Durante la Misa del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV condenó con firmeza el uso de la religión para justificar los conflictos y reivindicó la figura de Jesús “como Rey de la paz”, incluso cuando a su alrededor “se prepara la guerra”.
Buenos Aires, lunes 30 de marzo (PR/26) .- “Como Rey de la paz, Jesús quiere reconciliar al mundo en el abrazo del Padre y derribar todos los muros que nos separan de Dios y del prójimo, porque Él “es nuestra paz”, aseguró durante la Eucaristía.
Durante estos días, mantendrá el tradicional Vía Crucis en el Coliseo de Roma y retomará la celebración de la Misa del Jueves Santo en la basílica de San Juan de Letrán, su catedral como Obispo de Roma. El Santo Padre recupera así una práctica distinta a la de su predecesor, Francisco, quien prefería celebrarla en cárceles o centros de acogida de inmigrantes.
Como en años anteriores, las palmas y ramas de olivo fueron ofrecidas al Vaticano por entidades italianas, mientras que las denominadas “palmas fénix”, de mayor tamaño y sin trenzar, fueron donadas por el Camino Neocatecumenal.
Jesús, caricia para la humanidad
En su homilía, el Pontífice meditó sobre el camino de Jesús hacia la Cruz, subrayando que Dios “se ofrece como una caricia para la humanidad, mientras los otros empuñan espadas y palos”.
El Papa evocó también el episodio evangélico en el que Simón Pedro desenvaina la espada para defender a Jesús e hiere al siervo del sumo sacerdote, subrayando que “Él lo detiene de inmediato diciendo: “Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere””.
En ese contexto, insistió en la incompatibilidad entre fe y violencia: “Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza diciendo: “Por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!””, afirmó, citando al profeta Isaías.
“No se armó, no se defendió, no libró ninguna guerra»
“No se armó, no se defendió, no libró ninguna guerra. Mostró el rostro manso de Dios, que siempre rechaza la violencia y, en lugar de salvarse a sí mismo, se dejó clavar en la cruz, para abrazar todas las cruces erigidas en todos los tiempos y lugares de la historia de la humanidad”, añadió León XIV.
El Pontífice afirmó además que, al contemplar a Cristo crucificado, “vemos a los crucificados de la humanidad”.
En una ceremonia solemne, rodeado de ramos de olivo y palmas, el Papa anticipó así el eje central de su mensaje para esta Semana Santa: la paz. “¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!”, exclamó.
En su homilía, el Pontífice citó también al obispo italiano Antonio Bello (1935-1993), conocido como el “obispo de los últimos” por su compromiso con los pobres, la justicia social y el pacifismo. Mons. Bello, reconocido como Venerable en 2021 por el Papa Francisco, presidió Pax Christi Italia y protagonizó una histórica marcha por la paz en Sarajevo en 1991, en plena guerra de los Balcanes.
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Fuente : ACI Prensa


















