El presidente colombiano dijo: “Jesús hizo el amor, sí. A lo mejor con María Magdalena, porque un hombre así sin amor no podía existir. Y la mujer lo apoyó hasta el último momento; y él no murió como Bolívar, murió rodeado de las mujeres que lo amaban. Y eran muchas”.

 

Buenos Aires, viernes 30 enero (PR/26)  – Las declaraciones del presidente de Colombia, Gustavo Petro, en las que cuestionó el celibato de Jesucristo y sugirió una posible relación sentimental con María Magdalena, abrieron una fuerte polémica con la Iglesia católica, comunidades evangélicas, organizaciones religiosas y dirigentes políticos del país.

El episodio ocurrió durante un acto oficial por la reapertura del Hospital San Juan de Dios, en Bogotá. Allí, el mandatario afirmó: “Jesús hizo el amor, sí. A lo mejor con María Magdalena, porque un hombre así sin amor no podía existir. Y la mujer lo apoyó hasta el último momento; y él no murió como Bolívar, murió rodeado de las mujeres que lo amaban. Y eran muchas”.

Petro, quien se ha definido en otras ocasiones como católico no practicante y cercano a la Teología de la Liberación, planteó su reflexión en el marco de un discurso con referencias históricas y sociales, pero sus palabras generaron un inmediato rechazo en amplios sectores cristianos, que consideraron sus dichos como una falta de respeto a la figura de Cristo.

Dura respuesta de los obispos

En un comunicado publicado el 28 de enero, la Conferencia Episcopal de Colombia subrayó que “ningún funcionario ni otra persona está llamado a emitir conceptos de orden teológico sobre las convicciones religiosas o doctrinales de los ciudadanos” y recordó que el poder público tiene la obligación de proteger a las personas en sus creencias y mantener relaciones armónicas con las confesiones religiosas.

Los obispos enfatizaron que, para los cristianos, el nombre de Jesús es “santo” y su persona “reviste no solo la importancia del personaje histórico, sino que reclama el respeto y la adoración con la que se trata al Dios Verdadero”. Además, señalaron que las afirmaciones presidenciales distorsionan la verdad bíblica y teológica que sostiene la fe de millones de colombianos.

La Iglesia citó la Constitución de 1991, la Sentencia C-817 de 2011 de la Corte Constitucional y el artículo 4 de la Ley 133 de 1994 sobre libertad religiosa y de cultos, normas que —según remarcaron— obligan al respeto, la no interferencia y la protección de las personas en sus creencias.

“Invitamos a todos a leer asiduamente los evangelios y a repasar las enseñanzas del Catecismo de la Iglesia Católica para poder llegar a la única figura de nuestro Señor Jesucristo”, expresaron, y exhortaron a evitar la “ligereza” al referirse a temas sagrados.

Reacciones políticas y sociales

Las declaraciones del presidente también fueron cuestionadas por organizaciones católicas y dirigentes políticos. El movimiento Rosario de Hombres Colombia rechazó “de manera vehemente y categórica” lo que calificó como blasfemias.

Por su parte, el senador Mauricio Giraldo reclamó respeto a la figura de Cristo y sostuvo que “desde el poder no se juega con lo sagrado”, al tiempo que acusó al mandatario de utilizar el nombre de Jesús para desviar la atención de los problemas que enfrenta el país.

En tanto, el portal católico provida Razón + Fe lanzó una campaña de firmas para exigir que Petro se rectifique y ofrezca disculpas públicas.

Un debate que trasciende lo religioso

La controversia vuelve a poner en discusión los límites entre la libertad de expresión de los funcionarios públicos, el respeto a las creencias religiosas y el papel de la religión en el debate público en Colombia, un país de mayoría cristiana donde la figura de Jesús ocupa un lugar central en la vida espiritual y cultural de amplios sectores de la población.

Mientras desde el Gobierno no se difundió hasta el momento una rectificación formal, el pronunciamiento del Episcopado marcó un fuerte llamado de atención institucional y dejó en evidencia la tensión que pueden generar las referencias religiosas cuando provienen de la máxima autoridad política del país.

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Fuente: NA/IA/ACI Prensa