Tras un fin de semana con registros que superaron los 170 milímetros en menos de 24 horas, localidades como Azul y Olavarría enfrentan anegamientos críticos. El sector productivo, que aún no se recupera de las inundaciones del año pasado, exige obras de infraestructura urgentes y el cumplimiento de las declaraciones de emergencia.

Buenos Aires, lunes 30 marzo (PR/26) — La memoria del agua sigue fresca en el interior de la provincia de Buenos Aires, y las lluvias de los últimos días han transformado ese recuerdo en una realidad angustiante.

El pasado fin de semana, un sistema de tormentas estacionarias descargó volúmenes de agua extraordinarios sobre el centro bonaerense, dejando a vastas zonas productivas bajo un escenario de vulnerabilidad que recuerda lo peor del 2025.

Según datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y reportes de estaciones locales, Azul fue el epicentro del fenómeno con un acumulado de 171 mm entre el 28 y 29 de marzo. Esta cifra roza el récord histórico de 2022 y empuja el total mensual por encima de los 310 mm, duplicando la media normal para esta época del año.

En Olavarría, el panorama es similar: los 151 mm registrados en un solo día marcaron un hito que no se veía desde hace dos décadas.

Un golpe directo a la logística y la cosecha

El impacto no es sólo meteorológico, sino profundamente económico.

La Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA) advirtió que estos excesos hídricos ocurren en distritos que ya arrastraban problemas estructurales en sus caminos rurales. Localidades como Las Flores (52 mm), Dolores (50 mm) y Saladillo también reportaron complicaciones que dificultan el tránsito de maquinaria en plena precosecha.

Desde los medios regionales del centro de la provincia, se reportan campos «encharcados» y canales que trabajan al límite de su capacidad.

La preocupación de los productores radica en que muchos de estos partidos fueron declarados en Emergencia Agropecuaria en 2025 y, tras un breve respiro estival con déficit hídrico en enero y febrero, el suelo no ha tenido la capacidad de absorción necesaria para recibir semejante descarga en tan poco tiempo.

Reclamos políticos y presión gremial

La situación reactivó el malestar en las entidades rurales. Referentes del sector, como Patricia Gorza y Andrea Passerini, volvieron a poner el foco en la falta de mantenimiento de la red vial y la ausencia de obras hídricas en la Cuenca del Salado.

En el plano legislativo, la diputada provincial Silvina Vaccarezza (UCR + Cambio Federal) presentó un pedido de informes urgente al Ejecutivo bonaerense. La iniciativa exige precisiones sobre el estado de la maquinaria vial y las obras proyectadas para distritos como Arrecifes, San Antonio de Areco, Rauch, 9 de Julio y Carlos Casares, donde también se registraron acumulados de hasta 170 mm.

«La red vial ya venía muy deteriorada y este nuevo escenario profundiza una problemática que afecta directamente a productores, transportistas y familias rurales. El Estado no puede seguir corriendo de atrás», sentenció la legisladora y productora agropecuaria.

Con el pronóstico aún inestable para los próximos días, el agro bonaerense permanece en alerta máxima. El temor es que la recurrencia de estos eventos climáticos extremos termine por asfixiar la rentabilidad de una campaña que ya venía golpeada por el aumento de los costos internacionales.

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Fuente: Varias