Buenos Aires, jueves 2 abril (PR/26) — Siguiendo algunas indicaciones y prácticas piadosas que establece la Iglesia Católica, en Semana Santa es posible obtener el don de la indulgencia plenaria, tanto para uno mismo como en beneficio de un difunto. Aquí te explicamos cómo hacerlo.
La indulgencia plenaria es una gracia especial que se ofrece en determinados momentos y mediante la cual se puede eliminar la pena temporal que merecemos por nuestros pecados ya perdonados, pero que aún necesitan purificación.
De este modo, la indulgencia contribuye a reducir o incluso eliminar nuestro paso por el purgatorio.
Este beneficio es posible gracias a los méritos de Jesucristo y se aplica a los pecados ya perdonados, de tal manera que el alma queda libre de toda pena temporal, como un recién bautizado.
¿Cuándo y cómo recibir la indulgencia plenaria en Semana Santa?
Jueves Santo
También se pueden ganar estas gracias especiales si se visita por espacio de al menos media hora el Santísimo Sacramento reservado en el Monumento para adorarlo.
Viernes Santo
Igualmente, el fiel católico puede alcanzar esta gracia para sí o para un difunto con la participación devota en el Vía Crucis.
Sábado Santo
Durante el Sábado Santo, en el que los católicos aguardamos la Resurrección del Señor, se puede obtener la indulgencia plenaria mediante el rezo del Santo Rosario junto a dos o más personas.
Redimir la pena temporal del purgatorio también es posible si se asiste a la Vigilia Pascual por la noche y en ella se renuevan las promesas del Bautismo, lo que está previsto en la liturgia de esa Misa.
Condiciones en todos los casos
Para obtener la indulgencia plenaria, además de haber realizado la obra concreta mencionada en la lista anterior, se requiere el cumplimiento de las siguientes condiciones:
En segundo lugar, acudir a la Confesión sacramental, comulgar y rezar por las intenciones del Papa. Estas condiciones pueden cumplirse unos días antes o después de la ejecución de la obra premiada con la indulgencia, pero conviene que la Comunión y la oración se realicen el mismo día en que se realiza la obra.
Vale la pena mencionar que con una Confesión se pueden obtener varias indulgencias, aunque es recomendable la frecuencia en el sacramento de la Reconciliación para ahondar en la conversión y en la pureza de corazón.
Por otro lado, con una sola Comunión eucarística y una sola oración por las intenciones del Santo Padre sólo se gana una indulgencia plenaria.
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Las tres condiciones ineludibles: (Confesión, Comunión y oración por el Papa).


















