Brasil completó el proceso legislativo y el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea ya rige en su territorio. Con Argentina entre los países que ya avanzaron en la implementación, el bloque sudamericano se prepara para una nueva etapa de integración comercial con impacto en exportaciones, inversiones y cadenas productivas.

 

Buenos Aires, viernes 20 marzo (PR/26) — El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea sumó un nuevo paso clave: Brasil completó su proceso interno y oficializó la entrada en vigor del tratado tras la aprobación del Congreso. Con esta instancia, el país se incorpora plenamente a un esquema comercial que busca profundizar la integración entre ambos bloques y facilitar el intercambio de bienes y servicios.

La decisión fue celebrada por autoridades brasileñas como una señal de apertura económica y cooperación internacional. Desde el Senado, su presidente, Davi Alcolumbre, destacó el rol del comercio como motor de estabilidad global, al señalar que los vínculos comerciales tienden a reducir conflictos y fortalecer asociaciones entre países.

El acuerdo establece una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con un mercado que abarca a más de 700 millones de personas. Del lado sudamericano, participan Mercosur —integrado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay—, mientras que Europa se articula a través de la Unión Europea.

Desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ya había anticipado que el bloque avanzaría con una implementación provisional del tratado, lo que permite acelerar algunos beneficios comerciales mientras se completan los procesos formales en todos los países miembros.

En Brasil, el vicepresidente y ministro de Desarrollo, Geraldo Alckmin, subrayó que el acuerdo permitirá diversificar mercados, reducir la dependencia externa y fortalecer la resiliencia económica frente a escenarios globales adversos. En la misma línea, el canciller Mauro Vieira lo definió como un “hito histórico”, destacando que la Unión Europea es uno de los principales socios comerciales del país, con intercambios que superaron los 100.000 millones de dólares en 2025.

Argentina también forma parte de este proceso y fue uno de los países que avanzó previamente en la adopción del acuerdo. Para la economía argentina, el tratado representa una oportunidad estratégica para ampliar exportaciones, especialmente en sectores agroindustriales, energéticos y de manufacturas con valor agregado. Al mismo tiempo, implica desafíos en términos de competitividad y adaptación a estándares europeos, en áreas como sostenibilidad, trazabilidad y regulaciones sanitarias.

El acuerdo prevé una reducción progresiva de aranceles, acceso preferencial a mercados y reglas comunes que facilitan el comercio bilateral. También incluye compromisos vinculados al desarrollo sostenible, la protección ambiental y la cooperación tecnológica, aspectos que ganaron peso en las negociaciones recientes.

A nivel regional, la entrada en vigor en Brasil refuerza la expectativa de que el Mercosur avance de manera coordinada en la implementación, consolidando una plataforma exportadora más integrada. Para los analistas, el impacto dependerá no solo de las condiciones macroeconómicas, sino también de la capacidad de cada país para aprovechar las oportunidades que abre el tratado.

Con este nuevo escenario, el vínculo entre Sudamérica y Europa entra en una etapa más concreta, donde las decisiones de política comercial empiezan a traducirse en dinámicas reales de inversión, producción y acceso a mercados.

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Fuentes: Varias