Desde caminatas entre pinos hasta un encuentro que convoca a científicos y familias, Emilia García Ventureyra impulsa en Claromecó una experiencia pionera en la provincia de Buenos Aires para el mundo que propone mirar a los hongos desde una dimensión integral: ecológica, cultural, alimentaria y humana.
Foto: Jimena Martínez Chaves
Claromecó, Tres Arroyos, martes 11 febrero (PR/26) — Lo que empezó como curiosidad personal de Emilia García Ventureyra, licenciada en turismo y apasionada por la especialidad hongos, terminó convirtiéndose en un camino de aprendizaje colectivo que hoy posiciona a Claromecó como un punto emergente del universo fungi en la provincia de Buenos Aires.
Primicias Rurales compartió con ella una experiencia de turismo de aventura nocturna a la luz de la luna que cada tanto se escondía en las nubes mientras buscábamos hongos y la escuchábamos hablar de ellos con conocimiento y pasión.

Inquieta, solidaria, emprendedora sobre todo, Emilia García Ventureyra lideró la recorrida. Creadora y coordinadora de Claromecó Fungi, una propuesta que une educación ambiental, ciencia, micoturismo y comunidad.
“Mi pasión por los hongos fue creciendo con el tiempo, a medida que fui conociendo y comprendiendo su papel en el ciclo de la vida del bosque. Esa curiosidad inicial se transformó en un camino de aprendizaje constante y comunidad, que hoy se refleja en la creación y coordinación de Claromecó Fungi”, nos dijo.
Por qué Claromecó se está convirtiendo en un referente de hongos
Para Emilia, el crecimiento del interés por los hongos en la localidad no es casual.
“Creo que tiene que ver con la propuesta en sí. Claromecó Fungi es una de las primeras experiencias en la provincia de Buenos Aires que se animó a pensar los hongos desde una mirada integral: no sólo como conocimiento científico compartido en primera persona, sino también como una vivencia completa, abierta a todo tipo de público”.
Esa mirada amplia atraviesa cada actividad:

“La intención siempre fue ésa: poner sobre la mesa nuevas formas de comprender lo que la naturaleza nos ofrece, desde los alimentos hasta los biomateriales, la salud, la belleza o la bioremediación”, explicó.
Desde su experiencia, el Reino Fungi sigue siendo un territorio poco explorado:

Emilia cocinando hongos
“Los hongos son un recurso natural poco explorado, con un enorme potencial, y quizás lo que nos distingue es que tratamos de acercar ese universo de manera sencilla, inclusiva y curiosa, sin pretender tener todas las respuestas, sino invitando a descubrirlas juntos”.
¿Referente nacional? La humildad como punto de partida
Aunque su trabajo gana visibilidad, Emilia se corre de cualquier título.
“¿Referente nacional? No, para nada. Yo siento que, en todo caso, puedo ser la voz que impulsa el micoturismo en la provincia de Buenos Aires, pero cuando hablamos de referentes del reino fungi pienso en personas con una trayectoria científica enorme, como los doctores Edgardo Albertó, Bernardo Lechner o Carolina Barroetaveña, entre otros. Ellos son verdaderos referentes, con mayúsculas”.
Su lugar lo define desde otro lado:
“Yo simplemente me reconozco como alguien que abrió un camino desde la curiosidad y la pasión, y que hoy tiene la alegría de compartirlo con la comunidad”.
Y resume su vínculo con los hongos en una frase que repite como principio:
“En lo personal, sigo sintiendo que cada hongo me enseña algo nuevo… y que todavía sé muy poco. Esa es la magia: dejarse sorprender y aprender siempre”.
Cómo empezaron las salidas de reconocimiento
El origen de las caminatas fungi tiene nombre propio.
“Las salidas de reconocimiento empezaron gracias a mi gran amiga y mentora, Matilde Zúcaro. Ella es bióloga, fitoterapista y una referente en plantas nativas y medicinales. Con ella compartí largas caminatas de interpretación ambiental, que me enseñaron a mirar la naturaleza con otros ojos”.
En ese proceso fue integrando su propio interés por los hongos:
“En esos recorridos fui sumando mis conocimientos amateurs sobre hongos, y poco a poco esa curiosidad se transformó en impulso para animarme a organizar salidas exclusivas dedicadas a ellos”.
La metáfora que usa es tan clara como fúngica:
“Podría decir que esas caminatas fueron el terreno fértil donde germinó mi pasión por abrir este camino… o, en palabras más fúngicas, donde el micelio me colonizó”.
Qué se aprende en las salidas
Las excursiones no empiezan por el hongo, sino por el ambiente.

“Lo primero que me gusta abordar en las salidas es el lugar mismo que transitamos. Me interesa contar qué tipo de ambiente estamos recorriendo y cómo las decisiones humanas han marcado su destino, para que podamos observar con otros ojos la respuesta que la naturaleza nos devuelve”.
Desde médanos y bosques amplía la mirada:
“Hablamos de esa interacción constante entre lo humano y lo natural, y de los ciclos de las estaciones, con la adaptación de la flora, la fauna y la funga a esos ritmos incesantes”.
La actitud es central:
“Para reconocer hongos, la clave es caminar despacio, atentos y relajados, conectados con el entorno. Es entonces cuando ocurre la magia de encontrar el primer ejemplar y la alegría que despierta”.
Pero el hallazgo es apenas el comienzo:
“Luego viene el conocimiento profundo de cada especie, sus secretos visibles, sus señales sobre si son comestibles o tóxicos”.
Y siempre en relación con el ecosistema:
“No es lo mismo un bosque de pinos que uno de lengas o robles, porque cada ecosistema tiene especies exclusivas que sólo se revelan cuando aprendemos a leer el lenguaje del bosque”.
En síntesis:
“Las salidas son una invitación a empaparse de bosque, a detenerse en los detalles y a descubrir que cada hongo es un mensaje de la naturaleza, cumpliendo una función que se revela a nuestro paso”.
Hongos en Argentina y en Claromecó
Sobre cifras nacionales, es clara:
“No tengo idea de la cantidad exacta de especies de hongos que hay en Argentina; me atrevería a decir miles, con miedo de quedarme corta”.
En Claromecó, la experiencia concreta sí tiene números:
“Hemos identificado más de 60 especies diferentes”.
Foto izq: Búsqueda nocturna debajo de una constelación
Entre las comestibles menciona enoki, lactario delicioso, suillus, xerocomus, calvatia, agaricus silvestres, laetiporus sulphureus, coprinus comatus y pisolithus arhizus. También especies con potencial medicinal como trametes y pycnoporus.
Pero siempre subraya la importancia de los tóxicos: amanita phalloides, amanita gemmata y agaricus xanthodermus.
“Más allá de los números, lo que me interesa transmitir es que cada salida es una oportunidad para descubrir la riqueza y la complejidad del reino fungi, con sus sabores, sus riesgos y sus secretos”.

El puesto en la feria: Rico Claromecó
Desde hace casi ocho años participa en la Feria de Productores Locales.

Foto La Voz del Pueblo
Elabora encurtidos de hongos silvestres recolectados por ella, hongos secos, blends de té, mezclas botánicas para gin, vinagres probióticos de fermentación natural y otros productos bajo el nombre Rico Claromecó.
Está en proceso de formalización dentro del programa PUPAAS, con el objetivo de comercializar en toda la provincia.
“Para mí, el puesto en la feria no es sólo un espacio de venta: es un lugar de encuentro, donde cada frasco y cada mezcla cuentan una historia del bosque y de la comunidad que lo habita”.
Este es uno de los hongos de la zona de Claromecó que Emilia vende deshidratados y que tiene la consistencia de la carne de pollo, de ahí el nombre. En el paquete: una receta
Claromecó Fungi: el encuentro que crece cada otoño
El gran salto llegó en 2022 con la primera edición de Claromecó Fungi, tras dos años de imaginar un encuentro que uniera especialistas y público general.
Hoy va por su cuarta edición, con alianza de Pablo Postemsky (CERZOS-CONICET) y la ONG local EAC.

“Mi sueño ahora es que se convierta en un referente de ecoturismo: un espacio de encuentro y divulgación, no solo sobre hongos, sino también sobre el cuidado de la naturaleza y el vínculo sano entre turistas y territorio”.
📅 Próxima edición: 1, 2 y 3 de mayo de 2026
Habrá caminatas, experiencias con lupas y microscopios, talleres de cocina con hongos, charlas, feria fungi y de productores locales, libros, preparados, conservas y kits de cultivo.
“Es una invitación abierta a descubrir que los hongos son mucho más que alimento o ciencia: son cultura, comunidad y futuro compartido”.
Estar con Emilia García Ventureyra lleva a una apertura de los sentidos y una invitación a contagiarse de su entusiasmo, no sólo por los hongos, sino por la vida misma.
Por Matilde Fierro, editora de Primicias Rurales
Claromecó, febrero 2026



















