Jun 22, 2018 | Columnas
Buenos Aires, 17 junio (Especial de NA, por Matilde Fierro) — El precio de la soja se derrumba en Estados Unidos, pero está alto en el mercado local argentino en pesos, ajeno a los vaivenes de la pelea que Donald Trump mantiene con China por los aranceles norteamericanos a productos que exporta el gigante asiático.
En el mercado local, el precio de la oleaginosa cerró la semana a 7.700 pesos la tonelada arrastrado por la suba del tipo de cambio del dólar que llevó a un giro de conducción en la cúpula del Banco Central.
Según la economista Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), a nivel general reina la cautela en medio de una campaña productiva de soja muy complicada y de baja producción.
En el ciclo 2017-2018 que está terminando hay disponibles 6,9 millones de toneladas, cifra muy baja, cuando el promedio de las últimas cinco campañas para comercializar en esta época era de 26,5 millones de toneladas.
El productor se ve favorecido por la suba de precios de la soja local, pero la baja externa del valor lo toca al exportador en el FOB, en la mercadería puesta en puerto.
Según Terré, la mayoría de los demandantes recortó el abanico de ofertas de compra a la recepción de mercadería en los próximos 30 días, pero sin cupo asegurado para una determinada fecha o bien para fijaciones de contratos previos.
A los productores que ya están embarcados en la siembra del trigo 2018-2019 no les conviene el alza del dólar porque influye en la compra de insumos que están dolarizados, la semilla, los fertilizantes, inoculantes, herbicidas, con lo cual se encarece la campaña del cereal.
En tanto, Trump ratificó que impondrá un arancel del 25% a China para evitar "el robo de propiedad intelectual" y de acuerdo con el sitio Valor Soja, la medida es beneficiosa para la soja producida en el Mercosur.
El arancel será a un extenso listado de artículos tecnológicos provenientes de China que en conjunto representan importaciones equivalentes a 50.000 millones de dólares por año.
Entre los bienes que se incluirán en el nuevo arancel adicional del 25% –según un comunicado difundido el viernes por la Casa Blanca– se encuentran aquellos comprendidos en el plan estratégico denominado Made in China 2025.
Esto es debido a que el plan está diseñado "para dominar la alta tecnología emergente que promoverá el futuro crecimiento económico de China, pero que dañará a los stados Unidos y otras naciones del mundo".
"Estados Unidos no puede tolerar más la pérdida de tecnología y propiedad intelectual propia por medio de prácticas desleales" por parte de China, añade el comunicado.
China, por su parte, anunció aranceles de represalia sobre bienes estadounidenses por valor de 34.000 millones de dólares, incluidos productos agrícolas.
La comisión de aranceles y aduanas del Consejo de Estado chino dijo en una declaración en línea que un arancel del 25 por ciento entrará en vigor el 6 de julio sobre productos agrícolas, automóviles y "productos acuáticos".
Los aranceles contrarrestan el anuncio hecho por el Representante Comercial de Estados Unidos de que Estados Unidos impondrá inicialmente un arancel adicional del 25 por ciento a 818 importaciones chinas por valor de unos 34.000 millones de dólares.
El anuncio de Trump promovió un derrumbe de las cotizaciones de los contratos futuros de soja en el mercado de Chicago (CME Group).
Sin embargo, el nuevo escenario es claramente alcista para los valores FOB de la soja producida en las naciones del Mercosur (región que es la principal exportadora mundial del poroto). .
Así debido a que los productos de soja son importantes en el área, Brasil y Argentina tienen sus propias bolsas de futuros para el descubrimiento de precios de la soja.
La BCR es la bolsa argentina de la soja junto con el Mercado a Término de Buenos Aires (MATba); la BM&F Bovespa es la de futuros brasileña.
Las bolsas locales pueden ser utilizadas como cobertura por comerciantes brasileños y argentinos; para los precios internacionales de la soja, sin embargo, los exportadores tienden a mirar más a la CBOT (Chicago) y Dalian (China).
En los últimos años, los mercados de soja se han visto impulsados en gran medida por la demanda.
El rápido ascenso de China en el escenario mundial, ha hecho que el país sea responsable del 60% de todas las importaciones mundiales de soja.
Si bien el país es el mayor importador, sólo es responsable del 4% de la producción mundial de soja (12,5 millones de toneladas); esto hace que China siga siendo el cuarto productor mundial de este producto básico y la Argentina el tercero detrás de Estados Unidos y Brasil, en ese orden.
El mercado argentino de la soja es inflamable, tironeado por el derrumbe de los precios de Estados Unidos y la suba del tipo de cambio del dólar en el país.
Primicias Rurales
Jun 15, 2018 | Columnas
Buenos Aires, 10 junio (Especial de NA, por Matilde Fierro) — El trigo se ha convertido en la estrella del inicio de la campaña 2018-2019, no sólo ya se llevan implantados más de un millón de hectáreas de las 6,1 millón previstas por la Bolsa de Cereales porteña, sino que además los exportadores han profundizado sus compras para fines de año y principios de 2019, cuando es la época de cosecha.
En ese sentido, según los analistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) a nivel nacional se llevan negociadas más de dos millones de toneladas del cereal 2018-2019, cuyas plantas recién han empezado a emerger en algunos lotes del norte y centro argentinos.
Así la siembra del trigo avanza con excelentes reservas hídricas en el perfil del suelo en el país y por el contrario la competencia, es decir los principales mercados productores de trigo atraviesan períodos de sequía que los enfrentan a dificultades de producción.
Por un lado, los Estados de la Región del Mar Negro están complicados y Ucrania que en 2017 obtuvo 25,4 millones de toneladas de trigo, ahora no superaría los 24 millones mientras que Rusia (principal exportador triguero del mundo) caería un 10% con relación al año pasado.
Dado estos panoramas claves se afianza la cotización internacional que pueden aprovechar los exportadores argentinos cuyas declaraciones de ventas externas de trigo nuevo – correspondientes a los embarques programados a partir de diciembre de 2018– eran de 1,73 millones de toneladas, según un informe del sitio Valor Soja.
Por su parte, la BCR difundió el reporte "Perspectivas 2018/19 para el agro argentino" y allí señaló que "con una proyección de 37 millones de hectáreas para sembrar en el 2018-2019, la inversión del productor para cubrir la implantación de esa superficie rondaría los U$S 10.100 millones".
En el texto analizó a través de qué instrumentos se puede financiar el productor que viene muy golpeado de la campaña de granos gruesos que está terminando con 100 millones de toneladas de producción frente a las 130 millones estimadas inicialmente.
Se evaluó que de los 10.000 millones de dólares que "deberán invertirse para las siembras de los seis principales cultivos, la proporción a cubrir con fondos propios del sector productivo caería en relación a campañas pasadas frente al rojo que dejó la campaña 2017-2018 en sus cuentas".
Así, los especialistas estimaron que sólo un 20% o U$S 2.020 millones se cubrirán con recursos propios en tanto que U$S 8.000 millones deberán financiarse con crédito bancario o comercial.
El crédito bancario representaría cerca del 40% del financiamiento de terceros por U$S 3.100 millones, los cuales se reparten entre asistencias vía tarjetas agro, créditos en dólares a partir de instrumentos forwards cedidos, descuentos de valores y otras líneas de préstamos.
Por su parte, el crédito comercial, alrededor del 60 % restante provendría mayormente de corredores, acopios y cooperativas y proveedores de insumos y traders. .
La BCR calculó que se podría estar ante un valor bruto de producción equivalente a 25.500 millones de dólares a los precios a cosecha vigentes en el presente y un ingreso por exportaciones cercano a 26.400 millones de dólares.
En tanto, la implantación de trigo superaría un 10 por ciento a la de 2017; en cebada, las perspectivas de siembra ascienden a 900 mil hectáreas, con coberturas más altas que las pasadas; el girasol llegaría a 2 millones de hectáreas; para maíz y sorgo, se proyecta un área sembrada de 6,6 y 0,8 millones de hectáreas cada una, en tanto que la soja cubriría 18,2 millones y sólo recuperaría un 1% en relación al año pasado.
Para la BCR, "asumiendo que el rinde se asemeja a su valor tendencial para cada cultivo, las siembras permitirían obtener en la campaña 2018-2019 una producción total de granos de 120 millones de toneladas, muy por encima de los 99 millones de la campaña previa y el segundo mayor registro de la historia".
De acuerdo con estas estimaciones, el 61% del valor bruto (VBP) de 25.500 millones de dólares lo aportaría la soja con U$S 15.500 millones.
Ocurre que el complejo sojero es responsable de más de 40 millones de toneladas de exportaciones entre poroto y subproductos, por un total de US$ 18.400 dólares (el 70% del total).
En resumen, los productores invertirían poco más de U$S 10.000 millones en la implantación de los principales cultivos soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo para la campaña 2018-2019 por un total de 34,4 millones de hectáreas.
El maíz, particularmente, es el cultivo que mayores erogaciones demanda por hectárea sembrada con U$S 450 por hectárea, aunque por la mayor superficie a implantar la soja se lleva la mayor parte de la inversión a pesar de su menor costo relativo por hectárea (U$S 250).
Mientras que la producción del cereal requerirá un gasto de siembra total de U$S 3.000 millones, la oleaginosa requerirá invertir U$S 4.550 millones.
Trigo y cebada, por su parte, tienen un costo de siembra por hectárea muy similar en torno a los U$S 290 y 300 la hectárea, respectivamente, demandando una inversión total de U$S 1.740 y 270 millones; la implantación de girasol requerirá aplicar fondos por U$S 455 millones y el sorgo, con un paquete tecnológico más modesto, U$S 156 millones.
NA
PRIMICIAS RURALES
Jun 1, 2018 | Columnas
Buenos Aires, 27 mayo (Especial de NA, por Matilde Fierro) —
La siembra del trigo campaña 2018-2019, que se cosecha en
diciembre, ya comenzó en el norte del país, en el NEA, Santa Fe,
Córdoba y en algunos lotes de la Zona Núcleo, mientras la soja
2017-2018 languidece y baja el volumen estimado hasta menos de
36 millones de toneladas en el país.
En cambio el trigo sembrado con humedad, producto de los
últimos excesos hídricos puede llegar a cubrir una superficie de
seis millones de hectáreas, superarse a sí mismo y alcanzar un
récord de unas 20 millones de toneladas de producción.
El trigo reaccionó perfectamente a los cambios económicos para
el agro implementados por el Gobierno y desde la retención cero
comenzó a crecer y a exportarse.
Resultaría impensable que el superministro de Hacienda,
Nicolás Dujovne, avalado por el presidente Mauricio Macri, intente
solucionar los desfasajes fiscales con un cambio al régimen de
retenciones de los granos que vuelva a gravar el trigo y el maíz y
suspender la disminución gradual de los derechos de exportación
de la soja del 0,50 por mes.
Sobre todo ahora que los productores están afectados por el
desastre que significó para la rentabilidad la cosecha de soja con
granos dañados, húmedos, podridos y lo que la Bolsa de
Comercio de Rosario (BCR) a través de su Guía Estratégica para
el Agro (GEA) denomina el efecto germinativo.
"Se trata de la germinación de los granos en las plantas sin
cosechar de la soja de primera y de segunda. Comenzamos una
campaña con una proyección para la Zona Núcleo de 24 a 25
millones de toneladas y vamos a terminar con 10 toneladas
menos", adelantó Cristian Russo a NA, uno de los hacedores de
GEA.
La altísima humedad no ayudó y en la región va a haber un
recorte, de por lo menos 700 mil toneladas porque la situación en
las provincias de Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe es grave.
De la BCR surgió un reporte estremecedor que marca la grave
crisis productiva y es que los productores agropecuarios se
quedaron sin 30 millones de toneladas de granos para vender en
esta campaña.
Un duro golpe para ellos y para la economía argentina ya que
por la sequía perdieron ingresos brutos por USD 7.500 millones.
Ocurre que la "sequía que azotó a la región núcleo argentina en
el verano 2017-2018, catalogada como la peor de los peores 50
años, diezmó la producción de granos gruesos", señalaron los
autores del reporte.
"Lotes que han quedado sin sembrar, aumento del área de
abandono, rindes muy por debajo de lo normal significaron
pérdidas de casi 18 millones de toneladas (Mt) en soja y 10 Mt en
maíz, un duro golpe para la actividad insigne de la economía
argentina", dijeron.
"Esas 30 Mt de granos que hoy no están en el circuito comercial
argentino es la causante de las tensiones y preocupaciones que
se observan en toda la cadena comercial y de pagos del sector",
manifestaron.
Un informe especial del Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria (INTA)sostuvo que "con alrededor de 21 millones de
toneladas menos que el año anterior, la oleaginosa se enfrentó a
una de las campañas más difíciles de los últimos años".
Los técnicos explicaron que "el estrés hídrico y el calor afectaron
los rindes y el contenido de proteína. Luego, el exceso de
humedad antes de la cosecha desencadenó la apertura de
vainas, desgrane, brotado y desarrollo de enfermedades".
Desde hace 21 años, el Laboratorio de Calidad Industrial y Valor
Agregado de Cereales y Oleaginosas de INTA Marcos Juárez
(Córdoba) analiza muestras de soja provenientes de acopios y
cooperativas de la Zona Núcleo con el objeto de conocer la
calidad de la cosecha de cada año.
Este año evaluaron 989.000 toneladas entre soja de primera y
segunda siembra, lo que les permite trazar un panorama.
El clima con excesos hídricos afectó la recolección después del
temporal por el estado de los caminos rurales y la falta de piso
para que entraran las cosechadoras, manifestaron los
especialistas de Marcos Juárez.
Al respecto, Hugo Rossi, subsecretario de Coordinación Política
del Ministerio de Agroindustria de la Nación, durante su
exposición en el panel Gestión del Riesgo, en el Congreso Maizar
2018 que se realizó en Buenos Aires dijo que "tenemos una
deuda de 44 mil millones de dólares en infraestructura, en obras
hídricas y viales para poder estar al día, para contar con rutas y
caminos seguros".
Eso también "hace al riesgo logístico, ya que la mercadería que
queda en el campo permanece expuesta al riesgo climático si no
puede salir", añadió el funcionario sobre este tema también crítico
para el campo, sector que tuvo unos días más complicados aún
con la amenaza del cambio del régimen de retenciones.
Primicias Rurales
May 24, 2018 | Columnas
Buenos Aires, 20 mayo (Especial de NA, por Matilde Fierro) — Los chinos duplicarán el consumo de carne en los próximos 10 años, y la noticia cayó justo cuando el Gobierno anunció la apertura total de las exportaciones argentinas de carne bovina a China lo que también renueva las expectativas de mejores negocios.
Las ventas de carne argentina hacia China no paran de crecer representando en la actualidad casi el 50% del volumen exportado desde los puertos locales.
La gran noticia es que los chinos pasarán de 4 kilos de consumo de carne vacuna por año a 8 kilos en 2027, lo cual no es un dato menor, dado que se trata de un mercado de más de 1.300 millones de habitantes que no se autoabastece.
En la segunda jornada de la febril feria de Alimentación Sial China 2018, en Shanghái, la consultora internacional Agribusiness presentó en el Pabellón Argentine Beef del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) los resultados preliminares de un profundo estudio de mercado que se encuentra realizando en China y Hong Kong y que finalizará en julio de este año.
El objetivo, comentó Mario Ravettino, vicepresidente del IPCVA, es "obtener una buena caracterización de un mercado muy complejo, con una certera radiografía de la estructura que nos permita identificar la demanda de carne, analizar la distribución, conocer el consumo doméstico e identificar las nuevas tendencias".
A partir de la culminación del trabajo, encargado por el IPCVA, según anticipó Ravettino, se desarrollará un plan estratégico para el posicionamiento de la carne argentina en las principales ciudades de China y los segmentos clave del mercado.
De acuerdo con los creativos, la Argentina tiene una enorme potencialidad en el target ABC1 de entre 20 y 45 años que, dada la apertura de China al mundo, está ávido de nuevas experiencias, especialmente gastronómicas.
Es así como sugieren que, una vez finalizado el estudio de mercado, nuestro país apunte a la difusión en ese segmento, con énfasis en lo "saludable", lo "natural" y el "sabor único" de la carne argentina.
"Tenemos que contar una historia. Debemos contarles a los consumidores que la carne argentina no es sólo carne: es cultura, tradición, un ritual, una forma de ser", enfatizó.
En tanto, la ampliación del protocolo para exportar carnes bovinas a China a las carnes frescas y con hueso (hasta ahora era sin hueso), rubricada por el ministro de Agroindustria, Luis Etchevehere y su par del país asiático, abre nuevas oportunidades para crecer en la colocación de cortes de calidad, indicó la Asociación Argentina de Angus.
Una delegación de la Asociación que representa a la raza vacuna más extendida en el país participó de la feria Sial de Shanghái, que finalizó con las expectativas de ventas realizadas.
La renovada presencia del IPCVA con su stand, el Argentine Beef de mil metros cuadrados y un restaurant que hizo las delicias de los comensales con los bifes argentinos, incluyó la presentación del estudio de mercado y acciones de marketing y difusión.
Lo más importante es que el mercado chino además ya no es estacional, es decir que el flujo de ventas se mantiene en forma sostenida a lo largo de todo el año y con precios sostenidos.
Además, obviamente, el precio del dólar ayuda y las perspectivas son cada vez más alentadoras: "nos vamos muy contentos, con las expectativas realizadas", aseguró Ravettino.
Este año, el gigantesco Argentine Beef presentó una imagen renovada en China, con acciones publicitarias y de difusión que incluyeron publicidades en vía pública, transporte y redes sociales específicas del país con más habitantes del mundo.
En definitiva, la Argentina es uno de los seis grandes proveedores internacionales de carne junto con Estados Unidos y Australia, Nueva Zelanda, Uruguay y Brasil y va por más.
Estos seis países representan en conjunto el 92% de la carne que importa China.
Además, al menos hasta ahora, el 99% de la carne es congelada y sin hueso, quedando un pequeño nicho de carne fresca de alto valor que hoy ocupan Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos.
En China existen 2.879 importadores de carne que son, en gran medida, los que controlan el negocio.
Tenemos la mejor carne, solamente hace falta que nos conozcan más, aseguraron los exportadores que trabajaron a destajo las tres intensas jornadas de feria, invitando a los compradores venir "a la tierra del sabor", como sostuvo el slogan de la campaña del IPCVA en China: "Welcome to a land of taste".
En 2017, la República Popular China importó 688.000 toneladas de carne vacuna y se prevé que ese número superará el millón de toneladas en menos de 10 años, mercado para la carne premium de Argentina.
Primicias Rurales
May 18, 2018 | Columnas
Buenos Aires, 13 mayo (Especial de NA, por Matilde Fierro) — El trigo marca el ritmo de la reactivación del campo con pronósticos que hablan de generar unas 19 millones de toneladas y divisas por exportación de 2.800 millones de dólares.
Ante la escalada del dólar, un dato surgió en los últimos días y es que la mejor inversión del último semestre, que superó incluso a las lebacs, fueron los contratos a futuros de trigo con una suba superior al 95% anualizada, considerando el valor del contrato Julio 2018 del Mercado a Término de Buenos Aires (Matba).
Según un análisis, no se trató de un evento sino que hubo señales concretas de que el actual escenario podría llegar a ocurrir.
El 3 de noviembre de 2017, Enrique Erize, director de la consultora Nóvitas, aseguró que el valor del trigo argentino tenía una alta probabilidad de suba en los meses de marzo o abril de este año.
Seis días después de esa proyección, el 9 de noviembre de 2017, los que se tomaron su tiempo para estudiar el mercado del cereal, pueden haber comprado futuros de Trigo Buenos Aires Julio 2018 del Matba a un valor de 176,3 u$s la tonelada.
En tanto, seis meses después, el 9 de mayo último, el precio de cierre de ese contrato fue de 261 u$s la tonelada; es decir registró en el período un alza del 48% (96% anualizada).
Esta semana, la Federación de Acopiadores organizó durante dos días el encuentro "A Todo Trigo 2018", con referentes de la cadena que se dieron cita en el hotel Sheraton de Mar del Plata.
En su discurso inaugural, Fernando Rivara, presidente de los acopiadores dijo "volvimos al trigo, volvimos a la calidad, produjimos 18 millones de toneladas y volvimos a ser un jugador de peso en el mercado internacional".
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires, por su parte, en el encuentro lanzó las previsiones de los granos finos, trigo y cebada, con un total de 22,7 millones de toneladas, para la campaña 2018-2019, que empezará, clima mediante, en las próximas semanas, mientras se busca la excelencia en la producción y comercialización local e internacional triguera argentina.
El presidente de la entidad, Raúl Cavallo, condujo el lanzamiento de la Campaña Fina 2018-2019 y afirmó que "la cadena del trigo ha sido la que mayor respuesta ha mostrado a los nuevos incentivos dados por la eliminación de los derechos y restricciones a las exportaciones".
Una infografía mostró las proyecciones de la Bolsa que prevé una producción de 19,1 millones de toneladas de trigo y 6,1 millones de hectáreas a sembrarse.
Mientras que para cebada estima 0,95 millones de hectáreas y 3,6 millones de toneladas de cebada para el ciclo a punto de comenzar.
El producto bruto triguero tendrá, para los técnicos de la Bolsa porteña, un crecimiento del 33% respecto de la campaña anterior y 132% en comparación con el ciclo 2015-2016.
Por otra parte, el complejo triguero se prepara para una campaña récord, según analizaron los economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Julio Calzada y Emilce Terré.
En su evaluación sostuvieron que "lo bueno que dejan las lluvias en la región agrícola argentina de las últimas semanas, es la posibilidad de apuntalar las siembras de trigo de cara a la nueva campaña 2018-2019.
Aseveraron que "en un contexto favorable de precios y con la humedad en los suelos asegurada, el sector productivo podría extender la superficie cubierta a alrededor de 6 millones de hectáreas, según la expectativa promedio del mercado, creciendo un 10% con respecto al año anterior".
"De alcanzarse esa cifra, la contribución del trigo al Producto Bruto Argentino ascenderá a US$ 3.800 millones, en tanto que su complejo aportará divisas por US$ 2.800 millones", dijeron.
Consideraron que son "cifras realmente relevantes. La necesidad del productor de recuperar rápidamente fondos luego de una campaña gruesa diezmada por la sequía y mantener el esquema de rotación de los cultivos apuntala el interés de los hombres de campo de sembrar trigo".
"Además, el precio que promete el trigo para la nueva campaña cierra la ecuación de costos, con valores a enero 2019 que rondan hoy los US$ 190 a 200 la tonelada, cuando a la misma altura del año pasado el productor se aprestaba a sembrar con precios a cosecha en torno a los US$ 155 la tonelada", precisaron.
Por otro lado, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) anunció que un grupo de nueve cultivares de trigo pan que baten récords de rendimientos llegando a producir 11 mil kilos promedio por hectárea bajo riego o en secano fueron identificados en ensayos realizados en Balcarce, Buenos Aires y están disponibles para los productores.
Una buena noticia, aunque la calidad no está asegurada, sí el rinde.
Primicias Rurales
May 10, 2018 | Columnas
Buenos Aires, 9 mayo (Especial de NA por Matilde Fierro) — El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, aseguró que la suba del dólar de los últimos tiempos tiene un "lado positivo y uno negativo", dado que "le sirve a la producción, para los exportadores de peras y manzanas", pero también "genera inflación".
"Si lo miramos desde el lado de la producción, es positivo para los exportadores de peras y manzanas, porque saltar de un dólar de $17 a uno de $22, nos pone más competitivos. Al tener un tipo de cambio más balanceado mejoran las perspectivas", sostuvo Weretilneck en diálogo con el medio local LU19.
Señaló que "seguramente tendrá impacto positivo en las exportaciones de langostinos y merluza, generando mayor venta y empleo", y consideró que "lo mismo sucede con la alfalfa y la cebolla, así como las regalías".
"El valor del dólar también genera inflación en este país y generará incremento en las naftas y alimentos" y para el Estado provincial "impacta en todo lo que tiene que ver con insumos en salud y seguridad que están dolarizados", expresó el gobernador.
Por su parte, el presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto, en su visita de este lunes a la provincia de Misiones pidió "eliminar las incertidumbres y mantener estables las variables macroeconómicas para alentar la producción, en especial para el desarrollo de los pequeños y medianos productores", ante la escalada del dólar.
Por otro lado, el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Dardo Chiesa, manifestó en estos momentos "la dirigencia agropecuaria está en una posición dura, con productores que no ven bien las cosas y con un gobierno que adolece de un sistema de comunicación importante y fluido con nosotros, para poder explicar y dar señales de lo que está pasando".
En tanto, Jorge Ingaramo, economista asesor de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), estimó que se venderá más soja cuando haya tranquilidad en el mercado cambiario: "Pasados unos días, cuando vean que no se mueve más el dólar, los productores van a liquidar para lo que necesiten", señaló.
Se calcula que en manos de los productores hay entre 10 y 12 millones de toneladas de soja sin vender, lo que equivale a unos 5.000 millones de dólares.
Para Ingaramo, la "corrida ya terminó" y estimó que "cuando lo vean en una semana en 21 ó 22 pesos estabilizado, van a volver a la normalidad en las ventas", manifestó.
En un panorama de incrementos, con tarifas, dólar, impuestos y el combustible, los costos para transportar mercadería por la ruta no se quedan atrás y en abril treparon 1,28%.
De acuerdo con el análisis de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), entidad que enrola a las cámaras transportistas en todo el territorio argentino, el combustible fue el insumo que motorizó la crecida, aumentó 3,21% en el último mes y 11,5% desde enero.
"Estos valores preocupan al sector porque es cada vez más difícil poner en movimiento a los camiones y defender la competitividad de las empresas que contribuyen a una actividad crucial para la economía nacional", sostuvo FADEEAC, a partir de su Índice de Costos mensual antes de la corrida cambiaria, ahora la situación es peor. .
Primicias Rurales
NA