Entregan $ 1 millón para la producción de alimentos agroecológicos en Rosario

 El ministro de la Producción, Luis Contigiani, participó este jueves del acto de entrega de 1 millón de pesos para el cordón verde de Rosario y su área metropolitana, en el marco de la transición agroecológica de productores hortícolas que contempla el Programa Provincial de Producción Sustentable de Alimentos.

El acto se desarrolló en el Invernadero del Museo de la ciudad de Rosario y participaron la intendenta local, Mónica Fein; el secretario de Desarrollo Territorial y Economía Social, Mauro Casella; y el presidente de la Agencia para el Desarrollo Región Rosario (Ader), Ariel Dolce, entre otras autoridades.

“Rosario es una ciudad productiva que se caracteriza por tener producción agroecológica de alimentos y de semillas, viveros y sistemas de comercialización alternativos. Nosotros aprendimos de esta estrategia y queremos llevar este modelo a toda la provincia”, expresó Contigiani.

Respecto del Programa Provincial de Producción Sustentable de Alimentos, el ministro de la Producción dijo que “en esta iniciativa convergen distintos desafíos a los que dar respuesta: el cambio climático, el desarrollo local, la inclusión, la producción de alimentos de calidad en los ejes periurbanos, la generación de modelos de comercialización alternativos y la generación de trabajo a nivel territorial”.

“Apuntamos a formar entre 5 y 10 unidades de producción de agroalimentos de calidad en los cinco nodos de la provincia, financiados en una primera etapa a partir de una intervención del Estado provincial pero que, con el tiempo, funcionen de forma autónoma. Este es finalmente el objetivo del proyecto: empoderar a la gente”, agregó el funcionario.

Por su parte, Casella indicó que el aporte entregado “estará administrado por la Ader y contempla 500 mil pesos para infraestructura e insumos; 350 mil para microcréditos mediante fondos rotatorios; y 150 mil para asistencia técnica, imprescindible para el proceso de reconversión agroecológica”.

En tanto, la intendenta de Rosario valoró la iniciativa provincial al señalar que “para Rosario, sostener el cinturón verde es fundamental. Recuperar la producción agroecológica implica una producción alimenticia de calidad, sin agroquímicos, y esto significa un aporte a la seguridad alimentaria, a la cuestión ambiental y a los productores de la región, para que puedan tener oportunidades de desarrollo y comercialización en la ciudad”. 

 

Primicias Rurales

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Pioneros platenses en horticultura orgánica

 Desde sus comienzos en 1991 Inti Corp produce y comercializa hortalizas orgánicas. Hoy apunta a crear lazos con el sector gastronómico local para potenciar el valor de sus productos y la relación con el consumidor.

 

En el barrio Altos de San Lorenzo de la ciudad de La Plata se encuentra el establecimiento Arcos del Inti. Nombre que evoca al sol, dios más importante de los incas, dador de vida y prosperidad. Este es el principio que impulsó a Laura Vizcaíno: producir alimentos para la vida.

El predio tiene 17 hectáreas de las cuales 10 están en producción, con 4 invernáculos de 20 x 50 metros cada uno, o sea casi una hectárea bajo cubierta. Producen tomate cherry, perita y redondo, pepino, berenjena, pimiento, zapallito, puerro, repollo, remolacha, acelga, rúcula, rabanito, priorizando siempre lo de temporada.

Además de Laura, encargada la administración y logística, integran la empresa su marido Víctor Testoni, geólogo, que interviene en la planificación general y compra de insumos, y un medianero que tiene su personal y maneja la producción. En el equipo también hay un agrónomo que controla todas las tareas.

“Nuestro medianero vive en el predio con su familia. Él lleva adelante el campo y nosotros nos ocupamos de todo lo demás. De esta manera acordamos un porcentaje de las ventas”, comentó Vizcaíno. 

 

 

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YUYO QUERIDO. “Estamos desbordados por los yuyos”, renegó la productora mientras saltaba entre los surcos de un lote terminado la semana anterior. “Tenemos que estar desyuyando siempre, es un trabajo manual: dar vuelta la tierra, cortar el pasto, carpir”, señaló la emprendedora y explicó: “todo lo que hace el agroquímico en producción convencional, nosotros tenemos que lograrlo invirtiendo en horas/hombre”. 

Durante los primeros años hicieron experiencias de control biológico de plagas junto al INTA San Pedro. Ahora trabajan con productos permitidos, purines, incorporan el descarte al suelo y compostan. 

En cuanto a los rendimientos, Vizcaíno señaló que depende mucho del cultivo, si se hizo en invernáculo o a campo y de variables ambientales. Un tomate puede dar 6 mil kilos por invernáculo, en general, todo lo que se hace bajo cubierta da muy buenos rindes. 

“Nuestros volúmenes no pueden compararse con los convencionales porque producimos respetando los tiempos del cultivo, sin fertilizantes, sin maduradores, lo importante es que nuestro planteo es rentable y ambientalmente sustentable”, sentenció Vizcaíno.

 

 

 

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LOS COMIENZOS. Para esta emprendedora producir en forma convencional nunca fue una opción, de hecho buscaron un campo virgen para iniciar su proyecto. 

En el año 89 su marido iba a unas reuniones de un grupo hortícola de La Plata. Entusiasmado con la idea de empezar se contactó con un amigo agrónomo, Vicente Defelice, que conocía sobre producción orgánica, y pidieron un presupuesto para construir unos invernáculos. Lo que recibieron fue un listado interminable de agroquímicos que debían comprar. 

“Los tres teníamos el mismo principio: no íbamos a usar esos productos para producir alimentos”, afirmó Vizcaíno. 

Empezaron a investigar en libros, rastrear experiencias y formarse, porque no había mucha información. Se sumaron a la Asociación de Productores de Buenos Aires -APROBA- que contaba con un comité externo de certificación de calidad y así comenzaron.

 

75.500 Fueron las hectáreas de producción orgánica cosechadas en 2015, un récord histórico.

 

 

“Hace 25 años vendíamos en puestos del mercado central de Buenos Aires. En ese momento no había una normativa orgánica, así que nuestros tomates cherry, okra (chaucha turca), rúcula se vendían más como delicatesen que como orgánicos”, indicó la productora. 

Tiempo después, cuando el IASCAV -hoy SENASA- sacó la normativa orgánica estableció como primer paso hacer la transición. “Nosotros ya veníamos produciendo orgánico hacía dos años”, comentó Vizacaíno. Entonces presentaron ante el organismo un historial detallado por día, por lote y por cultivo de todo lo que habían hecho hasta ese momento. “Casi un año después recibimos una resolución del IASCAV que reconocía los productos Inti Corp como orgánicos”, señaló.  

A mediados de los 90 los hipermercados compraban en el mercado concentrador, por lo que los productos Inti Corp se podían conseguir en góndolas masivas. A su vez, las grandes cadenas compraban en forma directa y por sucursal. Con ayuda “del amigo de un amigo” llegaron a la sucursal en Capital Federal de un hipermercado. Esto les abrió las puertas a otras sucursales y a otras cadenas.

 

 

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IMPRONTA LOCAL. Gracias a una capacitación sobre gestión empresarial Vizcaíno decidió hacer algunos cambios. Para el futuro quiere una empresa más organizada y eficiente, poniendo el eje en potenciar la marca en la ciudad y en relaciones que ayuden a difundir los productos localmente.

En este tren, inició un acuerdo con el restaurante Carne para la provisión de tomates para sus hamburguesas y ensaladas. 

“Actualmente vendemos como orgánico todo lo que podemos a los hiper y distribuidores. Tenemos reparto a domicilio en La Plata, proveemos a Carne, La Burguesa y La Usina, y participamos en ferias como Puente Orgánico en el Jardín Botánico del Parque Saavedra”, detalló Vizcaíno. 

Vender a los supermercados representa costos más altos, pero los volúmenes son importantes y la operatoria es simple. En el delivery y las ferias el costo comercial es menor, pero son segmentos que requieren mucha dedicación. Sin embargo, los espacios de contacto directo con el cliente son los que Inti Corp se propone fortalecer, porque pese al trabajo de hormiga, son relaciones más gratificantes.

Para esta productora es muy importante trabajar para clarificar algunos conceptos que confunden al consumidor y favorecen una competencia desleal. No es lo mismo un alimento convencional que uno orgánico, tampoco uno orgánico certificado que otro, que puede ser libre de agroquímicos, pero sin certificar.

“Tenemos que construir confianza y para eso hay que decir las cosas como son, producir orgánico y no certificar es como manejar sin licencia”, aseveró. 

Primicias Rurales
Fuente: Supercampo.com.ar

 

Las exportaciones argentinas de trigo orgánico alcanzaron valores de hasta 380 u$s/tonelada

 

Con valor FOB del cereal convencional del orden de 170-176 u$s/tonelada.


En los últimos dos meses –correspondientes el inicio del ciclo comercial del trigo 2016/17– se declararon exportaciones argentinas de trigo orgánico certificado por 3212 toneladas a un valor FOB total de 1,09 millones de dólares.

La mayor parte de los embarques (1769 toneladas) se destinaron a Holanda con valores FOB que se ubicaron en un rango de 330 a 380 u$s/tonelada. Además se colocaron 489 toneladas en Brasil a 349 u$s/tonelada, 439 toneladas en Ecuador a 300 u$s/tonelada y 514 toneladas en EE.UU. a 280 u$s/tonelada (ver cuadro).

Se trata de diferenciales importantes porque el FOB oficial –publicado por el Ministerio de Agroindustria– del trigo pan convencional a granel en diciembre de 2016 y enero de 2017 fue en promedio de 180 y 176 u$s/tonelada respectivamente.

Sin embargo, el negocio de la especialidad agrícola es irrisorio respecto del mercado tradicional dado que representa apenas un 0,06% de las exportaciones totales del cereal declaradas en el último bimestre (4,74 millones de toneladas de trigo pan).

Las empresas que participan del negocio exportador de trigo orgánico son Soyapampa S.A., Miska S.A., Bio Grains S.A, Agronegocios Jewell, Agrícola El Horizonte S.A. y Flotom SRL.

La resolución 374/16 del Senasa unificó los criterios técnicos y metodológicos que deben cumplir las empresas elaboradoras de agroproductos orgánicos para ser identificados como tales.  

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Fuente: Valorsoja.com

La ganadería argentina hoy, según la BBC

 
Reproducimos el informe que BBC Mundo publicó hace algunas semanas en su sitio web sobre cómo el país busca alternativas para volver a posicionarse. La carne orgánica, uno de los caminos.
Estamos comiendo como lo hacían hace 100 años”, dice Mariano Feldstein, un productor agrícola argentino, mientras Néstor, un peón corpulento que efectivamente parece de otra época, corta un cordero que huele a gloria.
 
“Y el cordero que nos vamos a comer es orgánico, ¿verdad?”, les pregunto. “Bueno, era”, bromea el fortachón Néstor, en referencia al impacto del fuego sobre la carne, que se cocina en una esquina de la cabaña de ladrillo donde disfrutaremos el almuerzo en típicos platos de madera.
 
Estamos en una hacienda de 2.500 hectáreas en Rauch, una población a casi 300 kilómetros de Buenos Aires, donde 1.500 vacunos son lo que en el mundo de la nutrición y la gastronomía responsable se conoce como “vacas felices”: animales que caminan libres en el campo y comen lo que su genética les pide, pasto. Pasto, encima, que no tiene fertilizantes ni pesticidas, en un terreno que equivale a 2.314 canchas de fútbol.
 
La carne orgánica que produce Feldstein es una incipiente tendencia en una industria gigantesca, prestigiosa y, en los últimos años, en crisis: la famosa carne argentina.
 
A esto se suma la apertura de mercados en los Estados Unidos, China y Europa; el surgimiento de carniceros jóvenes, sofisticados y cosmopolitas; y la creación de innovadoras maneras de financiación en un sector que, entusiasmado por el escenario de cambio económico, quiere revivir sus tiempos de prosperidad.
 
 
 
Los que pasó y lo que puede pasar
 
Durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner hubo un periodo de auge y luego uno de retroceso en la industria de la carne.
 
Hacia 2006, el gobierno subvencionó a los polémicos feedlots, grandes corrales típicos del campo estadounidense donde se potencia la producción de manera rápida y efectiva, engordando a los animales con alimentos balanceados hechos a base de maíz, soja y suplementos especiales.
 
 
 
Una carne argentina de res con gusto a cerdo
 
Eso produjo un auge de la producción, reducción de precios y satisfacción de la demanda, pero “generó los esperables efectos secundarios de una política en contra del comercio”, le dice a BBC Mundo Pedro Landa, director de la Organización Internacional Agropecuaria (OIA), una entidad de certificación con base en Buenos Aires.
 
Afectados por las restricciones a las exportaciones, también impuestas por la Presidenta en 2010 para controlar los precios locales, muchos criadores de vacas se retiraron, quebraron o no repusieron sus vacas, generando una pérdida de 12 millones de cabezas en el stock de vacunos (que venía de tener 58 millones), uno de los peores retrocesos en la historia de la industria.
 
Eso, sumado a una inédita sequía que afectó los pastos del país y el auge del cultivo de soja que le quitó terrenos a la ganadería, redujo la oferta, volvió a disparar los precios y provocó una noticia que dio la vuelta al mundo: la Argentina empezó a importar carne de Uruguay.
 
 
 
Carne: pierde Argentina, gana Uruguay
 
El país dejó de estar entre los 10 mayores exportadores y los 5 mayores productores (es el sexto) de carne en el mundo, según diferentes conteos. Y de acuerdo con el Departamento de Economía de Confederaciones Rurales Argentinas, una asociación gremial local, entre 2007 y 2015 la producción cayó 15% y las exportaciones se redujeron 62 por ciento.
 
Tras la llegada al poder de Mauricio Macri, quien ha impulsado un ajuste de la economía en favor del mercado, se abolieron las restricciones a las exportación y potencias como Canadá, la Unión Europea y los Estados Unidos dieron el visto bueno para volver a importar carne argentina.
 
Sin embargo, Landa advierte: “Nuestra estructura de costos sigue desbalanceada, perdimos mucha competitividad y se necesita tiempo e incentivos del Estado”.
 
Mientras tanto, algunos ya están sembrando las semillas de la que puede ser una nueva y diferente industria de “la mejor carne del mundo”.
 
 
 
Financiación creativa
 
Martín Edo, un empresario porteño, cree que el sector puede crecer 15% en cinco años con el sistema de financiación para la inversión que lanzó hace unas semanas junto con un grupo de emprendedores en un evento al que asistieron miembros del gobierno nacional.
 
El Círculo de Ganado busca promover la inversión en haciendas, tecnología agropecuaria y cría de bovinos, entre otras, con un sistema simple: los suscriptores pagan una cuota mensual y crean un estilo de fondo de ahorro no sujeto a intereses que cada tanto entrega una suma de dinero a cada uno de ellos por licitación o por sorteo.
 
En un estilo de microcrédito a gran escala, cada fondo del Círculo tendrá un rubro y una gama de miembros específicos, y cada suscriptor podrá invertir el dinero como quiera.
 
Edo calcula que para 2017 tendrán 5.000 suscriptores y que en los primeros cuatro años pueden llegar hasta 20.000.
 
“Si logramos sistemas de financiación eficientes que se adapten fácilmente al momento económico que vivimos, tenemos el potencial de recuperar los mercados que en algún momento supimos tener”, le dice Edo a BBC Mundo.
 
El Círculo de Ganado está destinado a cualquier tipo de emprendedor en el sector, pero la pregunta es qué tipo de carne puede y quiere la Argentina venderle al mundo.
 
 
 
El riesgo de la carne procesada
 
El hijo de 6 años de Gabriela Río tiene neoplasia endócrina múltiple, una enfermedad que genera tumores en las glándulas y en él produjo uno en la tiroides. Al niño ya le sacaron los ganglios, pero ahora debe prevenirse la aparición de nuevos tumores.
 
Inspirada en la experiencia de una familia que al parecer logró erradicarle el cáncer a su hijo con jugos verdes, Río empezó a instruirse en nutrición y se dio cuenta que, “de haber sabido que la alimentación es tan influyente, quizá si yo hubiese comido distinto, mi hijo no tendría esto”, le dice a BBC Mundo.
 
Gracias a una alimentación basada en productos orgánicos, frutos secos y jugos verdes, los últimos exámenes del hijo de Río salieron positivos en todos menos un aspecto: el hierro, una propiedad de la carne roja que dejó de consumir para prevenir la ingesta de toxinas. Ahora, Río y su hijo comen carne orgánica como la que produce Feldstein.
 
Los fertilizantes, insecticidas y demás químicos que se le aplican a los alimentos para hacer más eficiente su producción son motivo de un férreo debate académico y político sobre sus consecuencias: unos escriben decenas de ensayos argumentando que no pasa nada, y otros sosteniendo que sí.
 
En el caso de la carne, los críticos de las grandes industrias dicen que las hormonas y antibióticos que se aplican a las vacas producen toxinas que, según diversos estudios, pueden afectar la salud.
 
Y entonces: ¿qué tanto aumenta la carne el riesgo de cáncer?
Y si, como en los feedlot, las vacas son engordadas con maíz procesado, un alimento que este animal no está genéticamente capacitado para digerir, la aparición de toxinas, al parecer, se multiplica.
 
Hace un año, la Organización Mundial de la Salud declaró en un polémico fallo que el consumo frecuente y prolongado de carne roja procesada aumenta el riesgo de cáncer.
 
Y ahí es donde Argentina tiene un as bajo la manga.
 
 
 
Volver a las raíces
 
Landa, el certificador de haciendas orgánicas de la OIA, es quien lo argumenta: “El índice de cáncer de colon en la Argentina es la mitad que en los Estados Unidos, pero el consumo de carne acá es el doble”, indica.
 
Y eso es –asegura– porque los argentinos por tradición han consumido carne no procesada, sino engordada “como hace 100 años”.
 
Sentado a unas alargadas praderas que fueron certificadas de orgánicas tras un complicado proceso, Feldstein retoma su argumento de volver a las raíces de la producción ganadera.
 
“El modelo pastoril, basado en la superlativa calidad de nuestras praderas, es el que hizo posible lograr la excelencia en el sabor, terneza y jugosidad#, le explica a BBC Mundo.
 
Los pastos argentinos –colmados de alfalfa y gramíneas– no sólo son poco húmedos y están sembrados sobre extensas planicies, el escenario perfecto para el ganado, sino que tienen entre 12% y 20% de proteínas, cuando el pasto ordinario tiene entre 6% y 8 por ciento.
 
Las vacas argentinas solían alimentarse con el caviar del pasto, pero en los últimos 15 años la eficiencia del feedlot y el maíz tomó cada vez más haciendas, hasta que hoy más de la mitad de la producción nacional no es ganado pastoril.
 
Muchos expertos argumentan, además, que la carne de feedlot es inferior en calidad: más dulce, menos intensa, aunque sin duda más suave.
 
Felstein, así como decenas de emprendedores, quiere revertir la tendencia hacia el feedlot con el lanzamiento de Moo, una empresa que busca ligar la iniciativa de productores de carne orgánica con la demanda de carniceros y consumidores por un alimento “responsable”.
 
 
 
El animal completo
 
Ariel Argomaniz, un gastrónomo que con su franela estampada y barba estirada contrasta el estereotipo del carnicero tradicional, es uno de esos interesados.
 
Meneando el brazo en el que un tatuaje anuncia “To beef or not to beef”, Argomaniz habla con BBC Mundo en la carnicería Amics, en el barrio Palermo de Buenos Aires, donde hoy se encuentra una tienda de alimentación vegetariana u orgánica en cada cuadra.
 
“Cuando mi vieja me dijo que me buscara ‘un laburo serio’, el día que le manifesté mi interés de ser carnicero, me di cuenta que había que reivindicar este oficio, que es muy lindo y también requiere de profesionales”, explica el porteño de 37 años.
 
Varios medios locales han graduado a esta nueva ola de charcuteros como “carniceros hipster”, en alusión a la generación que nació con internet, estudió artes o ciencia sociales y busca reivindicar costumbres de antaño.
 
Una de las prácticas que Argomaniz quiere recuperar es que el consumidor de carne vuelva a los cortes que se empezaron a considerar malos para la salud. Al usarse el cuerpo entero de la vaca, argumenta, se sacrifican menos cabezas y se consume más responsablemente.
 
“Si es de un animal que fue bien tratado, si lo cocinas bien y no lo comes todos los días, las entrañas son fuentes increíbles de vitaminas”, asegura.
 
En otras palabras: los jóvenes que pregonan la alimentación sana quieren que la gente coma más corazón, intestino o ubre. Tanto como hace 100 años.
 
 
 
Mayores productores de carne
 
Porcentaje del mercado mundial
 
1. Estados Unidos: 19%
2. Brasil: 16%
3. Unión Europea: 13%
4. China: 11%
5. India: 7%
6. Argentina: 4%
 
(Departamento de Agricultura de los EE.UU)
 
Fuente: BBC Mundo 
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