Naturaleza, mar y cultura se combinan en Claromecó y Dunamar, dos destinos del partido de Tres Arroyos que suman al turismo tradicional una propuesta artística singular: la ruta de la seda impulsada por la creadora Gisela Martínez, cuyas obras nacen en la costa bonaerense y recorren el mundo.
Buenos Aires, sábado 17 enero (PR/26) — Entre médanos, bosques y el mar abierto, Claromecó y Dunamar, en el partido bonaerense de Tres Arroyos y frente al mar Argentino, se consolidan como uno de los polos turísticos más singulares del sur bonaerense.
A esto se le suman los trabajos en seda y exhibiciones de la artista Gisela Martínez que ha creado una ruta de la seda.
Lejos del ritmo vertiginoso de los grandes centros balnearios, estos destinos ofrecen una combinación cada vez más valorada: paisajes naturales, tranquilidad y propuestas culturales con identidad local, donde el arte también forma parte de la experiencia del visitante.
Un clásico del sudoeste bonaerense
Claromecó, ubicado a unos 70 kilómetros de Tres Arroyos, es desde hace décadas uno de los balnearios más elegidos por familias y turistas que buscan playas amplias, extensas y menos urbanizadas. Su faro, uno de los más altos del país, es un ícono del lugar, al igual que sus largas jornadas de pesca, caminatas costeras y atardeceres sobre el Atlántico.

Durante el verano, la localidad multiplica su población y suma actividades recreativas, gastronómicas y culturales, manteniendo un perfil que combina tradición turística y contacto directo con la naturaleza.
Dunamar, bosque y mar
A pocos minutos de Claromecó, Dunamar se presenta como su complemento natural. Rodeado de bosques implantados y médanos, el balneario se distingue por un desarrollo urbano más acotado y una fuerte impronta ecológica. Sus playas, menos concurridas, atraen a quienes priorizan el descanso, la fotografía, el surf y los deportes al aire libre.
La convivencia entre bosque y mar convierte a Dunamar en un escenario ideal para el turismo lento, caminatas, avistaje de aves y propuestas culturales de cercanía.
El arte de la seda, una experiencia única
En este contexto de naturaleza y calma, el arte encuentra su espacio. Una de las propuestas que despierta creciente interés entre los visitantes es la de la artista de la seda, que desarrolla su trabajo artesanal en la zona, transformando telas naturales en piezas únicas teñidas y pintadas a mano.

Gisela Martínez
Su taller se ha convertido en un punto de encuentro entre turismo y creación artística, donde los visitantes pueden conocer el proceso completo de elaboración, desde el diseño hasta la terminación de cada obra. La seda, liviana y orgánica, dialoga con el paisaje costero y refuerza la identidad cultural de Claromecó y Dunamar como destinos que apuestan a experiencias auténticas.
Turismo con identidad
La presencia de artistas, ferias, talleres y propuestas culturales suma valor a una oferta turística que ya no se limita solo al sol y la playa. En Claromecó y Dunamar, el turismo se construye también desde la producción local, el arte y el contacto humano, elementos cada vez más buscados por quienes eligen vacacionar en destinos tranquilos y con historia.
Así, entre el sonido del mar, los caminos de arena y el color de la seda trabajada a mano, estos balnearios del sur bonaerense reafirman su lugar como refugios turísticos donde la naturaleza y la cultura conviven todo el año..
Gisela Martínez, su trayectoria y la seda
Actualmente radicada en Claromecó, localidad costera del partido de Tres Arroyos, Gisela Martínez desarrolla su obra rodeada de mar, bosque y médanos, un entorno que dialoga de manera directa con su universo creativo.
Desde este rincón del sur bonaerense, sus piezas viajan a museos y tiendas de Estados Unidos, Europa, Israel y América Latina, con Alemania consolidándose en el último año como uno de los mercados de mayor crecimiento para su marca Indómita Luz.
Diseñadora textil, tintórea, docente, vestuarista y artista, Martínez construyó una trayectoria singular que fusiona naturaleza, técnica y sensibilidad. Formada en la Universidad de Palermo, donde fue distinguida por su espíritu innovador, desarrolló un recorrido que abarca indumentaria, joyería contemporánea, sericultura, tintes naturales y arte textil, además de una extensa labor docente y de divulgación en todo el país.
Su trabajo con la seda —en particular con capullos producidos en Argentina— la llevó a participar en Milano Jewelry Week 2025, uno de los eventos más prestigiosos de la joyería contemporánea a nivel internacional, donde fue la única artista en presentar joyería desde una mirada textil.

La utilización de materiales locales y procesos naturales despertó un fuerte interés del público y de los curadores internacionales, que destacaron la identidad argentina y la potencia poética de su obra.
Desde Claromecó, donde también impulsa proyectos de arte y educación ambiental a través de Cultura Eco Argentina, Gisela sostiene una filosofía de vida basada en la sustentabilidad y el respeto por los tiempos de la naturaleza. “Vivir en coherencia también es una forma de arte”, resume.
Así, esta creadora que transforma fibras, capullos y luz en piezas únicas se ha convertido en una de las referentes culturales del balneario.
Por eso, quienes elijan este verano disfrutar de las playas de Claromecó y Dunamar, en el partido de Tres Arroyos, encontrarán en su obra una experiencia distinta: un universo donde el arte local dialoga con el paisaje y se proyecta al mundo.
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