Diabetes: La epidemia que afectará a 642 millones de personas en 2040

 Diabetes: La epidemia que afectará a 642 millones de personas en 2040

Buenos Aires, 6 noviembre (PR/19) — La diabetes mellitus (DM) tipo 2 se presenta como una epidemia mundial relacionada con el rápido aumento del sobrepeso y la obesidad, favorecidos por la alimentación inadecuada, el sedentarismo y la actividad física insuficiente, sumado al crecimiento y envejecimiento de la población a nivel global.

La importancia sobre el impacto de ésta enfermedad en el mundo puede observarse en los datos publicados por la IDF (International Diabetes Federation) que informa que en el año 2015 existían 415 millones de personas afectadas por ésta enfermedad, con una proyección de crecimiento a 642 millones para el 2040.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los últimos veinte años el número de personas con diabetes se cuadruplicó, con mayor rapidez en los países de ingresos medianos y bajos.

La Argentina no escapa a este aumento mundial de la prevalencia de esta enfermedad, lo que conlleva a representar un problema sanitario y socioeconómico de gran magnitud. De acuerdo al reciente informe definitivo de la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizada durante el último trimestre del año 2018 la prevalencia de diabetes en la población total (18 años y más) fue de 12,7%, registrando un aumento significativo con respecto a la anterior (9,8%). Esto constituye una amenaza sanitaria que merece la intervención correspondiente de todos los agentes involucrados.

La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica, SILENCIOSA y degenerativa que es subdiagnosticada, subtratada y muy costosa. Genera graves complicaciones asociadas al deterioro en la calidad de vida y a una elevada mortalidad. La diabetes genera una disminución de 5 a 10 años en la expectativa de vida.

Esta enfermedad aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la que produce. La insulina es una hormona que regula el azúcar en la sangre. El efecto de la diabetes no controlada es la hiperglucemia (aumento del azúcar en la sangre), que con el tiempo daña gravemente muchos órganos y sistemas, especialmente los nervios y los vasos sanguíneos. Existen algunas situaciones que aumentan el riesgo a desarrollar la enfermedad: tener más de 45 años, tener padres o hermanos con diabetes, padecer exceso de peso, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, colesterol elevado, diabetes durante el embarazo, mujeres con hijos nacidos con peso mayor a 4,5Kg.

Lamentablemente, es una enfermedad que se diagnostica generalmente ante la aparición de las complicaciones, por eso se la llama silenciosa. El 50 % de los pacientes que tienen esta enfermedad ya tienen complicaciones establecidas en el momento del diagnóstico sin saberlo, por eso es tan importante informar a la población acerca de la importancia de controlar y chequear nuestra salud, principalmente aquellas personas que con factores de riesgo que detallamos previamente. La diabetes es la responsable del 50 % de las amputaciones de miembros inferiores que no son causadas por accidentes, es la primera causa de ceguera y una de las principales enfermedades que generan infarto, así como complicaciones renales y cerebrovasculares. Los cambios en el estilo de vida, que incluyen un plan de alimentación y la incorporación de actividad física para el control del peso, junto con el acompañamiento médico son útiles para evitar las complicaciones de ésta enfermedad y generan grandes beneficios para la salud de estos pacientes.

En este sentido, la OMS recomienda que los adultos entre 18 y 64 años dediquen como mínimo 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana, o bien una combinación de actividades moderadas y vigorosas, con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares, la salud ósea; disminuir la depresión; reducir el riesgo de contraer enfermedades crónicas, como la diabetes o enfermedades cardiovasculares; y a su vez, mejorar su evolución evitando o reduciendo sus complicaciones y mejorando la calidad de vida de los que las padecen.

El plan de alimentación adecuado será aquel que tenga en cuenta los hábitos de alimentación, horarios de la persona y ayude a controlar el nivel de glucosa en la sangre, la presión arterial y el colesterol, además de mantener o controlar el peso. Las personas con diabetes deben planificar sus comidas prestando más atención a la hora de llevar una alimentación saludable, para asegurarse de que exista un equilibrio entre sus alimentos, insulina, medicación oral, y ejercicio, para ayudar a controlar su nivel de glucosa.

Como reglas generales, la alimentación de un diabético, al igual que una persona que desee alimentarse saludablemente, debe contener: abundante cantidad de frutas y verduras de todo tipo y color, es decir, la mitad del plato debe estar formado por este grupo de alimentos en cada comida. Además, se deben incluir, proteínas de buena calidad como las del huevo y las carnes magras tanto de vaca, pollo y pescado. Las grasas de la alimentación deben ser las de tipo saludables que se encuentran en todos aceites crudos, en los frutos secos y semillas, en la palta y en las aceitunas. Los lácteos como la leche, yogur y quesos se recomiendan consumir descremados y los cereales como el arroz, las pastas, avena o el pan, integrales para aumentar el consumo de fibra. Se debe asegurar el consumo de legumbres como lentejas, arvejas, porotos, garbanzos como grano entero si es posible, poco molidos, evitando la sobreccoción, se deben comer preferentemente fríos. Como medica general también, se recomienda beber como mínimo dos litros de agua segura por día, disminuir el consumo de sal, fraccionar la alimentación en 4 comidas y dos colaciones.

Es muy importante dar a conocer, sin la necesidad de alarmar a la población, la existencia de ésta enfermedad, con la finalidad de prevenirla o realizar una detección precoz, además de recomendar consultar a su médico de cabecera para realizar su control periódico de salud, así como también a su médico especialista en nutrición para mejorar sus hábitos alimentarios y su calidad de vida.

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Hidratos de carbono, mitos y verdades

Hidratos de carbono, mitos y verdades

Por la Lic. Luisina Pelaez, (MN 8219 – MP 3448), Nutricionista del staff de CRENYF.

Los hidratos de carbono fueron durante muchos años una preocupación excesiva para bajar de peso y lograr llevar una alimentación equilibrada. ¿Cuántas veces han escuchado que los hidratos de carbono y más precisamente las harinas engordan? O, ¿Cuántas veces han leído que no se pueden consumir después de las 17 horas? Pero, ¿es esta la solución para bajar de peso?

Son muchos los mitos que han conquistado a los consumidores en referencia al consumo de los hidratos de carbono. Estamos atravesando un momento en el cual abunda la información sobre los alimentos. Nos sentimos diariamente desafiados. Estamos “saturados” de información y opiniones. Además, con el correr del tiempo, nuestro paladar se fue acostumbrando a un consumo excesivo de hidratos de carbono, de grasas saturadas, conservantes y aditivos difíciles de frenar. Abundan los ultra-procesados y nos falta comida casera. Esto, acompañado de una vida sedentaria y poca actividad física, nos llevó a un aumento del sobrepeso y la obesidad a nivel mundial. Es por dicha razón que muchas personas se someten una y otra vez a diferentes dietas y muchas han decidido, en consecuencia, dejar las “harinas” como única fuente de hidratos de carbono y solución mágica para el descenso de peso. Debemos recordar que este macronutriente no solo se encuentra en el pan y en los productos derivados de la harina de trigo como los fideos, las pastas, las galletitas, las medialunas, las tortas, etc. Los hidratos de carbono forman parte de gran cantidad de alimentos y muchos de ellos saludables y fuente de fibra, como los cereales integrales, las legumbres, las hortalizas, frutas y frutos secos. Lo que debemos rever es qué calidad de hidratos estamos consumiendo y de donde provienen. Profundicemos un poco más sobre este macronutriente.

Los hidratos de carbono son nuestra principal fuente de energía y dependiendo de su composición podemos encontrar aquellos que son simples y aquellos que son complejos. Los azúcares simples son aquellos que nos aportan energía de forma rápida para ser utilizada por el cuerpo. Los encontramos en forma natural en la fruta, en la miel y en la leche pero también en el azúcar de mesa y todos los productos que se elaboran con este producto refinado (golosinas, alfajores, galletitas, chocolates, bebidas azucaradas y demás productos con azúcar oculta que muchas veces no sabemos que lo contienen). Los carbohidratos complejos los encontramos en aquellos alimentos fuentes de almidón como por ejemplo el arroz, el trigo y sus derivados, el mijo, la avena (entre otros cereales), la quinoa (pseudocereal), las legumbres, y raíces comestibles como la papa, la batata y la mandioca. Lo que va a determinar nuestra calidad alimentaria es cuáles de todos estos alimentos consumimos, en qué cantidad y con qué frecuencia. Si pensamos que estos últimos requieren mayor trabajo digestivo podemos concluir que eso nos dará mayor saciedad y gasto energético. ¿Tendríamos entonces que eliminarlos de la dieta?

Quitarlos de la alimentación por completo y realizar dietas de tipo milagrosas, altas en proteínas y lejos de ser adecuadas para cada persona provoca los famosos efectos rebote, ganancia de peso posterior, déficit de nutrientes y desequilibrio emocional. No olvidemos que los carbohidratos ayudan a mantener una cantidad estable de glucosa en sangre y ¡el cerebro lo necesita para funcionar correctamente! Además de brindarle una cuota de placer. La restricción genera deseo y esto siempre lleva a un consumo superior al que comeríamos si lográramos tener una relación sana con los alimentos. Comer de forma consciente nos lleva a mantener ese equilibrio que el cuerpo necesita.

Pero, ¿Qué pasa con los azúcares simples? La alimentación rica en azúcar y en otros edulcorantes es lo que fomenta la epidemia de la obesidad. Cuanto más consumo, más lo necesito. Se genera un comportamiento compulsivo que persiste en el tiempo perpetuando los niveles de ansiedad y esa ganas de comer algo “dulce”. Este punto si es importante tenerlo en cuenta porque hemos hecho lo posible por reemplazarlo. Los edulcorantes, tan aclamados por la población y mucho más dulces que el azúcar han salido al mercado con la ilusión de poder mantener el dulzor de los alimentos a un costo más bajo de calorías. Lo curioso es que muchos estudios han comprobado que aquellas personas que consumían cantidades excesivas de edulcorantes ingerían mayor cantidad de calorías a lo largo del día. Diferentes investigaciones propusieron que esto se debe al dulzor y a un incremento de la sensación de hambre que impulsa a comer aquellas calorías que no ingresaron al cuerpo. Lo ideal, entonces, sería tratar de endulzar cada vez menos y aprender a disfrutar el sabor natural de los alimentos.

Pensemos otro ejemplo: el pan blanco. Es un alimento con alto índice glucémico (eleva el azúcar en sangre rápidamente), pobre en fibra y consumido culturalmente en gran cantidad. Lo consumimos en el desayuno, en las comidas principales, en las meriendas, en forma de tostada, como acompañamiento y para hacer sándwiches de todo tipo. Es decir, es un alimento que, por lo general se consume en exceso. Eliminarlo de la alimentación, probablemente, correspondería con una disminución del peso corporal. Lo mismo sucedería con los fideos o el arroz. Y ahí está el error, restringirlos por completo.

Entonces, ¿cuál es la clave con respecto al consumo de hidratos de carbono? Mejorar su calidad, eligiendo las versiones integrales (¡hay mucha variedad en el mercado! Pero también podés hacer tus versiones caseras) y alimentos menos refinados. Utilizar diferentes harinas, aumentar el consumo de legumbres (3 a 4 porciones por semana), sumar frutas y frutos secos, y disminuir el consumo de azúcar y edulcorantes artificiales.

¡Ojo!, que un alimento sea integral no significa que haya que consumir el doble. Siempre es necesario ajustar las porciones a nuestro requerimiento energético para evitar un exceso de calorías diarias consumidas. Si tenés dudas, ¡consultá con un profesional! No hagas restricciones nutricionales ni dietas alocadas. El secreto está en la variedad y el equilibrio. Re-aprender a alimentarnos requiere su tiempo pero es posible.

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Las grandes contraindicaciones de la obesidad

Las grandes contraindicaciones de la obesidad

Por la Dra. Busnelli

La obesidad es una enfermedad crónica generada por múltiples causas que afecta, no solo lo estético de los pacientes, sino también que genera un desequilibrio neurológico, inmunológico, metabólico y psicosocial.

Es de carácter inflamatorio y produce aumento de tejido graso no solo abdominal, sino en la mayoría de los órganos asociándose a muchas otras enfermedades como diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Con esto se explica que la teoría del balance energético que refuerza la idea de que engordamos porque comemos mucho y nos movemos poco, la describe pero no explica lo que está sucediendo con ésta enfermedad de tan complejo manejo donde la primer gran contradicción es disparar injustamente contra la víctima, culpabilizándolo.

Debemos dejar en claro que la obesidad NO es falta de voluntad, debilidad del carácter, pereza ni gula. Estigmatizar de ésta manera a un paciente enfermo es realmente desconocer absolutamente la fisiopatología de esta enfermedad. Es así que las personas que la padecen sienten culpabilidad sometiéndose continuamente a tratamientos mágicos inadecuados, carentes de evidencia de eficacia a largo plazo.

La segunda gran contradicción que vivimos en nuestro país es que muchas personas, incluso profesionales de la salud niegan a la obesidad como enfermedad cuando numerosas instituciones referentes de salud a nivel mundial (Organización Mundial de la Salud, Clasificación Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud, Federación Mundial de Obesidad, Asociación Médica Americana, Asociación Americana de Endocrinología) ya la han reconocido. Mientras las cifras de prevalencia de sobrepeso y obesidad crecen sin control en la Argentina, ésta enfermedad es desestimada e ignorada por la mayor parte de los agentes de salud y por ende es inadecuadamente abordada.

Según datos de INDEC; Secretaria de Salud de la Nación 2019, 6 de cada 10 individuos presentan en Argentina sobrepeso y Obesidad. Desde el 2015 al 2018 según datos de la 4° Encuesta de Factores de Riesgo, el incremento de su prevalencia ha sido del 74% e informa que el 61, 6 % de los Argentinos padecen exceso de peso ( 25,4 %: Obesidad y el 36,2 %: sobrepeso). De ésta manera nos enfrentamos a la tercer gran contradicción, mientras en el mundo entero reconoce la epidemia de obesidad y se posiciona como un verdadero desafío para la salud pública, en nuestro país sigue siendo ignorada por los sucesivos gobiernos, por los sistemas de salud y subestimada por la comunidad médica que la niega como enfermedad considerándola un mero desorden estético o de fuerza de voluntad controlable.

El tratamiento de un paciente obeso es complejo, largo y su abordaje requiere el trabajo inter y multidisciplinario de varios actores de salud capacitados para el tratamiento de esta enfermedad que claramente no es “hacer dieta”. Aquí surge la cuarta gran contradicción, mientras que las universidades de nuestro país educan profesionales para el desarrollo específico en ésta área como los Licenciados en Nutrición y los médicos especialistas en Nutrición, pareciera que cualquiera tiene derecho a emitir mensajes acerca de nutrición y hasta hacer planes alimentarios vía mail, whatsapp o usando a las redes sociales de intermediarias.

El intrusismo aquí ya no es juzgado y hasta se ha naturalizado. Por lo tanto la voz cantante en nuestro país no la llevamos los médicos que nos dedicamos años a estudiar y atender pacientes sino que probablemente el mensaje que llegue a la gente es el de la modelo que bajó 20 kilos en un mes, de la periodista de moda, de la bloggera más popular o del que más dinero invierta en publicidad de su producto en un canal de televisión.

El paciente debe lograr empoderarse para empezar a cambiar, es un camino muy difícil de recorrer solo y es importante recalcar que los resultados exitosos obtenidos en cada sesión, nada tienen que ver con un número en la balanza.

Lamentablemente la obesidad se convirtió en un negocio para muchos que empezaron a “vender distintos tipos de opciones maravillosas para bajar de peso” a un costo altísimo, por ejemplo chicles, comidas en caja tipo polvos para preparar, dietas basadas en jugos, chips subcutáneos, parches, batidos que reemplazan la comida, viandas de todo tipo, dietas de 700 calorías sin carbohidratos acompañadas de grupos diarios en los que se culpabiliza al paciente enfermo, el bendito polvo mágico que colocándolo por encima de las comidas, te permite comer cosas deseadas y prohibidas sin absorberlas y hasta libros que te brindarían la solución escritos por alguien que pudo popularizarse aun careciendo de un título habilitante.

Esto deja en evidencia la quinta gran contradicción, seguimos percibiendo una gran cantidad de ofertas de dietas con distinto slogan cuando la evidencia científica ha demostrado que dietar a largo plazo solo produce aumento de peso y mayor descontrol alimentario.

Como podrán evaluar los pacientes con exceso de peso sufren innumerables riesgos de sumar a su enfermedad de base un trastorno de la conducta alimentaria o psiquiátrica por la difusión de mensajes masivos con fines comerciales que muy lejos están se ser un tratamiento para aumentar la expectativa de vida de los pacientes, sin embargo nos enfrentamos a un vacío legal absoluto donde no pasa nada, aun cuando uno se anuncia en los medios de publicidad con un título no existente.

La obesidad es una enfermedad que puede tener severas consecuencias en nuestro organismo por eso es nuestra responsabilidad, como profesionales formados y habilitados en el ejercicio del área de nuestra especialidad, alertar del avance de esta epidemia en nuestro país que afecta a niños, jóvenes y adultos y no distingue clase social.

Informarnos, tomar conciencia de esta preocupante problemática y recurrir a los médicos y licenciados especialistas en Nutrición que trabajamos en equipo, es el primer paso para comenzar a combatirla.

Los profesionales debemos promover la vida sana, el establecimiento de nuevos hábitos que aunque pequeños sean sostenibles en el tiempo, permitiéndonos ser felices, aceptando y venerando nuestra imagen, cuidando nuestra mente y respetando nuestro cuerpo, mediante las elecciones que hacemos diariamente que seguramente se deberán individualizar según cada caso, promoviendo la actividad física e indicando el tratamiento médico o quirúrgico correspondiente. Somos muchos los profesionales de la salud que luchamos y trabajamos diariamente por el control de ésta epidemia, aquí, en el mundo del revés.

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Tomar el pulso, una ventana a nuestro corazón

Tomar el pulso, una ventana a nuestro corazón

Controlar el pulso en la muñeca o en el cuello es la manera más sencilla de detectar la fibrilación auricular, una de las arritmias más frecuentes de este siglo y responsable de accidentes cerebrovasculares después de los 65 años. La importancia de su detección y control a tiempo.

 

La fibrilación auricular es uno de los trastornos cardíacos más frecuentes de este siglo, junto a la enfermedad coronaria y los defectos valvulares, entre otros. Su importancia reside en que pueden dar como resultado coágulos sanguíneos que pueden desprenderse y bloquear vasos dentro del cerebro o que van hacia él.

 

Por esto, es una causa muy común de hospitalizaciones sobre todo en la población anciana. En pacientes mayores de 80 años llega a tener una prevalencia del 15%, y es responsable de accidentes cerebrovasculares después de los 65 años. Además, puede provocar Insuficiencia Cardíaca, entre otras patologías, e incluso la muerte.

 

El mes de septiembre fue declarado el Mes de la Fibrilación Auricular para promover la toma de conciencia sobre esta enfermedad muy frecuente en el consultorio del cardiólogo, pero poco difundida. Desde la Fundación Cardiológica Argentina nos sumamos a la fecha con la responsabilidad de siempre de difundir información confiable a la comunidad.

 

Según el último consenso de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), 5 millones de personas la padecen y para el 2050 se estima que alrededor de 8 millones serán los afectados. Por eso, es considerada en la actualidad una de las arritmias más frecuentes. Pero, su impacto es y será cada vez mayor conforme aumente la expectativa de vida.

 

En este sentido, su detección y tratamiento en conjunto con todos los otros factores de riesgo cardiovascular se vuelve fundamental.

 

Factores de riesgo

 

Los factores de riesgo para tener un evento cardiovascular son modificables y tratables. Controlando la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes, la obesidad, la vida sedentaria, el consumo de sal y la hiperlipidemia, se ayudará a evitar el primer ataque cerebrovascular y los ataques cerebrales recurrentes.

 

Síntomas de alerta

 

Los síntomas más comunes de la fibrilación auricular son palpitaciones, mareos, falta de aire, cansancio, fatiga y hasta dolor de pecho. Y la manera más sencilla de detectarla es a través del control del pulso en la muñeca o en el cuello.

 

El pulso normal es regular. Pero, ante la presencia de alguna arritmia se vuelve irregular. Por eso, es tan importante la consulta con el cardiólogo, quien realizará un examen físico y luego un electrocardiograma. Posteriormente, de ser necesario, indicará estudios de larga duración como el Holter de 24 y 48 horas, o hasta 7 días. También, existen dispositivos de más larga duración, algunos adheridos al cuerpo y otros implantados debajo de la piel.

 

Actualmente, la tecnología ya nos ayuda con el diagnóstico. Existen “relojes inteligentes” y dispositivos conectados al celular, mediante Bluetooth, que realizan el registro y hasta el diagnóstico de arritmias que luego deben ser consultados con el médico de cabecera.

Por la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), con el asesoramiento del Dr. Francisco Toscano Quilon, médico cardiólogo (MN 95.358) y miembro de la FCA. 

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No comprometer la salud: prevención de la triquinosis, una zoonosis mortal

No comprometer la salud: prevención de la triquinosis, una zoonosis mortal

Buenos Aires, 17 septiembre (PR/19) – El riesgo no lo vale. Si usted es el tipo de consumidor que disfruta de productos como el jamón, la panceta, la longaniza y el chorizo debe ser capaz de disfrutarlo sin comprometer su salud. ¿De qué manera? Informándose acerca de la triquinosis y realizando un consumo consciente y seguro de los alimentos de riesgo.

La triquinosis es una enfermedad transmitida por alimentos (ETA) producida por un parásito con forma de gusano (del género Trichinella spp) que se aloja en los músculos de los cerdos y otros animales silvestres, como el jabalí y el puma.

Cuando se consume carne con parásitos, estos se liberan en el estómago y migran hacia los músculos –incluyendo el corazón– donde se enquistan y pueden producir fiebre, dolores musculares, diarrea, vómitos, hinchazón de párpados y picazón entre los días 10 y 30. También pueden ocasionar potenciales complicaciones como encefalitis, neumonía, insuficiencia cardíaca y arritmias por inflamación del corazón, que incluso pueden llegar a la muerte.

Dado que no existe un tratamiento curativo –porque una vez que las larvas invaden los músculos generarán quistes activos por muchos años– es importante que ante la sospecha de sintomatología compatible con esta enfermedad se acuda al médico para realizar un diagnóstico temprano y se prescriba un tratamiento para aliviar el dolor muscular a base de analgésicos.

Por tal motivo, en el marco de la campaña “No comprometas tu salud”, desde el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) reforzamos la importancia de la prevención y el consumo seguro de productos porcinos de riesgo; además de las tareas sanitarias que realizamos en cuanto al monitoreo y control en criaderos de cerdo y la fiscalización de las faenas en frigoríficos donde se analiza el 100% de las carnes antes de liberarlas para consumo humano.

En este sentido, un consumidor consciente y responsable, que cuida su salud y la de su familia, debe:

-Consumir la carne de cerdo bien cocida, cocinándola hasta que desaparezca el color rosado y el jugo (entendiendo que el salado, ahumado o la cocción en microondas no matan al parásito).

-Adquirir los productos derivados y chacinados (como jamón, panceta, longaniza y chorizos) solamente en comercios habilitados y verificar que tengan rótulo en el que figuren los números de registro del producto y del establecimiento elaborador.

-No consumir productos de origen desconocido, sin etiquetas o adquiridos en comercios que no estén habilitados por una autoridad bromatológica local o provincial.

Los productos fabricados en establecimientos registrados utilizan carne de cerdo que ha sido analizada para verificar la ausencia de este parasito a través de la prueba de digestión artificial, la cual muchos municipios realizan de manera gratuita para los elaboradores locales.

Es importante tener en cuenta que el parásito no se ve a simple vista, no altera el aspecto y características de la carne y no cambia el sabor de los productos, por lo cual la mejor actitud es la prevención, tomando conciencia sobre la enfermedad para modificar las costumbres y prácticas culturales con el fin de garantizar la producción segura de productos y subproductos elaborados a base de carne de cerdo para poder realizar un consumo responsable y seguro.

Fuente: Senasa

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Vegetarianos: una alimentación completa y variada es posible

Vegetarianos: una alimentación completa y variada es posible

Por la Lic. Julieta Ponce MN 9660. Nutricionista del equipo de Crenyf.

Pueden ser diversos los motivos que lleven a una persona a dejar de comer carne. Algunos lo hacen porque creen que beneficia su salud, por motivos religiosos y otros con fines ecológicos o simplemente por amor a los animales.

Vegetarianos, veganos, realfooders, ovolacto-vegetarianos, pescetarianos, crudiveganos. La lista de las tendencias alimentarias que deciden eliminar los productos que provienen del reino animal es infinita. El exceso de información (o mala información en algunos casos), hace que las personas se interioricen cada vez más en conocer sobre los beneficios de llevar una alimentación más natural a base de vegetales pero también, libre de químicos, orgánica, sin productos industrializados y sin la necesidad de consumir animales.

Una alimentación vegetariana, puede satisfacer las necesidades de todos los nutrientes que el organismo necesita para poder realizar sus funciones vitales, siempre y cuando esté bien planificada y asesorada por un profesional, con el fin de prevenir una eventual deficiencia.

Son muchos los casos que refieren síntomas de cansancio, fatiga crónica, problemas intestinales, hormigueos y hasta interrupciones en el ciclo menstrual de las mujeres. Por eso, ser vegetariano, no implica solamente eliminar un grupo de alimentos de tu plato, sino que conlleva una especial dedicación para aportar diferentes alimentos que al complementarse, puedan brindarte la energía y los nutrientes que necesitas, obviamente, de fuentes no animal.

Al eliminar la carne de nuestra alimentación, estamos disminuyendo la ingesta de proteínas, principalmente y de grasas. Mientras que los vegetarianos que consumen huevos o lácteos como quesos, leche o yogures, se ven beneficiados por su aporte a la dieta de proteínas de alto valor biológico, calcio, vitaminas y minerales; los vegetarianos estrictos que no planifican bien su alimentación, deben buscar fuentes vegetales de estos nutrientes para evitar un carencia. Encontramos calcio en el mundo vegetal en almendras, avellanas, maní, semillas de zapallo, sésamo, chía, lino, porotos blancos, de soja, garbanzos, habas, brócoli, kale, coliflor, acusay, repollo, tofu, entre otras más.

Las opciones para los vegetarianos siempre estuvieron al alcance: una ensalada, un guiso de lentejas, un plato de pastas, pizza y hasta empanadas solo que en los tiempo que corren, se marquetinizó en los menúes de restaurantes y cafés, para generar empatía con aquellos que prefieren no comer carnes o sus derivados, ofreciendo opciones con ingredientes más exóticos, menos conocidos y logrando un plato nutricionalmente más completo.

También es cierto que gracias a la tan criticada industria, los vegetarianos y veganos han encontrado más opciones para variar su alimentación y no sentir el impacto de la monotonía en sus platos diarios. Podemos encontrar en la gran mayoría de las dietéticas sustitutos de la carne como soja texturizada, seitán, salchichas de soja, quesos a base de castañas de cajú, yogures de coco, “leche” o mejor dicho bebida de almendras, mayonesa sin huevo, hamburguesas de vegetales y también productos como cosméticos, maquillajes, shampoo y jabones que no han sido testeados en animales.

Ser vegetariano, no implica solamente dejar de comer carne sino que para muchos, es una filosofía de vida que en estos tiempos, se presenta de diferentes variantes.

? Vegetariano: aquel que no consume carne. Algunos consumen huevo, lácteos y derivados.

? Vegano: aquel que lleva una dieta exclusiva a base de alimentos de origen vegetal. No consumen huevos, lácteos ni nada que provenga del reino animal o haya sido testeado en animales como cueros, cremas o productos de limpieza.

? Ovo-vegetariano: no consume carnes pero sí huevos.

? Lacto-vegetariano: no consume carne ni huevo pero sí lácteos.

? Ovo-lactovegetariano: no consume carne pero si lácteos y huevo.

? Semi-vegetariano: aquel vegetariano que prefiere la mayor parte de las veces no consumir carne, pero a veces consumen carne, por lo general provenientes de pollo o pescado.

Recomendaciones para incorporar los nutrientes necesarios

En la alimentación de los vegetarianos existen ciertos nutrientes que no logran aportarse en cantidades suficientes si no se planifica bien la alimentación, por lo tanto debería buscarse la forma de incorporarse o en algunos casos, requerir a suplementos que nos ayuden.

Uno de estos nutrientes críticos es la vitamina b12. Aunque al principio de tu transición al mundo del vegetarianismo los valores en sangre de esta vitamina te den normales, hay que tener en cuenta que su déficit suele tardar unos años en aparecer ya que nuestro organismo cuenta con gran reservorio. Es una vitamina que participa en muchas funciones vitales para el organismo ya que mantiene el correcto funcionamiento del cerebro y sistema nervioso, favorece la formación de glóbulos rojos sanguíneos, interviene en el funcionamiento del sistema inmune, participa en el metabolismo del ácido fólico, etc.

Por eso, es prudente que si decidís dejar de comer carne, consultes con un profesional, para comenzar a suplementar esta vitamina tan importante para tu salud.

El hierro también es un mineral al cual le debemos prestar atención en este tipo de alimentación ya que se encuentra en mayores cantidades en alimentos de origen animal. Entonces, otra tarea que deberíamos hacer a la hora de armar un plato es incorporar cereales y legumbres para que estos, al complementarse, logren aportarnos mayores beneficios y una alimentación mucho más completa. Las legumbres tienen gran cantidad de proteínas y hierro. Se sabe que el hierro proveniente del mundo vegetal (conocido como hierro no hem) presenta cierta dificultad para absorberse en su totalidad. De todas formas se pueden aplicar ciertas técnicas en la preparación de los alimentos para aumentar su biodisponibilidad como el remojo y la germinación de porotos y granos, fermentación del pan, activación y molido de semillas, evitar consumir alimentos altos en calcio en esa misma comida o agregar acidificantes como vinagre o cítricos, para aumentar su absorción. Encontramos hierro no hem en alimentos como porotos, legumbres, hummus, frutos secos, frutos disecados, quinoa, tofu, soja, mijo, vegetales de hoja verde como espinaca, kale, brócoli y acelga, semillas de chia, sesamo girasol y zapallo, cereales fortificados y por supuesto, leche y yogur fortificados.

Por último, creemos importante alertar a los padres con niños o adolescentes que deseen, repentinamente, dejar de consumir carnes ya que si bien tienen derecho a decidir qué es lo que quieren consumir, muchas veces, estos cambios se ven asociados a trastornos de la alimentación enmascarados. Por eso, si sos madre o padre y tu hijo decide ir por este camino, consulta con un nutricionista para que pueda guiar, acompañar y asesorar a toda la familia para que este cambio siga permitiendo un crecimiento y desarrollo saludable y por supuesto, que no sea parte de una idea en su cabeza errónea (como que cierto alimento lo hace engordar) y estemos ante un trastorno de alimentación.

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