Especialistas de todo el mundo debatieron en la Argentina nuevas herramientas para monitorear y combatir estas plagas.
Buenos Aires, miércoles 18 marzo (PR/26) — El control de langostas y tucuras, dos de las plagas más dañinas para la producción agropecuaria, fue el eje central del Congreso Internacional de Ortopterología (ICO 2026), que se realizó del 8 al 12 de marzo en San Martín de los Andes, Neuquén.
El encuentro reunió a cerca de 200 especialistas de 39 países, quienes compartieron avances científicos, experiencias de campo y estrategias de manejo para enfrentar estas amenazas que afectan cultivos y pasturas en distintas regiones del mundo.
Organizado por el SENASA, el CONICET y la Orthopterists’ Society, el congreso puso especial énfasis en la necesidad de mejorar los sistemas de monitoreo temprano y fortalecer las acciones coordinadas para evitar brotes masivos.
Durante las jornadas se destacó que las langostas, como la sudamericana, tienen una alta capacidad de desplazamiento y reproducción, lo que exige respuestas rápidas y coordinadas entre países. En este sentido, los especialistas coincidieron en que el control efectivo depende de la detección precoz, el seguimiento permanente de las poblaciones y la aplicación oportuna de medidas de manejo.

Uno de los puntos más relevantes fue la importancia de la cooperación internacional. Representantes del COSAVE subrayaron que las plagas no reconocen fronteras, por lo que el trabajo regional resulta clave para compartir información, unificar criterios técnicos y coordinar intervenciones en tiempo real.
En la Argentina, el SENASA lleva adelante el Programa Nacional de Langostas y Tucuras, que este año cumple 135 años. Esta iniciativa se ha consolidado como una herramienta fundamental para la vigilancia, investigación y control de estas especies, mediante monitoreos sistemáticos, alertas tempranas y acciones de control en zonas afectadas.
Los especialistas también abordaron nuevas herramientas tecnológicas aplicadas al manejo de plagas, como el uso de modelos predictivos, imágenes satelitales y sistemas de información geográfica, que permiten anticipar movimientos y reducir el impacto productivo.
Además, se discutieron estrategias de control más sustentables, que combinan métodos químicos con prácticas de manejo integrado, buscando minimizar el impacto ambiental sin perder eficacia en la contención de los focos.

El congreso dejó en claro que el desafío no sólo pasa por combatir los brotes cuando ocurren, sino por construir sistemas de prevención más eficientes. En un contexto de cambio climático y variabilidad ambiental, las condiciones pueden favorecer la proliferación de estas plagas, lo que obliga a redoblar esfuerzos en investigación y cooperación.
De esta manera, el ICO 2026 reafirmó que la ciencia, la coordinación internacional y la inversión en sistemas de vigilancia son pilares fundamentales para proteger la producción agropecuaria frente a la amenaza persistente de langostas y tucuras.
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