Nuevas líneas de crédito para productores ganaderos ofrecen tasas subsidiadas, plazos de hasta siete años y montos que pueden alcanzar los $800 millones por productor para impulsar la producción y mejorar la eficiencia del sector.


Buenos Aires, lunes 16 marzo (PR/26) — El sector ganadero cuenta con nuevas herramientas de financiamiento destinadas a impulsar inversiones productivas, mejorar la genética del rodeo y aumentar el stock bovino. Las líneas de crédito están orientadas tanto a la compra de hacienda como a inversiones en infraestructura y capital de trabajo dentro de los establecimientos.

Una de las principales propuestas es la línea de créditos en valor producto impulsada por el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), que establece un tope de hasta $800 millones por productor o empresa. Está destinada principalmente a pequeñas y medianas empresas ganaderas dedicadas a la cría, recría o ciclo completo.

Los préstamos se otorgan en UVA con una tasa fija anual del 8%, con plazos de hasta 60 meses, que pueden extenderse hasta 84 meses según el esquema de devolución. Además, contemplan períodos de gracia de hasta seis meses, lo que permite que los productores puedan realizar inversiones antes de comenzar a amortizar el crédito.

Una de las características distintivas de esta línea es que las cuotas se calculan en kilos de novillo, aunque el pago se realiza en pesos al valor del índice del novillo del Mercado Agroganadero. Este mecanismo busca dar mayor previsibilidad al productor, ya que vincula el repago del crédito con la evolución del precio del ganado.

Los fondos pueden destinarse a la compra de vaquillonas preñadas o a servir, hasta un porcentaje del rodeo declarado, así como a la retención de terneras para reposición. También permiten financiar capital de trabajo asociado a la producción, como implantación de pasturas, fertilización, alimentación estratégica, sanidad animal y mejoras en el manejo del rodeo.

Además, los créditos pueden aplicarse a inversiones en infraestructura rural, como alambrados, corrales, mangas, bebederos o sistemas de manejo, así como a la incorporación de tecnología y genética superior, herramientas que permiten mejorar la productividad por animal y por hectárea.

En paralelo, otras entidades financieras también ofrecen líneas para el sector ganadero con tasas bonificadas cercanas al 7% anual, montos que pueden alcanzar hasta $250 millones y plazos de hasta cinco años, orientadas principalmente a la compra de hacienda, implantación de pasturas y mejoras productivas.

El objetivo de estas herramientas es fortalecer el desarrollo de la ganadería argentina, una actividad que requiere inversiones de mediano y largo plazo debido a la duración de sus ciclos productivos. En este contexto, el acceso al crédito aparece como un factor clave para que productores de distintas escalas puedan modernizar sus sistemas, aumentar la producción de carne y mejorar la competitividad del sector.

Especialistas del sector destacan que el financiamiento productivo permite impulsar prácticas más eficientes y sostenibles, como el manejo intensivo de pasturas, la mejora genética del rodeo y la incorporación de tecnologías de monitoreo y gestión, aspectos centrales para sostener el crecimiento de la actividad ganadera.

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