El Papa León XIV recibió a la Comisión Pontificia para la Protección de Menores y llamó a construir una “cultura del cuidado”


Durante una audiencia en el Vaticano, el Pontífice destacó que la escucha de las víctimas permite abrir “un camino creíble de esperanza y renovación” e insistió en que la prevención del abuso debe atravesar toda la vida de la Iglesia.


Ciudad del Vaticano, martes 17 marzo (PR/26) — El Papa León XIV recibió a los participantes en la Asamblea Plenaria de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores y recordó que la escucha de las víctimas permite abrir «un camino creíble de esperanza y renovación».

Durante el encuentro, el Pontífice instó a construir «una cultura del cuidado» que ayude a las comunidades y subrayó que «la esperanza nos impide caer en el desánimo; la prudencia nos preserva de la improvisación y la superficialidad a la hora de abordar la prevención del abuso».

La audiencia se realizó el 16 de marzo en la Sala del Consistorio del Vaticano, donde el Papa se dirigió a los miembros de la Comisión en el marco de su Asamblea Plenaria. Allí afirmó que la protección de los menores y de las personas en situaciones de vulnerabilidad no constituye un ámbito aislado dentro de la vida eclesial, sino una dimensión que atraviesa la pastoral, la formación, el gobierno y la disciplina.

Según señaló, cada paso que se da en este camino representa también un paso hacia Cristo y hacia una Iglesia más evangélica y auténtica.

En su intervención, el Pontífice resumió cómo la Iglesia pretende continuar trabajando en la «construcción de una auténtica cultura del cuidado». Para ello, indicó que resulta fundamental escuchar las dolorosas experiencias de las víctimas y de los sobrevivientes, a quienes definió como «puntos de referencia esenciales» que sacan «poderosamente a la luz la verdad» y enseñan «la humildad».

La cultura del cuidado

El Papa expresó su gratitud a la Comisión por su labor, que calificó como «exigente», «a veces silenciosa» y «a menudo onerosa», pero al mismo tiempo «esencial para la vida de la Iglesia y para la construcción de una auténtica cultura del cuidado».

En ese contexto, recordó también la decisión de su predecesor, el Papa Francisco, de integrar la Comisión en la Curia Romana, una medida que —según indicó— representó una orientación concreta en el compromiso institucional contra los abusos.

El Pontífice sostuvo que la prevención de los abusos no es una tarea opcional, sino una dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia.

Un proceso de conversión

Durante su reflexión, León XIV valoró también el diálogo entablado con la Sección Disciplinaria del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, destacando que la prevención y la vigilancia disciplinaria constituyen una sinergia fructífera.

En ese sentido, afirmó que la prevención no debe limitarse a un conjunto de protocolos o procedimientos. Según explicó, esta nace de la formación de una cultura del cuidado en la que la protección de los menores no se perciba como «una obligación impuesta desde fuera», sino como un proceso de conversión.

Ese proceso, señaló, implica escuchar el sufrimiento de los demás y dejarse interpelar por él para actuar. Por ello insistió en que las experiencias de las víctimas y de los sobrevivientes deben ser consideradas referencias fundamentales.

Aunque esas experiencias sean dolorosas y difíciles de escuchar, afirmó que sacan a la luz la verdad y enseñan humildad mientras la Iglesia busca ayudar a quienes han sufrido abusos. Al mismo tiempo, añadió que el reconocimiento del daño causado abre un camino creíble de esperanza y renovación.

Esperanza y prudencia

El Papa exhortó además a fortalecer la cooperación entre la Comisión y los distintos Dicasterios de la Santa Sede, ya que —según explicó— la labor de la Comisión requiere un enfoque multidisciplinario y sistemático.

A su vez, señaló que los Dicasterios pueden beneficiarse del trabajo realizado durante los once años de servicio de la Comisión, especialmente en la escucha «atenta y sincera» de las víctimas, los sobrevivientes y sus familias.

En este contexto, recordó que el informe anual de la Comisión constituye una herramienta de gran importancia para la Iglesia, no solo como instrumento de evaluación, sino también como signo de esperanza y prudencia.

«La esperanza nos impide caer en el desánimo; la prudencia nos preserva de la improvisación y de la superficialidad a la hora de abordar la prevención del abuso», afirmó.

Que nadie se sienta solo

El Pontífice también subrayó que escuchar a las víctimas y acompañarlas debía encontrar una expresión concreta en cada institución y comunidad eclesial.

La exhortación se dirigió especialmente a los Ordinarios y a los Superiores Mayores, a quienes animó a considerar el trabajo de la Comisión como un recurso para toda la Iglesia, de modo que «ninguna comunidad se sienta sola en esta tarea».

Asimismo, destacó la importancia de la iniciativa «Memorare», creada en 2023 con el objetivo de asistir a las Iglesias locales de todo el mundo en la formación y en el fortalecimiento de las capacidades de prevención y protección de niños y adultos vulnerables.

Según explicó, apoyar a las Iglesias locales —especialmente en lugares donde faltan recursos o experiencia— constituye una expresión concreta de la solidaridad eclesial.

Los signos de los tiempos

De cara al futuro, el Papa recordó que la Iglesia espera la publicación del tercer informe anual sobre los avances logrados en materia de protección.

También señaló dos ámbitos que deberán profundizarse: el concepto de vulnerabilidad en relación con el abuso y la prevención del abuso de menores facilitado por la tecnología en el espacio digital.

Según indicó, la lectura de estos «signos de los tiempos» ayudará a la Iglesia a afrontar con valentía los desafíos de la protección, respondiendo con claridad pastoral y con una renovación estructural.

Ese proceso ya comenzó a tomar forma mediante el desarrollo de un marco de líneas guía universales, cuya propuesta final el Pontífice expresó su deseo de recibir para poder estudiarla y discernir su eventual publicación.

Al concluir su mensaje, León XIV sostuvo que los esfuerzos de la Comisión demostraron que su misión no se limita al establecimiento de procesos formales, sino que constituye un signo de comunión y de responsabilidad compartida dentro de la Iglesia.

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Fuente: Vatican News