Sep 21, 2017 | Columnas
Buenos Aires, 17 septiembre (Especial de NA, por Matilde Fierro) — Las inundaciones y anegamientos, en especial en la provincia de Buenos Aires y La Pampa, están en el foco de atención del sector agroindustrial, mientras que, luego de las últimas precipitaciones, se calcula que entre nueve y 10 millones de hectáreas quedaron comprometidas.
Así se encuentra en riesgo entre el 30 y 40 por ciento de la nueva campaña 2017-2018 de granos gruesos, según analistas y consultores, en tanto por los pronósticos meteorológicos húmedos el maíz tardío sería la estrella del ciclo a sembrarse después del 20 de noviembre si el tiempo acompaña.
Para el economista de la Fundación Mediterránea, Juan Manuel Garzón, "el clima pone en jaque al sector agropecuario" ya que "los efectos negativos son múltiples: mayores costos de producción, almacenaje y comercialización de granos, menor área sembrada y a cosechar en cultivos de invierno, más costos, caída en la producción de ganadería de carne y leche".
A esto se suma la imposibilidad de decidir la mejor fecha de siembra de los cultivos de verano (maíz, soja), con riesgo alto de no poder implantarlos en caso que las condiciones no mejoren.
Por su parte a nivel internacional, según el especialista, China ayuda a evitar caídas de precios, sus importaciones de soja crecen 17% en los primeros 8 meses del año y apunta a un volumen de 93 millones de toneladas en el ciclo comercial 2016- 2017 (período octubre/septiembre), 11% más que el ciclo previo.
Así, los mercados de futuros parecen encontrar fundamentos que actúan como piso y muestran valores estables o levemente superiores para los meses que siguen y para la época de la próxima cosecha de la Argentina.
Durante todo el invierno, ciclos intensos de lluvias castigaron buena parte de la región pampeana, afectaron amplias zonas de producción y además de Buenos Aires y La Pampa, también a Entre Ríos.
El Ministerio de Agroindustria contabilizó sus últimas estimaciones de la emergencia agropecuaria al 20 de agosto y estimaba que el 80% de 5,6 millones de hectáreas correspondían a zonas con predominio de la actividad ganadera, mientras que el 20% restante a agrícolas.
Sin embargo la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) indica que serían entre 9 y 10 millones las hectáreas con algún tipo de problema vinculado al exceso de lluvias: saturación, anegamiento, ausencia de condiciones para la siembra porque no se puede entrar a los campos que son lagunas o las napas están muy altas y no drenan.
Si bien la falta de caminos y el exceso de humedad impide el acceso de los productores a los lotes para cuantificar el área afectada, las pérdidas de trigo tentativas alcanzarían las 150.000 hectáreas para la campaña 2017-2018, concentradas principalmente en las regiones centro, oeste, sudoeste, sudeste de Buenos Aires y Cuenca del Salado; y en el sur y norte de La Pampa.
Así lo consignó el último Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales porteña: "Teniendo en cuenta las 150.000 hectáreas que quedaron fuera de la proyección inicial de siembra (5,5 millones de hectáreas), la presente campaña registraría una merma total del área triguera por 300.000 hectáreas", indicaron.
los especialistas.
El 45% de las 5.350.000 hectáreas incorporadas presenta una condición de humedad excesiva que no sólo afecta el crecimiento y desarrollo del cultivo, sino que también imposibilita la realización de labores de fertilización y control sanitario.
Los daños en cebada se concentran en mayor medida en el centro, sudoeste, sudeste de Buenos Aires y sur de La Pampa, regiones que nuclean el 79 % de este cultivo implantado a nivel nacional.
El clima también genera mayores costos de almacenaje y comercialización de la producción agrícola del ciclo 2016-2017, ya cosechado, por imposibilidad de traslado de los granos o deterioro en su condición, manifestó Garzón.
Los últimos números de la Bolsa de Comercio de Rosario prevén que quedaron sin sembrar unas 150 mil hectáreas de trigo en el sudeste de Buenos Aires y que hay unas 100 mil hectáreas sembradas con el cereal que probablemente no se cosechen.
Además proliferan en los trigos sembrados las enfermedades como los distintos tipos de roya que son hongos lo que implica aumento de costos de producción para combatirlas.
En la alimentación animal hay pasturas deterioradas, no sembradas, perdidas, rollos afectados, a lo que se suma que es época de parición con lo que hay mortandad de terneros.
La cuenca del Río Salado, una de las zonas más afectadas, es muy relevante para la ganadería argentina, nuclea una gran proporción del rodeo de cría, del que salen los terneros y terneras que abastecen luego a toda la cadena.
En este sentido, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luis Miguel Etchevehere atribuyó la responsabilidad al "Gobierno anterior" de no haber realizado las obras de infraestructura necesarias para evitar las inundaciones.
Ahora habrá que esperar que bajen las aguas para que ingresen las maquinarias y desde la otra vereda, Federación Agraria Argentina reclama a la administración macrista y a los gobiernos provinciales y municipales atender la "gravísima" situación de los pequeños y medianos productores.
Garzón dio una referencia para dimensionar los costos, "al menos aquellos vinculados a la agricultura": cada hectárea de trigo que no pudo ser sembrada le cuesta, por impacto directo a la economía argentina aproximadamente 300 dólares, entonces hay que multiplicar.
Primicias Rurales
NA
Sep 15, 2017 | Columnas
Buenos Aires, 10 septiembre (Especial de NA, por Matilde Fierro) — El mercado inmobiliario rural en la Argentina comenzó su reactivación con ofertas acumuladas durante cuatro años, que se volcaron de repente en la Zona Núcleo y en la Pampa Húmeda, en general. .
En realidad son "decisiones ya tomadas en la época del cepo y que como no podían manejar los dólares, se postergaron y hoy todas juntas vinieron a la venta".
Así lo indicó en diálogo con NA, Mariano Maurette, presidente de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), en la jornada de actualización sobre el sector realizada este viernes.
"El mercado está muy ofrecido, está levemente reactivado a valores bajos, prudentes, estables y creemos que esto va a seguir así", manifestó el dirigente.
Las áreas más buscadas siguen siendo las mejores zonas agrícolas, donde los valores están firmes entre 15 y 16 mil dólares la hectárea, como ocurre en la Zona Núcleo.
Según Maurette, hoy se "están manejando valores de hasta un 20 a 25 por ciento por debajo de lo que se pide. Se está cerrando en algunos casos más barato".
"Hubo un intento de subir los precios (de la tierra) cuando arranca el Gobierno de Mauricio Macri, pero al hacerlo, la demanda no avaló esto", dijo.
Respecto del financiamiento, éste es extra bancario y corre por parte del propietario que, en muchos casos, deja que haya un saldo a abonar en tres años contra una hipoteca a su favor.
A pesar de estar en un año electoral, las PASO aliviaron en parte la incertidumbre y si "a octubre se mantiene el rumbo por parte del Gobierno y tiene un buen resultado", el mercado inmobiliario rural "se va a reactivar del todo", declaró Maurette.
Ratificó que la "oferta es alta, está en aumento permanente desde hace un año largo y bueno cuando la demanda se decida, tendrá mucho para elegir".
Un factor que perjudicó durante el primer semestre del año el desenvolvimiento de la actividad fue el mercado financiero con sus altas rentas, medida en dólares estadounidenses, "demasiado tentador para distraer a los inversores en una actividad cuya renta es baja, su liquidez es relativa a baja y su riesgo está siempre presente", sostuvo un informe de CAIR.
En tanto los inversores rurales se frenan ante la escasa rentabilidad agrícola, en aquellas zonas alejadas de puertos, dependiente de una infraestructura insuficiente, como es el caso de la línea Belgrano Cargas del cual se han recuperado 150 kilómetros de vías de un total cercano a los 1.300 km.
Esos son factores, al igual de que no se avizore un proceso de mayor aprovechamiento del sistema hidrovía, que contribuyen a no despertar el interés de invertir en el campo al que hay que hacer producir en la agricultura o la ganadería.
La situación climática tampoco ayuda: "Lamentablemente en las zonas inundadas no se puede vender, ni alquilar, ni producir nada".
En tanto, la reactivación es en "la Pampa Húmeda, provincia de Buenos Aires, sur de Entre Ríos y Santa Fe, sudeste de Córdoba, noreste de La Pampa, aunque dentro de ese círculo, hay zonas con problemas de agua", precisó Maurette.
Mientras que en lo referente a los arrendamientos, la Cámara manifiesta que la búsqueda de campos agrícolas, en aquellas zonas que no han sido afectadas por las inclemencias climáticas, es firme y los valores tienden a mantenerse o con una tendencia a moderadas alzas en las áreas que han tenido rindes excepcionales.
Respecto del incremento de la actividad en el sector, hay mayor cantidad de consultas, de visitas a los campos con potenciales clientes, una mayor incorporación de ofertas en las carteras de los operadores inmobiliarios rurales.
La denominada Ley de Tierras "es un obstáculo para el agro, no permite que un fondo de inversión grande venga a invertir 200 millones de dólares en los campos, por ejemplo", enfatizó el presidente de la Cámara.
Al respecto expresó: "La Constitución dice que si vos venís del país que sea, comprás, tomás mano de obra argentina, podés invertir, y sucede que por la ley (26.737) un extranjero no puede comprar más de mil hectáreas".
"El mercado inmobiliario rural argentino subsiste porque hay mucha plata nacional y todo lo que fue el blanqueo se va a ir volcando a tierras, todavía no lo vemos, pero va a ir llegando", manifestó a Noticias Argentinas, Maurette con el ánimo renovado.
La Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales fue constituida en 2011, con el objetivo de ser la asociación de operadores inmobiliarios más importante del país y en la actualidad agrupa a 180 socios, con un 65% del interior.
Creó el índice INCAIR que mide el nivel de actividad del sector y es un termómetro de las operaciones en los campos del país.
Primicias Rurales
NA
Sep 8, 2017 | Columnas
Buenos Aires, 3 septiembre (Especial de NA, por Matilde Fierro) — La Argentina se encuentra más cerca de lograr que China habilite el ingreso de carne con hueso enfriada, mientras que hasta el momento sólo recibe el producto congelado sin hueso, principalmente cortes como el brazuelo y el garrón.
Ocurre que la comitiva público-privada de la Argentina que estuvo en China los últimos días llevó a cabo reuniones estratégicas en Beijing que acelerarán la ampliación de los protocolos sanitarios.
Encabezada por la secretaria de Mercados Agroindustriales, Marisa Bircher, quien también estuvo acompañada por el presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, Ulises Forte, la delegación, entre otros trámites, mantuvo una muy auspiciosa reunión con el viceministro LI Yuanping del organismo sanitario chino AQSIQ.
En ese contexto y con los equipos completos del AQSIQ, se decidió acelerar los procesos para la apertura de mercados de los productos bajo negociación.
Acordaron trabajar intensamente para concluir a la brevedad los protocolos para el acceso de carne vacuna enfriada y carne con hueso, algo muy demandado por la industria frigorífica argentina y como dijo esta semana, Mario Ravettino, presidente del consorcio exportador de carne argentina ABC, los argentinos deberán trabajar con celeridad para responder los formularios cuando lleguen.
"Los propios importadores están muy entusiasmados con la ampliación del protocolo sanitario, que seguramente aumentará significativamente nuestras exportaciones hacia este mercado estratégico", aseguró Forte después del encuentro.
Además hubo acuerdo en acelerar la visita para la inspección de nuevas plantas para carne vacuna y, a pedido de nuestro país, la contraparte china acordó revisar los procedimientos para la aprobación de nuevos establecimientos para carne vacuna y que no se demoren las acciones con múltiples inspecciones por parte de funcionarios chinos.
Además de Bircher y Forte, la comitiva argentina estuvo integrada por el embajador argentino, Diego Guelar, el presidente del Senasa, Jorge Dillon, la directora de Cooperación y Negociaciones Bilaterales, Gabriela Catalani, y el gerente General del IPCVA, Carlos Vuegen, entre otros.
Forte y Vuegen también mantuvieron reuniones con autoridades de la China Chamber of Commerce of Import and Export of Foodstuffs, Native Produce and Animal By-Products (Cámara China de Comercio de Importación y Exportación de Productos Alimenticios, Productos Nativos y Subproductos Animales), entidad con la que el Instituto firmó en 2014 un convenio de colaboración.
"Son muy buenas noticias para la cadena, lo que nos lleva a redoblar los esfuerzos en el trabajo de promoción y posicionamiento en este mercado", dijo Forte.
Recomendó ir por más y lograr el reconocimiento de calidad que tiene la carne argentina en el resto del mundo, porque en China hay países como Australia que "nos llevan décadas de ventaja".
El 31 de agosto, la Embajada Argentina, el IPCVA y Wines of Argentina (WOFA) organizaron conjuntamente la noche de la "Carne y Vino Argentino", acontecimiento que congregó a empresarios de restaurantes, hoteles y cadenas de Beijing, convocados por el embajador Diego Guelar.
Mientras que el IPCVA participó nuevamente en una de las ferias de alimentación más importantes de China, la Anufood Beijing, que tuvo lugar entre el 30 de agosto y el 1° de septiembre.
"Las buenas noticias corren rápido y ya todos están preguntando por carne enfriada y con hueso", aseguró desde allí Forte.
Como ya es habitual, el Pabellón Argentine Beef, con sector de degustación de carne argentina a la parrilla, recibió la visita de numerosos importadores orientales que toman con naturalidad la presencia recurrente del IPCVA (con empresas exportadoras argentinas) a medida que el negocio crece año tras año.
De hecho, en la actualidad China representa el mayor mercado de volumen de Argentina y exportó en el mes de julio 9.200 toneladas por un valor de 37,9 millones de dólares, con un sólo protocolo habilitado.
De acuerdo con los organizadores de Anufood, la ciudad de Beijing es un centro de distribución internacional de alimentos que cubre el 46% de todas las importaciones de China.
Para esta cuarta edición de la muestra, Anufood China amplió su audiencia desarrollando asociaciones específicas en Asia del Norte con el objetivo de incorporar delegaciones de compradores de Japón, Corea del Sur y Rusia.
Durante julio de este año, las exportaciones de carnes bovinas sumaron 18 mil toneladas peso producto, equivalentes a más de 27 mil toneladas peso res, un 8% superior al mes precedente.
El aumento registrado se ha concentrado en el rubro de las carnes congeladas y dentro de éstas ha sido fundamental China que representó prácticamente la mitad del volumen exportado durante el mes, crecimiento que fue acompañado por Israel.
En sentido inverso, se registró una reducción en los embarques de carnes enfriadas, dado que no se sostuvo el nivel alcanzado por Chile, que en el mes anterior tocó el punto máximo de los últimos tres años; su caída compensó holgadamente el ligero aumento de la Unión Europea respecto del mes precedente, informó el consorcio ABC.
Ravettino, señaló que que "si bien la Unión Europea es el principal destino en valor de nuestro país, China encabeza el ranking a nivel individual, superando a Alemania que tradicionalmente ocupó ese lugar".
Primicias Rurales
NA
Ago 31, 2017 | Columnas
Buenos Aires, 27 agosto (Especial de NA, por Matilde Fierro) — El consumo de vino en la Argentina viene en caída desde hace una década ya que tuvo una fuerte contracción al pasar de 29,2 litros por habitante por año en 2007 a los 18,6 litros per capita en 2017.
Los cálculos surgieron del estudio de vitivinicultura realizado por el Departamento de Economía de la entidad cooperativista Coninagro.
En tanto, los especialistas determinaron que el consumo de vino acumulado de enero a junio de 2017 es cuatro por ciento menor que en el mismo período del año pasado. .
Sin embargo, el sector continúa adelante pese a distintas vicisitudes, como que para 2017, se estima que la elaboración de vino sea 13% menor que el promedio de las últimas cinco campañas y en el caso del mosto (jugo de uva), la reducción sería del 42%.
La evolución del precio promedio, en dólares, de los productos vitivinícolas continúa experimentando mejoras, principalmente desde el mes de julio de 2016.
En la última cosecha a principios de año, el valor del vino tinto se duplicó, mientras que el blanco incrementó 58 por ciento.
Los precios a julio indican que el vino tinto presenta una tendencia ascendente, pasando de 0,35 U$S el litro en 2015 a 0,66 U$S el litro en 2017. .
Por el contrario, el vino blanco experimentó una recaída de 2015 a 2016, para luego recuperarse de 2016 a 2017; de punta a punta pasó de 0,29 a 0,41 dólares el litro. .
Las exportaciones argentinas de vino mantienen la tendencia cíclica: se comercializa mayores volúmenes en los segundos semestres del año, de acuerdo con el informe de Coninagro.
En los primeros seis meses de 2017, el volumen exportado de vino es 15% menor que en el mismo período del año pasado, mientras que en valor es sólo 2% abajo.
El volumen exportado de mosto en el primer semestre de 2017 es 49% menor que en el primer semestre de 2016 y presentó una contracción similar en valor (-43%).
Los productores hoy están terminando de podar y recién cobrarán el vino en el próximo otoño, pero reina un buen clima por la suba de precios. .
Otro de los temas que les trae algo de alivio es que se refuerza la lucha contra la Lobesia botrana, plaga conocida como polilla de la vid, ya que desde el 21 de octubre se realizarán controles en las áreas de cuarentena.
Con los nuevos aires, el productor vitivinícola está pensando en realizar inversiones en adquisición y renovación de maquinarias y para fin de año, los focos estarán apuntados a acceder a préstamos para cosecha.
Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el área destinada al cultivo de la vid es de 224 mil hectáreas en el país, aunque puede ser más, ubicadas principalmente en la provincia de Mendoza (71%) y San Juan (21%). .
Otras provincias con menor participación son La Rioja, Catamarca, Salta, Neuquén y Río Negro, pero hoy se produce vino inclusive en La Pampa.
La producción de uva en la Argentina es de 2,6 millones de toneladas en promedio durante los últimos 10 años y en la actualidad, el volumen producido es 18% menor, de dos millones de toneladas.
En el país, en 2016 existían 24.700 viñedos, lo que implica que desaparecieron 1.431 respecto de los que había en 2006, y es una pérdida seria porque una inversión en esta actividad recién comienza a dar sus frutos a los cuatro años.
Desde que inicia el crecimiento de la planta hasta que los tallos adquieran el formato adecuado se necesitan cuatro años y a partir de ese momento comienza a desarrollarse la productividad, aumentado el rendimiento año a año, y luego el cultivo alcanza la etapa de plenitud productiva.
El margen bruto (MB) vitivinícola refleja teóricamente la diferencia entre el ingreso bruto recibido por hectárea menos su gasto de producción. .
Un productor mediano de la provincia de Mendoza que produce 15.000 kilos de uva por hectárea para varietal tinto (apuntando a calidad), tiene un costo productivo cercano a 4.500 dólares por hectárea y obtiene un MB aproximado a 2.200 U$S la hectárea.
Los productores vitivinícolas para producir una hectárea de uva requieren un capital de trabajo que es intensivo, equivalente a 6 hectáreas de maíz o 9 hectáreas de soja y sino a retener vacas en la zona núcleo. .
El 98 por ciento de la producción de uva se destina mayormente, a la industrialización y el restante porcentaje va al consumo en fresco y pasas.
En los últimos 10 años, de la uva industrializada se utiliza 73% para la producción de vino y 27% para mosto. .
Del vino producido, la mayor participación es el tinto con el 63%, seguido del blanco (34%) y por último el rosado (3%). .
Una tendencia marcada de preferencias y demandas es que el 21% de la superficie plantada con uvas corresponde a la variedad Malbec. .
La producción de vino en promedio, de 2010 a 2017, es de 1,3 mil millones de litros anuales, mientras que la de mosto es de 475 millones de litros anuales, evaluó Coninagro, mientras que para hacer un litro de vino se necesitan 1,4 kilogramos de uva, en general.
Por su parte, el principal costo productivo en cultivos de vid es la mano de obra ya que la producción de uvas demanda un cuidado exhaustivo. .
Anualmente, se realizan 10 tipos de tareas distintas y en muchos casos se reiteran las labores; desde el inicio de la campaña hasta la vendimia (cosecha), se efectúan: riegos, labranzas, manejos de plagas, podas y ataduras, fertilizaciones, desbrotes, deshojes y raleos, destacó el estudio.
Primicias Rurales
Ago 23, 2017 | Columnas
Buenos Aires, 20 agosto (Especial de NA, por Matilde Fierro) —
Además de ocasionar un fabuloso caos vehicular en la Ciudad de
Buenos Aires, la visita a la Argentina del vicepresidente de los
Estados Unidos, Mike Pence, dejó sentada la polémica porque su
país tiene la intención de exportar carne de cerdo a nuestro país.
El ministro de Agroindustria de la Nación, Ricardo Buryaile,
afirmó que es una decisión adoptada ya por el presidente, Mauricio
Macri, como parte de un "acuerdo de ampliación comercial" por el
cual iría carne bovina y limones argentinos a los Estados Unidos.
Sucede que, en rigor, el acceso de la carne vacuna al mercado
norteamericano no debería depender de una negociación comercial ya
que Argentina cuenta con un fallo de la Organización Mundial de
Comercio (OMC) en su favor.
En concreto, el mercado norteamericano de las carnes bovinas
está abierto pero no operativo, explicó a NA el especialista Jorge
Torelli, de la Unión de Industrias Cárnicas Argentina (UNICA).
Torelli destacó que los mercados internacionales para la carne
argentina están en un ciclo de precios deprimidos, pero que son
"muy buenos" y hay apertura de nuevos nichos de venta externa.
En diálogo con NA en el Seminario Regional 2017 del Instituto
de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), "Ganadería y
Compromiso" en Entre Ríos, que se realizó en la Sociedad Rural de
Villaguay, Torelli desglosó la agenda de ventas externas del
sector ganadero.
En este sentido, manifestó que los norteamericanos han cambiado
el eje de la discusión: "Dicen yo te habilito las carnes
argentinas para que exportes", a cambio de dejar libre el ingreso
de carne porcina.
La reanudación de las exportaciones bovinas a Estados Unidos no
serán explosivas, según Torelli, entrarán algunos cortes de carne
argentina que es cara y molleja, es decir productos especiales,
como en el pasado.
"Están pidiendo el ingreso de carne de cerdo, en un proceso
espejo, es decir que vaya la nuestra allá, pero como la
de ellos es más barata, va a venir a la Argentina", consignó.
En ese momento, Torelli alertó que los porcinos en Estados
Unidos tienen un problema sanitario que es la enfermedad
denominada "Pierce" de carácter reproductivo y respiratorio, con
la salvedad de que la Argentina es país libre de ella.
"Internacionalmente dicen no la tuviste Argentina, pero la vas
a tener , pero mientras tanto somos libres de esa enfermedad",
indicó Torelli.
Detalló además que la Argentina, en la última reunión de la
Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) -con sede en París,
Francia- firmó un documento bastante crítico respecto al
tratamiento de esta enfermedad al oponerse con otras naciones a
que sea considerada "común".
"Realmente es considerada una enfermedad bastante importante,
bueno muchos países lo firmaron y nosotros también", expresó.
La realidad es que a nivel internacional, las mayores
preocupaciones sanitarias de los porcinos pasan por el mal de
Pierce, un virus que no se ha diagnosticado aún en la Argentina.
Mariela Monterubbianesi, veterinaria del Senasa, ratificó a NA
que "el síndrome respiratorio reproductivo porcino (PRRS) es una
enfermedad viral considerada la de mayor impacto en la producción
mundial del sector, aunque es importante destacar que no afecta a
las personas ni altera la calidad de la carne".
"En los países donde se encuentra presente, ocasiona grandes
pérdidas económicas por el perjuicio en la sanidad de los animales
y los costos necesarios para su control", determinó.
Respecto de las críticas a las importaciones de cerdos
arremetieron el presidente de la Asociaciones de Productores de
Porcinos, Juan Uccelli junto con la Federación Agraria Argentina
(FAA), luego de que Buryaile admitiera que se podrían importar
unos 50 millones de dólares de carne de cerdo norteamericana en
los próximos años.
Uccelli pidió el resguardo sanitario para la Argentina porque
se ponen en riesgo 35 mil puestos de trabajo si la enfermedad
ingresa al mercado de cerdos argentino.
La FAA evaluó que es un error querer que la Argentina sea
supermercado del mundo importando cerdo de Estados Unidos.
"En este camino, en lugar de ser supermercado pasaremos a ser
el depósito donde este país meta las cosas que no puede ubicar en
otros lugares", dijo un comunicado.
La entidad que preside Omar Príncipe se mostró preocupada
porque se afecte con la medida a "miles de pequeños y medianos
chancheros, que representan al 90% del total de productores de
cerdos, beneficiando sólo a tres o cuatro importadores y a cuatro
o cinco supermercados que importan carne porcina a precio
discrecional".
Buryaile insistió:"Tenemos que entender que el mundo es un
mundo integrado, que ya no alcanza con mirar cómo vende el vecino,
sino cómo vende el otro continente".
"Para vender hay que comprar", enfatizó, al tiempo que minimizó
el impacto de las importaciones de carne porcina sobre los
productores locales.
Al respecto enfatizó: "la producción argentina creció a 600 mil
toneladas anuales y la importación no llega a 50 mil toneladas".
Primicias Rurales
Ago 17, 2017 | Columnas
Buenos Aires, 13 agosto (Especial de NA, por Matilde Fierro) —
El pedido de rebaja de las retenciones de la soja para que llegue
en 2018 al 18% desde el 30% que tributa actualmente la oleaginosa
flota en el ambiente.
La novedad del reclamo que se realizará al ministro de
Agroindustria, Ricardo Buryaile, corresponde a Rodolfo Rossi,
presidente de la asociación Acsoja que lo confirmó por distintos
medios en los últimos días.
A Acsoja le intranquiliza que la superficie del maíz tiene un
alza entre 5 y 7% de su superficie en la zona núcleo productiva –
que abarca el sur de Córdoba, parte de Santa Fe y el norte de
Buenos Aires en general- y puede ser por sustitución del área de
la soja.
También le inquieta que no hay aumento para la soja en las
regiones que están más alejadas de los puertos, donde ocurre que
los arrendamientos tienen números acotados e influyen en la
capacidad de producir.
"El resto de los países de Sudamérica, sin retenciones, va a
aumentar el área. En la Argentina, con el 30% de impuestos es muy
difícil llegar a un número. Tenemos la preocupación por las zonas
más alejadas de los puertos", manifestó Rossi a un matutino
porteño.
Rossi llevaría la propuesta a Buryaile recién cuando éste
regrese de su viaje por los Estados Unidos.
En la actualidad, la soja paga el 30% de retenciones y sus
derivados industriales son tres puntos menos, 27%, en cambio el
biodiésel que se realiza con aceite de la oleaginosa abona un poco
más del 6 por ciento.
Según la agenda del Gobierno, a partir de enero de 2018 debería
comenzar un recorte del 0,5% mensual en los derechos de
exportación de la soja, es decir 6 puntos menos cada año por cinco
años, para llegar a 0% a fines de 2022.
"En las próximas semanas vamos a intentar ver si se puede hacer
una reducción mayor al principio en enero de 2018 y luego seguir
con el programa", dijo Rossi, en diálogo con Melo junto al Campo,
por Radio Colonia.
Acsoja planea proponer que se ponga en marcha una rebaja del 5%
en el primer mes de 2018 y seguir con la reducción mensual del 0,5
por ciento, por lo tanto a fines de 2018, la soja pagaría un
impuesto no del 24% sino 18%.
"El plan sería arrancar con un piso de 25% de retenciones (hoy
en 30%). Todo bien con que suba 5 a 6% el área de maíz; en zona
núcleo eso va a reemplazar a soja, pero queremos una flexibilidad
de retenciones mayor y que se pueda sembrar en zonas alejadas de
los puertos", expresó Rossi.
Rossi analizó que después de la pasada mejora del tipo de
cambio y con un precio de 4.350 pesos la tonelada de la
oleaginosa, "la soja está mejor, pero el problema está en los
campos alquilados, donde los números dan muy finitos".
"Como está la situación, no va a crecer el área. Será igual o
un poco menos que la campaña pasada que fue de 19,2 millones de
hectáreas, con 800.000 hectáreas menos respecto del ciclo
anterior", precisó el presidente de Acsoja.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), por su parte, esta
semana se mostró inquieta por la lluvias inoportunas para el
trigo, cuando faltan 330 mil hectáreas por sembrarse en Buenos
Aires
Con el 90% de avance de la siembra, y pronósticos de lluvias
sobre las zonas que faltan sembrar, crece la incertidumbre por
concretar la siembra de las 5,45 millones de hectáreas trigueras.
"Aún hay tiempo de cubrir el área faltante, que son 80 mil
hectáreas en La Pampa y 330 mil en Buenos Aires", sostuvo la Guía
Estratégica del Agro (GEA) de la BCR.
Pero, en esta última zona, casi el 80% de los lotes que restan
se perciben en la franja central, donde se encuentran las áreas
más problematizadas por los excesos hídricos.
Finalmente los especialistas de la Guía realizaron un ajuste a
la suba en la cifra de la producción del trigo último 2016-2017 y
aumentaron la superficie sembrada en un 2,5%, lo que deja al área
en 5,32 millones de hectáreas.
De esta manera, la campaña que ya finalizó dejó una producción
de 17 millones de toneladas y la actual, según la Bolsa rosarina
podría cubrir en el país 5,45 millones de hectáreas.
Primicias Rurales