Feb 22, 2024 | Columnas
Buenos Aires, jueves 22 febrero (PR/24) — Javier Milei hizo un descubrimiento sociológico extraordinario que solo una persona con una inteligencia brillante podría realizar: que una casta mafiosa enquistada en la política y en el Estado -que no sólo es el peronismo y el kirchnerismo, como un sector de la llamada inteligencia local solía sostener, aunque el último lo hizo de una manera brutal y descarada- esquilmó a la Argentina, siendo esta la causa fundamental del atraso y de la pobreza del país, y no consecuencia de ciertas teorías económicas que fracasaron.
Javier Milei en el balcón de Casa Rosada
Javier Milei hizo un descubrimiento sociológico extraordinario que solo una persona con una inteligencia brillante podría realizar: que una casta mafiosa enquistada en la política y en el Estado -que no solo es el peronismo y el kirchnerismo, como un sector de la llamada inteligencia local solía sostener, aunque el último lo hizo de una manera brutal y descarada- esquilmó a la Argentina, siendo esta la causa fundamental del atraso y de la pobreza del país, y no consecuencia de ciertas teorías económicas que fracasaron.
Antes que él, nadie vio ese proceso con tanta contundencia y claridad. Además, asumió la valiente misión de denunciarlo. ¡Hay que tener agallas para enfrentarse abiertamente a esa organización! No conforme, se puso el uniforme de guerrero y asumió la muy peligrosa misión de desbancar a esa casta. ¿Podrá hacerlo? A prima facie luce como una labor muy difícil. ¡Dificilísima! Maxime con los escasísimos recursos humanos con que cuenta y con un incipiente e inexperto partido. De cualquier manera, por el solo hecho de los dos primeros aspectos (el descubrimiento sociológico y su denuncia) la sociedad argentina debería reconocérselo, ponerse de pie y aplaudirlo.
¿Quién sino se iba a animar a mostrarle a la sociedad como operaba esta calaña? Esta otra etapa en la que se embarcó Milei es otro cantar. Ahora pretende despojar a la casta de buena parte de sus privilegios. Y para intentarlo no tiene más remedio que recurrir a algunos conspicuos miembros de esa casta, argumento que usará la propia organización mafiosa para desacreditarlo.
Empezó elevando un par de cuerpos legales (el D.N.U. y la ley ómnibus) y chocó de frente con el sistema. Es verdad que lo hizo con una alta dosis de amateurismo: había anomalías y se pretendía llevar por delante normas constitucionales. Con inusitada astucia y pretendiendo mostrar sintonía con las reformas propuestas, lo concreto es que los legisladores acabaron “mostrando la hilacha”.
Diplomáticamente, con una florida retórica y guardando todas las formas y modales de los que carece el presidente, se las ingeniaron para licuar la iniciativa oficial. Hábilmente, se presentó como que la ley se cayó exclusivamente por las incongruencias originales del proyecto y no por todos los intereses de la casta que afectaba. En el plano de la administración propiamente dicha, los recortes que puede hacer el gobierno y que se están publicitando estos días con bombos y platillos -está muy bien que se hagan- son ínfimos en relación con la colosal faena pendiente. Es que para hacer el trabajo fino y llegar hasta el hueso se requerirían algunos miles de funcionarios idóneos y honestos que en la Argentina de hoy costaría identificar (aunque sin duda los habrá).
Pero el gobierno da la impresión de no contar con una estructura de reclutamiento que pueda afrontar ese fundamental desafío. Por otro lado, y respecto a la ley ómnibus, ¿Qué esperaba? ¿Qué le aprueben todo a libro cerrado? No hay que olvidar que el Honorable Congreso es de alguna manera la cuna de la casta. ¿En qué otro lugar se podrían “cocinar” acaso los grandes acuerdos? ¿En el Consejo Federal de Inversiones (el CFI) donde suelen reunirse cada tanto los gobernadores? Allí se tratarán algunos temas que importan a las provincias, pero son reuniones muy esporádicas.
Antaño puede ser que los grandes entendimientos se alcanzaran en la confitería El Molino. El lugar protagónico hoy es el Congreso de la Nación, aunque la casta es ya un fenómeno “universal”, con ramificaciones y aliados en toda la sociedad. En la justicia ni hablar. En el empresariado, por Dios. En el sindicalismo, en el periodismo, en la Iglesia, en las organizaciones sociales… Está tan afianzada la casta en la sociedad que pareciera poco probable que un “loquito” -como suele tildarlo maliciosa e interesadamente un sector de los medios acomodados con la casta- pueda desbancarla de sus rentables trincheras, más allá que pueda aducir que un 56% de la sociedad como mínimo apoya su embestida.
Como argentinos deberíamos estar moralmente motivados a apoyar esta patriada, a pesar de que a la mayoría nos afecte en nuestros ingresos. Tiene, además del apoyo de un sector importante de la sociedad, un arma extraordinaria que no desplegó aún en su total potencial y que precisa ser explicada y difundida a la opinión pública: el concepto -también sociológico- de la ética del equilibrio en las cuentas públicas. Si bien ya Cavallo en los años 90 y en el 2001 hizo hincapié en el “déficit cero” y sin pretender quitarle mérito a aquella iniciativa de Cavallo, Milei lo plantea como una cuestión moral: no se puede falsificar (imprimir) dinero sin el correspondiente correlato en la producción nacional. Hacerlo sería un robo, una estafa.
Este es un concepto clave con el cual Milei puede torcer el filo de la balanza si continúa con una campaña comunicacional para inculcarle a la sociedad el valor y el alcance moral de este concepto. Y es también un argumento fundamental para enfrentar a los estamentos de la justicia que se solidaricen -para llamarlo de una manera elegante- con la casta y pretendan imponerle la cesión a distintos actores de unos fondos que técnicamente no están disponibles y que no se pueden “fabricar”. Ningún juez puede obligarlo a defraudar -llámese imprimir sin respaldo- para cumplir una resolución suya.
Es totalmente cierto que los niveles de grosería, torpeza y demás calificativos de esas características emanados del Poder Ejecutivo no se han visto anteriormente en la política nacional. Pero si la casta logra imponerse y consigue sobrevivir, el destino de la Argentina será trágico. El país se enfrascará cada vez más en el atraso, la pobreza, la miseria y la fuga de sus talentos.
Lo más grave de la actual situación es que el modus operandi de la casta penetró todos los niveles y estamentos de lo público en nuestra sociedad. Es como si la “polilla” hubiera carcomido todos los cimientos de madera y las vigas que sostienen un edificio. Si la casta gana esta partida y consigue sobrevivir, buscará mecanismos mucho más sutiles y sofisticados para seguir vampirizando a la sociedad argentina. Hay una campaña mediática muy fuerte contra Milei -vaya si la casta tendrá recursos para sostenerla- apalancada en todos sus errores y los improperios que desparrama a diestra y siniestra.
Pero daría la impresión que a pesar de ese desgastante ataque mediático hay una sociedad silenciosa que entiende todo lo que está en juego y se está bancando estoicamente el descomunal ajuste que las duras condiciones de asunción le han impuesto a los intrépidos conductores de la economía del país en los que Milei confió.
Primicias Rurales
Fuente: INFOBAE
Feb 19, 2024 | Columnas
Por Emiliano Rodríguez* .
Buenos Aires, 17 febrero (Especial de NA – PR/24) — El libertario Javier Milei transita ya por su tercer mes de gestión como jefe de Estado sin haber logrado promover, de momento, una sola política pública de relevancia y que pueda comenzar a caracterizar su labor al frente del Gobierno, por fuera del feroz ajuste que impulsa desde el 10 de diciembre pasado.
Si bien tomó decisiones que él probablemente considere estratégicas en función de desregular la economía, achicar el tamaño del Estado e intentar sanear las cuentas públicas en procura de avanzar hacia su objetivo de déficit fiscal «cero» en la Argentina, el fracaso del proyecto de Ley Ómnibus y la posibilidad concreta de que el mega-DNU 70/23 se empantane en la Justicia abren hoy ampulosos signos de interrogante en cuanto a los próximos pasos que tomará la administración Milei.
En las últimas horas, el oficialismo dejó trascender a la prensa en la Casa Rosada que el Presidente y sus asesores más cercanos están trabajando en busca de avanzar con distintas medidas incluidas en la Ley de Bases, una iniciativa que mordió el polvo en el ámbito parlamentario, en gran medida, por la evidente impericia de La Libertad Avanza (LLA) a la hora de muñequear consensos en el Congreso.
Sin embargo, no queda claro de momento qué camino intentará recorrer el Gobierno en procura de motorizar esas reformas en shock por las que tanto abogan Milei y compañía, y en filas de la oposición existen quienes creen que el primer mandatario podría tratar de evitar al Parlamento para empezar a tomar decisiones por decreto, sobre todo si se demora la tan comentada alianza legislativa con el macrismo.
LLA buscó en los últimos días instalar la noción de que su presunto tropiezo en el Congreso con la Ley Ómnibus «en realidad» se trató de un «éxito rotundo» que permitió poner en blanco sobre negro quiénes están convencidos de imponer un cambio en el país y quiénes únicamente intentan preservar sus propios intereses, mientras Milei redobló su embestida contra los gobernadores a los que considera «traidores» por haber negado su respaldo a la ambiciosa propuesta oficial. Sobre todo, en el caso del mandatario cordobés, Martín Llaryora, que tampoco se quedó callado.
De cualquier modo, parece claro que el Gobierno, como tal, aún no logró ponerse en funcionamiento, más allá del puñado de medidas económicas que sí logró impulsar. Milei comenzó a transitar por su tercer mes de mandato sin que se le conozca, por el momento, una sola política pública con la que hoy pueda caracterizarse y que no se trate necesariamente del implacable ajuste en shock al que está sometiendo, en especial, a la clase media argentina.
Da la sensación de que el oficialismo aún está buscando el modo de recuperarse del golpe recibido en el Congreso, mientras se mantiene latente la posibilidad de que LLA se asocie con el macrismo y que ambas fuerzas conformen un interbloque legislativo.
«Nosotros tenemos la decisión de acompañar el cambio y creo que una alianza parlamentaria nos serviría mucho», dijo a Noticias Argentinas una diputada del Propuesta Republicana (PRO).
«No estamos hablando de una fusión, eso habría que discutirlo, en términos políticos; aparte yo nunca estuve de acuerdo en una negociación por el cargo, pero sí creo que sería muy productivo que pudiéramos armar un interbloque», agregó. «La gente de La Libertad Avanza puede mostrar mucha buena voluntad, pero tiene poca experiencia», acotó, al tiempo que subrayó que durante el tratamiento de la Ley Ómnibus quedó en evidencia cierta «desorganización y desorientación» del oficialismo para poder «sacar adelante» un proyecto tan complejo.
La misma legisladora destacó, además, la necesidad de que el PRO logre recomponer su identidad tras la ruptura de Juntos por el Cambio, que es -según afirmó- «una alianza política que hoy no existe más». Asimismo, expresó: «A mí me generó mucha decepción y hasta bronca ver a diputados que integraban Juntos por el Cambio votando esta ley (el proyecto Bases) de igual manera que el kirchnerismo o que la izquierda, cuando en la campaña electoral proponían un cambio». Y siendo más específica, subrayó: «(Nicolás) Massot estuvo en nuestra lista y digamos que no está siendo muy coherente con sus electores».
«A veces la política hace que las cosas no sucedan, cuando debería ser el instrumento para que esas cosas ocurran», opinó, y al respecto, manifestó: «Hoy estamos atravesando por una crisis de la verdad; la verdad sobre la economía, sobre las cuentas públicas, sobre cómo se gastan los recursos que genera la Argentina… Y es un proceso doloroso, pero es el único camino, porque estamos en un estado terminal como país».
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¿Le conviene a LLA una alianza con el PRO?
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«Hoy tenemos un presidente que propone la verdad, que nos dice que no hay plata y que muestra una firmeza y una convicción que no tuvo otro presidente, e incluyo a Mauricio (Macri)», añadió la diputada consultada por esta agencia, que insistió en que el PRO está unido como bloque en la cámara de Diputados y dispuesto a respaldar el cambio que impulsa Milei. También, eventualmente, a sumarse al Gobierno para desempeñar roles protagónicos, como ocurre con Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad.
Para que ello acontezca, en el PRO existen quienes creen que alcanzaría con un acuerdo político que rubriquen -llegado el caso- el ex mandatario Macri y Milei, cuya supuesta «cumbre» fue desmentida en los últimos días por el vocero presidencial, Manuel Adorni. Sin embargo, en esa misma fuerza se alzaron recientemente voces que reclaman una discusión interna, partidaria y orgánica, antes de tomar cualquier decisión que tienda a fusionar a la agrupación amarilla con los libertarios.
En tanto, por el lado de LLA, deberían evaluar en el oficialismo la conveniencia de sellar una alianza estratégica con un partido cuyo líder, Macri, se ubica en el sótano de distintas encuestas sobre ponderación de imagen, con niveles de negatividad (es decir, rechazo) similares a los de Cristina Kirchner, también ex jefa de Estado y partícipe necesaria de la fallida gestión de Alberto Fernández como primer mandatario. Un reciente trabajo de Opina Argentina, la consultora dirigida por Facundo Nejamkis, así lo demuestra.
Por su parte, Milei se mantiene como el dirigente político con mejor imagen positiva (50 por ciento), por delante de Bullrich y de la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, ambas con 49%. En este contexto, está por verse si finalmente el Presidente se sentará a negociar con Macri y en función de qué objetivos: convertir a LLA y al PRO en socios, lo que supondría abrir la puerta de ingreso de dirigentes macristas al Gobierno, o solo tratar de robustecer la musculatura legislativa del oficialismo mediante la unificación de ambas fuerzas en el ámbito estrictamente parlamentario.
En este sentido, importa el cómo, pero también el cuándo para la agrupación gobernante. El propio Milei anticipó que se avecinan los dos meses más complicados desde el inicio de su gestión: marzo y abril. Sí, incluso a pesar del brutal salto inflacionario y del consecuente aumento de la pobreza registrados desde diciembre a la fecha. Luego, a partir del quinto mes del año, el jefe de Estado espera que se produzca un rebote de la economía.
Entonces, tomando en cuenta estas previsiones, ¿le conviene a LLA acordar con el PRO en este momento, en vísperas del ingreso a una zona de turbulencias antes de que Milei logre anunciar el comienzo del camino de la recuperación? «Se vienen dos meses difíciles, con un marcado deterioro del poder adquisitivo del salario por la inflación, pero después al Gobierno le debería empezar a entrar el dinero de la cosecha y entonces es probable que hacia mediados de año se inicie una suerte de proceso de estabilización acelerada», comentó al respecto un diputado del radicalismo, en diálogo con NA.
A propósito del disparatado aumento del costo de vida en el país, en especial en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la semana pasada se conoció el dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero pasado y pese a la voluminosa variación informada (20,6% y 254,2% en los últimos 12 meses), Milei se las ingenió para desviar la atención y torcer necesariamente la agenda de conversión pública en el país. Así lo reflejó la consultora Ad Hoc, especialista en el análisis de discusiones en redes sociales.
¿De qué manera? Desempolvando su enfrentamiento mediático con la actriz y cantante Lali Espósito, a quien nombró como «Lali Depósito» y tildó de «parásito» por el dinero público que recibe para animar shows. «Ella empezó», esgrimió, hasta de manera infantil, el jefe de Estado en una entrevista, al ser consultado por su insistencia en fustigar a la artista. Rápidamente se alzaron voces críticas hacia Milei, pero de cualquier modo el líder libertario se las ingenió, con la pirotecnia verbal que sí lo caracteriza, para lanzar una fenomenal cortina de humo en medio de una semana de transición e incertidumbre para el Gobierno tras su fracaso legislativo.
Una vez que se disipe el efecto distractor de su artilugio comunicacional, el jefe de Estado afrontará renovados desafíos, ya en los próximos días, para tratar de demostrar a la sociedad que efectivamente existe un plan y que -supuestamente- valdrá la pena el esfuerzo, a pesar de que en poco más de dos meses de gestión lo único que parece haberse motorizado en la Argentina es el aumento de precios y de tarifas con Milei como Presidente.
(*) – Director periodístico de la agencia Noticias Argentinas (NA); erodriguez@noticiasargentinas.com.ar; X: @efrodriguez012.
Primicias Rurales
Noticias Argentinas
Feb 8, 2024 | Columnas
Por Jorge Vasconcelos y Maximiliano Gutiérrez
Buenos Aires, jueves 8 febrero (PR/24) — Por la magnitud de los “déficits gemelos” heredados, es clave la solidez y la coordinación institucional de las medidas de política que se aplican para recuperar la estabilidad y el crecimiento
- Para que la economía de 2024 se diferencie en forma sustantiva de la de 2023, se requiere una baja significativa del gasto público medido en dólares. El costo de la estabilización será más tolerable en la medida que el objetivo de reducir el peso del estado pueda lograrse con reordenamiento planificado de partidas presupuestarias y con racionalización de la superposición de erogaciones entre nación, provincias y municipios. Mientras más pueda avanzarse en esa dimensión, menor «tarea sucia» quedará a cargo de la devaluación y, por ende, más tolerable será la inevitable corrección de los desequilibrios heredados. A su vez, para lograr eficacia y sustentabilidad, no debería abandonarse el objetivo de coordinar esa formidable tarea entre Nación y Provincias
- Las idas y venidas de los proyectos del Ejecutivo en el Congreso no deberían ser un motivo por abandonar todo intento de reforma, mientras que recurrir a mecanismos como los de las consultas populares no dan garantías, siendo que además se consumiría un tiempo muy valioso en el proceso. El mejor escenario frente a los contratiempos es «volver a empezar», separando en esta nueva oportunidad aquellos proyectos que son verdaderamente «urgentes e importantes» y tratando de preservar en el frente judicial los principales ítems del DNU de desregulación
- La gobernabilidad es, en esencia, avanzar hacia un escenario en el que las reformas de la economía logran consenso y un estatus por el cual habrá de resultar imposible su reversión por parte de gobiernos subsiguientes. El reordenamiento fiscal, tanto por el lado del gasto como de los ingresos, necesita instrumentos legislativos para consolidar y hacer sustentable el objetivo de «déficit cero», al igual que el afianzamiento de las condiciones para lograr un aumento sostenido de la inversión privada y de la creación de puestos de trabajo formales
- El incremento del gasto en dólares del sector público nacional fue muy significativo entre 2019 y 2023, del 27,0 % en divisas constantes, a un ritmo anual acumulativo del 6,2 %. Este indicador hace más nítida la conexión con el simultáneo deterioro fiscal y externo experimentado en esos años, cuando el déficit primario pasó de -0,4 % a -2,9 % del PIB, y la cuenta corriente del balance de pagos acentuó el rojo desde -0,8 % a -3,5 % del PIB. La falta de financiamiento genuino de esos déficits gemelos es lo que explica, a su vez, la simultánea aceleración de la inflación y pérdida recurrente de reservas del Banco Central
- Desde el punto de vista de la estabilización futura de la economía, una pauta estricta para el gasto público es el ancla más firme a la que puede aspirarse, mientras que para desatar los nudos que traban el crecimiento no puede faltar una profunda modernización del funcionamiento del mercado laboral
- En lo que hace al comportamiento de la inflación, para que se cumpla la proyección punta a punta de 149,4 % en 2024, de acuerdo al Staff del FMI, la variación del IPC entre febrero y junio tendría que ubicarse en torno a 9,2 % mensual, suponiendo para el segundo semestre una inflación promedio de 5,0 % mensual. Como se ve, el período febrero-junio contiene supuestos extremadamente ambiciosos, ya que luego de un enero en el que la inflación se habría ubicado en torno a 21/22 %, por arrastre estadístico es difícil que febrero se ubique por debajo de 15/16 %. Además, en el cortísimo plazo el freno a la inflación proviene de la intensa recesión por la que atravesamos, una medicina contraindicada para el mediano y largo plazo, aun cuando también es cierto que la política monetaria y fiscal está haciendo su tarea, a diferencia del anterior ciclo presidencial
- Los datos de nivel de actividad de arranque de 2024 tienden a confirmar la profundidad de la dinámica recesiva. En principio, en enero la merma en la demanda de bienes de consumo masivo habría sido de entre el 7 y el 8 % interanual. A su vez, el índice Construya registró una merma interanual de 28,2 % en enero luego de caer un 17,4 % interanual en diciembr. En el caso de la producción automotriz, se tiene que tras un incremento promedio de 13,7 % en 2023, se ingresara en terreno negativo en diciembre (- 0,4 %), para caer 16,7 % interanual en enero de 2024
- Entre diciembre y lo que va de febrero el Central acumuló compras netas de divisas por 6,6 mil millones de dólares, pero esa dinámica de ningún modo refleja un mercado cambiario normalizado, esencialmente porque se sigue postergando el pago de importaciones a un ritmo estimado de 3,0 mil millones de dólares/mes. Para que la eliminación del «Blend» de exportadores prevista para fin de junio no provoque turbulencias en el mercado, la brecha cambiaria debería ser mínima. De lo contrario, podría afectarse la fluidez de la liquidación de exportaciones en el período previo
- Una forma de empalmar la «mezcla» de tipos de cambio a la que acceden los exportadores sería ir modificando por tres meses consecutivos las proporciones del «blend». En lugar de esperar a fin de junio para cerrar la posibilidad de liquidar el 20 % de las exportaciones por el CCL, podría establecerse un cronograma por el cual en el primer mes se acotan las liquidaciones por el CCL al 13,3 % de las exportaciones, en el siguiente al 6,7 % para llegar a cero en los 30 días posteriores. Para que el dólar de exportaciones no registre cambios significativos en esa transición, el tipo de cambio oficial debería acelerar su deslizamiento para compensar la diferencia, con una política monetaria congruente con ese nuevo esquema. Se estaría dejando de lado la pauta del 2,0 % para el tipo de cambio oficial, pero podrían amortiguarse movimientos bruscos del mercado
- Es posible que el gobierno haya sobrestimado el poder estabilizador de los agrodólares para la actual campaña. En realidad, el aporte de la agroindustria a las exportaciones llegaría a 34,7 mil millones de dólares (se incluyen complejos lácteos, ganaderos, maní, entre otros, además de soja, maíz y trigo, y se netea de admisión temporaria de granos de soja), de acuerdo a la última estimación de IERAL. Obsérvese que las exportaciones del sector, medidas en dólares constantes, serían las menores de los últimos seis años, excepto el ciclo contabilizado en 2023. El aporte de la presente campaña quedaría 12,2 mil millones de dólares por debajo de los guarismos de 2022, aun cuando estaría marcando una recomposición cercana a los 10,0 mil millones respecto de 2023
- Como se ve, el clima y los términos de intercambio no harán un aporte tan generoso a las cuentas externas de la Argentina como sí ocurriera en 2022 (aunque la política económica ese año dilapidara la posibilidad de acumular reservas de modo genuino). Justamente por eso, cabe resaltar la conexión existente entre el equilibrio interno y externo de la economía, con la evolución del gasto público medido en dólares al tipo de cambio oficial como un indicador por excelencia acerca de cuan lejos o cuan cerca se encuentra el ciclo económico de alcanzar esos equilibrios en simultáneo.
Primicias Rurales
Fuente: IERAL Fundación Mediterránea
Ene 30, 2024 | Columnas
Por Jorge A. Day
jday.ieral@gmail.com
Bueos Aires, martes 30 enero (PR/24) — Suena a verdad de Perogrullo que, para exportar más, la divisa norteamericana debiera ser cara.
En el imaginario popular argentino, tenemos la idea de que el dólar era muy barato durante los 90s, mientras que pasó a ser caro en la primera década de los 2000s.
Así se explica el boom de exportaciones durante ese último periodo. Por ej., fue notorio en vinos, cuyas ventas externas se quintuplicaron en diez años.
Ahora, si recurrimos a los datos, nos llevaremos, no una, sino dos sorpresas.
Comparando esos dos periodos mencionados, se observa que, en sus primeros años, los montos exportados se incrementaron a un ritmo similar en ambos casos. Aunque, luego se estancaron en la segunda etapa de la Convertibilidad, no así en el otro periodo analizado.
La otra sorpresa es que, durante la Convertibilidad, las exportaciones crecieron principalmente por cantidades vendidas, mientras que, en el otro periodo analizado, se incrementaron por precios, y no tanto por cantidad. ¿Y qué es lo importante? Que aumenten los volúmenes exportados. Mejor si vienen acompañados de mayores precios.
Vamos a los datos. Consideraremos la evolución de las exportaciones durante dos periodos: uno con dólar barato, 1992/2001 (Convertibilidad), y el otro con dólar caro, 2002/2011 (primera década de los 2000s). Para comparar su dinámica, tomaremos como base 100 el primer año de cada periodo, de esa manera, en ambos casos se comienza desde un mismo punto de partida.
Como se mencionó, sorprende que los montos exportados evolucionaran en forma similar en ambos periodos analizados, y que las exportaciones crecieran más en cantidad durante la Convertibilidad.
Desagregando por grandes rubros, se observa un comportamiento similar. Se nota más en combustibles, con caída en cantidades exportadas en la primera década de los 2000s. Compatible con la política petrolera de esa época, en la cual las empresas del sector cobraban un precio muy inferior al internacional (debido a las retenciones). Les convenía invertir y producir en otros países.
Un punto llamativo es que, durante la primera década de los 2000s se destacaron las mayores exportaciones de soja, no sólo en precio, sino también en cantidad. Hubo previamente importantes cambios tecnológicos en ese sector.
Algo similar con los vinos, que también tuvo cambios en la parte comercial. Aún así, con las ventajas en esos productos, los datos muestran que las exportaciones totales crecieron a un ritmo similar en ambos periodos (al menos en los primeros cinco años).
¿Qué puede explicar esas “sorpresas”? Un punto clave está en las “condiciones iniciales” de cada caso.
Previo a la Convertibilidad, nuestro país venía de economía muy mal organizada, terminando en hiper. Señal de que se partía desde muy abajo. En cambio, previo a los 2000s, la economía había avanzado mucho en competitividad, como lo muestran los datos de cantidades exportadas. Entonces, en ese periodo, a la buena base de organización de la economía se le sumó la fuerte mejora de los términos de
intercambio, fenómenos que se potenciaron mutuamente.
En la segunda parte de la Convertibilidad, hubo varias complicaciones, algunas desde el exterior (crisis rusa, asiática, brasilera), que se tradujo en una importante disminución de precios internacionales, que no se vio compensada con un dólar más caro. Y es esta última parte de los noventas de la que se tiene mayor recuerdo.
Otro punto relevante es el “sesgo anti-exportador” en los 2000s, incluyendo retenciones y las restricciones cuantitativas al comercio exterior, lo cual no permitió aprovechar plenamente el contexto favorable que ofrecía el mundo.
Entonces, ¿qué rescatamos? Es claro que un dólar caro contribuye a incrementar las exportaciones, pero la experiencia de los noventa indica que no es el único factor relevante.
Además de los precios internacionales, uno de esos otros factores es la capacidad para producir. Para ampliarla se requiere más equipos y tecnología (algunos importados), y eso se logra con más inversiones. Para incrementarlas, se necesita estabilidad económica (tanto en precios como en actividad) y financiamiento, factores que han estado ausentes desde hace varios años.
Otro factor relevante es la disminución de los costos, tanto para producir como exportar. No sólo trámites internos, sino también externos, los cuales se reducen con los acuerdos comerciales. También se deben reducir las retenciones, un importante costo de exportar.
Por último, el porqué de este planteo. Si en un futuro no muy lejano la economía se llegara a estabilizar, llegando a una inflación muy baja, habrá menor demanda especulativa de dólares (no tendrá sentido atesorar en esa moneda), y mayor oferta si entran capitales para invertir en el país.
Es decir, el dólar podría terminar siendo más barato. Entonces, para mantener o incrementar la competitividad argentina, se requerirá haber trabajado previamente en esos otros factores que favorecen las exportaciones.
Primicias Rurales
Fuente: IERAL. Fundación Mediterránea
Ene 23, 2024 | Columnas
Por Jorge Vasconcelos. jvasconcelos@ieral.org
Buenos Aires, martes 23 enero (PR/24) — Con casi todos los frentes abiertos, y a seis semanas de haber asumido, el Gobierno debería comenzar a cerrar los trámites legislativos, negociando con la “oposición responsable” los puntos pendientes y factibles de aprobación, sabiendo que los márgenes de la votación en el Congreso son muy estrechos.
En el plano de la macro, sería necesario contemplar un “Plan B” en caso que la inflación se siga revelando ante las pautas cambiarias y monetarias de cortísimo plazo. Si el deslizamiento del dólar oficial al 2,0 % mensual no logra anclar las expectativas, claramente no es una opción acelerar la devaluación y dejar el resto del programa tal cual está. En ese momento, partiendo de la base de éxitos (aunque sean parciales) en el Congreso y ante la Corte, habría que salir del régimen del “blend”, en
dirección a una menor dispersión de los tipos de cambio de comercio exterior y hacer explícita una pauta para la evolución nominal del gasto público. Sería una forma de reconocer que, bajo las condiciones actuales, no se puede confiar todavía en una única ancla cambiaria y/o monetaria para hacer aterrizar las expectativas de inflación, debiendo recurrirse a un esquema de “anclas múltiples” que se refuercen entre sí.
En este primer trimestre, la recesión, con una caída del PIB que podrían alcanzar al 5,0 % interanual, junto con un ajuste fiscal basado en factores transitorios, están ayudando al control de las variables macro, pero es necesario ampliar el horizonte.
Pasar en limpio el presupuesto 2024 del sector público nacional con guarismos creíbles sobre cómo habrá de eliminarse el déficit, podría constituirse en una de las anclas más firmes, pero depende también de apoyo del Congreso, dónde se juega 1/3 del ajuste fiscal. Existe terreno de convergencia entre legisladores del oficialismo y los representantes de gobiernos provinciales junto con otras bancadas. La parte fiscal de la ley ómnibus y la restitución del impuesto a las ganancias podrían ser prenda de negociación y, al reforzarse los recursos de coparticipación por esta vía, los gobernadores tendrían menos incentivos para sumarse a La Rioja.
La herencia del 10 de diciembre obligaba a una devaluación del peso como la registrada en el arranque de la actual gestión, pero no había que engañarse respecto a las consecuencias: la economía del presente está en las antípodas de 2001/2002, cuando un salto del tipo de cambio de 1 a 4 pesos por dólar (después se estabilizó en torno a 3.0) tuvo mínimo impacto sobre la inflación. La variación del IPC a diciembre de 2002 terminó siendo de 41,0 % interanual, con un pico en abril de ese año de 10,4
% mensual. En 2001/02 se conjugaron una altísima tasa de desempleo y muy elevada capacidad ociosa en las empresas (con inversiones previas que la habían modernizado), la ausencia de mecanismos de indexación y un gasto público que, en términos del PIB, era la mitad del actual, contando las tres jurisdicciones.
No contemplar las diferencias entre 2001 y 2024 puede llevar a diagnósticos y recetas equivocadas. Es el caso de las cuasimonedas. Al lanzar el BOCADE, el gobierno de La Rioja invocó la experiencia de veinte años atrás, pero la situación actual no tiene punto de comparación con el 2001, cuando las cuasimonedas se emitieron en un contexto deflacionario y de extrema iliquidez. En las provincias en las que eventualmente se vuelvan a aprobar este tipo de bonos, habrá un impacto inflacionario adicional al del devaluado peso y, para el sector privado, habrá un deterioro de rentabilidad ya que los impuestos nacionales y el pago a proveedores “transfronterizos” no podrá hacerse con el bono local. O sea, a mayor emisión de títulos como el de La Rioja, menores incentivos habrá para empleos del sector privado.
La devaluación de mediados de diciembre pasado fue acompañada de una política fiscal y monetaria más estricta, para acotar el impacto inflacionario. Sin embargo, subsisten generadores de emisión monetaria; los números fiscales se pueden cuadrar al instante pero no sostenerse en el tiempo; los mecanismos indexatorios aportan inercia. Tampoco el Central tenía reservas como para aspirar a un ancla cambiaria creíble, en un partido de ajedrez en el que “las negras también juegan”, por lo que los
resultados no necesariamente reflejan las intenciones del gobierno.
La fluidez del escenario obliga a un monitoreo permanente de la coyuntura, no sólo por la suerte de leyes y decretos en el Congreso y la Justicia. Hay una tensión permanente entre el objetivo de licuar pasivos en pesos y recuperar reservas del Banco Central, que se contiene por las restricciones que subsisten para que las empresas accedan a dólares financieros y comerciales (pago de importaciones). Sin embargo, es un delicado equilibrio asediado por múltiples amenazas, por caso, si el guarismo de
inflación de enero queda más cerca de 25 % que de 20 %.
Reservas del BCRA: el Central acumula compras de divisas por USD 1.734 millones en 2024 y USD 4.630 millones desde el cambio de gobierno. El dato es alentador, pero hay que tener en cuenta que la demanda de dólares de importadores sigue cuotificada; en las primeras semanas se agolparon los incentivos a la liquidación de los exportadores, porque el deslizamiento del tipo de cambio oficial al 2,0 % mensual no se habrá de modificar en los inmediato; mientras, la ampliación de la brecha cambiaria
aparece como el mal sustituto de esa modesta pauta.
En lo que va del 2024, el “blend” de tipo de cambio de exportación pasó de 841,5 pesos por dólar a 897,9 en el último dato. Se trata de una variación de 6,7 %, conseguida por una ampliación de la brecha cambiaria de 20,4% a 48,4% (el 20 % de las exportaciones se liquidan por el CCL).
Obviamente, esta trayectoria abre interrogantes acerca del ritmo al que se seguirán recuperando reservas y cómo habrá de llegar el esquema cambiario a abril, el mes enel que el gobierno espera que ingresen a raudales los agrodólares. En este sentido, la brecha cambiaria opera como el “canario de la mina”, que pone en alerta al campamento cuando falta el oxígeno.
Emisión y esterilización: En lo que va de la nueva gestión, la emisión bruta de pesos por parte del BCRA alcanzó a $6.6 billones, por lo que la expansión de la base monetaria se pudo contener en torno al 2,0 % mensual sólo por un incremento sostenido de los Pasivos Remunerados, que desde el 7 de diciembre pasado se han incrementado en 32,1 %. Esto porque de cada 100 pesos que se emiten, todavía 77 pesos son retirados por la emisión de títulos del Central (antes Leliq, ahora pases).
¿Exceso de pesos?. Existen distintos indicadores para medir hasta qué punto el “exceso de pesos” puede complicar el manejo de la macro. Una de las formas más simples de seguir este fenómeno es valuar los plazos fijos en pesos del sistema en dólares a la paridad del mercado libre, y este indicador muestra un achicamiento significativo del “exceso de pesos”, ya que a la cotización del CCL, estos depósitos equivalen ahora a 11,7 mil millones de dólares, una merma de 25 % respecto de fin de
noviembre.
Primicias RuralesFuente: IERAL de la Fundación Mediterránea
Ene 16, 2024 | Columnas
Buenos Aires, martes 16 enero, PR/24 (Especial de NA, por Mayra García) — El reclamo por el silencio de los líderes de Unión por la Patria que lideró esta semana el camionero Pablo Moyano visibilizó la pregunta que muchos se hacen puertas adentro del ex oficialismo.
La ex presidenta Cristina Kirchner, armadora de la alianza que hizo ganar a Alberto Fernández en 2019, y el protagonista de la campaña 2023 Sergio Massa se han mantenido al margen del «combate» parlamentario y judicial que sectores opositores llevan adelante contra el mega DNU y la ley ómnibus del presidente Javier Milei.
Tímidamente, el ex presidente Fernández salió a desmentir informaciones sobre su persona y su gobierno en los últimos días, pero sin cuestionar a fondo las medidas oficiales.
La «resistencia» al gobierno libertario que muchos esperaban que encabezaran esos líderes -en menor medida Fernández- no se materializó en estas primeras semanas tras el desembarco del libertario en Olivos y la pregunta central es por qué no lo hacen.
Por lo bajo, los antiguos voceros esbozan dos explicaciones posibles: esperan en silencio hasta que se haga evidente que las medidas de Milei van a fracasar y, además, no quieren quedar pegados a un rechazo furibundo y que se los señale como quienes colocan los palos en la rueda que impiden el desenvolvimiento natural del gobierno.
Esa idea que sobrevuela desde hace años sobre que el PJ no deja gobernar es un estigma del que nadie quiere hacerse cargo, menos aún, si a esta gestión no le va bien.
Ese tema es entendido y apañado por algunos sectores, aunque otros cuestionan a las otrora cabezas de UxP por no estar al frente de la resistencia.
El principal foco de enojo se observa en la provincia de Buenos Aires, donde el gobernador Axel Kicillof busca construir un espacio que exceda al PJ local y lo catapulte a un liderazgo más amplio, a sabiendas de que sin el peronismo no se puede, pero con el peronismo solo no alcanza.
En ese contexto la silenciosa tensión entre Kicillof y el presidente del PJ bonaerense, Máximo Kirchner, se incrementa a diario.
La relación entre ambos no logró recuperarse de las jornadas de tira y afloje previas al cierre de listas de finales de junio pasado, y luego el episodio del yate que llevó a la cancelación a Martín Insaurralde -el hombre de Máximo en el gobierno bonaerense- le sirvió al economista para sacarse de encima la influencia del jefe de La Cámpora en su gestión.
«En el peronismo algunos están contentos de que los puteen, porque están borrados y le está aplicando un mazazo fenomenal a la clase media especialmente. Alguien lo tiene que decir», señaló una fuente bonaerense a NA al hacer un análisis de las críticas de Pablo Moyano a Cristina, Alberto y Massa.
Además, en territorio provincial resaltan el «fastidio grande que hay con Máximo, que desde la campaña está borrado».
Quien sale favorecido en esta revolución es Kicillof, que si sobrevive sin que la provincia se prenda fuego los próximos tiempos tiene chances -y ganas- de ser el jefe de la oposición y empezar a armar las bases de un nuevo espacio con nuevos actores.
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Un paro y muchos escenarios posibles
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En ese rompecabezas de oposición y peronismo sin líder, una pieza que habrá que ver cómo encaja es la del paro general que la Confederación General del Trabajo (CGT) anunció para el próximo 24 de enero.
Aunque se critica su inactividad durante los últimos cuatro años, algunos se entusiasman con que la central vuelva a tener el protagonismo que supo tener en otras épocas.
El recuerdo de Hugo Moyano parándole el país al kirchnerismo por el Impuesto a las Ganancias es una época de oro del gremialismo comparada con la actual, donde la batalla es básicamente por no perder derechos laborales y conservar fuentes de trabajo, jubilaciones, etcétera.
Los números del paro del 24 serán clave a la hora de analizar los resultados. Cuánta gente paró, cuánta gente se movilizó al Congreso, cuánta simpatía tuvo esa primera huelga a un gobierno que para ese momento habrá cumplido un mes y medio de gestión.
Los números del lado del Gobierno también serán importantes, es decir, cuántas calles de cortaron, cuánta gente permaneció en la vereda, cuántas personas fueron desalojadas de la calle para evitar piquetes.
Ese protocolo de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, será medido en toda la ciudad y observado con lupa en cada una de las esquinas.
¿Permitirá el gobierno que se corten las calles y avenidas centrales del centro? ¿Podrá el operativo de seguridad contener a los más de 200 mil trabajadores que espera convocar la CGT? ¿Habrá represión e incidentes?.
Preguntas que se contestarán el mismo 24 y que determinarán los resultados positivos o negativos para cada lado de la grieta, siendo una jornada fundamental para el devenir de la escena política y también para la suerte de la ley ómnibus que el gobierno busca aprobar con desesperación, que para ese momento ya tendrá una discusión más avanzada.
Primicias Rurales
Fuente: Noticias Argentinas