El manejo del suelo podría salvar la Tierra

   Buenos Aires, 29 abril (Especial de NA, por Matilde Fierro) — Un correcto manejo del suelo, con un criterio de secuestro de carbono, podría salvar la Tierra azotada por el cambio climático y para eso habría que cambiar la mentalidad productiva agropecuaria.
   Un paso en Argentina lo dio la Municipalidad de la localidad entrerriana de Gualeguaychú cuando hace unos días promulgó una ordenanza que prohíbe en el ejido el uso, venta y cualquier manipulación del herbicida más vendido y utilizado en el mundo: el glifosato.
   Ahora los productores que quieran utilizarlo para eliminar las malezas cada vez más resistentes a los herbicidas tendrán que rodear Gualeguaychú y comprarlo en otras ciudades aledañas.
   Sin embargo, el cambio de mentalidad es posible. Sólo hay que atreverse.
   Moisés Velásquez-Manoff es un escritor colaborador de la revista norteamericana The Times y escribió un artículo que se viralizó sobre todo entre los productores y especialistas que protegen los suelos de la erosión, el mal manejo y el uso indiscriminado de herbicidas.
   El artículo se llama "El suelo puede salvar la Tierra", en inglés "Dirt Can Save the Earth" y narra la historia de un matrimonio emprendedor que aprendió de la experiencia en su rancho de 540 acres (218 hectáreas) que por ejemplo debía dejar pastar las vacas de su vecino y que los pastizales volvieran a surgir.
   Así desaparecieron las malezas como el cardo lanoso que había perseguido infructuosamente con herbicidas y una misteriosa enfermedad en los robles.
   El ecosistema había sido restablecido y John Wick y su esposa, Peggy Rathmann que habían comprado su rancho en el condado de Marin, California (EE.UU.), en 1998, fueron asesorados todo el tiempo por un vecino ecologista en pastizales llamado Jeff Creque.
   "En vez de luchar contra lo que a usted no le gusta", Creque sugirió, "enfóquese en cultivar lo que usted quiere. Exprima las malas hierbas fomentando condiciones que favorezcan a los pastos" (sin herbicidas, por supuesto).
   Creque, quien pasó 25 años como agricultor orgánico en el norte de California antes de obtener un doctorado en ecología de pastizales, también recomendó que trajeran las vacas de vuelta.
   "Los pastizales y los animales de pastoreo", señaló, "habían evolucionado juntos. A diferencia de los árboles, los pastos no pierden sus hojas al final de la temporada de crecimiento; dependen de los animales para la defoliación y el reciclaje de nutrientes".
   Además dijo Creque "el estiércol y la orina de los animales que pastan alimentan un crecimiento saludable; si se hace bien, el pastoreo podría ser reparador".
   Luego aprendieron que la agricultura podría secuestrar el carbono del aire al suelo, pero significaba una forma completamente nueva de pensar sobre cómo cuidar la tierra.
   La tierra del rancho después de los cambios parecía más rica que antes, la hierba más lujuriosa; las alondras y otros animales eran más abundantes. ¿De dónde venía esa carga adicional de carne animal?.
   Creque tenía una respuesta para él: Los carbohidratos que engordaban a las vacas provenían de la atmósfera, a través de la hierba que comían en rotación de lugar.
   Le gustaba decir que los pastos eran como pajas que absorbían el carbono del aire y lo traían de vuelta a la tierra. La observación tranquila de Creque se quedó con Wick y Rathmann.
   Ilustraba claramente un concepto que Creque había intentado explicarles repetidamente: El carbono, la piedra angular de la vida, fluía constantemente de la atmósfera a las plantas, a los animales y luego de vuelta a la atmósfera.
   Y sugería algo que Wick y Rathmann aún tenían que considerar: Las plantas podrían ser usadas deliberadamente para extraer carbono del cielo. .
   La erosión y degradación del suelo causada por el arado, el pastoreo intenso y la tala han desempeñado un papel importante en la acumulación atmosférica de gases que atrapan el calor.
   El mundo se está calentando no sólo porque se están quemando combustibles fósiles, sino también porque los suelos, los bosques y los humedales están siendo devastados.
   En Estados Unidos, es California la que ya está en la vanguardia de los esfuerzos de mitigación climática, la que ha liderado el camino en la agricultura de carbono.
   Para 2050, el estado se propone reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a 20 por ciento de lo que eran en 1990.
   Muchos de los esfuerzos de la agricultura de carbono de California tienen una deuda con Wick, Creque y el innovador llamado Silver.
   En 2008, fundaron el Marin Carbon Project, un consorcio de ganaderos, científicos y administradores de tierras. El objetivo es desarrollar prácticas de cultivo de carbono basadas en la ciencia y ayudar a establecer los incentivos necesarios para alentar a los agricultores de California a adoptarlas.
   Mientras que en nuestro país, la ordenanza que establece la prohibición del uso del glifosato en el ejido de Gualeguaychú, se basa también en que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), ámbito especializado de la Organización Mundial de la Salud (OMS), confirmó la vinculación entre el herbicida glifosato y el cáncer.
   Sin saberlo el municipio dio un paso para que los contratistas reduzcan su utilización y restablezcan el orden natural como la utilización más pronunciada de cultivos de cobertura o de rotación, porque la Tierra está en peligro por el cambio climático. 
 
Primicias Rurales
 

El Ministerio de Agroindustria, entre anuncios y despidos

 

   Buenos Aires, 22 abril (Especial de NA, por Matilde Fierro) — El ministro de Agroindustria, Luis Etchevehere anunció la semana pasada que estiman la producción de soja 2017-2018 en escasas 37,6 millones de toneladas; poco después otra información suscitaba conmoción en su personal.
   Ocurrió minutos más tarde, los empleados fueron sorprendidos por una comunicación institucional donde se les anunciaba que habría asueto hasta el lunes por "cuestiones operativas", pero en realidad también les confirmaron que habría 330 despidos.
   La novedad de que el Ministerio sistematizaría la publicación de las estimaciones agrícolas que estarán listas los terceros jueves de cada mes a las tres de la tarde fue opacada por el impacto que causó que serían enviados los telegramas de despido, el 50 % a la sede central y el resto en las delegaciones del interior.
   A partir de ese momento comenzaron los llamados telefónicos de uno a otro lugar, mientras que en algunos casos cundía el pánico.
   El recorte estaba en marcha y el martes, el mismo Ministerio lo había dejado entrever con un comunicado en el que dijo que iniciaba un programa de "uso eficiente de sus recursos".
   Para el Ministerio comenzó "una etapa de reorganización de sus recursos que se reflejará en una reducción de costos y mayor eficiencia en la administración prevista en 219 millones de pesos en concepto de ahorros", se expresó.
   Sin embargo en los organismos descentralizados más conocidos como son el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) había más calma porque los funcionarios a cargo habían prometido que por el momento no habría bajas.
   Los otros organismos descentralizados son el Instituto Nacional de Semillas (INASE), el Instituto Nacional de Desarrollo Pesquero (INIDEP) y el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).
   El Ministerio de Agroindustria estimó que reducirá $49 millones durante el 2018, distribuidos en una revisión de gastos de estructura edilicia en delegaciones del interior, viajes, viáticos, disminución de la flota vehicular, revisión de contratación de servicios, como así también reducción de alquileres, telefonía, servicios de mensajería y correo.
   "Cuando hablamos de austeridad nos referimos a administrar de una manera responsable y transparente el dinero de cada contribuyente, de las familias y productores, es decir, el dinero de todos los argentinos. Para eso la mejor manera es mostrar dónde y para qué son utilizados los recursos y la eficacia de los mismos", señaló el ministro Etchevehere en ese mensaje institucional.
   Uno de los datos que circuló con fuerza el viernes de asueto fue que en 2008, en pleno gobierno de Cristina Kirchner y conflicto con el campo, la cartera en ese momento era una Secretaría que dependía de Economía donde había 800 empleados mientras que luego la gestión Cambiemos recibió una planta de 3700 trabajadores.
   A partir del 1 de octubre de 2009, la Secretaría fue elevada por la presidenta Kirchner al rango de "Ministerio de Agricultura, Ganadería, Pesca y Agroindustrias" y su primer titular fue Julián Domínguez, quien sucedió al hasta ese momento secretario de Agricultura, Carlos Cheppi.​ .
   Esto tras el paso por la cartera de Norberto Yahuar, anteriormente subsecretario de Pesca, y de Carlos Casamiquela, quien fue subsecretario de Pesca del mismo Ministerio.
   El 10 de diciembre de 2015, bajo la presidencia de Mauricio Macri, el Ministerio pasó a llamarse sólo "de Agroindustria", con Ricardo Buryaile como su ministro al que lo sucedió Etchevehere.
   Una de las promesas de Etchevehere es que "se reubicarán puestos laborales dentro de inmuebles ya utilizados por cualquier otra dependencia del Ministerio".
   En lo que se refiere al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), se espera que alcance una reducción gradual de gastos cercanos a los $65 millones repartidos entre actualización de contratos de ART y revisión de estructura programática.
   Por las dudas APINTA, el gremio mayoritario del INTA, se reunió en la semana, en el Congreso con senadores y diputados y les explicaron el valor estratégico del Instituto: "Queremos un INTA en expansión, con liderazgo creciente", esgrimieron los gremialistas.
   De acuerdo con las estimaciones del Secretariado Nacional de APINTA, la organización perdió más de 230 trabajadores en los últimos siete meses por jubilaciones, fallecimientos y renuncias sin reemplazo.
   Esto se suma al informe del Ministerio de Modernización que indicaba al INTA recortar un 10 % de su personal –equivalente a 782 personas- y que, de efectivizarse, consideran que pondría en jaque la viabilidad de proyectos en las más diversas áreas y territorios afectando a productores de toda escala.
   En tanto, en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), el ahorro sería cerca de $105 millones para el 2018, en concepto de limpieza, mantenimiento, alquileres, compras y contrataciones y en gastos de seguridad, que podrían afectar a algunos de las cerca de 6000 personas que revistan en su planta.
   Por ahora, la incertidumbre continúa en todas las áreas del Ministerio. 
 
Primicias Rurales
NA

La agroindustria argentina de cara al sudeste asiático

 

   Buenos Aires, 15 abril (Especial de NA, por Matilde Fierro) — La agroindustria argentina tiene una ventana de oportunidad exportadora en el sudeste asiático y ya está posicionado en Vietnam con grandes posibilidades de crecimiento.
   Así quedó en claro durante el "5to. Simposio Del Sur al Mundo en 2030. Relaciones y Bionegocios Sustentables", que se realizó en el Congreso Nacional.
   Fue organizado por la Cátedra de Agronegocios y el Departamento de Bioeconomía, Prospectiva y Políticas Públicas (BIOP3) de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), que dirige Fernando Vilella, y la Cámara de Diputados de la Nación.
   Argentina también tiene posibilidades de aumentar su comercio con las 10 naciones que integran la Asociación de Países del Sudeste Asiático (ASEAN): Indonesia, Singapur, Malasia, Filipinas, Vietnam, Brunei, Laos, Myanmar, Camboya y Tailandia.
   Rodolfo Caffaro Kramer, presidente Global de la de la Cámara de Comercio MERCOSUR-ASEAN dijo que "la ASEAN se maneja en forma muy dinámica y tiene acuerdos con China, Corea, Japón, India, Australia y Nueva Zelanda.
   La región así ampliada consta de 3.525 millones de habitantes y explica el 25% de la población mundial: En 2030 habrá allí el 66% de la clase media y el 55% del consumo mundial", precisó.
   Piet Verdult, presidente de la Oficina Argentina de la Cámara, señaló que Argentina es el país de comercio más intensivo con los países del sudeste asiático y que Vietnam es el 4º socio comercial de nuestro país.
   Las exportaciones totales argentinas a ASEAN oscilan entre 4.000 y 6.000 millones de dólares y están en crecimiento, con un fuerte superávit para nuestro país, explicado por las ventas a Vietnam.
   En 2017, la Argentina exportó por 2700 millones de dólares a Vietnam, algo más que la mitad de lo que vendió a China.
   Vietnam representa un mercado de 93 millones de personas (1,2% de la población mundial), y alrededor de 0,3% del PBI global.
   Nuestro país representa el 11% de las importaciones vietnamitas mundiales de productos agroindustriales, siendo el segundo origen de ellas, sólo por detrás de Estados Unidos.
   Argentina y Vietnam han firmado convenios bilaterales relacionados con la Cooperación en Agricultura y Agroindustria y las Negociaciones Económicas Internacionales, entre otros.
   Además se encuentran ejecutando cinco proyectos de cooperación técnica financiados por el FO.AR (Fondo Argentino para la Cooperación Sur-Sur y Triangular), que depende del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina.
   Estos se dirigen a la capacitación técnica en áreas relativas a la ciencia aplicada a la agricultura y ganadería.
   Los principales productos exportados por Argentina a Vietnam son harina y pellets (66% del total agroalimentario vendido al exterior) y de maíz (22%), seguidos por pan de trigo, aceite de soja en bruto, camarones y langostinos y porotos de soja, aunque con una participación muy inferior, según la agencia Agrofy News.
   La primera exportación argentina de vacunas contra la fiebre Aftosa a Vietnam tuvo lugar el pasado 16 de marzo y se trató de medio millón de dosis que abastecerá la demanda del país que cuenta con el stock de porcinos más importante del sudeste asiático y el tercero a nivel mundial.
   Vilella por su parte llamó la atención sobre un aspecto geopolítico y es que se vive un momento significativo, con cambios estructurales del poder económico y tecnológico global, donde vuelve la normalidad histórica de los últimos 20 siglos en el que Asia -en 18 de ellos- representó más del 55% del PBI mundial.
   Los dos últimos siglos, por la tecnología, fueron liderados por Europa y Estados Unidos y en pocos años, Asia vuelve nuevamente a ser el continente líder.
   También explicó que "en un contexto de una creciente clase media en Asia, China previó que en 2035 no habrá ningún chino que no sea de clase media".
   "Si los primeros 600 millones (que ingresaron a ella en los últimos años) provocaron cambios en la comercialización de productos vinculados con la fotosíntesis, la tasa de crecimiento de los próximos años crecerá cuatro veces más que ahora", advirtió.
   En los años 80, la Unión Europea "era el 50% de nuestras exportaciones agroalimentarias y actualmente está en el 25%. Y en el mismo lapso, Asia pasó de representar del 25% al 40% actual".
   Sobre esto aclaró también que el valor por tonelada de los cortes vacunos que compra China es la tercera parte de los que se venden a Alemania.
   Pero al habilitarse recientemente el mercado argentino de carne refrigerada con hueso a China habrá que ver cómo se comporta respecto a este sector exportador argentino. 
 
Primicias Rurales

La soja espera su cosecha y asiste a guerra comercial ajena

 

   Buenos Aires, 8 abril (Especial de NA, por Matilde Fierro) — Abril comenzó con la novedad de que la sequía retrocede en las llanuras pampeanas y en la región centro del país además de que la guerra comercial entre China y Estados Unidos puede favorecer un tanto a la soja argentina.
   Respecto de la sequía que tuvo a maltraer a los productores y afectó a los granos gruesos en su momento crítico de llenado, ésta comenzó a retirarse con las últimas precipitaciones.
   Para los agropecuarios, el clima trabaja a destiempo porque si bien el agua que llegó permitiría, si alcanza los 150 milímetros, que se siembren más de cinco millones de hectáreas de trigo 2018- 2019, silenció el ruido de las cosechadoras que a todo vapor avanzaban en la Región Núcleo.
   En el caso de la soja de primera, llegó a ser la cosecha más adelantada de los últimos cinco años y el precio local tocó los 6.300 pesos la tonelada.
   Así lo indicó la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) ya que al momento de empezar las últimas lluvias, la soja de primera (falta la de segunda implantación) estaba recolectada en un 75 por ciento y en maíz, el 88% de las siembras tempranas (también falta el cereal tardío), en la mayor zona productiva del país.
   Los rendimientos también mejoraron en promedio, la soja se estableció en los 3200 kilos por hectárea; el maíz se posicionó en un nivel de 9.000 kilos.
   "Se producirá una interesante oferta de agua en la Zona Núcleo.
  Puede ser determinante para las recargas de humedad edáfica (suelos) de cara a la próxima campaña de trigo", reveló José Luis Aiello, especialista en ciencias atmosféricas, asesor de GEA y también señaló que el fenómeno climático que trababa las precipitaciones ya se deshizo.
   No obstante, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires volvió a disminuir sus previsiones de producción de soja 2017-2018 y las ubicó en 38 millones de toneladas, 1.5 millón menos que su estimación anterior. 
.
La soja ante una oportunidad
.
La abrupta caída de la producción de soja argentina, en más de un 30 por ciento respecto de la cosecha del año pasado, por la sequía, llega en el momento (también a destiempo) en que puede tener una oportunidad más de comercializarse al exterior debido a la guerra comercial desatada entre China y Estados Unidos.
   El gigante asiático amenazó al país que conduce Donald Trump con establecer aranceles a la importación de unos 150 productos de EE.UU. en el orden del 25% y allí incluyó a la soja.
   China es el mayor importador de poroto de soja.
   El país asiático participa con el 60% de las compras mundiales de la oleaginosa que, para la campaña 2017-2018, representará una absorción de casi 100 millones de toneladas ya que esta nación quiere fortalecer su industria procesadora y necesita materia prima.
   En general, China importa casi el 50% de poroto desde Brasil, alrededor de un 40% desde Estados Unidos y el 10% restante desde otros países, mayormente Argentina seguida de Paraguay.
   Ocurre que China es el destino del 60% de las exportaciones totales de soja de Estados Unidos, que para la campaña 2017-2018, representa un volumen total de 37 millones de toneladas.
   Nuestro país destina la mayor parte de la soja a la molienda para la fabricación de aceite y harina de la oleaginosa y lidera en las exportaciones de estos productos a nivel mundial.
   Además incluso si todo el saldo exportable de poroto de soja sudamericano se destinase a China, los despachos combinados de Argentina y Brasil no alcanzarían a cubrir las necesidades de compra de esta nación.
   Puede parecer evidente que sería Brasil, según la BCR, el principal ganador en lo que se refiere a cuota de mercado del comercio de la soja en grano, pero también podría suceder que China opte por sustituir parte de la importación de poroto por el subproducto terminado; es decir, importar menos poroto y más harina y aceite.
   En este último caso, nuestro país, como principal exportador mundial de ambos bienes, podría ver mejorar sus colocaciones.
   Para los especialistas de la BCR, Patricia Bergero y Blas Rozadill, Sudamérica es un procesador exportador líder del complejo soja. .
   Con la capacidad para procesar más de 133 millones de toneladas de soja, Sudamérica industrializa en forma efectiva el 32%, es decir 93,2 millones de toneladas, del crushing mundial; China 32% y por encima del 18%, EE.UU.
   En tanto, el perfil exportador de la región se debe a que 75% del comercio mundial de aceite y de harina de soja es de origen sudamericano.
   "Argentina lidera el modelo de industria de gran escala, moderna y eficiente, que procesa en origen y coloca los productos en la arena internacional", sostuvieron los economistas por lo que Argentina está abierta a lo que pueda pasar entre China y USA. 
 
Primicias Rurales
 

Maltrato del suelo, una realidad presente en la sequía

   Buenos Aires, 1 abril (Especial de NA, por Matilde Fierro) — La sequía en los campos después de las inundaciones pone en el tapete una vez más el estado de los suelos en su mayoría mal cuidados en la Argentina.
   Estos eventos climáticos podrían haber tenido menos consecuencias negativas con un manejo adecuado del ecosistema- suelo.
   La Bolsa de Cereales de Buenos Aires sigue bajando las estimaciones de proyecciones de producción de granos, esta semana le tocó al girasol que cayó a 3.5 millones de toneladas en la previsión.
   Es que la sequía no encontró en los perfiles de los suelos el agua útil que necesita mantener sus rendimientos, por eso ahora las estimaciones de soja oscilan en sólo 39,5 millones de toneladas para la actual campaña 2017-2018, 31,3 % menos que el ciclo anterior 2016-2017, según la entidad.
   Y no se sabe cómo se van a sembrar los cultivos de invierno, entre ellos el trigo 2018- 2019, si no llueve adecuadamente sobre todo en la región centro y la núcleo.
   Ocurre que las precipitaciones bajas e irregulares, que es lo que está sucediendo en un contexto de cambio climático, constituyen un obstáculo importante para la agricultura de secano, como la nuestra.
   Por lo tanto, la humedad del suelo merece ser tratada como un recurso valioso; se ha evaluado que los bajos niveles de precipitaciones e incertidumbre en las lluvias limitan la producción agrícola en aproximadamente tres cuartas partes de las tierras cultivadas del mundo, entre ellas las de nuestro país.
   Un suelo que no retiene la humedad en su perfil y no la entrega a los cultivos en forma adecuada es un suelo enfermo, pero que puede ser regenerado y mejorado.
   El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) se preocupa del tema, pero la avalancha de los eventos climáticos superan cualquier buena intención.
   La gestión del Programa Nacional Suelos de INTA está dirigida, para que dentro de la institución, en la sociedad y en los sectores productivos ocupe un rol central en la prestación de servicios ecológicos y tecnológicos vinculados con la conservación, restauración y mejoramiento de los suelos bajo producción agropecuaria.
   Las tierras secas pueden tener bajos rendimientos agrícolas, no sólo porque las precipitaciones son irregulares o insuficientes, sino también porque hasta el 40 por ciento de las lluvias pueden desaparecer como escorrentía, es decir cuando el suelo deja correr el agua en la superficie y no se recarga.
   Esta mala utilización de las precipitaciones es en parte el resultado de fenómenos naturales (pendiente e intensidad pluvial), pero también es causada por prácticas inadecuadas de manejo de la tierra (soja sobre soja, quema de residuos de cultivos, labranza excesiva, etc.) que destruyen la estructura del suelo, reducen los niveles de materia orgánica, eliminan la fauna beneficiosa y no favorecen la infiltración de agua.
   Un reto clave es cómo manejar las precipitaciones limitadas para que no se produzcan escorrentías superficiales evitables.
   Los cultivos no sólo dependen de las precipitaciones, sino también de la capacidad del suelo para absorber y almacenar agua. .
   Una vez que las lluvias llegan a la superficie del terreno, pueden infiltrarse en el suelo, escurrirse sobre la superficie, provocar erosión hídrica o acumularse en las hojas de la planta o en charcos desde donde se evapora de nuevo a la atmósfera.
   Para una captura, infiltración, almacenamiento y uso óptimos de la humedad del suelo, son importantes la permeabilidad y la capacidad de almacenar la humedad adquirida en la zona radicular y liberarla a las raíces de la planta, lo que se conoce como capacidad de retención de agua del suelo.
   Según los técnicos de todo el mundo, lo importante es almacenar en el perfil de un suelo sano, con buena calidad de materia orgánica, de microbiología benéfica y que no esté saturado de agroquímicos, lo que en Argentina es casi imposible.
   Las actuales condiciones climáticas, que no dan respiro al productor, significan una prueba para comenzar a cuidar el suelo al que se maltrató durante los últimos 20 años con monocultivo, sin rotación y exceso de aplicación de productos químicos.
   Un desafío queda entonces por delante, un compromiso sobretodo para los gobiernos y es recuperar los suelos argentinos. 
 
Primicias Rurales
 

Sequía: comienzan a aparecer carteles de venta de campos

 

   Buenos Aires, 25 marzo (Especial de NA, por Matilde Fierro)– Una recorrida por la zona núcleo productiva sobre la ruta nacional 8 mostró que comienzan a aparecer carteles de venta de campos que en su mayoría son de escasas hectáreas ya que inundaciones y sequía afectaron a pequeños y medianos productores.
   Para Javier Christensen, presidente de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), se trata de un momento de actividad comercial en el sector después de "tantos años" de poco accionar.
   En diálogo con NA, el directivo expresó que se mueve la oferta de campos "viendo que se está desinflando el negocio financiero, la rueda de la bicicleta y el dólar sufrió un poco".
   Respecto de lo que sucede en la región núcleo, considera que "básicamente se va a complicar el arrendamiento, creo que hay un aumento de carteles, porque hay un cambio de percepción de que hay campos que se pueden vender en este momento, que quizá se pensaban vender antes y ahora los dueños tomaron la decisión".
   "En la Cámara hay más movimiento luego de diciembre y enero que son meses tranquilos, febrero comenzó con más actividad inmobiliaria rural", dijo.
   Además señaló: "Somos optimistas de que en el segundo semestre se reactive más aún. Hasta el 2011 la situación era distinta y el Indice de CAiR llegó a 97 puntos máximos de actividad. Hoy son 39 puntos sobre cien, comparado con el pasado cercano está mejor, es un índice de actividad que medimos en la Cámara con muchas variables".
   "El campo es así, pasamos de la inundación a la sequía, esperemos que este año no se repita y que estas lluvias ayuden a la parte forrajera y ganadera que lo necesita", añadió.
   Christensen señaló que los valores de la hectárea top en la zona núcleo son de 15 y 16 mil dólares, pero que "cuesta cerrar a ese valor" y que "las contra ofertas son muy agresivas para campos agrícolas".
   El índice del mes de febrero fue de 39,67 puntos y deja entrever que la actividad inmobiliaria rural demostró una muy buena recuperación respecto a los dos meses inmediatamente anteriores.
   En un año la actividad inmobiliaria rural, según la medición de la Cámara, creció +9.22 por ciento.
   El informe de CAIR precisó que la lenta modificación en el rendimiento de Lebacs y Letes respecto a la inflación y la variación en la cotización del dólar empezó a quitar dinero del circuito financiero.
   Así muchos inversores están en la etapa de "wait and see" (esperar y ver), pues si la inflación demuestra una clara tendencia a mediano o largo plazo hacia la baja y la paridad cambiaria tiende al equilibrio en valores que mejoren la rentabilidad del negocio agropecuario, seguramente redunden en una mejora de la actividad inmobiliaria rural.
   La normalización en el ingreso de nuevos campos a la venta sumado a la percepción de que el segundo semestre podría ser mejor crean la base para qué, en la medida que los valores se ajusten a la demanda, la actividad mantendrá una clara aunque lenta recuperación.
   Todo esto ocurre, mientras la estimación de cosecha de soja ya se ubica por debajo de los 40 millones de toneladas, de acuerdo con la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y será la más baja desde el ciclo agrícola 2008-2009.
   La estimación es ahora de 39,5 millones de toneladas, 27% debajo de la previsión realizada antes del inicio de la campaña en septiembre último que había sido de 54 millones, manifestó un nuevo recálculo y 31% menos que la campaña pasada.
   Hasta hace poco, la Bolsa de Cereales porteña esperaba una cosecha de 42 millones de toneladas para el actual ciclo 2017- 2018.
   En maíz, la proyección retrocedió 2 millones de toneladas la previsión, hasta los 32 millones de toneladas.
   Todo "debido a la expansión de la sequía hacia el norte del país, las bajas temperaturas y la disminución del peso de los granos en el centro y sur que agravan la situación de la soja y del maíz", según el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la entidad.
   Además, la Gerencia de Estudios Económicos de la Bolsa observó una reducción de 3.436 millones de dólares en el Producto Bruto de las cuatro principales cadenas agrícolas (Soja, Maíz, Trigo y Girasol) como consecuencia de la situación de déficit hídrico.
   Esta caída representa el 0,5% del PBI Argentino, por otro lado, se estima una disminución de 3.309 millones de dólares en las exportaciones netas del sector.
   En tanto, de acuerdo con los especialistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Sofía Corina y Blas Rozadilla, los granos gruesos ven caer su oferta y sus precios.
   Las cosechadoras avanzan configurando uno de los peores escenarios productivos de los últimos años, tanto que las aceiteras en Rosario comenzaron a aceptar grano verde de soja hasta 20 puntos de tolerancia de recibo.
 
 
Primicias Rurales