“ ¿Qué está permitido? ”

“ ¿Qué está permitido? ”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 6-11

 

Un sábado, entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar.

Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.

Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.

Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre de la mano atrofiada:
«Levántate y ponte en medio».

Y, levantándose, se quedó en pie.

Jesús les dijo:
«Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?».

Y, echando en tomo una mirada a todos, le dijo:
«Extiende tu mano».

Él lo hizo y su mano quedó restablecida.

Pero ellos, ciegos por la cólera, discutían qué había que hacer con Jesús.

 

 

Palabra del Señor
«Pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos»

«Pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos»

Las lecturas y la reflexión papal invitan a vivir este domingo la corrección fraterna guiados por el amor, la humildad y la oración comunitaria.

Lectura del Día

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel

Ezequiel 33, 7-9

Esto dice el Señor:
«A ti, hijo de hombre,
te he constituido centinela para la casa de Israel.
Cuando escuches una palabra de mi boca,
tú se la comunicarás de mi parte.

Si yo pronuncio sentencia de muerte contra un hombre,
porque es malvado,
y tú no lo amonestas para que se aparte del mal camino,
el malvado morirá por su culpa,
pero yo te pediré a ti cuentas de su vida.

En cambio, si tú lo amonestas
para que deje su mal camino
y él no lo deja,
morirá por su culpa,
pero tú habrás salvado tu vida».

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos

Romanos 13, 8-10

Hermanos: No tengan con nadie otra deuda que la del amor mutuo, porque el que ama al prójimo, ha cumplido ya toda la ley. En efecto, los mandamientos que ordenan: «No cometerás adulterio, no robarás, no matarás, no darás falso testimonio, no codiciarás» y todos los otros, se resumen en éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», pues quien ama a su prójimo no le causa daño a nadie. Así pues, cumplir perfectamente la ley consiste en amar.

 

Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Mateo 18, 15-20

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano.

Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.

Yo les aseguro también, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos».

 

Las palabras de los Papas

Si mi hermano comete una falta contra mí, yo debo actuar con caridad hacia él y, ante todo, hablar con él personalmente, haciéndole presente que aquello que ha dicho o hecho no está bien. Esta forma de actuar se llama corrección fraterna: no es una reacción a una ofensa recibida, sino que está animada por el amor al hermano. (…)

¿Y si el hermano no me escucha? Jesús en el Evangelio de hoy indica una gradualidad: ante todo vuelve a hablarle junto a dos o tres personas, para ayudarle mejor a darse cuenta de lo que ha hecho; si, a pesar de esto, él rechaza la observación, es necesario decirlo a la comunidad; y si tampoco no escucha a la comunidad, es preciso hacerle notar el distanciamiento que él mismo ha provocado (…) cada uno, consciente de sus propios límites y defectos, está llamado a acoger la corrección fraterna y ayudar a los demás con este servicio particular. Otro fruto de la caridad en la comunidad es la oración en común.

Dice Jesús (…) donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18, 19-20). La oración personal es ciertamente importante, es más, indispensable, pero el Señor asegura su presencia a la comunidad que —incluso siendo muy pequeña— es unida y unánime, porque ella refleja la realidad misma de Dios uno y trino, perfecta comunión de amor.  (…)

Debemos ejercitarnos tanto en la corrección fraterna, que requiere mucha humildad y sencillez de corazón, como en la oración, para que suba a Dios desde una comunidad verdaderamente unida en Cristo.  (Benedicto XVI, Ángelus del 4 de septiembre de 2011)

Fuente: Vatican
Primicias Rurales
“¿Tienes algo que no hayas recibido?”

“¿Tienes algo que no hayas recibido?”

El Evangelio de hoy invita a vivir la fe desde la gratuidad, la libertad y el servicio, superando el legalismo y los ritos vacíos para poner a Jesús en el centro.

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4, 6b-15

 

Hermanos:

Aprended de Apolo y de mí a jugar limpio y no os engriáis el uno contra el otro. A ver, ¿quién te hace tan importante? ¿Tienes algo que no hayas recibido? Y, si lo has recibido, ¿a qué tanto orgullo, como si nadie te lo hubiera dado?

Ya tenéis todo lo que ansiabais, ya sois ricos, habéis conseguido un reino sin nosotros. ¿Qué más quisiera yo? Así reinaríamos juntos. Por lo que veo, a nosotros, los apóstoles, Dios nos coloca los últimos; como condenados a muerte, dados en espectáculo público para ángeles y hombres. Nosotros unos locos por Cristo, vosotros, sensatos en Cristo; nosotros débiles, vosotros fuertes; vosotros célebres, nosotros despreciados; hasta ahora pasamos hambre y sed y falta de ropa; recibimos bofetadas, no tenemos domicilio, nos agotamos trabajando con nuestras propias manos; nos insultan y les deseamos bendiciones; nos persiguen y aguantamos; nos calumnian y respondemos con buenos modos; nos tratan como a la basura del mundo, el desecho de la humanidad; y así hasta el día de hoy.

No os escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros. Porque os quiero como a hijos; ahora que estáis en Cristo tendréis mil tutores, pero padres no tenéis muchos; por medio del Evangelio soy yo quien os ha engendrado para Cristo Jesús.

 

Salmo de hoy

Salmo 144, 17-18. 19-20. 21 R/. Cerca está el Señor de los que lo invocan.

 

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.

Satisface los deseos de los que lo temen,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados. R/.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 1-5

 

Un sábado, iba Jesús caminando por medio de un sembrado y sus discípulos arrancaban y comían espigas, frotándolas con las manos.

Unos fariseos dijeron:
«¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?».

Respondiendo Jesús, les dijo:
«¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros sintieron hambre?

Entró en la casa de Dios, y tomando los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, comió él y dio a los que estaban con él».

Y les decía:
«El Hijo del hombre es señor del sábado».

Reflexión del Evangelio de hoy

 

“¿Tienes algo que no hayas recibido?”

 

Las dos lecturas de hoy las podemos interrelacionar perfectamente: nos hablan de gratuidad, confianza y libertad.

Ya sabemos que las religiones se relacionan siempre con rituales, formas externas y leyes a las que se llega a dar tanta importancia que se convierten prácticamente en formas de “esclavitud” de “dependencia” y de “infantilización”. Y eso no ocurre menos en la religión cristiana y, especialmente para nosotros, en la Iglesia Católica.

La facilidad como durante nuestra historia se han ido adhiriendo formas y estilos que copiaban religiones importantes y que hacían que tuvieran presencia política o de poder, han desvirtuado la claridad y sencillez de la oferta de Jesús: La no dependencia de leyes, el ser humano como centro (y no la liturgia ni las formas externas) la simplicidad de los que tienen que servir (y no ropajes especiales y de poder, signos externos de riqueza) y, sobre todo, un culto que viene de la misericordia y del amor, no de rituales con formas paganas (campanas, inciensos, humillaciones corporales…)

A veces, a los que hemos sido formados dentro de la Iglesia, nos es difícil distinguir entre lo que es propio del seguimiento de Jesús (la fe, la esperanza, el amor) de lo que es la religión montada a partir de un hombre que pasó haciendo el bien, que dedicó su vida a los más pobres y necesitados y que supo ver más allá de una religión basada en ritos y leyes que no salvan.

 

“El Hijo del hombre es señor del sábado”

Todo lo recibimos gratuitamente “¿Tienes algo que no hayas recibido?”, todo ha de vivirse desde la sencillez y claridad del don “…a nosotros, los apóstoles, Dios nos coloca los últimos…”, porque, si hay algo que sea distintivo de los discípulos es el servicio que nace de la libertad, no del poder, ni de consagraciones, ni de estructuras creadas copiando modelos civiles… “el Hijo del Hombre es Señor del sábado”, es Señor y está por encima (eso es ser Señor) de las formas y normas que constriñen la libertad en la relación con nuestro Dios.

Precisamente porque la religión se ha basado muchas veces solo en normas y leyes, formas externas y ritualismos que expresan poder, ahora los poderosos de la tierra la utilizan en beneficio propio: saben que las religiones tranquilizan las conciencias y, muchas veces, aíslan de la realidad; por eso con la religión, olvidando “la libertad de los hijos de Dios” (Gálatas 5:1), hasta justifican las guerras y los genocidios que está desbordando a la humanidad.

Por eso el Papa Francisco nos ha hablado repetidamente de que “Si no está Jesús en el centro, hay otras cosas. Y en el día de hoy encontramos a muchos cristianos sin Cristo, sin Jesús. Por ejemplo, quienes tienen la enfermedad de los fariseos y son cristianos que ponen su fe y su religiosidad, su cristiandad, en muchos mandamientos… (Homilía del Papa Francisco 22/01/2025) o nos ha recordado el Papa León en su visita a Madrid que “….los discípulos de Jesús son siempre contemporáneos, pero nunca prisioneros del tiempo que pasa. ¡Somos libres en Cristo! Y Cristo nos ha liberado con su amor. Gracias a este amor, somos siempre libres frente a toda coacción y engaño. Somos libres de las modas, porque somos discípulos de la verdad…” (Vigilia de oración con los jóvenes discurso del Santo Padre “Plaza de Lima” (Madrid) Sábado, 6 de junio de 2026)

Jesús, el centro; Jesús el que nos da la libertad, con Él somos libres, pero todo siempre desde la confianza porque Él es el Señor del sábado y con Él nosotros podemos centrarnos en lo que es lo fundamental del seguimiento: el amor, la misericordia y el servicio.

Fray Antoni Miró Gallego O.P.

Fray Antoni Miró Gallego O.P.
Convento de Santo Domingo Ra`ykuéra (Asunción. Paraguay)
Dominico de Mallorca, nacido en 1958, actualmente trabajando en la misión de Paraguaya del Vicariato Antón Montesino de la Provincia de Hispania. Ejerce su misión desde la comunidad de Asunción, en un pueblecito rural, eminentemente campesino, como párroco de la Parroquia Virgen del Rosario de Tavapy, antiguo convento dominico del siglo XVI y actualmente llamado San Roque González de Santa Cruz. Ha ejercido diferentes cargos en la diócesis, especialmente dedicado a la Pastoral Social y el trabajo por la sinodalidad. También es director general de la Sede local de la Universidad Católica en Carapeguá, pueblo cercano a San Roque. Anteriormente trabajó en Manacor, Mallorca, y fundó el Casal de la Pau como una avanzadilla, en aquel entonces, de la Educación por la Paz y la defensa de la tierra. Bachiller en Teología y licenciado en Ciencias de la Comunicación, dirige una radio comunitaria y trabaja especialmente con el campesinado y el mundo de la cultura.
“ A vino nuevo, odres nuevos ”

“ A vino nuevo, odres nuevos ”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 33-39

 

En aquel tiempo, los fariseos y los escribas dijeron a Jesús:
«Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber».

Jesús les dijo:
«¿Acaso podéis hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, entonces ayunarán en aquellos días».

Les dijo también una parábola:
«Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque, si lo hace, el nuevo se rompe y al viejo no le cuadra la pieza del nuevo.

Nadie echa vino nuevo en odres viejos: porque, si lo hace, el vino nuevo reventará los odres y se derramará, y los odres se estropearán.

A vino nuevo, odres nuevos.

Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: “El añejo es mejor”».

 

 

Palabra del Señor

“ Desde ahora serás pescador de hombres ”

“ Desde ahora serás pescador de hombres ”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 1-11

 

En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes.

Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca».

Respondió Simón y dijo:
«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».

Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:
«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador».

Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Y Jesús dijo a Simón:
«No temas; desde ahora serás pescador de hombres».

Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

 

 

Palabra del Señor

“Se puso a servirles”

“Se puso a servirles”

La lectura de la liturgia diaria aborda la madurez espiritual en la comunidad de Corinto y el poder sanador y misionero de Jesús en el Evangelio de Lucas.

 

 

 

Primera lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 3, 1-9

 

Hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Por eso, en vez de alimento sólido, os di a beber leche, pues todavía no estabais para más. Aunque tampoco lo estáis ahora, pues seguís siendo carnales. En efecto, mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, ¿no es que seguís siendo carnales y que os comportáis al modo humano? Pues si uno dice «yo soy de Pablo» y otro, «yo de Apolo», ¿no os comportáis al modo humano?

En definitiva, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Servidores a través de los cuales accedisteis a la fe, y cada uno de ellos como el Señor le dio a entender. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; de modo que, ni el que planta es nada, ni tampoco el que riega; sino Dios, que hace crecer. El que planta y el que riega son una misma cosa, si bien cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado. Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificio de Dios.

 

Salmo de hoy

Salmo 32, 12-13. 14-15. 20-21 R/. Dichoso el pueblo que Dios se escogió como heredad.

 

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R/.

Desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 38-44

 

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón.

La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella.

El, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.

Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando.

De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían:
«Tú eres el Hijo de Dios».

Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.

Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto. La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos.

Pero él les dijo:
«Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado».

Y predicaba en las sinagogas de Judea.

Reflexión del Evangelio de hoy

 

“Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios”

La rivalidad entre diversos grupos de la comunidad de fe de Corinto es un signo, para san Pablo, de falta de crecimiento y de inmadurez. Los celos, las contiendas y las disensiones entre ellos demuestran lo que son, “niños en Cristo”.

La carnalidad de los corintios queda patente en las envidias y discordias que surgieron al exaltar una tendencia espiritual sobre otras, de su orgullo, de su disposición a creerse sabios y a juzgar a otros.

El apóstol los condena tan fuertemente porque siendo cristianos, con todo lo que implica seguir a un crucificado, se conducían según los valores de su sociedad, muy competitiva e individualista, orientada a la superación de unos sobre otros, sin importar lo que pasaba con los de abajo.

Los líderes son servidores, no competidores. El mismo Pablo, siendo fundador, no asume un lugar de preeminencia se hace siervo, eso es todo. Ese es el rango más alto posible en la Iglesia, no hay necesidad de competencia o rivalidad. Todos somos siervos de Cristo, estamos en cooperación. Una de las glorias de la Iglesia es que nadie hace la misma cosa.  Diferentes pero trabajando unidos por un proyecto común.

Sólo Dios da el crecimiento. Sólo Dios abre la mente, cambia el corazón y hace a la gente distinta. Porque la Iglesia es una construcción de Dios únicamente, la tierra de cultivo y el edificio que son solamente suyos.

La única ambición de cada líder-servidor debe de ser la de glorificar a Dios mediante la promoción de vida de todos y la capacitación para desarrollar sus propios dones. No se trata de enseñanzas rivales sino de ministerios distintos, todos necesarios para la vida comunitaria. En cada ministro y en cada ministerio, Dios es el que está a la obra.

“Es necesario que proclame el reino de Dios”

Jesús entra a la casa de Simón y la convierte en un santuario. No trae discursos largos: se inclina, reprende la fiebre y levanta a la suegra de Simón. Llama la atención el verbo “increpar” a la fiebre, el mismo tono con que enfrenta a los demonios. La enfermedad aparece como una fuerza que desordena la vida; el Reino, como una autoridad que restaura la armonía. El signo de que la sanación es real no es el espectáculo, sino la diaconía. La vida recobrada se verifica en servicio, no en autocelebración.

Al ponerse el sol la ciudad entera llega con su miseria a cuestas. Jesús no hace una cura masiva desde lejos impone las manos sobre cada uno. El reino tiene escala de rostro. No somos un caso en una multitud; somos un encuentro irrepetible. La santidad de Jesús no es burbuja que evita el contacto, sino una pureza que toca y purifica. Los demonios lo reconocen y gritan su identidad pero Jesús los silencia.

Rehúsa la fama fácil, el atajo del poder, las definiciones sin cruz. Hay una pedagogía del silencio: la identidad del Hijo se revelará en el tiempo del Padre, al ritmo del amor, no al ritmo del sensacionalismo espiritual. Amanece y Jesús se va a un lugar desierto. La compasión del día anterior desemboca en la soledad orante.

De ese silencio nace el “es necesario” que ordena su marcha. La gente quiere fijarlo donde funcionó, pero Él se mueve hacia donde el Reino aún no ha sonado. Entre la casa, la plaza, el desierto y el camino, se dibuja la geografía del discípulo: intimidad que cura, misericordia que toca, oración que discierne, misión que se expande.

El Mesías no viene a instalarse en nuestras zonas de confort, sino a encender un movimiento: de la curación a la misión, de lo privado a lo público, de lo sabido a lo que aún espera una palabra de vida. Porque donde El pasa, la historia no se detiene: comienza.

 

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia, España)