Investigadores del INTA presentaron avances en el XIII Congreso Internacional de Sistemas Silvopastoriles sobre el potencial forrajero de Neltuma alba, algarrobo blanco, en sistemas silvopastoriles juveniles.
Buenos Aires, lunes 23 marzo (PR/26) — Un estudio, realizado por Lorena Pernochi, Marcos Atanasio y Raúl Lértora, del INTA Sáenz Peña y Luis Colcombet, de INTA Montecarlo, analizó la producción, calidad forrajera y variabilidad morfológica de los frutos del algarrobo blanco en un sistema silvopastoril de ocho años de edad.
Los resultados muestran que las chauchas producidas por árboles de origen “Campo Durán” presentan altos niveles de proteína bruta (8–12%), buena digestibilidad y una producción estimada de hasta 821 kg/ha, lo que las convierte en un suplemento valioso para la alimentación bovina, especialmente en épocas críticas.
En el marco del XIII Congreso Internacional de Sistemas Silvopastoriles (SILVOPAT 2025), realizado del 20 al 24 de octubre en Varadero, Matanzas, Cuba, se presentó la investigación sobre el aporte forrajero del algarrobo blanco (Neltuma alba), desarrollada por los especialistas del INTA Sáenz Peña (Chaco) y Montecarlo (Misiones).
El evento, que reunió también al III Congreso de la Red Global de Sistemas Silvopastoriles y al VIII Congreso Internacional de Producción Animal Tropical, se centró en la innovación tecnológica para la sostenibilidad, resiliencia y equidad de los sistemas ganaderos en América Latina y el Caribe.
Recurso estratégico para la ganadería regional
Además de su reconocida calidad maderera y servicios ecosistémicos, el algarrobo blanco emerge como un recurso estratégico para la ganadería regional.
Su incorporación en sistemas silvopastoriles juveniles permite diversificar la oferta forrajera, mejorar la productividad animal y avanzar hacia modelos más sostenibles e integrados, donde los árboles ocupan un rol central en la provisión de sombra, alimento y resiliencia productiva.

El algarrobo blanco (Neltuma alba) se presenta como una especie clave en el desarrollo de sistemas silvopastoriles, especialmente en estadios juveniles donde comienza a definirse su interacción con el componente forrajero. Su adaptación a condiciones áridas y semiáridas lo convierte en un recurso estratégico para diversificar la producción.
Además, esta especie aporta beneficios ecológicos significativos: contribuye a la fijación de nitrógeno y mejora la estructura del suelo. Estas características generan un entorno más favorable para el crecimiento de pasturas, potenciando la productividad general del sistema.
En términos forrajeros, el potencial de Neltuma alba radica tanto en su follaje como en sus frutos, que pueden ser aprovechados como suplemento energético en la alimentación animal. Incluso en etapas tempranas de desarrollo, su aporte resulta relevante dentro del esquema productivo.
Sin embargo, en sistemas juveniles es fundamental un manejo adecuado. La densidad de plantación, el control de la competencia y el uso de pastoreo rotativo son claves para equilibrar la producción arbórea y herbácea, permitiendo aprovechar al máximo los beneficios productivos y ambientales del algarrobo blanco.
Primicias Rurales
Fuente: Gob.ar / Otras

















