Entidades del campo, con la Sociedad Rural Argentina entre los principales impulsores, analizan una propuesta de nueva ley de semillas que busca ordenar el uso propio y reconocer la innovación genética.
Buenos Aires, lunes 9 marzo (PR/26) — El debate por una nueva ley de semillas vuelve a tomar impulso dentro del sector agropecuario. Dirigentes rurales trabajan en una propuesta que busca actualizar el marco regulatorio vigente y equilibrar dos objetivos: reconocer la propiedad intelectual de la genética vegetal y preservar el derecho de los productores al uso propio.
La iniciativa es impulsada por entidades de la Mesa de Enlace, con fuerte participación de la Sociedad Rural Argentina (SRA), según lo hizo saber el presidente Nicolás Pino y podría presentarse en los próximos días ante autoridades del área agropecuaria durante actividades del sector.

Nicolás Pino, presidente de la SRA
El proyecto parte de una realidad: la actual normativa, sancionada hace más de cinco décadas, quedó desactualizada frente al avance tecnológico en genética vegetal y al crecimiento de la producción agrícola.
Uno de los puntos centrales del borrador es regular el uso propio de semillas en cultivos autógamos, como soja o trigo. En este esquema, el productor podría guardar semilla adquirida legalmente y volver a sembrarla, pero abonando un valor acordado con la industria semillera por un número limitado de multiplicaciones.
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La propuesta plantea que ese pago pueda realizarse por hasta tres reutilizaciones de la semilla, con un valor fijado al momento de la compra. También se contempla la posibilidad de cancelar ese derecho en forma anticipada al adquirir la bolsa, lo que liberaría al productor de pagos posteriores.
Al mismo tiempo, el borrador introduce un esquema diferenciado para pequeños y medianos productores. Quienes siembren hasta 500 hectáreas con semilla fiscalizada mantendrían el derecho al uso propio gratuito sobre esa superficie inicial durante tres campañas agrícolas.
El objetivo, según explican desde el sector rural, es proteger la escala productiva de los productores más chicos, mientras se genera un mecanismo que incentive la inversión en investigación y desarrollo de nuevas variedades.
Otro punto del proyecto apunta a mejorar los mecanismos de control y transparencia en el mercado de semillas. En ese sentido, se prevé la intervención de organismos técnicos del sistema semillero para supervisar la aplicación de la normativa y garantizar la competencia.
Además, las entidades rurales buscan contar con herramientas institucionales para intervenir ante eventuales prácticas abusivas en el mercado, especialmente en materia de precios o condiciones comerciales.
La discusión sobre semillas se enmarca en un debate más amplio sobre innovación, productividad y competitividad del agro argentino. En el sector señalan que el acceso a nuevas tecnologías y genética es clave para sostener rendimientos y competir con otros países productores.
Mientras tanto, el tema seguirá formando parte de la agenda del campo en los próximos encuentros del sector, donde se buscará consolidar consensos para avanzar con una propuesta legislativa que modernice el sistema sin afectar la dinámica productiva.
Primicias Rurales
Fuente: Varias

















