Polémica por el monotributo social agropecuario

Polémica por el monotributo social agropecuario

   Buenos Aires, 29 julio (Especial de NA) — El Monotributo Social Agropecuario y la decisión del Gobierno de eliminarlo en diciembre causó reacciones de pequeños productores rurales y agricultores familiares que ya realizaron un «verdurazo» frente al predio de Palermo de la Sociedad Rural (SRA) y un «tractorazo» en inmediaciones del Ministerio de Agroindustria de la Nación.
   Lleva la voz cantante la Unión Trabajadores de la Tierra (UTT), acompañada por asociaciones de pueblos originarios, el Frente Nacional Campesino y la Agrupación Grito de Alcorta de la Federación Agraria, entre otros.
   Ante esta situación, NA conversó con el subsecretario de Desarrollo Territorial del Ministerio de Agroindustria, Felipe Crespo, en la 132° Exposición Rural de Palermo, luego de que el mismo día de la inauguración de la muestra los productores repartieran en la puerta por avenida Sarmiento cinco mil kilos de verdura de hoja para protestar por lo que consideran un atropello.
   «Alertamos sobre las dramáticas consecuencias de las políticas del Gobierno nacional, que no garantizan las condiciones mínimas para seguir produciendo», advirtió la UTT que también sacó un duro documento.
   La historia tiene dos caras porque en 2019 los pequeños productores no se quedarán sin el Monotributo Social, sólo se quitará la denominación de Agropecuario y un subsidio de 268 pesos y seguirán gozando de los beneficios.
   En tanto, Crespo habló con esta columna para intentar echar agua a las llamas y aclarar el conflicto.
   «Respecto del Monotributo Social Agropecuario, es un convenio vencido entre los Ministerios de Agroindustria y de Desarrollo Social del 2009», explicó el funcionario.
   Recordó que a partir de la pelea que hubo entre el kirchnerismo y el campo por la Resolución 125 de retenciones móviles surgió este convenio de los monotributistas sociales, que son pequeños productores y proveedores de servicios no exclusivamente de productos agrícolas.
   «Qué era lo que hacía el Monotributo Social Agropecuario en diferencia del Monotributo Social, pagarle el 50% del componente de salud que hoy son 268 pesos», dijo Crespo. .
   En tanto el Monotributo Social a secas les cubre el 100 por ciento de los componentes impositivos y previsional y el 50% del de salud.
   «Todos los monotributistas sociales, tejedoras, productores de servicios en pequeña escala tienen esa herramienta para formalizarse, pero deben pagar el 50 % de la obra social, 268 pesos», ratificó.
   Con Agroindustria se había firmado este convenio (ya vencido) y el Ministerio se hacía cargo de ese 50 % o sea que están pagando los 268 pesos, por un total mensual de 30 millones de pesos.
   «Ha estado en revisión esta herramienta porque hemos advertido que no estaba utilizándose, se fue a registrar a mucha gente que ni siquiera usaban la obra social o la facturación. Simplemente son un número. Son 55 mil titulares y con los adherentes llegan a 107 mil que ya eso indica que no le han dado importancia porque podrían haber adherido a toda la familia. Un núcleo familiar en principio son cuatro miembros», detalló Crespo.
   Vale la salvedad de que en Formosa encontraron 350 taxistas inscriptos en el Monotributo Social Agropecuario.
   «El 55 por ciento de los monotributistas sociales agropecuarios no tienen ningún adherente, quizá se anotaron y allí quedó», añadió Crespo.
   Ahora el Ministerio ha hecho una convocatoria para que actualicen sus datos con dos condiciones: que actualicen sus datos con una fotocopia del documento y algo que pruebe que están utilizando la herramienta, que puede ser un talonario de facturas, que esté vigente, que en el último año lo haya usado.
   Este proceso de reempadronamiento lo realizan desde el 2 de julio y se extenderá hasta el viernes 10 de agosto en todo el país, porque los agricultores familiares están diseminados, por eso el Gobierno va a ciertas cadenas productivas como yerba mate, cañeros, hortícolas, con una convocatoria en radios y diarios locales para que se incorporen la mayor cantidad posible a la actualización.
   Crespo expresó que quienes se actualizan hasta el 10 de agosto van a mantener el 100 por ciento del subsidio de 268 pesos hasta fin de año y «a partir del 1° de enero de 2019 pasan todos a ser monotributistas sociales».
   «Es decir el Estado sigue ofreciendo la herramienta de formalización, pero como nosotros consideramos que quien puede facturar es porque negocia con lo que produce tiene la posibilidad de hacer ese esfuerzo y pagar los 268 pesos».
   Manifestó que «hoy le está costando al Ministerio de Agroindustria de la Nación, 30 millones de pesos por mes para esta herramienta que en su gran mayoría no está siendo utilizada para el objetivo con que fue creada», aseveró el subsecretario.
   Por parte de los agricultores familiares, el argumento es que ni siquiera pueden vender la producción por la dura situación económica y que necesitan de toda la ayuda posible.
   Para Crespo eso es «relativo» porque «gran parte de la producción hortícola proviene de los agricultores familiares. Lo que comemos todos los días viene de ellos. Me parece que es un nivel de exageración».
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Comercialización
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Añadió que se encuentran «trabajando en el aspecto de la comercialización porque consideramos que es vital para ayudar a los más vulnerables. Hemos tomado las distintas cadenas y entre ellos está la UTT que pertenece al cordón hortícola bonaerense y estamos sumándolo al Compre Público con el Ministerio de Desarrollo Social».
   Ya hay una orden de compra de 45 mil bolsones para abastecer a nivel nacional a comedores y otros establecimientos y «los estamos capacitando en la provincia de Buenos Aires. Además hemos hecho un protocolo de inocuidad para que los alimentos que se proveen al Estado estén garantizados. Se les va a pagar un valor que les conviene, en modalidad de compra directa».
   El mecanismo: el Gobierno adelanta un valor para el empaque y otras actividades previas y con cada entrega se les paga el 70 por ciento.
   A principios de agosto se empezaría con la provisión de los bolsones que son en total por cinco millones de pesos y que contienen productos hortícolas.
   Sin embargo la posición parece irreconciliable. Los pequeños productores además piden tarifas diferenciadas para la electricidad y gasoil, créditos blandos a tasa subsidiada, subsidios a los insumos utilizados en la producción e implementación de la Ley de Emergencia Social, entre varios requerimientos.
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Corriendo detrás de las carnicerías

   Buenos Aires, 22 julio (Especial de NA) — La puesta en marcha del Remito Electrónico Cárnico (REC)coloca  en un brete a la industria frigorífica y a los matarifes porque el Estado quiere que ayuden a poner en blanco a unas 50 mil carnicerías que trabajan en negro, en el país.
   Así lo comentaron a NA, en la Exposición Rural de Palermo (en cuyos almuerzos en el Restaurant Central se debaten los temas productivos agroindustriales) el presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), Daniel Urcía y los miembros de la entidad Dante Cerico y Javier Peralta.
   Los industriales cordobeses aseguraron que no se puede tener remito electrónico sin registro de carnicerías.
   El REC es un documento electrónico que, de acuerdo con una resolución de AFIP, será de uso obligatorio desde el próximo 1° de septiembre.
   «No va haber ninguna carnicería de las 50 mil regularizada al 1º de septiembre porque prefieren esperar para el papeleo y la presión tributaria al plazo máximo ya que el Gobierno dijo que dará 180 días más desde esa fecha para la regularización, es decir hasta enero», explicó Peralta a esta columna.
   En tanto, Urcía se refirió a lo que surge de la reunión de la Mesa de Competitividad de la Carne y «que es un proceso de ordenamiento del sector que ha avanzado con muchos pasos desde el Estado y la Industria y yo prefiero seguir más lento y paso a paso».
   El mismo REC es un recurso de ordenamiento que surgió de la Mesa de Competitividad de las Carnes donde alguien lo sugirió y el Gobierno compró la idea del Remito Electrónico, pero en la bolsa quedaron las aproximadamente 50 mil carnicerías que no están en el sistema.
   Urcía confirmó a NA que el Estado le pidió a los frigoríficos y matarifes que convencieran a las carnicerías de regularizar su situación, lo que hoy parece imposible.
   En la provincia de Buenos Aires, se encuentran por lo menos 25 mil carnicerías en situación irregular muy distinto a lo que ocurre en las grandes superficies como son los supermercados y a las que le venden las grandes exportadoras.
   Una pregunta que podría hacerse el Estado es por qué un frigorífico le vende a una carnicería que no está en blanco.
   Según los directivos de FIFRA en los pueblos del interior donde todos se conocen, las carnicerías se inscriben, por lo que el problema es en las grandes ciudades.
   Para incentivar la puesta en blanco, se va a hacer un registro de las carnicerías fácil, ágil y sencillo: se les preguntará el nombre, la dirección y el Cuit y esto lo realizará la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario que conduce Marcelo Rossi.
   Peralta señaló: «queremos que el Estado los registre y que se pague en blanco».
   «Una de las propuestas sería que el titular de faena efectúe una percepción del 100% que debería abonar el carnicero y de esta forma tributa porque le retienen el impuesto y se pone en blanco», dijo Urcía.
   Por supuesto que es la imposición del IVA y atrás vendrán Bienes Personales, Ganancias y otros tributos.
   Un carnicero chico vende entre cinco y seis medias reses en la semana, que cada una sale unos 8 mil pesos, por lo tanto tiene un gasto de alrededor de 50 mil pesos y apenas le alcanza para subsistir.
   Así FIFRA comentó que está subiendo la faena clandestina.
   «Vamos a tratar de sensibilizar al carnicero para que se inscriba. El Estado dice que no puede controlar las 50 mil carnicerías», expresó Urcía. .
   El REC ya causó el alejamiento de la Mesa de las Carnes de la Cámara Argentina de la Industria Frigorífica (CADIF), su vicepresidente, Fernando Brizzolara consideró que la implementación del Remito Electrónico debe hacerse «sobre bases sólidas».
   «A nuestro juicio no está en condiciones de ponerse en marcha, porque el minorista tiene problemas de falta de habilitación y hay reticencia a aceptar facturas», dijo.
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China: tierra de oportunidades para la carne vacuna argentina

 

   Buenos Aires, 15 julio (Especial de NA) — China aumentará la producción de carne vacuna a un ritmo que no alcanzará a abastecer la demanda local en el largo plazo, mientras que 6,4 de cada 10 consumidores de ese país hoy quieren probar la carne argentina.
   Así lo indicó un estudio inédito encargado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) a la consultora internacional Asian Agribusiness Consulting (AAC).
   En tanto, la República Popular China -que hoy representa más del 50% de las exportaciones argentinas- es una tierra de grandes oportunidades para nuestra carne, que debe comenzar a posicionarse como un producto de alta calidad, segmento que lideran Australia y Estados Unidos.
   La consultora internacional AAC, con veinte años de experiencia en Oriente, hizo un sondeo que incluyó mil entrevistas e investigaciones entre importadores, distribuidores, supermercadistas y consumidores sin dejar de lado el comercio electrónico, de gran crecimiento en los últimos años, en el que las gigantes «JD.com» y «T-mall» representan el 61% del total de ventas.
   Una certeza del trabajo realizado entre abril y junio es que los chinos, que actualmente apenas consumen seis kilos de carne vacuna por año, pasarán a comer 8,1 kilos en 2027.
   Es un dato mayor, ya que se trata de un mercado de más de 1.300 millones de habitantes que no se autoabastece y no podrá hacerlo, a pesar de las iniciativas gubernamentales al respecto en el largo plazo.
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Proteínas
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El mercado chino, según Michael Boddington, el especialista australiano encargado de la presentación del estudio, es muy complejo y diverso y el crecimiento de la economía está promoviendo cambios vertiginosos en las tendencias de la alimentación, con mayor demanda de proteínas rojas.
   En ese contexto, la carne vacuna comienza a ser vista como proteína de muy alto valor en un ámbito dominado por el consumo de cerdo.
   Mientras que las ciudades más grandes, como Beijing, Shanghai y Guangzhou son las de mayor consumo de carne vacuna; el 50% de los encuestados en esas ciudades consumen carne una o dos veces por semana, mientras que en las más pequeñas sólo lo hace el 38%.
   El comercio electrónico es una plataforma cada vez más importante, en particular para la carne importada. Aunque todavía es un segmento que representa una pequeña cuota de mercado, se espera que crezca a un ritmo más rápido que el minorista tradicional: alrededor del 15,9% en comparación con el 9,5% en las ventas al por menor en los canales más modernos pero sin conexión.
   En China, 11 millones de pequeños productores poseen 53 millones de cabezas de ganado, con una producción de 7,2 millones de toneladas de carne realizada en 2016.
   Se espera que la competencia aumente tanto en los mercados refrigerados como congelados y también se pronostica que la producción local aumentará aunque a un ritmo que no alcanzará a abastecer la demanda, al menos en el largo plazo.
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Mercado exterior.
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En la actualidad, 16 países están habilitados para exportar carne vacuna a China, de ellos, al menos hasta el momento, Australia, Estados Unidos y Nueva Zelanda son los mejor posicionados en el segmento de alta calidad, mientras que la Argentina, Brasil y Uruguay aparecen como grandes jugadores de la venta de carne vacuna a granel, para industria.
   Estos seis países representan en conjunto más del 95% de la carne que importa China.
   Además, más del 90% de la carne que importa China es congelada y sin hueso, quedando un pequeño nicho de carne fresca de alto valor que hoy ocupan Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos.
   La República Popular China importó 688.000 toneladas de carne vacuna en 2017, previéndose que ese número superará el millón de toneladas en menos de 10 años.
   Las importaciones chinas de carne congelada en ese año fueron de 688.530 toneladas, valoradas en U$S 2.900 millones y las de enfriada apenas llegaron a 6,558 toneladas, USD 73,6 millones.
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Los consumidores.
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Por ahora, los consumidores chinos desconocen en su mayoría las formas de cocción de la carne vacuna -además de su origen y calidad- pese a que este aspecto está cambiando rápidamente a partir de la apertura del país al mundo y a la incorporación de nuevas formas de consumo, situación que se muestra claramente en la demanda que se registra en los nuevos supermercados y en la venta on line.
   «China es una tierra de oportunidades para la carne argentina», manifestó Boddington al señalar que «los chinos son muy curiosos, y están abiertos a conocer nuevos países y nuevas experiencias gastronómicas y un 64% de los encuestados en supermercados aseguró que le gustaría probar la carne argentina».
   De acuerdo con el trabajo, el 60% de los encuestados conocen el origen del país de los productos de carne que compran y el 75% cree que el país de origen de la carne «es muy importante».
   Asimismo, la mayoría de los encuestados aseguró que los principales atributos a la hora de elegir carne son la «salubridad» y el «sabor», dos aspectos sobre los que la Argentina tiene sobradas condiciones como para posicionarse.
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Imagen.
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La carne vacuna argentina es «nueva» en China y nuestro país recién pudo acceder a ese mercado en 2011, a diferencia de lo que ocurre en el resto del mundo.
   Pero de acuerdo con la encuesta, el 86% de los entrevistados ha oído hablar de la Argentina como país, un 23% tuvo la experiencia de consumir vino argentino y un 60% de los encuestados conocen a la Argentina por la selección de fútbol.
   De los entrevistados, sólo el 18% probó carne argentina aunque al 64% de ellos le gustaría probarla.
   Será necesario un buen posicionamiento en las grandes redes sociales de China (WeChat, con 800 millones de usuarios, y Weibo, con 400) y acciones diferenciadoras en los supermercados, con un etiquetado distintivo –como el que actualmente utilizan Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos, degustaciones de producto y docencia sobre su preparación para cimentar la carne argentina en China.
   «Este trabajo nos desafía claramente y con argumentos técnicos a trabajar por el crecimiento, tan posible como deseable, en un mercado que hoy es estratégico para la cadena de ganados y carnes del país», sostuvo Mario Ravettino, vicepresidente del IPCVA.
   Desde el Instituto se comenzará a trabajar en un plan estratégico que incluirá acciones de comunicación, marketing y publicidad en China.
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Centennials y Alpha, las generaciones que manejarán el campo

   Buenos Aires, 8 julio (Especial de NA) — Las nuevas generaciones de productores agropecuarios dependerán de la tecnología digital en el campo porque se harán cargo del manejo de los establecimientos y empresas los integrantes de las Z, es decir los centennials y los alpha (los táctil).

   Así lo consignaron en un análisis el jefe del Departamento Económico de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Julio Calzada junto con las especialistas Ingrid Clausen y Sofía Corina.


   "Indicios muestran que los nacidos desde 1996 en adelante serán los más ávidos en incorporar el avance exponencial de la tecnología digital en el agro", sostuvieron.

   La conexión en el campo será tan vital como cualquier otro servicio público porque los centennials y los alpha no conciben un mundo sin internet o celulares.

   Este grupo se inclina por las soluciones inmediatas, a la velocidad de un clic y son capaces de hacer una simultaneidad de actividades al mismo tiempo.


   "Los centennials están creciendo junto con la revolución digital del agro y serán los actores del crecimiento productivo de los próximos 20 años. Se caracterizan por ser autodidactas, visuales, versátiles, flexibles a los cambios y aficionados por la tecnología", indicaron en el estudio.


   En cambio, definidos como los post-centennial, los nacidos a partir del 2010 son los hijos de los millennials y vinieron al mundo monitoreados a través de cámaras, sensores de pulsaciones, apps para alimentarlos y con una vida en las redes sociales antes del año de edad.

   Entonces, su cotidianeidad virtual se expandirá a las actividades diarias del campo, que estarán automatizadas por inteligencia artificial y serán controladas en forma remota.


   Estas generaciones se sienten cómodas trabajando con los dedos en una pantalla, sumergidos entre algoritmos, redes sociales colaborativas, inteligencia artificial y minería de datos.

   Adictos a la novedad, sin embargo, de chicos fueron sobre- estimulados, por lo que se aburren muy fácilmente y les cuesta focalizarse en una sola actividad.


   De la mano de estas nuevas generaciones, la adquisición de los insumos agrícolas podría llegar a concretarse a través de plataformas que comparen diferentes calidades, precios y condición de entrega.


   Es bastante lógico pensar que se inclinarán por el uso de las energías renovables, sobre todo la solar para el funcionamiento de máquinas o robots, potenciarán la agricultura de modo tal de usar la menor cantidad de químicos posibles con un mayor cuidado del suelo; valorarán más el agua como recurso escaso y se inclinarán en satisfacer la creciente demanda de alimentos orgánicos.


   En rigor, las generaciones futuras del campo tenderán a resolver desde el Smartphone sus finanzas, compras de insumos, ventas de granos, ordenes de trabajo, logística, monitoreo de lotes con drones o imágenes satelitales.


   La "internet de las cosas" alcanzará al equipamiento de las explotaciones agrícolas y los algoritmos que tomen sus datos como inputs facilitarán la toma de decisiones.


   Es razonable pensar que los productores de la próxima generación trabajaran en forma remota y colaborativa, con un equipo de tareas multidisciplinario.


   La lectura de las opiniones de los consumidores y los influencers definirán las decisiones de compra: "Los consumidores pasivos virarán a prosumidores o consumidores que producen un contenido nuevo sobre el producto. Así, las experiencias de los usuarios colocan a las marcas en un segundo plano", arrojó el análisis.


   Además la "uberización" de la maquinaria agrícola a través de plataformas market place sería otro de los fenómenos. Tal como sucede con Uber, las máquinas, robots, drones serían compartidos por diferentes usuarios para disminuir la capacidad ociosa de la tecnología y bajar costos.

   Además, el crowfunding (financiación colectiva) para hacer inversiones en el agro podría llegar a ser moneda corriente.


   Las generaciones Z y alpha no se caracterizan por ser pacientes, quieren soluciones inmediatas, por lo tanto, es factible creer que tenderán a eliminar los trámites burocráticos a fines de agilizar cualquier proceso.

   La tecnología blockchain plantea esa solución: La "cadena de bloques" es una plataforma digital que recopila y comprueba las transacciones entre sus usuarios. Esta tecnología se puede utilizar para hacer transferencia de dinero como así también para la trazabilidad de los alimentos que se produzcan en el campo hasta el consumidor final.

   Otra característica particular de estas generaciones es que vieron a sus padres y abuelos lidiar con los riesgos de precios y los climáticos; es probable así que incorporen las coberturas del agro tan cotidianamente como lo hacen con las médicas.


   Para los analistas, se habla de generaciones con otros valores respecto al ambiente ya que vivencian desastres ecológicos en cortos períodos y necesitan preverlos.


  El cambio ya ha comenzado con los centennials que se arriman al campo porque lo heredan o les interesa.

   

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Retenciones: A silenciar la polémica

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   Buenos Aires, 1 julio (Especial de NA) — La polémica por un eventual cambio en el régimen de los derechos de exportación agropecuarios tuvo su corolario cuando el mismo presidente Mauricio Macri salió al cruce de la versión y dijo que "las retenciones se fueron y no van a volver".
   En diálogo con NA, el ministro de Agroindustria, Luis Etchevehere se quejó porque tienen que "desmentir" un "cambio" y "hasta el propio Presidente tuvo que aclarar lo que es un rumor y habría que ver quién está detrás de esa versión".
   También aprovechó el intercambio con esta columnista en la firma del convenio marco de cooperación recíproca de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra) y la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), para desmentir que "el Ministerio" baje de categoría "y se transforme en una Secretaría".
   Etchevehere de buen humor alegó que su relación con el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, es "muy buena", expresó que "nos reunimos periódicamente" porque "somos un equipo que trabaja en conjunto".
   El otro dirigente que desestimó que se suspenda la rebaja gradual de las retenciones a la soja o que vuelvan al maíz, trigo y girasol fue el presidente de la Confederación de cooperativas, Coninagro, Carlos Iannizzotto.
   "No parece que haya intención por parte del Gobierno de cambiar ese aspecto de la rentabilidad de la producción agropecuaria", dijo a Noticias Argentinas.
   Si todo fuera así hay una mano gris que agita las aguas lanza cada tanto con la murmuración de que el Gobierno va a apelar a las retenciones para nivelar su déficit fiscal.
   Macri durante una visita a un productor agropecuario de Tandil, en la provincia de Buenos Aires señaló que "nunca puede convenirnos algo que nadie en el mundo hace", ya que los países, en general, no aplican retenciones a la producción sino que inclusive la incentivan.
   Así según el Presidente, "el único país del mundo que castigó a los que quieren exportar es Argentina" y la posición de la Mesa de Enlace de entidades agropecuarias es de rechazo absoluto a cualquier cambio en los gravámenes.
   La puerta al freno en la rebaja gradual de retenciones a la soja había quedado abierta tras la firma del memorandum de entendimiento con el FMI en el que no se descartaban cambios impositivos en pos de cumplir con las metas de déficit fiscal establecidas, destacó Agrofy News.
   Por otra parte en la semana, el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, que cada vez se muestra más activo, presentó los resultados de su encuesta realizada a los productores agropecuarios argentinos sobre sus necesidades, en el marco del Congreso de IFAMA Buenos Aires 2018.
   La Encuesta llegó a la conclusión de que el campo argentino ya no es el mismo que 20 años atrás.
   Fue en el marco de la 28º Conferencia Mundial de Management de Alimentos y AgroNegocios IFAMA (Asociación Internacional de Management de Alimentos y Agronegocios).
   Héctor Laurence, el argentino que se acaba de convertir en presidente Internacional de IFAMA, manifestó que la estrategia de la entidad será dirigir los esfuerzos a que exista alimentación de calidad, accesible y de producción sustentable para una población (mundial) proyectada con 10 mil millones de personas para el año 2050".
   En cuanto a los desafíos que tiene Argentina en términos de management de agronegocios y producción de alimentos para los próximos años, precisó que es "trabajar por el desarrollo de los agronegocios, que son aproximadamente un 40% del PBI" del país.
   La presentación de la Encuesta sobre las Necesidades del Productor Agropecuario Argentino (ENPA) estuvo a cargo de Bernardo Piazzardi, del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral y el sondeo fue realizado con el apoyo metodológico de la Universidad Purdue (Estados Unidos).
   Por su parte, la investigación tuvo como objetivo conocer las preferencias de los productores locales a la hora de tomar decisiones de negocios.
   "El campo argentino ya no es el mismo que el de los últimos 20 años. El modelo de negocios cambió hacia un modelo de integración vertical donde las alianzas entre empresas serán imprescindibles.
  Quienes toman las decisiones dentro de las empresas son más jóvenes y con mayor formación académica que las generaciones que los precedieron", dijo Piazzardi.
   Por otro lado, el 70% de los encuestados aseguran que tienen planeado realizar inversiones en el próximo lustro.
   El 94% de los productores encuestados son hombres, mientras que sólo el 6% son mujeres; todos con una edad promedio de 46 años.
   Alrededor del 61% de los productores encuestados tienen al menos un título universitario y un 7% un título de postgrado.
   La soja es la única actividad sin expectativa de crecimiento, pero en los cultivos tradicionales: maíz, sorgo, trigo, cebada y girasol, las perspectivas tienden al alza.
   Los segmentos de productores medianos y comerciales son los que planean un crecimiento mayor al 26%, contra el 8 % de los grandes y un 14,5% de los mega productores, se indicó.
   agro@noticiasargentinas.com .
   *Matilde Fierro es redactora de la sección Economía, principalmente en temas del Agro. 
 
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El estado participa menos en la renta agrícola con peligro de retenciones

   Buenos Aires, 24 junio (Especial de NA, por Matilde Fierro) — Cada 100 pesos de renta agrícola, el Estado, es decir los distintos niveles de Gobierno, se llevan 55,80 pesos (55,8%) según el Indice de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) dado a conocer la semana pasada.
   La medición brindó un resultado menor que la de marzo cuando el Estado se llevaba un 64,1 por ciento.
   Al respecto, David Miazzo, economista jefe de FADA, indicó a NA que "bajó sustancialmente la participación del Estado en la renta agrícola, como consecuencia de varios factores, pero principalmente por la devaluación".
   A la devaluación la calcularon en FADA en un 55 por ciento anual, pero Miazzo piensa que "hoy probablemente está cerca del 60%".
   "Hay que ver cómo la devaluación termina impactando a los precios para medir si esta mejora de la participación estatal en la renta agrícola se mantiene o aumenta por impacto de los mayores costos", dijo a NA.
   El especialista señaló que "es como la competitividad del país, que mejora ante una suba del dólar, pero va bajando cuando el dólar se traslada a los precios y la devaluación se va transformando en inflación y se pierde esa ganancia de competitividad".
   "Lo que se sigue viendo son los efectos de la ley Pyme y la reforma tributaria que han disminuido efectivamente las alícuotas de esos impuestos junto a la reducción de los derechos de exportación", afirmó en diálogo con Noticias Argentinas.
   Respecto de un eventual regreso de los derechos de exportación a los granos y subproductos, Miazzo no está de acuerdo.
   Opina que sería un error volver a gravar el trigo y el maíz, lo que, según sus palabras, se trataría de una "mala decisión".
   Hay que recordar que por levantar los derechos de exportación al trigo, apenas asumió el gobierno de Mauricio Macri, el producto bruto triguero exhibirá este año una suba del 132% contra lo que fue en 2015, el último ciclo con retenciones a este cereal y de dificultades para su comercio exterior.
   Además, sin derechos de exportación, por el mayor movimiento y recaudación vía otros tributos, el Estado estará recaudando un 29% más respecto de 2015.
   Estos datos surgen de un informe del Instituto de Estudios Económicos y el Departamento de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
   En 2015, el producto bruto triguero era de 1545 millones de dólares y en 2018 estará en 3591 millones de dólares.
   Luego de afirmar que poner retenciones a trigo y maíz no sería una buena actitud, David Miazzo de FADA, apuntó que "si en soja el productor las puede pagar a 27 % como están hoy, no es el camino, la forma es mejorar con más producción y no con más presión tributaria, se debe fomentar más generación de riqueza, más exportación, que es la salida genuina del país".
   Además recordó que "ningún país vecino tiene retenciones y tampoco ninguna nación importante a nivel agrícola como Nueva Zelanda, Australia, Brasil, Francia; inclusive en Europa y Estados Unidos, al contrario, subsidian en términos agropecuarios".
   Por otra parte, hay que considerar que el productor ha puesto las esperanzas en el trigo de recuperarse en algo de las pérdidas de los cultivos de verano jaqueados por la peor sequía de los últimos 50 años.
   En la zona núcleo, según la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) se incorporarían 260 mil hectáreas a las 1,1 millón que se sembraron en la anterior campaña 2017-2018.
   Los cultivos de verano sufrieron una grave sequía durante la etapa crítica de crecimiento y altas temperaturas y humedad hacia los momentos previos a la cosecha.
   "Estos eventos climáticos provocaron caídas de rindes y pérdidas de producción que han generado efectos negativos sobre el productor agropecuario, pero también sobre las economías del interior y la macroeconomía del país", manifestó Miazzo.
   Consignó que las pérdidas conjuntas de maíz y soja, totalizan las 26,2 millones de toneladas de granos, equivalentes a 935 mil viajes de camión menos y USD 8.283 millones.
   En tanto, los integrantes de la Mesa de Enlace de las entidades agropecuarias se reunieron en la Sociedad Rural para evaluar de qué manera van a reaccionar en contra de que el Gobierno imponga de nuevo los derechos de exportación al agro argentino.
   A pesar de que no hacerlo fue una promesa de campaña electoral de Macri, ya afirmaron que si es necesario la van a rever, y Luis Etchevehere, el ministro de Agroindustria, que podría convertirse en secretario si bajan de rango a su repartición, no parece tener la suficiente fuerza para oponerse al regreso de los derechos de exportación.
   El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne viajó a Chile para conocer in situ el esquema fiscal del vecino país que casualmente no tiene retenciones a los productos agropecuarios. 
 
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