El consenso para la reforma pesquera, el desarrollo y la ocupación del Atlántico Sur

El consenso para la reforma pesquera, el desarrollo y la ocupación del Atlántico Sur

Buenos Aires, 4 noviembre (PR/19) — Es de tal gravedad la situación general y sectorial y, la Argentina no admite la aplicación de viejos modelos fracasados, el aprovechamiento de los recursos del Estado para fines personales o la mala administración por parte de los servidos públicos. Se requiere de funcionarios y dirigentes reflexivos, abocados en un nuevo plan de desarrollo productivo que priorice el bienestar del trabajador y su familia, la previsibilidad y renta empresaria, la explotación racional y eficiente del recurso, la generación de divisas y empleo y, también, diferenciar al agente público eficiente del que entorpece el desarrollo de la actividad, ya sea por acción, omisión o prácticas ilegales.
No será posible la recuperación soberana del Atlántico Sur y Malvinas si no ocupamos el Mar Argentino, explotamos sus recursos y, los migratorios o asociados. Y, sí esperamos transformar la producción primaria pesquera en una industria, como precisa el artículo 2º de la Ley 24.922 generando mayores divisas, valor agregado y empleo, será indispensable efectuar una reforma consensuada de la actividad pesquera, cambiando el modelo extractivo que prima desde la década del 70.    
No es un momento fundacional, en el que se desandan las buenas acciones, sino el de una reforma fundada y sostenible, de nuevos planes basados en el conocimiento de la biología, la explotación,  la administración del recurso, el mercado, las necesidades de la empresa y el trabajador, el gerenciamiento de la actividad marítima, pesquera, naval, exportadora y de consumo, que deben rápidamente ponerse en movimiento, para eliminar la inequidad y el desaliento, generar nuevas inversiones, mayor valor agregado y trabajo, divisas para el país y ratificar la presencia de los productos de calidad en todo el mundo y en la dieta de los argentinos.

Sería necesario en ámbito nacional:

1) Extraer la mayor cantidad de recursos disponibles en forma compatible con una óptima reproducción, multiplicación y desarrollo de las especies y el mantenimiento de la biomasa a perpetuidad para asegurar su explotación actual y el de las próximas generaciones.
2) Buscar acordar la explotación de los buques extranjeros de nuestros recursos migratorios y, a la par, promovemos los incentivos necesarios para que toda la flota pesquera congeladora argentina y, muy particularmente la potera, se haga de nuestros recursos en todo el atlántico sudoccidental.
3) No depredar ni descartar ninguna captura, de modo que desembarquemos el más alto volumen posible, para generar nuevas industrias, y que, las existentes, puedan disponer de materias primas en forma regular, aumentando la demanda laboral y la rentabilidad empresaria, a la par, de aprovechar esta esencial proteína en un país con una altísima tasa de desocupación, pobreza e indigencia.
4) Establecer reglas y controles ciertos sobre la asignación de cuotas y autorizaciones de captura, que se ajusten a los proyectos aprobados de explotación, respecto a la radicación territorial e industrial, generación de valor, ocupación de mano de obra, afectación de la flota a las capturas asignadas, su renovación y actividad, la utilización de medios y redes selectivas y la pesca en las áreas autorizadas, la sustentabilidad del recurso y del ambiente, la responsabilidad social empresaria y, el cumplimiento de toda la legislación pesquera y de cada uno del proyecto presentado por la Empresa, que diera lugar a la concesión de la captura, industria y comercio de los productos pesqueros.
5) Establecer una Unidad Económica Pesquera que asegure el sostén económico y social de las pequeñas y medianas embarcaciones e industrias y dé, mayor certeza a estas y sus trabajadores, promoviendo inversiones y el desarrollo de nuevos proyectos, evitando la quiebra, el desempleo y la reformulación de buques menores a otros de mayor capacidad con la consiguiente inequidad e incremento del esfuerzo y la depredación. Ello, acompañado de políticas que faciliten la exportación y el comercio interno de las pequeñas y medianas empresas para dar mayor probabilidad de subsistencia.
6) Promover una mayor industrialización de las materias primas, incentivando el valor agregado y desalentando la exportación de commodities que extranjeriza la mano de obra argentina y reduce el ingreso de divisas el país.
7) Erradicar el trabajo no registrado, a través de sistemas de cruzamiento de datos que fácilmente detectan la irregularidad y, a la par, efectuar las correcciones impositivas necesarias para evitar que el régimen imperante desaliente la registración o el pago parcial en negro.
8) Aumentar el consumo nacional de pescado, que se encuentra entre los más bajos del mundo y, por tal motivo no se genera mayor valor agregado, empleo y mejora de la dieta de los argentinos.
9) Asegurar la diversidad de la explotación de las especies, no solo para obtener un mayor equilibrio biológico, sino, además, para no estar sujeto a una monocaptura poco previsible como la del langostino, cuya caída, provocaría una de las más graves crisis del sector.
10) Llevar adelante una política de federalización de la explotación de los recursos originarios, para asegurar una industrialización de las provincias del litoral marítimo.
11) Dar autonomía a la investigación pesquera -el INIDEP- no solo para asegurar la perpetuidad de las especies, sino para poner el desarrollo tecnológico al servicio de las empresas.
12) Llevar adelante una política de renovación y de seguridad de los buques para reducir los naufragios y promover, buscando los medios de financiamiento, la construcción de embarcaciones pesqueras, transporte, investigación, petroleros, defensa, etc. en los Astilleros nacionales.
13) Colaborar con la Autoridad Portuaria para promover la construcción y/o mejora de los puertos para facilitar la operación de los buques pesqueros y, actuamos sobre los propietarios o tenedores de los buques pesqueros abandonados en los puertos para mejorar en estos su operatividad.
14) Generar la necesaria confianza internacional en los organismos nacionales de control y certificación para asegurar la colocación de los productos pesqueros en el mundo y acreditamos nuestras propias certificaciones y las Calificadoras internacionales acreditadas.

Será necesario en materia internacional:

15) Promover la creación de una Comisión Revisora de los Acuerdos de Madrid con el objeto de retrotraer a 1982 todas las cuestiones que, pese a la fórmula aplicada del paraguas, el Reino Unido incrementó unilateralmente respecto a la ocupación original de Malvinas y de los aspectos relativos a la explotación de los recursos naturales originarios de Argentina en el Atlántico Sur desde esa fecha.
16) Llevar adelante una política de preeminencia, en nuestro carácter de Estado Ribereño, sobre los Estados de Bandera (extranjeros) de acuerdo a la CONVEMAR, tomando las acciones precautorias para evitar la depredación del Atlántico Sur y, en especial, la captura de especies migratorias del mar argentino.
17) Prevenir, desalentar y eliminar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (Pesca INDNR) haciendo valer en el concierto internacional el ejercicio de los derechos soberanos de Argentina como Estado Ribereño, acordando o sancionando, a todos los buques extranjeros que pesquen ilegalmente los recursos argentinos en el Atlántico Sur, evitando la captura de más de 350 buques extranjeros ilegales en el Mar Argentino y sobre las especies migratorias en el área adyacente, privando a la Argentina de un millón de toneladas anuales de pescados y calamares que le permitirían a nuestro país duplicar las exportaciones, triplicar la mano de obra y mejorar la dieta de los argentinos.
18) Llevar adelante una política de explotación nacional del calamar destinada a mejorar las condiciones de explotación selectiva de esta especie por parte de los buques nacionales y reducir su extracción con buques de arrastre y/o con embarcaciones licenciadas por el gobierno ilegal británico.
19) Concretar Acuerdos con Uruguay para eliminar las operaciones portuarias en ese país por parte de buques extranjeros ilegales que extraen recursos en el Atlántico Sur y posibilitar una integración rioplatense para defensa y explotación económica del Atlántico.
20) Promover el rechazo del Acuerdo de Nueva York y del Atún evitando regionalizar el Mar Argentino y nuestro debilitamiento como país ribereño ante los buques Extranjeros y el R.U. en Malvinas.
21) Dejar sin efecto el Acuerdo Foradori-Duncan, en lo relativo al incremento de vuelos a San Pablo y la investigación conjunta con el Reino Unido del mar argentino.
22) Promover la revisión del reciente pre-Acuerdo con la Unión Europea, con el objeto -entre otros- de establecer, que los productos originados en el Atlántico Sudoccidental (Área FAO 41 y 48) o migratorios o asociados a ésta deben encontrarse certificados por la Argentina, o la República de Uruguay en su caso, para su ingreso a la Unión Europea, sufriendo las mismas limitaciones arancelarias o sanitarias que pudieran aplicarse a la Argentina.
23) Llevar adelante políticas activas en el Atlántico Sur, controlando la defensa nacional y considerando a este espacio, de interés ambiental, social y de desarrollo económico para todos los argentinos.

La acción y la vocación del gobierno y, la cooperación y solidaridad de todos los actores del sector serán vitales para revertir esta grave situación, contribuir a la reafirmación de la soberanía y al desarrollo nacional desde esta actividad, para generar divisas, valor agregado, empleo, radicación industrial y contribuir al bienestar de todos los argentinos.  

(*) Experto en Atlántico Sur y Pesca, ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Ctes) ex Profesor Universidad UNNE y FASTA, Asesor en el Senado de la Nación, Doctor en Ciencias, Consultor, Escritor, autor de 25 libros (entre ellos “Atlántico Sur, Malvinas y Reforma Federal Pesquera”, 2019) y articulista de la especialidad.

La provisión diaria de alimentos proteicos a 3 millones de niños desde la pesca

La provisión diaria de alimentos proteicos a 3 millones de niños desde la pesca

Por Dr. César Augusto Lerena
La provisión de alimentos a las poblaciones vulnerables mediante cajas o bolsones, desde la instauración del Programa Alimentario Nacional (PAN) de Alfonsín, y todos los que lo sucedieron en Centros o Comedores de distinto tipo, se han basado fundamentalmente en el suministro de carbohidratos, con una baja o nula provisión de hortalizas frescas y alimentos proteicos. En síntesis, insuficientes para proveer una dieta nutricionalmente balanceada, especialmente en los niños y adolescentes.  Ello está motivado en la carencia de transportes y cámaras de refrigeración, destinados al mantenimiento de la aptitud sanitaria de estos alimentos altamente perecederos, durante los procesos de almacenamiento, distribución y entrega de los programas sociales de alimentación, además de los costos de hortalizas y carnes.
La tecnología ha avanzado y, hace años que es posible, envasar hortalizas frescas con atmósfera modificada para prolongar su vida útil a tiempos superiores de entre 7 y 15 días y, con ello, facilitar su traslado y guarda; pero, no nos referiremos aquí a éstas sino al suministro de proteínas -aminoácidos esenciales de la mejor calidad, solo comparables con la leche materna- que proveen los pescados, además de grasas insaturadas y Omega 3, que, como sabemos, actúan favorablemente en el sistema circulatorio y como antioxidantes, respectivamente, entre otras virtudes.
El promedio de consumo mundial de productos de origen pesquero es del orden de los 19kg/año por persona, mientras que en la Argentina el consumo está por debajo de los países más pobres y de los más ricos con unos 6kg/año/per cápita, es decir, menos que la media y, sensiblemente menor que los países desarrollados que van de 35 a 70kg/año por persona. Es decir, en nuestra dieta alimentaria, esta proteína esencial está virtualmente ausente.
Supongamos, que entonces nos decidiéramos a incorporar pescado en la dieta de niños y adolescentes para resolver la carencia que hemos mencionado de proteína en los programas sociales, para lo cual deberíamos pensar en la provisión de hamburguesas o empanados de pescados desmenuzados, saborizados o no, para la alimentación en los centros urbanos y, en productos termoestabilizados o conservas de pescados para su entrega en los ámbitos remotos.
Ello, produciría dos importantes efectos, el primero, contribuir a paliar el hambre y la desnutrición en la niñez y, el segundo, revitalizar la industria pesquera conservera y de empanados congelados, generando un importante mano de obra ocupada en la actividad. Esto es lo que el autor ha llamado “La Alimentación Social para la generación de desarrollo industrial y empleo” (1996), cuyo proyecto iniciaron en 1983 los ex Gerentes de Alpesca-Conservas Cascabel (Federico Bensadón) y de Ventura-Conservas Dársena (César Lerena) cuando insertaron ese años dos latas de merluza carioca (que los fileteros descartan por su pequeño tamaño) en las cajas del programa PAN, permitiendo, por un lado, duplicar la producción nacional de conservas de pescado y, por el otro, a partir de conocerse popularmente el producto, ingresar estos alimentos enlatados a las góndolas de los comercios, cuestión que nunca antes había ocurrido, a la par de generar un importante desarrollo tecnológico, que aportó el INTI, para adecuar esta especie a su utilización en la conservación por esterilización.
A esta altura agregaremos, que la Pesca, debe regularse, si se quiere que sea sostenible y contribuya al bienestar nutricional, sanitario, económico y social, en acuerdo a lo que la FAO sugiere en su “Código Internacional de Conducta Responsable”, disuadiendo las actividades de buques que depredan (descartan) el recurso, teniendo en cuenta, las necesidades de las comunidades pesqueras que requieren de él para su subsistencia, como es el caso de Argentina, donde una gran cantidad de pueblos y ciudades del litoral marítimo depende de esta actividad. Es decir, optimizar la explotación, no solo es una cuestión económica, sino una “Responsabilidad Social” inherente al concepto moderno empresario, donde, además, siendo un recurso del Estado, su explotación eficiente debiera ser una obligación del concedente y el concesionario.
Dicho esto, es inadmisible que durante la explotación se descarten unas 300 mil toneladas/año de pescados -un recurso de todos los argentinos- que podría proveer de proteínas a unos 3 millones de niños y adolescentes por día y, que, técnica y económicamente, es posible evitar su descarte y aprovechar esta materia prima de la mejor calidad nutricional para ser utilizada en los programas sociales y, a la par de ello generar nuevas actividades industriales y unos 10.000 empleos/año.
El número de 300 mil toneladas descartadas por año no es arbitrario. El BID en su “Proyecto de Desarrollo Pesquero Sustentable” (2013), informó que en Argentina hay un 20% de descarte y subdeclaración. Ello nos estaría indicando que, desembarcándose unas 800 mil toneladas/año, los buques argentinos tirarían al mar o sub-declararían todos los años, unas 160 mil toneladas de pescados aptos para el consumo. Por su parte, la Auditoría Gral de la Nación (Res. Nº 17/08, 09/11 y 032/15) manifestó: «No hay sanción a la pesca incidental de más del 10% de merluza; su Biomasa Reproductiva sigue en estado crítico y el INIDEP precisa que los buques no usan mecanismos de selectividad en la pesca de langostino y tiran unas 32 mil toneladas de merluza/año». En igual sentido, el Inf. Téc. Of. 46/09 del INIDEP indica: «Los partes de pesca (los informes empresarios de las capturas) son inconsistentes, hay sobrepesca, se pescan juveniles, no se declara pesca y los descartes son del 20 al 30%» y, el Inf. Tec. Of. 32/15 del INIDEP (Santos-Villarino) dice: «se descartan entre 52.000 y 108.000 toneladas de merluza hubssi por año»; es decir, el 41% del total de la merluza desembarcada, aunque aquí faltaría agregar todas las especies consideradas “no comerciales” que igualmente se descartan una vez capturadas. Y el mismo informe continua: «Persiste una mayor presión pesquera sobre el grupo de 2 años (juveniles)», es decir, que además de depredar -porque el inicio de la madurez ocurre a los 2,6 años- se impide el crecimiento de estos ejemplares, que no alcanzan todo su desarrollo y peso y, un mayor volumen de la Biomasa Reproductiva, con la consiguiente disminución del stock pescable. Este informe en 2017 indica, que el grupo de edad fue de un promedio de 2,2 años, continuando la depredación y, en la pesca incidental del langostino a un promedio de un año, es decir que desde hace unos diez años la captura es sobre los juveniles, en la más absoluta transgresión a la Ley de Pesca 24.922 (Art. 21º inciso o). Ya en diciembre de 2018, el Informe 137/18 INIDEP (Villarino-Tringali-Louge) refiere que el bycatch (captura incidental) de merluza de la flota langostinera, accedió a entre un 38% y 43% dentro del área de veda patagónica y al sur y este de la veda de reproductores, con un 40% de juveniles de menos de 35cm; talla, que ni siquiera procesan los fileteros y, sobre datos, de solo la flota observada, que no incluye la flota congeladora y la fresquera de altura de merluza y otras especies.
Con los informes citados relativos a los descartes de diversa índole (especies no comerciales, pesca incidental, sub-declaración, etc.) y los datos estadísticos de la Subsecretaría de Pesca de la Nación (véase desembarques de langostinos y merluza de Chubut, por ejemplo), más el rendimiento inadecuado en los procesos a bordo, se puede inferir el descarte al mar de unas 300 mil toneladas de pescados anuales, de la mejor calidad y aptitud para el consumo humano y, a todo este brutal descarte al mar de proteínas, habría que agregar los residuos que se descartan al mar sin fabricar harinas en los buques congeladores, otra importantísima fuente de proteína para consumo humano o animal descartada.
Según el INDEC el índice de pobreza del primer semestre de 2019 alcanzó al 35,4%, es decir que hay 15,9 millones de pobres en Argentina, de estos 7,7% son indigentes (tienen ingresos insuficientes para adquirir los alimentos). Por su parte, el reporte de la UCA muestra que 51,7% de niños y adolescentes tiene dificultades alimentarias, un 29,3% tiene un déficit en sus comidas, mientras que un 13% pasó hambre. Además, la asistencia de los menores a comedores infantiles creció de forma constante hasta el 35%, por lo que estimamos, que en el país hay un importantísimo número de niños desnutridos, mientras se tiran cientos de miles de toneladas de proteínas al mar.
Este volumen descartado de pescados, aptos para la alimentación, de ser aprovechados, implementando una política, ya implementada en la Unión Europea desde enero de 2014, más aún teniendo en cuenta que en la Argentina el descarte está prohibido desde 1998 (Art. 21º Ley 24.922) y a partir de este se resolvería el hambre de tres millones diarios de niños y adolescentes. Dar solución a esta cuestión dramática, reduciría el hambre y la pobreza y, cumpliría con el derecho básico a la alimentación reconocido en nuestra Constitución, la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) y, consagrado en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966).
La FAO y la OMS han dicho: «el alimento no solo tiene que ser inocuo, sino suficiente» y, la insuficiencia se da, en este caso, con motivo de la depredación (el descarte) del recurso, del que viven miles de trabajadores argentinos y sus familias, radicados en poblaciones donde la posibilidad de sustituir o reconvertir su actividad laboral es remota o imposible. El índice de desocupación en la Argentina en el segundo trimestre del 2019 alcanzó al 10,1% alcanzando a unos 2,1 millones de personas, por lo cual, al implementar un programa de este tipo se podría ayudar a paliar la desocupación generando unos diez mil nuevos puestos de trabajo en la industria pesquera. En este sentido, no se puede dejar de valorar que la Pesca es una actividad de mano de obra intensiva, que genera trabajo en regiones inhóspitas que, de otro modo, sus poblaciones emigrarían hacia los grandes conglomerados urbanos, que ya sabemos desbordados en todo sentido. A los argentinos nos asombran las migraciones de distintos lugares a Europa, pero, el gobierno nacional resulta indiferente a las migraciones internas en busca de oportunidades laborales, dejando atrás, culturas y afectos.
El “uso social de este recurso del Estado”, ya previsto en la CONVEMAR, a partir de una disminución drástica de la depredación (el descarte) y contaminación del ambiente marino, adquiere una dimensión superlativa a partir de reducir el hambre y aumentar la generación del empleo.
La eliminación de la depredación (el descarte) y subutilización de los recursos se habrá de lograr con decisión política, administración eficiente y cristalina, pesca selectiva, reducción y blanqueo de la pesca incidental, tecnificación y jerarquización de los controles de capturas y los desembarcos, subastas públicas, compensación y precios de sostén a la captura y desembarco de todas las capturas.
Si el gobierno implementa un PROGRAMA DE ELIMINACIÓN DEL DESCARTE recupera las 300 mil toneladas que se tiran anualmente y, tres millones de niños y adolescentes podrían cubrir sus necesidades diarias de proteínas de la mejor calidad biológica, las que, complementadas con hidratos carbonos complejos (arroz, pastas, vegetales) que habitualmente se incluyen en los planes sociales, les permitían acceder a los requerimientos calóricos diarios y asegurar los argentinos sanos y capaces, terminando con esa vieja e inconducente pregunta: ¿cómo produciendo alimentos para 400 millones de personas no podemos alimentar a los 15,9 millones de pobres e indigentes en nuestro país?Cuando el problema de alimentación y nutrición se ha ido acrecentando con el correr de los años es necesario cambiar el modelo. Es posible llevar adelante un proyecto que cumpla con las obligaciones que tienen los funcionarios de cumplir con la Constitución Nacional de explotar racionalmente los recursos naturales de la Nación y proveer de bienestar y salud a los argentinos.   

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Muestreo anual en la zona libre de enfermedades de los salmónidos

Muestreo anual en la zona libre de enfermedades de los salmónidos

Buenos Aires, 12 octubre (PR/19) — El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) realizó, durante septiembre, una nueva campaña de muestreo e inspección anual de salmónidos en la zona autodeclarada libre de las principales enfermedades de notificación obligatoria que afectan a estos animales acuáticos.
Esta campaña de vigilancia epidemiológica se basa en la toma de muestras en las producciones de trucha arco iris (Oncorhynchus mykiiss) y en la población de vida silvestre de salmónidos en el embalse Alicurá.
El objetivo de la vigilancia es mantener el estatus sanitario alcanzado en la zona ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y cumplir con las acciones sanitarias y de prevención de ingreso de estas enfermedades, según lo establece la Resolución Senasa N° 375/2013.
En esta oportunidad, se rediseñaron los puntos de muestreo, debido a la solicitud de las provincias de Neuquén y Río Negro para ampliar dicho estatus sanitario hacia el embalse de Piedra del Águila.
La organización previa y las tareas de ejecución en terreno se realizaron de manera articulada con la Subsecretaría de Producción de la provincia de Neuquén, el Centro de Ecología Aplicada neuquina, la Subsecretaría de Pesca de la Provincia de Río Negro, la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro, y el Centro de Estudios Parasitológicos y Vectores del Conicet.
En tanto, la actividad se desarrolló de manera dinámica y resultó positiva en relación a la optimización de los recursos y al acompañamiento del desarrollo del sector acuícola en esa región.
Desde el año 2006, esta campaña se realiza para determinar la presencia de las principales enfermedades que afectan a los salmónidos, consideradas por la OIE como de notificación obligatoria.
Las muestras son procesadas en el laboratorio central del Senasa mediante técnicas de histopatología y biología molecular, para descartar la presencia de enfermedades que afectan a estas especies ictícolas.

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NA

Nuevo repoblamiento de lagunas bonaerenses con larvas de pejerrey

Nuevo repoblamiento de lagunas bonaerenses con larvas de pejerrey

La Plata, 11 de octubre (PR/19)- El Ministerio de Agroindustria de la Provincia de Buenos Aires, a través de la Estación Hidrobiológica de Chascomús, informa que comenzaron las tareas de repoblamiento con huevos y larvas de pejerrey, en diversas lagunas existentes en territorio bonaerense.

Hasta el momento se entregaron huevos y larvas de pejerrey, para su posterior siembra, a la laguna La Brava (Balcarce), laguna Parque Municipal (Colón), lagunas Vitel, Adela y El Burro (Chascomús), Chis Chis y Lacombe (Lezama), Blanca Grande (Olavarría) y laguna Kakel Huincul (Maipú).
Y también para las lagunas ubicadas en Benito Juárez, Chacabuco, Lobos, Monte, San Vicente, Partido de la Costa, Punta Indio, Saladillo y San Cayetano.
Asimismo, se entregaron huevos y larvas de pejerrey para la siembra en lagunas artificiales de Ezeiza, General Rodríguez y Pinamar.
Por último, se anticipó que en los próximos días se continuará con dicha tarea, la cual se extenderá hasta diciembre próximo.
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Áreas marinas protegidas, avanzan en un nuevo Plan de Manejo en Namuncurá – Banco Burdwood

Áreas marinas protegidas, avanzan en un nuevo Plan de Manejo en Namuncurá – Banco Burdwood

La Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación junto con la Administración de Parques Nacionales organizaron un taller participativo para la adecuación del Plan de Manejo del Área Marina Protegida Namuncurá – Banco Burdwood (AMPNBB) al Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas.

 

El encuentro se desarrolló con el apoyo del Proyecto “Proteger la biodiversidad marina: Enfoque Ecosistémico de la Pesca y áreas protegidas”, que es ejecutado por la Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable e implementado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF).

 

El objetivo del encuentro, que tuvo lugar del 1 al 2 de octubre en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, fue actualizar el Plan de Manejo del AMPNBB, integrando a la recientemente creada Área Marina Protegida Namuncurá Banco Burdwood II y considerando a ambas como una unidad de conservación. Se trabajó durante dos días para realizar un diagnóstico y definir los objetivos y metas del nuevo Plan de Manejo.

 

Según Javier García Espil, Director Nacional de Gestión Ambiental del Agua y los Ecosistemas Acuáticos de la Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable, “para cumplir con su propósito, las áreas marinas protegidas deben resultar efectivas en su implementación. El plan de manejo es el instrumento central para su administración, seguimiento y evaluación, por lo que estas instancias de trabajo intersectorial y participativo fortalecen el Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas y consolidan una política de Estado para la conservación y uso sustentable del Mar Argentino”.

 

El director Nacional de Áreas Marinas Protegidas de Administración de Parques Nacionales, Joaquín Labougle, destacó la importancia de generar un plan de manejo de forma constructiva y participativa, generando consenso y abordando varias cuestiones, como la científica, económica y social. “Este taller será un primer insumo para lograr una buena base para esta nueva unidad de conservación de Banco Burdwood”, agregó Labougle.

 

A su vez, Paula Cedrola, coordinadora del Componente 1 del Proyecto “Proteger la biodiversidad marina: Enfoque Ecosistémico de la Pesca y áreas protegidas”, resaltó “el aporte del proyecto a la gestión de las áreas marinas protegidas por medio de la elaboración del documento de “Planes de manejo de las Áreas Marinas Protegidas: lineamientos y herramientas metodológicas para su elaboración”, instrumento necesario para la planificación de las AMP”, comentó Cedrola.

 

El encuentro contó con la participación de representantes de Parques Nacionales, Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Dirección General de Áreas Protegidas y Biodiversidad de la provincia de Tierra del Fuego, FAO, INIDEP, Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC-CONICET), Centro Desarrollo y Pesca Sustentable (CeDePesca), Fundación CETHUS, Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, el Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia y representantes del sector pesquero empresarial, entre otros.

 

Sobre el proyecto

 

El objetivo del proyecto es fortalecer las capacidades de gestión y protección de la biodiversidad marina en áreas de importancia ecológica, ampliando el conocimiento sobre los aspectos biológicos, ecológicos, sociales y económicos de los ecosistemas marinos, creando y fortaleciendo áreas marinas protegidas, aplicando el enfoque ecosistémico de la pesca, para minimizar los impactos negativos de la actividad.

Contar con un enfoque ecosistémico de la pesca permite asumir una mirada amplia de las pesquerías, teniendo en cuenta que la actividad en enmarca en un ambiente y un contexto social determinado. De esta manera se busca incorporar la mayor cantidad de variables y factores que incidan en la pesquería para que sea sostenible en el tiempo y que contemple elementos que consideren, no solamente cuestiones relativas al recurso, sino también la gente involucrada.

 Sobre el Área Marina Protegida Namuncurá – Banco Burdwood (AMPNBB)

 Esta área marina protegida fue creada en el año 2013 por la Ley N° 26.875, la cual establece sus objetivos, la zonificación del área y la conformación de un Consejo de Administración, quien en el año 2016 aprobó el Plan de Manejo vigente hasta el presente. El objetivo general del Plan de Manejo es “Conservar la biodiversidad, funcionalidad y estructura de los ecosistemas marinos del AMPNBB y manejar sustentablemente sus recursos marinos de acuerdo con las zonificaciones establecidas por la Ley”.

La Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación ejerce funciones de Secretaría Técnica del AMPNBB desde el 2015 y hasta diciembre de 2019, razón por la cual es necesaria su transición al Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas creado por la Ley Nº 27.037, cuya autoridad de aplicación es la Administración de Parques Nacionales.

Asimismo, resulta de relevancia su integración con el Área Marina Protegida Namuncurá – Banco Burdwood II, creada por la Ley Nº 27.490 a fines de 2018

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Fuente: FAOAR

Se expandió la demanda interna de recursos pesqueros en un 18%

Se expandió la demanda interna de recursos pesqueros en un 18%

Buenos Aires, 23 septiembre (PR/19) — La demanda interna de
recursos pesqueros en el acumulado enero-julio de 2019 se expandió
18,1% con 231 mil toneladas, frente a las 195 mil toneladas de
igual período de 2018.
Así lo afirmó un informe de la consultora IES Investigaciones
Económicas Sectoriales al señalar que «en los primeros siete meses
de 2019, las capturas marítimas sumaron 473 mil toneladas, un 6,6%
por encima de igual período de 2018».
«El incremento es explicado por una fuerte expansión en las
capturas de peces, 23,8%, a pesar de las mermas en los niveles
productivos de los moluscos, 13,1%, y los crustáceos, 6,1%»,
dijeron los autores del reporte.
Para Alejandro Ovando, director de IES Consultores «se espera
que la actividad del sector pesquero continúe con un crecimiento
estable, como lo ha hecho en los últimos años».
En tanto, el reporte destacó que «las exportaciones alcanzaron
los US$ 975 millones en el acumulado de siete meses de 2019, con
una caída del 11,7% con respecto a igual período de 2018».
Mientras que el volumen de los envíos, alcanzó las 267 mil
toneladas, un 3,8% por debajo de igual período del año anterior.
«Durante los primeros siete meses del año, las compras externas
alcanzaron los US$ 101 millones, 24,4% por debajo de los US$ 134
millones de igual período de 2018. Las cantidades sumaron 25 mil
toneladas, con una merma del 14,6%», se explicó.
El principal destino de las exportaciones de productos
pesqueros durante los primeros siete meses de 2019 fue China, con
una participación del 25,2%, US$ 246 millones; España ocupó el
segundo lugar, con el 23,8% y US$ 231,7 millones.
En lo que hace a los países de origen de las importaciones,
tres se destacan notoriamente: Ecuador, con 37,4%; Chile con el
34,8% y Tailandia, con 17,3%, concentradas en crustáceos, en
frescos y en conservas.

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