundamento científico, es a mitad de año”, precisó.
En la ganadería
Para Mercuri, el principal criterio de adaptación que deben contemplar los sistemas ganaderos ante la variabilidad climática es la gestión del agua. «En cada decisión hay que mirar cuánta agua tenemos en forma superficial y cuánta, en profundidad. Esto es importante no sólo para los granos forrajeros sino también en un lote de pasturas ya que nos permite conocer cuál es el rebrote esperado», indicó, citando que para ello se dispone de un informe diario sobre agua en el perfil en las principales regiones productivas.
«En zonas donde se prevén déficits hídricos, habría que comenzar a elegir variedades de mejor enraizamiento que puedan aprovechar el recurso en profundidad. El agua del suelo es como el banco central del campo», argumentó. Y opinó: la ganadería tiene que poner más atención en la gestión del agua y la planificación de reservas como para afrontar cambios bruscos del clima, que en variables como la temperatura o las lluvias, de menor impacto relativo».
¿Estaciones meteorológicas en los campos? «Las instituciones como el INTA, la FAUBA y el Servicio Meteorológico Nacional, hacen mediciones de datos primarios, pero hay que tomar datos in situ, en cada sistema de producción. Se puede empezar con una herramienta simple, como un pluviómetro y una probeta, hasta instalar estaciones meteorológicas automáticas, hay un enorme abanico de opciones al respecto. Para poder tomar decisiones inteligentes, tenemos que hacer agrometeorología de precisión», finalizó.
Por Ing. Agr. Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne
Primicias Rurales
Fuente: Valor Carne