Cómo revertir la pérdida de fósforo en suelos con el uso de nuevas tecnologías

Cómo revertir la pérdida de fósforo en suelos con el uso de nuevas tecnologías

Buenos Aires, 22 de mayo (PR/21).– Una experiencia realizada en un campo de Suipacha con muestreos intensivos y dividiendo el lote según las limitantes (tras medir el pH) por materia orgánica y por deficiencia de P, demostró que es posible ganar entre 140 y 640 kg de soja corrigiendo de manera adecuada este nutriente.

En el marco del Simposio Fertilidad 2021, Julián Muguerza, de la firma Glimax, que se dedica a la tecnología de procesos en pos de mejorar sus rendimientos, abordó el tema de agricultura 4.0, con una mirada a las nuevas tecnologías en nutrición de cultivos para una agricultura eficiente, responsable y amigable con el ambiente y la sociedad.

Para hacerlo, Muguerza compartió su experiencia en un campo de la firma en el partido de Suipacha, provincia de Buenos Aires. Señaló que “el empleo del big data y las nuevas tecnologías de nutrición de cultivos pueden ayudarnos a dar valor al campo y a los recursos humanos. Son herramientas para aprender”.

En este sentido, destacó que hay una gran capacidad de generar datos que deben manejarse, es un proceso de información, conocimiento y “saber hacer”.

En su presentación explicó que hay un problema de pérdida de fósforo (P) que sufre la agricultura argentina en casi toda su extensión. “¿Cómo podemos revertir esta situación con tecnología?”, planteó.

Allí propuso un claro ejemplo, que es la adopción de aplicaciones de tasa variable de fósforo, lo que resulta en mayor producción, mayor rentabilidad y mejor asignación de un insumo como el fertilizante fosfatado.

La experiencia que dirigió se basó en la realización de “un muestreo intensivo del suelo”, basado en recolectar muchas más muestras de las que se hacen en el promedio de los diagnósticos, para luego dividir el lote según “las limitantes (tras medir el pH), por materia orgánica y por deficiencia de P”.

Con esos datos se concretó la 2da acción: “la nivelación, nutrir el suelo con aplicaciones variables de fertilizante fosfatado, de 0 a 570 kg/ha”. Con este manejo se consiguieron “multiplicar los rindes por kilo de fósforo aplicado”, ganando entre 140 y 640 kg de soja, según el lugar y la dosis.

Ese proceso se completó con el uso de SoilOptix, un sistema de mapeo de nutrientes de suelo de alta definición que permite generar mapas con 1.000 datos de cada nutriente por hectárea.

“Con ésta generamos mapas de radiación gamma de alta definición tanto de textura, como de macro y micronutrientes. Estos diagnósticos son bastante integrales y nos ayudan a hacer fertilización y manejo de los cultivos en forma mucho más precisa. Y no sirven sólo para la decisión de fertilización, sino también en la siembra variable, la definición de ambiente, para definir rotaciones específicas y hacer un diseño más integral del sistema productivo”, concluyó.

Por último, agregó que hay nuevas tecnologías de asesoramiento, ya disponibles, pero hay mucho más aún por venir y que el objetivo es “aprender y mejorar”.

Primicias Rurales

Fuente: TodoAgro.com.ar

En la Argentina, sólo se repone el 30 % de los nutrientes que se extraen

En la Argentina, sólo se repone el 30 % de los nutrientes que se extraen

Por Laura Pérez Casar

Buenos Aires, 12 de mayo (PR/21) .– Si bien el consumo de fertilizantes en 2020 registró un récord, en el país aún se subfertiliza. Este desbalance implica un deterioro del suelo y de los servicios ecosistémicos que brinda y puede generar daños irreversibles. Así lo aseguran los especialistas del INTA quienes alertan sobre este riesgo y recomiendan una fertilización racional y eficiente, sin faltantes ni excedentes.

     Los suelos son una importante reserva de biodiversidad mundial, que permite la agricultura y la seguridad alimentaria, regula las emisiones de gases de efecto invernadero y promueve la salud de las plantas, los animales y los seres humanos. Sin ellos, nuestro mundo no sería el mismo.

Así los describe la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) y no deja de alertar que cuando se explotan sin restablecer la materia orgánica y el contenido de nutrientes, el ciclo de elementos nutritivos se rompe, la fertilidad del suelo disminuye y el equilibrio del agroecosistema se destruye.

Marcelo Beltrán –agrónomo del Instituto de Suelos del INTA Castelar– se refirió a esta advertencia de la FAO y confirmó que, “en la Argentina sólo un 30 % de los nutrientes que se extraen de los suelos cultivados se reponen mediante el uso de fertilizantes”.

“Desde hace varios años, los suelos de la región pampeana han sufrido un intenso agotamiento de nutrientes como consecuencia de una prolongada historia agrícola”, detalló Beltrán para quien el problema se agrava con el uso de variedades de cultivos de alto rendimiento, que demandan mayor cantidad de nutrientes.

En esta línea, Alberto Quiroga –especialista del INTA Anguil, La Pampa– agregó: “La intensificación ganadera, con cosecha mecánica de forraje y traslado a corrales, triplicó la tasa de extracción de algunos nutrientes”. Y fue más allá al asegurar que “su concentración en corrales y efluentes de tambos acentúa los riesgos de contaminación”.

Así es que, ambos investigadores reconocen que, desde la década de 90 y como consecuencia de procesos de erosión de los suelos y la remoción de nutrientes sin reposición por fertilización, los suelos comenzaron a mostrar síntomas del empobrecimiento en nutrientes y reducciones en los contenidos de materia orgánica.

Por su parte, Hernán Sainz Rozas –especialista en fertilidad de suelos y fertilización de cultivos del INTA Balcarce, Buenos Aires, fue más allá y aseguró que los niveles actuales en toda la región pampeana muestran valores entre un 30 y 40 % menores respecto a los suelos en condición originaria. Una condición que genera problemas físicos (estabilidad estructural y mayor riesgo de erosión) y menor disponibilidad de nutrientes, particularmente de nitrógeno y azufre.

En tanto, los niveles actuales de P-Bray son menores a 15 mg kg-1 (0-20 cm de profundidad) en una vasta superficie de la región pampeana, y en los últimos siete años, este problema se agravó. Esto indica que los niveles actuales de reposición de fósforo (vía aplicación de fertilizantes) están por debajo de la extracción en productos agrícolas (granos, carne, leche, etc.).

Respecto del pH, el especialista dijo que “hubo un cambio negativo, que se refleja en la disminución de los valores de pH del suelo, sobre todo al norte y este de la región Pampeana, donde se registran preocupantes niveles de pH”. En casos graves de acidificación, aun no alcanzados en la región, en los suelos con pH por debajo de cinco comienza a liberarse aluminio y esto resulta tóxico para las plantas.

Además, la acidez provoca consecuencias sobre diferentes procesos biológicos y químicos que ocurren en el suelo. “En problemas graves de acidez, se recomienda la aplicación de calcita (carbonato de calcio) o dolomita (carbonato de calcio y magnesio)”, sugirió Sainz Rozas.

Beltrán: “En la Argentina, las relaciones aplicación/extracción en grano de nitrógeno, fósforo, potasio y azufre para los cultivos de grano han mejorado durante los últimos años, pero los balances de nutrientes siguen siendo negativos”.

Mejor mantener que recuperar

Para Quiroga, “que hoy tengamos más de un 30 % de suelos degradados o bajo procesos de degradación donde se ha roto la relación del ecosistema por la presión antrópica preocupa, porque en estos sistemas algunos de los efectos pueden ser irreversibles. El suelo que se perdió no vuelve”.

Y agregó “es más fácil mantener la salud de un suelo que recuperar un suelo degradado, que frecuentemente condiciona la rentabilidad”. Es que, la degradación física de los suelos por pérdida de materia orgánica puede afectar la captación del agua, dar lugar a encharcamientos, escurrimientos y dificultar el acceso a los nutrientes por parte de los cultivos.

Un reciente informe de la Asociación Civil Fertilizar aseguró que el consumo de fertilizantes en 2020 registró un récord con 5 millones de toneladas y superaría el 7 % interanual. Pero, para Beltrán estas cifras si bien son alentadoras, aún resultan insuficientes.

“En la Argentina, las relaciones aplicación/extracción en grano de nitrógeno, fósforo, potasio y azufre para los cultivos de grano han mejorado durante los últimos años, pero los balances de nutrientes siguen siendo negativos”, señaló Beltrán quien subrayó que, en nuestro país, en general, se subfertiliza.

“Esto implica una pérdida de fertilidad interanual que repercute en los rendimientos, en la sostenibilidad de los sistemas productivos y en la conservación de los recursos naturales”, agregó, con preocupación, el investigador de Castelar.

Para lograr la sustentabilidad de sistemas agrícolas, Beltrán consideró de vital importancia implementar rotaciones de cultivos que generen un balance positivo de la materia orgánica del suelo en el mediano plazo. Así, se podrá mejorar la calidad del suelo, lo que se traducirá en planteos menos riesgosos y más rentables para el productor y favorables para la salud ambiental.

Sainz Rozas: “Es necesario que cada productor cuente con un análisis de suelo de calidad para conocer el estado nutricional de los lotes en particular y, así, poder llevar a cabo un manejo racional de la fertilización”.

Nutrientes, en su justa medida

Los recursos se extraen en mayor medida de lo que se reponen, lo que genera grandes riesgos vinculados a la sostenibilidad de los sistemas productivos, a la productividad de los suelos y, finalmente, en la soberanía alimentaria. No actuar a tiempo puede traer consecuencias irreversibles a corto plazo.

Ahora bien, ¿Qué hacer ante este escenario? ¿Cómo saber los nutrientes que se extrajeron y son necesarios reponer y cuáles no? ¿Hay riesgos en subfertilizar? ¿Hay recetas eficientes? Y, si nos excedemos en las cantidades, ¿hay consecuencias o quedan reservados en el suelo para otras temporadas?

Antes de tomar cualquier decisión, la primera recomendación es realizar un análisis de suelo del lote. “Es necesario que cada productor cuente con un análisis de suelo de calidad para conocer el estado nutricional de los lotes en particular y, así, poder llevar a cabo un manejo racional de la fertilización”, remarcó Sainz Rozas.

Y, en un contexto de fuerte incremento en el precio de los fertilizantes, el especialista planteó la necesidad de desarrollar estrategias de manejo que maximicen su eficiencia de uso. Para nutrientes de alta movilidad en el suelo, desde el INTA recomiendan realizar un monitoreo de los cultivos a fin de detectar alertas con tiempo y actuar en consecuencia.

En esta línea, el investigador del INTA Balcarce se refirió a las metodologías basadas en el análisis directo de los mismos en los tejidos y las indirectas basadas en el uso de sensores de canopeo, tales como el análisis de reflectancia o transmitancia de la radiación fotosintéticamente activa. “Para los demás nutrientes no se cuenta con información calibrada localmente, por lo que el análisis de suelo es aún más relevante”, subrayó.

A su vez, los especialistas reconocen la necesidad de conocer los niveles de pH del suelo que pueden ocasionar problemas en la disponibilidad de algunos micronutrientes, realizar franjas exploratorias mediante ensayos simples y con pocos tratamientos. También es importante realizar eventos científicos que arrojen más información en este aspecto y siempre consultar con especialistas.

“Cada nutriente tiene una dinámica distinta”, reconoció Beltrán. En este sentido, detalló que el nitrógeno es mucho más móvil en el suelo y se pierde a capas profundas del suelo con fuertes lluvias, el fósforo es más inmóvil y puede retenerse en el suelo por lo que si se aplica de más se mantiene y se enriquece el suelo, salvo que se pierda por erosión.

“Los cultivos de cobertura aparecen como una opción que permite mejorar el balance de nutrientes y carbono en el suelo”, indicó y agregó que los suelos en los que predominan las rotaciones con gramíneas sin cultivos de cobertura presentan una mayor disponibilidad de cinc (Zn) y manganeso (Mn).

En cuanto a la fertilización de cultivos de cobertura, esta práctica depende del objetivo que tiene el productor. “Si el objetivo es retener los nutrientes que dejaron los cultivos antecesores y lograr un aporte de carbono, básicamente no conviene realizar aplicaciones y, más bien, permitir que el cultivo de cobertura absorba la cantidad de nutrientes disponible para proveérselos al cultivo siguiente”, planteó Beltrán.

Por el contrario, si el objetivo del cultivo de cobertura es ingresar más carbono y aprovecharlo para hacer un pastoreo, sí es conveniente hacer aplicaciones de fertilización para asegurar un buen nivel de productividad.

Por último, el investigador de Castelar subrayó que, si bien en general se subfertiliza, también hay casos en los que se registran excesos que, en mayor o menor medida, impactan en los recursos naturales suelo y agua con contaminaciones en las napas o cursos de agua. Para evitar esto, reiteró la importancia de ser eficientes y realizar un monitoreo continuo de los suelos.

La calidad natural de los suelos tiene límites y sobrepasarlos implica que su vulnerabilidad se vuelva crítica.

Tomar conciencia, la Ley primera

“En general, los productores no perciben como un problema la disminución del contenido de materia orgánica en los suelos”. Así lo aseguró Marcelo Beltrán –agrónomo del Instituto de Suelos del INTA Castelar–. Es que la tecnología que se emplea en la agricultura moderna de alta producción permite mantener, o incluso, incrementar los rendimientos de los cultivos, a pesar de la degradación de los suelos.

Como si esto fuera poco, además, está naturalizada la capacidad productiva de las tierras de nuestro país. Pero, para el investigador, “la calidad natural de los suelos tiene límites y sobrepasarlos implica que su vulnerabilidad se vuelva crítica”. De allí, la importancia de tomar conciencia de los riesgos y marcar la diferencia.

Ya sea mediante la generalizada subfertiliación o por un uso excesivo de las aplicaciones de nutrientes es posible generar un daño irreversible en los recursos naturales y de los servicios ecosistémicos que brindan. Desde el INTA remarcan que los fertilizantes son una variable crucial que demanda eficiencia, toma de conciencia y responsabilidad por parte de los productores.

Primicias Rurales

Fuente: INTA informa

Con residuos avícolas mejoran la fertilidad y estructura del suelo

Con residuos avícolas mejoran la fertilidad y estructura del suelo

Buenos Aires, 5 de abril (PR/21) .– Un equipo de especialistas del INTA confirmó que reciclar los residuos de las granjas de producción intensiva permite recuperar la estructura del suelo agrícola e incrementar un 20 % de carbono a corto plazo. Los beneficios de la cama de pollo como enmienda orgánica.

Destacada como la principal provincia avícola de la Argentina, Entre Ríos se posiciona por su gran aporte de cabezas faenadas al mercado interno y externo. En contrapartida, los residuos provenientes de granjas de producción intensiva constituyen una problemática para el sector. En este contexto, un equipo de especialistas del INTA analizó el impacto de la cama de pollo como enmienda orgánica para los suelos agrícolas.

“La cama de pollo se compone de restos de cáscara de arroz, aserrín o virutas de pino o eucaliptus, a los que se le suman los restos de alimento, plumas y deyecciones de aves”, detalló Emmanuel Gabioud –investigador del INTA Paraná, Entre Ríos, que aborda investigaciones sobre la problemática–.

Por su alto contenido de nutrientes, la cama de pollo es utilizada históricamente por los productores agropecuarios locales como una enmienda orgánica tendiente a suplir los requerimientos nutricionales de diversos cultivos y pasturas, siendo una fuente de fósforo muy importante, entre otros nutrientes.

Por esto, para los especialistas resulta una “oportunidad de valorización a partir de su reciclaje y a su vez una alternativa para mitigar la degradación de suelos agrícolas, mejorando su fertilidad en el corto plazo”. Esta sinergia reduce riesgos sobre los diferentes componentes del ambiente agropecuario.

En esta línea, Gabioud agregó: “Luego de aplicarle un tratamiento térmico o de compostaje, para reducir el contenido de microorganismos y el riesgo potencial de transmisión de enfermedades, puede ser utilizada para mejorar la fertilidad física de lotes agrícolas degradados”.

“En nuestras investigaciones, documentamos claramente los efectos benéficos que puede promover la aplicación tanto de cama de pollo como de yeso, una enmienda química de generación regional y su combinación”, especificó en referencia, particularmente, en la modificación de las condiciones físicas del suelo como la estructura del suelo y el movimiento de agua.

“Los suelos limosos de la costa del Paraná tienen tendencia a compactarse, bajo siembra directa generan estructuras laminares superficiales que limitan la infiltración de agua y favorecen el escurrimiento superficial”, explicó Gabioud.

Fertilizar con residuos, una oportunidad

Un ensayo del INTA realizado durante dos años, con cuatro momentos de muestreo, mostró un incremento significativo del carbono en el suelo en los primeros cinco centímetros de profundidad.

Las muestras fueron tomadas antes de la aplicación de las enmiendas, otro luego de la aplicación de las enmiendas y antes de la implantación de un cultivo de soja, un tercero luego de la cosecha de soja y antes de la implantación de maíz y, por último, luego de la cosecha del maíz.

“Luego de 20 meses de la aplicación de 7,5 toneladas por hectárea de cama de pollo, se registró un incremento del 20,5 % del carbono en el suelo, respecto a nivel inicial”, señaló Gabioud.

“En los primeros dos meses de aplicación de cama de pollo no se registraron cambios en el suelo, pero luego de un año de uso hubo notables mejoras”, expresó el especialista del INTA. Asimismo, detalló que, al cabo de veinte meses, se registró una disminución de cinco centímetros en el espesor de la estructura laminar (inicialmente tenía un espesor de 10 centímetros) con el agregado de cama de pollo sola o combinada con yeso, con incrementos de una estructura granular favorable para el ingreso de agua.

La investigación se enmarca en la búsqueda de estrategias a corto plazo para la regeneración estructural de suelos agrícolas. La aplicación de cama de pollo en superficie mostró una mejora significativa de materia orgánica en suelo y otras mejoras físicas asociadas en la porosidad, la estabilidad de la estructura y la resistencia a la compactación.

Estas propiedades físicas mostraron cambios favorables en el corto plazo y, si persisten en el tiempo, podrían promover mejoras en la productividad del suelo y la dinámica del agua y nutrientes.

“Este estudio nos permitió comprender mejor la evolución de la estructura en suelos limosos bajo siembra directa, especialmente en los centímetros superiores que controlan la infiltración de agua y la erosión hídrica”, dijo Gabioud quien ponderó la posibilidad de regenerar la estructura del suelo a corto plazo y promover la gestión sostenible del suelo bajo agricultura continua.

En la actualidad, el equipo del INTA Paraná analiza los datos de parámetros químicos y físico-químicos que permitirán complementar la información hasta ahora relevada. Además, se comenzaron a realizar ensayos tendientes a evaluar otras formas de acondicionamiento de la cama de pollo, como el pelletizado.

Asimismo, junto con profesionales del INTA Concepción del Uruguay elaboran un documento de recomendaciones para el almacenamiento y uso agronómico de cama de pollo. En este sentido, junto a la Secretaría de Ambiente de Entre Ríos se avanza en un proyecto para caracterización de residuos en granjas y selección de parámetros analíticos guía para regular el uso agronómico en suelos de la provincia.

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Fuente: TodoAgro.com.ar

Investigadores descubren cómo mejorar la absorción de zinc en las plantas

Investigadores descubren cómo mejorar la absorción de zinc en las plantas

Buenos Aires, 13 de marzo (PR/21) .– Un equipo internacional de investigadores ha descubierto cómo las plantas perciben el zinc y podrían usar este conocimiento para mejorar la absorción de zinc por parte de las mismas.

Lo anterior podría conducir a un aumento en el contenido de zinc de la semilla en un 50%.

Los nuevos conocimientos podrían algún día aplicarse a la producción de cultivos más nutritivos y así ayudar a combatir la desnutrición.

Se estima que más de dos mil millones de personas sufren de deficiencia de zinc, un problema que puede provocar un deterioro del sistema inmunológico, trastornos mentales y retraso en el crecimiento, señaló un comunicado de la Universidad de Copenhague.

Entre otras cosas, la desnutrición puede ser causada por tierras agrícolas infértiles, lo que afecta el contenido nutricional de cultivos básicos como el arroz, el trigo y el maíz.

Investigadores del Departamento de Ciencias Vegetales y Ambientales de la Universidad de Copenhague han descubierto cómo mejorar la absorción de zinc utilizando la planta de berro thale (Arabidopsis thaliana).

«Por primera vez, hemos demostrado que, al usar un ‘interruptor’ molecular en la planta, podemos hacer que la planta absorba más zinc del que absorbería de otra manera, sin un aparente impacto negativo en la planta», afirmó la líder del estudio, Ana Assunção del Departamento de Ciencias Vegetales y Ambientales de la Universidad de Copenhague.

De acuerdo con lo indicado, el zinc beneficia a los humanos al ayudar a mantener una amplia gama de procesos químicos y proteínas que se ejecutan dentro de nuestros cuerpos. Si estos procesos dejan de funcionar correctamente, nos volvemos propensos a enfermarnos.

En el caso de las plantas, la ausencia de zinc afecta principalmente al crecimiento, que se ve afectado negativamente por la ausencia de zinc.

Detalle
Ana Assunção y sus colegas se han convertido en los primeros en identificar dos proteínas específicas del berro que actúan como sensores de zinc y determinan la capacidad de la planta para absorber y transportar zinc a través del tejido vegetal.

«En pocas palabras, al hacer un pequeño cambio en el sensor, hicimos creer a la planta que estaba en un estado permanente de deficiencia de zinc. Esto mantuvo la maquinaria de absorción de zinc de la planta en funcionamiento y resultó en un aumento del contenido de zinc en las semillas de hasta en un 50% en comparación con una planta normal», explicó Grmay Lilay, autora del estudio, Postdoctorado en Assunção’s Lab.

Los investigadores han demostrado que es posible aumentar la absorción de zinc en su planta experimental, pero el siguiente paso es reproducir los resultados en cultivos reales. Y los investigadores ya están en camino de hacerlo.

Están trabajando para recrear sus resultados en plantas de frijol, arroz y también tomate. Si tienen éxito, tendrán algunas oportunidades interesantes para desarrollar cultivos más nutritivos y biofortificados.

A largo plazo, los resultados de los investigadores podrían aplicarse mediante la edición de genes CRISPR o seleccionando variedades de cultivos naturales con una capacidad particularmente buena para absorber nutrientes como el zinc.

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Fuente: Portalfruticola.com

¿Es la leche la fuente de nutrientes ideal para los terneros de hoy? 

¿Es la leche la fuente de nutrientes ideal para los terneros de hoy? 

Buenos Aires, 16 de enero (PR/21) .- La producción lechera ha mostrado grandes avances en los últimos 70 años. En 1950 esperábamos que las vacas tengan su primer parto con 30 meses de edad y produzcan 2500 lts por lactancia. En la actualidad, la mejora en la genética, la nutrición y el manejo han llevado a que las vaquillonas lleguen su primer parto a los 24 meses y produzcan más de 10.000 en esa lactancia. Sin embargo, la leche no ha cambiado en su composición y sigue siendo la misma a pesar de que los requerimientos de los animales han aumentado. Es por esto que, si bien la leche es por naturaleza el alimento para los terneros, la misma puede presentar ciertas deficiencias.

Uno de los puntos relacionados con la composición de la leche es su contenido de grasa. La grasa es una importante fuente de energía para el ternero y su concentración en la leche es superior a la de la proteína. Sin embargo, es importante considerar que un excesivo consumo grasa puede causar problemas digestivos, como diarreas o timpanismo, limitar el consumo de iniciador y retrasar el desleche.

Otro aspecto asociado al contenido de grasa y su rol como aporte de energía, es su relación con el consumo de proteínas. Ante un consumo de proteínas limitado con respecto al de energía, el exceso de esta última es depositado en el cuerpo como grasa de depósito, afectándose negativamente la cantidad de proteínas en la carcasa y en la glándula mamaria de la ternera. Tal es así que investigaciones han comprobado que una relación superior a 53 g de Proteína / Mcal de Energía Metabolizable (EM) favorece el crecimiento de musculo (menor deposición de grasa), el consumo de iniciador y reduce la incidencia de diarreas (Hill et al., 2009).  La leche presenta un promedio de 47,3 g de proteína / Mcal EM, por lo que un mayor contenido de proteínas va a tener efectos positivos sobre el crecimiento y la ganancia de peso de los terneros.

El contenido de ciertos minerales y vitaminas de la leche es otro punto que debe ser tenido en cuenta al hablar de la leche como alimento para los terneros. De acuerdo a los requerimientos nutricionales del NRC y a la composición promedio de la leche, el aporte de ciertos minerales y vitaminas resulta deficiente para los requerimientos de los terneros de la actualidad (Gráfico 1). Estas deficiencias pueden afectar su performance e inmunidad y no ayudarán a potenciar el efecto positivo que tiene el lograr una buena nutrición antes del desleche sobre la producción futura de esa ternera. Tal es así que investigaciones realizadas en la Universidad de Carolina del Norte, USA, han demostrado que la suplementación de la leche con proteínas, vitaminas y minerales mejoró la ganancia de peso y el peso vivo adul to de los terneros previo al desleche (Grafico 2) (Glosson et al., 2018).

La leche de descarte es también muchas veces una fuente de alimento para los terneros en los tambos. Normalmente ésta está constituida por calostro, la leche de transición entre el calostro y la leche comercial y la producida por vacas tratadas con antibióticos. Este producto en general es de disponibilidad corriente en los tambos, carece de valor comercial y tiene pocos usos productivos. Y si bien desde estos aspectos puede ser un alimento ideal, presenta algunos aspectos importantes que deben ser considerados a la hora de ofrecerlo a los terneros. Por un lado, puede contener distintos tipos de antibióticos, lo cual presenta el riesgo de provocar resistencia al uso de estos medicamentos, condicionando la disponibilidad y eficacia de su uso, tanto en los animales, como en el ser humano. Por otro lado, la leche de descarte usualmente contiene muchos patógenos, los cuales presentan el riesgo de transmisión de enfermedades para los terneros, el resto del rodeo e incluso el hombre (Zoonosis). Es por esto último que una adecuada pasteurización de la leche de descarte es una medida necesaria para reducir el riesgo de la transmisión de enfermedades asociadas con su utilización en los tambos.

Otros de los aspectos negativos asociados al uso de la leche es la variación en su composición. Esta obedece a cambios en el contenido de sólidos totales, de grasa y de proteína y se relaciona con factores como los días en lactancia, la dieta y la estación del año. En el caso de la leche de descarte, esta variación es muy importante (Gráfico 3) y esta relacionada principalmente con la proporción de calostro que la compone, de leche de transición y de agua proveniente del lavado de la máquina de ordeñar. Estas variaciones pueden afectar la performance de los terneros. Tal es así que, de acuerdo a investigaciones realizadas para evaluar el efecto de la consistencia en la alimentación sobre la performance, la oferta de una cantidad fija diaria de sustituto permit ió aumentar significativamente la ganancia de peso, el consumo de iniciador y la eficiencia de conversión, respecto a una situación de oferta variable diaria, pero constante semanalmente (Hill et al, 2008). De acuerdo a esto queda claro que las oscilaciones en la cantidad de nutrientes que los terneros consumen al ser alimentados pueden ser importantes y afectan negativamente su nutrición y crecimiento.

La leche es por naturaleza el alimento para los terneros. Sin embargo, tanto la leche de descarte, como la de valor comercial, presentan aspectos sanitarios y nutricionales deben ser considerados a la hora de evaluar su uso para alimentar los terneros. Es por esto que la pasteurización, la evaluación del contenido de sólidos (refractómetro) y la corrección en el aporte de nutrientes para adecuarlos a los requerimientos nutricionales actuales, resultan en estrategias útiles a la hora de optimizar sus aportes y maximizar la performance de los terneros.

De acuerdo a esta necesidad, Provimi ha desarrollado Booster Balancer. Este es un producto especialmente formulado para suplementar a la leche, mejorando su calidad nutricional mediante el aporte de proteínas, vitaminas y minerales. Su fórmula, además, contiene NeoTec4, el cual es un aditivo exclusivo que reduce las diarreas, mejora la ganancia de peso y fortalece el sistema inmunitario. Así, Booster Balancer optimiza los aportes nutricionales de la leche, logrando un mejor desarrollo y salud de los terneros.

Gráfico 1. Relación entre el requerimiento de los terneros (100%) y el aporte de nutrientes de la leche (NRC, 2001).

Gráfico 2. Efecto de la suplementación de la leche sobre la ganancia de peso en terneros alimentados con dos niveles de sólidos lácteos (1 a 56 días de vida) (Adaptado de Glosson et al., 2016).

Gráfico 3. Composición de la leche de descarte de 7 días consecutivos en 618 tambos en USA (Yoho et al., 2017).

 Acerca de PROVIMI y CARGILL

Con más de 100 plantas en 30 países, Provimi es el líder mundial en producción de alimentos para animales. Genera 635 millones de toneladas anuales en alimentos para bovinos, aves, porcinos y comercializa una amplia paleta de ingredientes y aditivos.

Provimi está ubicada en el núcleo de la producción animal en Argentina (Venado Tuerto, Santa Fe). Su experiencia y respaldo le posibilitan ofrecer soluciones adecuadas en todos los eslabones de la cadena productiva, convirtiéndose en un consultor confiable para el productor. De la mano de Cargill ha creado un proyecto mundial capaz de brindar la más amplia gama de programas alimenticios en nutrición y producción animal.

El portafolio de Cargill a nivel mundial ha cambiado drásticamente a lo largo de los años. Es por esto que ahora la división de Nutrición Animal también incluye Salud (Health), reflejando así la importancia que tiene este aspecto para clientes y consumidores. Cargill Animal Nutrition & Health de esta manera profundiza el compromiso con sus clientes, ofreciendo las mejores soluciones, productos y servicios, creando valor.

Cargill produce y comercializa mundialmente productos y servicios alimenticios, agrícolas, financieros e industriales. Cuenta con más de 150 años de experiencia y 150 mil empleados en 70 países, comprometidos con la alimentación del mundo de manera responsable, trabajando para reducir el impacto ambiental y así, ayudando a prosperar a las comunidades.

Cargill tiene un staff a nivel global de 600 profesionales especializados en I+D, distribuidos en 5 centros de innovación, 15 centros de tecnología aplicada y 16 laboratorios. Este equipo es el encargado de monitorear y colaborar en investigaciones realizadas por universidades y empresas privadas de todo el mundo.

Provimi, la marca de nutrición animal de Cargill

La división de nutrición animal en Argentina nace en 1986 bajo el nombre de Alimental S.A., para luego ser Provimi desde el año 1998. Ubicados en Venado Tuerto, núcleo mismo de la producción animal en Argentina, genera un salto cualitativo en los servicios agropecuarios, ofreciendo al productor nutrición aplicada para aves, cerdos y rumiantes. En 2011, Provimi se asocia con Cargill ofreciendo así una marcada presencia global. Ese crecimiento ha escalado a los estándares mundiales, brindando programas y soluciones altamente competitivos y de vanguardia, a través de procesos de gestión de calidad y seguridad alimentaria certificados.

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Efectos de diferentes estrategias de fertilización sobre los rendimientos, el balance de nutrientes y su disponibilidad en los suelos en el largo plazo

Efectos de diferentes estrategias de fertilización sobre los rendimientos, el balance de nutrientes y su disponibilidad en los suelos en el largo plazo

Autor/es: Gustavo Néstor FerrarisLucrecia Couretot (Desarrollo Rural INTA Pergamino), Mirta Toribio (Profertil S.A. Investigación y Desarrollo) y Ricardo Falconi (El Ceibo Cereales S.A.). Argentina

A nivel productivo, las deficiencias de nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre (S) no ocurren de manera aislada sino que se combinan de diversas maneras, por lo que es necesario evaluar integralmente la respuesta a la fertilización y conocer su efecto sobre la fertilidad edáfica de los suelos. Con el propósito de estudiar la evolución en el tiempo de los rendimientos, el balance de nutrientes y las propiedades químicas del suelo se diseñó un ensayo de estrategias de fertilización NPS en la secuencia maíz-soja-trigo/soja-cebada/ soja (Mz-Sj-Tr/Sj-Ce/Sj).

El proyecto se inició en la campaña 2006/07, con maíz como el primer cultivo, llegando a dos ciclos completos de la rotación en la campaña 2013/14. En este escrito se reporta el efecto de las diferentes estrategias de fertilización NPS sobre: 1) el rendimiento de Trigo/ Soja 2013/14; 2) los rendimientos acumulados, el balance de nutrientes y su nivel final en el suelo luego de ocho años (2006/07-2013/14); 3) la eficiencia de recuperación de P; y 4) la rentabilidad.

Materiales y métodos

El ensayo es conducido en la localidad de Arribeños, partido de General Arenales. Se plantea en un diseño en bloques al azar, con cuatro repeticiones, integrando una rotación de seis cultivos en cuatro años (M-Sj-T/Sj-C/Sj). Cabe aclarar que en el segundo ciclo de la rotación se cambió Trigo/Soja por Cebada/Soja en el orden. El inicio de la secuencia se realizó con el cultivo de maíz, durante la campaña 2006/07, culminando dos ciclos con el doble cultivo Tr/Sj en la campaña 2013/14. Los tratamientos implican cinco manejos diferentes de fertilización, donde los fertilizantes son agregados en cobertura total al momento de la siembra (Tabla 1).

Los fertilizantes fosforados y azufrados se aplicaron al voleo al momento de la siembra del cultivo de trigo. Como fuentes se utilizaron superfosfato triple de calcio (0-20-0), superfosfato simple de calcio (0-9-0-12S) y urea granulada
(46-0-0).

Determinaciones realizadas

En el suelo

Previo a la siembra de trigo se obtuvieron muestras de suelo de 0 a 20 cm. De cada parcela, en cada uno de los bloques, se extrajo una muestra compuesta, y sobre ella se determinó el pH y los contenidos de materia orgánica (MO), P extractable (Bray I), N total, N-nitrato y S-sulfato.

En el cultivo

A cosecha se evalúan el rendimiento de los cultivos y sus componentes, número y peso de los granos. En una muestra de grano de cada parcela se cuantificó el contenido de N, P y S. Con los datos de rendimiento, concentración de nutrientes en grano y dosis aplicada de los mismos se realizó un balance de nutrientes.

Resultados y discusión

A. Efectos sobre los rendimientos del año. Trigo/soja. Campaña 2013/14

Durante la campaña 2013/14, se determinaron  diferencias significativas en los rendimientos de trigo (P=0.0006) y soja de segunda (P=0.0004). Tanto en trigo como en soja, los tratamientos T3 a T5 superaron al testigo. Los rendimientos máximos fueron alcanzados en los tratamientos T2 a T5 para trigo, y en T4 y T5 para soja de segunda (Figura 1). Las diferencias de rendimiento entre el tratamiento de máxima fertilización y el testigo alcanzaron un 113% en trigo y 46.5% en soja de segunda, reflejando el efecto acumulativo de las estrategias sobre la fertilidad de los suelos y, como consecuencia, sobre los rendimientos.

El escenario de esta campaña contrasta con la anterior correspondiente a igual secuencia (Tr/Sj 2da de 2008/09), afectado por la particular sequía durante el ciclo de ambos cultivos.

B.Efectos sobre los rendimientos acumulados, el balance de nutrientes y su nivel final en el suelo luego de ocho años: 2006/07-2013/14. 

La productividad acumulada de la secuencia –doce cultivos en ocho campañas- mantuvo su tendencia consistente en ampliar la diferencia entre tratamientos conforme el paso del tiempo. Así, mientras el testigo acumuló 36 924 kg grano ha-1, el tratamiento T5 de reconstrucción llegó a 57 952 kg ha-1, siendo la brecha de rendimiento de 57% (Figura 2).

Con los datos de concentración de nutrientes en grano, los rendimientos y la dosis aplicada de cada uno de ellos es posible estimar el balance para cada tratamiento (Tabla 2). El balance de N fue negativo para todas las estrategias, incluso considerando el aporte por fijación biológica (FBN). Aun ponderando los ingresos vía este mecanismo, los balances variaron desde -288 a -562 kg N ha-1. Aunque el balance de N en los cultivos de gramíneas tiende a ser neutro o positivo (datos no mostrados), el cultivo de soja -al no fertilizarse con N- genera los mayores balances negativos, dado que la FBN cubre aproximadamente la mitad de la demanda del cultivo (Collino et al., 2007). En P y S, los tratamientos testigo y de tecnología de uso actual (T1, T2) reflejaron un balance negativo,

mientras que en aquellos de reposición se sobreestimó la extracción del nutriente dando como resultado un balance positivo (T3, T4, T5) (Tabla 2).

La evolución en el tiempo de la concentración de P Bray-1 en suelo (Figura 3) reflejó las tendencias observadas en los balances de Tabla 2.

Incrementos muy notables en el P Bray-1 como resultado de un balance positivo de P fueron documentados por Mallarino y Prater (2007), quienes postulan que la tasa de incremento de P en suelo es superior en el rango medio de disponibilidad, y que una vez alcanzado un nivel alto es necesario agregar mayores dosis de P para mantener/ aumentar su concentración en el suelo, por el permanente pasaje de P en solución o adsorbido a fracciones más estables.

El contenido de MO, N total y el pH no manifestaron cambios importantes, aunque el testigo fue el tratamiento con menores niveles finales de MO y pH más alto, de acuerdo con su menor aporte de residuos, menor exportación de bases y la ausencia de efecto acidificante de los fertilizantes (Tabla 3). Es probable que los plazos abarcados por esta experiencia sean todavía breves para reflejar efectos de mayor magnitud.

La relación entre el balance de P (Tabla 2) y el P Bray-1 determinado en el suelo al final de la cosecha (Figura 3, Tabla 3) permite estimar la tasa de cambio en función de la extracción o reposición del nutriente. En la Figura 4, la inversa de la pendiente que relaciona estos parámetros indica la dosis de P o balance negativo necesario para variar en 1 mg kg-1 el nivel del análisis de P Bray-1 en el suelo. De acuerdo con este análisis, por cada 5.4 kg P ha-1 por sobre o debajo de lo extraído por cosecha, el nivel de P en suelo cambiaría en una unidad. Esta tasa de cambio ha bajado en los últimos años, luego de alcanzar un máximo de 11.9 kg P ha-1 en 2009, luego del tercer año de ensayo. Es probable que la acumulación de fracciones lábiles de P sature cargas positivas y disminuya así la retención/fijación del P aportado mediante fertilización, permitiendo ganancias de P marcadas en las estrategias ubicadas en el lado positivo del balance. En otros experimentos fue observado un rango de variación relativamente estable a lo largo del tiempo (Messiga et al., 2010).

La pendiente de la relación entre nivel final de P y balance es más consistente y presenta mayor ajuste en el rango de balance negativo en comparación con el lado positivo, donde se observa una mayor variabilidad de datos (Figura 4). En algunos casos, particularmente provenientes de los años 2012, 2013 y en menor medida 2014, pareciera dividirse la pendiente, siendo de menor magnitud en los procesos de ganancia de P que en los de pérdida. Este comportamiento dual fue observado por Ciampitti (2009), a partir de ensayos conducidos en el sur de Santa Fe, sobre suelos similares a los de este sitio experimental. Sin embargo, si en el presente ensayo se particiona la pendiente de la relación, no difieren de una pendiente única, por lo que se decide mantener esta última (P>0.10).

 

Eficiencia de recuperación de P según cultivo y estrategia de fertilización

En función de la dosis de P aplicada, los rendimientos y la concentración de P en grano se calculó la eficiencia de recuperación del fertilizante aplicado. Para ello se transformaron los valores de P en grano a P en planta entera según los índices de cosecha de P propuestos por IPNI (2013). La eficiencia de recuperación de P en planta entera osciló entre 0.24 y 0.36, siendo menor en la medida en que aumentó la dosis aplicada (Figura 5). Los cultivos mostraron una capacidad variable de recuperación del fertilizante aplicado (Figura 6). El comportamiento general muestra una mayor eficiencia en cultivos de verano con relación a los de invierno, entre los de primera siembra. En campañas climáticamente similares, el maíz del quinto año asimiló mayor proporción de fertilizante que el del primero, probablemente a causa de la acumulación de fracciones lábiles de P con las sucesivas fertilizaciones. En cambio, la soja absorbió en planta una proporción similar entre la campaña 2007/08 y 2011/12, aunque esta última fue notoriamente más seca que la primera. La soja de segunda fue el cultivo con menor eficiencia de captura del P agregado en la secuencia –fue aplicado antes del cultivo de

invierno- afectado por la mayor capacidad de la gramínea para absorber nutrientes, su siembra en segundo lugar después de la fertilización, y los períodos secos que suele atravesar un cultivo de segunda sin barbecho previo. Por último, el trigo y la soja de la campaña seca 2008/09 recuperaron muy poco fertilizante en comparación con la cebada/soja de los ciclos húmedos 2009/10 y 2012/13, o la misma secuencia de trigo/soja en la campaña 2013/14 (Figura 6).

Rentabilidad de la fertilización

En la Figura 7 se muestra la distribución del ingreso entre inversión en fertilizantes y rentabilidad de la misma, acumulada luego de 8 años, actualizando los precios de cereal y fertilizantes a Noviembre de 2014. La fertilización fue económicamente rentable. La estrategia de mínima o uso actual (TUA-T2) alcanzó menor rentabilidad que aquellas de reposición o reconstrucción. Estas últimas evidenciaron una rentabilidad similar entre sí. De este modo, el T3 (Reposición PS para rendimientos moderados) expresó mayor retorno a la inversión, pero el aporte adicional especialmente de P para reconstrucción significa una capitalización, por el mayor nivel de P en suelo y los aportes de C (carbono) adicionales derivados de mayores rendimientos.

CONSIDERACIONES FINALES

* Las estrategias de fertilización impactaron en los rendimientos, modificaron el balance de nutrientes y este a su vez correlacionó fuertemente con los niveles finales de P en suelo.

* Las diferencias en producción de granos entre estrategias se amplían campaña tras campaña. Así, la diferencia entre los tratamientos T5 y T1 alcanza luego de 8 años y 12 cultivos a un 59.3 %.

* Para P y S, estrategias pensadas como de reposición finalmente resultaron ser de reconstrucción. Por este motivo, antes de evaluar la viabilidad técnica y económica de un esquema de fertilización, es importante cuantificar los niveles de entrada y salida de nutriente para un sistema productivo y ambiente en particular.

* Diferentes dosis de aplicación de nutrientes generaron cambios previsibles de su disponibilidad en el suelo. Luego de ocho años de experimentación, la tasa de cambio fue de 1 mg kg-1 de P Bray (0-20 cm) por cada 5.43 kg P ha-1 de diferencia entre agregado y extracción. La relación cambia ligeramente año tras año, con una tendencia a disminuir evidenciando una acumulación de fracciones lábiles en el suelo. Sin embargo, la relación se tornó más robusta y no se verificaron cambios sustanciales desde el sexto año en adelante.

* La recuperación media de P en planta entera – estimando un índice de cosecha de referenciaalcanza alrededor de un 30% del P aplicado, en coincidencia con los valores mencionados en la bibliografía.

* La fertilización resultó económicamente rentable. Las estrategias de reposición y reconstrucción (T3, T4 y T5) resultaron con rentabilidades equivalentes, aun sin considerar la capitalización en nutrientes ante balances más positivos como consecuencia de las mayores dosis de aplicación en todos los nutrientes.

BIBLIOGRAFÍA
  • IPNI. 2013. Cálculo de requerimientos nutricionales. Planilla de cálculo para estimar la absorción y extracción de nutrientes en cereales, oleaginosas, industriales y forrajeras. IPNI Programa Latinoamérica Cono Sur.
  • Ciampitti, I.A. 2009. Dinámica del fósforo del suelo en rotaciones agrícolas en ensayos de nutrición a largo plazo. M.Sc. thesis. FA-UBA. Buenos Aires, Argentina. XX pag.
  • Collino, D., M. de Luca, A. Perticari, S. Urquiaga, y R. Racca. 2007. Aporte de la FBN a la nutrición de la soja y factores que la limitan en diferentes regiones del país. Actas XXIII Reunión Latinoamericana de Rizobiología. Los Cocos, Córdoba. Argentina.
  • Mallarino, A.P., y J. Prater. 2007. Corn and soybean grain yield, P removal, and soil-test responses to longterm phosphorus fertilization strategies. Proceeding 19th Annual Integrated Crop Management Conference, Ames, Iowa State University.
  • Messiga, A.J., N. Ziadi, D. Plenet, L.E. Parent, y C. Morel. 2010. Long-term changes in soil phosphorus status related to P budgets under maize monoculture and mineral P fertilization. Soil Use and Management, 26, 354–364.

Primicias Rurales

Fuente: engormix.com