Mendoza, 3 de noviembre (PR/22)- Declaran la emergencia agropecuaria por las últimas heladas registradas en Mendoza. La medida alcanza a más de 130 distritos distribuidos en 15 departamentos. La Provincia abonará hasta $72 mil por hectárea dañada al 100%.
Las medidas fueron anunciadas este miércoles por el Ministerio de Economía.
El Ministerio de Economía y Energía decretó el estado de emergencia o desastre agropecuario en todas aquellas zonas provinciales donde las últimas heladas registradas hayan afectado de manera considerable zonas cultivadas.
De este modo, todos los productores de Mendoza que hayan sufrido daños en sus cultivos, previa denuncia, podrán acceder a una batería de beneficios que se activan de manera automática en situaciones como estas. Desde la cartera económica explicaron que la medida alcanza a 135 distritos, distribuidos en 15 departamentos de la provincia.
La diferencia entre ambos términos (emergencia o desastre) radica en que todos aquellos productores que hayan sufrido y denunciado pérdidas significativas de entre 50% y 79% en sus cultivos serán alcanzados por los beneficios enmarcados en la denominada Emergencia agropecuaria.
En tanto, quienes hayan denunciado pérdidas de 80% o más estarán enmarcados en lo que la normativa establece como desastre agropecuario.
Dentro de 20 días volverán a abrir la posibilidad de realizar las denuncias para aquellos productores que no hayan podido realizarlas hasta el momento por distintos motivos. De este modo van a tener la posibilidad de acceder a todos los beneficios que se activan con la emergencia agropecuaria.
Asimismo, la Provincia abonará hasta $72 mil por hectárea dañada al 100%. Además, se cuenta con un seguro para productores cuyas propiedades superen las 20 hectáreas.
Beneficios para el sector
Todos los productores inscriptos en el Registro de Uso de Tierra que acrediten daños en su producción gozarán, durante el período que dure el estado de emergencia, de la eximición de la obligación de pago del Impuesto Inmobiliario, de los cánones de riego (superficial y subterráneo) por un valor igual al 50% de la factura correspondiente y de una prórroga de hasta 90 días para los vencimientos de cuotas correspondientes a créditos otorgados por organismos financieros oficiales o mixtos provinciales, sin que ello origine recargos, intereses ni actualización monetaria.
Según el pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), casi todas las zonas agrícolas del país continuarán con precipitaciones inferiores a lo normal.
Buenos Aires, 3 de noviembre (PR/22).- El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) actualizó su pronóstico trimestral con los valores de lluvias y temperaturas esperados para el período noviembre-enero, y las noticias que trajo no son buenas: los modelos indican que el último tramo de vigencia de La Niña mantendrá condiciones de déficit en la oferta de agua.
Según el mapa elaborado por el SMN, casi todas las regiones agrícolas extensivas continuarán con una situación de reservas escasas o sequía: la perspectiva de precipitación “inferior a lo normal” se extiende en Buenos Aires, oeste de La Pampa, Córdoba, Santa Fe, Entre Rïos y las provincias del NEA.
La Sociedad Rural de Suipacha advirtió que, de no llegar lluvias, se puede generar «una crisis sin precedentes». Pidió a los productores que vayan preparándose para esta situación complicada.
En Buenos Aires, que alberga más del 50% de la superficie sembrada, se registraron precipitaciones de más de 30 mílimetros. Cuáles son las proyecciones de las Bolsas de Cereales de Buenos Aires y de Comercio de Rosario.
En paralelo, otro inconveniente puede venir por el lado de las temperaturas: si bien lógicamente las heladas ya dirán adiós, se esperan calores por encima de lo normal, que podrían incrementar el estrés de los cultivos, sobre todo en la región pampeana.
Foto: En la Ciudad de Buenos Aires se espera que las lluvias lleguen mañana. NA: Mariano Sánchez
Buenos Aires, 25 octubre (PR/22) — El Servicio Metereológico Nacional (SMN) emitió una serie de alertas por fuertes tormentas para siete provincias del centro del país.
Así Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, La Rioja, La Pampa, Río Negro y San Luis, presentan alertas amarillas, mientras que para el sur cordobés y el centro norte pampeano rigen alertas naranjas.
En tanto, en la Ciudad de Buenos Aires se espera que las lluvias lleguen mañana, pero por el momento el SMN no emitió ningún tipo de alerta.
En las zona de las sierras de Calamuchita, en Córdoba, y en los departamentos de Río Cuarto, Juárez Celman, General Roca, y Presidente Roque Sáenz Peña se esperan fuertes tormentas acompañadas por intensas ráfagas y una fuerte actividad eléctrica. Además, está pronosticado una caída de granizo en abundancia, al igual que agua en cortos períodos de tiempo.
Para varias localidades de La Pampa, se esperan valores de entre 45 y 60 milímetros de lluvia. Mientras que para el sur y oeste de la Provincia de Buenos Aires, el norte de Río Negro, el oeste de Mendoza, toda la provincia de San Luis, el sur de La Rioja, el centro de La Pampa y el oeste y sur de La Pampa, el SMN mantiene el alerta amarilla, lo que anticipa abundantes precipitaciones.
Para mañana miércoles, el SMN advierte que la franja de tormentas se extenderá hacia las provincias de Formosa, Chaco, Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos y la región noroeste de Buenos Aires.
Buenos Aires, 24 octubre (PR/22) — Desde el inicio del año climático 2022/2023, en el pasado mes de Julio, la mayoría de los medios vienen insistiendo en que el evento doble de “La Niña”, que se extendió sin interrupción durante las temporadas 2020/2021 y 2021/2022, se prolongará durante la temporada 2022/23, produciendo un impacto catastrófico sobre la producción agrícola de la mayor parte del Cono Sur.
Contrariamente, los informes difundidos por las instituciones más prestigiosas, permite inferir que, aún las más pesimistas, como es el caso de la NOAA estadounidense, no prevén un tercer episodio de “La Niña”, sino una transición hacia una fase de tipo “Neutral Cálido”, al mismo tiempo que pronostican una gradual reducción de la actividad de los vientos polares:
Por lo tanto, la temporada 2022/2023 debe verse como un proceso de transición entre las condiciones severas causadas por “La Niña” y los vientos polares en las temporadas 2020/2021 y 2021/2022, y las condiciones más benignas, tal vez tipo “El Niño”, que pueden esperarse en la temporada 2023/2024, causando efectos climáticos diferenciales, según la Región que se
considere.
Asimismo, puede señalarse que la tendencia positiva, observada recientemente por los principales indicadores climáticos, hace suponer que el proceso de normalización podría cumplirse antes de lo expuesto en este informe.
No obstante, a lo largo del proceso de transición en marcha, el sistema climático continuará mostrando perturbaciones de entidad, haciendo necesario un manejo riguroso y el uso de la tecnología disponible.
Lo expuesto indica que la temporada 2022/2023 debe verse como un proceso de transición entre las condiciones severas causadas por “La Niña” y los vientos polares en las temporadas 2020/2021 y 2021/2022, y las condiciones más benignas, tal vez tipo “El Niño”, que pueden esperarse en la temporada 2023/2024, causando efectos climáticos diferenciales, según la Región que se considere.
ING. AGR. EDUARDO M. SIERRA
ESPECIALISTA EN AGROCLIMATOLOGÍA
Buenos Aires, 20 octubre (PR/22) — La perspectiva agroclimática semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires para los próximos siete días prevé al principio una entrada de vientos polares, con riesgo de heladas.
Al inicio de la primera etapa del ciclo tendrá lugar una entrada de vientos polares, con riesgo de heladas en partes del oeste y el sur del área agrícola, pero el vigor de los vientos del trópico le impedirá avanzar sobre el centro y el norte.
Los vientos del trópico retornarán con vigor, provocando temperaturas sobre lo normal en la mayor parte del área agrícola, salvo las áreas más cercanas al Litoral Atlántico, y aportando humedad para la producción de lluvias.
Alimentadas por el aporte de humedad de los vientos del trópico, se producirá una prolongada racha de precipitaciones de frente caliente sobre la mayor parte del área agrícola, con unimportante foco sobre la Zona Núcleo, al mismo tiempo que la Cordillera recibirá nevadas.
Buenos Aires, 18 octubre (PR/22) — En el análisis del pronóstico trimestral participan no sólo profesionales del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) sino también del Instituto Nacional del Agua (INA), de la Cátedra de Climatología Agrícola de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos (DCAO) de la UBA, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, de la Autoridad Interjuridiccional de las Cuencas de los Ríos Limay, Neuquén y Negro (AIC), del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación, y de la Comisión Regional del Río Bermejo.
“El pronóstico trimestral es importante para distintos sectores económicos como el agro que tiene que planificar los cultivos para los próximos meses, entonces es clave tener una proyección de si va a llover y de las temperaturas”, afirma la doctora en Ciencias de la Atmósfera del DCAO, Soledad Collazo, cuyo aporte es la previsión de los extremos de temperaturas máximas y mínimas.
“Si pronostico una gran cantidad de días con temperaturas máximas muy elevadas, la demanda energética va a ser alta y habrá que buscar alguna forma de cubrirla, y si hay heladas afectará a los cultivos”, ejemplifica. Otros sectores como el hídrico, el de la construcción, la navegación, e incluso el turístico consultan los resultados de la tendencia climática trimestral.
Para realizar sus predicciones, Collazo se basa en modelos estadísticos y considera distintos forzantes climáticos. Luego, analiza cuántos modelos pronostican las categorías de temperatura superior a lo normal y cuántos inferior al normal y en base a eso arma el pronóstico. “El modelo lo aplico y entreno para cada estación meteorológica. Es bastante exhaustivo el trabajo”, describe.
Collazo desarrolló el modelo de pronóstico extremo de temperatura para su tesis doctoral y tras un período de prueba y entrenamiento, desde hace unos años presenta los resultados en las reuniones mensuales. “Ahora estoy con un proyecto para incorporar técnicas más avanzadas de deep learning y de inteligencia artificial”, adelanta.
Con una timidez que no logra ocultar su orgullo, Collazo asegura que en lo que va del año los pronósticos de temperaturas extremas le estuvieron dando “bastante bien”. El trabajo se vuelve más complejo al momento de hacer una previsión de temperaturas medias, que es un promedio, y allí el SMN recurre a otros modelos dinámicos basados en ecuaciones y que provienen de centros de Estados Unidos y de Europa.
“Tomamos la información de los modelos dinámicos de circulación global del comportamiento de la atmósfera y de los océanos”, explica la meteoróloga Mercedes Poggi de la Dirección Central del Monitoreo del Clima del SMN. Como en ocasiones estos modelos globales no logran reproducir elementos locales también se utilizan calibraciones estadísticas y los que se desarrollan en el DCAO.
“Elaboramos los pronósticos con toda esa información y también tenemos en cuenta los forzantes de gran escala como El Niño o La Niña, y las condiciones previas porque no es lo mismo, por ejemplo, pronosticar condiciones húmedas en una situación de sequía que en una normal”, aclara Poggi.
Las reuniones de la tendencia climática trimestral comienzan con el análisis de la habilidad del pronóstico anterior, es decir su capacidad de acierto y allí es cuando el trabajo de verificación de Poggi adquiere protagonismo. “El pronóstico por consenso es subjetivo, si lo querés reproducir en otro trimestre no es posible y es por eso que hacemos la verificación, para testearlo y compararlo con el objetivo”, señala la climatóloga. En base a los resultados afirma que el subjetivo resulta más hábil: “Si bien tiene algunas falencias, cuenta con el valor agregado de los expertos en clima y además pronosticamos para todo el país”.
Al ser un pronóstico trimestral, no puede escapar a tener cierto grado de incertidumbre, por eso Poggi también recomienda seguir las previsiones de corto plazo “porque tal vez prevemos condiciones más secas pero luego ocurre un evento extremo de precipitación y en un día llueve lo que en un mes. Hay fenómenos de menor escala que el trimestral no capta”, advierte Poggi.
El subgerente de Sistemas de información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA), Juan Borús, es uno de los integrantes de mayor antigüedad de las reuniones de pronóstico de consenso que tuvieron sus antecedentes en 1997, a partir de la iniciativa del meteorólogo Julio Hugo Hordij. “El aporte del INA es analizar en qué medida una tendencia del clima se transforma en una tendencia favorable o no en términos de caudales de los ríos”, especifica el ingeniero.
Las intervenciones del INA en estos encuentros consisten en “la interpretación de los impactos que producen las lluvias o su falta, o cualquier otro evento meteorológico en las crecidas del Estuario del Río de la Plata, por ejemplo, o si los vientos pueden causar una bajante”, indica Borús.
Respecto de la bajante del río Paraná el experto del INA expresó que “cumplimos tres años de una situación extraordinaria. No tenemos comparación para atrás y estamos permanentemente tratando de contestar cuando termina”. Se espera que entre mediados y fines del verano se empiece a observar una evolución gradual hacia la normalidad.
Borús advierte que “la variabilidad climática regional está fuertemente potenciada. Tiene una dinámica mucho mayor que hace 20 años y esto quiere decir que podemos estar viendo cambios importantes en poco tiempo”. El especialista del INA añade que “los años 2009 y el 2019 han sido emblemáticos en áreas de la Cuenca del Plata en la que se observó un pasaje brusco de una situación húmeda a seca o de seca a húmeda muy marcada. Eso hace que el horizonte posible de perspectivas climáticas ciertas sea muy corto” y señala al cambio climático como responsable.
El clima que se viene
En base a que las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial se mantuvieron por debajo del promedio a mediados de septiembre y los resultados de distintos modelos climáticos, el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI, International Research Institute for Climate and Society) de la Universidad de Columbia estima que hay una probabilidad del 75 por ciento de que La Niña siga presente durante los meses de diciembre, enero y febrero.
Cuando este fenómeno se presenta con una intensidad con capacidad de influencia, en Argentina se lo asocia a condiciones más secas. “Lo que tuvimos este año es una Niña de débil a moderada, esto quiere decir que tiene una señal que llega, que tiene influencia”, indica Cindy Fernández desde el Servicio Meteorológico Nacional.
“Al llegar el verano -adelanta la meteoróloga-lo que se observa en los pronósticos es que va a tender a debilitarse por lo que empezarán a jugar otros factores que contribuirán o inhibirán los efectos que tiene La Niña”, por lo que recomienda seguir pronósticos de corto plazo.
Para el último trimestre del año, La Niña continuará con una señal significativa. Según Fernández, este fenómeno contribuye a que el aire esté más seco y que las temperaturas puedan subir o bajar con mayor facilidad y que, por ende, haya mayor amplitud térmica.
Por otro lado, el SMN junto a especialistas de otros organismos elaboraron el pronóstico climático de consenso que indica que para lo que queda del año la probabilidad de precipitaciones será inferior a lo normal en la región del Litoral, norte y este de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, este de San Luis y oeste de Patagonia, mientras que estarán en el rango de normal a inferior al promedio en el norte, La Pampa, sudoeste de Buenos Aires, este y sur de Patagonia. Se esperan condiciones normales en el noroeste y en Cuyo.
“Hay que tener en cuenta que si bien el pronóstico prevé menos precipitaciones por toda esta influencia que hay en la región, estamos entrando en la temporada de lluvias. Octubre y noviembre son de los meses más lluviosos en la región Pampeana, por lo cual es esperable que las precipitaciones empiecen a ser al menos un poquito más recurrentes, aunque sin alcanzar las condiciones normales para esta época”, aclara la meteoróloga.
La atmósfera funciona como un sistema complejo y por esa razón la tendencia climática considera los distintos factores que influyen en la región además del fenómeno de La Niña.
En cuanto a las temperaturas, el pronóstico para los meses de octubre, noviembre y diciembre estima que serán superiores a la media en Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, San Luis, sudoeste de Santa Fe y en el centro y norte de Patagonia, mientras de normales a superiores a lo frecuente en el sur del Litoral y en la región de Cuyo. En el resto del país las temperaturas estarán dentro del promedio para la época.
POR CECILIA FARRÉ – RED ARGENTINA DE PERIODISMO CIENTÍFICO