La suba de los fertilizantes generó un sobrecosto importador de USD 180 millones en el primer semestre de 2026

La suba de los fertilizantes generó un sobrecosto importador de USD 180 millones en el primer semestre de 2026

Por Franco Pennino – Bruno Ferrari – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
El impacto del conflicto en Medio Oriente y la suba de precios provocaron un sobrecosto de USD 180 millones en las importaciones de fertilizantes durante el primer semestre, mientras se proyecta un salto productivo local con el nuevo proyecto en Bahía Blanca.

 

 

 

Rosario, lunes 10 agosto (PR/26) — En el primer semestre, las importaciones de fertilizantes fueron las segundas más bajas desde 2019. Radiografía del mercado de fertilizantes tras el conflicto de Ormuz. Inversiones y potencial de Argentina en producción de urea.

 

1. La lupa puesta sobre los mercados globales de fertilizantes

El conflicto desatado en febrero de este año en Medio Oriente tuvo severas consecuencias sobre el mercado energético global, trasladándose a una crisis igual de profunda en el de fertilizantes. Tanto el cierre del Estrecho de Ormuz como los ataques a la infraestructura petrolera regional tuvieron impactos importantes en los precios globales de productos energéticos que son insumos claves para la producción de fertilizantes. A su vez, las restricciones de flujos implicaron una contracción importante de la oferta mundial de fertilizantes e insumos clave salidos desde el Golfo Pérsico.

Los nitrogenados en general y la urea en particular, fueron los más golpeados por la crisis. Previo al conflicto, por el Estrecho de Ormuz pasaba cerca de un quinto del comercio de gas natural del mundo y la cuarta parte del comercio de urea global. Siguiendo al petróleo, el GNL se disparó tras desatada la crisis, generando un efecto dominó sobre los mercados que dependen de los hidrocarburos como insumo clave (como lo son la urea, el amoníaco y el azufre). Debido al uso intensivo de GNL en la producción de urea, el efecto en los costos fue directo, encareciendo el producto final.

Las decisiones de grandes productores y exportadores de urea también tuvieron gran peso: India, uno de los principales productores y mayor importador de este producto, detuvo momentáneamente su producción debido a la escasez de gas; China, uno de los exportadores clave, restringió sus exportaciones temporalmente para asegurar su abastecimiento interno. De esta forma, el mercado global de nitrogenados sufrió un fuerte estrangulamiento de oferta. Por lo tanto, como efecto dominó, el cierre del canal marítimo puso en jaque a la cadena de suministro de la urea tanto desde la producción hasta la logística, resultando en un salto del precio en dicho producto de más del 100% respecto al mes de enero, considerando que los valores ya tendieron a normalizarse.

En comparación con los máximos vistos en 2022, el precio de la urea no llegó a superar este umbral. Según el Banco Mundial, se identifican varios factores que limitaron parcialmente las subas: por un lado, los países productores del hemisferio norte ya habían asegurado gran parte de sus necesidades de campaña; en segunda instancia, el GNL subió menos que durante la guerra ruso-ucraniana; por último, debido al redireccionamiento de los suministros por fuera del Estrecho de Ormuz, aunque afrontando mayores costos logísticos.

En el caso del mercado de fosfatados, los productos están siendo afectados por una combinación de factores. La creciente estrechez en la oferta de azufre —un insumo esencial para producir roca fosfórica — elevó significativamente los costos industriales. Según la FAO, cerca de la mitad del comercio mundial de azufre se concentra en la región afectada por el conflicto.

A ello se sumó la suspensión de la producción de amoníaco en Irán y de amoníaco y azufre en Qatar, luego de los ataques contra sus instalaciones. Como resultado, el precio del azufre llegó a duplicarse respecto de enero, contribuyendo a encarecer la producción de fosfatados. En ese período, el superfosfato triple (TSP) acumuló una suba del 39 %, mientras que el DAP aumentó un 27 %.

Sin embargo, el elevado nivel de precios del complejo fosfatado responde también a factores previos y de carácter más estructural. Desde fines de 2025, el mercado ya se encontraba bajo presión: en septiembre de ese año, el DAP había alcanzado valores incluso superiores a los observados durante la crisis reciente, mientras que el TSP posteriormente superó aquel máximo.

Esta situación se explica por una oferta comercial de azufre cada vez más ajustada, la creciente competencia de la minería por ácido sulfúrico y las restricciones chinas a las exportaciones de MAP y DAP, que redujeron la disponibilidad de producto en el mercado internacional. Sobre esa base, la crisis de Ormuz profundizó el desequilibrio y amplificó la reacción de los precios que se mantienen firmes en el mercado.

 

2. Las importaciones de fertilizantes en el primer semestre de 2026, muestran el segundo peor desempeño desde 2019

En el marco de un ajetreado primer semestre para el mercado de fertilizantes, los volúmenes importados por Argentina sufrieron la disparada de precios globales.

En conjunto, la importación de fertilizantes en el primer semestre tuvo su segundo peor año desde 2019. En el complejo nitrogenados, se compraron al exterior 437.000 t; en el rubro fosfatados, se adquirieron 767.000 t; en cuanto a los del tipo potásico, las importaciones fueron 39.000 t.

La urea fue el producto que más cayó en volumen, lo cual es lógico pensando en que su precio fue el que más se disparó durante el periodo. Los fosfatados se mantuvieron prácticamente sin cambios entre años.

Cabe destacar que, el mínimo de 2023 se debió a la fuerte sequía que experimentó el país en ese año. Como se explica en el Informativo Semanal N° 2141, el consumo ese año sufrió mermas muy importantes, al igual que las importaciones, al hacerse visibles los resabios del desastre climático.

Medido en términos de valor, el primer semestre de 2026 marcó el segundo registro más alto de la historia con USD 1.762 millones, impulsado principalmente por precios de importación más altos.

La crisis de precios en los mercados globales, como se ve, no fue neutral para la Argentina. Lo peor del conflicto se vio en los meses de abril y mayo, cuando el petróleo alcanzó máximos no vistos desde la guerra ruso-ucraniana. Como se observa, durante esta etapa los precios CIF de importación promedio también llegaron a máximos desde la explosión del conflicto en Europa.

En general, la suba de precios supuso un sobrecoste importante para el sector. Si tomamos los precios promedio de importación del primer semestre de 2025 por producto con las cantidades importadas en esta primera mitad de este año, se arriba a un sobrecoste teórico de USD 180 millones en lo que va del año. Esto sin considerar que la suba de precios también generó una contracción en las cantidades importadas.

 

El reflejo de los precios excesivamente altos se observa con claridad en los últimos datos mensuales de importación. La importación de nitrogenados para junio es la más baja desde 2015 y 60% inferior al promedio del último lustro. Para los fosfatados la situación es similar: el tonelaje más bajo desde 2018, 34% por debajo del promedio quinquenal.

Mirando hacia adelante, el desempeño importador en los meses que restan del año dependerá de lo que suceda con el conflicto en Medio Oriente. Argentina importa en promedio el 50% de su consumo de nitrogenados (en años de normalidad operativa) y el 80% en fosfatados.

Teniendo en cuenta que, en promedio, tres cuartas partes de la importación de nitrogenados se produce en el segundo semestre del año, en la antesala a la siembra de los granos gruesos, la normalización del comercio y precios relativamente en niveles promedio será esencial para asegurar una rentabilidad de aplicación aceptable para la gruesa 2026/27.

 

3. Nuevo RIGI: Argentina se encamina a dar un salto en producción de urea granulada

Por último, vale agregar que, en el sector agrícola los fertilizantes son un activo estratégico y fundamentales para garantizar la Seguridad Alimentaria en los países. En el caso de Argentina, se tiene una producción de fertilizantes entre 1,4 y 1,9 Mt según el año bajo consideración. En 2025, se alcanzó una producción de 1 Mt de nitrogenados, 0,4 Mt de fosfatados y 0,2 Mt de azufrados.

Sin embargo, los volúmenes de producción de fertilizantes a nivel doméstico no son suficientes para suplir toda la demanda interna, en línea con los importantes volúmenes de importaciones que realiza el país año tras año. Contemplando que el consumo de fertilizantes se ubica en torno a 5 Mt, se encuentra que solo el 30/35% se explica por producción local.

A esto se agrega que, dada la presión impositiva actual en el sector, existe un subconsumo para reponer los nutrientes que se extraen.

 

Es en este marco que, la aprobación de un nuevo proyecto de inversión RIGI para la construcción de una nueva planta de producción de urea en Bahía Blanca ante la mayor producción de gas de Vaca Muerta, es una noticia que agrega expectativas muy positivas en post de mejorar el abastecimiento doméstico de este insumo estratégico para el agro argentino.

Con una inversión por USD 2.700 millones, será la mayor planta de urea de Latinoamérica y una de las más grandes del mundo con la expectativa de aportar una producción anual de 2,1 Mt de urea.

Es decir, el país podría dejar de ser un importador neto de este insumo y dependiendo de diferentes factores, abastecer una demanda creciente a nivel o local o encontrar posibilidades de exportación a otros países como el caso de Brasil, el cual es clave como importador mundial de este producto.

Vuelven el sol y el frío a la región núcleo: la carrera contra el tiempo para salvar el maíz tardío y frenar al trigo

Vuelven el sol y el frío a la región núcleo: la carrera contra el tiempo para salvar el maíz tardío y frenar al trigo

Un julio inusualmente cálido y húmedo dejó casi la mitad del maíz tardío sin cosechar y aceleró el desarrollo del trigo antes de lo esperado. Con el regreso del frío y la luz solar, el campo empieza a respirar, aunque el riesgo de enfermedades no da tregua.

 

 

Buenos Aires, lunes 10 agosto (PR/26)–Después de semanas de cielos cubiertos, el panorama empieza a cambiar. El período que va del 6 al 12 de agosto arranca con una mejora sensible de las condiciones meteorológicas, que se sentirá desde la tarde del jueves.

El viento rotará al sector sur y se intensificará por unas horas, abriendo paso a varios días de estabilidad y buen tiempo en toda la zona GEA. El lunes 10 de agosto, además, vuelven las heladas, con mínimas que rondarán entre -2 y -4°C.

Según el consultor de la BCR Elorriaga, el flujo polar instalado en la Patagonia no logró, hasta ahora, imponerse sobre la circulación cálida y húmeda proveniente del noreste. Si el anticiclón del Atlántico finalmente cede terreno, podrían llegar condiciones mucho más propias del invierno.

 

El maíz tardío, contra las cuerdas

 

Mientras el trigo asombra por su buen aspecto, la verdadera urgencia del momento tiene nombre y apellido: el maíz tardío. Todavía falta cosechar un 47% del área, unas 150.000 hectáreas, que quedaron varadas por la imposibilidad de entrar a los lotes durante todo julio.

 

 

La preocupación es evidente entre los técnicos. En Alvear no disimulan la angustia: ya se ven lotes de sorgo brotado y nadie se anima a evaluar en qué estado se encuentra el maíz que aún espera ser levantado.

 

Un trigo que crece antes de tiempo

 

En simultáneo, el trigo sorprende por un marcado adelanto fenológico. En Corral de Bustos ya hay lotes a punto de comenzar a encañar, cuando lo habitual es que el primer nudo aparezca recién entre el 15 y el 25 de agosto.

 

 

Lo mismo ocurre en María Susana, donde los técnicos hablan de un aparente anticipo de encañado y todavía no saben si se trata de una buena o una mala noticia. Lo que sí reconocen es un fuerte desarrollo radicular, favorecido por la humedad, que le permite al cultivo llegar a horizontes más profundos y acceder a más nutrientes.

 

La sombra de las enfermedades

 

El clima nublado, húmedo y cálido no solo acelera el desarrollo: también crea el escenario ideal para que las enfermedades avancen. En Pergamino ya se detectan manchas por tizón bacteriano, y en distintas zonas los técnicos coinciden en que el ambiente es altamente predisponente a las infecciones.

 

 

El temor más grande pasa por el fusarium. Si se activa, advierten en Alvear, va a ser un problema serio, y ya empiezan a resignar expectativas hablando de conformarse con 35 quintales por hectárea si la sanidad se complica. La receta que piden todos es la misma: entre 15 y 20 días de frío y sol que permitan frenar el avance de los hongos.

 

Menos sol, pero el trigo no afloja

 

A pesar de todo, el cultivo muestra un vigor notable. En Marcos Juárez el trigo está en pleno macollaje, con buen número de macollos, sin que los días nublados hayan dejado huellas visibles. En Bigand la conformación llega a 500 y 600 macollos por metro cuadrado, un número que no despierta ninguna alarma.

Más al sur, en San Gregorio, el estado del cultivo es incluso mejor que el del año pasado, aunque los técnicos advierten que la falta de radiación podría estar impidiendo alcanzar la tasa de crecimiento máxima. En Pergamino destacan que la suba de temperaturas de fines de julio le sentó bien al trigo: aceleró su crecimiento, sumó biomasa y ganó uniformidad y color gracias a la absorción de nitrógeno.

 

Lo que dicen los números

 

El análisis de la red de estaciones GEA/BCR confirma lo que se ve a campo. Entre el 1° de junio y el 31 de julio, la región recibió entre un 20% y un 40% menos de radiación que en el mismo período de 2025.

Tomando la ventana del 1° de junio al 26 de julio, el ambiente radiativo y térmico fue un 21% menos favorable que un año atrás, con una temperatura media un 7% superior. Esa combinación reduce el llamado cociente fototermal, un indicador que integra radiación solar y temperatura y resume la calidad del ambiente para el crecimiento del trigo.

 

 

El deterioro no fue parejo: los valores más bajos se concentran hacia el sudeste de la región núcleo, justamente donde más preocupa la falta de crecimiento. En esta etapa, que va de la emergencia al macollaje, un menor cociente fototermal todavía no define el número de granos, pero sí empieza a marcar el potencial de espigas.

Con menos radiación, la fotosíntesis y la producción de biomasa se resienten, aumenta la competencia entre macollos y la planta prioriza el tallo principal, mientras las temperaturas altas apuran el desarrollo. El resultado posible: menos tiempo para sostener macollos y, eventualmente, menos espigas por metro cuadrado.

La buena noticia es que el rendimiento todavía no está definido. Si durante el período crítico predominan días de mayor radiación y temperaturas moderadas, el cultivo podría compensar este arranque, sumando más granos por espiga.

 

Julio se despidió con una tormenta

 

El último día de julio dejó una postal elocuente de lo que fue el mes. La combinación de una atmósfera cálida y sobrecargada de humedad, un sistema de baja presión y el ingreso de aire frío desde el sudoeste desató un intenso proceso de ciclogénesis, con caída de temperaturas, ráfagas fuertes y tormentas con lluvias muy concentradas en poco tiempo.

Las localidades del este cerraron el mes muy por encima de la media: Ramallo acumuló 79 mm, Baradero 65 mm y Rosario 58 mm. El resto del área, en cambio, terminó más cerca de los valores habituales para julio.

En promedio, la región cerró el mes con 22 mm, apenas por encima de la media histórica de 20 mm, pero muy lejos del récord del año pasado, cuando las lluvias más abundantes en 40 años dejaron un promedio de 52 mm.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) – Informe GEA

 

Todavía resta comprometer el 30% de la cosecha de trigo

Todavía resta comprometer el 30% de la cosecha de trigo

Por A. Rubicondi – F. Pennino – M. Contardi – E. Terre – J. Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)

Aún resta comprometer el 30% de la cosecha de trigo argentino, impulsado por precios firmes y la tensión en el Mar Negro, mientras el complejo soja y el maíz enfrentan mayor volatilidad y ajustes a la baja en Chicago.

Rosario, sábado 8 agosto (PR/26) — La tensión en el Mar Negro sostiene los precios y las fijaciones de trigo nuevo. Repunte el line up del complejo soja. En Chicago la oleaginosa y el maíz acumulan pérdidas del 5 y 6% desde el pico de julio y el clima suma volatilidad.

 

1. Trigo: la región del Mar Negro en el ojo de la tormenta

Con el 95% del área de trigo nuevo ya sembrada en Argentina, sigue pendiente de comercialización un remanente considerable de la campaña actual. De la mano de un fuerte salto en el volumen cosechado, a la fecha se comercializó el 70% de la campaña 2025/26, por debajo del 86% que promedian las últimas cinco campañas a esta altura del año.

En volumen, sin embargo, las 19 millones de toneladas (Mt) de trigo ya vendidas se encuentran en línea con el máximo histórico que anotaron en 2022. Si se excluye la previsión de uso de trigo para semilla, el remanente para comercializar en lo que resta de la campaña es de 7,2 Mt, mientras que las toneladas que todavía no tienen precio hecho se acercan a 9 Mt.

 

Aun así, el ritmo de comercialización se mantiene firme semana a semana y el dato saliente de julio estuvo en las fijaciones, particularmente del trigo nuevo. Entre la semana del 8-jul y la del 29-jul, el volumen de trigo 2026/27 con precio hecho creció en 573.000 t; ello es, 4,5 veces el registro de la campaña nueva anterior (2025/26) para ese período y más que duplicando el promedio de los últimos cinco años.

El que no acompañó con el mismo ímpetu fue el trigo de la campaña en curso, que sumó 1,19 Mt en el mismo período, un 14% por encima del año pasado, cuando la producción era casi un 50% menor a la de esta campaña.

Detrás de esta dinámica está la mejora de las cotizaciones. El precio pizarra para el trigo ganó 9,7 USD/t desde principios de julio hasta alcanzar los US$ 209/t al 4 de agosto (+5%), mientras que la nueva cosecha, medida por el futuro a diciembre, llegó a US$ 218,9/t a mediados de esta semana, casi 20 US$/t más que a comienzos de mes (+9%).

El resultado es una brecha creciente entre disponible y diferido: el pase hacia las posiciones de diciembre y enero rindió para estos últimos días entre 13% y 20% TNA, máximos de cinco años para esta altura del año, un incentivo concreto para retener mercadería y capturar el carry. Ese premio al diferido tuvo su correlato en una actividad inusual en el mercado a término A3: el volumen operado en diciembre y enero superó, medido en toneladas de trigo, las 1,68 Mt en julio, el triple de lo habitual para esta altura del año y el mayor registro mensual conjunto para estos contratos en los últimos cinco años.

El sostén de fondo sigue viniendo del Mar Negro. Rusia restringió el mes pasado el transporte marítimo a través del Mar de Azov luego de un ataque de drones ucranianos sobre varios buques rusos, lo que generó desde ese entonces una fuerte volatilidad en el valor del trigo.

Esto ocurre dado que el conflicto golpea de lleno al cereal, uno de los principales productos de exportación de la región, donde ambos países concentran cerca del 30% de las exportaciones totales del cereal a nivel global según datos del USDA.

Según fuentes de Reuters, los costos de seguro de guerra para los fletes que salen del Mar Negro han aumentado hasta el 2% del valor de un barco, desde alrededor del 1% hace 2 semanas. Esto provocaría que muchos compradores se muestran reticentes a tomar cargas desde puertos de la zona.

Como consecuencia de las dificultades para colocar granos en el mercado externo, la creciente prima de riesgo y la presión de cosecha, los precios ucranianos y rusos respondieron de forma distinta a la tendencia alcista global: los valores FOB de ambos orígenes vienen corrigiendo a la baja para no perder competitividad, con caídas de hasta el 2% desde el inicio de la guerra, suceso que estaría volviendo a Argentina uno de los orígenes menos competitivos al haber acompañado el cereal argentino la suba de precio generalizada del cultivo en hasta 5,3%.

 

 

En este sentido, Argentina quedó entre los orígenes menos competitivos en el mercado FOB. Aunque este hecho suele ser común para esta altura del año, donde el hemisferio norte se encuentra en plena cosecha, este año resultaría ser atípico por la oferta remanente argentina.

Incluso el C&F del trigo ruso para Brasil se ubica en valores apenas superiores al argentino, en un año donde la baja proteína del trigo disminuyó la demanda de nuestro vecino para el cereal.

Esto se refleja en los niveles de line-up, que al 4 de agosto rondan las 339.350 t, un nivel promedio a los demás años, cuando hoy queda mucha más oferta restante para colocar. 

 

2. Repunta el line up del complejo soja, pero la comercialización no le sigue el pulso

El line up del complejo soja no para de subir y ya está en el segundo nivel más alto del último lustro a esta altura del año. El producto que más apuntaló los programas de embarques fue la harina de soja, aunque en general aceite y porotos también vienen elevando la programación. Sin embargo, la comercialización de porotos no mostró un dinamismo proporcional en las últimas semanas.

 

Las exportaciones totales del complejo soja hasta julio inclusive se estiman en 16,48 Mt (medido en porotos equivalentes), mientras en el mercado local se comprometieron 23,73 Mt.

Esta diferencia lleva a entender que la exportación está bien abastecida de materia prima para industrializar y exportar, sin necesidad de buscar concretar negocios en el mercado interno en lo inmediato.

Con ello además se explica que, aunque el line up se haya visto dinamizado, la comercialización de porotos no haya respondido en la misma magnitud durante las últimas semanas.

Desde el lado de la oferta, aunque la escalada de precios de las dos semanas anteriores en Chicago (y en el mercado local) coincidió con mayores volúmenes comercializados, estos no se alejaron demasiado de la media.

La principal reacción se observó en las fijaciones, que en esas dos semanas acumularon 1,89 Mt, cuando en las quincenas anteriores las fijaciones fueron de 1,36 Mt en promedio.

Dando vuelta la página, en lo que refiere a maíz, previo al desplome de precios en Chicago, el disponible había llegado a ofrecerse hasta en $280.000 (US$ 190/t).

En aquel momento, la comercialización se apuntaló de inmediato y se enlazaron tres semanas de altos volúmenes: 3,7 Mt, contra las 1,78 Mt de las semanas anteriores.

También las fijaciones se vieron fuertemente movilizadas, siendo la semana del 22 de julio la de mayor volumen con precio asignado en lo que va de la campaña, coincidente con la escalada de precios.

Sin embargo, el traspié de los precios en Chicago dejó de dar soporte a los precios locales de maíz, con la pizarra cayendo a los últimos días a $275.000/t (US $185) y tanto las fijaciones como la comercialización se vieron resentidas: los compromisos cayeron a 0,69 Mt (promedio de últimas cinco semanas de 1,0 Mt), mientras las fijaciones fueron de 0,49 Mt (vs 1,0 Mt promedio de cinco semanas).

En materia de cotizaciones de soja, la aguda caída de precios en Chicago siguió profundizándose durante esta semana, aunque todavía no se trasladó del todo a las cotizaciones locales.

La soja sigue por encima de los $500.000/t y el panorama comercial se mantuvo firme, pactándose 0,75 Mt esta última semana , aunque en materia de fijaciones la semana fue la más magra desde abril.

 

3. Los futuros de soja y el maíz retroceden entre 5 y 6% en Chicago

Luego de alcanzar máximos de dos años para soja y desde mayo para el maíz, las cotizaciones de los granos gruesos en Chicago siguen reajustando a la baja, acumulando pérdidas de 5 y 6% desde el pico del 24 de julio. Los granos copiaron la misma tendencia que el petróleo, que vuelve a negociarse entre 80 y 84 USD/bbl.

La creciente expectativa por un nuevo intento de desescalada militar entre EE. UU. e Irán arrastró a los energéticos hacia abajo y con ello continuó el desarme de posiciones largas por parte de los fondos especulativos.

Más allá de los reajustes recientes, las cotizaciones se están negociando en un escalón más elevado que a principios de año: 11% más para soja y 5,3% más para el maíz.

Entre los sucesivos conflictos geopolíticos, su impacto en energía, insumos claves y las expectativas de oferta, más el creciente impulso a la industria de biocombustibles, resultaron en un mix de factores alcistas en la plaza norteamericana.

Sin embargo, ya adentrados en agosto, ventana crítica para la definición de rindes de soja y maíz en Estados Unidos, el pronóstico climático juega un papel clave más que en cualquier otra época del año.

Más del 50% de la soja y el maíz se encuentran atravesando condiciones de sequía actualmente, el segundo registro más alto en los últimos quince años para esta época. En su último informe, el USDA ajustó a la baja en dos puntos la superficie de maíz en condiciones buenas a excelentes (61%, 12 p.p. menos que el año pasado) y mantuvo la calificación para la soja (63%, 6 p.p. menos que el año anterior).

 

Las lluvias recientes moderaron las alertas en Chicago, aunque eso no se haya visto reflejado en los informes de condiciones de cultivos. Hacia delante, el pronóstico marca precipitaciones apenas por encima de lo normal para la región del Medio Oeste estadounidense.

En un escenario donde los milímetros son tan esperados por el mercado y donde los fondos aún mantienen una cartera profundamente comprada tanto en soja como maíz, la confirmación de lluvias funciona como luz verde para continuar con el desarme de posiciones en futuros, presionando sobre las cotizaciones.

A la inversa, en un contexto donde no sobra humedad, la eventual ausencia de los milímetros direccionaría los precios en el sentido contrario. Dado el punto de partida inicial, el mercado de granos promete creciente volatilidad para todo el mes de agosto.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: BCR Informativo Semanal
El gran dilema de la carne en China: Brasil agota su cupo y sacude el mercado mundial

El gran dilema de la carne en China: Brasil agota su cupo y sacude el mercado mundial

 

Las importaciones chinas de carne vacuna crecen a ritmo récord y amenazan con perforar el techo de los cupos anuales. Con Brasil y Australia al límite, se abre un escenario de precios al alza, tensiones comerciales y negociaciones inéditas entre los principales países proveedores.

 

 

Buenos Aires, Jueves 6 de agosto agosto (PR/26)–Durante la primera mitad de 2026, China importó 1,53 millones de toneladas de carne vacuna, marcando un incremento interanual del 17,5%. Este notable dinamismo ha encendido las alarmas en el comercio global, al superar con creces las proyecciones iniciales del mercado.

El problema central radicaría en que la velocidad de compra desborda el límite fijado por el propio gobierno chino. El cupo total de salvaguardia para 2026 se estableció en 2,69 millones de toneladas, un volumen un 4% inferior a los 2,80 millones efectivamente ingresados a lo largo de 2025.

Esta marcada brecha entre el permiso oficial y la demanda real plantea dos escenarios inevitables para el segundo semestre: una fuerte desaceleración de las importaciones o un agotamiento prematuro del cupo, desatando presiones alcistas sobre los precios y modificaciones en las reglas comerciales.

 

El mapa de los proveedores: entre la saturación y el freno

 

Tras una pausa entre marzo y mayo, las compras chinas cobraron nuevo impulso en junio alcanzando las 246 mil toneladas, un 19% más que el mes anterior. Resta saber si esto obedece a un repunte generalizado o al inminente agotamiento de la cuota brasileña.

El nivel de ejecución de las cuotas muestra fuertes disparidades. Australia ya completó el 100% de su cupo anual de 205 mil toneladas, mientras que Brasil alcanzó el 80% de sus 1,1 millones de toneladas asignadas, lo que llevó a China a emitir una alerta oficial de seguimiento.

 

China acelera sus compras de carne y el cupo de Brasil amenaza con reconfigurar el mercado mundial - Infobae

 

En contraposición, Argentina mantiene un avance equilibrado con 239,5 mil toneladas exportadas (un 12% más que en 2025), mientras que Uruguay y Estados Unidos registran una utilización baja, siendo prácticamente nula la participación del gigante norteamericano.

 

 

Precios al alza y barcos navegando a ciegas

 

El impacto en las cotizaciones se hace evidente. Los precios promedio de importación pasaron de subas moderadas al inicio del año a aumentos superiores al 30% interanual al cierre de junio, reflejándose en una mejora de 200 a 300 USD por tonelada en las ofertas FOB argentinas.

La mayor incertidumbre recae sobre la carne en tránsito. Dado que el viaje marítimo desde Sudamérica demora unos 45 días, una porción considerable de las 158 mil toneladas despachadas por Brasil en junio y julio corre el riesgo directo de arribar con el cupo totalmente agotado.

 

China acelera sus compras de carne y el cupo de Brasil amenaza con reconfigurar el mercado mundial - Infobae

 

Ante esta encrucijada, Brasil gestiona ante Pekín la habilitación de depósitos aduaneros para postergar la nacionalización de la mercadería. Asimismo, trascendieron intensas negociaciones para un inédito intercambio de cuotas con Uruguay, cambiando volumen chino por acceso a la Unión Europea.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: ROSGAN

 

Crecimiento de la actividad agropecuaria marcó un alza importante interanual

Crecimiento de la actividad agropecuaria marcó un alza importante interanual

El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria de la Bolsa de Comercio de Rosario (IACA-BCR) creció un 3% mensual en junio, alcanzando su nivel más alto desde el inicio de los registros e impulsado por las labores agrícolas, la industria y las exportaciones.

 

 

Rosario, miércoles 5 agosto (PR/26) — La actividad agropecuaria marcó un nuevo récord. El IACA-BCR, el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), que elabora la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) creció 3% mensual en junio, impulsado por el avance de las labores agrícolas y una mejora generalizada de la actividad industrial y exportadora. En términos interanuales, el índice se ubicó 10,9% por encima de junio de 2025.

 

1.    IACA-BCR: ÍNDICE GENERAL

El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), que elabora la Bolsa de Comercio de Rosario, exhibió un incremento mensual desestacionalizado del 3% en junio. Con este resultado, la serie superó el máximo alcanzado en febrero y se posicionó en el nivel más elevado desde el inicio de los registros.

Durante junio, nueve de las doce series que componen el índice evidenciaron una variación mensual positiva, mientras que las tres restantes se posicionaron a la baja. El mayor impulso provino del avance mensual de labores agrícolas, que creció 4,1% frente a mayo, en un mes caracterizado por las labores de cosecha de los cultivos gruesos junto con el avance en la implantación de la nueva campaña de trigo y cebada. La actividad molinera también mostró un desempeño favorable, con incrementos en todas las series que la integran. La molienda de soja avanzó 2% mensual, mientras que el crushing de girasol creció 0,6%. A su vez, en lo que respecta a los cereales, el procesamiento de trigo y cebada aumentó 0,7% y 1,3% durante junio, respectivamente.

Por el lado de la faena, las tres series registraron variaciones positivas. La faena aviar aumentó 1,2%, la faena porcina avanzó 1,1% y la faena bovina creció 0,9% respecto de mayo. Asimismo, las exportaciones de los principales complejos agropecuarios, medidas en dólares constantes, presentaron una mejora mensual del 1,2%, interrumpiendo tres meses consecutivos de caídas.

En contraste, se estima que la elaboración de biodiésel y bioetanol habría marcado un leve retroceso del 0,02% y 0,2%, respectivamente. La producción de leche, por su parte, anotó una leve contracción mensual del 0,3%.

Analizando las variaciones interanuales, se observa que el IACA-BCR se posicionó 10,9% por encima de junio de 2025. Diez de las doce series que integran el indicador superaron los niveles registrados durante el mismo mes del año anterior, reflejando un crecimiento extendido entre la producción primaria, la actividad industrial y las exportaciones.

En primer lugar, el IACA-Cultivos marcó una suba interanual del 14,3%, consolidándose como uno de los principales motores del índice general. Este desempeño se enmarca en una campaña agrícola 2025/26 récord, caracterizada por una producción histórica de trigo y maíz, la mayor cosecha de girasol del siglo y el mayor volumen de soja desde la campaña 2018/19.

Por su parte, el IACA-Agroindustria se ubicó 1,5% por encima de junio de 2025, impulsado fundamentalmente por el buen desempeño de la actividad molinera. La molienda de cebada creció 22,3% interanual, mientras que el procesamiento de girasol avanzó 14,6%, el crushing de soja aumentó 5,2% y la molienda de trigo se incrementó 0,8%. También se destacó la faena porcina, con una suba del 11,5%, mientras que la producción de leche y de biocombustibles también se posicionó ligeramente al alza. Estos incrementos lograron compensar las caídas interanuales observadas en la faena bovina y aviar, siendo estos los únicos dos sectores que componen el índice que registraron retrocesos.

Finalmente, el IACA-Agroexportación exhibió un incremento del 12,6% respecto a igual mes del año anterior, encadenando doce meses consecutivos de crecimiento interanual. El crecimiento estuvo explicado por una mejora tanto en las cantidades exportadas como en su valor, impulsadas principalmente por los complejos girasol, cebada, lácteo y soja.

2.    SUBÍNDICES

2.1.    IACA – Cultivos: Actividad de la producción de granos

El IACA – Cultivos refleja la evolución de las labores de siembra y cosecha de los principales cultivos de Argentina cada mes a través de la serie de avance mensual de labores agrícolas, con el objetivo de medir con dicha periodicidad la actividad primaria de producción de granos. En junio, la actividad primaria exhibió un crecimiento desestacionalizado del 4,1% respecto de mayo y alcanzó un nuevo máximo histórico.

Durante el sexto mes del año, continuó la cosecha de soja, maíz y sorgo. En lo que respecta a la oleaginosa, la recolección mostró un avance de 7 p.p. en junio, algo inferior a lo observado para igual mes de años anteriores, debido al gran avance registrado durante mayo. Como resultado, la cosecha de soja hacia mitad de año se encontró prácticamente finalizada, con una estimación de producción que asciende a 51,5 Mt, la más elevada desde la campaña 2018/19.

En cuanto al maíz, la cosecha mostró un progreso de 12 p.p. en junio, por debajo de lo observado en el mismo período de los años previos, viéndose demorada por la prioridad otorgada a la trilla de soja. No obstante, el impresionante volumen de producción del cereal, que se espera que ascienda a un récord de 68 Mt, impulsó los niveles de actividad asociados a su recolección. Por último, la cosecha de sorgo avanzó 23 p.p. durante junio, por debajo del promedio para los últimos años, debido a la persistencia de elevados niveles de humedad ambiental y en el grano.

Con relación a las labores de siembra, durante el sexto mes del año se avanzó con la implantación de la cosecha fina 2026/27. La siembra de trigo marcó un avance mensual de 51 p.p. sobre un área estimada de siembra que, si bien se prevé que disminuya respecto a la campaña previa, se ubicaría 7% por encima del promedio, dejando como resultado un gran número de hectáreas trabajadas en el último mes. Las labores de siembra de cebada, en tanto, mostraron un progreso mensual de 55 p.p., muy por detrás de años anteriores.

2.2.    IACA – Agroindustria: Actividad agroindustrial

En cuanto a la actividad del sector industrial con base agropecuaria, la misma exhibió una mejora mensual del 0,8% en junio, encadenando dos meses consecutivos de crecimiento. En términos de nivel, el subíndice se ubicó apenas 1,6% por debajo del máximo histórico alcanzado en septiembre de 2025 y superó en 1,5% el registro de junio del año pasado.

Dentro de las actividades que componen al sector agroindustrial, la molienda conjunta de los principales cereales y oleaginosas avanzó 1,5% mensual y se posicionó 6,4% por encima de junio de 2025. Las cuatro series que integran el subíndice presentaron mejoras frente a mayo.

El crushing de soja experimentó una suba mensual del 2%, procesándose 4,1 Mt de la oleaginosa, el cuarto mayor volumen registrado para ese mes desde el inicio de la serie en 1998. La molienda de girasol, por su parte, aumentó 0,6% mensual, encadenando seis meses al alza en los cuales acumuló un incremento del 11%. Con un procesamiento de casi 549.000 toneladas, junio resultó el segundo mejor registro para ese mes, en el marco de la abundante producción de la campaña 2025/26.

En cuanto a los cereales, el procesamiento de cebada creció 1,3% mensual, alcanzando el tercer mayor volumen para un mes de junio. La serie acumula así ocho meses consecutivos en terreno positivo, con un impresionante crecimiento de casi el 30%. La molienda de trigo, por su parte, avanzó 0,7% frente a mayo.

Por su parte, el subíndice de faena exhibió una mejora del 1% mensual, con variaciones positivas en los tres tipos de carne analizados. En lo que respecta a la faena de bovinos, la misma avanzó 0,9% respecto de mayo, posicionándose al alza por segundo mes consecutivo, luego de casi un año y medio de variaciones negativas. Los informes del sector destacan que el impulso provino de una generosa disponibilidad de novillos de todo tipo que venían ganando peso en campos y corrales, a lo que se suma un nivel récord de ocupación en los feedlots.

En materia de precios, las cotizaciones del sector ganadero volvieron a corregirse a la baja durante junio, marcando una caída real del 3,1% respecto de mayo. Como resultado, el precio promedio del novillo en el mercado agroganadero se ubicó 15,4% por debajo del nivel de febrero, cuando alcanzó su máximo valor histórico. A pesar de ello, las cotizaciones se mantienen en niveles excepcionalmente elevados.

En cuanto a la faena aviar, la misma creció 1,2% mensual en junio, frente a una demanda en constante aumento, siendo el pollo una de las proteínas más accesibles para los hogares en comparación con otras carnes. Mientras tanto, la faena porcina continuó mostrando un sólido desempeño, con un avance mensual del 1,1%. Así, con alrededor de 821.000 animales procesados, junio marcó un nuevo récord para el sector.

Con respecto al sector lechero, la serie desestacionalizada de producción exhibió una leve caída del 0,3% respecto de mayo, la cuarta de manera consecutiva. A pesar de ello, la producción mensual alcanzó 943 millones de litros durante el último mes, el segundo mejor registro para junio desde el inicio de la serie. De esta manera, el acumulado para el primer semestre del año ascendió a 5.354 millones de litros y se posicionó como el tercero más elevado en términos históricos.

En materia de precios, la cotización en dólares por litro de leche se ubicó en U$S 0,35 para el mes de junio, marcando una disminución del 1% respecto de mayo, aunque por encima del precio promedio de los últimos cinco años, que se estima en U$S 0,25 / litro. En línea con esta caída, el índice internacional de precios de productos lácteos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) también marcó un retroceso mensual en junio, en este caso del 1,5%, alcanzando su nivel más bajo desde noviembre de 2023.

En cuanto a las relaciones insumo-producto, se estima que en junio un litro de leche podía comprar, en promedio, 2 kg de maíz, en línea con el valor de referencia. En cuanto a la soja, en junio la relación se ubicó en 1,11 kg por litro de leche, por encima de la relación de referencia que suele ser de 1.

Finalmente, se estima que la producción conjunta de biocombustibles, medida a través de la elaboración de biodiesel y bioetanol, habría disminuido 0,1% en junio y se habría ubicado 2,4% por encima del año anterior. Diferenciando por producto, la elaboración de biodiesel habría caído 0,02% respecto de mayo. De cumplirse esta estimación, la producción para el primer semestre habría marcado un incremento interanual del 11%, pero aún se ubicaría 26% por debajo del promedio de los últimos cinco años. En contraste, se estima que la producción de bioetanol habría retrocedido un 0,2% mensual y, si bien implicaría una leve caída del 1% interanual, sería el segundo mayor volumen de producción para el período desde el inicio de la serie.

En términos de mezcla obligatoria, en mayo se mantuvo vigente el esquema de bioetanol al 12% en naftas y biodiésel al 7,5% en gasoil, con la posibilidad de incorporar voluntariamente hasta 15% de bioetanol en naftas y hasta el 20% de biodiésel en gasoil. Por su parte, para el sexto mes del año, la Secretaría de Energía dispuso un incremento del 2,7% en los precios mínimos de adquisición de biodiésel, fijando su valor en $ 1.858,4 por tonelada; mientras que el precio del bioetanol se incrementó en 1,7%, ascendiendo a $ 1.023,1 por litro para el elaborado a base de caña y $937,7 por litro para el de maíz.

2.3.    IACA – Agroexportación: Actividad de la agroexportación

Analizando el último eslabón de la cadena a través del IACA-Agroexportación, se advierte que las exportaciones de los principales complejos agroindustriales, medidas en dólares constantes, arrojaron una variación mensual desestacionalizada positiva del 1,2% en junio. De esta manera, el indicador interrumpió tres meses consecutivos de caídas.

En términos de volumen, se advierte que durante junio se exportaron 8,9 Mt de productos pertenecientes a los nueve complejos considerados, volumen que resultó 1,6% superior al de junio del año pasado y 7,4% mayor al promedio de los últimos cinco años. Cinco de los nueve complejos incrementaron sus cantidades exportadas en términos interanuales, mientras que seis superaron el promedio del último quinquenio.

En términos de valor, las exportaciones totalizaron US$ 4.011 millones. Entre los desempeños más destacados se encontró el complejo girasol, que exportó 490.200 toneladas, lo que implicó un crecimiento del 73,5% respecto de junio de 2025 y más del doble del promedio del último quinquenio, siendo el máximo volumen registrado para un mes de junio. Similarmente, el complejo lácteo exportó cerca de 37.500 toneladas, lo que representó un aumento interanual del 32,6% y el mayor volumen despachado durante un mes de junio desde el inicio de la serie. El complejo cebada, por su parte, mostró un fuerte crecimiento, con exportaciones por aproximadamente 285.000 toneladas, 45,9% por encima de junio del año pasado.

Las exportaciones del complejo soja alcanzaron 4,3 Mt, lo que implicó un incremento interanual del 2,4%. Mientras tanto, el complejo porcino marcó uno de los mayores incrementos interanuales, exportando alrededor de 1.215 toneladas, un 79,9% más que en junio de 2025, aunque su participación en el total exportado resulta muy reducida.

Por otro lado, el complejo carne y cueros bovinos experimentó una disminución del 5,2% interanual en las cantidades despachadas, pero un aumento del 28,8% en la facturación, reflejando una mejora significativa en el valor medio de los precios de exportación. En sentido contrario, los embarques de trigo se ubicaron 21,6% por debajo de junio de 2025, aunque resultaron levemente superiores al promedio de los últimos cinco años. Las exportaciones de maíz alcanzaron 3,1 Mt y retrocedieron 3,2% interanual, pese al elevadísimo volumen cosechado; mientras que el complejo avícola presentó caídas tanto en volumen como en valor.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: BCR Informativo Semanal
Estrechos y canales estratégicos para la economía mundial: cuellos de botella globales

Estrechos y canales estratégicos para la economía mundial: cuellos de botella globales

Foto: Estrecho de Ormuz
Por Matías Contardi – Guido D’Angelo – Emilce Terré – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)

Ormuz, Bab el-Mandeb, Suez, Bósforo y Kerch, estrechos y canales que encabezan titulares de los diarios. Profundizamos sobre algunos puntos neurálgicos y cuellos de botella del comercio mundial.

 

Rosario, lunes 3 agosto (PR/26) — El comercio mundial sufre graves retrasos y caídas por los conflictos bélicos en estrechos y canales clave como Ormuz, Suez, Bab el-Mandeb, Bósforo y Kerch, poniendo en riesgo el suministro de energía, granos y contenedores.

Según el Banco Mundial, actualmente viven en el mundo más de 8.000 millones de personas, mil millones más que en 2010 y el doble que en 1975. Sin embargo, mientras la población mundial se duplicó en los últimos cincuenta años, la producción de bienes y servicios se multiplicó por 4,5.

Hace casi doscientos cincuenta años, Adam Smith fue uno de los primeros pensadores en sistematizar un conjunto de ideas destinado a explicar los factores que determinan “la riqueza de las naciones”. La división del trabajo, que habilita la especialización y la mejora en los procesos productivos, aumenta la productividad y permite elevar la cantidad de bienes y servicios, tendiendo hacia una constante reducción de precios. De esta forma se expande el abanico de necesidades que las personas pueden abordar.

Sin embargo, hay un condicionante clave en este proceso de creación de riqueza y bien lo marcó el escocés en su momento: la extensión del mercado limita la división del trabajo.

Cuanto más amplio es el mercado en el que pueden colocarse los bienes y servicios, mayor es el margen para la especialización y, por consiguiente, para el aumento de la productividad. De aquí la relevancia del comercio global como sustento del actual nivel de vida. En 2025, solo el valor de las mercancías comerciadas a lo largo del globo ascendió a los US$ 26,3 billones de dólares, 1,3 veces el PBI de China.

Durante este año el comercio global se ha visto amenazado en amplias regiones del mundo. En parte por la continuación de conflictos preexistentes y en parte por el estallido de otros nuevos, atacando directamente a uno de los pilares de la economía global.

 

 

El FMI rastrea en tiempo real la actividad portuaria y comercial de 2.065 puertos, 28 canales y estrechos, cubriendo así el 99% del comercio marítimo global. Entre 2023 y 2025 en promedio más de 2.000 buques atravesaron diariamente las vías marítimas más relevantes del mundo, el equivalente a un flujo anual de más de 730.000 buques transportando energía, granos y cargas de todo tipo.

Este año, cuatro de estos puntos estratégicos entraron en riesgo: los estrechos de Ormuz, Bab el-Mandeb y Kerch, y el canal de Suez. En el caso del estrecho de Ormuz, las cargas llegaron a paralizarse casi completamente, mientras otros parecen en peligro de cerrase total o parcialmente, poniendo en luz roja al 11% del flujo marítimo global, el 25% de la carga tanquera, el 19% de la carga en contenedores y el 7% de carga granelera del mundo. 

 

Estrecho de Ormuz

 

 

 

 

 

El estrecho de Ormuz está ubicado entre Irán y la península arábiga, siendo un punto neurálgico para el comercio global de petróleo, GNL y fertilizantes. Separa la costa iraní de la Península de Musandam (un enclave omaní) y conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Océano Índico, constituyendo el único acceso marítimo de toda la región del Golfo hacia el resto del mundo.

Por este paso transita en un año normal cerca de una quinta parte del petróleo consumido a nivel mundial, en torno al 20% del comercio mundial de GNL (principalmente de Qatar y EAU) y aproximadamente un tercio del comercio marítimo mundial de fertilizantes nitrogenados (dónde destaca especialmente la urea). 

La flota que lo transita está dominada por tanqueros, que representan cerca del 60% de los buques y el 72% del peso total transportado. Por su parte, los barcos graneleros y portacontenedores participan en proporciones bastante menores (17% y 16% de los tránsitos, respectivamente).

En un escenario de operación normal (promedio 2023-2025), por el estrecho transitan 95 buques por día en promedio. En lo que va de 2026 ese nivel cayó a 31 buques diarios, una contracción del 68%. 

El quiebre se produjo de forma abrupta en marzo de 2026, tras el estallido de la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel a fines de febrero: los tránsitos diarios pasaron de 89 a apenas 5 buques entre febrero y marzo, y solo se recuperaron parcialmente hacia julio (18 buques/día). En los últimos tres años, a través de Ormuz pasó diariamente el 15% de la carga tanquera del mundo, pero en lo que va de este 2026 solo el 5%.

El alto al fuego del conflicto permitió reanudar algunos tránsitos por el Estrecho de Ormuz, pasando de menos de 50 buques por semana durante el conflicto a más de 150 durante el cese temporario de hostilidades.

Sin embargo, el reinicio de los bombardeos volvió a reducir sustancialmente los tránsitos por el estrecho, hoy aún más lejos de los más de 600 buques que lo cruzaban en el promedio 2019-2025.

 

 

Con el petróleo superando de nuevo los US$ 100 por barril la semana pasada, no hay dudas que el estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los puntos más sensibles del tablero energético global.

 

Estrecho de Bab el-Mandeb

El estrecho de Bab el-Mandeb está ubicado entre Yemen, en la península arábiga, y el Cuerno de África (Yibuti y Eritrea), conectando el Mar Rojo con el Golfo de Adén y el Océano Índico. Es el paso obligado, junto con el Canal de Suez, de toda la ruta marítima entre Asia y Europa que evita bordear África. En un período sin conflictos como los actuales (2019-2023), la flota que lo transitaba se repartía de forma bastante pareja entre portacontenedores (28% de los tránsitos, 36% del peso), tanqueros (33% de los tránsitos, 34% del peso) y graneleros (26% de los tránsitos, 29% del peso).

Su rol más relevante para el comercio mundial era, de hecho, el de los contenedores: entre 2019 y 2023 pasó por Bab el-Mandeb el 9,8% del peso mundial transportado en portacontenedores, muy por encima de su participación en tanqueros (5,6%) o en carga a granel (2,8%).

Antes de los inicios de los ataques hutíes, por el estrecho transitaban en promedio 61 buques diarios; en lo que va de 2026 ese nivel es de 36, una contracción del 42%. Sin embargo, la abrupta caída del flujo marítimo por Bab el-Mandeb comenzó desde octubre-diciembre del 2023 con el estallido de las agresiones, manteniendo un flujo promedio diario entre 32 y 36 buques desde entonces, siendo una crisis que va ya para su tercer año.

 

 

El cambio más drástico se dio en la composición de la carga: el peso transportado en contenedores cayó 92% (de 1 millón a 80 mil toneladas/día), y su participación en el comercio mundial de contenedores se derrumbó del 9,8% al 0,8%. Los tanqueros, en cambio, redujeron su tránsito de forma mucho más moderada, y hoy son el tipo de buque dominante en lo que queda del estrecho (54% del peso transportado, contra 34% en 2019-2023). El petróleo encontró forma de seguir circulando; los contenedores, no.

 

Canal de Suez

 

El Canal de Suez conecta el Mediterráneo (Port Said) con el Mar Rojo (ciudad de Suez) a lo largo de 193 km, enteramente en territorio egipcio. A diferencia de los estrechos naturales de esta lista, es un canal artificial bajo soberanía de un solo país. 

En la práctica es el mismo corredor que Bab el-Mandeb: misma composición de flota, mismo protagonismo de los contenedores (9,9% del peso mundial en 2019-2023) y el mismo quiebre de octubre-diciembre de 2023, que ya lleva casi tres años sin revertirse (de 61 a 41 buques/día, -33%; contenedores del 9,9% al 2,1% del comercio mundial).

El tránsito de contenedor por el canal de Suez, que llevan bienes de más valor por tonelada que los buques tanqueros o a granel, es el que más cayó.

Comparando el promedio semanal 2019-2022 con el período post primeros ataques hutíes, sobre finales de 2023 hasta nuestros días, el volumen de contenedores que atraviesan el canal de Suez se recortó un 53%. Por su parte, las cargas a granel cayeron un 32%, las cargas generales un 26% y el volumen de tanqueros un 23%.

 

Estrecho del Bósforo

 

 

 

 

El Estrecho del Bósforo conecta el Mar Negro con el Mar de Mármara (y de ahí, vía los Dardanelos, con el Egeo y el Mediterráneo), atravesando el centro mismo de Estambul.

Su composición es distinta a la de los otros estrechos del grupo: por cantidad de buques predomina la carga general (41% de los tránsitos, pero sólo 8% del peso, siendo embarcaciones chicas de tráfico regional. Por peso predominan los buques graneleros (46%) y los tanqueros (4l.1%), reflejo de las exportaciones de grano y petróleo/derivados rusos y ucranianos.

El estrecho representa el 3% del peso del flujo de la carga tanquera a nivel global y el 2% de la carga granelera.

En el período 2023-2025 (ya recuperado del shock inicial de la guerra entre Rusia y Ucrania iniciada en febrero del 2022), por el estrecho transitaban en promedio 95 buques por día. No obstante, en lo que va de 2026 ese nivel cayó a 84 buques diarios y a 75 si focalizamos en las últimas semanas, una contracción del 21%.

El conjunto de estrechos turcos que conectan el Mar Negro con el Mediterráneo representa la única salida marítima de países como Ucrania, Rumania, Bulgaria y Georgia, además de buena parte del sur de Rusia. Su régimen de navegación está fijado desde 1936 por la Convención de Montreux, que garantiza el paso libre a los buques mercantes y otorga a Turquía la potestad de restringir a los buques en el paso.

 

Estrecho de Kerch

 

El estrecho de Kerch, que une Crimea con la región rusa de Krasnodar, se convirtió en uno de los frentes más activos del conflicto ruso-ucraniano en 2026.

El volumen de comercio internacional que depende de Kerch es mucho menor al de otros estrechos de esta lista, pero su rol como arteria de abastecimiento militar y energético para Rusia lo vuelve un punto a seguir de cerca.

Este paso conecta el Mar de Azov con el Mar Negro, entre la península de Crimea y la región rusa de Krasnodar. Es el único acceso marítimo del Mar de Azov, que baña las principales regiones cerealeras de Rusia (Rostov y Krasnodar) y por el que históricamente circula hasta un cuarto de las exportaciones rusas de trigo. Antes de la guerra, la flota que lo transitaba estaba dominada por buques de carga general (71% de los tránsitos, 50% del peso, reflejo del comercio regional de cabotaje), con los tanqueros en segundo lugar (24% de los tránsitos, 35% del peso).

En el período preguerra (2019-2021), por el estrecho transitaban 51 buques por día en promedio; en lo que va de 2026 ese nivel es de apenas 11 buques diarios, una contracción del 78%. 

La vía marítima sufrió golpe tras otro, lo que fue impactando directo en el flujo del comercio internacional: la invasión de Rusia en 2022; los ataques ucranianos al puente de Kerch (octubre 2022, julio 2023 y octubre 2024); y recientemente, el 10 de julio de 2026, Rusia suspendió formalmente toda la navegación civil por Kerch después de que Ucrania atacara con drones una cantidad considerable de buques rusos.

 

 

El impacto en la carga es doble. Por un lado, la composición de lo que sigue circulando cambió radicalmente: la participación de los graneleros en el peso transportado saltó de 13,7% (2019-2021) a 47,7% (2026), mientras que la carga general se derrumbó de 50,1% a 17,6%.

Es decir, en plena guerra, lo que sobrevivió proporcionalmente fue el grano, no el comercio de cabotaje. Sin embargo, el cierre de julio de 2026 amenaza directamente esa persistencia: al cerrarse Kerch y el canal Don-Azov, los puertos de Rostov y Taganrog dejaron de aceptar carga de granos por completo.

 

 

 

 

Primicias Rurales BCR
Fuente: Informativo Semanal