“¡Si reconocieras lo que conduce a la paz!”

“¡Si reconocieras lo que conduce a la paz!”

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Macabeos 2, 15-29

 

En aquellos días, los funcionarios reales, encargados de imponer la apostasía, llegaron a Modín para que la gente ofreciese sacrificios, y muchos israelitas acudieron a ellos.

Matatías y sus hijos se reunieron aparte. Los funcionarios del rey tomaron la palabra y dijeron a Matatías:
«Tú eres una persona ilustre, un hombre importante en esta ciudad, y estás respaldado por tus hijos y parientes. Adelántate el primero, haz lo que manda el rey, como lo han hecho todas las naciones; y los mismos judíos, y los que han quedado en Jerusalén. Tú y tus hijos recibiréis el título de Amigos del rey; os premiarán con oro y plata y muchos regalos».

Pero Matatías respondió en voz alta:
«Aunque todos los súbditos del rey le obedezcan apostatando de la religión de sus padres y aunque prefieran cumplir sus órdenes, yo, mis hijos y mis parientes viviremos según la Alianza de nuestros padres. ¡Dios me libre de abandonar la ley y nuestras costumbres! No obedeceremos las órdenes del rey, desviándonos de nuestra religión ni a derecha ni a izquierda».

Nada más decirlo, un judío se adelantó a la vista de todos, dispuesto a sacrificar sobre el ara de Modín, como lo mandaba el rey.

Al verlo, Matatías se indignó, tembló de cólera y, en un arrebato de ira santa, corrió a degollar a aquel hombre sobre el ara. Y, acto seguido, mató al funcionario real que obligaba a sacrificar y derribó el ara. Lleno de celo por la ley, hizo lo que Pinjás a Zimrí, hijo de Salu.

Luego empezó a decir a voz en grito por la ciudad:
«Todo el que sienta celo por la ley y quiera mantener la Alianza, que me siga!».

Y se echó al monte, con sus hijos, dejando en la ciudad todo cuanto tenía.

Por entonces, muchos decidieron bajar al desierto para instalarse allí, porque deseaban vivir santamente de acuerdo con el derecho y la justicia.

 

Salmo de hoy

Salmo 49,1-2.5-6.14-15 R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

 

El Dios de los dioses, el Señor, habla:
convoca la tierra de oriente a occidente.
Desde Sion, la hermosa,
Dios resplandece. R/.

«Congregadme a mis fieles,
que sellaron mi pacto con un sacrificio».
Proclame el cielo su justicia;
Dios en persona va a juzgar. R/.

«Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza,
cumple tus votos al Altísimo
e invócame el día del peligro:
yo te libraré, y tú me darás gloria». R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 41-44

 

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, lloró sobre ella, mientras decía:
«Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos.

Pues vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco de todos lados, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el tiempo de tu visita».

Jesús mira a Jerusalén

Evangelio de hoy en audio

Reflexión del Evangelio de hoy

Viviremos según la alianza de nuestros padres

En la lectura de hoy, Matatías es la figura que impacta por su valentía a la hora de defender su fe, de mantenerse fiel a la Alianza.

Oriundo de Jerusalén, se establece en Modín donde conoce y llora, él y sus hijos, las tropelías que las tropas del rey Antíoco IV han cometido en el templo y cómo han presionado cruelmente a los judíos para que apostaten de su fe.

Una vez que los funcionarios reales, los encargados de hacer apostatar por la fuerza, llegaron a Modín y emplazaron a los judíos a ofrecer sacrificios a sus dioses, surgió con fuerza el celo de Matatías hasta el punto de matar al judío que se disponía a apostatar del Dios de la Alianza. Bien pudiera exclamar con el salmista “el celo de tu casa me consume” (Salmo 69:9).

Estamos en el siglo II a.C.  y, aunque la forma de resolver conflictos es la propia del contexto histórico en el que vivió, hoy Matatías supone un ejemplo para nosotros, no en el método de oposición aquí empleado, fruto de otra época, pero si en su valentía y fidelidad al Dios de la Alianza.

Hoy en día, ídolos que reclaman nuestra atención hay por doquier, “funcionarios” encargados de hacernos creer que las cuestiones religiosas, la fe, la comunidad cristiana, Dios…son cuestiones de épocas pasadas.

Muchas veces los “funcionarios reales” conviven con nosotros. Y hoy también podemos escuchar como Matatías “si haces esto, si reniegas de tu fe, de tus valores, tendrás nuestra recompensa”

A veces en nuestra sociedad, en nuestros entornos se pueden hacer difícil mantener la valentía de Matatías, aunque las circunstancias no sean tan duras, mantenernos en unos principios, en unos valores, seguir la propuesta de Jesús a veces resulta difícil ¿Me callo por cobardía? ¿Expreso con sencillez lo que pienso respecto al tema religioso?

Una aspecto  muy importante es que Matatías no estuvo sólo, sus hijos, sus parientes… Sí, ¡cuánto puede ayudarnos tener una comunidad cristiana en la que apoyarnos!, en la que poner en común fortalezas y debilidades de nuestro diario vivir, la que nos ayuda a mantener nuestra fe viva y activa.

¡Señor, ven en ayuda de nuestra debilidad!

¡Si conocieras tu también en este día lo que conduce a la paz!

No es la primera vez ni el único evangelista que recoge la recriminación o lamento de Jesús por la actitud de Jerusalén, por su respuesta falta de respuesta ante su solicitud amorosa. ¿Cuántas veces he querido reunir a tus hijos… (M,37 o Lc 13,34)

Lucas sitúa el texto de hoy dentro del capítulo 19, iniciando el camino desde Galilea hacia Jerusalén donde se desarrollarán los últimos acontecimientos de su vida, donde vivirá el misterio Pascual.

Al llanto de Jesús, le precede la aclamación jubilosa de la gente que le acompañaba admirada por todos los milagros que habían visto y por todo lo que se decía de El. “Bendito el que viene como rey” (Sal 118,26)

Al ir descendiendo del Monte de los Olivos y ver la ciudad en todo su esplendor, la alegría se transforma rápidamente en turbación y llanto. Jesús se detiene al ver la ciudad que ama y llora, llora sobre Jerusalén. Y expresa un deseo ardiente que tiene en su corazón ¡Ojalá en este día conocieras también tu el mensaje de paz! Pero está oculto a tus ojos y no puedes verlo.

Jerusalén no ha reconocido la oportunidad que Dios le daba. En la cabeza de Jesús y en su corazón seguro están todos los momentos de rechazo ante su persona, toda la historia de rechazo a los mensajes de Dios. Ve el futuro de destrucción que le espera a la ciudad. Todo rechazo al proyecto que Dios tiene sobre las personas supone un rechazo a la paz, a la armonía, a la relación pacífica con las personas y los pueblos.

El llanto de Jesús, las palabras de Jesús, “Si conocieras tú, yo, las personas que nos disponemos a tomar en serio sus palabras, los caminos que conducen a la Paz. Si conocieras el don de Dios, le dice a la samaritana (Jn 4,10). Qué interés el de Jesús para que acojamos su Gracia, su Amor.

¿Cuál es el mensaje de paz al que me llama Jesús en este día concreto, en estas circunstancias concretas, circunstancias personales, familiares y sociales?

Vivir según el proyecto de Dios, trabajar por hacer mío el mensaje del Reino, construir puentes de diálogo, de amistad entre las personas, familia, pueblos. Vivir en la verdad y honestidad de unas relaciones justas… Aparcar la envidia, la rivalidad, el ansia de poder que destruye toda relación …

¿Cuál es el mensaje de Paz que trae Jesús para mi hoy?

Mientras termino este texto escucho como música de fondo la canción “Solo le pido a Dios” de Mercedes Sosa “Que el dolor no me sea indiferente, que la guerra no me sea indiferente, que lo injusto no me sea indiferente y brota un lamento Jerusalén, Jerusalén, y una súplica esperanzada: un deseo para las naciones en conflicto. ¡PAZ! ¡PAZ! Para las naciones en guerra, para los pueblos en conflictos fratricidas. PAZ, Señor.

Hna. Mariví Sánchez Urrutia

Hna. Mariví Sánchez Urrutia
Dominica de la Anunciata

Soy una religiosa Dominica de la Anunciata nacida en Bilbao hace bastantes años y fui alumna de las Dominicas y catequista en mi parroquia. Ingresé en la congregación siendo bastante joven. Como Licenciada en Ciencias Químicas me he dedicado a la educación con vocación y pasión.

Evangelio de hoy en vídeo

Fuente: Dominicos.Org
“Al que tiene se le dará”

“Al que tiene se le dará”

Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Macabeos 7,1.20-31

 

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la ley.

En extremo admirable y digna de recuerdo fue la madre, quien, viendo morir a sus siete hijos en el espacio de un día, lo soportó con entereza, esperando en el Señor. Con noble actitud, uniendo un temple viril a la ternura femenina, fue animando a cada uno y les decía en su lengua patria:
«Yo no sé cómo aparecisteis en mi seno: yo no os regalé el aliento ni la vida, ni organicé los elementos de vuestro organismo. Fue el Creador del universo, quien modela la raza humana y determina el origen de todo. Él, por su misericordia, os devolverá el aliento y la vida, si ahora os sacrificáis por su ley».

Antíoco creyó que la mujer lo despreciaba, y sospechó que lo estaba insultando.

Todavía quedaba el más pequeño, y el rey intentaba persuadirlo; más aún, le juraba que si renegaba de sus tradiciones lo haría rico y feliz, lo tendría por amigo y le daría algún cargo.

Pero como el muchacho no le hacía el menor caso, el rey llamó a la madre y le rogaba que aconsejase al chiquillo para su bien.

Tanto le insistió, que la madre accedió a persuadir al hijo: se inclinó hacia él y, riéndose del cruel tirano, habló así en su idioma patrio:
«Hijo mío, ten piedad de mí, que te llevé nueve meses en el seno, te amamanté y te crié durante tres años, y te he alimentado hasta que te has hecho mozo! Hijo mío, te lo suplico, mira el cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contienen, y ten presente que Dios lo creó todo de la nada, y el mismo origen tiene el género humano. No temas a ese verdugo; mantente a la altura de tus hermanos y acepta la muerte. Así, por la misericordia de Dios, te recobraré junto con ellos».

Estaba todavía hablando, cuando el muchacho dijo:
«¿Qué esperáis? No obedezco el mandato del rey; obedezco el mandato de la ley dada a nuestros padres por medio de Moisés. Pero tú, que eres el causante de todas las desgracias de los hebreos, no escaparás de las manos de Dios».

 

Salmo de hoy

Salmo 16,1.5-6.8.15 R/. Al despertar, Señor, me saciaré de tu semblante

 

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,
y no vacilaron mis pasos.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras. R/.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19,11-28

 

En aquel tiempo, Jesús dijo una parábola, porque estaba él cerca de Jerusalén y pensaban que el reino de Dios iba a manifestarse enseguida.

Dijo, pues:
«Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después.

Llamó a diez siervos suyos y les repartió diez minas de oro, diciéndoles:
“Negociad mientras vuelvo”.

Pero sus conciudadanos lo aborrecían y enviaron tras de él una embajada diciendo:
“No queremos que este llegue a reinar sobre nosotros”.

Cuando regresó de conseguir el título real, mandó llamar a su presencia a los siervos a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno.

El primero se presentó y dijo:
“Señor, tu mina ha producido diez”.

Él le dijo:
“Muy bien, siervo bueno; ya que has sido fiel en lo pequeño, recibe el gobierno de diez ciudades”.

El segundo llegó y dijo:
“Tu mina, señor, ha rendido cinco”.

A ese le dijo también:
“Pues toma tú el mando de cinco ciudades”.

El otro llegó y dijo:
“Señor, aquí está tu mina; la he tenido guardada en un pañuelo, porque tenía miedo, pues eres un hombre exigente que retiras lo que no has depositado y siegas lo que no has sembrado”.

Él le dijo:
“Por tu boca te juzgo, siervo malo. ¿Conque sabías que soy exigente, que retiro lo que no he depositado y siego lo que no he sembrado? Pues ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses”. Entonces dijo a los presentes:
“Quitadle a este la mina y dádsela al que tiene diez minas”.

Le dijeron:
“Señor, ya tiene diez minas”.

“Os digo: al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Y en cuanto a esos enemigos míos, que no querían que llegase a reinar sobre ellos, traedlos acá y degolladlos en mi presencia”».

Dicho esto, caminaba delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

 

Evangelio de hoy en audio

Reflexión del Evangelio de hoy

¿Qué esperáis?

La dramática historia de los Macabeos acaba con la muerte del último de los hermanos martirizados por el tirano Antíoco Epífanes. Me detengo en un detalle precioso que quisiera destacar y contemplar, esquivando intencionalmente la atrocidad de las terribles escenas. Los hermanos martirizados se comunicaban en una lengua que no comprendía el tirano extranjero. La lengua en la que se comunicaban con su madre, hablaba del amor y del cuidado de la vida, del reconocimiento de su carácter sagrado. Hablaba de la vida como don recibido y acogido, acunado y custodiado con gratitud, sin acapararlo, sin apropiarse de él.

Esta madre valiente se nos presenta como testigo de la Vida con la que no puede acabar el cruel Antíoco, incapaz de entender el lenguaje que la crea y la sostiene. Tampoco sabe de su fortaleza, que no doblegará con su poder destructivo y que nos anticipa la experiencia de la resurrección.

Por tu boca te juzgo

Leíamos el pasado mes de octubre, en el evangelio de San Lucas, como Jesús exhortaba a sus discípulos a estar alegres porque sus nombres estaban inscritos en el cielo. Hoy, en la lectura del segundo libro de Macabeos, hemos meditado sobre el don de la vida que no puede ser arrebatado por ninguna voluntad humana, por poderosa que esta sea. La vida se nos ha regalado como don inagotable.

Otra cosa es acapararla como si fuese de nuestra propiedad, esconderla o enterrarla, para ponerla a salvo. En el caso de los siervos agradecidos vemos cómo permiten que fluya el don recibido para que fructifique, para que el dinamismo de la vida entregada produzca su efecto multiplicador. En el caso del siervo timorato no ocurre así porque quien teme, no confía, no ama. Quien teme, tampoco se siente amado ni se muestra agradecido por el don recibido. Lo oculta para que no le sea arrebatado, como si su mezquino gesto le procurase alguna garantía.

El don nos ha sido entregado para ser ofrecido. Dar lo contemplado es tarea dominicana. Todos nosotros hemos contemplado la entrega de Jesús que sirve a sus discípulos en el lavatorio, que sana a la hemorroísa con su propia energía vital y su propia entrega en el éxtasis contemplativo de la cruz. Nadie le arrebata su vida: la entrega para prorrogar la nuestra hasta la eternidad.

Aquellos que acogen el don de la Vida, sobreabundarán en ella porque saben que sus nombres están inscritos en el cielo. Los que tiemblan temerosos, permanecerán enterrados en sus pobres y pasajeras garantías.

Dña. Micaela Bunes Portillo OP

Dña. Micaela Bunes Portillo OP Fraternidad Laical de Santo Domingo de Murcia. Soy laica dominica con promesa definitiva desde hace más de dos lustros. Soy viuda y madre de un hijo maravilloso y estoy licenciada en Filosofía y Doctora en Pedagogía.

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Fuente: Dominicos. Org
“Hoy ha llegado la salvación a esta casa”

“Hoy ha llegado la salvación a esta casa”

Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Macabeos 6,18-31

 

En aquellos días, Eleazar era uno de los principales maestros de la Ley, hombre de edad avanzada y semblante muy digno. Le abrían la boca a la fuerza para que comiera carne de cerdo.

Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida de infamia, escupió la carne y avanzó voluntariamente al suplicio, como deben hacer los que son constantes en rechazar manjares prohibidos, aun a costa de la vida.

Quienes presidían este impío banquete, viejos amigos de Eleazar, movidos por una compasión ilegítima, lo llevaron aparte y le propusieron que hiciera traer carne permitida, preparada por él mismo, y que la comiera haciendo como que comía la carne del sacrificio ordenado por el rey, para que así se librara de la muerte y, dada su antigua amistad, lo tratasen con consideración.

Pero él, adoptando una actitud cortés, digna de sus años, de su noble ancianidad, de sus canas honradas e ilustres, de su conducta intachable desde niño y, sobre todo, digna de la ley santa dada por Dios, respondió coherentemente, diciendo enseguida:

«¡Enviadme al sepulcro! No es digno de mi edad ese engaño. Van a creer los jóvenes que Eleazar a los noventa años ha apostatado y si miento por un poco de vida que me queda se van a extraviar con mi mal ejemplo. Eso sería manchar e infamar mi vejez. Y aunque de momento me librase del castigo de los hombres, no me libraría de la mano del Omnipotente, ni vivo ni muerto. Si muero ahora como un valiente, me mostraré digno de mis años y legaré a los jóvenes un noble ejemplo, para que aprendan a arrostrar voluntariamente una muerte noble, por amor a nuestra santa y venerable ley».

Dicho esto, se fue enseguida al suplicio.

Los que lo llevaban, considerando insensatas las palabras que acababa de pronunciar, cambiaron en dureza su actitud benévola de poco antes.

Pero él, a punto de morir a causa de los golpes, dijo entre suspiros:
«Bien sabe el Señor, dueño de la ciencia santa, que, pudiendo librarme de la muerte, aguanto en mi cuerpo los crueles dolores de la flagelación, y que en mi alma los sufro con gusto por temor de él».

De esta manera terminó su vida, dejando no solo a los jóvenes, sino a la mayoría de la nación, un ejemplo memorable de heroísmo y de virtud.

 

Salmo de hoy

Salmo 3,2-3.4-5.6-7 R/. El Señor me sostiene

 

Señor, cuántos son mis enemigos,
cuántos se levantan contra mí;
cuántos dicen de mí:
«Ya no lo protege Dios». R/.

Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria,
tú mantienes alta mi cabeza.
Si grito invocando al Señor,
él me escucha desde su monte santo. R/.

Puedo acostarme y dormir y despertar:
el Señor me sostiene.
No temeré al pueblo innumerable
que acampa a mi alrededor.
Levántate, Señor; sálvame, Dios mío. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 1-10

 

En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad.

En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí.

Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo:
«Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa».

Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento.

Al ver esto, todos murmuraban diciendo:
«Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador».

Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor:
«Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más».

Jesús le dijo:
«Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

Evangelio de hoy en audio

Reflexión del Evangelio de hoy

«Prefirió una muerte gloriosa a una vida infame»

En este mundo nuestro, donde el relativismo se extiende como una plaga, qué hermoso es contemplar personajes como el que nos presenta hoy esta primera lectura, Eleazar, un hombre íntegro hasta el final. Causan admiración la entereza y seguridad ante el dilema que se le presenta a este maestro de la ley. En él se nos manifiesta un ejemplo de grandeza de alma y una fe profunda. Educado desde su niñez en la fidelidad a la ley, no entiende que, ante la imposición de un rey pagano, tenga que olvidarse de esa fidelidad para mantener su vida. Por eso, se muestra inflexible ante quienes lo invitan a aparentar que transgrede la ley para someterse a lo que pide el invasor. Cuando las costumbres griegas se han ido apoderando de la ciudad, él siente la necesidad de ofrecer un ejemplo de coherencia y fidelidad a los más jóvenes que, en momentos de duda, precisan de modelos que manifiesten con entereza su fe en Dios.

Las palabras con las que responde a los que intentan persuadirlo de ceder para librarse de la muerte, son un ejemplo que manifiesta la firmeza y el deseo de ser fiel hasta el final: Es indigno de mi edad simular y fingir, ya que los más jóvenes podrían decir que Eleazar a sus noventa años se había pasado al paganismo.

El discurso con el que defiende su actitud es conmovedor y expresa su firme decisión de afrontar la muerte siendo coherente hasta el final. Prefiere morir antes de que los más jóvenes puedan dudar del carácter de su fe. Es conmovedor el ejemplo de quien sabe con seguridad lo que le aguarda y, sin embargo, mantiene su fe hasta el final.

Siempre son admirables las personas que viven con entereza su fe y mantienen su fidelidad más allá de las circustancias adversas. En estos tiempos merece la pena observar a estas grandes figuras que, indomables, han permanecido enteros, sin resquebrajarse lo más mínimo pese a las propuestas engañosas del enemigo. La muerte de este gran hombre deja una huella profunda en quienes recordamos su valiente actitud.

«Hoy ha llegado la salvación a esta casa»

La historia de Zaqueo es la historia del encuentro transformador de lo que han sido, son y serán los encuentros con Jesús. Zaqueo no se ha propuesto nada de lo que le toca vivir este día. Cuando pretende ver a Jesús, este sorprendentemente le propone tener una comida con él, una persona despreciada por el trabajo que desempeña como jefe de publicanos, y colaborador con Roma. Cuántas historias turbias habría en su vida… Jesús sabía bien lo que implicaba su oficio, pero no le importó tener una comida con él. La reacción de los vecinos ante este hecho no se hizo esperar y murmuraban que Jesús entrara a comer con un publicano. A Jesús, una vez más, no le importaron los comentarios adversos, puesto que lo importante para él era salvar a Zaqueo.

A san Lucas le gusta destacar el hecho de la conversión como elemento dinamizador de la presencia de Jesús y así ocurre con Zaqueo. Su reacción, tras el encuentro con Jesús, es propia de quien ha comprendido que el camino que lleva no es el adecuado. Su reacción revela el cambio profundo que se ha dado en él. Lo manifiesta prometiendo dar la mitad de sus bienes a los pobres y si ha engañado a alguno está decidido a devolverle cuatro veces más. Son señales claras de la conversión que se ha operado en este hombre que solo quería ver a Jesús.

El evangelista no nos cuenta la conversación de Jesús con Zaqueo, pero su reacción manifiesta que ese encuentro caló profundamente en él. Su reacción es significativa: dar un cambio radical a su vida. En medio de un mundo donde era despreciado, captó el amor de Jesús porque “también este es hijo de Abraham”.

Este gesto de Jesús encaja con lo que él había dicho: “he venido a buscar lo que estaba perdido”. Para él no hay barreras cuando descubre el deseo profundo de una persona que, en medio de una vida “perdida”, mantiene en su corazón la inquietud por encontrar la luz. Zaqueo se ha convertido a la fidelidad para con Dios y para con los hombres. La bondad de Jesús con este hombre hace renacer en él actitudes olvidadas, de donde emergen la justicia y la solidaridad.

La expresión remate de este pasaje es la frase de Jesús: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”. Esa salvación es la que trae siempre Jesús cuando somos capaces de acoger su invitación con generosidad y aceptamos su presencia transformadora.

 

 

Ante el gesto valiente de Eleazar ¿qué fuerza tiene la fe en mi vida?

La postura radical de Zaqueo, tras el encuentro con Jesús, ¿a qué me está invitando?

Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.

Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)

Soy salmantino, de Monsagro, diócesis de Ciudad Rodrigo. Tras los estudios eclesiásticos, fui destinado a Oviedo. Allí estudié inglés en la Universidad. Tras catorce años enseñando en la bendita Asturias, volví a Salamanca, donde hice un Máster en Orientación Familiar, en la Universidad Pontificia.

Fuente: Dominicos.Org

“ Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”

“ Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Macabeos 1,10-15.41-43.54-57.62-64

 

En aquellos días, brotó un vástago perverso Antíoco Epífanes, hijo del rey Antíoco. Había estado en Roma como rehén y subió al trono el año ciento treinta y siete de la era seléucida.

Por entonces surgieron en Israel hijos apóstatas que convencieron a muchos:
«Vayamos y pactemos con las naciones vecinas, pues desde que que nos hemos aislado de ellas nos han venido muchas desgracias».

Les gustó la propuesta y algunos del pueblo decidieron acudir al rey.

El rey les autorizó a adoptar la legislación pagana; y entonces, acomodándose a las costumbres de los gentiles, construyeron en Jerusalén un gimnasio, disimularon la circuncisión, apostataron de la alianza santa, se asociaron a los gentiles y se vendieron para hacer el mal.

El rey decretó la unidad nacional para todos los súbditos de su reino, obligando a cada uno a abandonar la legislación propia. Todas las naciones acataron la orden del rey e incluso muchos israelitas adoptaron la religión oficial: ofrecieron sacrificios a los ídolos y profanaron el sábado.

El día quince de casleu del año ciento cuarenta y cinco, el rey Antíoco mandó poner sobre el altar de los holocaustos la abominación de la desolación; y fueron poniendo aras por todas las poblaciones judías del contorno.

Quemaban incienso ante las puertas de las casas y en las plazas. Rasgaban y echaban al fuego los libros de la ley que encontraban; al que le descubrían en casa un libro de la Alianza, y a quien vivía de acuerdo con la ley, lo ajusticiaban según el decreto real.
Pero hubo muchos israelitas que resistieron, haciendo el firme propósito de no comer alimentos impuros. Prefirieron la muerte antes que contaminarse con aquellos alimentos y profanar la Alianza Santa. Y murieron.

Una cólera terrible se abatió sobre Israel.

 

Salmo de hoy

Salmo 118,53.61.134.150.155.158 R/. Dame vida, Señor, para que conserve tus preceptos.

 

Sentí indignación ante los malvados,
que abandonan tu ley. R/.

Los lazos de los malvados me envuelven,
pero no olvido tu ley. R/.

Líbrame de la opresión de los hombres,
y guardaré tus mandatos. R/.

Ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu ley. R/.

La salvación está lejos de los malvados
que no buscan tus decretos. R/.

Viendo a los renegados, sentí asco,
porque no guardan tus palabras. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 18,35-43

 

Cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le informaron:
«Pasa Jesús el Nazareno».

Entonces empezó a gritar:
«¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!».

Los que iban delante lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte:
«Hijo de David, ten compasión de mí!».

Jesús se paró y mandó que se lo trajeran.

Cuando estuvo cerca, le preguntó:
«¿Qué quieres que haga por ti?».

Él dijo:
«Señor, que recobre la vista».

Jesús le dijo:
«Recobra la vista, tu fe te ha salvado».

Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios.

Evangelio de hoy en audio

Reflexión del Evangelio de hoy

“Hubo muchos israelitas que resistieron”

En este seleccionado y largo texto, que es la primera lectura, nos vemos ante otro episodio de derrota del pueblo de Isael. Derrota política, otros gentiles lo dominan, y derrota religiosa, no pocos de los israelitas han abandonado su religión y se pasan a la de los vencedores. Pero quienes atraen el interés del autor son los  “muchos” fieles a su religión judía, y cómo se juegan la vida, y la pierden, por esa fidelidad. La fidelidad es una gran virtud.  Más que fidelidad a normas o reglas ha de ser a una persona. Pero para los judíos la fidelidad es a normas como la circuncisión, o evitar alimentos juzgados impuros… Quizás esto permite que analicemos en qué consiste nuestra fidelidad. Si se basa en mantener fe, confianza en una persona, sentirnos unidos a ella, o simplemente en cumplir unas normas concretas. En la fidelidad a la persona a la que siente unido interviene con fuerza lo afectivo, el amor. La fidelidad a normas con olvido de a quien se deben esas normas, se mueve en un nivel humano inferior. La referencia de nuestra fe es la persona de Jesús de Nazaret, él es quien nos pide que seamos fieles a la manera de actuar que exige esa fe. ¿De verdad que es así? Pensémoslo.

“¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”

En este episodio de la curación del ciego en las cercanías de Jericó, los que acompañan a Jesús, primero informan al ciego de quién es el que pasa, Jesús Nazareno; luego como el ciego no deja de gritar pidiendo compasión, le regañan, si bien inútilmente, como dice el texto; cuando Jesús le atiende y le cura…”todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios”.

Es decir: informan adecuadamente de quien es quien pasa junta él; luego quieren a Jesús solo para sí, y regañan al ciego por su impertinencia; cuando ven que Jesús se interesa por él, que atiende a su petición y realiza el milagro se alegran y alaban a Dios.

¿Nos vemos reflejados en el ciego?, ¿en el pueblo que cambia de actitud? ¿en Jesús y su compasión? Y no olvidemos, que Jesús no quiere protagonismo, él no ha curado, ha sido la fe del ciego, que se impone sobre los impedimentos de los seguidores: “recobra la vista, tu fe te ha curado”.

Quizás además de las preguntas antes formuladas hemos de plantearnos cómo es nuestra fe, si tiene tanta fuerza que supera tanto impedimento, que en otros y en nosotros mismos encontramos, para que sea fuerte, para que realice milagros, como, por ejemplo, curar nuestras cegueras.

Fray Juan José de León Lastra O.P.

Fray Juan José de León Lastra O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo, España)

“ Yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario ”

“ Yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario ”

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 21, 5-19

 

En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:
«Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».

Ellos le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».

Él dijo:
«Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos.

Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.

Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida».

Entonces les decía:
«Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes.

Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo.

Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.

Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre.

Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

Palabra del Señor

“ ¿No hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche? ”

“ ¿No hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche? ”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 18,1-8

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer.
«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.

En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle:
“Hazme justicia frente a mi adversario”.

Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo:
“Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”».

Y el Señor añadió:
«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

Palabra del Señor