Sep 30, 2026 | Actualidad, Agricultura, Economía / Economía del Agro, Informes Técnicos
Con las exportaciones del Mar Negro en mínimos, el line up de trigo argentino repunta con fuerza. La suba de la soja en el mercado a término dispara las fijaciones en A3 y la comercialización de maíz sigue ganando impulso.
Por A. Rubicondi – F. Pennino – M. Contardi – J. Calzada–Rosario miércoles 30 septiembre (PR/26)– La comercialización de maíz gana impulso y ya suma una cuarta semana consecutiva con compromisos por encima del millón de toneladas, algo que no había sucedido en toda la campaña. Las ventas informadas por SAGyP fueron de 1,03 Mt.
Maíz: el mejor mes de toda la campaña y un line up que no se veía desde 2021
De esta manera, en el último mes se negociaron 4,88 Mt, la mejor racha de todo el ciclo 2025/26. Del lado de la demanda externa, el line up también repuntó: hay 2,3 millones de toneladas anotadas en el registro de embarques.
Son 422 mil toneladas más que la semana anterior y el registro más alto desde 2021 para esta semana. En suma, el tonelaje comprometido en toda la campaña acumula 43 Mt y supera cualquier registro previo: un 61,3% de la producción estimada.

Si bien el progreso va por detrás de la media, es difícil hablar de rezago, considerando lo extraordinario del volumen del ciclo actual y que, en términos absolutos, los negocios mantuvieron un ritmo firme.
Parece que la magnitud de la campaña 2025/26 todavía no termina de dimensionarse, con estimaciones que mes a mes van añadiendo más volumen. Para este mes, SAGyP elevó su cifra a 72,5 Mt, es decir, 0,8 Mt o 1,1% más que en agosto.
Podría decirse que el ritmo comercial del maíz es la contracara de la soja. A diferencia del cereal, la oleaginosa acumula un avance comercial de 42,8% de la producción estimada, valor que está 13,3 p.p. por detrás del promedio quinquenal.
El nivel de compromisos no sorprende si se consideran los precios elevados. El escalón de septiembre fue considerablemente superior al de agosto: $293.215/t (US$ 195/t) contra $272.348/t (US$ 182/t).
Desde que comenzó septiembre, las cotizaciones subieron sin pausa desde los US$ 180/t hasta los US$ 198/t. En la última semana, la pizarra se negoció en torno a $298.500/t, sostenida por cotizaciones en Chicago que no pierden fuerza.
El futuro más operado en la plaza estadounidense llegó a negociarse en US$ 213/t al comienzo de la semana y luego lateralizó cerca del máximo trienal. Los operadores también siguieron de cerca las negociaciones entre Trump y su homólogo chino.
El motivo es simple: el maíz es uno de los productos agro que podrían beneficiarse en caso de extenderse la tregua comercial o de eliminarse los aranceles sobre los granos estadounidenses.
Trigo: el Mar Negro se frena y Argentina recoge los pedidos de Asia
Ya cerca de cumplirse tres meses desde el inicio del conflicto en el Mar Negro, cada vez parece más complicado imaginar un acuerdo entre Rusia y Ucrania. Las negociaciones de paz siguen estancadas, sin un pacto definitivo.
A pesar de las recientes gestiones diplomáticas impulsadas por Estados Unidos y de la iniciativa de Ucrania de discutir un alto al fuego, los ataques de drones y misiles alejan la idea de una tregua en el corto plazo.

Con ese escenario de fondo, ambos orígenes buscaron formas alternativas de comerciar. Rusia comenzó a reconvertir terminales de fertilizantes y carbón en sus puertos del Báltico y del Ártico para mover grano.
Ucrania, por su parte, depende hoy de sus tres puertos sobre el río Danubio, lo que arrastra complicaciones en el transporte fluvial por la sequía del río.
El peso de ambos países no es menor: representan cerca del 30% de las exportaciones de trigo por campaña y son un origen clave en este tramo del calendario. A pocos días de terminar septiembre, sus exportaciones suman cerca de 880.300 toneladas en el mes.
Es una cifra muy por debajo de las más de 6,5 Mt que la región suele despachar a esta altura del año. Y lo que viene tampoco ayuda: entre octubre y diciembre, según el promedio de los últimos cinco años, estos países envían más de 15 Mt.

Eso hace saltar alarmas, sobre todo del lado de la demanda internacional. Los principales importadores de Asia, Oriente Medio y África, que dependían de la región para abastecerse, están teniendo dificultades para asegurar suministros.
Según fuentes de Reuters, entran muy pocos buques a cargar, y lo poco que se exporta desde Rusia y Ucrania va a compradores de Oriente Medio y África. Nada se dirige a Asia. Por eso, muchos molinos del sudeste asiático estarían recurriendo, además de a Australia, su origen más cercano, también a Argentina.
Un line up de trigo que no se veía en cinco años
Ese movimiento se aprecia con claridad en los compromisos de line up de trigo, que para esta semana se estiman en 515.000 toneladas. Es un máximo de los últimos cinco años, frente a las 417.700 toneladas de 2025 y las 83.000 de 2024.
También cambió la composición: 187.000 toneladas tienen como destino Asia, más de un tercio del total y por encima de lo comprometido con Brasil, cuando usualmente a esta altura del año nuestros envíos van sobre todo al vecino. Indonesia explica por sí sola más de 140.000 toneladas.
Los embarques acumulados de septiembre van en el mismo sentido: ya se despacharon más de 408.000 toneladas hacia Asia, con Indonesia concentrando más del 80% de esa participación.

A esta misma altura del año pasado, los embarques al continente representaban menos del 10% del total, y en 2024 fueron directamente nulos, con Brasil recibiendo la totalidad de los envíos.
En materia de precios, la pizarra fue reaccionando a este panorama internacional. Luego de tocar valores en torno a US$ 195/t a mediados de julio, hoy el trigo cotiza en el disponible a US$ 230/t.
El pase de campaña también favoreció las operaciones en el disponible. De alcanzar valores cercanos al 17-18% a fines de julio, cuando se inclinaba la balanza hacia las operaciones a término, fue cayendo a un solo dígito hasta ubicarse esta última semana en torno al 3-4%.

Con ese telón de fondo, el volumen comercializado desde principios de agosto está un 66% por encima del promedio de los últimos cinco años. Es el reflejo de que, en un contexto de gran oferta remanente por vender, existe convalidación de la demanda.
El ritmo también se traduce en la logística. Para la semana del 17 de septiembre se registraron 284.931 toneladas de trigo descargadas de camiones en puertos argentinos, un valor récord para esta altura del año y un 270% por encima del promedio para la fecha.
Soja: la cosecha nueva se opera muy por encima del promedio
La escalada de precios de la soja en el mercado a término dispara las fijaciones en A3. La suba de los futuros fue ampliamente aprovechada por los jugadores locales, incentivados a operar un alto volumen en los contratos a cosecha.
Para el contrato con vencimiento a mayo de 2027, el volumen operado al 22 de septiembre ya es 50% superior al promedio de los últimos cinco años para este mes. La tendencia fue aún más marcada en agosto, cuando la operatoria casi triplicó al promedio.
El nivel de fijaciones responde a futuros que no paran de subir y hoy están en nuevos máximos para el año: el promedio de esta semana fue de US$ 381/t para el contrato de noviembre 2026 y de US$ 364/t para el de mayo 2027, el contrato a cosecha.
El efecto precios jugó a favor del volumen sobre todo en agosto y septiembre, cuando el futuro a cosecha alcanzó máximos en cuatro años. En lo estructural, es una tendencia que se fue consolidando y que ya fue analizada en un informe reciente de la BCR.
En cuanto a la tónica comercial, el último dato oficial de SAGyP muestra compromisos semanales por 801.000 tn para la 2025/26: 150.000 tn más que la semana pasada y en línea con el promedio del último mes. Para la 2026/27, el tonelaje pactado fue de 124.000.
Todavía queda por vender el 47,4% de la cosecha 2025/26, cuando el promedio quinquenal a esta semana es de 34,3%. Los precios disponibles mostraron firmeza: la pizarra llegó a tomar $560.000/t o US$ 372/t como valor más alto, cerca de máximos multianuales.
Lo que mira todo el mercado: Trump y Xi Jinping frente a frente
En Chicago, esta semana la soja se mantuvo estable en torno a US$ 480/t, luego de haber alcanzado un máximo trienal el 10 de septiembre, cuando el contrato más operado llegó a US$ 489/t.
Durante la semana, el mercado siguió muy de cerca el gran suceso del jueves: la reunión entre Trump y Xi Jinping. El intercambio comercial de productos agro era uno de los ejes más importantes y los inversores norteamericanos esperaban que China elimine su arancel de 10% a la importación de productos agrícolas estadounidenses.
Un acuerdo por mayores compras de soja estadounidense llevaría sin dudas a la oleaginosa a un escalón superior de precios. Las expectativas previas a la cumbre, realizada en Washington, eran mixtas: según una encuesta de Reuters, un 70% de los inversores la percibía como simbólica y descartaba que las negociaciones llegaran a buen puerto.
Sin embargo, en los días previos, Sinograin realizó una subasta interna por grandes cantidades de soja, lo que se percibió como una liberación de espacio para posteriores compras adicionales de porotos norteamericanos.
En síntesis, la soja transita un escenario de precios firmes y elevada sensibilidad a las señales de la relación comercial entre Estados Unidos y China. Con casi la mitad de la cosecha 2025/26 aún por comercializar y una activa operatoria sobre la campaña nueva, cualquier definición que modifique la demanda china podría trasladarse rápidamente a los precios y a las decisiones comerciales del mercado local.
Primicias Rurales
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Sep 30, 2026 | Agricultura, Economía / Economía del Agro
La diferencia entre el rinde promedio de los lotes y el rinde máximo alcanzable ronda el 19%. Ajustar la densidad según el ambiente puede sumar hasta US$ 85 por hectárea. En el Congreso Internacional de Maíz, Nidera Semillas explica cómo integra genética, manejo y herramientas digitales para potenciar los resultados productivos.
Buenos Aires, miércoles 30 de octubre (PR/26) .- En maíz, el rendimiento se construye paso a paso. Y en ese camino, la genética y las decisiones de manejo juegan a la par.
En los últimos 25 años, la superficie de maíz se triplicó en la Argentina, el promedio de rendimiento país creció alrededor de un 35% y los techos de rendimiento un 43%. En este período, los techos pasaron a ser pisos de rinde.
Y la respuesta está en el desarrollo genético a la medida de las necesidades de los productores y al manejo que permite que el potencial llegue al lote y cada peso invertido rinda al máximo. Prescindir de esos detalles implica perder la batalla por cerrar la diferencia entre el rinde promedio de los lotes y el rinde máximo alcanzable que hoy llega hasta un 19%.
Una genética que siguió al maíz

En los últimos 25 años, el maíz argentino no sólo creció en área, también cambió de calendario.
Mientras que en 2000 se sembraba casi todo en fecha temprana y en las zonas de mayor potencial, hoy se extiende desde el sur de Buenos Aires hasta el norte de Salta, con siembras tempranas y tardías repartidas casi en partes iguales.
Leandro Ulrich, gerente de desarrollo de Nidera Semillas, que participa en CIM del panel «Genética, el aporte de la industria», trajo una afirmación irrefutable: «La genética tiene sentido cuando resuelve necesidades concretas del campo o del productor».
Junto con la expansión, se sumó la estabilidad en ambientes de alta y de baja productividad, y adaptación a distintas fechas de siembra. «Eso significa que hoy un híbrido se puede sembrar en Entre Ríos el 15 de septiembre, o Chaco, Salta o Córdoba el 20 de diciembre, y mantiene su performance», explicó Ulrich.
En siembras tardías, además, el período de definición de rendimiento y posterior llenado de granos tienen lugar en un momento del año muy distinto al de la fecha de siembra temprana, por lo que es muy importante que los híbridos también tengan fortaleza de caña y excelente comportamiento sanitario.
Como un híbrido demanda al menos siete años de investigación, la clave para ganar rinde por el lado de la semilla según Ulrich está en anticiparse. En ese sentido, Nidera
volcó el 60% de su red de ensayos a fechas tardías y sumó a sus centros de Santa Isabel y Camet uno en Villa del Totoral, en el norte de Córdoba. En una competencia feroz, cada proceso de selección arranca con miles de híbridos y termina, campaña tras campaña, con uno solo.

Como resultado, según Ulrich, la ganancia genética del maíz también creció y se ubica entre 80 y 100 kilos por hectárea por año. En el caso de Nidera, los lanzamientos de la última década lograron una ganancia de alrededor de un 1% anual en fechas de siembras tempranas y tardías en todas las regiones.
«No solo mantuvimos el rendimiento en temprana, sino que incrementamos nuestra fortaleza y hemos mejorado mucho en la fecha de siembra tardía», sostuvo. El NS 7927 VIPTERA 3, su más flamante lanzamiento, rinde en ambas fechas, se destaca frente al complejo del achaparramiento y se adapta a todas las regiones maiceras.
El manejo, la otra mitad de la receta
«Cada campaña plantea un escenario diferente: cambia el ambiente, los recursos disponibles y las condiciones de producción. En ese contexto, elegir la estrategia adecuada es clave para convertir el potencial genético en rendimiento. En Nidera trabajamos junto al productor para que ese potencial se exprese en cada lote, y sabemos que el potencial de la genética se expresa plenamente cuando está acompañado por un manejo adecuado», explica Sheila Casanave, extensionista de Nidera Semillas en el Litoral, participante del panel «Buscando la rentabilidad a través de las fechas de siembra y densidades» en el marco del CIM.

Para la especialista, si bien el período crítico del maíz sigue siendo la floración, las decisiones de presiembra cumplen un papel central.
“El trabajo comienza con la caracterización de los ambientes, la selección del híbrido y el manejo más adecuado para cada lote. Ese trabajo continúa durante toda la campaña mediante el monitoreo y la evaluación del cultivo, lo que permite ajustar las decisiones y aprovechar mejor los recursos disponibles”, aseguró.
En su visión, para esas decisiones cobran relevancia las plataformas Experiencia Nidera y Asista, que cruzan datos de suelo, clima y ubicación de cada lote con los ensayos propios de la compañía para recomendar la fecha óptima de siembra, la densidad y la dosis de nitrógeno de cada híbrido.
Junto con la calidad de siembra, la agricultura de precisión es una de las claves para lograr mayor retorno. Según los datos que Nidera acumula desde 2020, sembrar con densidad variable según cada ambiente del lote rinde un 4,5% más que con densidad fija y deja 52 dólares adicionales por hectárea, considerando el costo de la semilla.
En ambientes de alta productividad, la diferencia es de más de 8,6 quintales y 85 dólares por hectárea; en los de baja, de 2 quintales y 11 dólares. «Nunca perdés plata cuando hacés siembra variable», señaló Casanave.
A la genética y las herramientas digitales se suma el acompañamiento técnico de Nidera, con más de 250 técnicos que hacen monitoreos presenciales en todo el país, estimaciones de rendimiento y análisis de fin de campaña.
Según Casanave, la combinación de esos tres pilares permite recortar la diferencia entre el rendimiento máximo alcanzable y el promedio que se obtiene en los lotes, que hoy es de un 19%.
La especialista destacó, además, que tres de cada cuatro clientes reciben asesoramiento en ambientación, híbridos y fechas de siembra. «El camino hacia los mayores rendimientos de maíz pasa más por integrar las genéticas de alto potencial con manejo preciso y decisiones que principalmente están basadas en datos», resumió.
El anuncio
Con la mira puesta en visibilizar la importancia de integrar la genética y el manejo, Nidera Semillas adelanta en CIM lo que será GEN Nidera, una ambiciosa propuesta de formación técnica pensada para acercar conocimiento, experiencia y nuevas miradas a productores de distintas generaciones.
El proyecto, que tendrá al maíz como punto de partida, combinará capacitación con referentes del sector, trabajo a campo e intercambio entre productores y asesores, para transformar el aprendizaje en decisiones concretas dentro del lote y construir una comunidad que perdure más allá de cada campaña.
Acerca de Nidera Semillas
Nidera es una marca de semillas de maíz, trigo, girasol y soja perteneciente al grupo Syngenta. El semillero acompaña a los productores con genética de vanguardia, herramientas digitales y un equipo técnico especializado en los desafíos productivos de cada lote.
Primicias Rurales
Fuente: Nidera
Sep 29, 2026 | Actualidad, Agricultura, Economía / Economía del Agro
El sorgo argentino se posiciona como un negocio de alta rentabilidad impulsado por la fuerte demanda de China, la caída productiva de competidores clave y precios en alza.
Salto, provincia Buenos Aires, martes 29 septiembre (PR/26) — Los mercados internacionales abren una ventana histórica para el sorgo argentino. Con una fuerte demanda de China, caídas productivas en competidores claves como EE. UU. y Australia, precios en alza y el impacto de la chicharrita que reordena los planteos ganaderos en el norte, el cultivo se posiciona como un negocio de alta rentabilidad.
La campaña gruesa encuentra al sorgo argentino en un momento bisagra. Lejos de ser un cultivo secundario, tres variables estructurales se alinean hoy para diagramar una oportunidad económica única, donde la clave del éxito pasa por definir con precisión quirúrgica el híbrido a sembrar según el objetivo comercial.
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Sorgo granífero: EE.UU. y Australia ante una caída histórica:
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) informó un desplome mayor al 36 % en su cosecha de sorgo a causa de la sequía (incluso se espera que la caída sea mayor en cuanto avance la campaña). A este déficit se suma una menor oferta exportable por parte de Australia cuyo calculo de cosecha está en el orden del 28% menos. Estos porcentajes se traducen en más de 2 millones de toneladas menos de grano en el mercado internacional.
En la vereda de enfrente, China mantiene un apetito voraz, absorbiendo entre el 80 % y el 90 % del sorgo global. Ante este escenario, la gran pregunta para el productor no es si sembrar, sino qué material elegir para capturar los mejores márgenes.
Para conquistar el mercado de exportación, la distinción técnica es fundamental, especialmente en lo que respecta al contenido de granos y taninos. En este segmento, el portfolio de RAGT Semillas sobresale con dos opciones tecnológicas de vanguardia: TOB 63 T: Un híbrido con tecnología S-Protect, gran adaptabilidad y excelente rendimiento en grano con alto contenido de taninos; y TOB 1078 IG SFull: un material de máximo potencial que combina la genética de alto rinde con la tecnología igrowth, aportando tolerancia a herbicidas del grupo de las imidazolinonas y S-Protect, tolerancia a pulgón amarillo (Melanaphis sacchari).
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Doble propósito y ganadería: una alternativa blindada en el norte
La amenaza latente de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) en el NOA y el Centro-Norte del país devolvió al sorgo al centro de la escena ganadera, al tratarse de un cultivo que no hospeda al vector.
El productor pecuario busca hoy flexibilidad y versatilidad: híbridos que respondan con eficiencia tanto al pastoreo directo como a la confección de reservas (silaje de planta entera). En el segmento de doble propósito, se destaca TOB 1074 IG, el único silero con doble tecnología del mercado. Ofrece un alto rendimiento en grano, destacada aptitud silera y un balance óptimo entre fibra y energía, ideal para sistemas ganaderos intensivos y eficientes.
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Muy buenos precios y rindes que podrían duplicarse:
Más allá de la exportación, el sorgo demuestra día a día una gran superioridad económica a nivel local, en especial en planteos de zonas semiáridas. En cuanto a precios, hoy el sorgo supera los U$D 190 y la tendencia va en aumento.
En zonas de alto potencial, los rindes podrían duplicarse, gran parte del verdadero rinde se resigna por fallas en el manejo. Así lo advierte Federico Pisoni, Gerente Comercial y de Marketing de RAGT Argentina: «Hoy, por no considerar variables clave como la fecha de siembra, la densidad y el momento de cosecha, estamos perdiendo más del 70 % del rinde potencial. En áreas de alto potencial estamos logrando techos de 12.000 a 14.000 kilos, pero el promedio nacional sigue siendo bajo. Tenemos que duplicar ese rendimiento para consolidarnos como jugadores globales».
Sanidad asegurada: Como respaldo fundamental frente a las exigencias sanitarias actuales, todo el porfolio de materiales de RAGT incorpora la tecnología S-Protect, garantizando una sólida tolerancia frente al pulgón amarillo del sorgo, una herramienta ya indispensable para blindar el margen del productor.
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Fuente: Ragt
Sep 26, 2026 | Actualidad, Agricultura, Economía / Economía del Agro, Informes Técnicos
Por Franco Ramseyer – Emilce Terré – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario
La siembra de la campaña agrícola 2025/26 demandó una inversión récord de US$ 14.747 millones, impulsada por una superficie histórica y el crecimiento del área de maíz. El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario detalla los costos y la fuerte participación de los cultivos de gruesa y fina.
Rosario, sábado 26 septiembre (PR/26) — Sembrar la campaña 2025/26 demandó una inversión de US$ 14.747 millones, un 6,2% más que el ciclo previo. Con un área récord de 39,9 millones de hectáreas, el avance del maíz fue el principal driver del incremento de costos.
En el presente informe se cuantifica la inversión que los productores granarios de Argentina realizaron para llevar a cabo las siembras de la campaña 2025/26. Este análisis se centra en los costos asociados a la siembra, insumos y pulverización de los principales granos: soja (de primera y segunda), maíz (temprano y tardío), trigo, girasol, sorgo, cebada cervecera y cebada forrajera.

La campaña agrícola 2025/26 estuvo caracterizada por un nivel de siembra históricamente alto: se estiman 39,9 millones de hectáreas entre trigo, cebada, girasol, maíz, soja y sorgo, lo que representa mayor registro de la historia considerando este conjunto de cultivos.
Dentro de la gruesa, fue muy destacada la siembra de maíz en el ciclo 2025/26, que marcó un máximo histórico con 11,0 millones de hectáreas, lo que habría permitido alcanzar una producción estimada en 70,5 millones de toneladas. Este crecimiento se dio en paralelo a una reducción interanual del 8% en el área de soja, que se ubicó en 16,4 millones de hectáreas. Por su parte, el área sembrada con girasol fue la más elevada en 26 años, estimándose en 3,2 millones de hectáreas en la 2025/26.
Por el lado de la fina, el trigo, con 7,1 millones de hectáreas, presentó en la campaña considerada su máxima superficie en 29 años, mientras que el hectareaje sembrado con cebada se estima en 1,3 M Ha.
En suma, el área sembrada con los granos mencionados en la campaña 2025/26 habría ascendido a 39,9 millones de hectáreas, aumentando un 4,8% interanual y consolidándose como un nuevo récord de superficie.
A partir del cálculo de los costos promedio por hectárea de los principales cultivos, utilizando información de BCR-GEA y de la revista Márgenes Agropecuarios, se estima que la inversión total en siembra, pulverización e insumos para la campaña 2025/26 habría ascendido a US$ 14.746 millones. Este nivel se ubica como el tercero más elevado de, al menos, la última década. En comparación, representa un incremento del 6,2% respecto de 2024/25 y se mantiene 6,8% por encima del promedio de los últimos cinco ciclos agrícolas.
El análisis puede desagregarse en el costo promedio de producción por hectárea de cada cultivo durante la campaña 2025/26. De acuerdo con datos de costos de GEA-BCR y de la revista Márgenes Agropecuarios, ponderados para cada grano según la participación de cada delegación en el área sembrada nacional, los valores promedio nacional habrían sido: US$ 444 / ha para la cebada cervecera y US$ 362 / ha para la forrajera, US$ 309 / ha para el girasol, US$ 546 / ha para el maíz temprano y US$ 497 / ha para el tardío, US$ 308 / ha para la soja de primera y US$ 252 / ha para la de segunda, US$ 281 / ha para el sorgo y US$ 355 / ha para el trigo.
Al multiplicar los costos promedio por hectárea por la superficie sembrada estimada para cada grano, con base en datos de GEA, SAGyP y estimaciones propias, se prevé que los productores argentinos afrontarán un costo total de US$ 14.747 millones durante la campaña 2025/26.
El aumento en la proporción de área destinada al maíz, cultivo que, en términos generales, requiere una inversión por hectárea mayor a la del resto, tal como puede verse en el gráfico precedente, fue el principal driver detrás del incremento global de costos de la recientemente finalizada campaña. Sin embargo, este incremento se vio parcialmente compensado por una reducción interanual en el costo nacional de las siembras de soja.
La inversión total se distribuyó de la siguiente manera: US$ 3.561 M en maíz tardío, US$ 3.378 M en soja de primera, US$ 2.547 M en trigo, US$ 993 M en girasol, US$ 561 M en cebada cervecera, US$ 211 M en sorgo y US$ 24 M en cebada forrajera.
Respecto de la campaña 2024/25, el principal cambio fue que el maíz (US$ 5.670 M) desplazó a la soja (US$ 4.742 M) como el cultivo que más inversión concentró: el gasto en maíz subió 30,9% —traccionado sobre todo por el maíz temprano, que aumentó un 65,3%—mientras la soja cayó 16,6%, lo que explica la mayor parte del alza neta del 6,2% en la inversión total. El girasol también presentó un aumento relevante entre campañas, del 47,7%.
El financiamiento constituye un componente esencial de la actividad agrícola: a diferencia de lo que ocurre en otros sectores, el productor afronta la totalidad de los costos al momento de la siembra, mientras que los ingresos recién se materializan varios meses más tarde, una vez concretadas la cosecha y la comercialización.
Esa brecha temporal entre el desembolso y el recupero de la inversión vuelve indispensable el acceso al crédito.
Precisamente sobre esa cuestión se avanzará en una próxima edición del Informativo Semanal, en la que se analizará cómo se financió el agro en la campaña 2025/26: a partir de qué canales y de qué instrumentos los productores lograron cubrir los US$ 14.747 millones invertidos en las siembras.
Fuente: BCR Informativo Semanal
Primicias Rurales
Sep 25, 2026 | Actualidad, Agricultura, Informes Técnicos
La campaña triguera mantiene una resiliencia destacada a pesar de las adversidades climáticas, mientras la implantación de maíz y girasol avanza con firmeza en todo el territorio nacional según los relevamientos sectoriales.
El trigo resiste las inclemencias climáticas
Buenos Aires, viernes 25 septiembre (PR/26) — La campaña agrícola avanza en la Argentina en medio de un escenario climático exigente que combina bajas temperaturas, granizo y una progresiva falta de precipitaciones en regiones clave del área agrícola nacional. Sin embargo, los últimos relevamientos especializados muestran un panorama de marcada resiliencia en los cultivos extensivos.
De acuerdo con las evaluaciones técnicas, del Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el trigo mantiene una condición de cultivo entre “normal y excelente” en el 94,6 % del área sembrada. Pese a que en la última semana se registraron heladas y tormentas de granizo —con mayor intensidad en sectores del Centro-Norte de Córdoba y el Centro-Este de Entre Ríos—, los análisis preliminares indican que el impacto no afectó superficies de gran extensión.

Respecto de las heladas sobre el centro y sur de la franja agrícola, el cereal se encuentra mayormente atravesando etapas entre macollaje y encañazón, fases fisiológicas en las que no se estiman pérdidas severas sobre el rendimiento potencial final de la cosecha.
Alerta por la condición hídrica y el avance de la gruesa
No obstante, los especialistas alertaron sobre una baja de 5,8 puntos porcentuales en la condición hídrica nacional del cultivo. En zonas de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y el norte y oeste de Buenos Aires empieza a registrarse una creciente necesidad de precipitaciones, justo en el momento en que las plantas incrementan su demanda de agua al ingresar a estadios reproductivos críticos.
En lo que respecta a la campaña gruesa 2026/27, las labores de implantación de maíz con destino a grano comercial alcanzaron el 17,1 % de la superficie nacional proyectada en 8,4 millones de hectáreas. Con un avance intersemanal de 6 puntos porcentuales, los trabajos muestran un adelanto de casi 5 puntos frente a la campaña anterior y al promedio de los últimos diez años.
En paralelo, la cosecha del ciclo maicero 2025/26 se encuentra en su tramo final, con el 99,2 % de la superficie recolectada a nivel país. Los rendimientos relevados ratifican las previsiones iniciales y permiten sostener la estimación de producción nacional en 64 millones de toneladas.
Dinámica del girasol y perspectivas productivas
Por el lado del girasol, la siembra avanzó 4,8 puntos en la semana hasta cubrir el 31,4 % de las 3,1 millones de hectáreas estimadas para la nueva campaña, impulsada por un ajuste en las proyecciones del área en el Noreste Argentino (NEA) y la recuperación hídrica en sectores como el este de Santiago del Estero.
La evolución conjunta de las labores refleja la capacidad de adaptación del sector agropecuario frente a un contexto climático desafiante, donde el monitoreo constante de los perfiles de suelo resulta fundamental para asegurar el éxito de los cultivos de invierno y verano en las principales zonas productivas del país.
Fuente: PAS Bolsa de Cereales de Buenos Aires
Primicias Rurales
Sep 25, 2026 | Actualidad, Agricultura, Nutricion vegetal y animal
Descubrí cómo el perfil de ácidos grasos y el uso preciso de bioestimulantes permiten potenciar la calidad del maní argentino, garantizando mayor estabilidad y menor enranciamiento desde la cosecha hasta la góndola.
Buenos Aires viernes 25 septiembre(PR/26)– Entre la cosecha y el momento en que el maní llega a su destino final pueden transcurrir entre seis y ocho meses. En ese período, el grano atraviesa distintas condiciones de almacenamiento, transporte y ambiente que pueden afectar su calidad.
Por eso, para José Gamba, docente de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba, uno de los aspectos centrales es trabajar sobre la estabilidad de los ácidos grasos.

“Nosotros arrancamos alrededor de abril-mayo, cosechamos hasta junio y el maní llega a su destino final en diciembre o enero. Pasaron entre seis y ocho meses desde que lo arrancamos”, explicó Gamba de forma detallada.
Oleico y linoleico: la clave fundamental de la estabilidad
Ese período de tiempo hace que la llamada vida útil o vida en góndola sea un atributo clave para toda la cadena manicera. Y allí aparece un protagonista central: el ácido oleico.
Según explicó el especialista, la estabilidad del maní está fuertemente relacionada con su perfil de ácidos grasos, particularmente con la proporción exacta entre ácido oleico y ácido linoleico.
El mejoramiento genético permitió desarrollar materiales con una elevada proporción de ácido oleico, que puede ubicarse aproximadamente entre el 70 y el 78%, mientras que el linoleico se encuentra en torno al 7,5%. “Esto evita de manera contundente que el maní se enrancie”, señaló Gamba al detallar las ventajas de estos avances científicos.

El objetivo de determinadas estrategias de manejo es profundizar todavía más esa característica: incrementar el contenido de oleico y reducir el linoleico, ya que este último está asociado con una mayor susceptibilidad al enranciamiento.
En ese punto exacto, los bioestimulantes aparecen como una herramienta que, de acuerdo con los ensayos presentados por el investigador, puede contribuir a modificar el perfil de ácidos grasos del grano.
“Con estos productos que nosotros decimos biológicos, bioestimulantes, lo que hacemos es que eso siga subiendo: que se modifique el perfil de ácidos grasos, suba el oleico y baje el linoleico”, explicó.
No todos los aminoácidos son exactamente iguales
Sin embargo, Gamba puso el foco en una cuestión que considera fundamental: conocer exactamente qué contiene cada producto biológico y cómo fue obtenido en su proceso de fabricación.
“Cuando uno habla de un biológico, habla en un espectro general. Pero hay que saber qué se utiliza”, remarcó con énfasis el investigador.
En el caso de los productos evaluados en sus ensayos, el trabajo estuvo centrado en formulaciones a base de aminoácidos. Pero, según explicó, no alcanza con conocer simplemente ese componente: también es necesario saber cómo fueron obtenidos.

“No es lo mismo obtener aminoácidos con una hidrólisis química que con una hidrólisis enzimática”, señaló marcando una diferenciación técnica clave.
La diferencia está vinculada directamente con la estructura de los aminoácidos y su capacidad real de ser utilizados posteriormente por la planta. Gamba destacó particularmente el rol de los L-alfa aminoácidos, que pueden participar activamente en la síntesis de proteínas.
“Esas son las cosas que nosotros llamamos hilar fino: empezar a ver qué es y por qué se produce”, sostuvo con firmeza.
De los aminoácidos al perfil definitivo de ácidos grasos
La explicación del investigador apunta a comprender el mecanismo detrás de los resultados y no solamente a observar si un tratamiento genera o no una diferencia superficial.
“Cuando vos aumentás los aminoácidos, las uniones carbonadas que tienen sirven para aumentar la cantidad de ácidos grasos que se sintetizan”, explicó de manera didáctica.

Por eso, el desafío para la investigación científica consiste en determinar qué productos, qué formulaciones y bajo qué condiciones pueden generar cambios concretos en la composición del grano.
En este sentido, Gamba destacó el rol fundamental de la Universidad Nacional de Córdoba como un ámbito de evaluación completamente independiente.

“Al ser una entidad pública, nosotros tratamos siempre de tener un abanico amplio y darle lugar a todos”, explicó sobre la apertura institucional.
La metodología, según detalló, busca analizar cada producto, conocer su composición y determinar qué ocurre efectivamente cuando es aplicado al cultivo en el campo.
“¿Cuál es? ¿Cómo está compuesto? ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué es lo que hace? Para que realmente podamos sacar conclusiones y ser totalmente objetivos”, planteó. Y fue absolutamente contundente respecto de los resultados obtenidos: “Si el producto funciona, se dice; y si no funciona, no funciona”.
Un cultivo particular que exige mirar más allá del rendimiento
Gamba también destacó que el maní presenta características productivas muy particulares que lo diferencian de otros granos tradicionales.
“Primero que uno no lo cosecha cuando se cumplió el ciclo: lo arrancamos verde”, explicó detallando el manejo agronómico. Además, se trata de un cultivo de crecimiento indeterminado, que continúa produciendo flores y frutos nuevos durante buena parte de su ciclo vegetativo.
Por eso, los efectos de determinadas tecnologías no necesariamente se expresan en saltos de rendimiento tan visibles como ocurre en otros cultivos masivos. “Algo que mejore un 1, 10 o 15% a lo mejor no es tan llamativo como en maíz obtener 120 quintales con urea”, comparó con claridad.

En el caso específico del maní, entonces, el análisis debe incorporar otros atributos fundamentales: calidad, composición, estabilidad y vida útil, además del rendimiento puro.
El gran desafío: demostrar el beneficio y hacer viable la tecnología
Para Gamba, el desarrollo de los productos biológicos requiere también de un profundo proceso de difusión y formación que permita comprender cuáles son sus verdaderos beneficios en el campo. “Lo que tenemos que hacer es docencia, explicando cuáles son esos beneficios reales”, sostuvo con convicción.
Pero existe otro componente indispensable para que estas tecnologías innovadoras puedan incorporarse masivamente en el sector: el costo. “Después obviamente que se ponga a tono el precio del biológico para poder utilizarlo comercialmente”, señaló con pragmatismo.
En definitiva, la ecuación que plantea el investigador combina evidencia científica, resultados productivos y viabilidad económica. La herramienta debe demostrar qué hace, en qué condiciones funciona y qué beneficio concreto genera, pero también debe alcanzar un costo accesible que permita su adopción generalizada.
Para una cadena agroindustrial tan importante como la del maní, donde pueden pasar varios meses entre el arrancado y el consumo final, trabajar sobre la estabilidad del grano representa una oportunidad estratégica.
Es la vía ideal para seguir agregando valor y sostener firmemente la alta calidad del producto argentino a lo largo de toda la cadena de valor global.
Primicias Rurales
Fuente todomani.com.ar