La queratoconjuntivitis no es una novedad, pero sí un desafío recurrente.
 «ojo blanco»

El laboratorio veterinario Allignani Hnos ofrece soluciones para bovinos y ovinos que presentan esta enfermedad subestimada, pero con fuerte impacto productivo y sanitario.

 

Buenos Aires, 30 de enero (PR/26) .- El verano trae más que calor y humedad en los campos argentinos. En los rodeos bovinos también se reactiva una amenaza conocida pero muchas veces minimizada: la queratoconjuntivitis infecciosa bovina (QIB), también llamada “oftalmía contagiosa” o, directamente, “ojo blanco”.

Esta enfermedad ocular, causada principalmente por la bacteria Moraxella bovis, afecta especialmente a terneros y animales jóvenes, aunque ningún bovino está exento. Su rápida diseminación y alta capacidad de contagio genera su impacto en el bienestar animal y sus consecuencias productivas la convierten en un problema recurrente para los sistemas de cría y recría durante los meses cálidos.

¿Qué la causa?
Si bien Moraxella bovis es el agente etiológico más reconocido, la enfermedad multifactorial, producto de una combinación de factores ambientales, sanitarios y biológicos que la potencian:

Alta radiación solar: daña la córnea y deja expuesto el tejido ocular.
Polvo y viento: irritan y lesionan el ojo, abriendo la puerta al ingreso de bacterias.
Moscas: especialmente Musca doméstica y Musca autumnalis, que actúan como vectores mecánicos.
Déficit de minerales como cobre y vitamina A: disminuyen la inmunidad local.
Alta densidad de animales y estrés por manejo: favorecen la diseminación del patógeno.
También pueden estar implicados otros agentes como Moraxella ovis, Mycoplasma spp. y virus (IBR), lo que complejiza el diagnóstico y tratamiento.

Síntomas: del lagrimeo al riesgo de ceguera
Los primeros signos suelen pasar desapercibidos: lagrimeo constante, fotofobia y parpadeo excesivo. Pero rápidamente pueden avanzar hacia:

Inflamación y enrojecimiento de la conjuntiva.
Ulceración corneal.
Opacidad del ojo (de ahí el nombre “ojo blanco”).
Ceguera parcial o total si no se trata a tiempo.
Los animales afectados comen menos, se apartan del grupo, pierden peso y pueden llegar a presentar cuadros de estrés severo.

Una enfermedad que “no se ve”, pero pesa en el bolsillo
Aunque pocas veces causa la muerte directa del animal, la QIB tiene un impacto económico considerable:

Pérdidas de kilos en animales en crecimiento.
Menor conversión alimenticia.
Gastos en tratamiento y mano de obra.
Riesgo de secuelas permanentes en los ojos.
Desvalorización del animal afectado.
En sistemas de cría extensiva, donde el control individual es difícil, la diseminación puede ser explosiva, afectando a buena parte del lote en cuestión de semanas.

Terneros, los más vulnerables
La queratoconjuntivitis tiene predilección por animales jóvenes, entre el destete y la recría. Esto se debe a una menor inmunidad específica, mayor exposición ambiental y una densidad de animales más alta en esa etapa.

Los terneros de razas blancas o con áreas pigmentadas claras en los ojos también parecen ser más susceptibles, ya que la menor pigmentación reduce la protección contra los rayos UV.

Soluciones del Laboratorio Río de Janeiro para cortar el brote
El laboratorio veterinario Río de Janeiro cuenta en el mercado con una línea de productos específicos para prevenir, tratar y controlar la queratoconjuntivitis tanto en bovinos como en ovinos.

Un producto de esta línea, que apunta a la prevención y control es el Queratofin, ya que su formulación a base de leche tindalizada ha sido utilizada durante años como un efectivo estimulante inespecífico de las defensas orgánicas.

“Nuestro trabajo y desarrollo en el tiempo nos llevó a obtener un producto altamente eficaz y confiable. Testimonios de los profesionales que lo han usado, que lo siguen haciendo y recomendando, dan fe de esto”, señalaron desde la compañía.

“El Queratofin asocia la acción de las Proteínas Lácteas, SLE (Suero Lácteo Específico) y la Peptona, proporcionando y potenciando la acción conjunta como estimulante inespecífico de las defensas”, añadieron desde el laboratorio.

Este producto no solo se utiliza con gran efectividad frente a la patología mencionada, sino que también es muy demandado e implementado en feedlots, recrías, o en rodeos en los que conviven los animales enfermos junto a los sanos (o asintomáticos), para mejorar y fortalecer la inmunidad de todos.

Un colirio eficaz y práctico
Por otro lado, dentro de la línea de tratamiento de la queratoconjuntivitis está el Colirio Río de Janeiro, en su presentación con atomizador (o spray) para una rápida y sencilla aplicación.

Este producto cuenta en su formulación de gran calidad, con la marcada eficacia antibiótica de la Neomicina, y otros componentes como Difenhidramina, Dimetil Alquil Bencil Amonio y Cristal Violeta con gran poder antiséptico, antipruriginoso y descongestivo ocular.

Por todo lo anterior, y por poseer un vehículo miscible con la secreción lagrimal, este colirio es de probada eficacia en el tratamiento de patologías infecciosas oculares.

Además, el laboratorio cuenta con una amplia gama de antibióticos, entre los que se destaca la Tilmicosina Río de Janeiro, ideal y fuertemente recomendada para el tratamiento de Queratoconjuntivitis en bovinos.

Un desafío recurrente
Como toda enfermedad estacional, la prevención es fundamental y en este caso es clave tomar medidas como el control de moscas con insecticidas estratégicos, suplementación adecuada, evitar el hacinamiento y el polvo en corrales y una atención temprana a los síntomas para evitar la diseminación.

La queratoconjuntivitis en bovinos no es una novedad, pero sí un desafío recurrente. Su presencia en verano exige un monitoreo más frecuente, estrategias de control integradas y una mayor conciencia sanitaria.

Porque cuidar los ojos de los animales no solo es cuestión de bienestar, también lo es de productividad, rentabilidad y responsabilidad sanitaria.

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Fuente: Motivar