Hoy celebramos a Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, patrona de los ancianos

Hoy celebramos a Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, patrona de los ancianos

Su obra se extendió rápidamente, floreciendo y dando abundantes frutos, al punto de que a la muerte de la Madre Teresa la congregación estaba a cargo de 103 asilos para ancianos, repartidos estos entre España y América.

El bien es difusivo

Teresa Jornet nació en Aitona, Lérida (España), el 9 de enero de 1843, en el seno de una familia profundamente católica. Como muestra de ello están las numerosas vocaciones que florecieron dentro de la familia. Dos de sus hermanas fueron también religiosas: una de ellas, Josefa, ingresó a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul y sirvió muchos años en un hospital de la Habana (Cuba); la otra se incorporó a la Congregación que Teresa fundó. Finalmente, tres de las hijas de su hermano también formaron parte de su comunidad.

Inicialmente Teresa estudió para ser maestra en la ciudad de Lérida. Al graduarse fue invitada por un tío suyo, el Beato P. Francisco Palau y Quer -carmelita descalzo exclaustrado- a trabajar en el Instituto de las Hermanas Terciarias Carmelitas, que él había fundado. Teresa trabajó allí con esmero, pero sin considerar aún la vida religiosa como opción para su vida.

“¿Qué quieres que haga por ti? (Mc 10, 51-52)

El llamado vocacional vino después. Teresa se descubrió llamada a la vida contemplativa y solicitó el ingreso al monasterio de las clarisas de Briviesca en Burgos (España) en 1872. Sin embargo, no llegó a realizar los votos y volvió a la casa familiar. Tras estos acontecimientos, replantea su camino y decide hacerse carmelita terciaria para dedicarse a la enseñanza.

En junio de ese mismo año, Teresa realizó un viaje junto a su madre a las aguas termales de Estadilla, Huesca. Durante el trayecto de regreso, Teresa se detuvo en Barbastro, localidad en la que conoció al Beato Saturnino López Novoa quien, con un grupo de sacerdotes amigos, se dedicaba al cuidado de ancianos abandonados.

Teresa vió en aquella noble labor una señal, algo que le indicaba la ruta que había estado buscando. Quizás, por vez primera, el futuro aparecía más despejado y luminoso. Percibía  que era Cristo mismo quien le pedía entregarse a los demás de esa manera.

Poco después, el 11 de octubre de 1872, Teresa regresaría a Barbastro, esta vez para quedarse. Llegó acompañada de su hermana María y de la amiga de ambas, Mercedes Calzada. Su propósito era unirse al grupo de las primeras aspirantes, dirigidas por el P. Saturnino. Teresa sería nombrada superiora de esa primera comunidad femenina.

Luego la santa recibe oficialmente, de manos del Beato Saturnino, las constituciones que habrían de regir la vida de aquellas mujeres. Unos meses más tarde, el 27 de enero de 1873, se realiza la fundación de la Congregación de Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

La espiritualidad de esta Congregación, concebida y forjada por sus santos fundadores, consiste en acoger a los ancianos más pobres e integrarlos en un ambiente de familia, atendiendo sus necesidades materiales y espirituales. En palabras de Teresa, se trata de: “Cuidar los cuerpos para salvar las almas”.

Teresa de Jesús Jornet e Ibars fue superiora general de su congregación hasta el día de su muerte, acontecida en Liria, Valencia, el 26 de agosto de 1897. Tenía 54 años.

El sendero del amor a los más frágiles

El Papa San Pablo VI la canonizó el 27 de enero de 1974. En la homilía de la misa de canonización, el Papa señaló: “Teresa Jornet tuvo algo, misterioso si se quiere, que nos atrae. A su lado se siente esa presencia inefable de la Vida que la sostuvo y la alentó en sus afanes de consagración a Dios y al prójimo, orientándola hacia la senda concreta de la caridad asistencial. El fruto de la ingente labor desplegada por tan humilde religiosa cuajó de manera admirable, pero sin clamor externo. El quehacer de la gracia será siempre algo misterioso”.

En la actualidad, las Hermanitas de los Ancianos Desamparados tienen 204 hogares distribuidos en 19 países, entre los que se encuentran Alemania, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, Filipinas, Guatemala, México, Mozambique, Perú y Paraguay.

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Fuente: aciprensa

Hoy se celebra a San José de Calasanz, sacerdote creador de la educación pública

Hoy se celebra a San José de Calasanz, sacerdote creador de la educación pública

Precisamente, el santo fundó la primera escuela pública gratuita de Europa, propuesta educativa que replicó dando lugar a las denominadas ‘Escuelas Pías’. Fue además fundador de la Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, cuyos miembros son conocidos como “escolapios”.

“Gratis lo recibisteis, dadlo gratis”

José nació en Peralta de la Sal, Aragón (España), el 11 de septiembre de 1557. Sus padres fueron don Pedro de Calasanz -quien llegó a ser alcalde de Peralta- y doña María Gastón. Gracias a ellos recibió una educación esmerada desde el hogar, por la que adquirió una amplia cultura, desde muy niño, y una sólida formación cristiana. Posteriormente asistió a la escuela local de Peralta, donde continuó sus estudios.

A los dieciséis años expresó su deseo de ser sacerdote. Inicialmente su padre no estuvo de acuerdo: la muerte de la madre y del hermano mayor de José hicieron pensar a don Pedro que el chico tenía que encargarse de la administración de los bienes familiares y de perpetuar el apellido.

Providencialmente, el tiempo haría cambiar de opinión a don Pedro, de manera que José pudo estudiar Filosofía y Derecho Canónico en la Universidad de Lérida; y, después, Teología en las universidades de Valencia y Alcalá de Henares.

En 1591, se trasladó a Roma, en busca de un horizonte pastoral distinto, alentado por la idea de hacer carrera eclesiástica allí.

Las Escuelas Pías: que ningún niño se quede sin estudiar

Cuando comenzó a recorrer las calles y barrios de la Ciudad Eterna, vio cómo muchos niños estaban abandonados a su suerte, sin recibir aquello que él sí había recibido: primero, educación; y después, un trato amable y una fe. Esta experiencia fue el germen de la creación de las “Escuelas Pías”, abiertas a todos, gratuitas, concebidas a la luz del Evangelio. Las que el P. Calasanz fundó por esos días serían las primeras escuelas públicas -de matriz cristiana- de Europa.

Una vez que el P. Calasanz tuvo maduras sus ideas, comenzó a buscar apoyo y financiamiento para su proyecto de escolarización. Lamentablemente nadie pudo apoyarlo. Por eso, en 1597 pidió utilizar la sacristía de la parroquia de Santa Dorotea en Roma -ubicada en una zona pobre de la ciudad- y allí empezó él personalmente a dar clases.

Poner en el centro del proceso educativo al niño

Tras comprobar los buenos resultados y la magnífica gestión de las escuelas, los escolapios recibieron el apoyo de la Santa Sede, así como el de muchas familias acomodadas que deseaban participar en la iniciativa.

«En Roma he encontrado la manera definitiva de servir a Dios, haciendo el bien a los pequeños, y no lo dejaré por nada del mundo», decía San José de Calasanz.

En un mensaje dirigido a los escolapios en 2007, con ocasión de los 450 años del nacimiento de su fundador, el Papa Benedicto XVI señaló: “En el centro de la obra educativa él (San José de Calasanz) colocó el respeto a la personalidad de cada niño, en el que reconocía la imagen de Cristo. Reivindicó y fue el primero que promovió su derecho a la instrucción y a la educación, comenzando por los niños pobres”.

San José de Calasanz murió el 25 de agosto de 1648 en Roma, a los 90 años. Fue canonizado en 1767 por el Papa Clemente XIII, y en 1948 Pío XII lo declaró “Patrono ante Dios de todas las escuelas populares cristianas del mundo”. Su gran obra, las Escuelas Pías, se encuentran hoy repartidas en los cinco continentes.

Si deseas saber más sobre San José de Calasanz, puedes leer este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_José_de_Calasanz.

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Fuente: Aciprensa

Hoy celebramos la fiesta de San Bartolomé, apóstol de Cristo

Hoy celebramos la fiesta de San Bartolomé, apóstol de Cristo

Después de la ascensión del Señor a los cielos y la venida del Espíritu Santo en Pentecostés, Bartolomé se enrumbó, como la mayoría de apóstoles, hacia tierras lejanas. Igual que ellos, llevaba en el corazón el ferviente deseo de anunciar a Cristo a las naciones.

Sobre Bartolomé dice el Martirologio romano: “Nacido en Caná de Galilea, fue presentado por Felipe a Cristo Jesús en las cercanías del Jordán, donde el Señor le invitó a seguirle y lo agregó a los Doce… es tradición que predicó el Evangelio en la India y que allí fue coronado con el martirio (s. I)”.

De acuerdo a una antiquísima tradición, Bartolomé efectivamente se enrumbó hacia la India, estuvo en Medio Oriente y también en Armenia, y hay fuentes que señalan que su martirio tuvo lugar allí. Lamentablemente no hay seguridad absoluta sobre el final de sus días.

Patronazgo

San Bartolomé tiene múltiples patronazgos, todos relacionados a la manera como murió de acuerdo a la tradición: se le arrancó la piel para torturarlo y luego fue decapitado. Por eso es el patrono de los carniceros, fabricantes de libros, guantes, pieles, zapateros y sastres.

Asimismo, y más recientemente, hay quienes piden su intercesión en las situaciones límite o para controlar los desórdenes nerviosos y ataques de pánico, en virtud al temple extraordinario que el apóstol mostró al morir.

¿Bartolomé o Natanael?

De acuerdo a la gran mayoría de estudiosos de la Tradición y la Escritura, Bartolomé aparece también en el Evangelio de Juan, pero no con el nombre que se usa en los sinópticos, sino con el de ‘Natanael’ (que significa «regalo de Dios»). Es altamente probable que esta interpretación sea la correcta dado que “Natanael” es quien está al lado de Felipe en las mismas ocasiones del “Bartolomé” de los sinópticos.

Un “israelita de verdad” predicando en Asia

De acuerdo a Eusebio de Cesarea, a quien se considera el padre de la historia de la Iglesia, Bartolomé marchó a predicar hacia la India, donde dejó una copia del Evangelio de Mateo escrita en arameo.

Por otro lado, el pueblo armenio considera a San Bartolomé como el santo patrono de la Iglesia Apostólica Armenia, junto a San Judas Tadeo. Ambos apóstoles llegaron a la zona del Cáucaso en la que se ubica Armenia para anunciar por primera vez el Evangelio. Por esta razón se les llama también “cofundadores”.

Muerte: desollado en Armenia

Bartolomé ha sido muchas veces representado en el arte desollado y sosteniendo su piel con sus propias manos -dando la apariencia de llevar algún ropaje en las manos-; sin embargo, es más común verlo en la iconografía de pie, con barba, con un libro y un cuchillo en las manos.

Sus reliquias están conservadas en la iglesia de San Bartolomé, en la Isla Tiberina, en Roma.

“¿De qué me conoces?”

Si deseas saber más sobre San Bartolomé, te sugerimos el siguiente artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Bartolomé.

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Fuente: Aciprensa

Hoy se celebra a San Felipe Benizi, quien luchó por la santidad de su Orden religiosa

Hoy se celebra a San Felipe Benizi, quien luchó por la santidad de su Orden religiosa

San Felipe Benizi de Damiani fue el responsable de la expansión y fortalecimiento de la Orden, fundada en Florencia en 1233 por los “siete santos fundadores”. Los servitas son una de las cinco órdenes mendicantes originales de la Iglesia Católica.

Filippo Benizzi nació en el seno de una familia noble del reino de Florencia (Italia) el 15 de agosto de 1233.

En busca de su “lugar”

Siendo muy joven -se dice que con tan sólo 13 años- se mudó a París a estudiar Medicina. De París pasó a Padua, donde a los 19 años obtuvo el grado de Doctor en Medicina y Filosofía. A los 20 años regresó a su ciudad natal y ejerció allí su profesión por un año. Durante ese tiempo, se dedicó a estudiar las Sagradas Escrituras y a rezar con asiduidad. Solía hacerlo frente a un crucifijo del templo abacial de Fiésole. De cara a Cristo crucificado, Felipe le pedía al Señor la luz necesaria para descubrir su vocación.

Sus oraciones dieron fruto, y estando un día rezando en el templo de Fiésole, escuchó una voz que venía del crucifijo y que lo invitaba a ponerse bajo la protección de la Santísima Virgen en la Orden de los Servitas.

Siervo de María

Felipe pidió ser admitido en Monte Senario -monasterio servita- y recibió de manos de San Bonfilio el hábito de hermano lego. Los superiores le ordenaron trabajar en el huerto, pedir limosna y realizar algunas tareas duras y difíciles del campo. El santo se entregó por completo a dichas labores, orando incesantemente mientras las realizaba.

En 1258 fue enviado junto a otros servitas al convento de Siena. El largo viaje se convirtió en ocasión propicia para algunas discusiones en torno a la fe. Curiosamente, aun entre hombres de Dios, no siempre hay claridad y certidumbre en torno a las profundidades de la teología.

Fraile y presbítero

Ese fue el inicio del itinerario que lo llevaría a entregarse a Dios en 1262 de manera definitiva. Poco después, Felipe sería nombrado maestro de novicios del convento de Siena y Vicario asistente del prior general.

Negativa al papado y suspensión de su Orden

En 1269, durante el cónclave de Viterbo, reunido para elegir al sucesor del Papa Clemente IV, el nombre de Benizi circuló con fuerza como probable Papa. Felipe, quien sabía de sus fragilidades, no se consideraba digno de semejante cargo, por lo que huyó de la ciudad y se refugió en una cueva (la famosa Grotta di San Filippo Benizi) en el Monte Amiata. En 1274 intervino en el segundo Concilio de Lyón que, siguiendo las directrices del IV Concilio de Letrán, prohibía la fundación de nuevas órdenes religiosas y suprimía las órdenes mendicantes que aún no habían sido aprobadas por la Santa Sede.

En 1276 el Papa Inocencio V declaró suprimida su Orden. Felipe se dirigió entonces a Roma, pero antes de su llegada, el Papa Inocencio murió. El restablecimiento de la Orden recién llegaría con el Papa Juan XXI. A partir de entonces empezaría un renacer de los servitas.

En 1284, San Alejo puso bajo la dirección de San Felipe a su sobrina Santa Juliana, la cual fundó la Tercera Orden de las Siervas de María. El santo florentino se encargó también de enviar a los primeros misioneros servitas al Oriente. Algunos de ellos llegaron incluso a derramar su sangre en tierras lejanas por fidelidad a Cristo.

En 1285, San Felipe decidió retirarse de la vida pública, después de años de entrega generosa como apóstol de Cristo y servidor de la Iglesia. Sus últimos días los pasó en el convento de Todi, rezando postrado frente a la imagen de la Virgen Inmaculada.

Dios lo llamó a su presencia el 22 de agosto de 1285; fue canonizado en 1761 y su fiesta fue extendida a toda la Iglesia occidental en 1694.

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FuenteAciprensa

Hoy celebramos a Santa María Reina del Cielo y de la tierra, Madre de Cristo Rey

Hoy celebramos a Santa María Reina del Cielo y de la tierra, Madre de Cristo Rey

Buenos Aires, 22 de agosto (PR/25) .- Cada 22 de agosto la Iglesia Católica celebra la memoria de “Santa María, Reina de los cielos y la tierra”.

En algunos lugares, a esta efemérides se le concede el rango de fiesta, tal y como estaba establecido en el vetus ordo (ordenamiento previo al Concilio Vaticano II) por el Papa Pio XII. Después de la reforma conciliar, el día establecido para esta celebración universal pasó del 31 de mayo al 22 de agosto, con el rango de “memoria obligatoria”.

Realeza de la Santísima Virgen e institución de su fiesta

Fue el Venerable Papa Pío XII quien instituyó en 1954 un día dedicado a celebrar a María como reina de todo lo creado.

En la encíclica “Ad Caeli Reginam” (A la Reina del Cielo, n. 15), sobre la dignidad y realeza de María, Pío XII señalaba los siguiente: “Cristo, el nuevo Adán, es nuestro Rey no sólo por ser Hijo de Dios, sino también por ser nuestro Redentor… Así, según una cierta analogía, puede igualmente afirmarse que la Beatísima Virgen es Reina, no sólo por ser Madre de Dios, sino también por haber sido asociada cual nueva Eva al nuevo Adán”.

María Reina, en el corazón de los Papas

Por su parte, el Papa Benedicto XVI en el día de María Reina del año 2012 afirmaba: “[María] es Reina precisamente amándonos y ayudándonos en todas nuestras necesidades, es nuestra hermana y sierva humilde».

En el año 2021, el Papa Francisco, a través de su cuenta de Twitter (hoy, X), afirmó: “¡Con Dios nada se pierde! En María se alcanza la meta y tenemos ante nuestros ojos la razón por la que caminamos: no para conquistar las cosas de aquí abajo, que se desvanecen, sino la patria allá arriba, que es para siempre”.

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Fuente: aciprensa
Hoy se celebra al Papa San Pío X, quien nos llama a instaurarlo todo en Cristo

Hoy se celebra al Papa San Pío X, quien nos llama a instaurarlo todo en Cristo

Buenos Aires, 21 de agosto (PR/25) .- Cada 21 de agosto la Iglesia Católica celebra al Papa San Pio X, pontífice entre los años 1903 y 1914, en los albores del siglo XX. Gobernó en tiempos de profundos cambios que sirvieron, tristemente, de antesala de auténticos fracasos para la humanidad, como es el caso de la Revolución Rusa y la Primera Guerra Mundial.

Precisamente, en este duro contexto Pio X supo enrumbar a la Iglesia dentro de los cauces de la fidelidad al Evangelio, de manera que esta pudiese afrontar con esperanza los grandes retos de los nuevos tiempos.

“Instaurar todo en Cristo”

Pio X asumió la sede de San Pedro tras la muerte del Papa León XIII en 1903. Inmediatamente se abocó a promover un compromiso mayor de los fieles con la Eucaristía. Animó a que estos se acerquen asiduamente a ella, si es posible que cultiven la costumbre de la misa diaria.

Por ahí empezó su “reforma”, muy acorde con el lema que escogió para su pontificado: “Instaurar todo en Cristo”; es decir, para transformar el mundo -cada vez más alejado de Dios- hay que construir sobre el más seguro de los cimientos: Cristo. Sin Él toda empresa humana está condenada a fracasar.

Un hijo de su tiempo

Mientras crecía, su inquieto espíritu lo fue moviendo a profundizar en su fe y vocación. Lo que más deseaba era amar a Dios y a los hermanos, así que llegó el momento más serio: se planteó ser sacerdote.

Años más tarde, a los 23, recibiría el orden sacerdotal en la provincia de Treviso, Venecia (Italia).

En 1867 fue nombrado arcipreste de Salzano, un importante municipio de la diócesis de Treviso, donde restauró la iglesia y ayudó a la ampliación y mantenimiento del hospital. A la par, trabajó para que los estudiantes de las escuelas públicas pudieran recibir instrucción religiosa.

En noviembre de 1884 fue nombrado obispo de Mantua, una sede muy difícil. Al asumir el cargo, su principal preocupación era la formación del clero, por lo que empezó a trabajar en el seminario, encargándose personalmente de enseñar teología dogmática.

Sin embargo, el ahora Cardenal Sarto tuvo que esperar 18 meses para poder tomar posesión de su diócesis, ya que el gobierno italiano se negaba a concederle reconocimiento oficial. Una vez que pudo ser erigido como Patriarca de Venecia, concentró su atención nuevamente en el seminario, donde organizó la facultad de derecho canónico.

Espíritu renovador

Años después, ya como pontífice, hizo importantes reformas a tono con los tiempos y las necesidades de los fieles. Una de ellas fue publicada mediante decreto de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, “Quam Singulari” (Cuán singular). El Papa recomendaba allí que la Primera Comunión sea administrada a los niños pequeños apenas tuviesen uso de razón.

En relación a la enseñanza de la doctrina cristiana publicó la encíclica “Acerbo nimis” (Demasiado amargo), en la que planteaba que la catequesis fuera dirigida también a los adultos. Además promovió la publicación de un nuevo catecismo para la diócesis de Roma.

Igual que cuando fue obispo, siempre preocupado de la formación de los sacerdotes, como Papa intervino a través del magisterio: publicó la encíclica «Pieni l’animo» (Lleno el ánimo), dirigida al Episcopado italiano (1906), en donde hacía énfasis en la necesidad de tener mayor cuidado en la ordenación de sacerdotes, llamando la atención de los obispos sobre el hecho de que, entre los clérigos más jóvenes, se manifestaba cada vez con mayor frecuencia un espíritu de independencia poco compatible con la disciplina eclesiástica.

Por otra parte, ordenó que los seminarios italianos fueran visitados frecuentemente por los obispos.

Otra de sus grandes preocupaciones fue preservar la pureza de la fe, por eso, en 1907, publicó el decreto “Lamentabili” (llamado también el “Syllabus de Pío X”), en el que 65 proposiciones modernistas fueron condenadas. La mayor parte de ellas se referían a las Sagradas Escrituras y su inspiración, la doctrina de Jesús y los apóstoles; mientras que otras se relacionaban con el dogma, los sacramentos y la primacía del Obispo de Roma.

Poco después, el 8 de Septiembre de 1907, publicó la encíclica “Pascendi Dominici gregis” (Apacentar la grey del Señor), en donde exponía y condenaba el sistema del modernismo, destacando sus peligros en relación con la filosofía, apologética, exégesis, historia, liturgia y disciplina, y muestra la contradicción entre esa corriente de pensamiento y la fe.

El Papa teólogo

Durante toda su vida, San Pio X había sido un gran enamorado de la música sacra, por lo que siendo pontífice publicó un motu proprio para el empleo de la música sacra en las iglesias. Ordenó que el canto gregoriano se utilizara en todas partes y dispuso que los libros de cantos se imprimieran con el mismo tipo de fuente que se usa en el Vaticano, bajo la supervisión de una comisión especial.

Como el estudio de la Biblia es importantísimo para la teología, el Papa Pío X deseaba fundar en Roma un centro especial para dichos estudios, que diera garantía de ortodoxia y valor científico. Finalmente, con el apoyo de los jesuitas, fundó el Pontificio Instituto Bíblico de Roma.

Bajo su pontificado se actualizó y completó el Código de Derecho Canónico en el que colaboraron autoridades en la materia de todo el mundo. La característica del nuevo reglamento es la completa separación de los aspectos judiciales de los administrativos; mientras que las funciones de algunos departamentos fueron determinadas con mayor precisión y sus trabajos más equilibrados.

Hizo una serie de importantes cambios en la curia vaticana y publicó un motu proprio con 19 proposiciones -especialmente para la Iglesia en Italia- con las que buscó confrontar ciertas tendencias inclinadas hacia el socialismo, que promovían un espíritu de insubordinación a la autoridad eclesiástica.

Marcando la pauta a los futuros pontífices

En virtud de todos estos elementos, queda claro que Pío X fue un gran protector de la doctrina y disciplina católicas. La brillantez de su trabajo doctrinal fue reconocida incluso fuera de la Iglesia. A la vez, a San Pío X se le reconoce por su espíritu apostólico, la fortaleza de su carácter, la precisión de sus decisiones y el celo por la recta formación de los católicos.

Si quieres saber más sobre este gran santo, te recomendamos leer este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/Papa_San_Pío_X.

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Fuente: Aciprensa