Foto: La ecofisióloga de plantas Felicity Hayes monitorea el nivel de ozono
Buenos Aires, 22 de septiembre (PR/22) .- ABERGWYNGREGYN, Gales – La fitocientífica Felicity Hayes comprueba sus cultivos dentro de uno de los ocho minúsculos invernaderos abovedados situados en las colinas galesas. Las macetas de guisantes y papaya plantadas en primavera están frondosas y verdes, y pronto darán sus frutos.
En un invernadero vecino, esas mismas plantas parecen enfermizas y atrofiadas. El guisantes tiene un color amarillo envejecido con hojas picadas; las papayas alcanzan sólo la mitad de su altura.
La única diferencia entre las dos atmósferas de los invernaderos es la contaminación por ozono.
Hayes, que trabaja en el Centro de Ecología e Hidrología del Reino Unido (UKCEH), está bombeando gas de ozono en distintas concentraciones en los invernaderos donde crecen los cultivos básicos africanos. Está estudiando cómo el aumento de la contaminación por ozono puede afectar al rendimiento de los cultivos -y a la seguridad alimentaria de los agricultores de subsistencia- en el mundo en desarrollo.
El ozono, un gas que se forma cuando la luz del sol y el calor interactúan con las emisiones de los combustibles fósiles, puede causar pérdidas sustanciales a los agricultores, según sugieren las investigaciones, al envejecer rápidamente los cultivos antes de que alcancen su pleno potencial de producción y disminuir la fotosíntesis, el proceso por el que las plantas convierten la luz del sol en alimentos.
El estrés por ozono también reduce las defensas de las plantas contra las plagas.
Un estudio de 2018 publicado en la revista Global Change Biology estimó que las pérdidas mundiales de trigo por la contaminación por ozono ascendieron a 24.200 millones de dólares anuales entre 2010 y 2012.
En un artículo publicado en enero en Nature Food, los investigadores contabilizaron unos 63.000 millones de dólares en pérdidas de trigo, arroz y maíz al año en la última década en Asia oriental. leer más
Los científicos están especialmente preocupados por África, que verá aumentar el tráfico de vehículos y la quema de residuos a medida que la población se duplique a mediados de siglo.
Esto significa más contaminación por ozono, un gran reto para los pequeños agricultores, que constituyen el 60% de la población del África subsahariana.
«Existe una gran preocupación por que la contaminación por ozono afecte a los rendimientos a largo plazo», afirmó el científico Martin Moyo, del Instituto Internacional de Investigación de Cultivos para los Trópicos Semiáridos de Zimbabue.
Reclamó una «necesidad urgente de más estudios rurales para determinar las concentraciones de ozono» en todo el continente.
A principios de este año, científicos del Centro Internacional de Agricultura y Biociencia (CABI), una organización sin ánimo de lucro con sede en el Reino Unido, instalaron equipos de control del ozono en los campos de cacao y maíz de Ghana, Zambia y Kenia.
Pero la mayoría de los países africanos no tienen monitores de contaminación atmosférica fiables o consistentes, según un informe de UNICEF de 2019. Entre los que sí los tienen, pocos miden el ozono.
OZONO EN AUMENTO
En la estratosfera, el ozono protege a la Tierra de la radiación ultravioleta del sol. Más cerca de la superficie del planeta, puede dañar las plantas y los animales, incluidos los seres humanos.
Mientras que la normativa sobre la calidad del aire ha contribuido a reducir los niveles de ozono en Estados Unidos y Europa, la tendencia va a ser lo contrario en África y partes de Asia, países de rápido crecimiento.
El cambio climático también podría acelerar las cosas.
En las zonas de África con altas emisiones de combustibles fósiles y quema frecuente de bosques o pastizales, las nuevas investigaciones sugieren que las temperaturas más cálidas podrían empeorar el problema, ya que pueden acelerar las reacciones químicas que crean el ozono.
Si bien las investigaciones han revelado que el trigo norteamericano suele verse menos afectado por el ozono que sus homólogos europeos y asiáticos, se han realizado menos estudios sobre las versiones africanas de los mismos cultivos que, a lo largo de décadas de cultivo, se han adaptado mejor a esos entornos.
Una vez cada dos semanas, en un mercado de Nairobi, los agricultores del campo llevan muestras de sus cultivos enfermos a un «médico de plantas» con la esperanza de determinar qué está afectando a sus rendimientos.
«Muchos de los síntomas (del ozono) pueden confundirse con daños causados por ácaros u hongos», explica la entomóloga de CABI Lena Durocher-Granger. «Los agricultores pueden seguir aplicando fertilizantes o productos químicos pensando que se trata de una enfermedad, pero es la contaminación por ozono».
Su organización colabora con el UKCEH para ayudar a la gente a identificar los signos de estrés por ozono y recomendar soluciones, como regar menos en los días de alto nivel de ozono. El riego puede dejar los poros de las hojas muy abiertos, lo que hace que las plantas absorban aún más ozono.
CULTIVOS RESISTENTES
En sus invernaderos de Gales, Hayes exponía los cultivos de una cúpula a la cantidad más baja -30 partes por billón-, similar al entorno del norte de Gales. En la cúpula con el mayor nivel de ozono, las plantas recibían más del triple de esa cantidad, imitando las condiciones de contaminación del norte de África.
Hayes y sus colegas han descubierto que ciertos alimentos básicos africanos se ven más afectados que otros.
En una cúpula llena de una cantidad media de ozono, las plantas de trigo norteafricanas pasaron rápidamente del verde al amarillo en pocos meses.
«Se obtienen granos diminutos y delgados que no tienen todas las partes buenas, mucha cáscara en el exterior y no tantas proteínas ni valor nutricional», dijo Hayes.
Esto concuerda con la investigación que su equipo publicó el año pasado sobre los cultivos de plantas subsaharianas, según la cual la contaminación por ozono podría estar reduciendo el rendimiento del trigo subsahariano hasta en un 13%.
Las judías secas podrían salir peor paradas, con pérdidas de rendimiento estimadas de hasta el 21% en algunas zonas, según el mismo estudio, publicado en Environmental Science and Pollution Research.
«Las alubias son una fuente de proteínas muy útil en África, y los agricultores de subsistencia las cultivan en gran cantidad», afirma Katrina
Sharps, analista de datos espaciales del UKCEH.
El mijo subsahariano, sin embargo, parecía más tolerante al ozono. Sin embargo, África produjo aproximadamente la mitad de mijo que de trigo en 2020.
«Si el suelo y las condiciones de cultivo son adecuados», dijo Sharps, «los agricultores de subsistencia pueden considerar cultivar más mijo».
Reportaje de Gloria Dickie; edición de Katy Daigle, Marguerita Choy y Bill Berkrot
Los bajos niveles de fertilización de Argentina, permitirán duplicar los niveles de nutrición de cultivos para cerrar brechas de rendimiento y sin riesgo ambiental.
Buenos Aires, 13 de agosto (PR/22) .- En la tarde del segundo día del 30° Congreso de Aapresid, Juan Pablo Monzón (CONICET) se refirió a su último trabajo enfocado a brechas de rendimiento y brechas de nutrientes.
Para contextualizar, habló de la fuerte tensión entre demanda y oferta en el mundo actual. Explicó que, por un lado, hay una explosión en la demanda de alimentos debido a cambios demográficos y dietarios. Las herramientas para reducir la demanda en el corto plazo, disminuyendo las pérdidas, cambios en la dieta, etc. han demostrado muy poco. Por otro lado, las tasas anuales de ganancia de rendimientos NO son suficientes para satisfacer la demanda futura en la tierra cultivada actualmente. Con lo cual, la única vía para cubrir la demanda es aumentar los rendimientos.
Respecto a ese punto, Monzón disparó “Satisfacer la demanda futura de alimentos sin expansión masiva del área cultivada va a requerir de una intensificación sustentable de los sistemas de producción de cultivos, de tal manera que cada hectárea de tierra cultivada produzca cerca de su potencial, minimizando el impacto ambiental y preservado los recursos naturales, suelo y agua”.
Luego, el investigador del CONICET definió el concepto “brecha de rendimiento” entendido como la diferencia entre el rendimiento actual y el potencial. “Alcanzar un 70% del rendimiento potencial es un objetivo razonable y viable económicamente”, acotó. Poniendo algunos números de los principales cultivos de Argentina, indicó que la brecha en maíz y trigo es de 41% y en soja 32%.
Sosteniendo que el requerimiento de nutrientes se incrementa con el nivel de rendimiento, mostró la respuesta de maíz a la nutrición nitrogenada. “En un planteo sin riego, con 120 kg/ha de nitrógeno (N) se logran 7,8 Ton/ha, y con 180 kg/ha de N el rendimiento asciende a 10 Ton/ha. En un maíz regado en Nebraska (EEUU), el promedio actual es de 13 Ton/ha de maíz con 220 kg/ha de N. Esto demuestra una eficiencia media de 60 kg grano por kg N, pero decrece con mayor rendimiento”.
“¿Es posible para Argentina cerrar la brecha de rendimiento explotable, de una manera sostenible, con el uso actual de fertilizantes?”, cuestionó Monzón. Para responder esa pregunta, se valió del estudio que vienen realizando en nuestro país junto a distintas instituciones, el cual demuestra que los balances de nutrientes (promedio de dosis fertilizante – remoción de nutrientes grano) en nitrógeno, fósforo y azufre en los distintos cultivos son negativos.
Juan Pablo Monzón
Al respecto, remarcó “Las dosis actuales de nutrientes no son suficientes para cerrar la brecha de rendimientos y los balances de nutrientes sugieren exportación neta en muchos casos. Cerrar la brecha de rendimiento, sin comprometer la calidad del suelo, va a requerir de un aumento substancial en el uso de fertilizante”. Validaciones que realizaron a campo indican que, un mayor uso de nutrientes vía fertilizantes, permitieron aumentar los rendimientos de maíz (15%), trigo (22%) y soja (13%).
Sumando soluciones para maximizar los rendimientos y al mismo tiempo cuidar el medio ambiente, Antonio Cavaglia (SURCOS) dijo “Un escenario limitante incentiva a ser más eficientes con las herramientas que hoy tenemos, disminuir el impacto ambiental, medirlo y cuantificarlo”.
Frente a ese desafío, y poniendo sobre la mesa la problemática de malezas, la falta de ingredientes activos nuevos, la tendencia de aumento de biotipos resistentes, sumado a las pérdidas de productos en la aplicación, Surcos tomó el compromiso de medir y comunicar la manera correcta en el uso de formulaciones, a partir de indicadores de impacto ambiental.
Según explicó Cavaglia, una de estas herramientas es el índice EIQ (Coeficiente de impacto Ambiental) desarrollado por la Universidad de Cornell (EEUU), el cual organiza e integra, en una plataforma on-line, la información relacionada con la toxicidad de los productos. Da a los agricultores datos sobre los impactos de los fitosanitarios sobre el ambiente y la salud de los consumidores y usuarios. Además, permite tomar mejores decisiones en la elección de los químicos y dosis a usar.
El otro indicador es el RIPEST desarrollado por la Catedra de Cerealicultura de la FAUBA. Concretamente es un modelo de simulación que pronostica el riesgo ambiental del uso de fitosanitarios que está acoplada con pronósticos meteorológicos, permitiendo saber, además, los horarios más convenientes de aplicación. Según aclaró el representante de SURCOS, PRORIPEST expresa los valores de riesgo ambiental a través de 4 indicadores específicos: Riesgo agua superficial, Riesgo agua subterránea, Riesgo suelo y Riesgo aire. Pudiendo
“El empleo de estos indicadores te permitirá ver la toxicidad y el riesgo de los fitosanitarios, y seleccionar los herbicidas, insecticidas y fungicidas que tengan el mejor comportamiento ambiental. No todos son iguales”, concluyó Cavaglia.
Buenos Aires, 12 de agosto (PR/22) .- De un suelo vivo depende la sustentabilidad de nuestros agroecosistemas. Sin embargo, el rol de los protagonistas biológicos subterráneos es muchas veces ignorado. Referentes compartieron los secretos de este sorprendente “inframundo” y cómo alimentarlo y manejarlo para mantener la salud del suelo.
Miércoles 10 de Agosto
Prensa Aapresid
Como broche de oro de una jornada a puro “suelo abierto” el panel convocó a expertos referentes para hablar de la biología de este recurso. Un aspecto muchas veces olvidado, pero imposible de pasar por alto si se quiere apuntar a sistemas agropecuarios más sustentables. La cantidad y calidad de alimento que necesitamos cada vez es mayor, abastecimiento que dependerá de un suelo saludable.” Así, el hombre debe intervenir para cuidar la vida de este recurso y manejarlo correctamente con tecnología y conocimiento”, así abría la charla Jorge Romagnoli (Presidente Honorario Aapresid).
Si hablamos de proteger los suelos, es urgente actuar también sobre aquellos amenazados por inundaciones, erosión o salinización por ejemplo, para frenar su degradación, y eventualmente poder recuperarlos. Experiencias a campo, realizadas por Romagnoli y equipo en el sudeste de Córdoba, mostraron que es posible revertir daños a fuerza de ambientación y manejo enfocado alimentar a la biología del suelo. “El ambiente suelo tiene un gran peso para poder amortiguar cuestiones climáticas adversas y sostener buenos rendimientos”. Por ello, “tenemos que poner energía en entender los procesos biológicos en pos de una sustentabilidad creciente para que la humanidad siga avanzando y prosperando”
“Tenemos un universo bajo nuestros pies. El 25% de la biodiversidad del planeta está en el suelo, pero solamente la conocemos en un 40%”, arrojó Marie Bartz, Docente e Investigadora de la Universidad de Coimbra, Portugal y del Centro de Agricultura Orgánica y Regenerativa. Dentro de su diversidad, el suelo contiene microorganismos y meso y macrofauna; esta última abarca más de 40 grupos, como hormigas, lombrices, arácnidos, isópodos, milípedos, larvas, termitas, geófagos y turbadores, entre muchos otros. Estos organismos brindan y sostienen servicios ecosistémicos en el suelo tales como: mantener la estructura, hacer intercambio de gases, secuestro de Carbono, contribuir al ciclo de nutrientes, desintoxicar el suelo, descomponer la materia orgánica, controlar plagas, parásitos y enfermedades”, ennumeró la especialista. Como si esto fuera poco, también interfieren en las relaciones simbióticas con las plantas y con otros organismos, y controlan el crecimiento vegetal.
Sin embargo, estos seres vivos no pueden trabajar solos, deben hacerlo en equipo e interconectados, y para elo es necesario garantizar un entorno enriquecido, diverso y equilibrado. «Un perfil que infiltre bien, mantenga los nutrientes, que logre captura de Carbono y mucha materia orgánica, sólo es posible si la biología del suelo se conserva”. Para lograr calidad y salud del suelo, debemos mantener este sistema con todos sus engranajes y bien aceitados, concluyó.
Luego, el panel dio paso a Luis Wall (CONICET), docente e investigador de la Universidad de Quilmes, investigador principal del Conicet, y miembro de la mesa de expertos de la Chacra Pergamino-Colón. Haciendo foco en la microbiología del suelo, señaló que “en 1 gramo de suelo hay más bacterias que seres humanos en el planeta”, a lo que se le suma una cantidad enorme de hongos, virus y protistas. Aunque se trata de organismos microscópicos, en términos de biomasa se llevan todos los aplausos, ya que concentran la mayor proporción de Carbono (luego de las plantas) a tal punto que el 50% de la biofertilidad del suelo, está formada por biomasa microbiana muerta.
Este mundo diminuto es responsable de la transformación de la materia, es decir, celulosa, quitina, proteínas, lípidos, en pequeñas moléculas. “Hemos encontrado que las actividades enzimáticas se aceleran cuando aumenta la actividad de uso de suelo y su calidad”. Otra función importante de la microbiología es generar estructura, gracias a que estos organismos exudan numerosas sustancias extracelulares que actúan como pegamento natural de las partículas minerales y otros restos. En ese sentido, la intensificación agrícola, al aumentar la actividad biológica, aparece como una estrategia para mejorar la condición física del suelo, combatiendo problemas de laminación por ejemplo. La tercera pata o función biológica es generar interacción entre todos los componentes biológicos del suelo. “Cuando el sistema está más interconectado es más resistente y resiliente. Tenemos que lograr aumentar esas conectividades e investigar quiénes son los influencers de esas redes sociales, para saber qué Messi o Maradona agregarle al suelo para que arme el partido”, comparó.
En un círculo virtuoso, niveles bajos niveles de nitrógeno y fósforo, estimulan la actividad biológica para recircular más materia orgánica. Por ello, hay que ser cuidadosos a la hora de proveer “nutrición fácil” con fertilizantes, porque pueden inhibir las interacciones. La salud del suelo determina en última instancia la calidad de los alimentos que se generan a partir de las plantas. “El hombre, por lo tanto, es responsable de recuperar, cuidar y manejar el recurso con intensificación, diversificación de cultivos y monitoreando su biología a lo largo del proceso”, resumió.
Al final de la jornada, Marcelo Arriola, asesor y Director Adjunto del Sistema de Chacras de Aapresid, dio cierre al panel. “El monocultivo y el exceso de barbechos hace que hoy tengamos una gran cantidad de problemas físicos en los suelos”. Frente a esto, la solución no viene de la mano de mover el suelo con labranzas. Esta práctica no hace más que aumentar fuertemente la combustión, la superficie de exposición de sus agregados, aumentando su oxigenación. Si bien inmediatamente esto provoca un rápida disponibilidad de nutrientes, el lado «B» es que se liberan partículas finas, por ejemplo de limo, que van formando estructuras laminares y capas densas que agravan la situación.
Muy distinto es hacerle frente a los problemas con una batería diversa de cultivos, incluyendo gramíneas en la rotación, favoreciendo la agregación biológica, gracias en parte a la acción de Globulinas. La Chacra Pergamino, en 9 años de experiencia, puede dar fe de esto: “a medida que intensificamos más, damos más comida al suelo, más Carbono, por ende más macro agregación, y empieza a haber reconstrucción de suelos». “Necesitamos ya empezar a pensar fuertemente en diversificación, en cultivos de servicios, el problema es físico pero la solución es absolutamente biológica”, cerró.
Los productores argentinos que utilicen la solución digital para registrar sus prácticas agrícolas podrán compartir la historia de sus cultivos con la compañía que produce y comercializa fertilizantes, y recibir premios al hacerlo.
Buenos Aires, 10 de agosto (PR/22) .-. Profertil, la compañía argentina que produce y comercializa fertilizantes para nutrir los cultivos, se sumó al ecosistema de ucrop.it que promueve Mejores Prácticas de Manejo para la nutrición de cultivos. A partir de su incorporación, los productores agropecuarios argentinos que utilicen la solución digital para el registro y trazabilidad de la historia de sus cultivos, y para gestionar indicadores ambientales, podrán optar por firmar acuerdos con la compañía, y recibir por ellos premios y beneficios económicos.
“Basamos nuestra tarea en la sustentabilidad y estamos comprometidos con los ODS de Naciones Unidas, por eso trabajamos junto a los productores de todo el país fomentando el cuidado del suelo, un recurso natural invaluable. Ese compromiso es el que nos motiva a seguir generando iniciativas para garantizar la correcta nutrición de los cultivos. Formar parte del ecosistema que promueve Mejores Prácticas de Manejo para la nutrición de cultivos es una forma de colaborar y potenciar el desarrollo agronómico de nuestros campos” dijo el Ing. Mario Suffriti, Gerente Comercial de Profertil.
“En la agricultura de hoy, los productores tienen un rol protagónico como agentes de cambio, y las compañías que forman parte de la cadena de valor agrícola se han convertido en aliados estratégicos. Por eso celebramos se sumen a nuestros ecosistemas organizaciones como Profertil, que valoran y premian a los productores que llevan a cabo prácticas climáticamente sustentables” cerró Marcos Botta, CIO (Chief Innovation Officer) y Co Founder de ucrop.it.
La solución digital ucrop.it permite a los productores trazar y verificar la historia de sus cultivos de forma simple y confidencial, gestionar indicadores ambientales como EIQ y Huella de carbono, y conectar con empresas interesadas en promover una agricultura sustentable. Para ello, dispone de ecosistemas, como el de Mejores Prácticas para la nutrición de cultivos, en los que los productores pueden visualizar todos los acuerdos que aplican a sus cultivos y lotes, y beneficios potenciales correspondiente a estos acuerdos, para decidir cuáles de ellos firmar.
Acerca de ucrop.it
ucrop.it es una plataforma digital argentina que permite transformar la sustentabilidad en un proceso simple, lograble y rentable. Su nombre surge de un juego de palabras: “you crop it” (que en inglés significa “vos lo producís”) y el término “it”, que apela a la tecnología que la solución digital provee y ayuda a mejorar los procesos y da certezas de los cultivos sustentables. De acceso gratuito para los productores, ucrop.it facilita el registro y trazabilidad de los cultivos sustentables de forma segura y confidencial, gracias a que utiliza tecnología blockchain. Creada en el año 2018 por Diego Hoter (CEO y Co Founder), Matías O´Keefe (CTO / Chief Technology Officer) y Marcos Botta (CIO / Chief Innovation Officer), la start-up argentina líder en el rubro, brinda servicios también en Uruguay, Paraguay, Brasil y Estados Unidos, país donde tiene una Oficina de Desarrollo de Negocios.
Reconocida por el centro financiero internacional Abu Dhabi Global Market como una de las tres startups más innovadoras de Sudamérica, ucrop.it fue distinguida en el “Sustainable Agtech Challenge” del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente por contribuir con el desarrollo de una agricultura más sustentable. Además, ucrop.it resultó finalista del “Radicle Carbon & Soil Challenge”, iniciativa que busca invertir y apoyar a las más innovadoras soluciones agro-tecnológicas; fue elegida por John Deere como una de las 7 compañías que formarán parte del programa “Startup Collaborator 2022” para generar soluciones innovadoras con foco en sustentabilidad; y resultó ganadora del programa “Acelerar España”, una iniciativa filantrópica de la Fundación Acelerar España que busca impulsar la internacionalización de startups argentinas en Europa. Sitio web: www.ucrop.it
Buenos Aires, 4 de agosto (PR/22) .- Es una cualidad que se deriva de la interrelación de las propiedades físicas, químicas, y biológicas del suelo, y que a la vez es influenciada por las prácticas de manejo que se realizan en él. La fertilidad del suelo se relaciona con la capacidad que tiene el suelo de suministrar los nutrientes esenciales y condiciones necesarias para el crecimiento y desarrollo de las praderas y/o cultivos.
Clasificación de los nutrientes del suelo
Para determinar si un suelo presenta un adecuado suministro de nutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas se evalúa su fertilidad química a través del análisis de suelo. Existen dieciséis elementos esenciales para la nutrición y correcto desarrollo de las plantas, sin los cuales no pueden completar su ciclo vegetativo ya que su deficiencia afecta sus procesos fisiológicos.
Las deficiencias (o excesos) de estos nutrientes esenciales afectan el desarrollo de las plantas y disminuye su capacidad de resistencia a plagas, enfermedades y diversos tipos de estrés (hídrico, etc.). Estos elementos se dividen en dos grandes grupos, los macronutrientes y micronutrientes (Figura 1).
Elementos minerales en la fertilidad del suelo
Los elementos no minerales como el carbono (C), hidrógeno (H) y el oxígeno (O) son encontrados en la atmósfera y en el agua, siendo captados por las hojas ya que participan en la fotosíntesis. Por otra parte, los elementos minerales pueden dividirse en macronutrientes primarios, macronutrientes secundarios y micronutrientes.
Los primarios (nitrógeno -N-, fosforo -P- y potasio -K-) son los primeros en presentar limitaciones en el suelo, ya que las plantas los requieren en mayores proporciones, siendo los más importantes para el desarrollo de las mismas. Su carencia en la planta se manifiesta primero que la de los demás elementos.
Los elementos secundarios son el calcio (Ca), magnesio (Mg) y azufre (S); estos al igual que los micronutrientes (Figura 1) se requieren en cantidades menores, siendo menos deficitarios en el suelo. Es importante resaltar que tanto los nutrientes primarios, secundarios como los micronutrientes son necesarios para mantener una adecuada fertilidad del suelo.
Fuente de nutrientes
Las plantas pueden captar y absorber los nutrientes contenidos en aire y suelo a través de sus hojas y raíces. En el suelo estos nutrientes se derivan principalmente de rocas madre (material parental) que han sido desgastadas por el proceso de meteorización; dejándolos en forma más disponibles para las plantas.
Estos compuestos al entrar en contacto con el agua del suelo se disocian en cationes (iones positivos) y aniones (iones negativos); quedando libres o siendo adsorbidos por los coloides del suelo (micro partículas de materia orgánico o humus).
Sin embargo, es necesario resaltar que solo una pequeña porción de cada nutriente en el suelo se encuentra disponible para las plantas (2-4%); mientras que el resto se encuentra en forma no disponible, asociados a la fracción mineral y orgánica del suelo (96-98%).
El análisis de la fertilidad del suelo
Para determinar si el suelo cumple con las condiciones óptimas para suministrar los nutrientes a la pradera/cultivo, en función de sus necesidades actuales y futuras; se evalúa la disponibilidad de elementos a través de un análisis.
Este sirve para diagnosticar su estado físico, químico y biológico (problemas, déficit de nutrientes, etc.); siendo una gran ayuda para posteriormente desarrollar estrategias de fertilización adecuadas y lograr una producción óptima del cultivo y/o pradera.
En caso que los resultados del análisis del suelo indiquen deficiencias de nutrientes se recomienda el uso de fertilizantes para suministrar los requerimientos de las plantas en función del rendimiento esperado. Es necesario recalcar que en un plan de fertilización se debe considerar el suministro de nutrientes de acuerdo a lo determinado en el análisis de suelo; además de otros factores como condiciones de edafoclimáticas y prácticas de manejo.
La sobre fertilización del suelo
La sobre fertilización (aplicación en exceso de algún nutriente); puede causar no solo toxicidad a las plantas sino también influir en la ocurrencia de pérdidas de nutrientes hacia el medio ambiente ya sea por escurrimiento superficial; lixiviación o percolación o vía gaseosa (volatilización).
Los fertilizantes pueden ser de naturaleza inorgánica u orgánica. Independientemente de su origen se debe distinguir entre unidad fertilizante y concentración, siendo la primera utilizada para designar al nutriente (ej. fósforo como P2 O5 ; potasio como K2 O, calcio como CaO; magnesio como MgO, etc.) y la segunda para denominar la cantidad de elemento por unidad de peso del producto (ej; la urea tiene 46% de concentración de N: o sea que por cada 100 kg de fertilizante se aportan 46 kg de N).
La fertilización del suelo
Es la aplicación de fertilizante de forma tal de asegurar la máxima eficacia del fertilizante al menor costo (mayor rentabilidad); y la mayor eficiencia de uso del nutriente aportado (máxima absorción del o los nutrientes por las plantas). Para ello se debe tener en cuenta factores como: la dosis, época de aplicación, tipo de fertilizante y método de aplicación.
El contenido de este artículo de nuestra sección de Agronotips fue elaborado por Josué Martínez-Lagos y Richard Gallardo Andías / INIA Remehue para www.inia.cl, y fue revisado y reeditado por Agronotips.com
Las autoridades argentinas aprobaron este miércoles 20 de junio la comercialización de Bovaer®, un complemento alimenticio para rumiantes que reduce las emisiones de metano. La solución fue desarrollada por DSM, una compañía global con un propósito en Salud, Nutrición y Biociencia. A partir de ahora, los productores ganaderos argentinos tendrán la posibilidad de reducir la huella ambiental de la producción de carne y lácteos.
Buenos Aires, 21 de Julio, (PR/ 22) . — El Gobierno argentino ha estado implementando varias iniciativas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en el país, y recientemente el Ministerio de Agricultura reiteró su compromiso con la producción sostenible de alimentos y contribución a la seguridad alimentaria mundial.
Se ha demostrado científicamente que la innovación de DSM es una solución eficaz para reducir las emisiones de metano en las granjas y ayudar a los productores del agro a liderar la lucha contra el cambio climático del país, que representa uno de los mercados de carne de bovina más grandes del mundo. Además, Argentina ha sido uno de los 100+ signatarios del Global Methane Pledge, para reducir las emisiones de metano en un 30% para 2030.
“Con la aprobación de Bovaer® en Argentina y la aplicación del suplemento en la alimentación de ganado vacuno y lechero, DSM ofrece una solución importante para las industrias locales de proteína animal para hacer que las operaciones sean cada vez más sostenibles, con calidad y responsabilidad para alimentar a una población en crecimiento. Este es otro paso importante para que la compañía ayude a la industria de proteína animal de América Latina a reducir aún más su huella de carbono», dice Mark van Nieuwland, Vicepresidente de Bovaer®.
El metano es un subproducto natural de la digestión de las vacas y otros rumiantes. Por lo tanto, estos animales son parte de la emisión de gases de efecto invernadero.
“Bovaer®️ actúa como un aditivo nutricional que, consecuentemente, reduce las emisiones de metano y se desempeña muy bien en las áreas de corrales de engorde, y una cantidad significativa de ganado en Argentina se alimenta en estos ambientes. Esto hace que la aprobación regulatoria sea particularmente emocionante para nosotros para construir una ganadería cada vez más sostenible”, reafirma Sergio Schuler, Vicepresidente del negocio de Nutrición y Salud de Rumiantes de DSM LATAM.
La autorización para comercializar el suplemento en Argentina contribuye al compromiso del sistema alimentario de DSM de permitir una reducción de emisiones de dos dígitos en los campos para 2030. Sergio Schuler agrega: «Argentina es uno de los cinco principales exportadores de carne a nivel mundial. Con la aprobación del mercado, DSM expande Bovaer® para la ganadería argentina, posibilitando nuevos modelos de negocios”.
Bovaer® es el resultado de una década de investigación científica, que incluye más de 50 estudios revisados y publicados en revistas científicas independientes y 52 ensayos en granjas en 14 países de cuatro continentes. Solo un cuarto de cucharadita por día de Bovaer® por vaca reduce las emisiones de metano en un promedio del 30% para las vacas lecheras e incluso porcentajes más altos, en promedio del 45% para el ganado de carne. Tras la alimentación, surte efecto inmediatamente.
Brasil fue el primer país de América Latina en otorgar la aprobación regulatoria para la aplicación del aditivo, en septiembre de 2021, seguido por Chile. En febrero de este año, Bovaer® recibió la aprobación de la UE y actualmente está disponible en más de 35 países.
Acerca de Bovaer®
Bovaer® es un aditivo para vacas (y otros rumiantes, como ovejas, cabras y ciervos) investigado y desarrollado durante 10 años por DSM. Solo un cuarto de cucharadita de Bovaer® por vaca por día reduce consistentemente la emisión de metano entérico en un promedio de un 30% para vacas lecheras e incluso porcentajes más altos, en promedio un 45% para vacas de carne. Por lo tanto, el complemento alimenticio Bovaer® contribuye a una reducción significativa e inmediata de la huella ambiental de la carne, la leche y los productos lácteos.
Bovaer® es la solución más ampliamente estudiada y científicamente probada para el desafío del metano eructado hasta la fecha. Tras la alimentación, surte efecto inmediatamente.
Acerca de DSM
DSM es una empresa global, orientada a la salud, la nutrición y la biociencia, que aplica la ciencia para mejorar la salud de las personas, los animales y el planeta. El propósito de DSM es crear vidas más brillantes para todos. Los productos y soluciones de DSM abordan algunos de los mayores desafíos del mundo, creando al mismo tiempo valor económico, medioambiental y social para todas sus partes interesadas: clientes, empleados, accionistas y la sociedad en general. La empresa se fundó en 1902 y cotiza en Euronext Amsterdam. Puede encontrar más información en www.dsm.com.