Lo afirmó el titular de la Cámara Argentina de Nutrición Animal durante el lanzamiento del congreso de la entidad, que se realizará en octubre. En el marco de Expoagro, referentes de las cadenas bovina, porcina y aviar debatieron sobre las oportunidades, desafíos productivos y el rol estratégico de la nutrición para mejorar la competitividad.
San Nicolás, 15 de marzo (PR/26) . En el marco de Expoagro, la Cámara Argentina de
Empresas de Nutrición Animal (CAENA) presentó el Congreso de Nutrición Animal 2026:
“El Año de la Proteína Animal”, que se realizará en octubre en Buenos Aires.
Para el lanzamiento se realizó una mesa de debate con referentes de las principales
cadenas de proteínas cárnicas del país: Fernando Eluchans (Presidente de Vetifarma), por
el sector bovino; Daniel Fenoglio (Gerente General de Cabaña Argentina), por el porcino; y
Raúl Marsó (Presidente de Las Camelias SA.), por la cadena avícola. La charla fue
moderada por Gabriel Gualdoni, expresidente de CAENA.
Al cierre del encuentro, el presidente CAENA, Alejandro Bravo, puso foco en el enorme
potencial de crecimiento que tiene el país para transformar granos en proteína animal.
“Hace unos años la agricultura superaba por primera vez la barrera de los 100 millones de
toneladas de granos y hoy estamos en torno a los 150 millones. Pero la mayoría se exporta,
y una menor parte se procesa en el país para producir proteína animal. Así, la Argentina
genera unas 20 millones de toneladas anuales entre carne bovina, porcina, aviar, leche y
huevos”, detalló Bravo, antes de fijar un claro objetivo productivo:
“Podemos desafiarnos como industria a llevar ese volumen a 30 millones de toneladas
en los próximos cinco años, trabajando en eficiencia productiva, bioseguridad,
sustentabilidad y en un mejor ordenamiento de las cadenas”, señaló.
Previamente, Gualdoni marcó algunos puntos a tener en cuenta en ese camino. “El 2026
puede ser el año de la proteína animal si sabemos aprovecharlo”, afirmó. Y explicó que
el contexto actual es el resultado de un proceso que lleva años de inversión,
incorporación tecnológica y profesionalización en las distintas cadenas productivas.
Según Gualdoni, sectores como el porcino y el avícola avanzaron durante la última década
hacia modelos productivos altamente integrados y eficientes, con fuerte desarrollo
genético, sanitario y nutricional. Ese proceso “hoy les permite posicionarse mejor frente a
un escenario global donde la demanda de proteína animal continúa creciendo,
acompañando a la carne vacuna, la de mayor valor”.
En ese sentido, destacó que la carne vacuna sigue “siendo la referencia histórica del
país”, aunque enfrenta desafíos estructurales vinculados a “la eficiencia productiva, la
homogeneidad de los sistemas y la articulación entre los distintos eslabones de la cadena”.
Para lograr este avance, remarcó que uno de los grandes desafíos será “pasar de una
lógica centrada exclusivamente en la reducción de costos a otra enfocada en la
eficiencia productiva, donde la nutrición animal, la calidad de los insumos, la trazabilidad
y la innovación tecnológica juegan un rol cada vez más determinante”.
Las visiones de cada cadena
Durante la charla, los representantes de las distintas cadenas compartieron su mirada
sobre el presente y las oportunidades de cada actividad.
Desde la ganadería bovina, Eluchans destacó que la demanda global de proteína animal
continuará creciendo y que la carne vacuna seguirá ocupando un lugar particular por su
mayor valor económico. Sin embargo, señaló que el crecimiento del sector en la Argentina
“no necesariamente vendrá por aumentar el stock, sino por mejorar la eficiencia
productiva, especialmente a través de mayores pesos de faena”.
Según explicó, “existe margen para incrementar entre 20% y 30% los kilos producidos por
animal, pasando de faenas cercanas a los 350 kilos hacia valores próximos a los 500 kilos”.
Por su parte, Fenoglio remarcó el fuerte proceso de modernización que atravesó el sector
porcino argentino en los últimos años. Actualmente, explicó, “un grupo de alrededor de 300
productores concentra cerca del 85% de la producción nacional con niveles
tecnológicos comparables a los de los principales países productores”.
Además, destacó el crecimiento del consumo interno, que pasó de “tres a casi 20 kilos
por habitante en los últimos 15 años”, y señaló que “el gran desafío hacia adelante será
consolidar el desarrollo exportador del sector”.
Desde la cadena avícola, Marsó subrayó que la principal fortaleza del pollo radica en su
extraordinaria eficiencia productiva. “Hoy los sistemas más avanzados logran una
conversión cercana a 1,5 kilos de alimento por kilo de pollo vivo, uno de los índices más
competitivos entre las proteínas animales”.
El directivo también destacó los avances en “genética, nutrición y sanidad”, aunque
advirtió que el sector “enfrenta desafíos importantes en materia de bioseguridad,
especialmente frente al riesgo de influenza aviar, y en el acceso al financiamiento para
renovar infraestructura productiva”.
Uno de los puntos en común que surgió del debate fue el papel central de la nutrición
animal como herramienta transversal para mejorar la eficiencia productiva, optimizar el
uso de recursos y avanzar hacia sistemas más sustentables.
Los panelistas también plantearon la necesidad de revisar la presión impositiva,
mecanismos de devolución de IVA y distintas regulaciones para que las actividades puedan
expresar todo su potencial.
Nutrición animal, eje de la competitividad
En ese contexto, se anunció que el 22 de octubre, en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires,
se realizará el Congreso de Nutrición Animal CAENA, “Argentina 2026: El Año de la
Proteína Animal”.
El evento reunirá a referentes del ámbito productivo, técnico y empresarial vinculados a las
principales cadenas de proteína animal del país, con el objetivo de analizar las
oportunidades que se abren para la Argentina en un contexto global de creciente demanda
de alimentos.
La agenda del congreso pondrá el foco en el rol estratégico de la nutrición animal como
herramienta para mejorar la conversión alimenticia, optimizar el uso de recursos y
avanzar hacia sistemas productivos más sustentables.
Entre los ejes centrales se abordarán temas como bioseguridad y sanidad, nuevas
tecnologías aplicadas a la nutrición, inteligencia artificial y digitalización, desarrollo del
mercado de pet food y oportunidades comerciales en los mercados internacionales.
“El objetivo del Congreso 2026 será precisamente vincular nutrición animal, innovación
tecnológica y competitividad exportadora, en un contexto global donde la producción
eficiente de proteínas será cada vez más estratégica”, finalizó Bravo.
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Fuente: CAENA


















