Feb 17, 2019 | Columnas
Buenos Aires, 17 febrero (Especial de NA) — El Gobierno de Mauricio Macri hizo un guiño a las economías regionales con el alivio de la carga fiscal al resolver que ningún empleador de las Pymes del sector pagará impuestos por un trabajador que cobre hasta 17.500 pesos, pero el sector reaccionó con reclamos.
La medida llega a 200 mil trabajadores de 19 mil empresas de todo el país y es un aumento del mínimo no imponible sobre las cargas patronales.
Antes, la Secretaría de Agroindustria había resaltado la labor de las economías regionales (no obstante que atraviesan serias dificultades económicas y financieras) al decir que las exportaciones de alimentos y bebidas del sector representaron el 41,1% de todas las ventas externas y en 2018 llegaron a un total de 25.316 millones de dólares.
Respecto de los alimentos y bebidas regionales, varios de ellos mostraron incrementos como el caso de los duraznos, que subieron un 496%, hasta llegar a los 3,4 millones de dólares de ventas, siendo el valor más alto en los últimos 6 años, según los datos oficiales.
Las ventas de alimentos y bebidas regionales totalizaron 6.600 millones de dólares, lo que representa el 30% del total de alimentos exportados.
Pero a renglón seguido, la entidad cooperativista Coninagro que preside el mendocino Carlos Iannizzotto difundió el Semáforo de Economías Regionales donde, de las 19 economías relevadas durante 2018, la suba de los costos fue superior al aumento de los precios en 15 de ellas, lo que produjo un deterioro de los resultados.
Sólo tuvieron crecimiento algodón, miel, mandioca y granos.
Mientras que se encuentran en «crisis» o «signo de crisis» el vino y mosto, ovinos, papa, arroz, cítricos, aves, leche, peras y manzanas, porcinos y forestal (sobreoferta, sin despegue de exportaciones).
El semáforo puso el signo de advertencia a la yerba mate, bovinos y hortalizas con el mercado interno estancado y se suma el maní con una reducción de superficie de producción.
En suma, el sondeo arrojó que el desarrollo del año 2018 evidenció un gran deterioro para la mayoría de esas actividades.
La magnitud de la devaluación de la moneda local produjo un brusco cambio de los precios relativos, los que incidieron profundamente en todas las producciones.
El informe manifestó que «por el lado de las ventas al exterior, solo 10 actividades mejoraron su desempeño exportador, ya que hace falta tener una cultura exportadora lo que no se consigue de inmediato.
Por eso las medidas de alivio fiscal fueron recibidas como un guiño, pero los dirigentes mostraron que van por más para remontar las actividades regionales.
El presidente de Coninagro, por su parte consideró que las medidas anunciadas por Macri y luego ratificadas para las economías regionales son «insuficientes», pero destacó como positivo el gesto oficial de buscar «alternativas».
Iannizzotto agregó que esperan que «esto se complemente con otras medidas. Porque tenemos la presión tributaria, el problema de la tasa de interés y una situación financiera que hay que solucionar».
«Esperábamos que el aumento del mínimo no imponible fuera más escalonado y segmentado, que abarque a un mayor número de trabajadores. Necesitamos medidas que faciliten las exportaciones y nos den más competitividad», manifestó.
El titular de la Sociedad Rural Argentina, Daniel Pelegrina, afirmó que el anuncio del Gobierno es «especial para economías muy impactadas por las retenciones», a las que se «va a generar un recupero de aire financiero».
Por su parte, el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Dardo Chiesa, afirmó que la reducción o eliminación de los derechos de exportación «es una materia pendiente» y dijo: «Tenemos que terminar una vez por todas con las retenciones».
Carlos Achetoni, presidente de Federación Agraria Argentina (FAA) sobre las medidas «cree que con esto no alcanza para atender las muchas necesidades de los productores más pequeños».
«A los productores más chicos les hacen falta muchas más cosas.
Hay que observar la falta de rentabilidad que vienen arrastrando desde hace años, así como también la inexistencia de herramientas contundentes a la hora del financiamiento», dijo el primer presidente de FAA que viene de las economías regionales.
También aseguró: «la renta del sector debe distribuirse de manera equilibrada y no sólo en algunos eslabones».
Para Achetoni, la compra de insumos dolarizados agravó una situación que ya venía compleja: «Por eso es una buena medida que traerá alivio en algún sentido y puede verse como un buen primer paso para comenzar a revertir tantos años de olvido en los que estuvieron las economías regionales».
En tanto, Ángel Leotta, presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) consideró que «la reducción de las cargas laborales ayuda pero no es todo lo esperado por el sector vitivinícola. Requerimos de otras medidas del gobierno nacional como la quita de retenciones y el aumento de reintegros para salir a exportar y sacar a la industria del estado recesivo actual».
NA
Primicias Rurales
Feb 10, 2019 | Columnas
Buenos Aires, 10 febrero (Especial para NA por Matilde Fierro) — La industria de la maquinaria agrícola afronta un proceso recesivo por la caída en las ventas, pero el resultado positivo de la importancia que se le otorga a la campaña agrícola 2018-2019 podría remover la actual inercia.
Las miradas están puestas en el otoño, cuando se conozca el balance de la cosecha de granos gruesos que, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires entre soja, maíz y girasol aportarían un récord superior a las 100 millones de toneladas. .
Tal es la importancia que se le da a la cosecha que hubo una reunión con todos los sectores involucrados en Agroindustria de la Nación para garantizar una mayor seguridad y una mejor logística en el traslado de los granos.
Según Jorge Freites, del sitio Maquinac «el final del primer trimestre de 2019 puede marcar el repunte en el negocio argentino de la maquinaria agrícola en función de ciertos factores».
«Si la economía argentina no depara otra sorpresa, para los meses de abril y mayo de 2019 se puede asentar el mercado de maquinarias, con los granos ya recolectados y un tipo de cambio favorable», dijo.
En tanto, la intención es elevar en los próximos días una alternativa de financiamiento al Gobierno a través de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA).
Del otro lado del mostrador, es decir de los productores y contratistas, los compradores, la cosecha será una buena época para aprovechar oportunidades.
«Ante la avidez de las fábricas de maquinaria por lograr cash, la flexibilidad en las condiciones de venta presentará la ocasión de equiparse con alta tecnología en condiciones ventajosas», indicó.
Un índice lo marcará Expoagro 2019, la mega muestra a campo que todos los años, sobre la ruta 9 a la altura de San Nicolás (Buenos Aires), se convierte en un indicativo de la tendencia respecto de los negocios en el ámbito agropecuario al inicio del año, en marzo.
El IERAL, instituto de la Fundación Mediterránea, con el apoyo de la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola y Agrocomponentes de Córdoba (AFAMAC), el Gobierno de la provincia de Córdoba y el Consejo Federal de Inversiones (CFI), desarrolla un seguimiento propio del sector de las maquinarias.
A partir del examen de la información recabada por los economistas, Marcos Cohen Arazi y Fernando Kühn, se destaca la profunda caída en el nivel de ventas que se experimentó en 2018 y el menor nivel de utilización de capacidad instalada, que reflejan la fuerte retracción en el sector.
«Sin embargo, aún con dicha merma, 2018 terminó con un mejor desempeño que en el año 2015», señalaron en el estudio.
Explicaron que «el impacto leve que esta situación ha implicado en el nivel de empleo en las firmas líderes, hasta el momento, ratifica la importancia del sector como soporte de la ocupación industrial de provincias como Córdoba y Santa Fe y en menor medida Buenos Aires».
Así ratificaron que «existen expectativas favorables para 2019, asentadas en una posible buena cosecha y una valorización que permitiría un repunte de las ventas de máquinas».
El mayor declive del nivel de unidades vendidas en los tres primeros meses de 2018, con respecto al tercer trimestre del año 2017 ocurrió en el segmento de cosechadoras, con un derrumbe del 65%.
Otro rubro que vio desplomarse sus ventas fue el de tractores con un 54%; luego le siguen con caídas menores, pero de magnitudes igualmente considerables, los implementos y sembradoras, con declives de sus niveles de ventas de 35% y 19%, respectivamente.
Para los autores del reporte, la sequía que afectó los rendimientos de la cosecha de la actividad agrícola desde el comienzo de año se combinó con otros factores: incertidumbre macro originada en la crisis cambiaria, reintroducción de retenciones, reducción de la disponibilidad de crédito, alto costo financiero, por citar algunos tópicos.
Con esa sumatoria de factores económicos, resulta sencillo de entender el magro desempeño del sector.
De este modo, la floja performance de 2018 no revertiría los dos años favorables que tuvo el sector en 2016-2017.
IERAL viene llevando adelante un relevamiento de carácter trimestral en el cual se realizan consultas a firmas líderes radicadas en la provincia de Córdoba con el objetivo de tener una visión complementaria sobre la actividad del sector.
En primer lugar, el Indicador de Ventas de Maquinaria Agrícola y Agrocomponentes de Córdoba (IVEMAC) muestra una caída estimada del 25% para 2018, con base en datos de los primeros nueve meses.
Esto revierte la tendencia observada durante el período 2015- 2017, cuando las ventas acumularon un incremento del 56%.
Sin embargo, de mantenerse la performance experimentada en los primeros tres trimestres, 2018 terminaría con un nivel de ventas 17% superior al de 2015, lo que resulta similar a la dinámica observada en las estadísticas nacionales.
Respecto del empleo en el área hay cierta estabilidad que puede deberse al fuerte arraigo local de las firmas y el alto nivel de capacitación de los operarios lo que desalienta su suspensión.
Primicias Rurales
Feb 3, 2019 | Columnas
Por Matilde Fierro .
Buenos Aires, 3 febrero (Especial de NA) — La siembra de la soja de la actual campaña 2018-2019 culminó y cubrió una superficie estimada en 17,7 millones de hectáreas en el país lo que daría como resultado una cosecha de 53 millones de toneladas.
Los datos corresponden al último Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
La superficie sembrada con soja cayó en 200 mil hectáreas desde la estimación al inicio de la campaña el 26 de septiembre de 2018, cuando se pensaba que serían 17,9 millones de hectáreas.
En tanto, la respuesta a esta merma la dio la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario que advirtió que se perdieron 270 mil hectáreas de soja en la región núcleo por los excesos hídricos.
Se trata de pérdidas en enero de 70 mil hectáreas en el este de Córdoba, 115 mil en el centro sur de Santa Fe y 85 mil en el norte bonaerense.
Estas se suman a las 185 mil hectáreas que quedaron sin sembrarse con soja y así en un mes, la región núcleo perdió un 9% del área productiva de la oleaginosa.
Ocurre que hay zonas en las que llovió casi tres veces el promedio mensual en enero como en los reductos bonaerenses Pergamino y Rojas, con 362,8 mm y 321,8 mm respectivamente, y 350,8 mm en Bellville (Córdoba).
El promedio para la región núcleo fue de 220,5 mm, doblando los 110 mm que suelen llover en el mes normalmente; es el tercer mes consecutivo de lluvias excesivas en la región.
Para el PAS, si bien la actual estimación de área refleja una caída de 200 mil hectáreas, la favorable condición del cultivo sobre gran parte de la región agrícola nacional eleva el rinde potencial por encima de los promedios históricos.
Por este motivo, los especialistas de la Bolsa de Cereales mantienen la proyección de producción en 53 millones de toneladas de soja, contra los 36 millones de la campaña anterior 2017-2018 afectada por la sequía.
Otro dato que aportaron es que los cultivos de soja, maíz y girasol aportarían un récord superior a las 100 millones de toneladas durante el ciclo 2018-2019.
En sus apuntes para Empresas del Agro, los consultores Zorraquín + Meneses (Z+M), por su parte, se refirieron a la campaña de trigo 2018-2019 que según sus estimaciones llegó a las 19 millones de toneladas, un ciclo récord.
«Recordemos que fue una combinación de incidentes los que hicieron que los productores se inclinen por aumentar la superficie de fina en la presente campaña (sequía en campaña gruesa del año pasado, cultivos sin retenciones)», indicaron Alejandro Meneses y Teo Zorraquín.
Agregaron que estos tópicos «posteriormente se combinaron con otros factores (clima, precio atípico, buena relación insumo/producto, devaluación, retenciones) para lograr el presente récord. En algunas zonas las heladas y el granizo no permitieron a productores capitalizar la presente campaña».
Respecto de los buenos precios de trigo, sostenidos por la demanda internacional inclusive del cereal de la próxima campaña que se comienza a sembrar en mayo-junio, se ofrecen para 2019-2020 forward en valores cercanos a los 190 U$S la tonelada y la posición Enero Rosario 2020 en el Mercado a Término de Buenos Aires, MATba cotiza a 194 U$S la tonelada.
«Si entendemos que estos valores tienen incluidas las retenciones, los valores ofrecidos serían comparables a 200 o 210 U$S la tonelada del año pasado. Valores alcanzados en el mes de julio del 2018», dijeron.
No obstante el futuro de la soja y del nuevo trigo depende de la virulencia de los eventos climáticos en un Niño que algunos climatólogos definen como leve, pero que trae el peligro de inundaciones y zonas con fuertes excesos hídricos.
El análisis de Z+M no deja de lado al NEA que «en particular» está «muy afectado, con pérdida de cultivos sembrados y con lotes que ya no se podrán sembrar, con la ganadería acorralada y obligando a suplementar donde se pueda, más allá de que sea anti- económico».
«Si bien hay una posible merma en la producción total de granos a nivel país, todavía hay expectativas de una buena producción. En definitiva, dólares a los cuales el gobierno apuesta en un año electoral», sostuvieron los analistas.
Primicias Rurales
NA
Ene 6, 2019 | Columnas
Por Matilde Fierro.
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Buenos Aires, 6 enero (Especial de NA) — El 2019 puede traer una buena campaña agrícola si el clima acompaña y los buenos precios se mantienen, con pocas variaciones en la participación del Estado en la renta del hombre de campo.
FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) había publicado su informe trimestral sobre la participación del Estado en la renta agrícola.
La medición de diciembre de 2018 marcó una participación del 60,5% para el promedio ponderado de los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol.
Es decir, que de cada $100 de renta (ingresos menos costos) que genera una hectárea agrícola, $60,50 se lo llevan los distintos niveles de Gobierno.
David Miazzo, economista Jefe de FADA explicó a NA su punto de vista sin avizorar grandes cambios porque «en los impuestos y la renta agrícola no habría nuevos aumentos significativos».
«Los impuestos del inmobiliario rural y tasa vial se licuaron con la devaluación, la producción pasó a valer en pesos más del doble, son impuestos fijos en pesos y su participación cayó en pesos, por lo tanto hubo una baja de presión impositiva municipal y provincial por este motivo», señaló.
Opinó que con la actualización económica ambos impuestos recuperan una parte de lo que habían perdido.
Para Miazzo, «es de esperar que los Derechos de Exportación (DEX) reinstalados en 2018 se vayan diluyendo a medida que aumente el tipo de cambio».
«Si tomamos las bandas de flotación del tipo de cambio del Banco Central, se fijaron en una actualización del 2% mensual del piso y del techo de esa banda, por lo que se podría inferir que la devaluación mínima del año 2019 no sería superior al 25%», indicó.
El economista consideró que «entonces se podría esperar un dólar de piso para fines del año de 50 pesos» y añadió que «esto haría que el Derecho de Exportación (DEX) de los cuatro pesos por dólar que hoy significan el 10,5%, en diciembre significarían un 8 por ciento.
«Y eso restaría algún punto de la participación del Estado en la renta», precisó.
Para el primer trimestre, el economista consideró que en marzo puede caer la rentabilidad agrícola en algún porcentaje, «ya que se aguardan aumentos de costos de las labores agrícolas, en particular la cosecha de los granos gruesos, que habían tenido una baja de precios, producto de escasa demanda por estacionalidad».
«En resumen la actualización del impuesto inmobiliario rural y las tasas viales generarían un mínimo aumento del Estado en la participación de la renta agrícola», sostuvo.
Cree que va a aumentar un mínimo porcentaje y hacia diciembre esperaría que la participación del Estado baje: decir «veo en el corto plazo una pequeña suba y luego una pequeña baja».
Miazzo hizo la salvedad que el descender de los DEX y la desaparición de los Roes motivó que bajara la participación del Estado en la renta agrícola del 75% en la era Kirchner al 60- 65 en la era Macri.
Por su parte, Juan Manuel Garzón, economista Jefe del Instituto IERAL de la Fundación Mediterránea evaluó que «a nivel económico, si el clima acompaña vamos a tener una campaña muy buena, puede ser la mejor de 10 años además con 19 millones de toneladas de soja, récord histórico con buenos precios internacionales y con las condiciones de precios internos que son buenos».
«Arrancó muy bien la campaña de trigo y la gruesa, si se recupera la campaña -no hay registros de dos años consecutivos malos en materias de rindes- los precios internos han recuperado valor, el precio del maíz es el más alto de los últimos ocho años», indicó a Noticias Argentinas.
Estimó que «hay una recuperación de precios importante, en soja va a estar un poco mejor que en los últimos años, si la presión tributaria fuese menor en cuanto a retenciones, tendría un escenario mejor».
El especialista analizó que «éste sería un año para cicatrizar heridas de la sequía: el año pasado perdimos 30 millones de toneladas, 7 mil millones de dólares que no ingresaron por la sequía y la tasa de interés es alta».
«El hecho de que tenemos un año electoral es otro ingrediente, porque trae incertidumbre ya que puede continuar la política económica o venir otra que cierre la economía como hizo el kirchnerismo, que el sector agropecuario deje de exportar o de abrir mercados, que haya intervención del mercado», añadió Garzón.
Consideró que la oposición saldrá a generar más preocupación con los números.
En tanto es una realidad que el sector agropecuario va a ir volcando los excedentes en ventas de a poco, «por la incertidumbre política y económica no se va a lanzar a vender».
Sin embargo se mostró optimista: «para el agro es un año mejor si el clima acompaña. El mundo sigue creciendo, todo esto con los riesgos de un cambio de política si las elecciones no favorecen al Gobierno».
Otra posibilidad que tiene el productor es de aprovechar los futuros de soja de 10 mil a 11 mil pesos la tonelada para vender en mayo de este año.
«El año pasado tuvimos buenos precios, pero no hubo volumen, este 2019 esperemos que las dos variables vayan en la misma dirección», consignó.
Garzón agregó que el productor que haya logrado buenos precios en el trigo ya arrancó muy bien la campaña 2018-2019.
Primicias Rurales
Dic 30, 2018 | Columnas
Por Matilde Fierro.
Buenos Aires, 30 diciembre (Especial de NA) — Un año complejo para el campo argentino se va, pero el que viene está plagado de incertidumbres climáticas, en lo productivo, político-electoral, y en este contexto, el índice de confianza del productor bajó en plena siembra de los granos gruesos y la cosecha de la fina.
Para las economías regionales 2018 fue duro por la falta de competitividad, la eliminación de los reintegros que el impacto de la paridad cambiaria no logró remontar.
Si bien se abrieron nuevos mercados externos, no son los suficientes todavía ni los volúmenes de exportación y los valores para sacar de la crisis a la vitivinicultura, la lechería y la frutihorticultura, entre otros sectores.
Por ejemplo, la olivicultura fue castigada severamente en la provincia de Catamarca y los involucrados estimaron una pérdida de 15 millones de dólares por contingencias climáticas: todavía no se declaró la emergencia agropecuaria.
«Está finalizando el año calendario 2018, y con ello en el campo también estamos concluyendo las actividades programadas de siembra y cosecha. Entramos en ese período de tensa espera, donde necesitamos condiciones climáticas para que los cultivos maduren y puedan ser recolectados», difundió la Sociedad Rural de Rosario en pleno corazón de la región núcleo.
Pese a todos los vaivenes, «el campo renovó una vez más, la apuesta productiva, y con ello, la esperanza de toda la comunidad agropecuaria arraigada en el interior del país. Como muestra de ello, tenemos una cosecha récord de trigo», dijeron los ruralistas rosarinos.
Según una encuesta elaborada por Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), que midió la percepción actual y expectativas futuras del sector, en un año la confianza del productor cayó 65,5% y las expectativas bajaron 12,1%.
Asimismo, la caída en la medición interanual se justifica por los desempeños individuales de la situación económica y financiera de la empresa (-25,0%) y la del país (-48,7%).
Por su parte los presidentes de la entidad cooperativista Carlos Iannizzotto y de Federación Agraria Argentina, Carlos Achetoni, ambos mendocinos y provenientes de las economías regionales coincidieron en sus balances de fin de año.
«El cooperativismo agroindustrial que representa Coninagro cierra el año con mucho trabajo realizado institucional y buenas perspectivas para el próximo período. Sin embargo, desde las políticas públicas no hay certezas ni un claro panorama», dijo Iannizzotto a NA.
Para el dirigente el año que finaliza acumuló una serie de medidas que terminaron perjudicando la rentabilidad de los productores.
El regreso de retenciones, la devaluación que terminó licuada por una inflación que impactó fuerte en insumos y un fuerte recorte en los reintegros, cambiaron las reglas de juego para muchas actividades productivas, «produciendo un duro golpe para toda la cadena».
Por otro lado, Achetoni señaló que «en las economías regionales hubo bastante buena producción, pero con muy malos precios, por lo que se produjo un desfinanciamiento».
Esto, «sumado a la falta de competitividad por el precio del dólar, hizo que no se pudiera exportar como se debía y hubo una suerte de inundación de productos de otros países que compitieron con lo que producíamos nosotros».
«A mediados de año, nos encontramos con una paridad que cambió un poco la situación y generó competitividad, pero llegó cuando los productores ya habíamos malvendido», evaluó el titular de FAA.
Esto sucedió con el ganado, la ciruela deshidratada, los vinos, el trigo y «está pasando también con el girasol que para Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) es un cultivo en «peligro de extinción», en especial por la cartelización que sufre.
Coninagro por su parte elaboró el proyecto de Ley de Economías Regionales con giras por todo el país, presentó ante legisladores, hasta lograr que tuviera estado parlamentario y es para la entidad una tarea para culminar el año venidero.
La carne vacuna fue la estrella que le permitió al Gobierno demostrar que no todo está mal. La producción aumentó el 9% y las exportaciones el 75% mientras que se mantuvo el consumo al mostrador en 2018.
Después de mucho tiempo, volvió a ubicarse entre las principales exportadoras de carne y, con un volumen estimado en unas 550 mil toneladas para 2018, ya a noviembre aportó al país U$S 1.800 millones, en un contexto de fuerte necesidad de divisas genuinas.
Así las cosas, el país consolidó su posición como segundo en el ranking regional en materia de ventas al exterior de carnes detrás de Brasil y superó a Paraguay y Uruguay.
«La histórica apertura de Japón a la carne patagónica a comienzos del segundo semestre y la más reciente de los Estados Unidos, tuvieron como correlato embarques casi inmediatos de cortes de alto valor a esos destinos exigentes, una muestra de coordinación entre los eslabones de la cadena», se dijo en el sitio Valor Carne.
Por su parte, la columnista Susana Merlo, remarcó que «después de años se sigue sin Ley de Semillas que proteja las obtenciones vegetales; se mantiene un impuesto retrógrado como las retenciones», mientras que el mercado inmobiliario rural está en una situación neutra
Primicias Rurales
Dic 23, 2018 | Columnas
Por Matilde Fierro .
Buenos Aires, 23 diciembre (NA) — La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) reclamó a la gobernadora María Eugenia Vidal por el incumplimiento de la promesa de recuperar unos 4.000 kilómetros de caminos rurales en la provincia durante 2018.
«Es una promesa incumplida de la gobernadora de recuperar 4.000 kilómetros de caminos rurales durante 2018, como lo había anunciado en el inicio de sesiones legislativas de este año y que no fue cumplido», manifestó a NA el secretario de Carbap, Roberto Cittadini de la localidad bonaerense de Pigüe.
El diálogo se suscitó a raíz del trabajo realizado por la entidad sobre caminos rurales y tasas viales de la provincia de Buenos Aires que refleja también lo que ocurre en otros territorios provinciales con estas vitales arterias para el campo.
La provincia de Buenos Aires tiene más de 120.000 kilómetros de caminos rurales de tierra, por el cual transitan anualmente unos 45 millones de toneladas de grano, 2.500 millones de litros de leche y más de 9 millones de cabezas de ganado entre lo que va a faena y movimiento de la invernada, de ahí su importancia.
«Pero no sólo es lo que le pasa al productor sino también a la gente que vive en el campo, muchos emprendimientos turísticos rurales y economías regionales además dependen del buen mantenimiento de los caminos», indicó Cittadini.
El otro concepto que para el dirigente tiene que quedar claro es que esa «tasa vial» que abona el productor en los municipios «es contra prestación de un servicio; es una tasa, no es un impuesto y muchos intendentes colocan la recaudación en el mismo pozo de renta y no queda afectada a la renovación de la red vial».
En tanto, «el Relevamiento del estado de la red vial y la recaudación para su mantenimiento es un trabajo entre todas las asociaciones rurales de la Confederación de provincia de Buenos Aires, viendo cómo va la recaudación de los intendentes y el 67 por ciento de los entrevistados consideran que los caminos rurales están en un estado entre malo y regular», consignó.
El mantenimiento de los caminos está a cargo de los municipios; para el financiamiento de la conservación de los mismos, se abona lo que se llama una tasa vial, cada municipio determina su valor, al igual que la tasa de guías y señales, además la Provincia envía el 12% de lo recaudado del impuesto inmobiliario rural por Ley 13.010.
Este vuelve a los municipios como un fondo compensador para el mantenimiento de la parte de los caminos rurales que son provinciales.
«En marzo de este año, la gobernadora María Eugenia Vidal anunció un plan para reparar 12.000 kilómetros de caminos, de los cuales, según lo anunciado, 4.000 km se deberían haber reparado este año; dicho plan, por el momento se encuentra en la etapa de promesa», sostiene el trabajo de Carbap.
La mayoría de los intendentes ve a las tasas viales y de guías como un mero impuesto que se recauda y es de libre disponibilidad, argumenta la entidad.
«Lamentablemente esta práctica, no es corregida, ni siquiera advertida por parte los concejales municipales, ni por el Tribunal de Cuentas de la Provincia», dice el trabajo.
De acuerdo con el relevamiento que se hizo entre las Rurales sobre el estado de los caminos, el resultado fue que el 18 % de los entrevistados consideran que los caminos están «malos» y el 45%, «regulares».
Así los productores estiman en conjunto que unos 70 mil kms de caminos se encuentran en condiciones «regulares o malas».
La mayoría de los municipios con caminos en estado «bueno» o «muy bueno» son aquéllos en donde los productores a través de Entes viales, como consorcios, comisiones o una especie de vinculación público-privada, tienen intervención directa en el manejo de los fondos y la asignación y control de éstos.
También en la mayoría de esos casos, varía de acuerdo con el convenio de cada municipio, se deriva a esos entes el 70 a 75% de lo recaudado de la tasa vial y los aportes provenientes de la ley 13.010.
El otro común denominador es que además de no prestar un servicio adecuado, los municipios no han invertido en modernizar los parques de maquinaria vial y se encuentran con máquinas viejas, las cuales tienen mayor desgaste y por lo tanto más costos de mantenimiento; o bien carecen de ellas.
Los cálculos precisan que con la recaudación anual de las tasas viales, de guías, más el 12% del impuesto inmobiliario, alcanza para comprar más de mil motoniveladoras nuevas, lo que equivale a unas 10 máquinas nuevas por municipio por año.
Primicias Rurales