Mejoras en el maíz temprano elevan la producción en la región núcleo pese a fuertes caídas en el este, en una semana marcada por lluvias intensas y un escenario desafiante para el trigo.

Rosario, viernes 20 marzo (PR/26) — La cosecha de maíz temprano avanza en la región núcleo con resultados dispares, pero con un balance positivo en términos productivos, según la GEA, Guía Estratégica del Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

El relevamiento arroja que con el 50% del área recolectada, la brecha entre zonas se amplía: donde el cultivo venía golpeado, los rindes cayeron aún más, mientras que en áreas con mejores condiciones hídricas los resultados superaron las expectativas.

El promedio regional subió de 100 a 105 qq/ha, lo que implica un aumento de 700.000 toneladas respecto a estimaciones de hace dos semanas. Como manifestó GEA, la producción total de la región se ubicaría en 15,5 millones de toneladas.

Sin embargo, el desempeño es muy dispar. En el este, especialmente en el noreste bonaerense, los rindes cayeron 12 qq/ha hasta los 89 qq/ha. El relevamiento también marca retrocesos en el área de influencia de Rosario y Casilda, donde el promedio se ubica en 80 qq/ha, el más bajo de la región.

En contraposición, el oeste y el sur muestran una recuperación significativa. El reporte destaca que el centro-sur y extremo sur de Santa Fe, junto con el sudeste de Córdoba y el noroeste de Buenos Aires, lograron compensar las pérdidas. En esas zonas, los rindes mejoraron hasta 10 qq/ha respecto a comienzos de marzo.

Los datos a campo reflejan esta heterogeneidad. En Carlos Pellegrini, los promedios pasaron de 120 a 130 qq/ha, mientras que en Marcos Juárez alcanzan los 125 qq/ha, con picos de hasta 180 qq/ha. Desde la entidad también señalan que en Corral de Bustos los rindes se ubican entre 120 y 130 qq/ha, superando las expectativas iniciales.

El noroeste bonaerense también empieza a mostrar resultados alentadores. Los primeros lotes en zonas como Junín o General Villegas presentan valores superiores a los previstos, consolidando la mejora en el oeste.

Pero el otro lado de la campaña muestra caídas importantes. En zonas con alta variabilidad hídrica, los rindes son muy irregulares. El informe advierte que en Villa Amelia los valores oscilan entre 80 y 90 qq/ha, y cerca del río Paraná descienden hasta 60 qq/ha. En Río Tala se registran casos extremos cercanos a los 40 qq/ha.

La guía estratégica remarca que los maíces sembrados a fines de septiembre y principios de octubre fueron los más perjudicados por la falta de agua durante el llenado de grano, lo que afectó el peso final.

En paralelo, el clima vuelve a ser determinante. La entidad anticipa dos pulsos de lluvias: uno entre el 20 y 21 de marzo y otro entre el 23 y 24, que podrían consolidar la recuperación hídrica en varias zonas.

En Buenos Aires, las precipitaciones recientes ya modificaron el escenario. El consultor Elorriaga explicó que acumulados de entre 50 y 140 mm transformaron la escasez en abundancia en la mitad sur de la provincia. El reporte agrega que este cambio brusco podría derivar en excesos si continúan las lluvias intensas.

¿Y el trigo?

Más allá del maíz, el foco empieza a correrse hacia la campaña triguera 2026/27, que arranca con señales de alerta. La BCR detalla que el contexto internacional, atravesado por conflictos y volatilidad, está presionando los costos, especialmente en fertilizantes.

En apenas un mes, la urea subió un 25%, mientras que los fosfatados registraron aumentos de entre 3% y 5%. Con estos valores, los números se ajustan considerablemente.

El análisis indica que el rinde de indiferencia se ubica en 35 qq/ha en campo propio y en 44 qq/ha en campo alquilado, lo que complica la viabilidad del cultivo en muchas zonas.

Técnicos consultados en la región advierten sobre márgenes muy ajustados, sobre todo en áreas con alta proporción de arrendamientos. No obstante, también señalan que un otoño lluvioso podría incentivar la siembra, apoyado en los buenos resultados del ciclo anterior.

En este escenario, la ganadería muestra dinamismo, aunque sin desplazar a la agricultura. El relevamiento señala que el crecimiento se da principalmente entre productores que ya están en la actividad, especialmente los sistemas mixtos.

Entre las principales limitantes aparecen la falta de infraestructura y la escasa previsibilidad. “Sin reglas claras no hay inversiones de largo plazo”, coinciden los técnicos relevados.

Así, lejos de expandirse sobre nuevas áreas, la ganadería avanza mediante una mayor intensificación: más tecnología, mejor uso del forraje y mayor carga animal.

El panorama que deja el informe es claro: un maíz que mejora en volumen pese a las desigualdades territoriales, un trigo condicionado por los costos y una ganadería que crece puertas adentro, todo bajo la influencia decisiva del clima.

Primicias Rurales

Fuente: GEA de la BCR