Argentina tiene en sus suelos uno de sus mayores tesoros, pero durante décadas la agricultura intensiva los ha ido desgastando: erosión, compactación, pérdida de nutrientes y contaminación por químicos son costos invisibles que pagamos todos. Hoy, buena parte de los alimentos se deteriora antes de llegar al consumidor, perdiendo calidad nutricional y valor biológico.

Buenos Aires, 30 de diciembre (PR/25) .- La alternativa existe y es real: la producción agroecológica y orgánica, basada en la regeneración de suelos, el manejo consciente de ecosistemas y la reducción de insumos químicos. No se trata solo de producir menos; se trata de producir mejor, recuperando fertilidad natural, aumentando la resiliencia frente a inundaciones o sequías, generando empleo rural y ofreciendo alimentos más nutritivos, con mayor valor biológico y libres de residuos químicos.

El desafío para Argentina es cambiar la mirada: priorizar la ecología sobre la extracción, aprender a observar la naturaleza y diseñar sistemas de producción que trabajen con ella, no contra ella. Esta transición no solo protege el medio ambiente, sino que hace más rentable y sostenible la producción a largo plazo, incorporando costos que hoy permanecen ocultos y beneficios que rara vez se contabilizan.

Si el país logra internalizar estos principios, podrá liderar un  modelo agroalimentario regenerativo, donde la productividad se mida no solo en toneladas por hectárea, sino en suelos vivos, alimentos saludables y resiliencia climática. Producir con la naturaleza no es solo deseable: es la gran

oportunidad para que el campo argentino vuelva a ser próspero, sostenible y humano.

Primicias Rurales – Ing. Agr. Pedro A Lobos