El Campo celebra el recuerdo de la Resolución 125, pero pide soluciones

 Buenos Aires, 11 marzo (Especial de NA, por Matilde Fierro) –

– Una década transcurrió desde que el gobierno de Cristina 
Kirchner anunció a los productores que ponía en marcha la 
Resolución 125 de retenciones con alícuotas móviles para los 
granos.
Fue el domingo 11 de marzo de 2008 y se suceden las 
celebraciones por el final del período, que para los ruralistas 
estuvo signado "por el autoritarismo más fuerte de toda la 
historia argentina hacia el agro".
Así lo manifestaron los principales referentes de ese período 
a NA al hablar los ex presidentes de la Sociedad Rural Argentina 
(SRA), Luciano Miguens; de Federación Agraria Argentina (FAA), 
Eduardo Buzzi y Carlos Garetto de Coninagro. También hizo 
declaraciones el actual senador nacional por Entre Ríos y en esa 
época titular de la FAA de su provincia, Alfredo De Angeli.
Todos fueron protagonistas, con Mario Llambías (que era 
titular de Confederaciones Rurales Argentinas), de esa gesta que 
duró 129 días y cimentó la grieta entre los argentinos con unos 
a favor del kirchnerismo y otros con el apoyo al modelo 
agroexportador.
Paros, piquetes constantes en 200 enclaves de las rutas de la 
Argentina, movilizaciones multitudinarias, misas en las 
concentraciones de productores, jalonaron la lucha por la 
reinvindicación agropecuaria y pusieron al borde 
desabastecimiento a las ciudades.
La resistencia a aceptar esa norma, que ideó el entonces 
ministro de Economía, Martín Lousteau (hoy legislador), y el 
reclamo de que se convirtiera en Ley, finalizó el 17 julio de 
2008.
Luego de debatir los senadores en el Congreso durante 18 
horas, en la madrugada llegó el desenlace cuando el 
vicepresidente Julio Cobos desempató la votación al rechazar el 
proyecto oficial: "Mi voto es no positivo", afirmó.
El 18 julio, el Gobierno nacional derogó la Resolución 125, 
luego de la derrota en la Cámara Alta.
Pero luego comenzaría un plan asfixiante sin diálogo para los 
dirigentes del agro, por parte del oficialismo, con cierre de 
exportaciones agropecuarias y trabas para las ventas externas 
que lograría que se evaporaran 10 millones de cabezas de ganado 
vacuno de los predios rurales argentinos.
Hoy se respiran aires de libertad, mesas de diálogo permiten 
debatir a los dirigentes de los diversos sectores con las 
autoridades en provincias y Nación.
Sin embargo, el campo que ya es reconocido por gran parte de 
la ciudadanía como motor económico del país, no atraviesa una 
buena situación que, sobre todo, afecta a los pequeños y 
medianos productores.
Por este motivo en una reunión de delegados de Federación 
Agraria del Distrito 6 en Casilda (Santa Fe) recientemente 
surgió el pedido de una "movilización" para dirigir las 
protestas hacia los ámbitos de decisión.
El presidente de FAA, Omar Príncipe, realizó un informe de 
situación destacando las ininterrumpidas gestiones realizadas 
ante el gobierno nacional para que lleguen las respuestas a los 
problemas de los pequeños y medianos productores, las 
estructurales y las de coyuntura.
Ante esto, coincidieron los delegados en que, por el 
contrario, medidas inconsultas como la reforma tributaria y la 
apertura de importaciones los agravan, quitándoles 
competitividad a los pequeños productores.
No obstante esto, Príncipe no deja de pertenecer a la Mesa de 
Enlace de entidades agropecuarias que nació el 11 de marzo de 
2008 al calor de la Resolución 125 cuando se unieron FAA, CRA, 
SRA y Coninagro hasta el presente.
Mientras que en estos momentos una feroz sequía, considerada 
por la Sociedad Rural de Rosario como la peor en 75 años, afecta 
a la región centro y núcleo del país y está comenzando a llegar 
a otros territorios que habían sido beneficiados por las 
lluvias.
Por este motivo, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires se vio 
obligada a reducir de nuevo sus estimaciones de producción de la 
soja 2017-2018 y las bajó a 42 millones de toneladas.
Son dos millones menos y una caída interanual de 15,5 
millones de toneladas, ya que la trilla 2016-2017 arrojó 57,5 
millones de toneladas de soja.
La entidad también disminuyó las proyecciones de maíz en tres 
millones de toneladas: de 37 millones redujo a 34 millones en la 
previsión de la actual campaña, es decir cinco millones de 
toneladas menos que las recolectadas en el ciclo previo, siempre 
para grano comercial.
Sin embargo, según destacó el sitio Valor Soja, la mayor 
parte de los gobernadores de la zona pampeana excluyeron 
deliberadamente el problema de la sequía de sus agendas para 
evitar una pronta declaración de la emergencia agropecuaria, que 
en Uruguay ya está vigente desde la semana pasada.
Las autoridades de la provincia de Buenos Aires, la 
jurisdicción más afectada por las restricciones hídricas 
registradas en la zona pampeana argentina, aún no solicitaron la 
emergencia agropecuaria por sequía.
Recién en algún momento del presente mes de marzo se reunirán 
los integrantes de la Comisión de Emergencia y Desastre 
Agropecuario para evaluar el tema. Mientras tanto los problemas 
se agudizan.
 
PRIMIICIAS RURALES
 
NA

El trigo, la gran incógnita

 

   Buenos Aires, 4 marzo (Especial de NA, por Matilde Fierro) — El mercado quiere tentar al productor a sembrar trigo de la campaña 2018-2019 -a partir de abril en el ciclo largo del cultivo- pero la amenaza de que se prolongue el fenómeno La Niña y con ésta la sequía hace temer por el futuro en la decisión de los hombres de campo.
   Por lo tanto es una incógnita saber qué pasará con el trigo, que libre de retenciones en el ciclo pasado 2017-2018 llegó a los 17 millones de toneladas de producción, con una buena exportación.
   Sin embargo, el clima seco y las napas vacías que afectan al 80 por ciento de la región núcleo, según constató la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), no auguran, salvo que las condiciones climáticas cambien, un futuro positivo para el cultivo de invierno.
   Sondeos en empresas comercializadoras arrojan que se ha frenado la compra de insumos para la próxima campaña de granos finos.
   Todos quieren saber qué va a pasar con el déficit hídrico.
   Para los economistas Franco Ramseyer y Emilce Terré de la BCR, en un escenario de menor oferta total y una demanda externa muy sostenida, los precios para la entrega de trigo diferido a cosecha en enero 2019 escalaron a 190 dólares la tonelada "sugiriendo que los compradores están dispuestos a resignar la baja estacional con tal de asegurarse la tenencia del grano".
   En este sentido, una nueva edición de "A Todo Trigo", el congreso que cada dos años organiza la Federación de Acopiadoresm tendrá lugar el 10 y 11 de mayo, en el hotel Sheraton de Mar del Plata.
   Consolidar la creciente tendencia exportadora del trigo argentino, que llega a las 12 millones de toneladas, es uno de los grandes ejes del programa, que contará con reconocidos oradores del exterior.
   La incertidumbre por el futuro del trigo argentino se produce al mismo tiempo que una fuerte sequía azota al mismo cultivo de invierno en Estados Unidos, que podrá vender menos y a un mayor precio.
   Así, según los especialistas de la Bolsa rosarina, nuestro abanico de potenciales destinos de exportación excede por mucho al mercado brasileño, alcanzando regiones tan recónditas como África Subsahariana y el Sudeste Asiático.
   Como prueba de la fortaleza de la demanda externa, las Declaraciones Juradas de Venta al Exterior cerraron febrero a un nivel máximo histórico por encima de las 7 millones de toneladas.
   Además de la importancia de "este trigo ya comprometido y las exportaciones totales estimadas para la campaña, es la más alta en al menos 7 años, con excepción del peculiar año comercial 2012- 2013, sugiriendo que resta relativamente poco trigo de libre disponibilidad".
   De acuerdo con esto, los exportadores llevan comprados a marzo el volumen de trigo más alto registrado, con 8,7 millones de toneladas. Saben que está dudoso el trigo para la próxima cosecha.
   En coincidencia con lo que sucede en la Argentina, el International Grain Council estima que en la campaña 2018-2019 caerán los stocks mundiales de trigo por primera vez en seis años, quebrando la tendencia de acumulación de inventarios a las que se había acostumbrado el mercado en el último lustro.
   De acuerdo con los analistas, el mundo ve menos trigo en el horizonte y la demanda está dispuesta a pagar por torcer esa suerte.
   Un factor que repercute en la próxima siembra de trigo es que por la sequía y menores incentivos fiscales y los mayores costos, se proyecta una caída en la venta de sembradoras.
   Los técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Manfredi (Córdoba) advierten que si en 2019 sigue el efecto "Niña", las reservas ya no existirán y la capacidad de endeudamiento tampoco, por lo tanto hay que estar a la expectativa de la situación climática 2018-2019, porque el efecto en el mercado de maquinaria puede ser "más importante".
   Además por la seca, los productores piden una ley de seguro de riesgo para el campo y así se lo plantearon al ministro de Agroindustria, Luis Etchevehere, en una reunión.
   Empresarios del agro exigen un sistema de seguros más extensivo, con una cobertura que incluya las emergencias catastróficas para todo tipo de cultivos y ganadería y con primas accesibles.
   Hoy la prima de una póliza por granizo es de entre un 2 y 8%, mientras que una multirriesgo superará esos valores. Desde el Gobierno esperan que el sector privado asuma la responsabilidad, dado el achicamiento del Estado que intentan realizar y la eliminación de subsidios.
   Es tal la situación en el agro argentino con una cosecha de soja que se cae también, que el presidente Mauricio Macri abrió un nuevo período de sesiones ordinarias en el Congreso con un mensaje en el que se refirió a la situación económica, pero no hizo ninguna mención al campo como en otras oportunidades. 
 
Primicias Rurales
 

La cosecha gruesa 2017-2018 se cae: ¿Qué pasará con los productores?

 

   Buenos Aires, 25 febrero (Especial de NA, por Matilde Fierro) — La cosecha gruesa 2017-2018 enfrenta la peor sequía en los últimos 75 años según estimó la Sociedad Rural de Rosario, por lo tanto la Bolsa de Cereales porteña rebajó a 47 millones de 50, las estimaciones para la producción de soja que ya se empezará a recolectar a mediados de marzo.
   La pregunta que subyace es qué pasará con los productores, cuál será su futuro financiero, si se considera que algunos ingresan con su endeudamiento en las estadísticas del Banco Provincia que prestó al sector agropecuario de manera récord en 2017.
   El Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro) financió al complejo agroindustrial 63 mil millones de pesos durante el año pasado, un 85% más que en 2016.
   Este volumen representa el 52,7% del total de colocaciones dentro del segmento empresas; seis de cada diez pesos se destinaron a las Pymes; la financiación con la tarjeta Procampo creció un 24 por ciento.
   El problema es que gran parte de los vencimientos se sucederán cuando los productores cosechen con rendimientos menores a los esperados al inicio de la campaña.
   Otro récord de este ciclo agrícola es la cantidad de superficie sembrada de soja de segunda que, es la más perjudicada por la falta de agua y la que históricamente tiene menor rinde.
   Muchos productores se acuerdan de la seca del período 2008 -2009 que venía de una sequía anterior (2007-2008) con una doble Niña.
   En esa oportunidad se esperaban 40 millones de toneladas de soja y se cosecharon sólo alrededor de 32 millones.
   Entre las diferencias con el actual déficit hídrico se encuentra que la campaña arrancó con una napa recargada (las últimas lluvias abundantes fueron en noviembre, luego se cortaron) y hay lugares como la zona de Rosario que tienen un faltante del 85% de precipitaciones.
   "Una agroindustria fuerte y en expansión no sólo fortalece las economías regionales sino que es una fuente genuina de trabajo para todos", indicó el presidente del Bapro, Juan Curutchet.
   El problema climático sume a los protagonistas en la incertidumbre y habrá que ver quién se ocupa de ellos porque tendrán que remontar deudas, pago de impuestos, de insumos, ponerse al día con los costos productivos, prever la campaña de granos finos otoño-invierno que requerirá del trigo para remontar la situación. Para colmo se prevé un ciclo seco otra vez.
   La situación es tal que, de acuerdo con el análisis de Franco Ramseyer y Emilce Terré, después de cuatro años consecutivos con stocks finales de soja en Argentina en torno o por encima de los 10 millones de toneladas, la brutal sequía recortará los inventarios al menos a la mitad.
   Los economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), consignaron que "el mercado se hizo eco del cambio de tendencia y la Pizarra Rosario quebró los 6.000 pesos la tonelada" en el recinto.
   Ya desde diciembre, señalaron, lluvias por debajo de lo normal han forzado dejar fuera de los planteos 800.000 hectáreas, respecto de las intenciones iniciales del sector productivo.
   Así, de 18,8 millones de hectáreas de soja que planeaban implantarse, sólo se lograron cubrir 18 millones en todo el país.
   La situación hídrica no se normalizó a lo largo de los dos meses siguientes, con lo que a la menor superficie sembrada se le suma el abandono de 700.000 hectáreas que no cumplen las condiciones mínimas para su cosecha.
   Los suelos ya no tienen la capacidad de hace 30 años de almacenar, retener y entregar el agua a los cultivos como corresponde.
   Con ello, apenas 17,3 millones de hectáreas de soja, por ahora, serán efectivamente cosechadas en Argentina, la superficie más baja en casi una década, dijeron.
   Por su parte, la Mesa de Enlace de entidades agropecuarias que integran los presidentes de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Federación Agraria (FAA), Sociedad Rural Argentina (SRA) y la cooperativista Coninagro se reunieron y analizaron la crítica situación de los productores argentinos.
   Coincidieron en pedir una entrevista para tratar el tema con el ministro de Agroindustria, Luis Etchevehere, a quien el ex presidente de la SRA, Hugo Biolcati acusó en la semana de no tener una "mirada cercana a la producción", más abocado en abrir mercados externos.
   Sin embargo la caída de la superficie sembrada y de rendimientos de soja y maíz afectará la balanza comercial y la hará más negativa, ya signada por el aumento de las importaciones, sobre las exportaciones.
   En los primeros once meses de 2017, el complejo sojero (poroto, harina, aceite de soja y biodiésel) generó divisas por 15.737 millones de dólares, una cifra equivalente al 29,2% del total de las ventas externas de productos del período.
   Si se suma el complejo cerealero (maíz, trigo, harina, cebada, malta y arroz), esa proporción crece hasta el 41,5% del total de las exportaciones del país, según Valor Soja. .
   Lo cierto es que, como siempre, los productores chicos y medianos, vendieron su cosecha anterior de soja, en el mejor de los casos a 4000-4200 pesos la tonelada hace algunos meses y no pueden lucrar con la cotización de 6.000 pesos de estos días.  
 
Primicias Rurales
 

La sequía golpea con fuerza a 13 millones de hectáreas de cultivos en el país

   Buenos Aires, 18 febrero (Especial de NA, por Matilde Fierro) – – La sequía no da tregua a los cultivos, especialmente en la región pampeana del país, y logró someter a 13 millones de hectáreas de soja, maíz y girasol que están en una condición de cultivo de regular a mala.
   De rindes se habla en el centro-norte de la provincia de Santa Fe, donde, según el último reporte SEA de la Bolsa de Comercio santafesina y el Ministerio de la Producción provincial, los rendimientos del maíz sufrirán una pérdida de 16 a 18 % en esa región.
   En el país, para el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, a pesar de las lluvias, el 58% del maíz, 56% de soja y 45% de girasol están entre regular y mala situación.
   Los productores golpeados por la sequía están preocupados porque de acuerdo con un trabajo del sitio Valor Soja "terminarán pagando elevadas retenciones en dólares, aún si logran cosechar 1.500 kilos por hectárea, ya que (en ese caso) tributarán más de 110 dólares".
   En la zona pampeana, una de la más afectadas, los productores agrícolas que este año registrarán quebrantos a causa de la sequía deberán abonar, de todas maneras, un elevado monto en concepto de derechos de exportación.
   Con un precio esperado a cosecha de 278 u$s la tonelada (uno de los cierres del contrato Soja Rosario Mayo 2018 del Mercado a Término de Buenos Aires, MATba), los productores que logren obtener un rinde promedio final de 3.000 kilos por hectárea de soja de primera pagarán 229 dólares la hectárea.
   Eso será a pesar de no llegar a cubrir –con el ingreso total generado– el costo total del cultivo, incluyendo el arrendamiento o costo de oportunidad de la tierra.
   El rinde de indiferencia (el rendimiento que hay que obtener para cubrir los costos totales del cultivo por unidad de superficie) de la soja de primera en la zona norte de Buenos Aires –una de las atravesadas por la seca– se encuentra actualmente en torno a los 3200 kilos por hectárea.
   En tanto, el año pasado, el rinde promedio de soja de primera más de segunda fue de 3640 kilos por hectárea: este año, el resultado será mucho menor en gran parte de los cultivos sojeros.
   Por otra parte, la sequía en nuestro país sigue siendo el principal factor que moviliza los precios. Esta semana, tanto en el mercado local como en Chicago, la oleaginosa continuó por su sendero alcista.
   La harina de soja, de la cual Argentina domina el mercado internacional, lidera las subas en el complejo sojero y en lo que va del año su cotización aumentó US$ 65 la tonelada en Chicago.
   Mientras que la soja en el mercado local de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) ​llegó a 6000 pesos la tonelada, analizaron los economistas de la entidad, Blas Rozadilla y Emilce Terré.
   Con respecto a la evaluación del PAS, el estrés hídrico afecta en mayor medida a lotes de soja que se encuentran entre diferenciación de vainas y comienzo de llenado de grano, mientras que lotes de maíz tardío aún no comenzaron a transitar el período crítico de definición de rendimiento.
   En definitiva, luego de una semana con precipitaciones heterogéneas, la soja continúa transitando etapas críticas frente a una condición de cultivo regular.
   La proyección de producción de la Bolsa porteña se mantiene en 50 millones de toneladas para la campaña en curso de soja, un 13 % inferior al ciclo 2016-2017.
   Por otra parte, los pronósticos climáticos no son alentadores.
  José Luis Aiello, especialista en agro-clima, que asesora a la Bolsa rosarina, aseguró que febrero seguirá siendo esquivo a las lluvias de envergadura.
   Así lo consignó la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR que indicó que en el momento definitorio de la soja, en estos últimos siete días, la provincia de Buenos Aires recibió lluvias superiores a los 30 mm sólo en el 17% de su territorio. En la región núcleo cubrió un escaso 12% de su área.
   Por la sequía, la producción de la región núcleo (sur de Córdoba, parte de Santa Fe y norte bonaerense) caería en casi cuatro millones de toneladas de soja con relación al año pasado.
   Cercada por la falta de agua, la producción de la oleaginosa sería de 16,8 millones de toneladas, contra los 20,6 del ciclo anterior.
   La soja de primera se perfila con rindes de 3300 kilos por hectárea, muy lejos de los 4000 que definía en 2017.
   Mientras que la expectativa en la soja de segunda se desmorona, podría quedar con únicamente 2000 kilos por hectárea. 
 
Primicias Rurales
NA

Camioneros autoconvocados, un conflicto impensado

   Buenos Aires, 11 octubre (Especial de NA, por Matilde Fierro) – – El paro de camioneros autoconvocados que transportan granos empezó el 20 de enero y fue impensado, pero la cuerda se tensó hasta que principalmente en cinco provincias los transportistas reaccionaron porque quieren que acopiadores y cooperativas les paguen la tarifa pactada de los viajes, sin descuentos.
   Debido a los altos costas y las pérdidas que registran, los trabajadores del sector reclaman en Buenos Aires, Santa Fe, Chaco, Córdoba y Santiago del Estero, principalmente, que haya una tarifa única, que se fije por ley y que el organismo de contralor sea la Administración Federal de Ingresos Públicos, AFIP.
   En búsqueda de esta promesa, golpearon las puertas del Ministerio de Transporte que conduce Guillermo Dietrich y se fueron con otra propuesta, la de una reunión el 23 de febrero, pero si no llegan a un acuerdo, endurecerán la medida de fuerza.
   Si bien el Gobierno les pidió que negociaran sin estar en paro, un sondeo que efectuó NA arrojó que los camioneros se resisten a salir a las rutas porque todavía hay "exaltados que pueden atentar contra la vida de los conductores".
   Así lo dijo a NA, Juan Balul, jefe del Centro de Camioneros de la localidad bonaerense de Manuel Ocampo, ubicada a 110 kilómetros de Rosario y a 19 de Pergamino. Por este motivo, "el paro continúa", indicó.
   "Tengo todos los camiones parados y recién fui al corte que hay en la ruta y me dijeron que habían agredido a un camión que intentó pasar con la carga porque hay una avícola que se está quedando sin alimento para los pollos", explicó Balul a Noticias Argentinas.
   El principal pedido es que "la tarifa sea fija y que se respete, porque establecen una y las cooperativas y los acopiadores no la pagan a los camioneros a pesar de que el productor les abona lo que corresponde por el traslado", indicó el transportista.
   En tanto, Sergio Pozzo, camionero de Humboldt, en el centro de Santa Fe a 61 km de la capital provincial, también ratificó a NA que siguen "sin mover los camiones".
   "Ahora estoy en mi casa, estuvimos nueve días en la ruta y me cansé, pero algo hay que hacer para que nos escuchen. No respetan la tarifa. Bajan el 15% o más. Si no ponen un organismo de control, es un viva la pepa", señaló.
   El grupo de Transportistas de Granos Autoconvocados (TGA) está organizado, en principio, con dos camioneros representantes por provincia, pero en rigor se mueven de a 30 y según trascendió si no llegan a un acuerdo con el Gobierno, la protesta será más virulenta todavía.
   En plenas negociaciones y el compromiso de la TGA de cesar con el paro, la Gendarmería detuvo a 12 camioneros acusados de "utilizar métodos extorsivos y de arrojar una gran cantidad de cereales desde los camiones en la localidad bonaerense de Carlos Casares, en la intersección de las rutas 5 y 50", precisó el Ministerio de Seguridad.
   Hasta el momento se han registrado quema de camiones, apertura de boquillas para que caiga el grano, cortes de rutas, la baja del ingreso de vehículos de carga a los puertos rosarinos en un 70 por ciento, en el lapso de tres días seguidos, y al no completarse los barcos, las pérdidas son en millones de dólares.
   Las entidades que representan a los productores, cooperativas y agroexportadores entre otros repudiaron la medida de fuerza y reclamaron la intervención del Estado y la Justicia, a través de comunicados.
   En diálogo con NA, el presidente de la Cámara de Puertos Privados Comerciales, Luis Zubizarreta, de una entidad que agrupa al 85% de los existentes en el país, dijo que "este conflicto está realizado por un grupo minúsculo de personas que no tiene representatividad".
   "Rechazamos que puedan extorsionar a toda la sociedad. Debe actuar la Justicia y el Estado para que este esquema distorsivo cese, las fábricas se quedan sin materia prima (soja, girasol, maíz), los barcos no pueden ser cargados, es malo para el país", indicó el dirigente.
   El jueves tuvo lugar una Mesa de Trabajo en el Ministerio de Transporte donde autoridades nacionales, representantes del agro y transportistas consensuaron una actualización del 12% de la tarifa de referencia reglamentaria, pero no alcanzó para los camioneros rebeldes.
   En la negociación participativa de la tarifa de referencia participaron funcionarios de la Subsecretaría de Transporte Automotor y del Ministerio de Agroindustria, además de dirigentes de la Federación de Transportadores Argentinos (Fetra), Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (Catac), Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), FAA, SRA, Coninagro, CRA y Federación de Centros de Acopiadores de Cereales.
   Pero al ser autoconvocados es muy difícil ponerse de acuerdo aún cuando tal vez al correr de las horas depongan las armas y vuelvan a transportar los vitales granos.
   El recinto de la Bolsa de Comercio de Rosario, donde se negocian los granos, se vio afectado en la comercialización por el problema, porque si bien hay demanda nadie sabe si el conflicto logístico permitirá llegar la mercadería a fábrica o planta portuaria, entonces se resienten las transacciones.
   La producción ovícola está en dificultades también, hay riesgos sanitarios y de abastecimiento mientras que Andrés Alcaraz, vocero de Ciara-CEC, aceiteros y exportadores de cereales expresó que había 65 barcos demorados. 
 
Primicias Rurales

Alerta: la soja argentina en peligro por déficit hídrico

 

   Buenos Aires, 4 febrero (Especial de NA, por Matilde Fierro) — Los cultivos de soja argentinos, en especial en la región núcleo productiva, se encuentran en peligro por el marcado déficit hídrico y la Bolsa de Cereales porteña ya redujo las previsiones de producción en tres millones de toneladas de 54 a 51 millones para la actual campaña 2017-2018.
   Una recorrida a lo largo de 200 kilómetros de la Ruta Nacional 8 que, atravesó ejidos rurales de localidades bonaerenses como San Antonio de Areco, Capitán Sarmiento, Arrecifes y Pergamino, permitió comprobar a NA que muchas plantas de soja se encuentran en punto de marchitez permanente.
   Eso significa que aunque llegue la ansiada lluvia, ya no se recuperarán, también se vio que la soja de segunda se está secando.
   Otra particularidad de este contexto de sequía que pudo verificarse es el avance de malezas, porque los productores no aplican herbicidas para combatirlas dado que no existe humedad suficiente para que sean efectivos. Lo mismo sucede con los fertilizantes e insecticidas.
   La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en su último Informe Semanal Zona Núcleo, dijo que es "tiempo crítico para la soja, la falta de agua pone en jaque el 65% de la región".
   Se trata de un área que comprende parte de Santa Fe, de Córdoba y el norte de la provincia de Buenos Aires.
   "La oleaginosa de primera está muy desmejorada en su momento de definición. Subió a un 20% la condición regular y el 45% bueno está muy próximo a descender si no recibe el auxilio urgente de las lluvias", sostuvo GEA.
   En tanto, el especialista en agro-clima, José Luis Aiello prevé que recién las precipitaciones para la región llegarán en la segunda quincena de febrero. Será tarde para muchos cultivos de soja.
   Ocurre que en el momento más crítico de la soja se ha instalado un importante centro de alta presión en el centro-este del país, por lo que habrá escasez de precipitaciones en toda la porción central del país, y en particular sobre la región GEA: Además, las marcas térmicas treparán por encima de los niveles normales.
   Los núcleos de tormentas siguen instalados en el norte del país.
   La soja de primera en sólo el 35% de la región núcleo está entre muy buena y excelentes condiciones. Los mejores cuadros en general se corresponden con la zona más privilegiada, la del centro sur de Santa Fe y una parte del oeste cordobés.
   Allí, las lluvias fueron más frecuentes, modestas o escasas, pero semana tras semana estuvieron presentes.
   En el resto de la región, ya sin agua desde hace tiempo y en condiciones muy exigentes, se comenzó a notar mucho la sequía, aseguran los técnicos de GEA.
   El marchitamiento, las pérdidas de vainas, flores y hojas han recrudecido y el 45% de la soja si bien está en condiciones buenas, se ha desmejorado de forma importante.
   Los ingenieros agrónomos que están en las zonas más afectadas de Buenos Aires, ante este panorama, alertan que si en los próximos 15 días no llueve, los rendimientos podrían caer a los niveles de las campañas del 2008-2009 y 2011-2012, que en los mínimos no llegaron ni a los dos mil kilos por hectárea.
   Por su parte, el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa porteña consideró que "gran parte del área implantada" con soja "transita etapas críticas para la generación de rendimiento, sufriendo condiciones adversas en diferentes sectores del país".
   Los especialistas señalaron que el 34,6 % de los lotes de soja se encuentra con una condición del cultivo de regular-mala y un 53 % con una condición hídrica de regular a sequía; mientras que el 31,5 % de los cuadros ya transita etapas de definición de rendimiento (R3-R6).
   "Las perspectivas climáticas a corto plazo no prevén alivio efectivo en zonas comprometidas por estrés hídrico y es por ello que la proyección de producción para la campaña en curso se reduce a 51 millones de toneladas, una caída de -5,5 % en relación a la proyección publicada a finales de septiembre del 2017 de 54 millones de toneladas", afirmaron.
   La sequía y su relación con la soja colocó al Mercado Internacional de Chicago en situación de volatilidad lo que se traslada al ámbito local.
   Así, en el recinto de la Bolsa rosarina la cotización de la oleaginosa ya trepó hasta alcanzar los 5.600 pesos en una jornada ante la amenaza de escasez de soja en el presente ciclo. 
 
Primicias Rurales
NA