Cada 7 de marzo la Iglesia recuerda a María Antonia de Paz y Figueroa, misionera santiagueña que recorrió el país descalza promoviendo los Ejercicios Espirituales y fue canonizada en 2024.
Buenos Aires, sábado 7 marzo (PR/26) – La Iglesia Católica celebra hoy, 7 de marzo, el día de Santa Mama Antula, fecha en la que se conmemora el fallecimiento de María Antonia de Paz y Figueroa, ocurrido en 1799 en Buenos Aires. Se trata de la primera santa nacida en la Argentina.
Fue canonizada el 11 de febrero de 2024 por el Papa Francisco, tras confirmarse un segundo milagro atribuido a su intercesión. Mama Antula fue una laica consagrada santiagueña que recorrió gran parte del país descalza y sin recursos promoviendo los Ejercicios Espirituales luego de la expulsión de los jesuitas de los territorios españoles.
Es considerada patrona de los laicos consagrados, de las misiones populares y de quienes trabajan por la evangelización y la formación espiritual comunitaria.
Una vida dedicada a la misión
María Antonia de Paz y Figueroa nació en 1730 en Villa Silípica, en la actual provincia de Santiago del Estero. Provenía de una familia de buena posición económica y fue bautizada a temprana edad, lo que marcó el inicio de su profunda vocación religiosa.
A los 15 años decidió consagrar su vida a Dios y comenzó a colaborar con los jesuitas, adoptando un estilo de vida austero y misionero. Cuando la orden fue expulsada en 1767, asumió la misión de preservar y difundir su espiritualidad, promoviendo los Ejercicios Espirituales inspirados en la obra de San Ignacio de Loyola.
En ese contexto emprendió extensas peregrinaciones por el norte argentino. Recorrió regiones de Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja y Córdoba, animando a la población a participar de prácticas religiosas y a profundizar su vida cristiana.
La llegada a Buenos Aires
En 1779 emprendió viaje a Buenos Aires. Lo hizo descalza y sin recursos, atravesando cientos de kilómetros. Al llegar enfrentó rechazo y agresiones, pero finalmente encontró refugio en la capilla de Basílica de Nuestra Señora de la Piedad.
Allí fundó la Santa Casa de Ejercicios Espirituales, una de sus obras más importantes. La institución se construyó gracias a donaciones y limosnas y con el tiempo se convirtió en un centro clave de formación espiritual durante la época colonial.
Mama Antula promovía la participación de todos sin distinción de origen o condición social. Además, brindó protección, alimento y contención a mujeres sin hogar y niños abandonados.
Muerte, milagros y canonización
Mama Antula falleció el 7 de marzo de 1799 en Buenos Aires. Según su voluntad, recibió un entierro sencillo en el campo santo de La Piedad, sitio que luego fue declarado histórico nacional.
El 27 de agosto de 2016 fue beatificada tras reconocerse la curación milagrosa de Vanina Rosa. El segundo milagro reconocido fue el del médico Claudio Perusini, quien sobrevivió a un grave accidente cerebrovascular luego de que sus familiares rezaran pidiendo la intercesión de Mama Antula.

Durante la ceremonia de canonización, el Papa Francisco destacó su ejemplo de servicio y solidaridad:
“La caridad de Mama Antula, sobre todo en el servicio a los más necesitados, hoy se impone con gran fuerza en medio de esta sociedad que corre el riesgo de olvidar que el individualismo radical es el virus más difícil de vencer”.
Hoy su figura es recordada por su coraje, su compromiso social y por haber continuado la misión jesuita en tiempos difíciles, convirtiéndose en un símbolo de fe, misión y liderazgo femenino en la historia de la Iglesia argentina.
En su honor se celebran misas y actividades especiales, especialmente en Buenos Aires y Santiago del Estero.
Oración a Mama Antula
Gracias, Padre Dios, por tu infinita bondad.
Gracias porque nos has regalado a María Antonia de San José para que, imitándola, llevemos a Jesús a todos los hermanos necesitados de la alegría de la salvación.
Te pedimos que el ejemplo de Mama Antula, peregrina y misionera del Evangelio, nos anime a vivir las bienaventuranzas, caminando juntos como Iglesia, sirviendo con generosidad a todos, especialmente a los hermanos más pobres y a quienes más necesitan de tu infinita misericordia.
Por la intercesión de Mama Antula, concédenos las gracias necesarias que sanen las heridas de nuestro cuerpo y alma, y nos anime en la fe, la esperanza y el amor, para que, como ella, sepamos discernir tu voluntad y andar hasta donde Dios no es conocido y amado, junto a María, la Virgen de los Dolores.
Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Mama Antula, ruega por nosotros.
Primicias Rurales
Fuente: Varias / La Nación/ IA


















