Jun 15, 2020 | Política
Buenos Aires, 15 junio (PR/20) — El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra brindó detalles de los motivos por los que no estuvo durante el anuncio de Vicentin. Además, explicó que no formó parte de la decisión de expropiar.
Al ser consultado por si la palabra expropiación formó parte del debate con el ministerio, Basterra respondió a Radio Con Vos: “Yo no estuve en esa parte, estuve en el sentido de la medida”. Además, agregó que la medida que es recatar la empresa y que el Estado sea actor participe, en esa parte estuvo involucrados y participó de la conversación.
“El instrumento y la oportunidad no lo toma una asamblea universitaria para que se decida”, aseguró. “Si no me tienen confianza a mí, que me guardé el tema de los derechos de exportación bajo cinco candados”, señaló el ministro descartando un tema de falta de confianza.
Por su parte, fue consultado por su ausencia en el anuncio, el ministro bromeó: “Porque la distancia no alcazaba para que sea una distancia segura, dentro del foco de la cámara”. Seguido de esto entró a reírse y brindó una nueva explicación.
“Se hizo toda una historia y yo soy muy amigo de Gabriel Delgado, de Matías (Kulfas), diálogo permanentemente con el Presidente”, explicó Bastera en Radio Con Vos. Además, aseguró que estaba al tanto del anuncio.
“Para que haya un decreto antes tengo que haberlo firmado, ni siquiera ese detalle han tenido en cuenta los que cuestionaron mi presencia”, sostuvo el funcionario ante los rumores de los motivos de su ausencia. En este sentido, explicó que estaba una persona que había propuesto la medida, el interventor y el responsable directo del área de industria.
“Son especulaciones”, señaló con respecto a los rumores sobre su ausencia. También destacó: “Seguramente hubo otro sentido de comunicación, habrán mostrado quién es el interventor.
Además, resaltó que no entiende de comunicación que apenas es ingeniero agrónomo. En cuanto a la situación de Vicentin, Basterra sostuvo: “Todo el mundo dice no a la expropiación, pero Gabriel (Delgado, interventor) es bueno, no a la expropiación, pero sí YPF, entonces se está corriendo el foco”.
Primicias Rurales
Fuente: Agrofy News
Jun 15, 2020 | Política
Buenos Aires, 15 junio (PR/20) –Es feriado este lunes 15 de junio Se trata de una fecha decretada durante el gobierno de Mauricio Macri y conmemora a un héroe de la liberación nacional, Juan Martín Miguel de Guemes.
Si bien puede pasar desapercibido ante el contexto de cuarentena obligatoria en el que vivimos, el lunes 15 es feriado nacional en la Argentina por el Día del Paso a la Inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes, que cada año ocurre el 17 de junio, pero, al ser trasladable, el Gobierno decidió adelantarlo dos días.
La fecha se celebra desde 2016 y quedó establecida por decreto durante la gestión de Mauricio Macri. A quién se homenajea. Miguel de Güemes, héroe de la liberación nacional, nació el 8 de febrero de 1785 en Salta. Se destacó en la guerra de la independencia y en las guerras civiles argentinas. Durante seis años ejerció la gobernación de su provincia natal. Libró una casi constante guerra defensiva, conocida como la Guerra Gaucha, que mantuvo al resto del territorio argentino libre de invasiones realistas que intentaban recuperar el territorio para los españoles.
Murió el 17 de junio de 1821. Sus restos están sepultados en la Catedral de Salta.
Reconocimiento: El 10 de junio de 2016, el Gobierno de Mauricio Macri promulgó la ley que incorporó al calendario oficial el feriado del 17 de junio.»Modifícase el decreto 1.584/2010 e incorpórase como feriado nacional y día no laborable en todo el territorio de la Nación el 17 de junio de cada año, en conmemoración al paso a la inmortalidad del General Don Martín Miguel de Güemes», indicó la norma que llevó la firma del entonces mandatario y su vice, Gabriela Michetti.
El artículo 2º del decreto 765/2016 de promulgación indicó que el Poder Ejecutivo «desarrollará acciones de difusión tendientes a promover la reflexión sobre la personalidad del prócer nacional y su gesta en defensa de la libertad e independencia de la patria, por medios adecuados y con la antelación y periodicidad suficientes».
Cinco días después, el 20, también será feriado por el Paso a la Inmortalidad del General Manuel Belgrano. Este último día cae sábado y es inamovible. Por lo tanto se prevé que no se modifique ni se genere un fin de semana largo extra en junio.
Primicias Rurales
Fuente: Perfil.com
Jun 4, 2020 | Política
Buenos Aires, 4 junio (PR/20) — Las autoridades de la Cámara Argentina de Biotecnología (CAB) mantuvieron hoy una reunión con el ministro de Desarrollo Productivo, Matias Kulfas, donde se abordaron temas vinculados a las políticas públicas para el sector, los cambios en la Ley de Economía del Conocimiento que está tratando el Congreso y la coyuntura económica.
Durante el encuentro, que comenzó con una presentación de la CAB por parte de su presidente, Federico Trucco, el secretario de Industria, Ariel Schale, dijo que la cartera productiva se encuentra a disposición para sobrellevar las complicaciones asociadas a la coyuntura.
Luego, la subsecretaria de Economía del Conocimiento, María Apólito, presentó las distintas iniciativas en desarrollo o ejecución dentro del Ministerio asociadas a la industria biotecnológica.
Bajo los paradigmas de innovación abierta y colaboración público-privada, se presentaron distintos programas para el fomento de la inversión de riesgo. De igual manera, se discutieron el actual funcionamiento de la Ley de Desarrollo y Fomento a la Biotecnología Moderna y las modificaciones propuestas a la Ley de Economía del Conocimiento.
Al respecto, los miembros de la Cámara mostraron su conformidad con los cambios en la normativa que lleva adelante el Poder Legislativo, además del compromiso de ambas partes de trabajar en forma conjunta para agilizar la materialización de los beneficios y simplificar los trámites asociados.
Al finalizar la reunión, el ministro Kulfas manifestó su apoyo al sector y escuchó las inquietudes de los miembros del directorio de la CAB vinculadas a fomentar el capital emprendedor y agilizar operatorias vinculadas al comercio exterior.
Del encuentro participaron presidente de la CAB, Federico Trucco (Bioceres), el vicepresidente, Sebastián Bagó h. (Bagó), Hugo Sigman (INSUD), Alberto Álvarez Saavedra (Gador), Graciela Ciccia (INSUD), Valentina Carricarte (Gador), Alejandrina Vendrell (Sinergium Biotech), Claudio Dunan (Bioceres), Claudio Terres (Ledesma), Cristian Fabbri (Gador), Daniel Sammartino (Kheiron), Eduardo Cioppi (Mabxience), Eduardo Spitzer (Laboratorio Elea Phoenix), Enzo Zamboni (Diagramma), Esteban Lombardía (Terragene), Federico Rivera (Amega Biotech), Federico Rojkin (Wiener Lab), Fernando Lobos (Sinergium Biotech), Guillermo Del Val (Aceitera General Deheza), Leonardo Fernández (Bioprofarma Bagó), María Eugenia Gioino (Arcor), Mariano De Elizalde (Biosidus), Néstor Annibali (Denver Farma), Norberto Cassina (Laboratorio Casasco), Patricia Sabella (Biogénesis Bagó), Ricardo Yapur (Rizobacter), Rodolfo Bellinzoni (Biogénesis Bagó), Cecilia Rena (Arcor), Federico Monarca (Molinos), Guillermo Battolla (Biosidus), Leonardo Marraffini (Keclón), Mauricio Seigelchifer (Mabxience), Osvaldo Burasi (Laboratorio Casasco).
La Cámara Argentina de Biotecnología (CAB) es una entidad fundada en 2011 que nuclea empresas argentinas del sector biotecnológico con el objetivo de fortalecer la política de colaboración público-privada para el desarrollo del sector.
Primicias Rurales
Fuente: Incrementar
May 28, 2020 | Política
La Plata, 28 mayo (PR/20) — El diputado de la provincia de Buenos Aires Lucho Bugallo (CCARI) presentó un proyecto de repudio contra los ataques contra la propiedad privada en campos bonaerenses, de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos.
“Claramente, ya no son hechos aislados, hay un evidente ensañamiento contra el sector”, expresó Bugallo, cuya iniciativa cuenta con el apoyo de los diputados Etchecoin, Zuccari, Lazzari, Balbín, Barros Schelotto, Resico, París y Lipovetzky.
Los funcionarios solicitaron la aprobación del proyecto y remarcaron la necesidad de condenar los actos de vandalismo que se registraron en distintas zonas rurales del país, como las roturas de silobolsas, el robo de granos de soja y de ganado y los incendios intencionales, tal como ocurrió con el vicepresidente de CRA.
Según señalaron, la mayor preocupación tiene que ver con la cantidad de roturas de silobolsas, que se da con mayor asiduidad en los últimos tiempos. En ese sentido, consideraron “incomprensible” que existan estos hechos en medio de la pandemia, cuando las rutas están más custodiadas.
“Tampoco se escucha a nadie del Gobierno y en especial a los responsables del área agropecuaria condenando estos hechos y haciendo visible que se encuentran trabajando para evitar nuevos hechos, todo ello en un contexto de retracción o disminución de presencia policial debido a cambios en los Comandos de Patrullas Rurales, lo que debiera reverse y que también fuera objetado legislativamente en un proyecto anterior”, expresaron.
Bugallo presentó el proyecto en su cuenta de Twitter, donde le pidió a Alberto Fernández que “abandone esa actitud constante de hostigamiento y ataque hacia los sectores privados de la economía”.
“No son los enemigos, todo lo contrario, son ellos quiénes van a poner de pie, una vez más, la economía de nuestro país cuando salgamos de la cuarentena”, dijo, y le pidió al Gobierno Nacional que “entienda que de la mano del campo y de los demás sectores privados es como vamos a salir de esta crisis”.
Primicias Rurales
Fuente: Infocampo
May 25, 2020 | Política
Buenos Aires, 25 mayo 2020 (PR/20) — Por Adrián Pignatelli —
La primera reacción del virrey Cisneros fue la de ocultar los hechos. El lunes 14 de mayo había llegado a Buenos Aires la noticia de la caída de la Junta Central de Sevilla, ocurrida el 13 de enero. Era el último bastión que sostenía a la monarquía española. Era la oportunidad de que las colonias tuviesen sus propias juntas.
Pero a Baltasar Hidalgo de Cisneros, quien había asumido como virrey el 11 de febrero de 1809 en reemplazo de Santiago de Liniers, no le dieron tiempo. Rápidamente la noticia se esparció y la ciudad se transformó en un hervidero y cada café en tribuna política. El ambiente triunfalista en el Café de los Catalanes y en la fonda de las Naciones era palpable.
A Cisneros no le quedó más remedio que redactar una proclama, que dio a conocer el viernes 18. Pidió lealtad al rey Fernando VII, que en sus manos estaba segura la patria, que iba a consultar a Abascal, Sanz y Nieto para formar un gobierno que represente en el Río de la Plata a un monarca que estaba virtualmente preso de Napoleón, aislado del mundo. “¡Es un badulaque!¡ Y vea con qué cuñas nos piensa dar gobierno!”, lo criticaron.
Castelli, Paso, Rodríguez, Belgrano, Darragueira, Chiclana y Moreno, entre tantos otros, estaban convencidos de que la oportunidad había llegado. Hubo reuniones en la mítica jabonería de Vieytes -que estaba en lo que hoy es la avenida 9 de Julio y México- y en lo de Rodríguez Peña, una casona ubicada en la plaza del mismo nombre, en Avenida Callao al 800.
Trataron de convencer al cauteloso Cornelio Saavedra, jefe de Patricios, una unidad militar que había nacido en 1806 y que gozaba de enorme prestigio. Domingo French dijo que no confiaba en el Cabildo porque todos, con excepción de Anchorena, estaban contra ellos y que Julián de Leyva -síndico procurador general del Cabildo- era un hombre de dos caras.
El alcalde Lezica eludía hablar con el virrey para pedirle un cabildo abierto. Lo convenció Saavedra: “Si para el lunes 21 no se convoca al pueblo, no me queda más remedio que ponerme a la cabeza y… ¡qué se yo lo que vendrá!”.
Fue el sábado 19 que Cisneros recibió el pedido formal y para ganar tiempo convocó a los jefes militares para el día siguiente para saber si tenía de su lado el poder militar, ya que sospechaba que un cabildo abierto se le podría volver en contra.
Por la tarde del domingo 20, en su residencia en el Fuerte, Cisneros recibió a los jefes militares con extrema amabilidad.
-No creo que unos cuantos perdularios y sediciosos puedan trastornar el orden de la monarquía ni hacer dudar de la fidelidad que todos le deben al señor don Fernando VII – dijo el virrey.
-Está muy engañado; no eran perdularios ni sediciosos, sino el pueblo entero de Buenos Aires el que creía que Cádiz no tenía el derecho de llamarse representante del rey, y gobernar a la América – le respondió Martín Rodríguez.
Cisneros hizo como que no había escuchado. Posiblemente haya sido sincero, ya que sufría de sordera, recuerdo de guerra de Trafalgar. Se dirigió a Saavedra, recordándole que poco antes le había ofrecido su apoyo, como había hecho con Liniers.
-Las circunstancias han cambiado: a Liniers lo había sostenido el mismo pueblo que ahora pedía por sus derechos – salió del paso Saavedra.
Cisneros, irritado, aseguró que había sido un hombre de honor y que antes de ceder, renunciaría. Y, dirigiéndose a Saavedra, le preguntó: “¿Me van ustedes a sostener o no? Esto es lo que quiero saber”.
-Nosotros estamos dispuestos a sostener lo que resuelva el Cabildo abierto, y por eso lo pedimos – respondió el militar.
Al día siguiente, los cabildantes se vieron presionados por la gritería de gente que los criollos habían movilizado a la plaza de la Victoria. Hablaban de atacar al virrey y hasta de matarlo. Saavedra recomendaba contener al populacho y a los más desaforados.
Es que todos lados había discusiones. En la función del teatro se habían tomado a golpes de puño y hasta con palos un grupo de europeos contra criollos. En los bares y en las pulperías era el tema excluyente. En medio de ese clima, Cisneros no tuvo más remedio que autorizar un cabildo abierto para el martes 22.
Para ese día se repartieron 450 invitaciones entre autoridades y para aquellos vecinos que cumplían con los requisitos básicos para participar de un cabildo abierto: ser propietario, tener una profesión u oficio y un linaje. Los europeos llevarían la delantera. Las autoridades aclararon que se pondrían guardias en las bocacalles de la plaza para no dejar entrar sino a los que presentaran esquela.
Belgrano y otros protestaron en el Cabildo por esa suerte de derecho de admisión. Hubo quienes proponían echar directamente a Cisneros. Pero Leyva le dijo en secreto a Belgrano que fuera a la imprenta y que tomase un paquete de invitaciones y que las llenase como quisieran.
Los criollos se aseguraron de que concurrieran los de su propio bando. Los 600 hombres movilizados por Domingo French y Antonio Beruti fueron clave para asegurarse la maniobra: controlaron las entradas a la plaza, y sus partidarios recibían una cinta blanca, que sujetaba un pequeño retrato de Fernando VII para identificarse. El hecho que French haya sido el único cartero en la ciudad por más de diez años le había proporcionado un acabado conocimiento de cada uno de los vecinos. Muchos partidarios del virrey, directamente no concurrieron, escandalizados y temerosos por sus vidas.
Las deliberaciones comenzaron por la mañana. Fundamentalmente se discutió si el gobierno era legítimo, de acuerdo a lo que ocurría en España, y por consiguiente, si el virrey era aún autoridad.
Los criollos argumentaron que, al no existir un monarca, la soberanía volvía al pueblo, quien tenía el derecho de formar un nuevo gobierno. El obispo Benito Lué y Riega estalló. Respondió que un americano gobernaría estas tierras cuando no quedase un solo español en América.
“Aquí no hay conquistados ni conquistadores, aquí no hay sino españoles. Los españoles de España han perdido su tierra. Los españoles de América tratan de salvar la suya. Los americanos sabemos lo que queremos y adónde vamos”, retrucó Castelli. Era el pueblo el que debía regir su propio destino hasta que Fernando VII volviese al trono.
Por la tarde se votó. Por 155 votos contra 69 se decidió que Cisneros debía cesar en el mando.
¿Cómo formar gobierno? Que lo asuma el cabildo decían unos, y los criollos sostenían que el que tenía que decidir era el pueblo. ¿Era válido que solo el pueblo de Buenos Aires votase una autoridad que gobernaría todo el virreinato del Río de la Plata? Juan José Paso encontró la salida: Buenos Aires adoptaba el papel de hermana mayor de los pueblos, tomaba la responsabilidad y se comprometía a convocar a los distintos pueblos a sumarse, una vez formada la junta de gobierno.
Leyva, ni lerdo ni perezoso, propuso que la junta de gobierno fuera presidida por Cisneros y hasta presentó un borrador con algunos nombres, entre ellos los de Saavedra y Belgrano. Éstos se negaron y exigieron que se comunicara que el virrey ya no mandaba.
El 24 a las dos de la tarde, los españoles propusieron una nueva junta. Cisneros presidente, con dos criollos, Saavedra y Castelli y dos españoles, Juan Nepomuceno Solá, cura de Monserrat y el comerciante José Santos Incháurregui. De aceptar, Cisneros mantendría el poder y el status quo. Moreno era el más pesimista: “Estamos perdidos; si es cierto lo que me dicen, pronto vamos a la horca, porque el poder se afirma en manos de los europeos, y lo primero que van a hacer es exterminarnos”.
Los partidarios del virrey creyeron haber ganado la partida. Hasta se anunció la junta con salvas de artillería y repiques de las campanas de las iglesias.
Pero los criollos tenían otros planes. Tanto Saavedra como Castelli anunciaron que no aceptaban conformar esa junta, y advirtieron a Cisneros que no era responsable por el orden y por el pueblo, que estaba armado. Que habría una revolución si no renunciaba esa misma noche.
La frase que quedó en la historia el viernes 25, “el pueblo quiere saber qué se trata”, aludía a las discusiones dentro del Cabildo, donde no se querían aceptar las renuncias cuando había sido el pueblo el que les había dado ese poder. “¡Al Cabildo, al Cabildo muchachos!”, gritaron French, Chiclana y el padre Grela. La gente comenzó a golpear las puertas.
Una comisión de criollos entregó al Cabildo una lista con los miembros de la junta. Recibieron como respuesta que iba en contra de la monarquía si no se consultaban a los demás pueblos del virreinato. French y Chiclana respondieron que se convocaría a un congreso de todos los pueblos.
“Pues esperemos a todos”, dijo Leyva. “Eso no puede ser. Esos pueblos no pueden negar el derecho de Buenos Aires a pronunciarse y llamaremos a un congreso” – retrucaron.
«¡Todavía no nos gobierna Rousseau, ni Tomás Payne!», vociferaron los españoles.
Leyva intentó convencer a los jefes militares de evitar una guerra civil, advirtiéndoles que la monarquía tomaría esto con una “rebelión atroz” y les pidió que sostuvieran lo resuelto el día 23. Los jefes militares respondieron que no sostendrían al virrey, que el pueblo estaba indignado y que ellos no tenían autoridad para apoyar al Cabildo porque no serían obedecidos; si los cabildantes se mantenían obstinados, no podrían dominar a la tropa.
Llovía y había poca gente en la plaza. Leyva, irónico, preguntó si ese era el pueblo que sostenía a esa junta. Saavedra lo desafió a tocar la campana para llamar a la gente. “Y si por falta de badajo no se hacía uso de la campana, que se mandase tocar la generala y que se abriesen los cuarteles, en cuyo caso sufrirá la ciudad lo que hasta entonces se había procurado evitar”.
Al Cabildo no le quedó otra opción que aceptar la petición. A las 3 de la tarde, con la jura de sus miembros, nacía la Primera Junta de Gobierno.
Su presidente sería Cornelio Saavedra; secretarios, Mariano Moreno y Juan José Paso; vocales: Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Domingo Matheu, Juan Larrea, Miguel de Azcuénaga y Manuel Alberti.
Esa semana pasaría a la historia como la Revolución de Mayo.
El primer feriado
El 6 de abril del año siguiente comenzó a construirse una pirámide en la plaza mayor de la ciudad. El gobierno había encargado la construcción de una columna que, en algún momento del proceso, se la llamó “pirámide” y así quedó. Su construcción estuvo a cargo de Francisco Cañete y, aunque no se llegó a terminarla para el día 25, se la inauguró igual. Se la adornó con banderas, estandartes y a la noche se alumbraba con hachas de cera. De las 8 de la mañana a las 8 de la noche soldados pertenecientes a los distintos regimientos hicieron guardia cuando se cumplió el año de la Revolución. Hubo bailes, festejos y se les brindó la libertad a determinado número de esclavos.
Pero fue la Asamblea del Año XIII quien instituyó el 25 de mayo como fiesta cívica. “Es un deber de los hombres inmortalizar el día del nacimiento de la patria, y recordar al pueblo venidero el feliz momento en que el brazo de los más intrépidos quebró el ídolo y derribó el altar de la tiranía”, estableció la norma votada el 5 de mayo de 1813. Debían llamarse “fiestas mayas”.
Ese mismo año, se tiró la ciudad por la ventana. El 24 de mayo se llevó a cabo una función especial en el teatro, donde las autoridades y los asistentes lucieron, en lugar de sus sombreros, un gorro colorado, símbolo de la libertad. Posteriormente, en la plaza mayor se hizo una fogata con un castillo.
A la mañana siguiente, la gente se despertó con las descargas de cañones y fusiles disparados desde el Fuerte y de los barcos anclados. Los estruendos se confundían con los repiques de las campanas de las iglesias.
Desde la noche del 24 hasta el 26 se sucedieron los bailes, fuegos de artificio, los arcos triunfales, juegos de sortijas tanto en el centro como en los barrios más alejados y , por supuesto, no faltaron los Tedeum ni las misas.
Lo que más sorprendió a los porteños fue la iluminación. En el frente del Cabildo, en la recova y en la propia plaza encendieron más de 200 hachas de cera; se calculó que entre estas hachas, más los faroles y candilejas hubo cerca de 2000 luces, las que se mantenían encendidas hasta la medianoche, que era cuando la gente se retiraba.
El acto político del día 24 consistió el de inutilizar y quemar los instrumentos de tortura, que recientemente habían sido abolidos. Las autoridades y los vecinos vieron cómo, en la plaza Mayor, el verdugo cumplía con la tarea.
Los festejos del 25 se vieron coronados por otra novedad: fue cuando los alumnos de la escuela de Rufino Sánchez entonaron por primera vez las estrofas de la entonces llamada “Canción patriótica”. Disfrazados de indianos, recitaron la pieza que habían compuesto Vicente López y Planes y Blas Parera. Luego, continuaron celebrando la primera fiesta cívica que tuvo nuestro país, cuando aún estaba todo por hacerse y la independencia parecía lejana.
Primicias Rurales
Fuente: INFOBAE
May 23, 2020 | Política
Por: Mariana Reinke
Luego de casi cinco meses acéfalo, el Instituto Nacional de Semillas (Inase) tiene nuevo presidente. Se trata del ingeniero agrónomo Joaquín Manuel Serrano, un hombre con vínculos con el Instituto Patria de Cristina Kirchner.
El Inase es un ente autárquico que depende del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca como órgano de control y de aplicación de la ley de semillas. Serrano reemplaza en el cargo a Raimundo Lavignolle.
El puesto de presidente de ese organismo es clave. Está entre sus competencias participar de las negociaciones con firmas multinacionales que vienen reclamando una nueva ley de semillas -la actual data de 1973- para incorporar nuevas tecnologías. También controla la informalidad en el mercado de semillas de soja y de trigo. En el gobierno anterior se buscó avanzar en una nueva normativa, pero el peronismo no acompañó el tratamiento en la Cámara de Diputados. También se intentó, sin éxito, hacer cambios con un decreto.
El flamante funcionario es oriundo de Rufino. En tanto, en Firmat se desempeñó como controlador municipal en la aplicación de fitosanitarios y encargado de la supervisión de las aplicaciones de agroquímicos en los campos del periurbano local.
Días atrás participó de una charla virtual por Zoom junto a la senadora del Frente de Todos por Santa Fe, María de los Ángeles Sacnun. En el inicio de su exposición agradeció a la Casa Patria de Rosario y a la senadora por la invitación. La charla se llamó «Construyendo Arraigo y Soberanía Productiva y Alimentaria».
Luego, Serrano habló sobre la soberanía alimentaria que genera arraigo y, remarcó, es de «una importancia crucial mantener una ley de semillas actualizada». Sin embargo aclaró que esta ley vigente no restringe el uso propio de la semillas, «lo que significa que en términos económicos y de soberanía alimentaria que cada productor pueda elegir qué producir y cómo».
Coronavirus hoy en la Argentina y el mundo: minuto a minuto y las novedades del 19 de mayo
«La ley de semillas actual es un tema importante para un país productor por excelencia de alimentos y generador de cadena de valor», señaló y agregó: «Por un lado se está favoreciendo y beneficiando la producción de semillas, los famosos semilleros y, por el otro, la seguridad del productor que año a año está utilizando semillas de calidad identificada, pudiendo hacer sustentable».
Por último, agregó: «El objetivo de la actual ley de semillas es promover la producción nacional de semillas y semilleros locales que generan puestos de trabajo, el agregado de valor e inversión nacional» .
Según información del Ministerio de Agricultura, Serrano, de 42 años, tiene un «fuerte perfil productivista, basado en la sustentabilidad ambiental».
«Se desarrolló como asesor productivo agropecuario, se especializó luego en producciones agroecológicas y también en aspectos legales vinculados al uso y manejo de agroquímicos y buenas prácticas agrícolas (BPA) en las provincias de Córdoba y Santa Fe», remarcó Agricultura.
«En cuanto a la producción de cultivos, el designado presidente del Inase tiene una vasta experiencia tanto en extensivos como en intensivos (horticultura), así como también en producción de commodities y specialities del agro argentino», agregó.
En declaraciones a LA NACION , el directivo de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), Alfredo Paseyro, había pedido que se designe presidente en el Inase: «La falta de firma de la autoridad no es la mejor situación . Hay actos administrativos que requieren y lo necesitan. Esto retrasa la actividad del sector. Venimos hablando por la regularización con el ministro Luis Basterra «.
Ante una consulta, Jorge Chemes, presidente de CRA, opinó que, si bien no está al tanto de la trayectoria de Serrano ni cuál es su experiencia en el sector, entiende que quien esté al frente de un organismo agropecuario debe tener en cuenta lo que significa la incorporación de tecnologías para la cadena agroindustrial.
Remarcó que se debe pensar en la incorporación de nuevas tecnologías para que el sector no se quede al margen de los avances. «Podemos elegir andar en un auto de industria nacional, sin embargo, si nos cerramos, con el tiempo ese vehículo va a andar a otra velocidad que el resto del mercado internacional», dijo.
Para Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), es importante que quien ocupa el máximo cargo en el Inase conozca del tema semillas y esté dispuesto a trabajar en equipo «porque existe un interés superior que es lograr que el mercado de semillas y la normativa en nuestro país funcionen bien. Para eso se requiere una mirada actualizada y moderna del tema».
«Tanto el presidente del Inase como las entidades que conformamos el directorio del Instituto, los productores de semillas y todo el clúster, de alguna manera, debemos ponernos de acuerdo para poder avanzar en un mundo que nos plantea desafíos pero que también ofrece oportunidades, porque la Argentina es muy competitiva en innovación, investigación, mejoramiento y producción de semillas, lo que se traduce en posibilidades de exportar mucho valor agregado», agregó Pelegrina.
Desde Federación Agraria Argentina (FAA) señalaron sobre el nuevo funcionario: «No conocemos al funcionario designado, pero esperamos que tenga éxito en su gestión, porque la labor del Inase es fundamental para nuestra escala como productores, para asegurar y proteger nuestros derechos. Le pedimos, como venimos haciendo desde hace años, que los pequeños y medianos productores podamos seguir teniendo el uso propio gratuito, así como también solicitamos que no se paguen más regalías extendidas en productividad. Estamos a disposición para trabajar, cuando así lo disponga».
Primicias Rurales
Fuente: La Nación