El saldo negativo del programa, y el riesgo a futuro, fue la fuerte apreciación del tipo de cambio registrada principalmente en los primeros meses donde el dólar corría al 2% mensual y la inflación superaba cómodamente los dos dígitos.
Así, el tipo de cambio real hoy se encuentra en niveles de los 90s donde, vale decir, la presión tributaria nacional era 7% puntos PBI inferior a la vigente durante la última década. Pese a ello, no se advierte de momento tensión en el mercado cambiario. La brecha, aún con el aumento que tuvo desde mediados de diciembre, se mantiene en niveles del 10% y, en el mercado oficial, el BCRA compró USD 1.517 millones en lo que va de enero.
La combinación entre el éxito en materia fiscal y la apreciación del tipo de cambio lleva a poner el foco en la agenda de reformas microeconómicas necesarias para sostener o aumentar la competitividad, donde resaltan las reformas que se implementan a través del Congreso de la Nación y del Ministerio de Desregulación, pero también resulta clave la baja de impuestos. En ese sentido, el “elefante en el salón” son los Derechos de Exportación (DD.EE.).
Los DD.EE. son un tributo sumamente distorsivo, que discrimina a la producción agroindustrial y que atenta con la sostenibilidad de las empresas del agro. Son distorsivos porque cambian las relaciones de mercado entre los productos, que se pagan por debajo de su valor internacional, y los insumos y bienes de capital que, en el mejor de los casos, se pagan a su valor internacional cuando no tienen un sobrecosto derivado del proteccionismo comercial.
Así, se reduce fuertemente el atractivo de cualquier inversión en insumos o bienes de capital que redunden en un aumento de la producción. Son discriminatorios porque ningún otro sector de la economía debe pagar hasta el 33% de sus ingresos solo para enfrentar luego la carga tributaria habitual del resto de las actividades. De este modo, los DD.EE. impactan en el corto plazo sobre la rentabilidad económica, y en el mediano y largo plazo sobre la capacidad de inversión, innovación y eficiencia en la utilización de recursos y capital.