Feb 24, 2022 | Columnas
Feb 5, 2022 | Columnas
Buenos Aires, 5 febrero (PR/22) — Se sabía de antemano que las relaciones palaciegas podían tornarse complejas en la actual coalición de Gobierno, después de la forzada designación «a dedo» de Alberto Fernández como candidato a jefe de Estado por parte de quien aún hoy ostenta el poder real dentro del Frente de Todos, la vicepresidenta y líder de ese espacio, Cristina Fernández de Kirchner.
Era de esperar que la convivencia entre clanes generara asperezas, con moderados por un lado y dirigentes más radicalizados por el otro compartiendo un mismo ámbito de toma de decisiones en el marco del desposorio por conveniencia que pactaron los Fernández con el objetivo de ganar las elecciones de 2019, lo que finalmente ocurrió.
De todos modos, luego de una serie de ligeras tensiones -de corto plazo- puertas adentro en la Casa Rosada durante los dos primeros años de la gestión de Fernández como presidente, el traspié del oficialismo en los comicios de medio término de 2021 parece haber marcado un punto de inflexión en el matrimonio político que se lanzó a gobernar el país tras haber derrotado a Mauricio Macri en las urnas.
El resultado de la votación del año pasado encendió luces de alarma en un sector del kirchnerismo, más precisamente en filas de la agrupación La Cámpora, que persigue su propio proyecto electoral con vistas a 2023 y que hoy considera al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) como una amenaza adicional a sus probabilidades de éxito.
En este sentido, la renuncia del camporista e hijo de la vicepresidenta Máximo Kirchner a la jefatura del bloque de Diputados del Frente de Todos (FdT), disgustado con los términos y las condiciones del memorando de entendimiento con el Fondo, concibe un enorme y preocupante signo de interrogación sobre cómo se desarrollará de ahora en más la relación interna entre las distintas facciones del Gobierno: en especial, el vínculo del kirchnerismo con el propio presidente Fernández.
No se sintió «contenido», intentó explicar la número dos del bloque, Cecilia Moreau, sobre los motivos del portazo de Máximo, cuyo rol protagónico en el Parlamento no alcanzó -en este tiempo-para que el oficialismo lograra avanzar con proyectos clave para el FdT como las reformas judicial y del Ministerio Público Fiscal, y la ley de Presupuesto 2022.
«Tenemos la chance de que el presidente Alberto Fernández sea reelecto el año próximo», comentó, por su parte, el titular del Banco Central, Miguel Ángel Pesce, tras el anuncio del acuerdo con el Fondo que tanto malestar generó en filas del kirchnerismo más duro: a buen entendedor, pocas palabras.
De cualquier manera, el Gobierno necesita que el pacto con el FMI sea aprobado en el Congreso, ya sin Máximo como jefe de bloque en la cámara de Diputados, pero sí con Cristina al frente del Senado: en este contexto, podría ser determinante el rol que vaya a desempeñar en el Parlamento Juntos por el Cambio (JxC), que insiste en reclamar un «plan económico» a Fernández y aún espera interiorizarse sobre la «letra chica» del trato.
Claramente, el mandato del Fondo que más preocupa al núcleo duro kirchnerista es el relacionado con el achicamiento del déficit fiscal y que prevé un contexto de ajuste en los próximos años, incluyendo un aumento de tarifas; es decir, un escenario poco fértil para el ungimiento de un candidato disruptivo de La Cámpora, obligado a profesar un progresismo de bolsillos flacos.
Antes de emprender un viaje oficial a Rusia y China -que está dejando tela para cortar, por cierto-, Fernández abogó por la unidad del FdT después de la rebelión de Máximo y designó en su reemplazo a Germán Martínez, que será entonces uno de los lugartenientes del Gobierno en el Congreso, junto con Sergio Massa, cuando llegue el momento de discutir los pormenores del entendimiento con el Fondo.
El extraño ofrecimiento del presidente
En Moscú, el jefe de Estado se reunió con el líder del Kremlin, Vladimir Putin, a quien insólitamente ofreció la posibilidad de convertir a la Argentina en una «puerta de entrada» de Rusia a América Latina. También dijo que el país tiene que librarse de la dependencia de Estados Unidos y de FMI.
No queda claro en primer lugar si Fernández, con su extraño ofrecimiento, intenta ubicar a la Argentina en el rol de competidora de naciones como Cuba o Venezuela, que ya mantienen un estrecho vínculo con Rusia, como quedó demostrado días atrás cuando Moscú amenazó con desplegar tropas allí en el marco de las tensiones con EE.UU. por el conflicto con Ucrania.
Y tampoco se entiende con qué necesidad el primer mandatario genera en Washington ruido diplomático con sus declaraciones, apenas días después de haber enviado a su canciller Santiago Cafiero a gestionar muestras de apoyo de parte del gobierno estadounidense en el marco de las negociaciones con el Fondo, organismo al que la Argentina aún le tiene de devolver la friolera de 44.5000 millones de dólares.
Incluso, horas más tarde de la entrevista del presidente con Putin, el jefe de Gabinete, Juan Manzur, se reunió con el embajador de EE.UU. en Buenos Aires, Marc Stanley, que en redes sociales comentó: «Continuamos fortaleciendo los lazos entre Argentina y Estados Unidos. Gran encuentro (…) para conversar sobre la relación bilateral».
Una vez más, da la sensación de que Fernández, «vistiéndose de rojo» en Moscú y Beijing, intenta endulzar los oídos del núcleo duro kirchnerista y de la militancia más radicalizada con sus comentarios y actitudes, como cuando días atrás volvió a la carga contra la Corte Suprema de Justicia, después de haber elogiado en 2016 su integración y desempeño, de igual manera que la «integridad moral y técnica» de los jueces Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, propuestos por Macri.
Otra particularidad del viaje del presidente a Rusia, China y Barbados que al principio pasó casi inadvertida, pero que a la luz de los recientes acontecimientos en el Conurbano bonaerense comenzó a levantar polvareda es la presencia del intendente de José C. Paz, Mario Ishii, en la comitiva oficial.
Allí en su distrito fue detenido esta semana un maleante de origen paraguayo llamado Joaquín Aquino, apodado el «Paisa» y sindicado en principio por la Justicia como el responsable de la distribución de la cocaína adulterada que provocó al menos 24 muertes, en una tragedia de alto impactó mediático y que conmovió en los últimos días a la sociedad argentina.
Este fatal suceso pone al descubierto la fragilidad social en la que sobreviven los sectores más postergados de la población y su situación de vulnerabilidad frente al avance del narcotráfico y a la proliferación del consumo de drogas en barriadas en donde los vecinos reclaman más presencia del Estado.
Y Mario Ishii, en definitiva, se trata del mismo dirigente peronista que quedó capturado en un cámara oculta a mediados de 2020 discutiendo con un grupo de empleados municipales de Jose C. Paz a quienes, según decía, tenía que «cubrir» cuando salían a «vender falopa» en ambulancias en esa comuna.
La muerte de más de una veintena de personas por el consumo de cocaína adulterada generó, además, un inaudito contrapunto entre el ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, y su colega bonaerense, Sergio Berni, al tiempo que incrementó la tensión entre el oficialismo y la oposición, que exige a la Casa Rosada que brinde explicaciones sobre la estrategia oficial para ¿combatir al narcotráfico? en la Argentina.
Por cierto, en un trámite exprés, el Gobierno dispuso la expulsión del país del «Paisa» y le prohibió su reingreso. Quizás antes de que abandone la Argentina para regresar a Paraguay sería valioso que declare y comente, en todo caso, lo que sabe.
Primicias Rurales
Escrito por Emiliano Rodríguez
NA
Feb 3, 2022 | Columnas
Por Marcelo Carbone*
Buenos Aires, 3 febrero (PR/22) –Transgredir, en el significado declarado por la Real Academia Española, es ni más ni menos que “Actuar en contra de una ley, norma, pacto o costumbre”, o sea, ir en contra de la corriente. A Nicolás Copérnico esta conducta le valió que nadie ponga un nombre en su tumba, y que la encontraran un par de siglos después de su muerte. Al mundo, la iluminación, pero al transgresor, ni cabida…
Por suerte esto no le pasó a todos los transgresores modernos que, de una u otra forma, dieron forma al último siglo de nuestra historia. Y como quiero ser bien tendencioso con este concepto, voy a nombrar sólo un caso que lo resume: antes de idear un teléfono inteligente que marcaría un cambio de paradigma tecnológico en el siglo XXI, Steve J. Fundó una compañía que hace dibujos animados por computador, a la que bautizó “Pixar”, y el entretenimiento nunca fue lo mismo desde que Tom Hanks le dio vida a Woody.
Una y mil veces escuchamos la frase “pensar fuera de la caja”, que hasta nos viene un vaho de moho y naftalina cuando alguien la repite, y quizá por ese “añejamiento” nos hemos alejado de su significado: rebeldía, innovación, transgresión.
Por suerte hemos pasado de un mundo que penalizaba a los que transgredían, pensando fuera de la caja durante la edad media, a recompensar fuertemente a los nuevos rebeldes en nuestros tiempos. Aunque para ser justos, y desde mi humilde punto de vista, la transgresión creativa, el impulso de cambiar el orden establecido de las cosas, los mercados, las tendencias, los productos y el mundo en sí mismo, es la fuerza motora más imponente e imparable que nosotros, los humanos, podemos utilizar.
En estos tiempos es indispensable que la usemos, porque en tanto para construir sociedades más justas debemos igualarnos, respetarnos y pensar con mente de colmena, para destacar positivamente en esa misma sociedad justa cada uno de nosotros que nos autodenominamos “emprendedores” tenemos la obligación de crear valor, mediante la diferenciación, la innovación, la ruptura, la evolución.
Esa es la tarea que tomamos cada día de nuestras vidas, aún sin manifestarlo, arremetiendo contra el orden establecido, imaginando atajos para caminos que no conocemos bien, nuevas formas para viejos dilemas que pueden no sernos del todo familiares, o soluciones para problemas que nadie nos comentó. En el proceso aprendemos sobre el orden, los caminos, los dilemas y los problemas y re significamos la vieja teoría del derrame, hacia la intelectualidad y la creación.
Los emprendedores le ponemos la medida justa de caos al orden, y de esto sacamos un nuevo orden. Esa es la transgresión necesaria, y ese debe ser nuestro manifiesto consciente.
* Marcelo Carbone es consultor, especialista en Gestión y Calidad, emprendedor serial, asesor de empresas y pymes, docente y CEO de Grupo Crescent y Pertix Tech. Desde su cuenta de instagram @profecarbone comparte tips y consejos para emprendedores.
Feb 1, 2022 | Columnas
Escribe Susana Merlo
Buenos Aires, 1 de febrero (PR/22).- Alrededor de los ´70, la Argentina y Brasil contaban con un stock ganadero similar, de alrededor de 60 millones de cabezas. La diferencia, sin embargo, era que por entonces, Argentina era un reconocido exportador mundial de carne vacuna de tipo europeo de muy alta calidad, mientras que Brasil apenas abastecía su mercado interno con cortes provenientes en gran porcentaje de ganado Nelore, índico, de muy baja calidad.
El inmenso país vecino era muy fuerte en azúcar, jugo de naranja, maíz y poco más. Por el contrario, Argentina era un importante productor y operador de granos, carne y leche que, incluso, había sido referencia internacional en el mercado de maíz a la par de Chicago.
La inmigración europea había permitido un rápido desarrollo agrícola que, junto a avances técnicos y mecánicos, acompañados de muy buenos suelos y un clima muy variado, permitieron producir prácticamente todos los rubros.
Era la promesa del Hemisferio sur.
De entonces ahora, además de años, transcurrieron muchas cosas, aunque ambos países, limítrofes, también compartieron avatares políticos, sanitarios, climáticos, internacionales, y sociales de distinta índole que los afectaron simultáneamente.
Pero a la hora de los datos duros, el mero hecho de describir la realidad actual muestra resultados diametralmente opuestos. Así, mientras Brasil ronda los 220 millones de cabezas vacunas, la Argentina se ubica por debajo de 60 millones, o sea, menos de los que tenía hace 5 décadas atrás.
A su vez, Brasil se transformó en uno de los mayores exportadores de carne vacuna, junto con Estados Unidos y Australia, dejando muy relegada a la Argentina que aún no llega al millón de toneladas de carne exportada por año.
Y no solo en calidad avanzó el país vecino, sino también en cantidad de rubros productivos que lo convirtieron en uno de los 3 primeros exportadores mundiales de alimentos, a pesar de que buena parte de su territorio tiene clima tropical, y un gran porcentaje de sus suelos son regulares, muy distintos de la casi “incomparable” Pampa Húmeda.
La pregunta obligada ante esta descripción es entonces: ¿Qué pasó?
¿Cuáles fueron los hechos tan determinantes para que se revierta la situación en ambos países de manera tan drástica?.
Se pueden ensayar varias respuestas, aunque seguramente la mayoría coincide en que, como dice el refrán, “no hay vientos favorables cuando no se sabe hacia adonde ir” y, evidentemente, Brasil tuvo siempre muy claro cual era su objetivo de crecimiento. Tanto así que logró mantener políticas sectoriales muy estables a lo largo del tiempo, sin importar los distintos tipos de gobierno que se fueron sucediendo.
Por supuesto que la agroindustria no fue una excepción, pero si un buen ejemplo.
Y en ese sentido el caso argentino es totalmente distinto, con marchas y contramarchas; con castigos impositivos en lugar de alicientes fiscales; con normas e intervenciones en los mercados que hacen perder credibilidad y transparencia, e impiden que los productores reciban los precios plenos, con inestabilidad e inseguridad jurídica, etc.
Pero, ¿Qué hubiera pasado si, volviendo al ejemplo de la carne, no se hubieran aplicado las históricas restricciones que se aplicaron al comercio interno como vedas, controles de precios, normas distintas por provincias, y hasta por localidad?
¿Qué hubiera sucedido si a lo largo del tiempo el mercado cambiario hubiera sido el adecuado, sin intervenciones artificiales, y sin aplicar quitas arbitrarias como las mal llamadas retenciones, o impuestos a la exportación?
¿Cuál hubiera sido la reacción productiva si no se hubieran cerrado las exportaciones, primero en 2006, y luego nuevamente en 2021?.
¿Qué resultado hubiera dado no elegir a la carne vacuna como una de las patas de “la mesa de los argentinos” (tal como hizo Uruguay en la Era Mujica, y ganar los mercados que perdía la Argentina)…
En ese caso, ¿Qué hubiera pasado con la producción de carne vacuna argentina?
No es muy difícil imaginar la respuesta…
Fuente: Campo 2.0
Primicias Rurales
Ene 24, 2022 | Columnas
Matias Longoni por Matias Longoni
Buenos Aires, 24 de enero (PR/22) .- Bailando por un sueño: En solo una semana de gestión Julián Domínguez se sacó más fotos que Luis Basterra en casi dos años
El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, asumió su cargo en septiembre pasado, como fruto de una avanzada del peronismo más “¿albertista”? en el Gabinete Nacional, luego de la fuerte derrota del oficialismo en las PASO. Domínguez siempre cuenta que fue el propio Presidente quien lo llamó un viernes a la noche para ofrecerle el cargo, y que de inmediato él llamó a Cristina Kirchner para preguntarle si ella también estaba de acuerdo. Recién entonces aceptó.
Domínguez tenía una misión: acercar posiciones (o por lo menos entretener) a las entidades de la Mesa de Enlace que por ese entonces comenzaban a endurecer su discurso por la intervención en el mercado de la carne vacuna y la amenaza que se cernía sobre otros mercados, como el trigo y el maíz. Comenzó a hacer su fajina recostándose en el poder que por entonces emanaba del también flamante jefe de Gabinete, hoy bastante esmerilado, el gobernador tucumano Juan Manzur.
Cuando sintió que ganaba confianza, porque con idas y venidas finalmente había sofocado las revueltas agropecuarias (hay que recordar el masivo acto del 9 de julio en San Nicolás, que preanunciaba otra revuelta como la 125), Domínguez se animó a ir por más y se decidió a poner a gente de su confianza en los principales resortes del Ministerio de Agricultura. Le costó encontrar esa gente (muchos rechazaron ese convite) para llevar a cabo ese armado, pero finalmente el 4 de enero anunció los primeros cambios. El asesoramiento de uno de sus hombres que ya revistaba en esa cartera, Julio Cesar Vitale, el subsecretario de Gestión Administrativa, fue clave.
Domínguez debe haber sentido que el kirchnerimso más duro iba a aplaudirlo con la primera y sorpresiva de sus designaciones, pues resultó ser toda una estocada en el corazón del ruralismo: convocó a Matías Lestani, ex asesor de CRA y presidente de la rural de General Rodríguez, para ser su nuevo secretario de Agricultura, en reemplazo del massista Jorge Solmi, que había asumido en marzo de 2021 y apenas tuvo tiempo para desplegar alguna de sus ideas.
Matías Lestani, referente de CRA y crítico acérrimo de la intervención cárnica, será el nuevo secretario de Agricultura
Según los anuncios de hace tres semanas, Lestani asumirá como viceministro. Sería el segundo en importancia en la cadena de mandos y de firmas de ese Ministerio. A Solmi, Domínguez le prometió un puesto de articulación política con el Congreso, donde mandan Sergio Massa y Cristina Kirchner, a partir de la recreación de una Secretaría de Relaciones Institucionales que había sido demolida por el macrismo.
Se desconoce hasta aquí si la designación de un dirigente del riñón de CRA, la entidad agropecuaria más crítica al kirchnerismo, podría haber ofendido a alguien…
No fue el único manotazo de poder que dio Domínguez. También a principios de enero se anunció oficialmente que Jorge Ruiz, un viejo dirigente de la Federación Agraria de Entre Ríos que ya había sido su asesor en 2009 (cuando el chacabuquense y su colaborador Vitale también desembarcaron en el Minagri), seria designado como nuevo jefe del Gabinete de Asesores, reemplazando nada menos que a Diana Guillen. Esta mujer -la primera “presidenta” que tuvo el Senasa entre 2013 y 2015- llegó a ese cargo luego de ser la coordinadora agropecuaria del Instituto Patria, el think thank del kirchnerismo más duro.
No se sabe todavía si la remoción de Guillen pudo haber molestado a alguien…
Cambios en Agricultura: Domínguez busca nuevas incorporaciones en su gabinete y una figura clave dejaría su puesto
Para completar su avanzada sobre los casilleros de Agricultura, Domínguez también confirmó que su amigo santafesino Luis Contigiani sería el reemplazante de Marcelo Alos en la Secretaría de Bioeconomía y Alimentos, otra gran área del ministerio. Contigiani no es peronista sino socialista, fue ministro de la Producción en su provincia y también diputado nacional por el Frente Cívico y Social. Dejó de pertenecer a esa bancada porque decidió cortarse solo y votar en contra del aborto, respetando sus convicciones cristianas que son profundas y que son las que lo acercan al actual ministro de Agricultura.
No se sabe si este posicionamiento de Contigiani pueda haber llamado la atención de alguien dentro del espacio oficialista…
El peronista bonaerense, envalentonado por haber institucionalizado los cepos a la exportación de carne, trigo y maíz, como le reclamaba el ala más dura del gobierno, solo detuvo su ofensiva respetando sin chistar el tercero de los territorios en que se divide Agricultura, la Secretaría de Agricultura Familiar, un redil de militantes que en el reparto de poder de 2019 le tocó al Movimiento Evita, del líder piquetero Emilio Pérsico.
Desde el vamos, a Domínguez y Vitale alguien le había puesto otros límites a la hora de ocupar los casilleros del Ministerio que él mismo conduce: le habían advertido, por ejemplo, que el vicepresidente de Senasa, el santacruceño Carlos Milicevic, era “un intocable”, y que algo parecido sucedía con el actual titular de la ex ONCCA y ex interventor de Vicentin en la cruzada expropiatoria, el contador Luciano Zarich. Pero en otros organismos descentralizados había espacio para avanzar.
En el INASE (Instituto de Semillas) se conoció hace pocos días la renuncia del peronista santafesino Joaquín Serrano. Pero de mayor importancia aún, en el INTA (Instituto de Tecnología Agropecuaria) se anunció el reemplazo de la presidente Susana Mirassou por el tucumano mariano Garmendia, un hombre cercano al ex gobernador Manzur.
Se desconoce hasta aquí si la remoción de Mirassou, la primera mujer que llega a la presidencia del INTA en toda su historia, podría haber hecho enojar a alguien…
Confirman que un tucumano cercano a Juan Manzur será el nuevo presidente del INTA
Lo cierto es que todas estas designaciones anunciadas por Domínguez para su definitiva coronación como ministro de Agricultura no se concretaron todavía: llevamos 20 días en que no se publican los respectivos decretos o resoluciones en el Boletín Oficial, y por lo tanto todo el armado que planificó el ministro pende todavía de un hilo.
No se sabe por qué, pero las cosas no avanzan, están sospechosamente congeladas. Si uno pregunta qué sucede, le dirán que alguno de estos cambios propuestos molestaron a ciertos sectores del poder, o que no fueron bien acogidos por el sector que responde a la vicepresidente Cristina Kirchner, o que en el nuevo gabinete de Agricultura que imaginó Domínguez no se estarían respetando los cupos femeninos mínimos que establece la legislación…
No se sabe por qué, pero alguien o algo está trabando las nuevas designaciones y ya han pasado veinte días en que buena parte del Ministerio de Agricultura está virtualmente acéfalo, pues faltan las firmas de los secretarios para ciertos trámites de rutina. Los que se marcharían dejaron de firmar por obvias razones. Y los que llegarían no fueron oficializados.
No vaya usted a creer que nosotros pensemos que existen “poderes ocultos” que interfieren en este proceso de recambio impulsado por Domínguez, y que con este delay lo colocan casi al borde del ridículo. No, jamás podríamos pensar eso. Pero que parece, parece…
Primicias Rurales
Fuente: Bichos de campo
Ene 18, 2022 | Columnas
Buenos Aires, 18 de enero (PR/22).- Por ejemplo, conseguir el presupuesto desagregado de la legislatura de la provincia de Buenos Aires es una misión imposible. Lo máximo a lo que se puede acceder es al presupuesto total, pero como si fuese una asociación clandestina, tiene guardado bajo 7 llaves la apertura del gasto de ambas cámaras. Es como si hubiese un juramento de silencio entre todos los bloques de legisladores bonaerenses de no dar a conocer en qué gastan los $ 17.700 millones que gasto la legislatura de la provincia de Buenos Aires en 2021 con un costo promedio por legislador, tomando 13 meses para incluir el aguinaldo, de US$ 98.662 por mes. Esto es el sueldo de cada diputado y senador provincial, más los gastos indirectos como automóviles, choferes, asesores, viáticos, etc. Una fortuna donde gran parte del conurbano bonaerense se encuentra por debajo de la línea de pobreza.
Si uno un partido de gran peso electoral como es La Matanza con estimaciones de pobreza que llegan al 45/50 de la población de dicho partido que tiene unos 2.230.000 habitantes de acuerdo a las últimas estimaciones, puede ver que el presupuesto del Concejo Deliberante de La Matanza de 2021 fue de $ 369.810.199, con 24 ediles. Esto significa que el costo promedio por edil fue de US$ 11.853 mensuales, un disparate considerando las condiciones en que se encuentra la población del municipio.
Una de las provincias más pobres de Argentina es Chaco con un 51,9% de su población bajo la línea de pobreza en el Gran Resistencia. Cabe destacar que en 2016 Gran Resistencia tenía un 34,5% de su población en la pobreza. Es decir, que aumentó en 17,4% puntos porcentuales la tasa de pobreza de la población, pero el presupuesto de la legislatura provincial fue de $ 4.160 millones para 32 legisladores provinciales con un costo promedio por legislador de US$ 100.000 mensuales en 2021. Un verdadero disparate para una provincia hundida en la pobreza.
Formosa, con una pobreza del 47,4% tuvo un costo por legislador de US$ 35.821 por mes en 2021.
Catamarca que tiene una pobreza del 46%, tiene una legislatura con un costo de $ 3.167 millones en 2021, tuvo un costo por cada uno de sus 57 legisladores de US$ 42.740 mensuales.
Un caso realmente alarmante es el de Neuquén, provincia en que su ubica fundamentalmente Vaca Muerta. Esa provincia pasó de una pobreza del 27,1% en 2016 al 41% en el primer semestre de 2021. Sin embargo, a pesar de este estallido de la pobreza, el Congreso provincial tuvo un costo de US$ 65.604 por mes por legislador.
La política se ha transformado en un gran negocio en el que muchos quieren entrar para salvarse, por eso están sobredimensionados los congresos provinciales. En Argentina hay en total 1.199 legisladores provinciales, es decir, un promedio de 1 legislador provincial por cada 38.365 habitantes.

El cuadro muestra los presupuestos anuales de cada legislatura provincial (se tomaron los datos conjuntos de senados y diputados en las provincias en que hay dos cámaras y en la cantidad de legisladores se sumo ambas cámaras cuando no es unicameral).
Como puede verse, Tucumán con un 46% de pobreza es la provincia que más costo tiene por legislador: US$ 156.968 por mes. El costo incluye sueldo más gastos directos e indirectos de la legislatura. Lo que realmente cuesta mantener cada legislador provincial.
La ciudad de Buenos Aires es la segunda con mayor costo por legislador y la tercera es Chaco con una pobreza ya mencionada anteriormente.
En promedio cada legislador provincial tiene un costo mensual de US$ 49.046, esto llevado al total anual para mantener a todos los congresos provinciales de US$ 764 millones.
En Argentina hay, en promedio, un legislador provincial por cada 38.365 habitantes.
En Estado Unidos, con 50 estados, tienen un total de 7.243 legisladores estaduales con un promedio de 1 legislador por cada 45.561 habitantes.
Por su parte, las comunidades autónomas de España tienen un total de 1.103 legisladores lo que da un promedio de un legislador autonómico por cada 43.000 habitantes. Nuevamente nosotros tenemos un legislador por menor cantidad de gente que en EE.UU. y en España. Somos más ineficientes.
En síntesis, no se pretende en estas líneas decir que tienen que desaparecer los congresos provinciales, lo que sí podría pensarse es una regionalización para reducir las estructuras burocráticas de las provincias. El mensaje es que Argentina está sumergida en la pobreza porque la política se ha transformado en un fenomenal negocio al servicio de unos pocos que logran escalar económicamente entrando en la actividad partidaria con muy buenas remuneraciones e “ingresos adicionales”.
Si a estas estructuras legislativas se le agregan los concejos deliberantes de los municipios que rondan los 2500, más todas las estructuras ejecutivas a nivel nacional, provincial y municipal, más empresas públicas parasitarias como pueden ser Aerolíneas Argentinas e infinidad de otras más, no cabe duda que hay mucho para recortar en el gasto público.
En definitiva, tanto se ha transformado la política en un negocio, que por eso tenemos políticos ricos y población pobre.
Fuente: Economía para Todos – Agrositio
Primicias Rurales