Dic 10, 2019 | Política
Buenos Aires, 10 diciembre (NA) — Alberto Fernández juró este mediodía como Presidente de la Nación frente a la Asamblea Legislativa y la Argentina tiene nuevo mandatario por los próximos cuatro años.
Acto seguido, Cristina Kirchner juró como Vicepresidenta de la Nación, ante legisladores, gobernadores, intendentes, jueces y líderes internacionales.
En una ceremonia presidida por la vicepresidenta saliente Gabriela Michetti, Fernández finalizó su juramento con: «Que Dios y la Patria me lo demanden».
A su turno, Cristina Kirchner juró: «Que Dios, la Patria y y el pueblo, como siempre, me lo demanden».
Traspaso
El presidente Alberto Fernández recibió este mediodía de manos del saliente Mauricio Macri el bastón y la banda, atributos de mando, tras jurar como mandatario por los próximos cuatro años.
«Suerte», le deseó Macri a Fernández al darle un abrazo tras colocarle la banda presidencial en el recinto de la Cámara de Diputados.
Luego de la jura de Fernández y de Cristina Kirchner, Macri ingresó al recinto para cumplir con la entrega de los símbolos, y tuvo un seco saludo con la ex presidenta.
Tras cumplir con su tarea, abrazó a Fernández, saludó a Sergio Massa y no se despidió de la flamante vicepresidenta.
NA
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Dic 10, 2019 | Política
Por Silvia Mercado
Buenos Aires, 10 diciembre (PR/19) — El lunes almorzó con los aliados de la coalición Juntos por el Cambio, se despidió de los empleados de la Casa Rosada, fue a la asunción de los ministros porteños y organizó un asado en la residencia de Olivos
Como si no quisiera dejar heridas sin reparar ni distancias sin saldar, Mauricio Macri se organizó una agenda prolífica en actividades para despedirse de cada una de las personas que estuvieron más o menos cerca de los cuatro años como Presidente. Se acercó personalmente a la Sala de Periodistas de la Casa Rosada para conversar unos minutos con mayor libertad que la habitual, almorzó con lo aliados de la coalición Juntos por el Cambio en el salón comedor que está al lado del despacho presidencial.
Incluso mantuvo reuniones emotivas con la vicepresidenta saliente Gabriela Michetti, con el senador Federico Pinedo, con algunos funcionarios que pudieron sentirse heridos por algún destrato en ciertos momentos de tensión, y hasta organizó un brindis de despedida a los empleados en el Patio de las Palmeras.
Distendido, cumpliendo anticipadamente con los ritos del duelo, fue recorriendo una a una su agenda de despedida, puntual, igual que siempre. Lo que nadie pudo explicarse es si esos rituales que cumplió estrictamente fueron el anticipo de que espera volver o de que son la despedida para siempre.
La obsesión con la que fue buscando el encuentro, la mirada con cada uno para tratar de acercarse de un modo que quizás no pudo realizar en los días de incertidumbre que lo tuvieron a mal traer, impide saber qué piensa efectivamente de su futuro, más allá de lo que pueda decir en declaraciones periodísticas como las que realizó ayer por la mañana en la Sala de Periodistas, donde mostró que tenía muchas ganas de hablar y de acercarse a los periodistas de un modo con el que tal vez no lo había podido hacer hasta ese momento.
Sin embargo, sus asesores buscaron sacarlo rápidamente. Cada vez que él decía algo interesante, su vocero quería retirarlo, quizás porque ya habían negado la posibilidad de entrevistas. El, como otras veces, quería seguir hablando pero -finalmente- aceptó mansamente retirarse.
El mundo que rodea a Macri en los últimos días es curioso, protegido por funcionarios que pretenden evitar que se deprima o le hagan sentir que el esfuerzo de haber llegado a la Casa Rosada fue en vano, ya que no logró ninguno de los objetivos importantes que se propuso.
Un protagonista excluyente es Rosendo Grobocopatel, hijo del “rey de la soja” y joven asesor del jefe de Gabinete saliente, Marcos Peña, que no solo le llevó a su despacho un grupo de tuiteros que fueron activos promocionando las marchas que le permitieron irse con un alto porcentaje de respaldo electoral, sino que ingresó el sábado a la Plaza de Mayo liderando un grupo de jóvenes que banderas amarillas que tenían el logo de la “JPro” y portaban los clásicos bombos peronistas de los que abjuraron por años.
Grobocopatel también fue el responsable principal de cargarlo sobre sus hombros a Macri cuando terminó el acto de despedida que se hizo el sábado, para dejar instalado en el relato del Gobierno saliente que no solo se fue con una Plaza llena sino con “el Presidente en andas”.
El almuerzo con los socios de Juntos por el Cambio también fue especial. Fue armado puntillosamente por Peña (que prefirió no formar parte del encuentro), que buscaba mostrar el respaldo de la coalición al Presidente saliente. Fue exitosa la convocatoria hasta cierto punto, ya que vino el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, y el de Corrientes, Gustavo Valdés, pero no hubo forma de que se formara parte del encuentro el ex gobernador mendocino, Alfredo Cornejo.
Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Miguel Angel Pichetto, Mario Negri, Luis Naidenoff, Cristian Ritondo, Humberto Schiavoni, Maximiliano Ferraro y Juan Manuel López, degustaron lo que parecía una pizza individual o un omelette abierto, dijeron presente, se sacaron la foto y se mostraron afectivos con Macri. Después del saludo a los empleados, Macri se dirigió al edificio Uspallata, sede del Gobierno porteño, que él mismo inauguró antes de ganar la presidencial en el 2015.
Y se dirigió directamente a la Residencia de Olivos por última vez, a recibir a los ministros y asesores principales con un asado especial, aunque no se quedó a dormir, ya que se mudó el fin de semana a la Quinta Los Abrojos, en Malvinas Argentinas.
Ese será su hogar permanente hasta que compre alguna casa por la zona de Vicente López. Allí desayunará hoy martes 10 de diciembre, tomará el helicóptero presidencial que lo llevará a Casa Rosada por última vez y se dirigirá al Congreso de la Nación.
Luego de la jura de la fórmula presidencial ante la Asamblea Legislativa, Macri le dará los atributos del mando a Fernández y se retirará en su auto particular, para volver a Los Abrojos. Allí, estará esperándolo su familia con amigos para almorzar. Se habrá sacado una dura carga de su espalda y deberá ponerse a pensar con más detalle cómo planificar su vida desde el llano.
INFOBAE
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Dic 8, 2019 | Política
Buenos Aires, 8 diciembre (NA) — El gobierno del presidente saliente Mauricio Macri puso el foco de su gestión en las Relaciones Exteriores, con el propósito de generar nuevos acuerdos comerciales y un cambio radical respecto de lo que fue la administración de Cristina Kirchner.
En ese sentido, el Ejecutivo buscó mejorar la desgastada relación bilateral con Estados Unidos, lo que derivó en que luego de 17 años un jefe de Estado estadounidense visitara la Argentina.
Entre los principales puntos de su política exterior, que contó con el comando de los cancilleres Susana Malcorra y Jorge Faurie, se pueden incluir: la aprobación del Reino Unido para que volvieran a realizarse los vuelos directos a Malvinas y la identificación de los soldados argentinos caídos en el archipiélago.
Además, la realización de la Cumbre del G20 en noviembre de 2018 permitió recibir en Buenos Aires a los mandatarios más influyentes del mundo, y alcanzar un Acuerdo de Asociación Estratégica entre el Mercosur y la Unión Europea.
Desde su campaña presidencial en 2015, Macri afirmó que Argentina se encontraba «desconectada del mundo», por lo que en reiteradas oportunidades argumentó que había que «recuperar las alianzas tradicionales» con Estados Unidos y las potencias europeas.
Ante la decisión de restablecer vínculos con los organismos financieros internacionales y con los países del Primer Mundo, el líder del PRO persiguió recomponer la relación con el FMI y acercarse a Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, China, Rusia y los países árabes.
Como consecuencia, Argentina dejó de lado la política de integración regional por una de alineamiento con Estados Unidos y potencias europeas.
Una de las decisiones más cuestionadas al gobierno de Cambiemos fue la idea de «explorar el diálogo» en la relación con Gran Bretaña, y establecer un «paraguas» respecto a la soberanía sobre las Islas Malvinas, lo que generó el descontento de varios sectores de la oposición.
En tanto, otro de los puntos que se llevaron las miradas en el ámbito internacional fue la postura que adoptó la Casa Rosada sobre Venezuela, ya que condenó al modelo chavista que comanda Nicolás Maduro, al que responsabilizó de la «compleja» situación que atraviesan los venezolanos.
El hecho más visible del cambio en las Relaciones Exteriores fueron las múltiples visitas oficiales que realizaron al país distintos de jefes de Estado desde que Macri llegó al poder, entre los que se destacan el presidente de Francia, Francois Hollande, y el presidente de Rusia, Vladímir Putin, entre otros.
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NA
Dic 8, 2019 | Política
Buenos Aires, 8 diciembre (PR/19) — El arzobispo de Mercedes- Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, pidió hoy «no caer en la tentación de querer destruir al otro», al pronunciar su homilía en la Basílica de Luján frente al presidente saliente, Mauricio Macri, y el mandatario electo, Alberto Fernández.
«Debemos hacer todo lo posible y resistir por no caer en la tentación de querer destruir al otro», manifestó Scheinig en el marco del Día de la Inmaculada Concepción de María.
A dos días del inicio del cambio de Gobierno, Macri y Fernández participaron en primera fila de una misa «por la unidad y la paz» en la Basílica de Luján, de la que no participó la vicepresidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner.
En ese marco, Scheinig pidió «volver a dialogar» y construir políticas que «trasciendan los gobiernos», y consideró que «necesitamos promover una cultura del encuentro» y «volver a dialogar todas las veces que sea necesario».
«Estamos agotados de tantos desencuentros y peleas. No se trata de una unidad homogénea o hegemónica, sino de una unidad necesaria para construir el país deseado y salir del laberinto en el que nos encontramos», manifestó el arzobispo de Mercedes- Luján.
Además, consideró que «ninguna persona o grupo en soledad o aislado es la Patria», y argumentó: «La Patria somos todos. La comunión entre nosotros no es una cuestión estratégica, hace a la esencia de lo que somos en el origen y a lo que podemos ser en el destino común».
En sintonía, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Oscar Vicente Ojea, convocó a «reconectarnos con la realidad», y afirmó : «A veces creemos que la realidad es un espectáculo que sucede fuera de nosotros».
«El Papa (Francisco) no convoca a un trabajo cuerpo a cuerpo. Tenemos que ponerlos a los más necesitados en el centro del camino de la Iglesia. Que la prioridad esté en el cuidado de los más pobres y de los más frágiles», manifestó.
El presidente electo concurrió a la misa, que duró poco más de una hora, acompañado por su pareja, Fabiola Yañez, al igual que Macri que asistió junto a su esposa Juliana Awada.
Por parte del Frente de Todos, asistieron los futuros ministros Daniel Arroyo (Desarrollo Social), Felipe Solá (Relaciones Exteriores), Santiago Cafiero (jefe de Gabinete), Marcela Losardo (Justicia y Derechos Humanos), Gabriel Katopodis (Obras Públicas) y Nicolás Trotta (Educación), entre otros.
En tanto, en representación de Juntos por el Cambios concurrieron los ministros salientes Patricia Bullrich (Seguridad), Marcos Peña (jefe de Gabinete), Guillermo Dietrich (Transporte), y Hernán Lacunza (Hacienda).
Las principales ausencias estuvieron dadas por la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, y su sucesor, Axel Kicillof, al igual que el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.
Detalles
Aplausos, insultos, mensajes de apoyo y abucheos se mezclaron hoy en la multitudinaria misa de Luján que concitó al presidente, Mauricio Macri, y al mandatario electo, Alberto Fernández, a dos días del cambio de gobierno.
Aunque llegaron por separado, los dirigentes caminaron juntos hacia la primera fila montada de cara al escenario en el que el arzobispo de Mercedes-Luján, Jorge Eduardo Scheinig, llamó a construir desde el diálogo, dejar atrás las divisiones y priorizar a los pobres del país.
La presencia conjunta de los dirigentes llevó a que en el público se mezclaran muestras de apoyo con insultos hacía ambos lados.
Macri fue cuestionado por la creciente pobreza divulgada la última semana por la UCA, mientras que Alberto Fernández recibió insultos por su respaldo a la legalización del aborto, proyecto de ley que impulsará a partir del año que viene.
En tanto, Gabriela Michetti, Esteban Bullrich, Roberto Lavagna y Daniel Arroyo fueron aclamados por el público debido a su fuerte militancia religiosa.
Mientras Scheinig pedía dejar de reducir a los pobres «a un hecho sociológico o macroeconómico», Macri y Fernández conversaron varias veces en voz baja.
El diálogo se extendió en varias ocasiones a la primera dama saliente, Juliana Awada, quién se fundió en un cálido abrazo con el presidente electo al terminar la misa.
El líder del Frente de Todos y el mandatario saliente estuvieron acompañados por numerosos dirigentes de máxima cercanía.
Por el lado de Macri, asistieron Marcos Peña y todo el equipo de ministros, además de varios secretarios y senadores.
Estaba previsto que concurrieran Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, pero finalmente no asistieron a la misa.
Alberto Fernández llegó con un amplio equipo compuesto por más de una decena de futuros ministros, como Santiago Cafiero, Felipe Solá, Daniel Arroyo y Gustavo Beliz.
Bajo un calor abrumador, el presidente electo siguió atentamente las oraciones del arzobispo, entre las que había numerosas citas al papa Francisco, y hasta se lo vio alegremente cantando «Osana», al lado de Macri, quién permanecía en silencio.
Lo más destacado del evento fue la muestra de diálogo entre los dirigentes, momento que se repitió en varias ocasiones para que las cámaras lo tomen.
Finalizada la misa, ambos abandonaron rápidamente el lugar a través del complejo museografico provincial.
La salida de Alberto Fernández y sus funcionarios fue acompañada por un amplio grupo de personas, que se sacaron fotos y abrazaron a los dirigentes.
Dic 6, 2019 | Política
Buenos Aires, 6 diciembre (PR/19) — El presidente electo Alberto Fernández presentó hoy al gabinete de ministros y secretarios que lo acompañarán en los próximos cuatro años, integrando el nuevo gobierno nacional y confirmó al diputado nacional Luis Basterra como el nuevo ministro de Agricultura.
“Hay calidad técnica y moral en todos los que me acompañan”, señaló el nuevo presidente que asumirá el cargo el próximo 10 de diciembre.
Basterra es diputado nacional por el Frente de Todos y tiene una fuerte relación con el sector agropecuario. Formoseño y exministro de Gildo Insfrán, presidió la Comisión de Agricultura y fue vicepresidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
En octubre, renovó su banca para iniciar un tercer mandato en la Legislatura al enfrentarse con el exministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile.
Infocampo
Primicias Rurales
Dic 5, 2019 | Política
Según trascendidos periodísticos de las últimas horas, basados en un anticipo hecho por Santiago Cafiero, futuro jefe de gabinete del presidente electo Alberto Fernández, el elegido para ocupar la cartera de Agricultura Ganadería y Pesca de la Nación será el chaqueño Luis Basterra.
Nacido en Resistencia, Chaco, el ingeniero agrónomo recibido de la Universidad Nacional del Nordeste, fue ministro de la Producción y Ambiente de Formosa entre 2003 y 2009, y del 2009 al 2011 ocupó el cargo de vicepresidente del INTA.
Desde esa fecha, Basterra es Diputado Nacional por Formosa y renovó su banca en las elecciones del último 27 de octubre.
En el ámbito legislativo, fue presidente de la Comisión de Agricultura de Diputados, desde donde profundizó su adhesión al espacio más duro del kirchnerismo.
Basterra es autor de un proyecto de ley de “Conservación y mejoramiento de la fertilidad de los suelos de uso agropecuario a través de la promoción del uso de fertilizantes”.
Negociaciones con Gildo Insfrán
Según lo indica el medio Infobae, la designación podría ser producto de una negociación política que habría existido entre Fernández y el gobernador formoseño, Gildo Insfrán, que también permitió sellar el ingreso del diputado a la cartera agropecuaria.
Se presume que la intención sería darle un perfil más político que técnico al Ministerio, acorde a tiempos que puede complicarse con el campo en un escenario de más retenciones.
De esta manera, Luis Basterra desplaza a quien se consideraba como principal candidato para hacerse cargo de ese Ministerio, el economista del INTA y ex Secretario de Agricultura de la Nación, Gabriel Delgado.
Delgado fue asesor en temas agropecuarios del equipo del presidente electo y se daba por descontada su designación.
Al comunicarle la decisión tomada, le habrían ofrecido hacerse cargo de otras funciones dentro del Ministerio, lo que habría sido rechazado por Delgado.
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Fuente: elabcrural